El Ejército tiene más información y no parará el movimiento por los 43, dice uno de los padres

Juan Luis Altamirano Uruñuela

Ciudad de México

El señor Emiliano Navarrete, papá de José Ángel Navarrete González, uno de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, reiteró que los padres seguirán exigiendo información relevante al Ejército para la resolución del caso.
En entrevista telefónica Navarrete afirmó que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) cuenta con más información del paradero de los 43 estudiantes de la que ha entregado, y que la institución se encuentra protegida por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
“Seguiremos exigiendo al Ejército, para nosotros sí tienen más información, saben la verdad, qué pasó, y solamente lo que hacen es estar maquillando algunas cosas que quieren lavar, el mismo presidente quiere lavar la imagen de su Ejército”, señaló.
Este miércoles la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia (Covaj) dio a conocer que el Ejército tuvo conocimiento en tiempo real de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
“Se confirma que el Ejército tuvo conocimiento de lo que estaba sucediendo y acredita que los objetivos que estaban siendo investigados con anterioridad a los hechos contaban con información en tiempo real sobre los posibles destinos de los estudiantes desaparecidos, así como de las personas implicadas, su relación con autoridades ministeriales y lugares donde posiblemente se resguardaron”, informó.
Al respecto, el señor Navarrete dijo que “ellos (los militares) siempre supieron” sobre la desaparición de los 43 estudiantes debido a las intervenciones telefónicas, además de que la Sedena ha aportado información, pero no lo ha hecho por “buena voluntad”.
Agregó que desde el sexenio pasado, los padres le aseguraron al entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la participación del Ejército, pero que existe una protección debido a que no se quiere aceptar que la institución estuvo involucrada.
“Para nosotros eso ha sido siempre real, incluso el anterior gobierno cuando le decíamos al secretario de Gobernación Osorio Chong, él siempre decía ‘son elementos, no son toda la institución’, siempre ha habido esa protección de que no quieren aceptar que han sido todas las instituciones”, señaló Emiliano Navarrete.
Expuso que los padres solicitaron al presidente López Obrador, en su posición de comandante supremo de las Fuerzas Armadas, información en posesión del Ejército que resulta relevante para el caso, pero les dijo que ya se había entregado.
“Lo que alegó el señor presidente es que todo ha sido entregado, y después mandó una carta en una próxima reunión que tuvimos donde estuvo la secretaria de Gobernación, la secretaria de Seguridad, las mandó de mandaderas para que nos leyera lo que la Sedena había respondido a las peticiones del grupo. No nos pareció correcto”, externó.
De igual forma puntualizó que debe existir un trabajo legal por los señalamientos al Ejército, al ex presidente Enrique Peña Nieto, al ex gobernador Ángel Aguirre Rivero y al entonces coordinador de la Policía Federal, Omar García Harfuch, quien ahora busca ser gobernador de la Ciudad de México.
“Al hacer los señalamientos contra el Ejército, contra Peña Nieto, contra Omar García Harfuch, contra Aguirre, tiene que haber un trabajo legal que se tiene que hacer para que sean investigados, y digan qué fue lo que los llevó a hacer esto”, demandó.
Indicó que exhortarán a Alejandro Encinas, en su carácter de presidente de la Covaj, a que pueda señalar ante la Fiscalía General de la República (FGR) las responsabilidades penales y legales que puedan tener las personas involucradas en la desaparición de los 43 normalistas.
“Vamos a exigirle como presidente de la Covaj, ver ante la Fiscalía qué responsabilidades penales o legales puedan tener todos estos individuos, ahí tenemos nosotros que hacer nuestro trabajo, no tiene sentido que los ponga y no exista un castigo o investigación”, señaló.
Navarrete agregó que el pasado 12 de octubre los padres y madres de los 43 sostuvieron una reunión con Alejandro Encinas, y les entregaron un recopilatorio de documentos donde se plasmaba la participación de la Sedena, pero no están convencidos de que sea la totalidad de la información, y “se tiene que seguir indagando”.
“Queriendo decirnos aquí ya está todo, pero para nosotros toda esta documentación tiene que ser revisada por expertos para ver si es la totalidad de toda la información. Nosotros no aceptamos que sea la totalidad”, comentó Emiliano.

Buscan reunión con la CIDH ante actitud prepotente de AMLO, informa

Declaró que los familiares de los desaparecidos buscan una reunión con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y consideran que el presidente López Obrador muestra una actitud prepotente en su defensa directa al Ejército, debido a que se administra la investigación para no afectar al Ejército.
“Se ha cerrado el presidente con una actitud muy prepotente, no entendemos por qué su actitud en defensa del Ejército cuando él se ha comprometido a esclarecer la verdad, y para nosotros lo que hace es administrar la investigación y no podemos dejar que juegue con nuestra demanda de verdad y justicia. Hace ver que ya no es una persona seria este señor. Como mexicanos es inaceptable, despreciables todas las actitudes que él hace a la gente involucrada en violar los derechos humanos de las personas, es muy despreciable desde mi punto de vista”, remarcó Navarrete.
Señaló que López Obrador no se puede atribuir los méritos que sostiene la Fiscalía General de la República al decirse encargado de la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes.

 

Es necesario que el Ejército colabore y que la FGR hable con las familias de los 43: Centro Prodh

El pasado 15 de noviembre padres de los 43 escuchan la conferencia de prensa de las integrantes del Mecanismo Especial para el Asunto Ayotzinapa de la CIDH en la normal Foto: Jessica Torres Barrera

Guillermo Rivera

El Sur / Ciudad de México

En la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es necesario que el Ejército colabore con la entrega de información requerida, que la cabeza de la Fiscalía General de la República (FGR) abra el diálogo con las familias y que, de manera oficial, se informe por qué se cancelaron órdenes de aprehensión –la mayoría contra militares– emitidas por la fiscalía especial del caso.
Estas son sólo una parte de las acciones que deberían realizarse a nivel federal para redireccionar el caso, en una etapa en que la confianza de las familias “está trastocada”, dice en entrevista María Luisa Aguilar, coordinadora del área internacional del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), una de las organizaciones que acompaña y representa legalmente a madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos, junto con las organizaciones de defensa de los derechos humanos (Serapaz) y el Centro de Análisis e Investigación (Fundar) en Ciudad de México, además del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (Tlachinollan), en Guerrero.
Para Aguilar, lo más importante en este “momento convulso” es el impacto en las familias a partir de los hechos que comenzaron el 18 de agosto pasado, cuando se presentó el informe de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (Covaj) a las familias, a las organizaciones representantes, al Grupo Interdisciplinarios de Expertos Independientes (GIEI) y, horas después, a la sociedad.
Lo relevante de ese informe, considera, además del reconocimiento de que hubo participación de autoridades de distintos niveles del Estado mexicano, fue que mencionó “los obstáculos a los que se está enfrentando la investigación”.
El presidente de la Covaj y titular de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez se refirió concretamente a la FGR y al Ejército.
En este contexto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió el martes pasado, que los avances en las investigaciones del caso se encuentran “en riesgo” por “las intromisiones” de agentes externos en el trabajo de la Unidad Especial para la Investigación y el Litigio del caso Ayotzinapa (UEILCA).

Obstáculos de las  Autoridades

Cuando Encinas presentó su informe, continúa Aguilar, se mencionó que la “verdad histórica” es resultado de la injerencia política “del más alto nivel del Estado” con la que se había intentado cerrar el caso.
“Una parte novedosa se enfocaba en qué había sucedido después de la detención de los estudiantes, a partir de capturas de pantalla de distintas conversaciones”, agregó.
“Lo primero que dijeron los familiares tras ver el informe de la Covaj es que lo tenía que revisar el GIEI”. Es importante para ellos, argumenta, “tener a una tercera parte independiente, que pueda ser fiel de la balanza, con una base técnica-profesional”.
Ese informe de la Covaj, enfatiza, no formó parte de la investigación penal y coincidió con la detención del exprocurador general Jesús Murillo Karam y la presentación de órdenes de aprehensión en contra de 83 personas.
“Poco después 21 de esas órdenes, de forma inusual, se cancelaron, y 16 de ellas eran contra elementos del Ejército. Hasta el día de hoy no se ha dado una explicación formal de la base legal de esa cancelación. Eso llevó a renunciar al fiscal del caso (Omar Gómez Trejo), pues fue una decisión no consultada con él. Además se desplazó a su equipo en la fiscalía especial” del caso, resume Aguilar como parte de las irregularidades del caso.
El siguiente paso, agrega la integrante del Centro Prodh, fue el nombramiento de un nuevo fiscal, Rosendo Gómez Piedra, que “no tiene experiencia en casos de violaciones a derechos humanos cercano al secretario de Gobernación, pero que no conoce el caso. Eso fue duro para las familias, porque en un proceso de construcción como el que se había dado en los últimos años, con mucho diálogo, es un mensaje de que se estaban cerrando los espacios”.

“Las familias no se
equivocaron”

Del más reciente informe del GIEI presentado el 31 de octubre pasado en Ayotzinapa, Guerrero, Aguilar comenta algunos puntos nodales:
Uno es que a los expertos internacionales les fue imposible verificar el origen de las capturas de pantalla que presentó la Covaj y, por lo mismo, no pueden ser utilizadas en una investigación penal.
“Fueron claros al decir que las cancelaciones de 21 órdenes de aprehensión eran graves y que tenía que darse una explicación oficial de por qué. Además, el GIEI valoró que lo sucedido en estos meses fue grave y eso había trastocado la confianza construida en estos años. Por lo mismo, decidieron que dos de ellos ya no iban a continuar en el grupo”.
Los otros dos integrantes se quedaron en el grupo a intentar generar un mecanismo de seguimiento “para garantizar esa asistencia técnica que se ha tratado de buscar todo este tiempo por medio de la CIDH, (pero) mencionaron que habría condiciones mínimas para ese seguimiento”.
Asimismo, los integrantes del GIEI resaltaron que el Ejército sigue obstaculizando las investigaciones, dice Aguilar y recuerda que solicitaron reconducir la investigación porque hay pruebas no sólidas, así como garantizar acciones penales en contra de distintas personas.

“Confianza trastocada”

Esta información, analiza Aguilar, fue muy dolorosa para las familias. “Se tiene que decir: se les presentó una versión de los hechos no verificada. Eso trastoca la confianza y genera un dolor completamente innecesario”.
Por otro lado, es tema central, dice, que este tipo de anuncios se habían hecho de manera conjunta entre Covaj, la fiscalía y el GIEI. “A eso se refiere el GIEI cuando anuncia algunas salidas. No se les tuvo la confianza para generar esos espacios de verificación”, explica.
El GIEI obtuvo la información a fines de septiembre y su peritaje estuvo listo para fines de octubre. “Es decir, esa información en un mes se pudo haber verificado con peritajes técnicos. El hecho de que esto no haya sucedido, sí trastocó la relación de diálogo que se había tenido entre las familias, el GIEI, la Covaj y la propia fiscalía (…) Es preocupante, trastoca cualquier tipo de confianza construida”.
–¿Cuál es el panorama actual?
–Nos encontramos en un momento crucial en que el Estado tiene que decidir si va a reconstruir, o si se va a estancar en una sola versión como lo hizo la administración pasada.

El opaco papel
de los militares

La reconducción de la investigación pasaría por tres situaciones, reitera Aguilar: uno, que el Ejército colabore en entregar información; dos, que la FGR dialogue con las familias o con el propio GIEI, “que señaló que el fiscal general no los ha recibido”; y tres, “que se dé información oficial de por qué se solicitó la cancelación de las órdenes de aprehensión que un juez había decidido”.
Añade que está pendiente la extradición de quien fue titular de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón. “Hay todavía una serie de acciones que tienen que ser priorizadas y son esenciales para que las familias reconozcan que hay intención de reconducir la investigación, y que los dos expertos del GIEI que se quedaron puedan tener elementos para continuar”.
–¿Cuál es la lectura respecto al papel del Ejército?
–En su rol de siempre de ser una institución opaca, que no le gusta colaborar con las instituciones civiles. No le gusta ser identificada como una institución que podría haber tenido involucramiento en estos casos. Ha provocado mucho daño a la investigación que no haya querido dar información por tantos años.
“Es importante reconocer que la información que se obtuvo por parte del Ejército vino, sí, del impulso que dio Encinas de poder abrir esos archivos. Que el GIEI entrara fue parte del trabajo de la Covaj. Pero está documentado por el GIEI que esta información no ha sido suficiente, que fue entregada a cuentagotas y sólo después de mucha insistencia. Incluso el propio presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó entregar la información”.
El GIEI tuvo acceso a documentos hasta 2021, enfatiza Aguilar. “Durante todo ese tiempo, (la Secretaría de la Defensa Nacional) entregó información desviada sobre que había un estudiante que pertenecía a las fuerzas armadas y que estaba en tareas de inteligencia en la normal de Ayotzinapa.
“De lo más importante que se ha logrado, es acceder a información de la investigación de la Administración de Control de Drogas? (DEA) en contra de Guerreros Unidos, en Chicago. Pudieron acceder a una serie de, esos sí, mensajes verificados, con extracción legal, con control judicial. Quedó claro que había una colusión entre el batallón 27 y 41 con Guerreros Unidos. Es la base de la acusación hoy en contra de elementos militares, hoy detenidos, por delincuencia organizada.
“La opacidad del Ejército, no querer ser investigado, sólo genera más dudas en un contexto donde se está profundizando su papel en tareas de seguridad, con un discurso de que las fuerza armadas son incorruptibles, que ayudarán a que la situación de seguridad mejore en México, cuando la información señala que existen pruebas de que están coludidos con la delincuencia organizada”.

El papel de la FGR

En el contexto de impunidad “tan grave” que hay en México, “preocupa que no haya una fiscalía general autónoma, independiente. Tenemos a un fiscal –Alejandro Gertz Manero– más involucrado en procesos de conflicto de interés, que en temas prioritarios que se viven en México en materia de seguridad e impunidad”, advierte Aguilar.
“Vemos que el tema de desaparecidos no es prioridad para la FGR”, lamenta. “Por una petición desde un alto nivel, se cancelan 21 órdenes de aprehensión. Por un lado, se está protegiendo al Ejército, porque buena parte, 16, iban en su contra. Eso es un obstáculo. Nadie ha informado a las familias por qué se tomó esa decisión, que dio cuenta de que el fiscal especial fue desplazado. De una forma coherente, renunció al cargo”.
–¿Cuál es la situación de las familias?
–El foco tiene que estar en que las familias de personas desaparecidas viven continuamente la incertidumbre, el dolor, por no conocer el paradero de sus seres queridos. Eso ha sido equiparado a una tortura permanente. Son ocho años de lucha. Es muy desgastante. Tiene implicaciones en su salud, en su economía.
–¿Qué podemos esperar?
–Ayotzinapa no es más o menos importante que otros casos de personas desaparecidas, sino que es un caso que ha podido documentar a todo lo que se enfrentan las familias de personas desaparecidas. Si en este caso en particular las autoridades no colaboran, no buscan generar el acceso a la justicia, lo que todos vemos es que eso se podría replicar en otros casos. Por eso es importante que se hagan las cosas de manera correcta, con una apertura de supervisión internacional.
“Eso es parte de lo que tiene que pasar, sí o sí. Los expertos del GIEI que se quedaron en México dijeron que deben tener condiciones para poder trabajar. Las familias tienen claro que es ahí donde hay garantías de una investigación objetiva, independiente, eficiente. Se requiere un diálogo directo y honesto con ellas, el conocimiento claro de la situación del caso y que no habrá más obstáculos de las instituciones”.

Cuelgan taxistas lonas en Tlapa; rechazan la destitución del delegado de Transportes

Miembros de Organizaciones de Transportes Unidas de la Montaña colocaron lonas en diversos puntos de la ciudad para pedir que el secretario de Asuntos Indígenas y Comunidades Afromexicanas, Gilberto Solano Arriaga no politice el trabajo del gremio al alentar a un grupo de taxistas para que pidan la destitución del delegado regional de Transportes, Diego Méndez.
Sobre el río Jale, a la altura del puente vehicular estaba una lona que decía: “Apoyo total al delegado de Transportes, Gilberto Solano saca las manos del transporte y dedícate a la encomienda del gobernador, ¡el transporte no se politiza!”, firmada por Organizaciones de Transportes Unidas de la Montaña de 18 municipios de la región, todos excepto Huamuxtitlán.
Los transportistas dijeron que colocaron otras lonas para pedirle al gobernador, Héctor Astudillo Flores, que atienda los problemas y designe a gente que le ayude, no que los aliente, como el secretario de Asuntos Indígenas, que pretende tomar las riendas del grupo político Montaña, del extinto Javier Morales, colocando gente afín a él.
Comentaron que una muestra de ello es la designación de Eugenio González Rodríguez, hermano del diputado local Eusebio González, del municipio de Olinalá, y ahora aliente a organizaciones de taxistas a que pidan la destitución de Diego Méndez para colocar a otro titular que le sea afín.
Desde el viernes 8 de enero, los taxis de los sitios Señor del Nicho y Benito Juárez tenían leyendas pidiendo la salida de Diego Méndez de Transportes.
Se menciona que el dirigente del sitio Juárez, Eustaquio Alcaide es quien pretende asumir la delegación regional de Transporte, y en las giras del gobernador a la región siempre se ha movilizado con taxistas para ir a saludarlo.
El dirigente del sitio del Señor del Nicho, Rolando Morales Prieto es director de Tránsito del alcalde priista Jesús Noé Abundiz.
Ambos sitios participaron y alentaron al grupo de choque contra los del Movimiento Popular Guerrerense (MPG), antes y durante el proceso electoral del 7 de junio de 2015, ya que se oponían a las elecciones como protesta ante la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y en contra de las reformas estructurales del gobierno federal, sobre todo la educativa.
El delegado de Transportes, Diego Méndez comentó que desconoce los motivos por los que taxistas piden su salida, “porque apenas hace unos días me dieron la titularidad, luego se vinieron las fiestas decembrinas y no se laboró, por lo que no conocen ni mi plan de trabajo”, dijo.
Agregó que ninguno le ha comentado sobre su salida y que se dio cuenta por las pintas en los taxis que circulan, por lo que espera que se acerquen a dialogar con él y les muestre su plan de trabajo para el sector.