Yee Trujillo
Ante los datos sobre la pobreza en Guerrero de la Secretaría del Bienestar, el colaborador de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Acapulco en el acompañamiento a víctimas de las violencias, Jesús Mendoza Zaragoza, consideró que el gobierno debe enfocarse en el apoyo al campo, la educación y la economía solidaria, no con programas sociales que sólo la contienen, porque es muy complicado salir de ésta.
“Lo que el gobierno ha hecho es respaldar a muchas familias con los programas sociales, pero estos programas sociales solamente contienen la pobreza, y creo que no pueden sacar de la pobreza a través de los programas sociales, creo que seguimos con la economía liberal y esa economía liberal en México no se sale por decretos, sino desarrollando procesos de economía social y solidaria”.
El miércoles El Sur informó que de acuerdo con un informe de la dependencia, 58.1 por ciento de la población guerrerense estaba en situación de pobreza en 2025, el 21.3 por ciento en pobreza extrema, el 36.7 en pobreza moderada, que el 28.2 por ciento era vulnerable por carencia social, y solamente el 11 por ciento era considerada no pobre y vulnerable, lo que mantenía al estado en tercer lugar con mayor rezago social.
Consultado vía telefónica al respecto, recordó que desde hace mucho tiempo Guerrero, Oaxaca y Chiapas estaban retrasados en pobreza, “eran como los últimos vagones del ferrocarril que significa México”, que para salir de ésta se necesita educación, pero el sistema educativo “no colabora” para que los niños, jóvenes e incluso los padres de familia puedan hacerlo.
“Salir de la pobreza es muy complicado, ya el gobierno dijo que había muchas familias que habían salido de la pobreza, pero ya viendo a las familias de manera de directa parece que no es verdad eso”, expresó en referencia a que lo que los sacerdotes de las parroquias ven directamente y que escuchan de padres y madres de familia.
Subrayó que el apoyo al campo no se ha visto, que está faltando sobre todo en los territorios donde los campesinos viven hasta en extrema pobreza, con precios de garantía porque lo que producen apenas les alcanza para ir sobreviviendo, provocando que haya víctimas de la pobreza y desigualad. Agregó que se requiere que se les garantice que la producción no solo será para esto sino para alimentarse, para educación, una buena vivienda, un mejor nivel, para que puedan salir poco a poco de la pobreza.
Sobre los procesos de economía social y solidaria que podrían desarrollarse ejemplificó cooperativas en las que la gente pueda ahorrar, obtener préstamos y producir.
Mencionó que de igual forma es importante que el gobierno apoye a las pequeñas y medianas empresas, porque también existe pobreza en la zona urbana, como en Acapulco donde hay un gran índice, porque así brindarán mejores servicios y productos.
El presbítero reconoció que sí hay avances que no se habían logrado en años, como declaró el secretario del Bienestar estatal, Pablo André Gordillo Oliveros, pero que “todavía estamos en el sistema económico neoliberal” y para salir de este se requieren medidas globales y en Latinoamérica, que lo que se puede hacer en México es desarrollar la economía social, ya que la política bancaria tampoco ayuda.
Mendoza Zaragoza explicó que la Iglesia ya trabaja en la economía social, que hay emprendedores que a partir de Cáritas Acapulco van educándose de manera que puedan tener un buen mercado, una buena comercialización en servicios y producción.
