Zihuatanejo con rostro de mujer

El sábado 20 de abril dio inicio el proceso electoral para la renovación de los ayuntamientos en Guerrero que, de acuerdo con las disposiciones legales, desde esa fecha y hasta el 29 de mayo dispondrán para realizar sus campañas electorales.
Los partidos políticos han registrado a sus candidatos después de que, conforme a sus estatutos, terminaron de procesar internamente su elección, y a partir del sábado pasado iniciaron sus campañas.
El ambiente electoral en Guerrero se respira menos tenso que hace tres y seis años y sin la injerencia ostensible de los grupos criminales en las decisiones para elegir candidatos y en las maniobras para influir en la voluntad popular. Ya en las campañas propiamente dichas veremos si se mantiene la evidencia señalada o si la descomposición sigue su marcha.
En el contexto estatal Zihuatanejo tiene una relevancia inusitada frente a la descomposición que se observa en los municipios más importantes de la entidad, Acapulco por el azote del fenómeno natural que lo dejó deshecho e inerme frente a muchas otras calamidades como la violencia e inseguridad; Chilpancingo donde la tenue raya que separa al gobierno frente al crimen organizado mueve a risa de desconsuelo debatiéndose entre incendios que no son precisamente por la sequía; Iguala que no da visos de componerse a pesar de que la violencia y el crimen obligó a la intervención del gobierno federal; y Taxco el municipio platero donde la autoridad local dejó en manos del clero su gestión para negociar la tregua para la paz.
En esa realidad nuestro puerto se ha convertido en la joya de la corona debido a la paz y tranquilidad traída por el encargo de la Armada de México en labores de seguridad y a la avanzada gestión del gobierno local que ha mejorado drásticamente la imagen urbana y elevado la calidad de los servicios públicos, de manera que ante el desolado panorama que vive el PRI en el resto del estado, Zihuatanejo es ahora su reducto más importante.
Mientra tanto el inicio de campañas en Zihuatanejo se hizo dentro de la civilidad y en un ambiente que, aunque no podemos decir que relajado, nos da esperanza que el futuro electoral sea una fiesta democrática.
Los antecedentes de lo que nos espera indican que la disputa por el gobierno municipal será entre la coalición del PAN, PRI y PRD, denominada Fuerza y Corazón por México, y el partido Morena que, curiosamente, aquí participará sin sus aliados de la coalición Juntos Seguiremos Haciendo Historia, PT y PVEM. Aquí el primero registró a Andrea Godoy como su candidata y el segundo a Jorge Ocampo.
Si nos atenemos al número de siglas que aglutina cada candidatura, la ventaja se ve a favor de Lizette Tapia Castro registrada por el PRI como candidata única de la coalición Fuerza y Corazón por México quien, además, representa la continuidad en el poder municipal del Partido Revolucionario Institucional como esposa del reelecto presidente actual Jorge Sánchez Allec.
En el caso del partido Morena su candidata Leovigilda Chávez Hernández, formada políticamente en las filas del PRD, y fundadora de Morena en el municipio, aunque no es la primera vez que aspira a la candidatura, ganó su registro en un controvertido proceso que de todos modos sumó a su favor a siete de los nueve precandidatos registrados como tales, lo que evidencia que se logró la unidad interna del partido, sin fisuras que cerrar.
Como entre estas dos candidatas se definirá el triunfo electoral del 2 de junio, vale la pena establecer algunas consideraciones al respecto.
Leovigilda Chávez aventaja en experiencia y militancia partidista a Lizette Tapia pero carece de la proyección de aquella, ganada en seis años de aparecer en el escaparate del poder.
Como presidenta del DIF municipal la candidata oficial se ha mantenido cercana a la ciudadanía con una labor que le ha favorecido en sensibilidad y empatía en la ruta de la equidad de género.
Políticamente la ventaja está de lado de la candidata de Morena aún cuando la respalda un solo partido, pues se beneficia de la fuerza indiscutible del presidente López Obrador arraigada en los amplios sectores desfavorecidos de la sociedad que lo tienen como el aliado providencial por el compromiso adquirido con ellos y del prestigio de la candidata Claudia Sheinbaun puntera en las encuestas para la Presidencia de la República, así como de la simpatía de la gobernadora Evelyn Salgado.
Lizette Tapia en cambio apostó su candidatura al respaldo del partido que perdió las elecciones en el estado y que hoy se encuentra realmente “partido” por la división que generó en su interior el actual dirigente nacional Alejandro Alito Moreno, provocando la renuncia al PRI del ex gobernador Héctor Astudillo Flores cuya fuerza política se trasladó al partido Movimiento Ciudadano a cambio de candidaturas donde la más sobresaliente es la de Senador.
Partido el PRI a la mitad en el estado y con la fuerza casi desaparecida del PRD municipal, la campaña electoral de la dos candidatas no parece ser un día de campo. Por eso en los menos de 50 días de campaña electoral que faltan veremos si sus propuestas y compromisos logran definir una puntera en las encuestas.
Un punto a favor de Lizzet Tapia en su inicio de campaña fue que a la presencia de su dirigente estatal Alejandro Bravo y del candidato al Senado Manuel Añorve se sumó la candidata presidencial Xóchilt Gálvez quien la acompañó este sábado a su acto en la cancha techada de la Unidad Deportiva y reconoció como mérito del actual gobierno la imagen urbana que luce hoy Zihuatanejo.
Por su parte Morena, más confiado en la fuerza de la inercia de su campaña presidencial y del liderazgo del presidente de la República extendido en la más amplia franja de votantes en el municipio, no cobijó a su candidata Leovigilda Chávez de Morena, reunida en la plaza municipal de Zihuatanejo en la que presentó a los integrante de su planilla y recibió el apoyo de su dirigente estatal Jacinto Gonzáles Varona quien en tono de amenaza advirtió a los miembros de su partido que aquel que no vote cinco de cinco en las papeletas a favor de Morena será considerado traidor del partido.
La advertencia del joven diputado local y dirigente estatal de Morena responde a la postura que parece dominar ahora la escena electoral local en la que se habla del voto cruzado que definirá la elección para favorecer a la candidata presidencial Claudia Sheinbaum de Morena y a Lizzete Tapia en lo local.
En todo caso y para bien de todos, Zihuatanejo tiene en su futuro a una mujer para gobernar. En buena hora.

 

Apenas ayer

En 1953, hace ya 70 años, Zihuatanejo se erigió en municipio con el nombre de José Azueta con parte del territorio de los vecinos municipios de La Unión y Petatlán.
Durante 49 años lo gobernó un solo partido político de Estado, ligado a los intereses caciquiles que decidía la vida de los azuetenses.
Pasaron 49 años para que se produjera una alternancia en el gobierno con el triunfo del PRD, 22 años después de que se registro la primera planilla de oposición representando al Partido Comunista Mexicano, con el finado profesor Jorge Carreón González como candidato.
La historia política de Zihuatanejo, un municipio joven con una cabecera municipal bastante reciente, es muy interesante.
Los cambios políticos en Zihuatanejo, municipio que nació con el nombre de José Azueta en 1953, al de Zihuatanejo de Azueta en 2008, han sido vertiginosos en los últimos tiempos.
Zihuatanejo ha sumado en su vida 20 presidentes municipales, todos del sexo masculino, pertenecientes a dos partidos políticos, PRI 17 y PRD, tres.
A pesar de que en Zihuatanejo como en el resto del país las mujeres con la mayoría de habitantes, hasta hoy han tenido una participación marginal en la política, conformándose durante muchos años con sentirse reconocidas en la persona de doña Caritina Galeana, homenajeada hasta su muerte como la primera regidora que tuvo el municipio en 1954.
El marasmo en el que vivía la sociedad agraria costeña, donde las mujeres como todos los demás eran víctimas del patriarcado, se alteró políticamente en 1988 con la ruptura del grupo nacionalista del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas al interior del PRI. Fue como un sismo en la vida nacional junto con la emergencia de los tecnócratas manejando el gobierno, cada vez más ligados a los intereses norteamericanos como empleados eficientes.
Fue la campaña electoral del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República lo que hizo aparecer en la palestra a los diferentes grupos locales de izquierda que ya exploraban la vía electoral para la toma del poder, cuando todavía estaba fresca la acción de los grupos guerrilleros en el estado, cuyos principales líderes, Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, ha-bían sido asesinados y sus grupos derrotados.
Años atrás, en las más difíciles condiciones, la oposición partidista de izquierda había emprendido la vía electoral para disputarle el poder al PRI, acometiendo la enorme tarea de convencer a los ciudadanos sobre la conveniencia de confiar en el voto para generar los cambios políticos que se reclamaban.
El desprestigio de las elecciones nacido del hecho de que el PRI gobierno tenía en sus manos el control del aparato electoral había alejado naturalmente a los ciudadanos de las urnas, aunque eso, en vez de apenar al gobierno le daba manos libres para ganar carro completo en cada elección. Sus artimañas eran muchas para que la clase política se mantuviera en el poder, negociando y vendiendo las candidaturas.
Para las elecciones había un catálogo innúmero de artimañas del gobierno y su partido para avasallar a la oposición, la que tuvo que bregar contra todo para alcanzar el respeto al voto quitando al gobierno el control del aparato electoral.
Sólo así, con la transparencia y la representación de los partidos en todo el proceso electoral los ciudadanos recobraron la confianza en el voto.
Cada ciudadano, un voto, fue la consigna y eso terminó con las desgastantes protestas post electorales que paralizaban las actividades en nuestro estado.
Las protestas legendarias fueron las de 1989 durante el gobierno de José Francisco Ruiz Massieu, y en la Costa se produjeron los primeros triunfos reconocidos en Petatlán y Coahuayutla.
Guerrero fue el primer estado en el que se estrenó el Partido de la Revolución Democrática en las elecciones municipales de 1989 durante el gobierno estatal de José Francisco Ruiz Massieu cuando se creía superado el periodo caciquil, pero en 1993, frente a la candidatura de Rubén Figueroa Alcocer, el PRD compitió con Félix Salgado Macedonio.
En Zihuatanejo el primer candidato de oposición propuesto por el PRD para la presidencia municipal en 1989 fue el profesor Salvador Castro Bracamontes, acompañado por Homero Jaramillo en la sindicatura y Elías Oliván Serdán, el primer regidor en el Ayuntamiento que encabezó el priísta Jorge Allec Galeana.
Fue hasta el año 2002, hace 22 años, cuando Zihuatanejo ganó el estatus de municipio democrático debido a que en ese año se produjo la alternancia en el poder con el triunfo del PRD, cumpliendo así uno de los requisitos modernos en los que se basa la gobernanza.
Desde entonces, en lo político Zihuatanejo conquistó el piso parejo que demandaban los ciudadanos y los partidos. En adelante la participación ciudadana en política profundizará en las transformaciones sociales para llevar a buen término el propósito de hacer a nuestra sociedad la menos desigual.
En los años que lleva el presente siglo han gobernado Zihuatanejo cuatro presidentes del PRI y tres del PRD sin contar a los interinos y a quienes han repetido en el cargo. Lo que no ha variado mucho es el papel poco protagónico de las mujeres que hasta el presente año parece que están a punto de cambiar el rumbo de la historia gracias a la madurez de los partidos con vocación democrática.
En este recuento vale la pena tener presente que son 70 años en la vida del municipio gobernados por hombres y ahora, tal y como sucederá en el nivel federal, será la primera vez que, independientemente del partido que gane, tendremos una mujer dirigiendo el destino municipal, lo cual hará realidad el mito del matriarcado costanero que le dio nombre al municipio.
Dos mujeres, con historias diferentes y partidos políticos confrontados, disputarán electoralmente la presidencia del ayuntamiento en un nuevo clima de civilidad política y cortesía republicana. Esta es una oportunidad relevante para todos y todas.
Zihuatanejo, con una cabecera que se conoce en casi todo el mundo gracias a sus bellezas naturales que ha hecho decir al historiador francés Cristopher Duverger en su libro Memorias de Hernán, que en estas tierras el conquistador Hernán Cortés y doña Marina, la Malinche, pasaron su luna de miel y también su despedida, disfrutando de la paz y tranquilidad a la que convoca su bahía.
Ahora, en esta era del eclipse, con toda su energía liberada, los zihuatanejenses estamos frente a la posibilidad de recuperar el paradisiaco pasado que haga de nuestra cabecera el primer territorio que conquista la igualdad en general, la paz social y la felicidad.

 

Recuerdos de mi padre

Hace 105 nació mi padre en Quechultenango, el 5 de abril del año 1918. Fue el menor de sus hermanos, tres hombres y tres mujeres.
Su padre se ocupaba en el comercio, llevaba sal y pescado de la Costa Chica a la Montaña y de allá traía petates, morrales, sombreros, huaraches.
Mi abuela y sus hijos vivían en Quechultenango, y aunque nunca supe ni pregunté si era la única familia que tenía mi abuelo, todos sabíamos de tíos que no conocimos y que vivían en Ayutla de los libres.
No tuve el privilegio de conocer a mis abuelos paternos, Lorenzo Pacheco y Luciana Chavelas pero nos cuentan que él era un hombre moreno, de pelo crespo, “de “buena presencia” y señor “respetable” decía de él mi abuelo materno, y su mujer una persona de estatura más bien bajita, muy trabajadora y de sangre indígena, dueña de un huerto de árboles frutales, mangos, naranjos, mameyes, aguacates, granados y limones, con un jardín de tantas flores que hacía ramos para vender de jazmines, rosas, tulipanes y cola de novia.
Mi padre Vicente Pacheco Chavelas vivió hasta los 73 años y murió víctima artritis reumatoide tras muchos años de sufrimiento.
Mi madre, de 98 años de edad, lo recuerda con gratitud porque en una acción temeraria la sacó de su casa siendo menor de edad. Se huyeron juntos y se escondieron corriendo el riesgo de que mi abuelo los encontrara y su amor terminara en tragedia.
Cuenta mi madre Guadalupe León que mi padre ya hecho un hombre la enamoró con apenas verse algunas veces cuando ella iba al río por el agua.
La joven novia se conformaba con escuchar la risa de mi padre en reunión con sus amigos en la esquina de su casa todas las noches.
Con el apoyo de sus hermanos y un tío, mi padre se la “robó” y la escondió en una casa dentro de un sembradío mientras mi abuelo los buscaba hecho un energúmeno, armado y dispuesto a cobrarse la afrenta.
Mi madre nos hace reír cada vez que nos platica los detalles de su huida porque dice que luego de acudir en su búsqueda a la casa de mi padre sin encontrarlo, mi abuelo Juventino fue a tocar en la vecina puerta del hermano.
-Sidonio! Sidonio! le gritaba con coraje para que saliera, pero mi tío asustado no quiso responder.
La que salió fue mi tía Nina para decirle que su marido no estaba en la casa, aunque siendo tan noche no era explicable su ausencia, y menos cuando se escuchó dentro de la casa el ruido que hizo mi tío al esconderse porque en la oscuridad tropezó con la garrocha del arado que hizo ruido al caerse al suelo asustand a la gallina criandera que dormía con sus pollitos junto a ellos.
Pero mi abuelo no insistió en interrogar a mi tío y se retiró dejando constancia de su enojo. Con el tiempo las cosas se arreglaron con el casamiento de por medio.
Cuando mi madre describe a mi padre lo evoca siempre como un joven apuesto, de fácil y franca sonrisa, popular entre las muchachas y su gusto por el baile. Es curioso pero ella prefiere recordarlo más mirándolo bailar y disfrutando sus piezas favoritas.
En este aniversario de su nacimiento mis hermanos y hermanas reunidos en la que fue su casa recordarán a mi padre siguiendo la tradición familiar de hacerlo con una comida de su gusto.
A la distancia he aprendido a definir lo que el ejemplo de mi padre representó para mí.
Era un hombre callado pero de plática amena, de ingenio creativo, metódico y organizado que dominó el arte de vivir a pesar de sus extremas limitaciones materiales. Yo lo veía como un hombre capaz de hacer todo lo de provecho. Era curioso en las cosas que le importaban y tenía un ingenio natural para resolver problemas. Parecía no tener miedo de a nada. Vivía entregado al trabajo, materia que debíamos dominar para interactuar con él.
Vivía feliz en el campo y con el menor pretexto dejaba la casa para volver por la tarde con algo en el morral que era siempre una sorpresa para nosotros. Mi padre era un hombre autosuficiente que lo mismo construía una casa que amansaba una yunta. Los días memorables eran los de ocio, cuando podíamos ir de pesca al río o cortar los frutos de los árboles con el “chicol” con gancho y la bolsa para que no se golpearan y subiéndose a ellos cuando era necesario.
Tenía especial resistencia bajo el agua y tardaba ratos largos escondido hasta que un poco desesperados y a punto del llanto pensando en que se había ahogado salía de su escondite sonriendo.
Nos enseñó cómo echar la carga sin ayuda a un animal y también para ayudarle a levantarse si llegaba a caerse con la carga a cuestas. Aprendimos con él los diferentes nudos de cuerda, corredizos o a “muerte” para no ahorcar al animal.
De muy niño lo acompañé en el trabajo de su último tlacolol, el método agrícola de tumba, roza y quema del bosque y la selva. Era una ladera agreste en los confines del ejido conocido como el Tecomate, allí viví una de mis mejores experiencias a mis escasos siete años. Como en el tiempo de la cosecha era obligado quedarse a dormir en el campo para cuidar la mazorca amontonada, mi padre me llevó para hacerle compañía, y cuando en la noche prendió una fogata para la cena se me enchinó el pellejo de miedo al escuchar los aullidos de los coyotes tan cerca como nunca los había oído. Mi primer impulso fue correr para abrazar a mi padre pero me controlé al ver su actitud pasiva mientras me explicaba que el fuego los ahuyenta.
Antes de dormirnos me platicó su plan para el día siguiente que consistía en levantarnos de madrugada para llevar un viaje de mazorca al pueblo, pero como la distancia era larga y la caminata cansada me propuso que si quería también me podía quedar cuidando el montón de mazorca mientras él venía con el almuerzo, y esto último me pareció lo más adecuado.
Cuando mi padre se levantó para marcharse, la oscuridad del campo era total. Nos alumbramos con una tea de ocote para cargar las bestias y mi padre se marchó con la recomendación de que me volviera a dormir en la cama de varas levantada sobre estacas, con un techo formado de escobas “temacosas” que me permitía ver el cielo acostado.
Recuerdo que se me fue el sueño al ver frente a mí, tan cerca de mi cara la bóveda celeste donde se podía distinguir con meridiana claridad lo que en mi pueblo se conocía como la “carrera del Señor Santiago”, de la que después supe que su nombre científico era Andrómeda, la galaxia más cercana a nosotros” cuyo polvo cósmico que la identifica es más parecido a una tolvanera levantada por un caballo y su jinete en fuerza de carrera.
Me quedé tan absorto con el espectáculo que me olvidé que estaba completamente solo en el campo a merced de los coyotes. Cuando mi padre regresó con el almuerzo me encontró profundamente dormido.
Ahora que lo recuerdo no olvido sus costumbre del día domingo. Iba siempre a la primera misa, acicalado, con su ropa limpia y planchada, sin faltarle su austero sombrero de astilla y sus huaraches calentanas.
Su religiosidad no pasaba de ir a misa los domingos y de cumplir con el diezmo mientras no hubo en la familia quienes cuestionaran esa práctica para enriquecer a la iglesia a costa de la pobreza.
Mi padre murió hace 27 años pero vivirá por siempre en nuestros recuerdos.

 

 

La Semana Santa en Taxco

 

Escribo el presente artículo muy cerca de la ciudad de Taxco donde siguiendo la tradición de la Semana Santa, dice la crónica que el jueves los fieles católicos se concentran en el atrio de la catedral de Santa Prisca convertido en el “Huerto de los Olivos” para llevar a cabo la procesión de la Santísima Trinidad en la que participan los “encruzados, flagelantes y ánimas” con la que se prepara el ambiente de la Última Cena.
Considerada como la más “conmovedora e impresionante de todo México” la representación en el presente año estuvo en riesgo de suspenderse debido a las condiciones de inseguridad impuestas por los grupos criminales que se disputan la plaza de la llamada ciudad platera, lo que obligó a las autoridades eclesiásticas a negociar con ellos una tregua para que el ritual pudiera realizarse sin riesgos.
Con esa tranquilidad inició desde el Domingo de Ramos la ceremonia religiosa que atrae a cientos de visitantes cada año, la cual se vio ensombrecida el jueves por la mañana cuando la población se despertó con la noticia de que se había encontrado muerta a la niña Camila, desaparecida el día anterior en el barrio de La Florida.
Los angustiados padres ha-bían denunciado el miércoles por la tarde la desaparición de la menor quien por la mañana había salido de su casa atendiendo una invitación de su amiguita para estrenar con ella una alberca inflable en su domicilio, pero la madre se alarmó cuando al llamar a la casa de la fiesta la mamá de su amiguita le dijo que la niña no había llegado.
Por eso pidieron la participación de las autoridades locales denunciando los hechos de la tarde anterior y gracias a la acción de búsqueda detuvieron al taxista que trabajaba uno de los autos de alquiler propiedad de la familia de los supuestos secuestradores, el cual confesaría la muerte de la menor, indicando el lugar donde con su pareja se habrían desecho del cuerpo, a orillas de uno de los caminos con dirección a Cuernavaca donde posteriormente fue encontrada sin vida.
Los vecinos del barrio de La Florida sorprendidos e indignados por la noticia del secuestro y la muerte de la niña montaron guardia desde temprano porque supieron que los secuestradores habían pedido dinero a cambio de la vida de Camila.
En el transcurso del mismo jueves la sociedad entera se fue enterando de los pormenores del suceso. Ya era del dominio público que la niña había dejado su casa la tarde del miércoles para acceder al lugar de la fiesta gracias a la evidencia que mostraron las cámaras de vigilancia dispuestas en esa calle.
Por eso la indignación de los vecinos creció cuando los videos de las cámaras mostraron que después de que la niña caminó alegre por la calle hasta el domicilio de su amiguita, lo que sucedió después les heló la sangre mirando que de ese lugar salió la pareja, hombre y mujer, ambas cargando cosas, ella un cesto de ropa y el hombre un bulto en una bolsa negra hasta un taxi donde subieron su carga, de lo cual se dedujo que se trataba del viaje con el cuerpo de la niña.
Entonces la gente reunida se manifestaba exigiendo que la policía se presentara en el lugar y procediera a la detención de los supuestos secuestradores que ya se encontraban en la vivienda, pero nada ocurrió o cuando menos, no con la celeridad que todos querían ver porque poli-cías y militares de la Guardia Nacional presentes en el bloqueo de la avenida de los Plateros esperaban la llegada de los policías ministeriales con la orden de aprehensión y tiempo después porque les faltaba la orden de cateo para penetrar en la vivienda
Pero luego sucedió lo que parece ser una conducta repetitiva de la Policía Ministerial cuya lentitud e ineficacia en su trabajo ya es legendaria, pues sin la orden de aprehensión provocó que la indignación de los familiares de Camila y de quienes les apoyaban bloqueando la calle escalara el nivel del enojo desbordando el control policiaco y devino en turba que penetró de manera violenta a la vivienda para sacar por la fuerza a los presunto secuestradores y homicidas que fueron llevados a rastras y golpeados hasta el cansancio ante la presencia de los policías y militares que solo actuaron cuando el desahogo y los golpes contra los detenidos cesaron.
Pero lo peor de este drama vino después cuando el jefe policiaco municipal tuvo a su cargo la revictimización de los familiares de Camila. Primero se justificó de que no había dirigido personalmente la búsqueda de la niña porque estaba ocupado en “otras cosas” y luego, lo más grave, se atrevió a reconvenir a la madre de lo sucedido, aduciendo desatención en el cuidado de Camila en este tiempo tan delicado, como si fuera responsabilidad o culpa de la señora vivir en una sociedad insegura donde los criminales se sienten dueños de la vida de los demás y como si el funcionario fuera ejemplo de eficiencia en su encargo.
En todo caso, la violencia protagonizada en la Semana Santa en Taxco mostró que la revictimización o doble daño de quienes ven violentados sus derechos se ha convertido en una conducta de las autoridades para reforzar en las víctimas la idea de que más vale quedarse callado, rumiando su impotencia, antes de verse humillado por segunda ocasión y que ahora sea a manos de la autoridad.
Que se haya llegado al grado de dejar que el coraje, la indignación y la protesta de los vecinos se desbordara hasta convertirse en turba para detener a los supuestos secuestradores y homicidas de Camila, habla de una grave irresponsabilidad de policías y militares y de su absoluta falta de energía para controlar a la multitud que pasó sobre su autoridad.
Por desgracia la falta de una policía profesional garante de la legalidad y la justicia nos ha convertido en un pueblo harto de la situación donde la parálisis institucional de la seguridad contrasta con la impunidad de los criminales, conduciendo a muchos guerrerenses a la idea de que el estado ya no tiene arreglo y que ni la destitución de funcionarios tiene sentido por el temor de que los que vienen sean iguales o peores a los que se van.
La pobre gobernadora está mal gastando su juventud sin mayores resultados en su gestión a pesar del apoyo casi incondicional que ha tenido de la federación al grado de tener que recomponer casos como la investigación en torno del homicidio del normalista Yanqui Kothan a manos de la policía del estado, lo que en momentos parece querer prescindir de ella.
Por eso en el caso de Taxco la gobernadora está obligada a reivindicarse dando seguimiento al feminicidio para satisfacción de la población.

Cocos

El hombre va sentándose en su silla de huevo bajo la sombra del guamúchil cuando descubre mi presencia, y tiene intención de levantarse para atenderme con la falsa idea de que soy su primer cliente, pero se reacomoda en su asiento cuando entiende que no demando su producto y que solo quiero saludarle.
Se trata de uno de los tres vendedores ambulantes de agua de coco que había muy cerca de mi casa, de los cuales solamente al que tengo enfrente continúa en el negocio, los demás han desaparecido.
El vendedor que despacha el agua de coco y la pulpa en bolsas de plástico provistas de un popote, lleva su puesto ambulante en la caja de una vieja camioneta en la que transporta, además de sus cocos, los utensilios necesarios para la venta, el tronco de madera donde apoya la fruta esférica mientras la abre a machetazos, primero haciéndole un hoyo para vaciar su agua a un recipiente, y luego partiéndolo a la mitad para sacarle la copra o la pulpa que también agrega a la bolsa.
Me ha llamado la atención lo exiguo de su cargamento que no hace mucho se desbordaba en grandes racimos y casi no quedaba lugar para acomodar el bonote, estopa o cáscara del coco, ese excelente combustible para avivar el fuego de la chimenea.
Por eso inicio la plática preguntándole del estado del negocio mientras hago recuento de los demás utensilios, una hielera en la que se mantiene fría el agua que despacha, y una especie de cuchara filosa para despegar la pulpa del hueso del coco, y el infaltable y afilado machete que se prefiere mocho, sin punta para hacer menos riesgoso su manejo, sin faltar los recipientes con agua para lavarse las manos, ni la silla para descansar, ni la sombrilla de lona para dar sombra a la mercancía.
Atento y respetuoso el vendedor que afirma casi con vehemencia que nunca fue a la escuela pero la vida le enseñó a tratar bien a las personas, me responde interesado lo que le pregunto.
Me dice que contrario a lo que se puede suponer por el calor y la afluencia de los visitantes que se adelantan a las vacaciones de Semana Santa, la venta ha bajado drásticamente porque los clientes no quieren pagar el aumento al litro de agua para que siga siendo negocio y me explica la grave situación en la que ha caído este giro comercial que popularizó el consumo de agua de coco llevando su precio de 15 a 30 pesos, lo que dio un nuevo ímpetu a los dueños de huertas abocándose a su rehabilitación con la mano de obra estacionada por la depresión de tantos años.
Continúa diciéndome que la mayoría de los vendedores ha dejado el negocio y que esa es la razón de que ahora esté instalado en el lugar concesionado a uno de sus compañeros, muy cerca de un colegio particular y en esquina con el bulevar de Zihuatanejo, a la altura de la glorieta de la Fuente del Sol que hace tiempo permanece seca.
“No toman en cuenta, me dice refiriéndose a los clientes, que ahora en vez de uno se requieren dos cocos para sacar el mismo litro de agua y eso es lo que encarece el producto y lo hace incosteable, me dice, porque ni el dueño de la huerta y menos los tumbadores quieren compartir la pérdida.
La caída en el rendimiento de agua de los cocos, explica el vendedor, se debe a la sequía que vivimos por la escasa lluvia que hubo en la temporada pasada, y pone como ejemplo lo que pasa en Zihuatanejo donde las autoridades reparten en la ciudad el agua por tandeos para que llegue a todas las colonias cuando menos una vez a la semana, pero cree que la crisis se agravará afectando no solo a negocios como el suyo “como ya estamos viendo el caso de Petatlán, ciudad que cuando llueve el río se desborda y cuando hay sequía la gente se queja por la falta de agua, por eso desde el año pasado el gobierno municipal se puso a construir represas a lo ancho del río para almacenar todo el escurrimiento de agua que antes llegaba hasta el mar, dice muy enterado y agrega que no estamos lejos en que la pelea por el agua llegue a otros niveles pero ya hace tiempo, asegura, que “en las huertas a cual más desazolva y profundiza sus norias para alcanzar el agua que se ha ido lejos”, pero dice que desgraciadamente las palmas no pueden cambiar de dirección sus raíces que son muy extensas pero superficiales y el agua cada vez se encuentra más abajo. “esa escasez de agua o sequía es la que impide el buen desarrollo de la producción, pero eso dice que ahora los cocos son tan chicos que se necesitan dos para hacer un litro de agua, se queja.
Ha sido la caída en las ganancias de todos estos vendedores que abrieron y popularizaron el mercado del consumo del coco en fruta lo que explica su desaparición.
Muchos han cambiado de giro porque todavía son jóvenes y pueden encontrar a un patrón que los alquile, dice este hombre de edad avanzada, lamentándose porque como diabético tiene la necesidad de comprar su medicina. Luego pasa a platicarme su constante lucha para que las autoridades municipales lo dejen vender en un lugar donde no tenga que andar buscando a los clientes. Se queja de que mientras hay muchos negocios que tienen acaparadas las banquetas y ya mero bloquean las calles, a él lo acosan dondequiera que se pone y espera en vano que alguien le ayude, porque dice que ha ido a la dirección de Reglamentos y hasta ha salido mal con ellos porque lo acusan de ser una persona problemática porque no se conforma ni está satisfecho con el trato y pone como ejemplo que le asignaron un lugar para su puesto en la zona de la “Puerta” muy populosa, “donde es cierto que hay mucha gente pero que no es la que va a gastar 30 pesos en el agua de coco porque ya está acostumbrada a los refrescos de cola” dice desconsolado.
Para colmo, platica que salió mal con el director porque le reclamó que en el reporte de los inspectores se dice que los llenó de injurias y amenazas cuando asegura que lo único que hizo fue advertirles que no pasaran sobre sus derechos porque dice que uno de ellos quiso meterse a su camioneta, sin medir las consecuencias, “hasta que me vio con el machete en la mano dispuesto a defender mi propiedad” pero al director poco le importó mi respuesta y dio el caso por cerrado”.
La escasez y carestía del agua de coco y la falta de alicientes por parte de la autoridad para fomentar ese giro explican la situación actual de esa realidad que no hace mucho empezó a delinearse en Zihuatanejo con el carisma muy particular de la costa Grande.
Quizá otro tiempo venga con la oferta de esa bebida que hizo muchos adeptos y alentó un cultivo que fue el sustento durante muchos años de la economía regional.
Todo eso voy razonando cuando me despido del vendedor, no sin cierta pena por la dificultad de decir algo en abono al optimismo de este hombre que resiente y resiste la crisis.

 

Visita a la sierra de Atoyac

 

(Tercera y última parte)

Río Santiago, el pueblo que visitamos, es uno de los más grandes de la sierra de Atoyac junto con El Porvenir. Tiene menos de mil habitantes y se localiza al Este de la cabecera, más allá de los 600 metros de altura sobre el nivel del mar.
El pueblo se fundó con beneficiarios del reparto agrario cardenista, y por la influencia de revolucionarios como el general Pablo Cabañas, tío abuelo del guerrillero Lucio Cabañas, hecho que algunos historiadores utilizan para mostrar que la guerrilla de las década de los setentas era una continuidad de la Revolución Mexicana.
Sobre este tema quiero detenerme para platicar una experiencia reciente que me ha parecido deslumbrante: Hace algunos años conocí a un señor que mientras tejía una atarraya prestaba atención a una plática mía sobre el medio ambiente y sin dejar su labor me hizo un comentario a partir del cual nos hicimos amigos.
No era una persona cualquiera y tenía una plática interminable, difícil de interrumpir porque para todo tenía un comentario que te obligaba a responder y a escuchar. No sólo parecía tener necesidad de un interlocutor sino que guardaba historias personales que despertaban interés referidas a las diferentes ocupaciones que había desarrollado en su vida, pero no de cualquier ocupación.
Este hombre que para fines de la historia le llamaré Luis, anda ya cercano a los setenta años y vive con su segunda familia. En una de sus pláticas me había contado que desde muy joven había entrado a la milicia y que estuvo un tiempo en un batallón que llegó a mi pueblo, y le creí por las señas que me dio.
Como soldado me platicó que estuvo a punto de morir en una emboscada, quedó paralítico y el Ejército lo desechó como lo hizo su mujer cuando perdió la movilidad, pero al paso del tiempo Luis se logró recuperar y rehízo su vida. Se fue a los Estados Unidos y lo contrataron como instructor en la policía por su pericia en los disparos a larga distancia.
Como el tema más frecuente de nuestra plática se relacionaba con la milicia y las armas que conocía, me confesó que estuvo en el combate a la guerrilla del PDLP en la sierra de Atoyac y fue nada menos que uno de los dos sobrevivientes de la primera emboscada que Lucio tendió al Ejército en junio de 1972.
Pero su historia es todavía más alucinante porque además de que me repitió lo que he leído sobre los accidentes del terreno donde se produjo la emboscada que la formaban, “puros muchachos universitarios”. Cuenta que la guerrilla en la zona existía desde antes del levantamiento de Lucio, y que su padre estaba comprometido y ayudaba a un grupo que actuaba en la sierra de Coyuca y que él, junto con otros tres jóvenes identificados con apodos eran los encargados de llevarles bastimento, carne seca, comida de latería y tortillas, a determinados puntos ya establecidos en la sierra a los que llegaban caminando durante las noches.
En esa historia larga y con detalles me platicó que en realidad él entró al Ejército como agente infiltrado de la guerrilla porque a dos de sus compañeros los detuvo el Ejército y los tenía desaparecidos, y que una de las acciones abortadas era hacer explotar la bodega de material militar que el Ejército tenían en Atoyac, pero fueron descubiertos y asesinado el guerrillero responsable de la acción en el momento en que se dirigía a efectuar el operativo.
Me platicó muchos otros detalles de la guerrilla con nombre y apellido de los militares con grado que la combatieron. Así mismo de los vuelos de la muerte sobre lo que parece estar muy enterado, y conste que no se trata de una persona asidua a leer los periódicos.
Con más detalles de esta historia escribiré un artículo que puede abundar con información para enriquecer el reporte de la Comisión de la Verdad.
Pero prosigamos en la historia de la visita a Río Santiago invitados por Israel quien nos platica que sus abuelos, José Zeferino Yánez y Ana García fueron de origen costeño y que estaban recién casado cuando decidieron subirse a la sierra enterados de que se estaba repartiendo la tierra.
Caminaron varias jornadas con sus escasas pertenencias hasta llegar a Río Santiago donde fueron beneficiarios de varias hectáreas de tierra y se hicieron cafeticultores con los apoyos oficiales y el trabajo incansable de la familia.
En pocos años y con mucho trabajo los Zeferino levantaron una finca de tres huertas con varios miles de matas de café, cultivadas bajo sombra en la que invirtieron el trabajo de decenas de peones contratados cada año para la siembra, limpia y cosecha del cafetal.
En la década de los años setentas del siglo pasado Israel recuerda que era su papá, Domingo Zeferino quien tenía a su cargo la tarea de conseguir y contratar los peones viajando a los pueblos de Aguacatepec y Santa Cruz en el municipio de Quechultenango donde mi amigo nació.
Entre 20 y 30 peones que traían y llevaban contratados por temporadas de dos meses, los Zeferino construyeron la primera casa de material industrializado en 1956, y trajeron el primer molino de nixtamal y también una máquina despulpadora que cambió la vida de los vecinos.
Los peones contratados eran todos adultos y sólo en raras ocasiones llegaban familias enteras que eran contratadas para trabajar de manera permanente en el cuidado del cultivo. En los contratos sancionados por la autoridad municipal se establecían las condiciones del empleo que incluían el traslado, la alimentación, el precio por lata de grano cosechado y algunas otras prestaciones.
En la finca se habilitaban barracas como dormitorio, desde donde todas las mañanas salían los peones a trabajar después de almorzar, casi de madrugada, para aprovechar lo fresco del día y regresaban al atardecer para cenar y descansar.
Cuenta Israel que su abuela contrataba en Atoyac a dos cocineras que se hacían cargo de preparar el nixtamal y la masa con la que hacía las tortillas.
La misma historia de la importancia de las cocineras me la platicaron en Yucatán con los chicleros quienes en grupo partían a la selva llevando contratadas a las cocineras que vivían en los jatos o campamentos, a las cuales se tenía en alta estima, cuidado y respeto porque de ellas dependía su supervivencia.
Aquí a cada peón la abuela recomendaba cargar una rama de leña seca todos los días para el fogón que todo el tiempo estaba encendido y que la cocinera agradecía.
Los abuelos de Israel que eran muy considerados con sus peones porque sabían que el trato eran la base para una larga relación de trabajo, dice que a tiempo compraban y engordaban sus cerdos que sacrificaban para las comilonas los días domingo.
En la sierra era una fiesta la temporada de cosecha. “cuando bajaba la avioneta para pagar hasta los perros traían dinero en el pueblo” dice Israel que contaba su abuelita, porque los grandes comerciantes del grano que vivían en el puerto de Acapulco mandaban en avioneta a sus pagadores cada semana.
Cuando cayó el precio del grano dejó de bajar la avioneta y llegaron las plagas que fueron el remate de las plantaciones. Los cafetales quedaron abandonados hasta que llegó el programa Sembrando Vida que parece un nuevo aliento para el campo y en ese nuevo ambiente la familia Zeferino está haciendo el propósito de rehabilitar sus plantaciones y diversificar los cultivos.
Quizá en eso pueda estar el futuro que sueña don Chon para quien la fuerza de la voz que tienen los escritores atoyaquenses debería ser suficiente para que unida diera lugar a un plan de desarrollo como lo merecen los hijos del histórico y revolucionario pueblo de Atoyac.

Un viaje a la sierra e Atoyac

 

(Segunda parte)

Con el compromiso renovado de continuar por el camino de las transformaciones sociales que demanda la mayoría de los mexicanos, cruzamos la ciudad de Atoyac rumbo a la sierra, ya con el calor del medio. Voy pensando en la plática con Arturo García en la idea de que es forzoso defender nuestro estómago, lo que consumimos, como el único territorio libre acosado por esa avalancha de publicidad de todos los días y por todos los medios desplegada por las empresas trasnacionales dirigida a los niños que son los futuros adictos a la comida chatarra que los enferma para engrosar luego la clientela de los laboratorios farmacéuticos y de la medicina que hace negocio con ellos.
Pensando en ese tema que ha cambiado el sentido del gusto tradicional de nuestras familias voy recordando que cuando mis hijos eran pequeños, con el afán de nutrirlos con alimentos frescos y sanos conseguí que nos entregaran en la casa la leche bronca recién ordeñada, pero me enfrenté a la reacción de mis niños a quienes les parecía demasiado fuerte el olor a vaca porque ellos estaban ya acostumbrados a tomar la leche envasada a la que se le denomina “de cartón” porque su empaque ha sustituido al origen vacuno de la leche.
Con esos temas ocupando mis pensamientos no me di cuenta del momento en el que nos perdimos en las calles de Atoyac hasta que el carro se detuvo para preguntar al joven motociclista cómo salir del atolladero en el que nos metió una obra pública que tenía cerrado el paso conocido.
Por fortuna, ante nuestro aturdimiento, dimos con un joven atento y servicial que se ofreció de guía para conducirnos por la vía alterna y siguiéndolo fuimos a parar a la calle del panteón municipal donde Israel tuvo ya la referencia para llegar al vado de la salida y luego a la carretera que lleva a la sierra.
Fue ya en la salida cuando Palmira y yo reparamos en la ausencia del perfumado olor a café que inundaba la calle principal cuando en los años ochenta de paso a la Ciudad de México era obligado para nosotros pasar a surtirnos del grano cuyo olor nos mantenía despiertos todo lo largo del camino.
Ahora Atoyac ya no es el pueblo descrito por José Joaquín Blanco en sus crónicas de 1982 cuando acompañaba al finado Arnoldo Martínez Verdugo en su gira electoral. Ahora es una ciudad que se extiende en nuevas colonias y crece para arriba, con muchos edificios modernos y la presencia de grandes tiendas comerciales.
Abundan las casas de crédito, de esas que ofrecen todo en abonos pequeños con infinidad de clientes deudores y las que prestan sin aval y a muy alto interés sin más requisitos que una copia de tu INE y número de celular.
Aquí se repite lo que ya hace muchos años Vaclav Havel, el primer presidente de la República Checa, había observado en el mundo que el fenómeno de la globalización no solo uniformaba con la moda, sino también con los gustos en la comida y hasta en el diseño y mobiliario de los negocios, todo para fomentar el ánimo de comprar.
En Atoyac las motocicletas abundan y los motociclistas también se han convertido en una plaga aquí y en un riesgo constante para quienes manejan porque la mayoría no usa casco ni conoce las reglas básicas del conductor.
Aquí también se observa una crecida adicción a los teléfonos celulares y la misma mala costumbre de no dejarlos mientras conducen. Y ni modo, porque el mal crecerá cuando la señal cubra todo el territorio nacional, por eso pienso mejor en buscarle lo positivo a la globalización y a los avances tecnológicos y digitales.
Los programas del gobierno federal de apoyo a jóvenes estudiantes, aprendices, sembradores de vida y el de la Pensión Universal han creado un efecto notorio en la vida de las comunidades por su crecido poder de compra. El dinero ha reactivado el comercio aunque nada es comparable con el negocio de las bebidas alcohólicas que han incrementado el índice de borrachos como un mal que todo mundo se siente obligado a soportar porque su consumo es de todos los días.
De por sí en los pueblos dominaba la costumbre de viajar los domingos a la cabecera, ahora con los apoyos federales eso se ha generalizado. Los pueblos quedan sin gente y en las casas solo se escuchan los ladridos de los perros que se quedan encerrados a su cuidado.
Unos van a la misa, otros al mercado o a los centros comerciales, la mayoría a pasear gracias a la autonomía ganada con la compra de sus propios medios de transporte y la solvencia para pagar la gasolina.
De todo esto vamos comentando en el camino curveado donde solo los anuncios en la carretera nos indican el nombre de los pueblos que vamos pasando, pues por la misma orografía del terreno y el trazo de la carretera no alcanzan a verse.
Primero es Rincón de las Parotas, San Andrés de la Cruz, Santiago de la Unión, El Cucu-yachi son los nombres de los pueblos donde por cierto no vemos anuncios de que se vende café, quizá porque todo mundo sabe que es el cultivo fundamental de la sierra como la sal en la costa, pero andan las mesas con frutas, pencas del plátano que llaman repúblico, más grande que el común, de cáscara gruesa. Hay también guanábanas gigantes y jugosas a precio casi regalado, miel de abeja envasada y ya se anuncia la temporada de mangos con las floración de los árboles.
En poco más de media hora de camino ya entramos al poblado de Río Santiago, nuestro destino. Nos separamos de la carretera por una pequeña desviación que era el antiguo camino camino a la orilla del río. Allí, a pocos pasos y a mano izquierda, en una ladera de la loma retajada a pico y pala está la casa de los Zeferino, amplia y de concreto con alto techo de teja y corredor que es como un balcón mirando al río cuya corriente resbala sobre grandes lajas.
La familia en pleno nos recibe como si nuestra visita fuera un gran acontecimiento. Don Chon está en primer lugar con su bastón en la mano y su mujer a un lado, Omar que es su hijo mayor nos saluda atento y es quien nos presenta a toda la familia. Luego, sin tiempo para estirar las piernas y quitarnos lo mareado nos invitan a sentarnos mientras sirven el café que es nuestra tercera taza en el día, la cual acompañamos con el rico pan de pueblo que un joven pasa vendiendo por la calle.
En seguida, como si supieran que tenemos el tiempo medido para la visita nos invitan a conocer y recorrer el patio de la casa y el primer molino de nixtamal que tanto ayudó en el quehacer doméstico a las mujeres de la comunidad encargadas de la tarea de alimentar a los miembros de la familia, y durante la cosecha las responsables de hacer las tortillas para dar de comer a todos los peones contratados para limpiar y cosechar las huertas, en total, dos meses de intenso trabajo en los que se ahorraban el trabajo de moler el nixtamal gracias a la visión empresarial del abuelo de Israel quien fue dueño también de la piladora de motor.

 

El oficio de escribir

 

Krisna, mi entrevistadora en el programa del Ecotianguis me pregunta ante el público reunido en la explanada de la escuela primaria Vicente Guerrero de Zihuatanejo sobre el oficio de escribir, que si un escritor nace o se hace, y quiere que platique mi propia experiencia en esta presentación que hago de mi obra en el espacio que se dedica a la promoción de la lectura y el reconocimiento de los valores literarios locales.
Le digo que esas preguntas son nuevas para mí, porque realmente nunca he pensado en ellas, pero ahora, ante el público ni me puedo excusar de una respuesta y tampoco recurrir a frases hechas para salir del paso, por eso le respondo que potencialmente todos los que sabemos leer y escribir podríamos desarrollarnos como escritores, siempre y cuando fuera de nuestro interés dominar ese oficio sabiendo de antemano que se requiere una inversión de tiempo y trabajo arduo y en solitario, con una disciplina propia de los ascetas y por el solo gusto de hacerlo porque no conozco casos en los que un escritor tenga todos los medios a su alcance para dedicarse a escribir sin la presión que implica ganarse el sustento, si no se tiene la fortuna de contar con un empleo relacionado con la escritura.
Bueno, creo que sí hay casos como el de Carlos Fuentes, un escritor de familia pudiente quien tuvo a la mano todos los medios necesarios para convertirse en un erudito, lo mismo que Octavio Paz, funcionario en Relaciones Exteriores hasta que ya se había dado a conocer como escritor. Pero en la mayoría de los casos los escritores tienen que trabajar dobles jornadas sin que tampoco su dedicación al oficio sea garantía de éxito en términos de poder vivir de la escritura.
Pero hay personajes que han nacido con esa rara habilidad y destreza para entrelazar palabras que expresan ideas o cuentan historias con una facilidad asombrosa como Julio Cortázar, pero jamás destacan porque simplemente carecen del deseo, el compromiso y la disciplina que implica el dominio del oficio.
En mi caso, que no me considero ni soy un escritor exitoso, porque no vivo del oficio, he obtenido sin embargo no pocas satisfacciones en esta formación en la que influyó mucho mi padre, ahora lo sé, porque habiendo crecido en un mundo de párvulos mi padre era encantador de palabras porque contaba historias que embelesaban a sus oyentes donde aparecían magos, sultanes, alfombras voladoras, marinos audaces, todo extraído del libro Las mil y una noches y de la amenazada princesa Scherezada, pero también los picantes y desternillantes cuentos italianos de Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno. “Entre el clavel y la rosa usted es-coja” le decía a la reina para ganar la apuesta el personaje audaz que se burlaba del defecto que tenía su majestad sin ofenderla.
Mi padre podía memorizar los libros y dominaba el arte de contar historias, cualidades que le hacían tener amigos y gran facilidad para entretener a hijos y sobrinos.
Con ese antecedente mi deseo de ser escritor lo descubrí a muy corta edad en mi centro de trabajo donde ingresé a los 16 años.
Tenía la necesidad de que mis compañeros hicieran conciencia de la situación de desventaja en la que trabajábamos, donde no había seguridad en el empleo y nuestras prestaciones eran burladas, sufríamos un trato despótico y la importancia de la organización para reclamar nuestros derechos como trabajadores y la circunstancias exigían hacerlo con la mayor discreción para evitar represalias, de tal manera que los volantes eran el medio más eficaz para lograrlo, con textos breves donde no sobraran palabras.
Después mi entrevistadora me pide que hable de mis seis libros publicados de los 10 que llevo escritos. Comienzo con el que me publicó Conaculta en 2013, un ensayo sobre el campo costeño en la década de los ochenta con el cual gané un concurso de la UAG. Pero la publicación que era parte del premio quedó pendiente y solo logré que viera la luz con otro concurso, esta vez de Conaculta en el 2013.
Las opiniones del jurado que recomendó la publicación fueron un aliciente para mi ego como escritor en ciernes porque reconocía calidad y pulcritud en el lenguaje, dominio y conocimiento del tema.
Con ese texto bajo el brazo el gobierno municipal de mi pueblo natal, me encomendó escribir la historia de Quechultenango, tradiciones y fiestas, tarea que realicé con deleite profundizando en temas que viví y reviví.
Pero el tercer libro que escribí acumulando material a lo largo de veinte años fue el más ambicioso porque se trata de un anecdotario tratando de definir el carácter y modo de ser del costeño, se trata de Re-cuentos de la vida costeña, que me publicó la Preparatoria 13 de la UAG.
Después y cuando mis escritos en las páginas de El Sur encontraron lectores en otras regiones del estado, por ese medio entré en contacto con un personaje que formó parte fundamental en los cambios que vivió mi pueblo natal en su calidad de médico pasante, quien habiendo llegado a principios de los años sesenta del siglo pasado para realizar su pasantía, terminó quedándose por seis años involucrado de tal manera en la problemática local que volcó todas sus energías y conocimiento acumulado como líder estudiantil del IPN en combatir el poder caciquil que tenía sometido a todo un pueblo.
El médico Epifanio Martínez Barrera que cuenta ahora con más de 80 años y vive en la ciudad de Iguala consideró como un elogio mi visión sobre su desempeño para ayudar a resolver los problemas sociales de mi pueblo y gustoso pagó la edición de El Pasante, libro que se ha distribuido más allá del estado involucrando a las autoridades politécnicas.
El penúltimo de mis libros que tuvo a bien prologarme mi amigo José Woldenberg se refiere a mi experiencia como militante partidista en la política de izquierda, contada a partir de las anécdotas que vivimos como oposición política al partido de Estado y de gobierno que bauticé como Militancia festiva.
El último libro, el que con más empeño escribí y reescribí durante la pandemia fue la experiencia exitosa, quizá la primera y más relevante en la historia del estado referida a un problema medio ambiental que logramos revertir con la organización más amplia de cuantas se conocen la tendencia de la grave contaminación de la bahía de Zihuatanejo cuyos indicadores llegaron a hacerla prohibitiva para su uso recreativo, a pesar de lo cual los inversionistas privados, aliados con funcionarios federales de los gobiernos panistas, pretendían privatizar para acaparar el negocio del turismo de cruceros, modificando de manera arbitraria e ilegal las corrientes marinas que naturalmente limpiaban o diluían las contaminadas aguas residuales de la ciudad vertidas al cuerpo de agua marino, una lucha que involucró como ninguna otra a todos los sectores sociales de Zihuatanejo que durante ocho años, desde el gobierno de Vicente Fox y hasta el término de Felipe Calderón no cejaron en su propósito hasta que en el año 2008 decidió cancelarlo a sabiendas de la rebelión que generaría su imposición.
Así di cuenta de mi obra publicada agradeciendo a mi amigo el periodista Kent Patterson de Nuevo México haber leído el borrador de este libro para el que escribió su opinión que aparece en la contraportada, y cumplí con la invitación del Ecotianguis.

 

La democracia como punto de partida

No es un tema menor la afirmación de que la democracia es un punto de partida para realizar las grandes transformaciones sociales, y no un punto de llegada como sostiene la derecha, indicando que todo está resuelto, incluso el problema de la desigualdad que desde su punto de vista es solo un asunto de actitud porque sostiene que todas las condiciones están dadas para que quien se disponga a progresar pueda hacerlo, ya que para su modo de pensar en el mundo seguirá habiendo pobres por su propia indolencia, y que por eso hemos llegado al fin de la historia.
Son varios los teóricos y líderes de izquierda que insisten en que la conquista de la democracia es el punto de partida para iniciar los grandes cambios que requiere la sociedad, mientras que desde la derecha la democracia capitalista es la culminación de todos los cambios.
Para la izquierda la construcción de ese andamiaje superestructural del Estado es para legalizar la desigualdad que se justifica con argumentos falsos de que quienes nacieron pobres morirán igual porque se niegan a progresar.
La izquierda por su parte sostiene que los pobres y marginados a la que todo mundo trata de ocultar y que sirve para que los ricos sientan curadas sus culpas entregándoles limosnas, es la que bajo este régimen capitalista seguirá incrementándose y nunca podrá encontrar empleador ni mucho menos emplearse por su cuenta para poder salir de la pobreza por su cuenta porque así funciona la lógica del capital, por eso se debe pensar en un modelo nuevo, debatido por la sociedad como ya lo hacen en Colombia donde el Estado entrega en propiedad de las organizaciones sociales las empresas en las que trabajan como son los cooperativas de pescadores y de productores agropecuarios. La izquierda piensa en una sociedad donde no haya más pobres y que todos gocen de lo básico para emprender en igualdad de condiciones la aventura de vivir en el mundo haciendo cada quien lo que le gusta como aportación a sus semejantes.
El tema ha tomado sentido ahora que se insiste en el llamado Estado de Bienestar cuyos fundamentos se encuentran en el lema de Primero los pobres, traducido en los programas de Bienestar y en el enorme volumen de recursos públicos que se han dispersado entre millones de familias pobres como una medida de justicia histórica para los invisibilizados de siempre y que define a la izquierda que se propone darle continuidad al proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador para profundizar las transformaciones que nos pondrán a la cabeza del desarrollo y será ejemplo ante el mundo del Humanismo mexicano.
La democracia como conquista social reciente constituye un punto de partida para emprender las grandes transformaciones que se traducirán en un mejor nivel de vida para todos gracias a la recuperación de las riquezas estratégicas del país que, sin demagogia, harán la felicidad del pueblo.
Para los mexicanos de mi generación que nos tocó luchar bajo el régimen del partido de Estado conocido como PRI, un partido creado y mantenido desde el poder, era como pelear contra Sansón a las patadas, sin preguntarnos si en esas circunstancias podríamos ganar y si nuestra lucha no era una causa perdida, pero nos mantenía la idea firme de que, al final, la historia nos daría la razón.
Es cierto que muchos compañeros murieron sin saber que el triunfo de la izquierda estaba a la vuelta de la esquina y a ellos debemos recordar por su entrega y generosidad que hizo posible respirar los aires de la transformación profunda que busca la justicia y equidad.
Gracias a que nunca transigimos con nuestro deseo de cambio, llegó el momento en que nuestras ideas y propuestas fueron banderas enarboladas por la mayoría que se hizo gobierno, la misma que ahora tiene la tarea de formular un mañana que sea favorable para todos.
Después de la matanza del 2 de octubre de 1968 perpetrada por el gobierno de Díaz Ordaz bajo el argumento de que la protesta estudiantil era promovida por fuerzas extranjeras que querían desestabilizar al gobierno en esa época de la Guerra Fría encabezada por Estados Unidos como representante mundial del sistema capitalista y el de la Unión Soviética como líder del sistema socialista, se veía desde el gobierno mexicano como una osadía que ese poder tan distante influyera en los jóvenes al grado de movilizar a miles que marchaban por las calles demandando democracia.
Cuando el ingeniero Heberto Castillo Martínez quien había liderado la coalición de maestros que dio respaldo al Consejo Nacional de Huelga llamó a la creación del partido Mexicano de los Trabajadores junto con el líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo, el primer obstáculo que encontró fue dentro de sus propios compañeros quienes lo calificaron de “aperturo” porque quiso hacer valer la palabra de Luis Echeverría que fue quien planteó la “apertura democrática” como vía para pacificar el país que ardía en la sierra atoyaquense.
El otro día en su programa televisivo de Largo Aliento la escritora Sabina Bergman entrevistando a Paco Ignacio Taibo II repetía el dato de cómo se reparte la ganancia producida en los diversos países del mundo y resulta que en Estados Unidos la mitad de la riqueza que se produce es para los patrones y la mitad para los trabajadores, mientras que en Europa la relación es de 70 y 30 por ciento, pero México es ejemplo de donde peor les va a los trabajadores porque el dato más reciente dice que dos terceras partes de la riqueza está en manos del 10 por ciento más rico del país y el uno por ciento de los más ricos acapara más de un tercio.
Para tener mejor idea de esa desigualdad entre el número de ricos y del que no lo son tomaremos el dato que ha publicado Oxfam el año pasado (valorada en 42 billones de dólares), calculó que el uno por ciento más rico del mundo acaparó casi dos terceras partes de la riqueza generada desde el 2020 a nivel global, lo que nos da una idea de la gran desigualdad contra la que se debe luchar.
En lo único que estamos todos de acuerdo es que la democracia es una conquista reciente en el país que se asentó plenamente con el triunfo de la izquierda en las elecciones federales del 2018, pues en todas las demás se ha descubierto la presencia de un Estado faccioso que favoreció a la derecha mediante el uso de los recursos públicos y la imposición de su voluntad en cada uno de los poderes.
Algo que faltaba en el caso mexicano para dar paso al debate de las ideas en esta moderna realidad democrática por la vía de la confrontación pública entre la conferencia mañanera de López Obrador y la anunciada por Xóchitl Gálvez, que parece haberse cancelado antes de iniciar en el mes de febrero, era un acontecimiento esperado que ayudaría mucho a la politización para que la derecha vociferante pudiera armarse de intelecto para argumentar la razón de sus posturas como la de estar a favor del gobernante argentino Javier Milei y en contra de la afirmaciones del papa Francisco sobre su definición del comunismo.
Hubiera sido todo un acontecimiento que frente a los mexicanos Xóchitl Gálvez explicara la razón de estar en contra de la pensión universal, del aprovechamiento del petróleo y del rescate de la CFE y conocer su opinión sobre la política salarial de la 4T y la reivindicación de los pueblos originarios.

 

El pacto del dedazo

La política como un arte de noble finalidad, muy propia de los seres humanos, ha dejado de ser una ocupación edificante desde que los medios masivos de comunicación la convirtieron en el principal de sus negocios como bastión de noticias y espectáculos.
Eso ha sido uno de los resultado de las reformas institucionales producidas durante el proceso para la democratización del país que dieron origen a la creación de partidos políticos para canalizar la energía del descontento social que se expresaba de manera violenta en diversas regiones del país.
La creación de los partidos políticos incluyó la dotación de recursos públicos para sus actividades de educación cívica y política que para el presente año suman 6 mil 609 millones más 3 mil 304 millones para sus gastos ordinarios de acuerdo con la información del INE.
Desde 1977, año de la reforma electoral ideada por Jesús Reyes Heroles, surgieron partidos como el PST, el PDM y el PCM más los tradicionales, PRI, PAN, PARM.
Desde entonces la política se profesionalizó dando paso a la especialización de propagandistas, estrategas electorales, empresas encuestadoras pero sobre todo de un mercado para la publicidad que se convirtió en la mina para los medios de comunicación contratados con recursos públicos para difundir sus programas y plataformas, para posicionar a sus candidatos en el ánimo de los votantes.
Esa es la razón de que la política propiamente dicha sea sustituida por las campañas electorales convertidas en serie de telenovelas que son el pan y circo que distrae y ocupa a la población obligada a ver y escuchar en la radio, prensa y televisión, y ahora en las redes sociales, la misma secuencia de chismes.
Lejos de profundizar en las diferentes posturas ideológicas que representan los partidos y sus implicaciones sociales, los medios han hecho de las campañas electorales series en las que se explota el morbo de las audiencias con la debida dosificación de escándalo para exaltar lo más grotesco en la conducta de partidos y candidatos, contrastando lo que dicen con lo que hacen, alejados de los principios políticos e ideológicos y propuestas programáticas.
Uno de los hechos más repudiables en esta narrativa que ocupó semanas en los medios, es el protagonizado por el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés contra el gobernador de Coahuila a quien acusa de incumplir acuerdos tomados con su jefe político mejor conocido como Alito.
El PAN, un partido clerical que ha querido siempre ser ejemplo de buenas costumbres y de conducta intachable pero que en los hechos es de una monumental hipocresía o doble moral, porque dice una cosa y hace otra.
Por boca del mismo dirigente panista se conoció un convenio firmado entre los dirigentes de los partidos blanquiazul y tricolor mediante el cual se supo que todo el juego mediático de la oposición para elegir a su candidata para la Presidencia de la República se negoció en la cúpula de ambos partidos, de tal manera que nunca hubo la intención de realizar en el interior de la alianza opositora un proceso democrático para elegir su candidato o candidata, sino que todo fue una farsa para engatusar a la sociedad y a sus propios partidarios, pues en el convenio dado a conocer a los medios de comunicación como reacción y enojo del panista contra el incumplimiento del PRI, se dejó al descubierto que ambos partidos habían decidido que la senadora Xóchitl Gálvez fuera la candidata presidencial como prerrogativa del PAN mientras el PRI resolvería sobre la candidatura de la oposición para el Estado de México.
A Marko Cortés le pareció intrascendente quedar al desnudo frente a la sociedad como viles hampones de la peor calaña en su intención de exhibir la falta de palabra del priísta para cumplir con el convenio referido, y sin proponérselo exhibió la desfachatez del dirigente priísta al bajar de la contienda a su compañera Beatriz Paredes cuando ésta casi remontaba a la hidalguense.
Perdido entre la ingenuidad y la tontería, Marko Cortés ni siquiera quiso disculparse de su sandez repudiada por todos, y siguió empeñado en reclamar las migajas del botín sin reparar que estaba exhibiéndose como el bucanero, ensimismado en creer que con su acción era el mejor ejemplo de transparencia, no de trapacería, de parte de la alianza opositora contra el propio electorado al que quieren conquistar, engañándolo con una supuesta vocación democrática que están lejos de practicar.
El convenio en cuestión no es malo en sí mismo, porque la ley incluso permite que bajo un documento parecido se formalicen alianzas y coaliciones, pero con un alcance que se justifica porque mediante acuerdos los partidos pueden decidir el porcentaje de votos a repartirse en el caso de una coalición, incluso para la integración de las planillas en los ayuntamientos y en las listas de aspirantes a diputados y senadores, pero el caso que nos ocupa va mucho más allá porque incluye el engaño a la sociedad sobre un supuesto método democrático para elegir a su candidata cuando en realidad se trata de un auténtico dedazo que no tendrá explicación frente a sus partidarios que ya marcharon en defensa del INE como muestra de que no quieren imposiciones.
El convenio de la simulación firmado entre los dirigentes del PRI y del PAN metió en la negociación cargos públicos y nombramientos en organismos que tienen ellos mismos una autonomía o reglamentación para otorgarlos, como es el caso de las notarías y cargos directivos en escuelas y universidades.
Como verdaderos hampones los dirigentes de ambos partidos se dieron vuelo repartiéndose posiciones que en su incumplimiento por parte del PRI dieron lugar al destape de la cloaca que está para costarle el puesto a Marko Cortés, al que está lejos de renunciar porque no tiene vergüenza ni el más mínimo escrúpulo frente a las negociaciones que están en curso para la integración de las candidaturas para las cámaras de senadores, diputados, gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos.
Marko Cortés, al fin panista, borró de su conducta personal y como dirigente de un partido confesional las dimensiones del pecado cometido contra la sociedad a la que supuestamente se debe el PAN. Miró como algo natural la denuncia para exhibir a su aliado en ambiciones como si en el deslinde él quedara exonerado de culpa.
Quienes han querido defender la postura del dirigente panista calificando su acto como ejemplo de transparencia y rectitud exhiben su absoluta ignorancia y falta de cultura política.