Luego de 49 años de vivir entre árboles, hoy doña Merenciana sólo ve casas sin techo

 

Daniel Velázquez

Merenciana Pantoja Zúñiga vive en la parte alta de la colonia Ampliación 5 de Mayo, desde hace 49 años. Fue de las primeras en llegar a la zona, el lugar para vivir fue seleccionado por su esposo, cerca de un arroyo para tener agua y cerca del bosque, para tener leña y por estar en un cerro sin riesgo de inundaciones.
Es originaria de Costa Chica, de Ayutla, en enero cumple 80 años. Este domingo, uno de sus nietos agarró una iguana y ese fue su almuerzo. La guisó en caldo porque no hay más para comer.
Contó que pasó casi dos semanas como “ida”, “sin hambre”, al ver lo que hizo el huracán en su casa y en las casas de sus vecinos. Dijo que tuvo miedo al ver volar los techos de las casas.
Recordó que durante el huracán Paulina, en 1997, el viento también se llevó el techado de su casa, pero que llovió mucho y en este huracán, Otis, fue puro viento y poca lluvia.
La iguana, contó, la guisó en caldo porque no tiene chile guajillo para hacerla en un molito, así que fue preparada con lo que tuvo a la mano: jitomate, cebolla, sal y algunos condimentos.
Uno de sus hijos, que vivía en Tamaulipas, falleció en julio y por esa razón sus nietos vinieron ese mes y tomaron fotos de los cerros, porque estaban verdes y llenos de árboles, “les gustó mucho, porque allá donde viven es desierto”. Dijo que en toda la colonia se veían árboles y muy poco las paredes de las casas, pero ahora ya no hay árboles sólo casas sin techo.
La casa de doña Merenciana está en lo alto de un cerro, desde su casa se ve todo el valle de La Sabana, el río, las huertas, la carretera principal y el desastre causado por Otis.
El caldo de iguana, doña Merenciana lo acompañó con dos memelas, pues su familia le mando maíz y así es como tiene tortillas para comer. Cocina en un anafre con carbón, porque no tiene gas.
Después del caldo, se tomó un atole de avena, de una bolsa que encontró en su cocina cuando andaba haciendo limpieza después del huracán. El kilo de avena se lo llevó una de sus hijas en julio, no se acordaba que lo tenía hasta que lo encontró después de Otis.
Despensas y agua potable, dice que no ha recibido ninguna, y que por ser adulto mayor no puede andar esperando el carro que trae despensas y meterse en la fila, porque no puede estar mucho tiempo de pie y tiene miedo de que la vayan a tirar, pues dice que la gente se amontona y empuja. Sugiere que lo mejor es que las entregarán casa por casa, como se hizo el censo, porque así aunque sea poquito a todos les va a tocar, pero en las filas se meten hasta dos o tres de una misma familia y por eso no alcanzan.

 

Se mueven en colonias suburbanas por las despensas; mujeres preguntan dónde reparten

Una mujer en silla de ruedas clama por una despensa Foto: Jesús Trigo

Daniel Velázquez

Vecinos de la parte alta de la colonia 5 de Mayo, en el área suburbana oriente de Acapulco, se quejan de que no han recibido despensas y en la parte baja se quejan de que los camiones del Ejército suben con despensas para la parte alta.
El domingo por la tarde en La Sabana, junto a la devastada fábrica de limón, marinos repartieron botellas de agua a los vecinos, se hicieron largas filas, desde el monumento a Lázaro Cárdenas hasta Renacimiento.
El sábado, en ese mismo lugar la Cruz Roja repartió una caja de despensa y una caja de leche por persona.
El viernes, un personaje de Tiktok, conocido como Spiterman llegó a la entrada de la colonia 5 de Mayo a repartir botellas de agua.
En las calles de La Máquina y 5 de Mayo es común ver a mujeres amas de casa que preguntan a los transeúntes si saben dónde están repartiendo despensas o agua, también preguntan por los “censadores” como les llaman a los “servidores de la nación” que visitan las casas para evaluar los daños que causó el huracán Otis en las viviendas pues les dijeron que sobre la avenida Lázaro Cárdenas habría módulos.
En la parte baja de las colonias La Máquina y 5 de Mayo la gente pregunta por los “censadores” porque cuando pasaron no estaban en su casa por andar buscando agua y despensas.
En la colonia 5 de Mayo se constató que las brigadas de los “servidores de la nación” están concentradas en la parte alta, en la primaria Lázaro Cárdenas se instaló un módulo donde los vecinos que no han sido registrados acuden a dar sus datos con lo que se levanta un reporte para posteriormente visitar el domicilio y verificar las afectaciones pero sólo es para vecinos de esa zona, el domingo un vecino de otra colonia se acercó a preguntar y le dijeron que debía irse a su colonia a que lo registren.
Junto al módulo hay un servicio de salud, donde se atiende a los vecinos que acuden a consulta, se pidió conocer datos de la atención médica proporcionada pero los responsables del módulo dijeron que no tienen autorizado dar información.
El pasaje para subir a la parte alta de la colonia 5 de Mayo aumentó al 50 por ciento, antes del huracán valía 10 pesos y ahora los vecinos pagan 15 pesos.

 

De milagro se salvaron nueve vendedores de artesanías en la plaza Politécnica, relatan

Afectaciones en la plaza Politécnica ubicada en la Costera tras el impacto del huracán Otis Foto: Argenis Salmerón

Argenis Salmerón

“Nueve personas se quedaron adentro del mercado de artesanías. Dios hace milagros, una ventana volando cortó la cadena de una puerta y ahí se refugiaron los compañeros”, relató la comerciante de la plaza Politécnica, Inocencia Tapia Celso, tras el impacto del huracán Otis.
Añadió que los nueve comerciantes, entre ellos dos veladores, se salvaron de los fuertes vientos debido a que se refugiaron en una bodega del hotel Ritz.
La plaza Politécnica se ubica en la avenida Costera, entre los hoteles Kristal Beach y Ritz, frente a Galerías Acapulco.
En la plaza Politécnica ofrecen artesanías, como pulseras, collares y objetos de barro. Son 70 comerciantes originarios de las regiones Costa Chica y Montaña.
Este lunes se observó que los artesanos siguieron con la limpieza de su espacio y les ayudó una brigada de trabajadores del Ayuntamiento.
En el lugar solamente quedaron las mesas donde mostraban la artesanías a los turistas. Ahí había tierra suelta que desprendía polvareda.
En declaraciones a El Sur, la comerciante aseguró que hubo pérdida total en sus mercancías, debido al huracán Otis.
Dijo que el mercado de artesanías tiene 18 años funcionando y la mayoría de los comerciantes hablan los dialectos como náhualt y mixteco.
“No hubo tiempo de amarrar el producto. Fueron algo bien tremendo los vientos del huracán, yo alcance a irme en el taxi cuando se ponía feo”, manifestó.
Agregó que “las olas del mar se metieron al hotel Ritz y salían a la plaza, todo fue terrible, Nunca había vivido algo tan horrible, todo lo grabaron los compañeros”.
Comentó que ya los fueron a censar los “Servidores de la Nación” del gobierno federal, sin embargo, no todos fueron beneficiados, porque “quieren que estés presente y no todos estaban”.
Pidió a los tres órdenes de gobierno construir un techo general para la plaza Politécnica para reactivar su economía.
Declaró que los comerciantes perdieron su mercancía y tienen préstamos en diferentes bancos, “no hay manera de tener dinero, pero sí las ganas de salir adelante”.
Afirmó que los comerciantes están contribuyendo en la limpieza de su espacio, “todos tenemos que poner nuestro granito de arena para sacar adelante a Acapulco”.

Llama el arzobispo de Acapulco a ser solidarios con los afectados por Otis

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, convocó a ser solidarios y ayudar a satisfacer las necesidades básicas de la gente que sufrió daños por el huracán Otis, “que tanto destrozo ha causado entre nosotros”.
En su mensaje dominical, denominado Construir en la Esperanza, transmitido por internet, González González también llamó a recuperar la sensibilidad ante la violencia que, dijo, ahora tomó el rostro de robos y saqueos. Añadió que esta sensibilidad ya se había perdido hace tiempo, ante el robo cotidiano mediante el cobro de cuota o de piso, servidores públicos deshonestos, así como con la crueldad de asesinatos y ejecuciones.
El arzobispo expresó que las primeras necesidades de la gente son el agua y el alimento, “mitigar el hambre de muchas personas y familias sigue siendo una necesidad”.
Dijo: “Es tiempo de complementarnos y solidarizarnos unos con otros. Juntos vamos a salir adelante”, añadió y llamó a unir iniciativas y sumar esfuerzos autoridades, sociedad, empresarios, Iglesia y organizaciones.
Pidió mantener firme la esperanza en Jesús, “que se hace cercano en la bondad de tantas personas y comunidades que nos han compartido su tiempo, su cariño y sus bienes, y se hace cercano también en el duro esfuerzo de tantos grupos e instituciones, por restablecer los servicios básicos en la ciudad y tender la mano a tantos necesitados”.
El prelado expresó que hace mucho bien ver, valorar y agradecer todos estos gestos de bondad, empezando desde el propio hogar.
Insistió en su llamado a no dejar de hacer el bien que está en nuestras manos, “aunque nos parezca muy pequeño, es una muy valiosa luz de esperanza”, sostuvo.
González González recordó que muchísimas familias quedaron literalmente sin un techo donde guarecerse y que los refugios han sido gran ayuda, también la solidaridad de familiares y amigos que les han cedido un espacio en casa.
Pidió cuidar la salud, porque advirtió que es cercano el riesgo de enfermedades gástricas, respiratorias y el dengue, por ello recomendó hacer lo que está en nuestras manos, como la limpieza de la ciudad, “unidos a los vecinos podemos hacer algo, procuremos buscar cal y ponerla en donde hay basura en descomposición”.
El arzobispo recomendó, además, “reconstruir a la persona”, porque explicó que los ánimos de muchas personas están caídos, debido a que ha sido muy fuerte el trauma sufrido al perder en menos de una hora, hogar, trabajo, pertenencias y, en muchas familias, a un ser querido.
Para ello recomendó, primero, “escuchar sin interrumpir a la persona que nos comparte su situación, tratando de comprender como se siente”; segundo, “decirle una palabra de Jesús que le ayude en esa situación, o si no encontramos esa palabra, estrechar fuertemente su mano un momento”, y, tercero, “hacer juntos una súplica al señor, pidiendo su luz y su fortaleza en esta situación en que nos encontramos”.
Agregó que es importante, además, reconstruir la imagen de la ciudad, “en la mente de muchos, junto a las imágenes de la enorme destrucción causada por el huracán Otis, han quedado las tan deplorables imágenes de los saqueos. La violencia, por desgracia, era desde antes una nota muy dolorosa de nuestra ciudad”, recriminó.
Añadió que ahora la violencia tomó este otro rostro, “robos y saqueos, una barda caída o un vidrio roto o quebrado a propósito, una puerta caída o forzada para abrirla, era pretexto para entrar y robar a un hogar, institución o establecimiento comercial”.
Para el prelado es momento de fortalecer nuestra convicción de que el mal no es solución a nada, sino que, por el contrario, empeora la situación y llamó a “recobrar la sensibilidad ante el daño que causa, para rechazarla”.
Lamentó que esa esa sensibilidad se haya perdido desde hace tiempo, en relación con el robo cotidiano a “tantísimas personas”, por el cobro de cuota o de piso, “la perdimos ante algunos servidores públicos deshonestos, al aprovecharse de los recursos públicos”, dijo.
Añadió: “Esta sensibilidad también, por desgracia, la hemos ido perdiendo ante la crueldad de los asesinatos y ejecuciones. Necesitamos recuperar esta sensibilidad, para no cambiar el mal como camino a la solución de algo”.
El arzobispo opinó que la seguridad de la sociedad es una urgencia, “es grave responsabilidad de quienes tienen a su cargo el servicio de autoridad, si una estrategia no da el resultado esperado, por más que se repita no da ese resultado”, dijo.

 

Entrega el Ejército despensas en las casas ya censadas por “servidores de la nación”

Soldados entregan una despensa y un casillero de huevo como parte de la ayuda a los damnificados del huracán Otis en la colonia Loma Bonita Foto: El Sur
Soldados entregan una despensa y un casillero de huevo como parte de los apoyos a los damnificados del huracán Otis en la colonia Loma Bonita. Foto: El Sur

Aurora Harrison

Elementos del Ejército entregaron despensas a personas afectadas por el huracán Otis, como parte del llamado Plan de Reconstrucción y Apoyo para Acapulco anunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El sábado a las 5 de la tarde, soldados llevaron dos pipas con agua a la calle Plan de Ayutla, en la colonia Lázaro Cárdenas, que conecta a diferentes asentamientos ubicados en la parte alta de La Cima.
Después, las entregaron a las personas que ya fueron censadas por “Servidores de la Nación” de la Secretaría del Bienestar, y siguieron el domingo por la mañana.
Soldados del 56 Batallón de Infantería pasaron casa por casa de las que ya fueron censadas, para entregar una despensa y colocaron una calcomania con la leyenda Juntos pondremos de pie a Acapulco, que tiene 12 espacios, correspondientes a igual número de semanas en las que se entregarán víveres.
El domingo siguió la entrega de las despensas, que están compuestas por cinco litros de leche, un kilo de frijol, cinco paquetes de tortilla, pan blanco, una bolsa de lentejas, un paquete de papel higiénico, atún, pasta y jabón de baño.
El sábado entregaron despensas a personas afectadas por el huracán Otis en la avenida Ruiz Cortines, frente a la entrada de la Unidad Habitacional Fovissste y en la colonia Lázaro Cárdenas.
A las 9 de la mañana del sábado, en la avenida Ruiz Cortines se estacionó un tráiler y tres camiones, dos de ellos cargados uno de despensa y el otro de agua, que entregaron a las cientos de personas que se formaron para recibir los víveres.
A las personas le daban una caja que llevaba además de atún, arroz, frijol y sardina, también traía un bote de aceite y pasta para sopa.
Pese a que no quisieron decir cuántas toneladas de despensa entregaron, había formadas unas 300 personas, entre adultos mayores, mujeres y hombres de diferentes edades.
Conforme pasaban los minutos llegaban más personas a formarse y quienes caminaban o pasaban en su carro, también se detenían para formarse.
Este domingo, en la zona de la Costera, por el Malecón, había personas formadas porque asociaciones civiles estaban repartiendo despensas.
También hubo personas formadas en la Base Naval en espera de despensas, pero les dijeron que allí no las iban a entregar.

Inicia la recolección de basura en vialidades principales; algunos vecinos la queman

 

Aurora Harrison

Camiones de basura ya están recolectando los desechos sólidos en vialidades de la ciudad, pero también hay vecinos que ya la están quemando; así como hay personas que están vendiendo tinacos con agua, aunque sigue la distribución de agua en pipas y las purificadoras del Ejército y la Marina llenando garrafones.
En el caso del transporte público, los camiones urbanos cobran de 15 a 20 pesos y el sistema Acabús no cobran pasaje. En cuanto al servicio de energía eléctrica, son más las colonias que se están sumando a las que ya tienen el suministro.
El precio de la tortilla se normalizó a 30 pesos y son más las tortillerias que están funcionando. Las misceláneas en las colonias ya empezaron a dar servicio, después de que estuvieron cerradas para evitar que se metieran a saquear, como ocurrió con las tiendas de conveniencia y de autoservicio.
En la avenida Ruiz Cortines, frente a la unidad deportiva Vicente Suárez, había un camión recolector se basura recogiendo una montaña de basura, también se observó en la calzada Pie de la Cuesta, donde maquinaria levantaba láminas y basura.
Sin embargo, en varios puntos de la ciudad siguen las montañas de basura y en algunos lugares, como en la calle Diego Hurtado de Mendoza, cerca del barrio La Fábrica, este viernes vecinos estaban quemando la basura y en la parte alta de Praderas de Costa Azul.
Del servicio de agua, en la alta Caleta, vecinos dijeron que llegó un rato y luego se fue, pero la población sigue acudiendo a manantiales y las plantas purificadoras del Ejército y la Secretarái de Marina, que siguen dando apoyo a la población.
Sin embargo, algunos vecinos de Llano Largo dijeron que están vendiendo tinacos con agua en 600 pesos, debido a que no se ha restablecido el suministro por parte de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA).
También ya hay más cajeros automáticos funcionando y farmacias, como Guadalajara y del Ahorro, ya están dando orientación médica a la población en la avenida Costera.
Del servicio de luz, en colonias como Zapata, Sector 6, Costa Azul y en la avenida Ruiz Cortines ya se restableció el servicio de luz y los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad siguen trabajando para que haya más casas con luz.

 

Ruegan por agua y comida damnificados del río de La Sabana en el Viaducto Diamante

Mujeres y niños acuden de los poblados aledaños al Viaducto Diamante para solicitar ayuda a los automovilistas que pasan por la carretera, luego de perder sus casas por la crecida del río de La Sabana Foto: Jacob Morales

Jacob Morales Antonio

“¡Ayuda!”, es la frase que se escucha a todo pulmón en el acotamiento de la autopista Viaducto Diamante, a donde acuden vecinos de los poblados aledaños que resultaron damnificados por el impacto del huracán Otis.
Desde muy temprano, familias enteras, mujeres y muchas niñas y niños, desde el pasado jueves se colocan en la vía para rogar por agua y comida, luego de que sus casas se quedaran sin techos, para después inundarse por la crecida del río de La Sabana.
Las personas portan cartulinas donde se lee: “queremos apoyos”. En los costados de la vía, en dirección al bulevar de Las Naciones, han colgado lonas para poder cubrirse del sol, y ahí han colocado algunas de las cosas que las personas les han dado.
Todos vivían en los márgenes del río, en las colonias La Venta, El Papayal, Barrio Nuevo y Coyotes. La señora Rocío Juárez es una de las afectadas y junto con su hijo, desde el jueves pasado, acude a la vía para pedir ayuda.
La mujer dijo que se quedó en la calle porque el río se llevó todo lo que tenía en su casa, “no tenemos nada, ni comida, ni agua, ni nada. Y no hemos recibido ayuda de nadie, tenemos que salir hasta la autopista, arriesgándonos a muchas cosas. Los niños se nos vienen desmayando porque no traemos ni agua, pedimos ayuda a todos”.
Indicó que ella y sus vecinos, así como otras personas necesitan ropa, comida, agua, repelente, veladoras, escobas y sábanas, “lo que les sobre que nos los donen”, expresó a punto del llanto.
A 2 kilómetros del primer punto estaba la señora Anayeli Julián Guzmán, quien solicitó una brigada médica para los niños, porque hay muchos que tienen fiebre, otros han estado con vómito y diarrea.
También comentó que no han recibido ayuda del gobierno y la poca que les han dado, ha sido de personas que han pasando por la vía y que se dirigen a visitar a otros amigos o familiares en la zona Diamante.
La mujer pidió colchonetas para que los niños tengan donde dormir, porque lo han estado haciendo en cartones y trapos, que han sacado del lodo y que lavaron. Comentó que tampoco los han ido a censar por parte de los “Servidores de la Nación”.

Sigue la entrega de despensas y agua por parte de asociaciones civiles a afectados por Otis

Argenis Salmerón

Asociación civiles y comerciantes provenientes de Ciudad de México regalaron despensas y agua para mitigar los estragos del huracán Otis.
Unas de las vialidades donde regalaron despensas fueron la avenida Ejido, en la colonia Bellavista, frente a la gasolinera.
Los enseres domésticos fueron regalados por la asociación Doctor Simi, los productos venía en dos camionetas de más de 3 toneladas.
Las largas filas comprendían desde la gasolinera hasta la central de autobuses, en una línea de más de 100 personas.
Después de acabarse las despensas, los colabores de la asociación Simi regalaron tres botellas de agua de un litro y medio litro.
Además, en la avenida Ruiz Cortines, cerca de la unidad académica de Psicología, un grupo de comerciantes de Ciudad de México regalaron despensas y casilleros de huevo.
Los comerciantes de Ciudad de México venían en una camioneta roja, con capacidad de más de tres toneladas.
La fila de personas, entre mujeres y hombres, se formaron en la banqueta en una fila de 200 metros lineales.
Asimismo, afuera de Galerías Acapulco, comerciantes del mercado de Tepito, de Ciudad de México, entregaron despensas y agua a las personas. Los vendedores llegaron en dos camionetas de tres toneladas.
También, trabajadores de la asociación Ejército de Salvación regalaron comida en la calzada Pie de la Cuesta, en El Pasito.
Los empleados en una camioneta regalaron un plato de comida, que incluía arroz, frijoles y un guiso de carne picada. Jóvenes influencers de Ciudad de México este viernes entregaron despensas en el zócalo, frente al Malecón, a las personas damnificadas que se encontraban haciendo fila esperando llenar sus garrafones. (Aurora Harrison).

Siguen vecinos en busca de agua en manantiales y empresas purificadoras

Hombres y mujeres formaron una larga fila para recibir agua en la colonia Sinaí donde informaron que era la primera vez que alguien llevaba ayuda porque ni el gobierno ha entrado a la zona Foto: Jacob Morales

Aurora Harrison

Vecinos de distintas colonias siguen buscando agua en manantiales y en purificadoras, a ocho días del impacto del huracán Otis, mientras cientos de toneladas de basura están dispersos por las distintas zonas de la ciudad, por eso, los habitantes exigen al gobierno que acuda a recoger las montañas de desechos sólidos.
Del servicio de energía eléctrica se van sumando más colonias que tienen luz.
En las vialidades Costera, Cuauhtémoc y Ruiz Cortines hay más transporte público, pero el pasaje que los cobran los choferes de taxis colectivos tiene un aumento del 150 por ciento, al pedir 50 pesos por persona cuando antes eran 20. Hay algunos conductores que piden 30.
Algunos taxis aumentaron el precio de la dejada. Por ejemplo, de La Cima al centro comercial Galerías Acapulco cobran 100 pesos, cuando antes del huracán Otis eran 80. El camión urbano de 12 pesos ahora cobra 15.
Hay camionetas de gas vendiendo en colonias el combustible. Como fue el caso de este miércoles, cuando en la calle Durango de la colonia Progreso había una pipa vendiendo a los ciudadanos.
De acuerdo con uno de los trabajadores de la pipa de Gas Mundial, son 14 pipas que están distribuidas en toda la ciudad, “no estamos atendiendo a clientes estacionarios, estamos atendiendo a toda la población”.
El martes vendieron gas a 200 personas, y este miércoles fue una cantidad similar, dijo uno de los trabajadores. Las personas llegaron con sus cilindros de 20 y 30 kilogramos para ser llenados con combustible.
En cuanto al servicio de agua potable, los ciudadanos siguen buscando manantiales y purificadoras de agua para llenar sus garrafones, como es el caso de la glorieta de Costa Azul, donde se instaló una planta de la Secretaría de Marina; en la Diana y en el parque de la Reina también se instaló una purificadora, pero eran muy pocas las personas que iban.
Los negocios de venta de agua en garrafón todavía no están funcionando. Como sí ya están funcionando algunas tortillerias, que están vendiendo el kilo de tortilla de 30 pesos a 50 o 60 pesos.
Acerca del servicio de luz eléctrica, se van sumando las colonias que tienen energía eléctrica, pero no es en todas las casas, sólo en las calles principales, como es el caso de la Unidad Habitacional El Coloso, la parte baja del fraccionamiento Marroquín, la colonia El Roble, en la parte baja, y Costa Azul.
Del servicio de recolección de basura siguen las montañas de de desechos sólidos, en diferentes calles de la ciudad, y los habitantes piden que se les mande los camiones recolectores de basura, para evitar que se hagan focos de infección.

 

Esperan damnificados en largas filas agua y comida para sus hijos

Jacob Morales Antonio

La señora Alma López Hernández, de la colonia Unidos por Guerrero, ha esperado en las filas para recibir agua y comida hasta siete horas, en la piel de su rostro se observa el color tostado, debido a los fuertes rayos del sol en los últimos días en Acapulco.
La mujer contó que luego del impacto del huracán Otis, su casa se quedó sin techo porque las rachas de vientos los volaron, tampoco tiene tinaco y no sabe en dónde fue a caer.
Desde hace ocho días, la mujer sale todos los días de su casa a formarse para poder conseguir agua, alimentos y la ayuda que pueda conseguir para alimentar a sus hijos.
A la mujer se le observó este miércoles en los alrededores del polideportivo Cici Renacimiento, donde fue a preguntar si había despensa y a tratar de conseguir nuevamente unas botellas de agua que la empresa Pepsi ha estado regalando; sin embargo, las aguas y hasta los refrescos se agotaron.
La mujer comentó que el primer día que llegó a formarse tardó siete horas para conseguir seis litros de agua, y luego de que se lo dieron, de inmediato se acabó un litro, dijo que estaba sedienta y cansada.
“Desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde hacemos filas para que nos entreguen agua y comida”. Ella también ha ido a otras colonias, como la delegación de la Zapata, porque dijo que a su colonia ninguna autoridad ha acudido a socorrerlos.
“El gobierno no nos ha ayudado en nada, nadie ha venido aquí a nuestras calles, tenemos ocho días sin luz”.
La afectada comentó que en su colonia cayeron los postes de teléfono, luz y muchos arboles, y en algunas aún no se puede transitar, debido a que son muy grandes y no hay quien las pueda cortar con motosierra.
En su casa, dijo que han sobrevivido con la despensa que ya tenían y lo poco que le han regalado en las largas filas donde se ha formado, e insistió que el gobierno no ha ido a apoyar a nadie de las colonias ubicadas en la zona de la periferia.
Al retirarse, la mujer llevaba una bolsa con algunos víveres que logró conseguir y también un medio kilo de tortilla que le regalaron los militares, que han instalado una tortillería móvil a un costado del Polideportivo, así como dos comedores comunitarios.