¿Por qué la delincuencia organizada ha avanzado tanto?

La delincuencia organizada tiene sus factores de crecimiento. Sabe cómo controlar la economía, cómo encaramarse en la vida política y cómo construir su propia subcultura para justificar sus ilegalidades. Entiendo que hay diversos factores de su avance y crecimiento, pero hay uno de ellos que merece ahora nuestra atención. Ese factor está en su capacidad de organización. La delincuencia se construye sobre el factor de la organización, necesaria para prosperar en sus negocios y para otros fines ilegales que se proponen.
Cuentan con un olfato tan fino que detectan las formas para hacer dinero, imaginando los más diversos negocios ilegales donde ven oportunidades. ¿Cómo han hecho para controlar el transporte público y el comercio informal en muchas regiones del estado de Guerrero? ¿Cómo han inventado formas innovadoras para extorsionar aún a los grandes negocios? ¿Cómo hacen un trabajo hormiga para el cobro de piso? ¿Cómo detectan oportunidades para atraer a los adolescentes y jóvenes a sus negocios? ¿Cómo hacen alianzas entre organizaciones ilegales y al mismo tiempo las rompen? ¿Cómo hacen para imaginar futuras oportunidades económicas? ¿Cómo hacen para introducirse en actividades económicas y políticas para hacerse de su control? Y así, sucesivamente, hay muchos ‘cómos’ que destacan su capacidad de organización.
Las organizaciones ilegales tienen claro lo que quieren. Viven para hacer dinero y detectan las oportunidades para lograrlo. Con el dinero, pueden controlar todo. Pueden controlar a las instituciones del Estado, las empresas, la educación, la cultura y los recursos naturales. Lucran con todo, con las instituciones públicas, privadas y sociales. Miran a la gente con una visión de lucro. Manifiestan el espíritu del capitalismo y son una consecuencia del mismo. En la delincuencia organizada el capitalismo se corona a sí mismo, porque está sustentado en la libertad individual sin límites para fines económicos ilícitos.
Nuestro gran problema está en que ni los gobiernos ni la sociedad tienen la organización necesaria para afrontar a las organizaciones criminales que se sustentan, precisamente, en su capacidad de organización. El gobierno federal y sus instituciones tienen visiones y metas diferentes y lo mismo sucede en los ámbitos de los estados y de los municipios. Toda la trama institucional ha estado desarticulada. Hay intentos, que no logran estar a la altura necesaria. Tal parece que las legislaciones, federal, estatales y municipales no están funcionando para lo que están puestas, que las instituciones gubernamentales estén al servicio del bien público.
Otro tanto vemos en la sociedad. No hay la organicidad necesaria entre las instituciones privadas y las organizaciones sociales. Cada quien busca lo suyo y está ausente una visión común como referente del bien común. Vamos, ni los gobiernos ni las instituciones privadas ni las organizaciones sociales tienen una visión orgánica que haga frente a la delincuencia organizada. Por esa razón, les hemos permitido que avancen en sus esfuerzos ilegales e ilícitos.
Es de esperarse que la estrategia de seguridad Guerrero por la Paz que las autoridades de los distintos órdenes de gobierno están promoviendo para los municipios de Acapulco, Chilpancingo e Iguala, tenga la capacidad necesaria en cuanto a organización para afrontar la capacidad de las organizaciones criminales en el sentido de la construcción de la paz. Y que, además, incluya a la sociedad civil, a las comunidades indígenas y campesinas, de manera que tengamos la organicidad necesaria para frenar los poderes económicos y políticos de la delincuencia.
Si acertamos en este camino buscando todos, –gobiernos y sociedad– el bien común, nos tardaremos varios años en ver los resultados suficientes con condiciones para la paz sustentable. Es bueno ver que la estrategia de seguridad se ha estado modificando para que todas las instituciones del Estado se muevan en el mismo sentido y, a su vez, incluya a todos los que tenemos un interés vivo en establecer condiciones para que la paz sea definitiva en estos municipios, de manera que, posteriormente, otros municipios continúen en el camino hacia la paz.
O será que ¿“los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz” (Lucas 16, 8), como decía Jesús de Nazareth? ¿Será que los delincuentes son más sagaces que quienes aspiramos a la paz? Tenemos el reto del ingenio, de la creatividad, de la imaginación para construir juntos las utopías que nos ayuden a buscar el bien común con la organicidad necesaria.

 

De las cañoneras a las tarifas

En la etapa de expansión sin barreras del capitalismo global del siglo XIX la “diplomacia de las cañoneras” o gunboat diplomacy fue practicada con gran éxito y entusiasmo por las potencias europeas y Estados Unidos para abrirse mercados e imponer las condiciones del intercambio en Asia y África. El ejemplo clásico fueron las “guerras del opio” del siglo XIX (1839 a 1860) en virtud de las cuales Inglaterra seguida por Francia y luego por Estados Unidos y Rusia obligaron a China a abrirse a un intercambio comercial más allá del opio, pero en términos de desigualdad. Pues bien, hoy el Estados Unidos de Donald Trump pareciera dispuesto a sustituir la “diplomacia de las cañoneras” por la “diplomacia de las tarifas” pero manteniendo invariable el espíritu imperial original.
Trump aún no toma posesión como presidente reelecto de Estados Unidos y ya está poniendo en marcha una agresiva “diplo-macia de tarifas”. Y como fue el caso de su primera presidencia, en el arranque ha elegido a México más Canadá y China para amenazar con aumento de tarifas arancelarias a sus exportaciones al mercado estadunidense si no cooperan en los términos que él demanda para impedir el paso de migrantes indocumentados y de drogas prohibidas. Según la revista Rolling Stone, en el equipo de Trump se ha discutido incluso la posibilidad de llevar a cabo incursiones en México (¿“inva-siones suaves”?) para atacar directamente a los carteles de narcotraficantes (Rolling Stone en español, 29/11/2024). Este primer movimiento de la “diplomacia de las tarifas” incluyó la advertencia a los países (BRICS) que ame-nazan con sustituir el dólar con otras monedas que sirvan de reser-vas internacionales de imponerles aranceles del 100% si siguen ade-lante con su proyecto de desdo-larización.
La respuesta de la pre-sidenta mexicana a las amenazas men-cionadas ha sido ejemplar: sin dar las muestras de pánico que asumieron las autoridades cana-dienses, ha rechazado los términos del próximo presidente norteame-ricano y en cambio ha propuesto entrar en un diálogo civilizado sobre los temas difíciles y sub-rayado que una guerra de aran-celes terminaría por perjudicar a todos los involucrados.
La “diplomacia de las cañoneras” de inmediato dio buenos resultados a sus autores, pero no a la larga. Las guerras y la humillación debilitaron al régimen chino y metieron a ese país en un proceso de violencia y decadencia política que desembocó en una gran revolución socialista que dio forma al régimen nacionalista y antiimperialista que hoy ha colocado a China como gran potencia y rival de Estados Unidos y que mantiene muy vivo el agravio de la “diplomacia de las cañoneras”, (The Economist, 19/12/2017).
Hoy las encuestas muestran que el 60 por ciento de los estadunidenses tienen una opinión negativa sobre México y entre los republicanos la cifra es de 77 por ciento (Pew Research Center, 12/08/2024). Este es el factor que el trumpismo fomenta y explota al diseñar su política hacia nuestro país. Y es que, a ojos de casi dos de cada tres ciudadanos de ese país, México es responsable de las muertes por sobredosis de fentanilo entre los jóvenes estadunidenses, de la “invasión” de indocumentados y del “robo de empleos” por la apertura o traslado de plantas industriales al sur del río Bravo (el caso de la planta de Stellantis en Saltillo es el ejemplo más reciente). Vista desde esa perspectiva, Trump es la solución.
¿Qué hacer? De entrada, insistir en la defensa de la soberanía y argumentar aquí y allá con datos duros que, dado el alto grado de integración de la economía mexicana con la norteamericana, el alza de aranceles o la deportación masiva de trabajadores indocumentados significaría una pérdida neta de utilidades, de empleos, de ingresos fiscales y de poder de compra en Estados Unidos, (véase a Viri Ríos, Milenio, 02/12/24). Ejemplos puntuales reforzarán la posición mexicana. El 80 por ciento de la cerveza que importa Estados Unidos proviene de México y los aranceles signi-ficarían un aumento de precios al consumidor de entre 4 y 12 por ciento. El 97 por ciento de la cebada malteada norteamericana va al mercado mexicano y finalmente Constellation Brands, la principal exportadora de cerveza mexicana al país del norte tiene su casa matriz en Rochester, Nueva York.
La mejor defensa de un país con pocos instrumentos de poder y que es vecino de la mayor potencia imperial es no tener flancos internos débiles. La defensa interna descansa en un gobierno con legitimidad, con apoyo ciudadano evidente y una estructura institucional sólida y eficaz. Hoy México tiene un régimen legítimo y con respaldo electoral probado pero su estructura institucional heredada del viejo régimen deja aún mucho que desear pues sigue minada por la corrupción y la ineficacia lo que le impide tener un control efectivo de sus fronteras y de zonas completas de su interior.
Hoy por hoy el mayor Talón de Aquiles de nuestra soberanía es la corrupción y las evidentes fallas de las instituciones encargadas de mantener la seguridad y el orden interior. Es en este campo donde se debe actuar para no darle justificaciones a la ferocidad imperial trumpista.

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La defensa de los derechos humanos en tiempos de infortunio

En memoria de Apolonio Hernández Bernardino, José Isabel Rojas Bernardino, Gervacio Bernardino Durán, Bartolo Rojas Nazario y el niño Pablo Rojas Beltrán, campesinos de las comunidades de Los Espadines y Las Desdichas, municipio de Ajuchitlán del Progreso. Fueron obligados a excavar sus fosas y ejecutados por el Ejército el 21 de julio de 1971.

Hace tres décadas cuando abrimos las oficinas del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, en un cuarto del hotel Dulce María en Tlapa, nunca imaginamos que remontaríamos múltiples obstáculos y riesgos por acompañar a los pueblos indígenas y defender los derechos de las víctimas. Iniciamos con mucho entusiasmo y con el compromiso firme de alzar la voz y denunciar las graves violaciones a los derechos humanos. 1994 fue una fecha memorable por el levantamiento zapatista en Chiapas y la irrupción de los pueblos indígenas de México que desenmascararon las políticas colonizadoras y racistas de los gobiernos priistas. En ese despertar de los pueblos iniciamos nuestra travesía.
Enfrentamos momentos muy densos por el grave deterioro de los derechos humanos en una región olvidada y sometida por grupos caciquiles. Desde un inicio documentamos los casos de tortura, de desapariciones forzadas, ejecuciones arbitrarias y agresiones sexuales contra mujeres del pueblo me pháá cometidas por elementos del Ejército. Constatamos los estragos de la militarización: la persecución encarnizada contra el EPR, los líderes sociales, el movimiento magisterial disidente, las instituciones educativas catalogadas como radicales como la Normal de Ayotzinapa, los dirigentes del PRD, los sacerdotes y religiosos progresistas, las organizaciones indígenas que exigían la desmilitarización de la Montaña. Fueron años sombríos por la violencia ejercida por el Ejército y por la cerrazón de un partido hegemónico que castigaba todo tipo de disidencias atentando contra la seguridad, la integridad física y la vida misma de los luchadores sociales.
Como organismo no gubernamental fuimos vigilados por nuestro trabajo cercano con la gente. Se nos ha catalogado de todo: de ser parte de la guerrilla (hay un expediente penal donde un militar declara que somos parte del EPR). En los tiempos de la hegemonía priista, los gobernantes nos tachaban de perredistas. Posteriormente, cuando el PRD accedió al poder del estado, el gobernador Zeferino Torreblanca se empeñó en desacreditarnos durante todo su sexenio, calificándonos como lucradores sociales. Por su parte, Ángel Aguirre Rivero comentó que éramos los brazos civiles de los grupos armados.
Con el nuevo gobierno de la República el presidente Andrés Manuel López Obrador nos colocó en el lado de los conservadores y nos calificó como seudo defensores. Los funcionarios públicos de la administración morenista desestiman las opiniones y planteamientos que hacemos con datos concretos al señalar la desatención a la población indígena y las fallas que hay en la aplicación de los programas federales. Se cierran a cualquier intento de interlocución. Repiten mecánicamente lo que el presidente remachó en todo momento, que las organizaciones sociales y civiles somos intermediarios y que lucramos con la necesidad de la gente. Esta postura asumida como dogma entre los nuevos funcionarios ha evidenciado que el problema no somos las organizaciones que tenemos un compromiso ético con los pueblos, organizaciones sociales y colectivos de familiares, sino la corrupción que se reproduce al interior del mismo gobierno en manos ahora de Morena y la colusión que existe con los grupos de la delincuencia organizada, al erigirse como un poder de facto.
Esta violencia institucional que se materializa en la desatención a las comunidades indígenas de la Montaña se torna un remolino que nos arrastra sin rumbo seguro por la violencia criminal que se ha instalado en los 19 municipios de la Montaña. En los 3 años de la administración de Evelyn Salgado hemos constatado el avance del crimen organizado en las regiones indígenas. Inicialmente la violencia se había concentrado en las ciudades, sobre todo en el puerto de Acapulco, donde se asentó el Chapo Guzmán. Con el tiempo la división que se dio con Arturo Beltrán Leyva desencadenó la violencia con acciones sumamente sanguinarias. Fue cuando aparecieron personas decapitadas y se dieron enfrentamientos en la vía pública con el involucramiento de policías municipales. La disputa por Acapulco se extendió en las colonias periféricas y en varias comunidades rurales. Esta permisividad y complicidad de las autoridades militares y civiles facilitó que grupos locales tomaran el control de las principales plazas en cada región. Las más codiciadas fueron las ciudades turísticas, como Zihuatanejo y Taxco de Alarcón. En estos enclaves la disputa se recrudeció y los enfrentamientos fueron recurrentes en las principales ciudades del estado, como Iguala, Chilpancingo, Teloloapan, Ciudad Altamirano, Tixtla y Chilapa, donde se encuentran asentadas grupos delincuenciales que ejercen un poder devastador.
Las autoridades del estado han perdido el control de la seguridad. La capital del estado es rehén de esta confrontación por el control del poder público. En la Costa Grande la última irrupción armada que sucedió en Tecpan de Galeana, es una muestra más de la ingobernabilidad que impera. Lo inaudito es que a pesar del incremento de efectivos militares y de la Guardia Nacional, el flujo de armas llega a todos los rincones del estado y el control de las plazas en los municipios, los grupos delincuenciales se encuentran bien apertrechados, sin temor a ser desmantelados.
El puerto de Acapulco padece los estragos de la violencia porque los negocios están controlados por el crimen: las playas, los comercios, el mercado, los bares, los restaurantes, las gasolineras, el comercio ambulante que pulula en las playas y en las banquetas. La pelea por la plaza no cesa entre los grupos, por eso se da la quema del mercado y negocios establecidos. Se incrementan los asesinatos en las playas y en el mismo mercado central. Es parte de la cotidianidad la quema de vehículos, los cuerpos desmembrados que dejan en las cajuelas o que abandonan en bolsas negras. En las colonias pobres abandonadas por los gobiernos hay fuerte presencia del crimen organizado.
La ciudad colonial de Taxco, tan famosa por su encanto arquitectónico y por la venta de la plata dejó de ser la ciudad pacífica. El crimen organizado tomó el control de los principales negocios. Se incrustó en la estructura del poder municipal, los mismos policías trabajaban para la delincuencia. El corredor que va de Ixtapan de la Sal a Taxco dejó de ser un atractivo turístico, por las desapariciones y asesinatos.
En la Costa Chica, la violencia se incrementó después de las elecciones. Asesinaron al presidente electo de Copala Salvador Villalba Flores, antes de que tomara posesión. En Cuajinicuilapa se calentó la plaza con la llegada de otro grupo. La confrontación armada que dejó varios asesinatos y desapariciones, obligó a que el nuevo presidente municipal y la síndica pidieran licencia, ante la falta de protección por parte de las fuerzas federales. Las escuelas fueron cerradas por falta de seguridad. La disputa por la plaza está latente y la población no se siente segura.
En la cabecera municipal de Ayutla de los Libres asesinaron al coordinador de la UPOEG Felipe de Jesús Cevallos y ese mismo día abandonaron dos bolsas negras con cuerpos desmembrados. Por la noche se consumaron dos asesinatos más.
Las disputas armadas se dan por el reacomodo de los grupos de la delincuencia ante la nueva coyuntura política. El control de los ayuntamientos les garantiza a los grupos acceder a los fondos públicos para ampliar sus negocios con las obras públicas. En la Montaña, después del proceso electoral, el 20 de junio asesinaron al presidente municipal de Malinaltepec, Acasio Flores Guerrero, en la comunidad de Alacatlatzala, cuando se disponía a inaugurar la pavimentación de una calle en la colonia Guadalupe. En el mes de octubre en pleno centro del poblado de Huamuxtitlán, interceptaron al ex presidente municipal Aurelio Méndez junto con su chofer, que fueron arteramente asesinados a balazos.
Este clima de violencia que se respira en el estado nos ha colocado en el desfiladero de la muerte. El caso de las 17 personas desaparecidas de Chautipan, municipio de Chilpancingo es un crimen execrable. 11 personas (tres niños y dos mujeres), aparecieron desmembradas en la caja de una camioneta abandonada en la Autopista del Sol. Es un gran desafío para las autoridades porque la violencia criminal parece no tener límites. El anuncio que hizo el coronel del Ejército de un gran operativo para dar con el paradero de las 17 personas desaparecidas, quedó en entredicho, porque las familias siguen sin saber el paradero de las seis personas que no aparecen. Ya no hay más búsquedas y las investigaciones no avanzan.
La situación del estado es catastrófica por la violencia recurrente que contrasta con la ineficacia de las autoridades que no han sido capaces de contener la ola delincuencial. El empoderamiento de los grupos violentos muestra el debilitamiento de las instituciones de seguridad y justicia y la ausencia de una estrategia que arroje resultados favorables para garantizar un estado seguro. La exigencia del derecho humano a la seguridad se ha generalizado entre la población, porque no hay confianza en cuerpos de seguridad del Estado, porque tiene fundados temores de su colusión y complicidad y porque la población no es el centro de la estrategia de seguridad. Las víctimas de la violencia además de no ser atendidas, son estigmatizadas e ignoradas.
Es grave el distanciamiento de las autoridades del estado que se han embelesado con el poder abandonando a su suerte a una población pobre e inerme. Los huracanes nos devastaron y dejaron en la calle a miles de familias que no cuentan con fondos públicos para reparar sus viviendas y tener un ingreso ante la pérdida de su trabajo en las ciudades y de sus cultivos de la gente que vive en el campo.
El huracán de la violencia no es efímero, más bien se ha instalado en las instituciones del Estado. Llegó para quedarse. Es una amenaza que se agiganta y que busca destruir los sueños de justicia por los que han luchado muchas generaciones de guerrerenses. Lo más grave es que la defensa de los derechos humanos no es una prioridad para el gobierno de Morena.

Combate a la inseguridad, ¿deveras ha comenzado?

Por primera vez en las portadas de los periódicos y en las cortinillas de los noticieros la relatoría de hechos de sangre está alternando con la de aprehensiones y decomisos importantes. Nos habíamos acostumbrado a que la llamada nota roja o policiaca fuera solo unilateral: muertos, violaciones y asaltos. En pocas ocasiones había el contrapunto de alguna respuesta de las autoridades y, cuando la había, parecía ser el producto de una reacción a un ataque iniciado por los criminales.
Pero algo parece estar cambiando. En los últimos diez días no ha habido uno que no se haya informado de una detención destacada. Invariablemente ha sido el resultado de una investigación policiaca y ejecutado a través de una operación conjunta de varias corporaciones: policías, GN y en ocasiones ejército. Entre las más sonadas, la Operación Enjambre, en varias presidencias municipales que habían sido tomadas por los narcos; la intervención a un edificio destinado a la piratería china; un cargamento de fentanilo récord en la historia de decomisos; la aprehensión casi diaria de distintos capos o lugartenientes importantes, incluyendo el de varios operadores financieros; el desmantelamiento de una red importante de huachicol con una incautación también histórica.
¿Podemos hablar de que por fin está comenzando un cambio de estrategia del Estado mexicano respecto al crimen organizado? Quizá demasiado pronto para afirmarlo categóricamente, pero los primeros hechos están a la vista.
Desde hace treinta años los gobiernos mexicanos prácticamente han pateado el bote “para más delante” en materia de inseguridad. Felipe Calderón fue el presidente que más alharaca hizo, pero, como sabemos, más con propósitos de efectismo político mediático que con una estrategia responsable. En cierta forma solo alebrestó el gallinero.
Por lo que respecta al gobierno de López Obrador, mi hipótesis es que tras asumir la presidencia él entendió que el gobierno mexicano carecía de la capacidad de fuego para enfrentarse al crimen organizado; simple y sencillamente no había manera de ganar esa guerra en el estado en el que se encontraban las policías, débiles e infiltradas. En consecuencia, se dedicó a construir la infraestructura que permitiera a su sucesor, seis años después, estar en condiciones de superar al adversario. De allí la creación de una Guardia Nacional y la recuperación del territorio a través de más de 500 cuarteles. Mientras tanto intentó ganar tiempo con esa especie de tregua “abrazos no balazos”, que los criminales terminaron aprovechando.
Lo cierto es que Claudia Sheinbaum tiene hoy un activo con el que antes no se contaba. Quizá ella habría preferido un esquema distinto, más centrado en la investigación policiaca que en el despliegue físico de fuerzas armadas. Pero es lo que hay y tendrá que convertirlo en una ventaja.
Lo que está claro es que el gobierno ha entendido que no puede seguir pateando el bote. Primero, porque si bien es cierto que los crímenes han descendido poco a poco en los últimos años, eso ya no alcanza frente al hartazgo de la ciudadanía. Además, las estadísticas no reflejan el avance cualitativo del control territorial del narco en regiones en las que ya dominan la vida local. La factura política es excesiva. Podría pensarse, incluso, que a mediano plazo la mayor amenaza en las urnas que enfrentaría Morena provendría no de la oposición como tal, sino del surgimiento de algún líder carismático de derecha, tipo Bolsonaro o Bukele, capaz de explotar el miedo y la desesperación, prometiendo una mano dura implacable para resolver la inseguridad. Hoy en día es la preocupación número uno en los sondeos de opinión.
En segundo lugar, Sheinbaum entiende que debe hacer algo sobre la merma cada vez más sustantiva que ejerce el crimen en la actividad económica. Una y otra vez el tema sale a relucir en toda reunión que sostiene con empresarios. La cuota pagada por extorsiones en comercios e industrias, las pérdidas por inseguridad en las carreteras, la competencia imposible que representa el contrabando y la piratería. Las previsiones de crecimiento para el próximo año son raquíticas, las inversiones están retraídas. El gobierno necesita crear las condiciones de certidumbre para activar la economía, y la inseguridad es hoy uno de los principales desincentivos para la reactivación y la generación de empleos.
Y tercero, y quizá más decisivo, los embates de Trump se han convertido en la mayor amenaza al modelo económico por el que México optó desde hace cuatro décadas: la integración con el mercado y la economía de Norteamérica. Podemos estar de acuerdo o no con el TLC que nos vincula a las cadenas productivas del norte o que el llamado nearshoring o relocalización constituye una oportunidad única que México debe aprovechar. Pero lo cierto es que no está a debate en este momento. El costo de suspender este proceso afectaría profundamente a millones de mexicanos. El problema es que Trump quiere utilizar el tema de la inseguridad para ponernos de rodillas y conseguir condiciones mucho más favorables para su causa, en una relación de por sí desigual. Combatir la inseguridad y quitarles el pretexto para usarla en contra nuestra, se ha convertido para el Estado mexicano en un tema estratégico para mantener viable el modelo económico.
Varios senadores republicanos reconocieron estas acciones en los últimos días. Uno de ellos, Dan Crenshaw, un halcón de Texas que se quejaba de la pasividad del gobierno anterior y pedía intervenciones directas, afirmó que eran operaciones muy audaces y externó su deseo de que Omar García Harfuch, el secretario de seguridad pública, haga una diferencia.
Se advierte, desde luego, un esfuerzo del gobierno de Sheinbaum para que estas operaciones cambien la percepción; son presentadas a la opinión pública con bombo y platillo. La figura de Omar como un zar implacable será explotada de cara a la prensa estadunidense, que gusta de leyendas y protagonismos. Es comprensible y francamente en este caso ayuda a México.
Lo importante es que todo esto no sea una mera operación mediática y que sí se encuentre en marcha algo mucho más orgánico y profundo, por vez primera, en respuesta al crimen organizado. Hay señales de que eso está comenzando, esperemos que así sea.

@jorgezepedap

 

Perdidos en la traducción

Claudia Sheinbaum y Donald Trump están metidos en una dinámica de dimes y diretes por el contenido de su conversación telefónica del 27 de noviembre. Nos han metido al campo de la subjetividad y de los actos de fe. Quién le cree a quién, porque alguien no esta diciendo la verdad. La presidenta ha tenido que desmentir la descripción que ha hecho el presidente electo de Estados Unidos de su plática, pero Trump la ha ignorado e insistido en su verdad. Cada uno le está hablando a sus audiencias, pero quizás existe una variable donde ambos tengan razón en lo que dicen y este malentendido tenga que ver con que se perdieron en la traducción.
La conversación se efectuó en inglés, por decisión de Sheinbaum, lo que puede ser interpretado como una forma inteligente de establecer una conexión empática con él, eliminando la barrera de la traductora. Lo que habría que ver ahora es si los códigos de comunicación fueron los mismos –lo que claramente no parece–, y si esa falta de conexión que tuvieron en el fondo de los temas los llevaron a significados diferentes. Como señaló un agudo observador, no basta saber inglés, sino entender los significados de las palabras, a lo que se podría añadir, que la diferencia del significado de la estructura y las palabras de los idiomas, puede conducir por caminos opuestos.
No hay una transcripción de la conversación, pero el alcance de los malentendidos a partir de las declaraciones que han hecho de su plática es monumental por lo antagónica de las posiciones expresadas en público. Por ejemplo, Trump afirmó que Sheinbaum le dijo que cerraría la frontera, pero ella afirma que nunca se lo ofreció.
Trump escribió en su red Truth Social: “México impedirá ahora que la gente venga a nuestra frontera sur. Esto contribuirá de manera importante a poner fin a la inmigración ilegal a Estados Unidos. Muchas gracias”. Sheinbaum respondió: “En la conversación con el presidente Trump, le expliqué la estrategia integral que sigue México para enfrentar el fenómeno migratorio respetando los derechos humanos. Con esta estrategia los migrantes serían atendidos antes de que lleguen a la frontera. Reiteramos que México no quiere cerrar sus fronteras, sino tender puentes entre gobiernos y pueblos”.
Probablemente, en el fondo, los dos tienen razón. Sí dijo Sheinbaum que estaban frenando la migración, pero agregó los conceptos de “estrategia integral” y el respeto a los derechos humanos, que a Trump le tienen sin cuidado y no existen como factores en la estructura de su mente. Trump tiene lo que poseen de manera notoria los populistas del mundo, una especie de inteligencia selectiva, que toma solo las cosas que les interesan porque se acomodan a sus creencias y a su discurso, e ignora todo aquello que les altere la narrativa, por lo cual borran esa información de su memoria y de su análisis. Es lo que en estadística le llaman la parcialidad de variables (variables bias).
Trump afirmó que Sheinbaum estuvo de acuerdo en detener la migración, que antes había señalado en discursos que se estaba dando con caravanas de indocumentados cruzando por México, aunque lo que apuntó la presidenta, como lo dio a conocer, es que estaban trabajando para que las caravanas de migrantes se desbarataran. Una vez más, la discordancia de las declaraciones parece tener que ver con el empaquetado de los contenidos de la presidenta, que parece abusar de la retórica propagandista, hablando con Trump como si estuviera en una mañanera en Palacio Nacional.
Esto se puede apreciar mejor en la carta que le envió a Trump en la víspera de la conversación telefónica, cargada de datos e ideas sobrantes en una comunicación de esa naturaleza, como cuando afirma que “debemos arribar conjuntamente a otro modelo de movilidad laboral que es necesario para su país y de atención a las causas que llevan a las familias a dejar sus lugares de origen por necesidad”, o planteamientos como cuando agrega que Estados Unidos debía destinar un porcentaje de su presupuesto militar para “la construcción de la paz y el desarrollo”, con lo que se “estará atendiendo de fondo la movilidad de las personas”. Estos señalamientos estuvieron fuera de lugar y subrayaron su desconocimiento del personaje.
Es una verdad de Perogrullo decir que Sheinbaum y Trump son personalidades antagónicas en absolutamente todo, origen, religión, ideología y formación, por lo que, a raíz de los resultados obtenidos de su conversación habría que revisar para el futuro que ella le hable en inglés. El modelo es muy bueno, pero no parece estar la presidenta equipada para hablar con un personaje como Trump en su propio idioma. Como sugirió el observador que la ha escuchado hablar inglés, haber estudiado en Berkeley, el campus de la Universidad de California más liberal de Estados Unidos, no la convierte en una interlocutora eficiente con Trump, porque su vocabulario y estructura semántica no existe en el mundo del presidente electo.
No es un problema de capacidades intelectuales, sino de entendimiento de las diferentes cosmogonías en las que se mueven y los códigos tan distintos que han mostrado tener. Hace aproximadamente una década la secretaria de Seguridad Territorial de Estados Unidos, Janet Napolitano, le pidió a un ex funcionario del gobierno mexicano con quien había trabajado en el pasado, que la acompañara a Guatemala para una entrevista con el presidente Otto Pérez Molina, a fin de que le pudiera traducir en sus códigos lo que quería plantearle y evitar malas interpretaciones.
Sheinbaum no tiene a nadie en su equipo que la apoye. Quedó demostrado por los malentendidos con Trump. En la conversación telefónica estuvo presente el canciller Juan Ramón de la Fuente, quien junto con el secretario de Economía Marcelo Ebrard, la están asesorando, aunque sus recomendaciones no están funcionando. La presidenta está sola y a merced de las interpretaciones de Trump, que la está tratando con un paternalismo inaceptable. Parte es culpa de ella, pero la solucion también está en sus manos, reconociendo que las diferencias empiezan en el lenguaje y tendrá que ajustar equipo y estrategia para enfrentar lo que viene.

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Claudio Isaac y su lucha

 

Claudio Isaac y su lucha

Falleció Claudio Isaac, hombre de múltiples talentos, amable y ajeno a toda petulancia, pese a que fue un escritor de buena pluma, un cineasta celebrable y un pintor que hubiera sobresalido si una feroz modestia no lo hubiera atado. Guadalupe Alonso, quien lo trató cotidianamente en el canal 22 y lo entrevistó para un programa que le fue dedicado, cita que ese multifacético creador le confesó alguna vez su “apocamiento y franco temor a la aventura de la vida”, lo que suele ocurrir a muchos hijos de padres célebres, y Alberto Isaac, su progenitor, fue durante varias décadas todo un personaje de nuestra vida cultural, como caricaturista espléndido y audaz en una época de censura feroz y como cineasta ganador de 11 Arieles y nominado al Oscar en 1969 por el filme Olimpiada en México, que recoge la intensa rechifla que se llevó Gustavo Díaz Ordaz al inaugurar los juegos de 1968. En fin, que Claudio entendió la vida como una dura cuesta que, pese a todo, escaló con decisión, pues a los 22 años dirigió su primera película, Crónica íntima, y le debemos, entre otras obras de mérito, libros como Luis Buñuel: A mediodía, quizá el mayor y más intenso acercamiento al genio de Calanda, y Cenizas de mi padre, del que Eliseo Alberto dijo que era “un golpe en corto, duro y seco”. En fin, Claudio fue un señorón al que le costó trabajo asumir su grandeza.

Y Gritón guardó silencio

Luego de una vida de creatividad y lucha social, murió Antonio Ortiz Gritón en la Ciudad de México, donde nació en 1953. Físico de profesión, dicen Gloria Muñoz y Luis Hernández Navarro que para Gritón fue determinante la lectura del libro Helo aquí que viene saltando por las montañas, del escritor polaco Jerzy Andrzejewski, tremenda crítica al esnobismo artístico y a varias cosas más. De ahí, quizá, la pintura de nuestro artista, que muestra su repelencia a las formas establecidas para crear mundos en los que todo parece fuera de orden, como la vez que en compañía de Gabriel Macotela y Demián Flores fue a pedir audiencia al Palacio Nacional en nombre de Benito Juárez, a quien llevaban representado en una imagen de cartón. ¿Locura? Tal vez, pero de la buena, de esa que algunos artistas hacen suya para representar lo absurdo del mundo que habitamos los seres humanos.

Caniem, lectura y negocio

En un boletín que suscita más dudas que certezas, la Cámara “Nacional” de la Industria Editorial “Mexicana” que dirige Hugo Setzer, alto ejecutivo de una de las dos trasnacionales que controlan el mercado libresco, dice que la producción editorial del país bajó de 104 millones de ejemplares a 79.5 millones –23 por ciento–, pero que aún así todo “está bien”, y cómo no va a estarlo, si la caída en la facturación fue de sólo 7 por ciento. Por supuesto, la culpa del bajón se aribuye a que hubo un decremento de 80 por ciento en las ventas al gobierno, sobre todo porque la SEP ya no compra los libros de secundaria que se entregan gratuitamente a los estudiantes. Tal vez, pero la baja también puede explicarse porque las trasnacionales se empeñan en atiborrar el mercado mexicano con lo que no pueden vender en España, mientras que la producción local sólo cuenta con el Fondo de Cultura Económica y las firmas marginales. Algo tendrá que hacer la Secretaría de Cultura para abrir oportunidades a los autores nacionales.

Reeditan lexicón del Colmex

El Colegio de México anuncia la reedición del Diccionario del español de México, obra dirigida por Luis Fernando Lara. Sobra decir que es el más ambicioso proyecto lexicográfico emprendido en nuestro país, el que ahora aparece aumentado con 34 mil palabras, como chivear, que se emplea en el habla común desde hace muchas décadas. Pero hay otros términos como bulear o millenial que son de uso limitado a un sector social, y ya se sabe que mientras la sociedad no santifica una expresión, esta suele desaparecer al cabo de pocos años. Durante mucho tiempo se señaló, cada vez que era reeditado el lexicón de la Academia Española, que éste no incluía palabras de uso común, pero ahora, dicho Diccionario se ha convertido en un bote donde cabe toda clase de basura. Hay que celebrar la nueva edición de la citada obra del Colmex, pero lo recomendable es hacer un buen barrido de obras similares. Por su parte, la Academia Mexicana de la Lengua, que por cierto no admitió a Luis Fernando Lara como miembro, lo más que ha llegado a publicar es un Diccionario dizque de mexicanismos, con terminajos como corn flakes, box spring y otros que solían emplear mayas y mexicas desde antes del arribo de Cortés.

Sinfonía del rugido puma

Antier sábado, en la Sala Nezahualcóyotl, la Filarmónica de la UNAM, dirigida por Iván López Reynoso, estrenó 1954 Sinfonía de la pasión auriazul, de Rodrigo Valdez Hermoso, la que rinde homenaje a los 70 años de existencia del equipo de futbol de los Pumas. Esperemos que eso lleve público juvenil a la sala de conciertos, pero nos permitimos sugerir que Difusión Cultural encargue una sinfonía dedicada a los profesores de la institución y, por supuesto, otra a los investigadores, pues la UNAM es nuestro principal centro de renovación de la ciencia. ¿Se podrá?

 

Más de 4 mil en el maratón guadalupano de natación

En la edición 65 del Maratón Internacional de Aguas Abiertas Acapulco participaron 4 mil 300 nadadores, niños y personas con discapacidad entre ellos, y competidores de Estados Unidos y Ecuador (la imagen, ayer en Caleta). La Secretaría de Turismo estatal reportó 76.6 por ciento de ocupación hotelera y un promedio general en el estado de 80.5 el fin de semana y el titular Simón Quiñones informó que este año la gala de pirotecnia se verá en más sitios y que también habrá más drones para iluminar la Nochevieja Foto: Jesús Trigo

En el 65 Maratón Internacional de Aguas Abiertas participan 4 mil
300 personas

Aurora Harrison

Más de 4 mil nadadoras y nadadores de diferentes estados de la República participaron el sábado y domingo en la 65 edición del Maratón Internacional de Aguas Abiertas Acapulco, con motivo de la Virgen de Guadalupe.
Los participantes salieron de playa Caleta en la zona Tradicional de Acapulco, el sábado acudió al banderazo de arranque la alcaldesa Abelina López Rodríguez, quien celebró que se lleve a cabo ese tipo de competencias.
Las categorías son: infantil, veteranos, personas con discapacidad, vienen de diferentes estados como, Ciudad de México, Puebla, Veracruz, Querétaro, San Luis Potosí, Guanajuato, Colima, Jalisco y de países como Estados Unidos y Ecuador.
Hilda Miranda lleva siete años participando, “me gusta por eso he llegado a venir, pero siento que faltó un poco de coordinación y que nos informaran las condiciones del mar, pero cuando tú entras para mí es satisfactorio”.
“Yo digo que con que llegue a mi ritmo, soy exitosa y soy ganadora”, dijo la participante originaria de la Ciudad de México.
Recordó que su primera vez en la competencia fue en el año 1961. En este año nadó los 5 kilómetros, en la categoría de 60 a 65 años de edad, porque quiere romper su propio récord.
Otra participante es Catalina, una joven de 16 años con síndrome de Down, que iba acompañada de sus padres a quienes les dijo que nadaría los 5 kilómetros.
“Ella ha estado preparándose y trabajando duro, si lo puede hacer nosotros lo apoyamos, porque el mejor apoyo que puede tener un niño con síndrome de Down es que sus papás estén ahí, no sobre protegiendo”.
Sus padres Ernesto y Cristina platicaron que es la segunda vez que su hija participa en el maratón, el sábado nadó un kilómetro y hace dos años también lo hizo.
El organizador Roberto Rivera dijo que fueron 4 mil 300 participantes los registrados para la competencia, ayer domingo nadaron los 5 kilómetros mil 500 hombres y mujeres. El sábado los contingentes fueron confirmados por mujeres.
“El tema de los huracanes golpea a todos y de todas las formas y nosotros hemos intentando recuperar lo más pronto posible y creo que la mejor forma de apoyar a Acapulco es que ellos vengan, es la manera de tener a Acapulco vivo”, dijo el organizador.
Mencionó que este año fue “atípico” porque el maratón se hizo en dos ocasiones, debido a que en diciembre del 2023 no se pudo por el huracán Otis.

 

Inicia programa Guerrero por la Paz y llaman a la participación de la sociedad

 Acapulco, Guerrero, 9 de diciembre de 2024. La subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos, de la Secretaría de Gobernación (Segob), Rocío Bárcena Molina, y la gobernadora Evelyn Salgado Pineda dieron el banderazo de inicio al programa Guerrero por la Paz, para atender las causas que generan la violencia en Acapulco, Chilpancingo e Iguala.

El arranque del programa de seguridad, en coordinación entre los tres órdenes de gobierno, se dio esta mañana en las canchas deportivas de la colonia Emiliano Zapata, una de las 10 colonias de mayor incidencia delictiva de Acapulco. Ahí estuvieron también la alcaldesa Abelina López Rodríguez y el presidente municipal de Chilpancingo, Gustavo Alarcón Herrera.

En su mensaje, la subsecretaria Rocío Bárcena dijo que el programa requiere del apoyo del gobierno y de la sociedad para construir un nuevo Guerrero.

De forma particular, se refirió a las agresiones contra mujeres e indicó que habrá una nueva cultura de respeto, “porque no habrá paz si alguna mujer es víctima de violencia”.

Bárcena Molina dijo que se continuará trabajando para sembrar una nueva cultura, en donde se dé atención a las causas de la violencia y que las niñas y mujeres puedan vivir libres de violencia. Reconoció el compromiso de la gobernadora Evelyn Salgado, quien “ha sido una aliada de las mujeres”.

Informó que en la primera semana del programa, en el estado se hicieron 354 brigadas y visitaron 6 mil casas.

Por su parte, la gobernadora Salgado Pineda dijo que “no se trata sólo de reaccionar ante lo urgente, sino de resolver lo importante, trabajando en el bienestar de las personas, pero también de sus familias y de sus comunidades”.

Dijo que la estrategia busca fomentar la reconstrucción del tejido social mediante comités vecinales, jornadas comunitarias y el empoderamiento ciudadano.

También se inauguró la Feria de la Paz, la cual se realiza como parte del programa, ofreciendo 29 módulos de atención de diferentes dependencias: cultura, bienestar, deporte y asistencia social.

Salgado Pineda resaltó el trabajo que realizan cientos de mujeres, que integran los grupos Guerreras de Paz, un componente del programa Tarjeta Violeta, con el que se busca contribuir a garantizar el ejercicio de los derechos humanos, a una vida libre de violencia y reducir los índices delictivos.

Aseguró que el esfuerzo se materializa a través de la atención a las 10 colonias con mayor índice de violencia en Acapulco, así como 10 en Chilpancingo y otras 10 en Iguala, que se enfoca en tres ejes fundamentales que son: Bienestar de la Persona, Bienestar de la Familia y Bienestar de la Comunidad.

“Este programa está liderado por mujeres, fomenta la reconstrucción del tejido social a través de comités vecinales, jornadas comunitarias y el empoderamiento ciudadano. Esta estrategia también corresponde a un componente más, de un programa que ha sido insignia de esta administración, la Tarjeta Violeta”, dijo.

Sostuvo que Acapulco “se ha convertido en un símbolo de esperanza, de resiliencia, del renacer de un pueblo que no se doblega ante ninguna adversidad. Por eso es muy especial, que sea desde aquí, desde Acapulco, que se lance esta estrategia maravillosa que nuestra presidenta Claudia Sheinbaum ha definido como Guerrero por la paz”.

Dijo que Acapulco “está vivo, y está más vivo que nunca, invitar a todos los que quieran venir Acapulco, a todos nuestros turistas que vengan y que nos visiten, porque aquí los vamos a recibir con los brazos abiertos, así que vengan”.

En el acto, la alcaldesa Abelina López llamó a los ciudadanos a sumarse a estás acciones por la paz y dijo que la Feria de la Paz es un “recordatorio de que la seguridad empieza desde el corazón del pueblo, no hay paz si ustedes no están aquí en esta cruzada nacional. La paz se construye desde la casa”.

Asimismo, el alcalde de Chilpancingo, Gustavo Alarcón, dijo que es sabido que tanto Acapulco como el municipio que gobierna, y muchas partes del país, enfrentan retos importantes y los ciudadanos viven con temor al salir a la calle, pero esta estrategia de seguridad es para devolver la tranquilidad a las comunidades y llamó a todos a apoyar.

El comandante de la 27 Zona Militar, Andrés Ojeda Ramírez; el representante de la 12 Región Naval, Antonio Gamaliel Manzanárez; el comandante de la Guardia Nacional, Miguel Ángel Aragón Vázquez; la subsecretaria de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura federal, Marina Núñez; el secretario de Bienestar en Guerrero, Pablo Gordillo Oliveros; la presidenta del DIF Guerrero, Liz Adriana Salgado Pineda, y el director general de Mesas de Paz, Santiago Segui Amortegui, entre otros.

 

 

 

Texto: Aurora Harrison/Foto: Carlos Carbajal

 

Reabre Notre Dame con un concierto

La Catedral de Notre Dame reabrió sus puertas con un concierto que celebró su estatura como símbolo cultural de Europa, con saltos entre géneros y épocas, desde la música clásica hasta el pop, la electrónica y el gospel. Salma Hayek y su esposo François-Henri Pinault atestiguaron ayer la reapertura de la catedral de Notre Dame de París, a 5 años de que un incendio consumiera su tejado de madera y derrumbara su aguja de 96 metros t Foto: Agencia Reforma