“¿No será el horizonte nuestra patria común?”: Chillida

 

Eduardo Chillida. Convergen-cia es la imperdible exposición temporal que inauguró el pasado 2 de agosto The San Diego Museum of Art, en California, en la mera frontera, en el horizonte de nuestro noroeste geográfico y que estará abierta al público hasta el 8 de febrero de 2026.
Según se anuncia, se trata de la muestra de Chillida con mayor investigación que se ha montado en América del Norte en casi medio siglo y abarca un amplio rango de la práctica del artista vasco: desde su escultura –monumental o pequeña– forjada en hierro, como la hecha con roble o alabastro, trabajo en tinta, formas en arcilla sólida, hasta creaciones en papel. De acuerdo con el catálogo de la exposición, el mote de “convergencia” para titularla se refiere a lo que el propio Chillida veía en la obra escultórica, “una miríada de fuerzas, incluyendo la naturaleza, la cultura, lo material y lo inmaterial, la forma y el vacío, en donde todo se encuentra”.
Una brevísima y simple descripción de Chillida (1924-2002) lo describiría quizá como uno de los escultores monumentales en hierro y en acero más importantes –o el más– de la segunda mitad del siglo XX. De acuerdo con gran parte de los textos biográficos elaborados por su esposa, Pilar Belzunce, Chillida se caracteriza por explorar el diálogo entre formas orgánicas y el espacio, entre la naturaleza y las interrogan-tes filosóficas fundamentales. Su obra tiene la virtud de insinuar en trazos directos y diseños contundentes la complejidad del hombre, su contexto, las relaciones humanas, el mundo.
Quizá por esos motivos Chillida gozaba tanto de la obra del compositor, músico, director de orquesta y cantor Juan Sebastian Bach, y de la obra del filósofo Martin Heidegger, ambos alemanes. De hecho, existe un libro de Heidegger que fue diseñado por Eduardo Chillida, El arte y el espacio. Heidegger y Chillida se conocieron en 1968 y pudieron coincidir en esa dupla, arte y espacio, como tema de interés vital. De ese encuentro y de una conversación surgió en 1969 el libro de artista, de 38 páginas, que tiene “collages litográficos sobre papel” combinados con el ensayo de Heidegger, quien explora “cómo la escultura le da forma al espacio a través del pensamiento y los materiales”.
Como artista de gran talla, Chillida tiene una mirada de poeta; piensa, escribe, traza y esculpe en modo poético y los títulos de sus obras dan fe de eso: Peines de viento, La puerta de la vida, Gravitación, Montaña vacía, Alba, Homenaje a la humanidad, Elogio del hierro, Komuna, La casa de nuestro padre, Elogio de la sombra, Casa de la paz, Yunque de sueños V, Canto rudo, etcétera.
La fuerza requerida para la fundición, abrazo o unión e integración de las obras monumentales de Chillida es notable. Una de sus piezas enormes e impresionantes, Elogio del horizonte, ubicada en el Cerro de Santa Catalina, en Gijón, España, pesa 500 toneladas, mide 10 metros de altura y está hecha de hormigón.
Entre lo más destacado de la exposición de Chillida en San Diego ahora, está también la singular proyección inmersiva, viaje virtual de 360 grados, que lleva al visitante a La Concha, en el País Vasco, a experimentar de una manera que físicamente sería imposible ya que lo coloca estando adentro, parado, bajo una de las tres esculturas Peines de viento, instaladas sobre las rocas. Cada una de estas esculturas de nueve toneladas desafía la fuerza del mar, las olas y el viento que ahí rompe, “se peina”.
Entre los créditos del catálogo y montaje de Eduardo Chillida. Con-vergencia está el de la curadora Ra-chel Jans, el nieto del artista Mikel Chillida, la profesora de filosofía Ana María Rabe, el conductor Gustavo Gimeno y el renombrado arquitecto Norman Foster.
Mérito especial siempre tiene la mexicana Roxana Velázquez, directora ejecutiva del San Diego Museum of Art, quien recibió incluso un reconocimiento como mexicana distinguida por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores hace unos días.
En una de las fichas de la exposición, la referida a Gravitación, una obra de 1989 en papel, tinta y cuerda, se explica lo siguiente, aplicable al mundo actual: “Para Chillida, el horizonte, aquel extremo elusivo donde el mar se fusiona con el cielo, constituye la línea definitiva. A raíz de su profunda devoción por la humanidad, también lo concibió como un lugar donde las personas podían convivir y dejar de lado sus diferencias. En sus palabras: “Todos los hombres somos hermanos. ¿No será el horizonte nuestra patria común?”.

La patria de Jorge González Camarena

A punto de terminarse, habiendo comenzado desde mayo pasado, en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana se puede ver una exhibición homenaje del pintor, escultor y muralista Jorge González Camarena, a 45 años de su fallecimiento.
Esta exposición temporal –que termina el 14 de septiembre– fue titulada La utopía inacabada, en alusión a esa patria que carga con una “Revolución libertadora que debiera haber acabado con la pobreza y la miseria que marcaron al país durante siglos”. Las obras presentadas en La utopía inacabada, con el toque de “realismo mágico de la escuela mexicana” –como el propio jalisciense nombró a ciertos toques místicos agregados a su obra pictórica–, así como con el “cuadratismo” evidente que lo caracterizó –uso de formas, líneas y fondos geométricos para elementos, figuras y personajes–, nos transportan a la nación que a sus ojos seguía en deuda con la población más pobre y vulnerable.
De la palabra “distopía”, dice la explicación más accesible que se trata de “la deshumanización, los gobiernos tiránicos, posguerras de conflictos de grandes dimensiones, los desastres ambientales u otras características asociadas con un declive cataclísmico en la sociedad” *. Autores de ciencia ficción como George Orwell, Aldous Huxley, Ray Bradbury o Santo Tomás Moro hablaron de las antiutopías o movimientos distópicos. Por más semejanzas que pueda parecer hubiese en el mundo actual con los estados antiutópicos, quizá la opción menos inútil, de mejor frecuencia y con mayores posibilidades que tiene la humanidad para encontrar nuevos caminos y definiciones de su porvenir resuene mejor, en todo caso, con ese concepto que da nombre a la muestra de Jorge González Camarena, “la utopía inacabada”.
En cada obra de la exposición se da cuenta clara de una nación mexicana “resultado de la profunda compenetración de dos culturas: la mesoamericana y la española. A través de su trabajo artístico –ya fuera escultura, dibujo o pintura–, el artista representó una visión de la historia de México en la que reconoce la importancia de la fusión de ambas raíces que dan origen al mestizaje, como única y genuina identidad de lo mexicano”.
El mural de increíble factura titulado Liberación (1957-1963) de González Camarena, en el segundo piso del Palacio de Bellas Artes, es parte fundamental de la exhibición y es precisamente una gráfica colorida y magna de la historia patria, a los ojos de este gran artista, quien coloca en la parte central “a un hombre de espaldas que lucha contra la opresión y destroza la cruz a la que se encuentra atado. Esta enérgica figura está flanqueada, a su izquierda, por un campesino de aspecto cadavérico, y a su derecha, por una mujer vivaz y resplandeciente, que simbolizan, respectivamente, el pasado avasallador y el futuro prometedor” **.
González Camarena nació en 1908, inició su carrera profesional en 1929 y sus obras más recientes las elaboró el año de su muerte; el prolífico artista nunca dejó de producir y elogiar sobre el lienzo la fusión de dos culturas –ese mismo nombre puso a obra de caballete que actualmente se exhibe en el Museo Soumaya de Ciudad de México– que hace única a esta patria mexicana.
Al final no hubo, y difícilmente habrá, un promotor más potente de la imagen de nuestra patria, con cara de mujer, que Jorge González Camarena, quien, como es sabido ya, utilizó a la bellísima Victoria Dorantes, mujer tlaxcalteca, como modelo de “la patria” para las portadas de libro de texto gratuito de los años sesenta en adelante, títulos que se distribuyeron por millones y millones a lo largo de muchos años entre todas las infancias de primaria en el país. El rostro hermoso de Victoria es, para cualquiera que haya recibido uno de esos libros en esa generación, la patria misma, de ojos rasgados, tez cobriza y pelo azabache, lacio, vestido blanco, bandera y libro en manos, atenea de una mestiza identidad.
La patria no de opuestos que se odian sino de fusión, no de sólo desamparo sino de esperanza, ésa que aún hoy sigue en deuda con la pobreza, esa es la patria de González Camarena y esa es la muy celebrable este septiembre de 2025; más cercana, acaso, a una utopía inacabada que al escenario distópico que por momentos avasalla.

* https://es.wikipedia.org/wiki/Distop%C3%ADa
** https://museopalaciodebellasartes.inba.gob.mx/murales-coleccion-permanente/

@anterrazas

A ver al cine

Fuera de la academia, del encuadre para iniciados y de la especialización en la historia y ciencia cinematográfica, para las audiencias mexicanas en general –aquellas no expertas–, el cine significa la posibilidad más a la mano de recorrer, en relativamente poco tiempo, otras historias humanas más allá de las suyas. Ver cine es poder hacer una otra lectura del mundo, es un divertimento, es una forma de intentar hacer conexión –proyección, introyección– con otras biografías. El cine amplifica la visión, las posibilidades, los límites de la imaginación, la cultura, la identificación, el amor por distintos temas, historias y personajes. Además, ver cine, en aproximaciones muy llanas, también divierte y suele hacernos pensar, revivir, reír, hacer nuestro propio correlato de lo vivido vía el filme. Si todo lo anterior fuese cierto, el cine “mexicano” entonces nos ayuda incluso a transitar por épocas en las que no estábamos vivos y así comprender mejor parte de lo que hoy somos.
Que una metrópoli como Ciudad de México cuente con más cines públicos, esto es, salas que sean parte del patrimonio de la ciudadanía y cuyo fin último no sea lucrativo sino social, es de lo más celebrable. Hace apenas una semana que la Cineteca Nacional Chapultepec reabrió sus puertas. El elegante complejo es parte del diseño integral que hizo Gabriel Orozco –quizá el artista mexicano con mayor envergadura internacional actualmente y quien ha dejado huella ya en prácticamente todo el mundo del arte contemporáneo– para el proyecto Bosque de Chapultepec: Naturaleza y Cultura. En esta Cineteca –la tercera en la capital del país– se exhibe, difunde, enseña y promueve el cine de calidad. Ubicada en la cuarta sección del Bosque de Chapultepec, se llega a ella por la muy atractiva –por sus vistas panorámicas en días despejados– Línea 3 del Cablebús de la zona metropolitana. Cuenta con ocho salas de cine; un hermosísimo foro al aire libre, con cupo hasta para 357 personas y pantalla con sistema de iluminación atenuable para las proyecciones durante el día; una galería, una videoteca digital, librerías y una biblioteca, cafeterías, además de otros espacios.
Vale mucho la pena conocer la Cineteca Nacional Chapultepec. Por ejemplo, su mejor sala, la número 8, llamada Edición, puede albergar a 357 personas, tiene sonido Dolby Atmos (sistema de sonido surround) y un sistema de proyección digital láser de última generación, con resolución 4K.
La misión de este espacio, dice el comunicado oficial, es “contribuir a descentralizar la cultura a través de la recuperación de espacios públicos (…); ampliar las audiencias que disfrutan del cine autoral y acercar la cultura cinematográfica de calidad a los distintos públicos de la zona poniente de la Ciudad de México” o de quienes vengan a visitarla. Las cinetecas, parte de la Secretaría de Cultura, están a cargo de la especialista en cine con larga e impecable trayectoria como promotora de la cinematografía, autora independiente y servidora pública, Marina Stavenhagen.
Del pasado 16 al 21 de agosto, a propósito del Día Nacional del Cine Mexicano, esta cineteca con equipo de vanguardia para el mejor disfrute del cine por parte de toda la población, dedicó su programación –totalmente gratuita– a la proyección de 33 películas mexicanas; la más antigua, de 1940 (Ahí está el detalle de Juan Bustillo Oro), y la más reciente, de 2024 (Linaje o la desaparición de los reyes de Ibrahim Bañuelos), seleccionadas según distintos géneros, estilos y temáticas.
Una gran cantidad de esas películas son parte de la cultura con la que nacimos o nacieron y vivieron nuestras familias; se han visto seguramente en innumerables proyecciones en la televisión y, sin embargo, algunas jamás se han gozado en la pantalla grande. Es el caso para muchos de Dos tipos de cuidado, obra ya clásica de Ismael Rodríguez (1956), protagonizada por Jorge Negrete y Pedro Infante. El filme rescatado con el que estrenó el sábado 16 de agosto la proyección para todo el público, es una inédita versión en la que más de 160 mil 500 cuadros fueron restaurados.
Al final de cuentas, espacios culturales públicos, accesibles, no orientados hacia “el dinero que solamente hace más dinero” en su curaduría o programación, pueden abonar a ser una fuerza vital, creativa, que estimula la existencia y en la que se pueden cocrear otras buenas y nuevas formas de relatarnos.

@anterrazas

 

 

Hildegarda, ayer y hoy

Existen literalmente decenas de entradas para reconocer, conocer y describir a esta singular mujer, destacada a lo largo de la historia de la humanidad: Hildegard von Bingen (en corto, Hildegarda). Una ventana de coyuntura, cuyas funciones en el teatro Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque en Ciudad de México concluyen este 10 de agosto, es la obra Hildegarda. Un aire atravesado por la luz, montada gracias a la Coordinación Nacional de Teatro, del INBAL, y La Máquina de Teatro. La sinopsis del montaje que comenzó funciones en la capital el 26 de junio dice que la obra “indaga en la experiencia visionaria, escritos y música de la gran mística medieval. Ella se revela como referencia dentro de la reescritura de la historia de las mujeres y nos regala una identidad diferente desde su conexión con la naturaleza física y la naturaleza sutil”.
Nacida en el siglo XII, en la temprana Alta Edad Media, en la ahora Alemania antes Sacro Imperio Romano Germánico, Hildegarda fue donada a sus ocho años como diezmo a la iglesia de su localidad. Posteriormente, jovencita, ingresó al monasterio de Rupertsberg y acabó siendo una santa abadesa benedictina, con grandes conocimientos en música, letras, mística, filosofía, ciencia natural, astronomía, geología y medicina herbolaria; visionaria, además fue una auténtica lideresa monacal que impulsó transformaciones relevantes en la iglesia gregoriana del momento. Siempre en resistencia, la también conocida como “la sibila del Rin o profetisa teutónica”, fue precursora de ramas del saber como la ciencia natural, la música monosódica, la herbolaria, la ecología, la observación astronómica, la geología, el valor del arte siempre vinculado a la ciencia y a la mística.
Las visiones de esta monja, muchas de las cuales posteriormente se vuelven escritos y hallazgos, se estudian aún hoy en escuelas de música, filosofía, medicina herbolaria, ciencia natural, geología. Su liderazgo como monja frente a las autoridades patriarcales de la Iglesia en el momento no tuvo parangón. Una mujer auténticamente cuidadora del medio ambiente, de las otras personas, de las plantas, de lo vivo, Hildegarda es realumbrada con gran acierto por las fundadoras de la compañía La Máquina de Teatro, las talentosas Clarissa Malheiros –actriz, quien en la obra protagoniza a Hildegarda– y Juliana Faesler –escenógrafa y directora escénica con una muy reconocida trayectoria. Esta compañía se ha colocado a la vanguardia procurando relacionar de manera interdisciplinaria temáticas presentes con hechos históricos, sin atender límites para la creatividad narrativa. En Hildegarda. Un aire atravesado por la luz, si bien logran resumir los conocimientos, virtudes, gracias y rasgos irrepetibles de Hildegarda, también traen vivamente a escena a un par de decenas de mujeres del hoy que están dando o han dado la vida, como lo hizo Hildegarda, por la conservación y el honor al entorno, a lo que nos permite existir. Esto, ya sea en el Amazonas o en cualquier otro meridiano del mundo.
Junto con la actuación magistral de Clarissa Malheiros aparecen en la obra Sol Sánchez, Paulina Álvarez Muñoz y Narda Belinda Moreno. Los textos e ideas del montaje se acreditan a la propia escritura de Hildegarda y a los de Verónica Martínez Lira, Alejandra Reta Lira y Victoria Cirlot.
De acuerdo con un resumen escrito por Malheiros y Faesler, la obra pone el acento en las preocupaciones centrales que hoy también tenemos y que Hildegarda como profetisa tuvo en función de la ecología y la conciencia ambiental. Pero también se enfocan en la ética de las acciones humanas para no afectar al “cuerpo”, al mismo tiempo que se respeta la devoción a lo divino en conexión con plantas, animales, microcosmos. Rescatan y relatan en esta obra “a una mujer excepcional que hace 900 años escribe y escucha, canta y proclama, lo que las y los visionarios de todo el mundo, pueblos originarios, religiosos, chamanes, curanderos y parteras nos enseñan desde siempre”.
La obra comienza con una interacción importante y muy atinada con el público, incorporado al grado de ser ofrendado cada espectador con alguna de las hierbas que utilizaba Hildegarda para curar males de cuerpo y alma. En tiempos en los que la visibilidad de las mujeres, sobre todo de las mujeres religiosas, era cercana a la nulidad, los méritos de Hildegarda para ser una auténtica pionera, reformadora, líder en resistencia, son indescriptibles. Así el llamado a conocer su legado, a descubrir a las Hildegardas del hoy y a luchar por esas causas tan valiosas que cobran inmensa vigencia y arrojan luz a través de los siglos.

@anterrazas

 

 

Luisa Huertas: maestra dicente, docente, disiente

AMERIZAJE

Luisa Huertas es toda ella gran actriz. Con más de 55 años interpretando distintos papeles para televisión, radio, cine, películas, performance, videos, Huertas es una maestra de maestras nombrada literalmente patrimonio cultural vivo de Ciudad de México. La actuación se puede definir como interpretación, que es la difícil posibilidad de adentrarse en un papel –un pensar o decir– de otra persona que no es una. Aquí algunas fotografías para mostrar la relevancia del trabajo actoral y personal, talentoso y profesional de una actriz como lo es Luisa Huertas.
Lo más reciente. La ópera prima de Pierre Saint Martin Casillas, No nos moverán, comedia negra absolutamente recomendable que estrenó en cartelera apenas este 24 de julio y ya está multinominada y premiada, imprescindible por su fuerza, humor, calidez, calidad y originalidad para abordar el movimiento estudiantil del 68.
Nominada al Ariel como mejor actriz por su papel de Socorro en No nos moverán, Huertas ha sido ganadora del Ariel en coactuación femenina y acaba de ser galardonada con la medalla Xavier Villaurrutia precisamente por esta interpretación. La medalla se le otorgó por “la fuerza, sutileza y presencia escénica”.
Otra postal. El pasado domingo 13 de julio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris –en la capital mexicana–, el famoso ensamble Voz en Punto ofreció un concierto en celebración y homenaje al décimo noveno aniversario de CeuVoz A.C. Esta asociación civil fundada y dirigida por Luisa Huertas no es solamente, como se autodefine, “un centro de enseñanza especializado en el trabajo de la técnica vocal al servicio de la palabra”: es un semillero de personas jóvenes (o no) que gratuitamente aprenden a ser intérpretes, actores, actuantes y a sentirse cómodos en su piel y en su voz, al grado de poder meterse en los zapatos de otros personajes y recrear alguna otra historia más allá de la suya. Muchas generaciones de actrices y actores se han formado en el emblemático CeuVoz de Luisa Huertas, en donde se imparten métodos como el Linklater, Feldenkrais, Roy Hart o Alexander para la formación de todas aquellas personas que hablan directamente al público desde los escenarios. A la presentación de ese 13 de julio asistió prácticamente todo el teatro, amistades personales de Luisa, alumnas y alumnos quienes, de pie, cantando y bailando, aclamaron el trabajo de Voz en Punto, de Luisa, del CeuVoz*, de la enseñanza estratégica que ahí se imparte. No fue nada más una presentación, fue el reconocimiento íntimo, ante unas 800 personas, de un trabajo performático de vida.
Otra. Hasta el 23 de agosto de este año, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la UNAM, en Cdmx, como parte de las celebraciones por el centenario de la poeta chiapaneca Rosario Castellanos, Luisa Huertas interpreta impecablemente a una Rosario madura en Prendida de las lámparas**, que aborda a tres voces, con tres actrices, tres Rosarios Castellanos, la vida de la poeta, partiendo del instante de su muerte en Tel Aviv, el 7 de agosto de 1974.
Una más. De una congruencia insólita, entre artistas y personas de todos los gremios, Luisa Huertas monta regularmente con la Compañía Nacional de Teatro la exquisita obra Diccionario, que concuerda totalmente con su estilo, creencias y pasiones. Escrita por Manuel Calzada Pérez, esta obra*** habla sobre otra mujer amante de las palabras, la erudita bibliotecaria María Moliner, a quien conocemos porque fue autora del diccionario de uso del español que lleva su nombre.
Mueve y conmueve. En 2015, Luisa Huertas participó con toda convicción, con su talento entero y su compromiso profundo, en un proyecto celebratorio de 200 años de lucha política de la mujer en México****, que en septiembre de ese año se concretaba con el ingreso de la paridad política a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En esta “caravanaparidad” atestiguamos su sistema prolijo de trabajo. Huertas no solamente accedió a participar en el happening en línea; se hizo cargo, por principio, de analizar el guion; revisó, supervisó, corrigió, se metió, ensayó, interpretó, actuó, leyó, habló, se dio toda sin ceder a erratas o fallos previsibles.
No cabe duda de que para actuar y para entregarse al público hay que tenerse a sí misma primero. Esta mujer de convicciones férreas es orgullo nacional nuestro.

*https://www.ceuvoz.com.mx/
**https://teatrounam.com.mx/teatro/entradasteatro/prendida-de-las-lamparas/
***https://colnal.mx/agenda/el-diccionario-obra-de-teatro-4/
****https://www.caravanaparidad.mx/
@anterrazas

 

Soberanía perceptiva

AMERIZAJE

Aunque aparentemente haya bajado un poco el furor de las redadas en contra de las personas sin documentos de identidad que habitan el país que sigue a nuestra frontera norte, la campaña, promesa y reto del gobierno en turno, de disminuir a la población inmigrante, continúa y quizá no termine pronto.
La definición de redada, según la Real Academia Española, tiene dos vertientes: 1) “Lance de la red de pesca y 2) Operación policial consistente en apresar de una vez a un conjunto de personas”*. Las dos acepciones implican la existencia de un acto de poder de un lado poderoso en contra de otro que se percibe menos poderoso. Y estos actos de poder, sin contención mediada por las antes respetables garantías individuales que para segunda mitad del siglo XX fueron los venerables derechos humanos, se están volviendo un hábito a diestra y siniestra en el mundo. Ya se subrayaba en el Amerizaje pasado la aparente imposibilidad de armonizar la comunicación humana en aras de un discurso de reconciliación alejado del pensamiento binario. Ahí está todo lo que ocurre entre Gaza e Israel que, tomando distancia sin dejar de comprometerse como un problema común a la humanidad, casi cualquier cosa que se diga será polarizada y desacreditada entre una postura u otra, sin posibilidad de matices, gamas, tamizados o un pantone más amplio.
Pero también está presente todo lo que ocurre entre Rusia y Ucrania y cómo el orden geopolítico mundial está reorganizándose en función de las guerras y cuánta fuerza pueda imprimirse entre unos seres humanos en contra de otros.
Este, como otros Amerizajes, busca subrayar la importancia de alejarse del apalabramiento binario, del pensamiento polarizado, del querer explicar el mundo exclusivamente desde dos bandos o de manera simple a pesar de las enormes complejidades. Las aproximaciones chatas no permiten puntos de inflexión ni facilitan el flujo. El mundo visto entre “sí” o “no”, “buenos” y “malos”, no da cabida a la humanidad como es y, en cambio, es terreno para que los más poderosos se hagan aún más fuertes y aplasten a los otros.
Un grupo venezolano, hoy liderado por Beto Montenegro, que toca reggae, pop psicodélico, ska y salsa en español, fundado en 2007, de nombre Rawayana, tiene una canción que documenta nítida y pegajosamente el absurdo de esa insistencia por categorizar y encasillar en uno u otro bando. La canción se titula Váyanse todos a mamá, se estrenó en agosto de 2021 y es parte del álbum llamado Cuando los acéfalos predominan**.
El empaquetamiento dicotómico está a flor de redes, en todas las conversaciones, en nuestras emociones y, honestamente, cuesta trabajo verlo desterrado o pensarlo fuera de la agenda política actual.
Giorgio Agamben, autor imprescindible para comprender de mejor manera el poder soberano, las dificultades de ser testigo o testimoniar el horror y la tensión entre la memoria y el olvido, cree en la reconciliación solamente una vez disueltas las dicotomías; una vez aceptada la diferencia y reforzada la creación de espacios de experiencia que permitan la transformación de las situaciones de opresión en posibilidades de liberación***.
Andrea Colamedici****, genial filósofo milanés que no ha cumplido los 40 años, pero que ha logrado diseñar nuevos códigos y apalabrar de forma imaginativa, creativa y nueva la relación del pensamiento, discurso y poder, en diálogo con la inteligencia artificial, arroja algunas luces sobre cómo, quizá, escapar a lo que él llama la “hipnocracia”. El vocablo se hizo famoso a partir del libro Hipnocracia: Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad, una obra escrita “en colaboración con un agente de inteligencia artificial y firmada bajo el heterónimo de Jianwei Xun” para la cual Colamedici –que aparentemente es el traductor– utiliza una mayéutica que al final resulta en ese ensayo best seller y hit editorial de hace algunos meses. La propuesta de Colamedici tiene que ver con la no añoranza del pasado ni el desencanto al grado de suprimir la creatividad. Propone, entre otras cosas, que tengamos una soberanía perceptiva: esto significa poder desarrollar nuestras propias prácticas y posturas a pesar de que naveguemos en el mar de la “multiplicidad mitológica”. Nos propone***** conservar la capacidad de discriminación informativa y no perder el juicio o razón autónoma ante la avalancha de contenidos que se fortalecen en sus propias contradicciones y extremos incongruentes.

*https://dle.rae.es/redada
**https://www.youtube.com/watch?v=_6iwLXBfAoY
***https://shorturl.at/gEnsp
****rb.gy/62fy90
*****Colamedici propone diseñemos una “mitología crítica”

@anterrazas

 

Ingredientes y condiciones para la vida y la paz

 

Esta semana, la incredulidad de quienes nacieron durante la Guerra Fría (entre 1945 y 1991) llegó a su límite. Como de película o cartón de la revista Mad (loco en inglés), el acompañamiento estadunidense al bombardeo a Irán, en un gesto aniquilador, para muchas personas significa la posibilidad de que se desate lo que se había contenido durante tantos años: una disputa nuclear y el consecuente retorno de contraataques de altísimo impacto mortal.
El mundo convulso. Los ánimos nublados. Sin la disciplina y el ejercicio de autocontención, reflexión y repliegue, casi todas las personas apuntan con rabia y violencia –desde su boca y/o acciones– para señalar culpables, enemigos o a los bandos opuestos. Hoy más que nunca se requiere que ese dedo flamígero dé vuelta en u y nos haga desabordar la guerra de palabras, sentencias, pensamientos, premisas, para abrirnos a procurar entender, desde una gramática de conciliación y paz, lo que sucede y cómo pudiera cambiarse el rumbo.
En este contexto inenarrable, del 16 al 21 de junio, en el hermosísimo Colegio de San Ildefonso, que tiene su propia larga historia de resistencia inscrita en los muros y portones, se llevó a cabo el XXXIX Coloquio internacional: El claroscuro en que nacen los monstruos. Pensar el presente, organizado por el 17, Instituto de Estudios Críticos y curado por Benjamín Mayer Foulkes y José Hamra.
En hondo juego de espejos y resonancias con la realidad distópica, unas 60 personas especialistas, conocedoras, artistas y estudiosas en múltiples ramas estuvieron en unas 25 mesas para abordar, desde los sitios más disímbolos, esas condiciones presentes en las peores pesadillas de la humanidad.
Solamente por enunciar a algunas de las personas participantes: Koulsy Lamco, escritor, académico y gestor cultural del Chad, quien reside en México; Carmen Rodríguez, periodista salvadoreña que vive en Washington, cofundadora del Crossroad Working Group; Marwa Hammad, directora de la organización Women of the Sun y metida de cuerpo entero por la igualdad de género y la consecución de una paz duradera en Palestina; Jean Meyer, uno de los pensadores sobre historia más prolíficos de la actualidad intelectual; Alberto Moreiras, otro intelectual de gran calado; Franco Bifo Berardi, escritor, filósofo y activista italiano; Eduardo Vázquez Martín, escritor, poeta, gestor cultural y funcionario público; Mariana Rondón, cineasta, guionista, productora y artista visual venezolana autora de Zafari: una película sobre el hambre y la ruina; Andrea Colamedici, filósofo y ensayista italiano quien concibió una de las provocaciones más audaces de estos tiempos, la obra Hipnocracia: Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad, escrita en colaboración con un agente de inteligencia artificial y firmada bajo el heterónimo Jianwei Xun.
En esta lista de personas se omiten, sin querer (por espacio), muchas otras. Aquí está el programa completo para quien tenga interés: https://17instituto.org/xxxix-coloquio-internacional/.
Las mesas de presentaciones, asimismo, pueden ser visitadas y reescuchadas en: https://www.youtube.com/c/17InstitutodeEstudiosCr%C3%ADicto.
Las pautas del coloquio, para que cada quien entrase desde su experiencia y saber, partieron precisamente desde el atestiguamiento “del desfondamiento del orden mundial y el pacto civilizatorio surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Por lo menos. Atestiguamos el fracaso del derecho internacional y de los derechos universales y su sometimiento final a los intereses de las grandes potencias que encabezaron los bloques de la Guerra Fría. A su término, la ilusión neoliberal marginó sus escenarios mientras que izquierdas y derechas terminaron por confundirse y dar paso a una polarización que se interpone a la escucha y el diálogo (…) La atrocidad y el exterminio, selectivamente dosificada en escenarios geopolíticos diversos, hoy ronda de nuevo sin empacho y toca a todas nuestras puertas. Este distópico e inquietante escenario se alimenta de varias fuentes…”.
Y, de acuerdo con el prefacio a esa semana de pensamiento, a las preguntas sobre ¿qué llega a su fin?, ¿qué sucede?, ¿podemos pensarlo?, ¿a qué mediaciones estamos sujetos?, ¿cómo podemos responder?, se fueron tomando “los temas discutidos desde perspectivas distintas. Al introducirnos en el claroscuro donde nacen los monstruos es imperativo abrirnos a la escucha radical, con la disposición de dejar caer nuestros prejuicios y posturas asumidas”.
El resultado fue enmudecedor, interesante, esperanzador, desolador. Hubo de todo. Y, efectivamente, nos lleva a la pausa para interrogarnos todo el tiempo –en lo que caen más noticias inverosímiles– cuáles son las condiciones de paz y cómo podemos, desde nuestro yo, incorporarnos a la acción activa en favor de la no violencia. Sí, de violencia, ya no más.

@anterrazas

 

Temporadas de ciclones

Para las latitudes y meridianos actuales, sobre todo en México, entró ya la temporada de ciclones. El portal de la Universidad Nacional Autónoma de México explica que los ciclones son: “una concentración anormal de nubes que gira en torno de un centro de baja presión atmosférica, cuyos vientos convergentes rotan en sentido contrario a las manecillas del reloj a grandes velocidades. Sus daños principales son por descarga de lluvia, viento, oleaje y marea de tormenta. Se clasifican de tres modos de acuerdo con la fuerza de sus vientos: depresión tropical, tormenta tropical y huracán, el cual tiene cinco categorías”.
Toda la gente de la costa intuye estos fenómenos y los conoce más o menos bien (por lo menos así sucedía hasta antes de que se agenciaran con características raras o únicas, producto del calentamiento global). La gente sabe que, pasando el ciclón, como dice la frase hecha, “viene la calma”. Sin embargo, justamente este fenómeno singular en los últimos miles de años de la Tierra –antes también lo padeció–, el calentamiento irreversible, ocasiona de pronto que esos ciclones no se vayan y hasta se puedan acelerar o desembocar en otro tipo de fenómenos. Esto es, se golpea fuerte y más seguido. Estamos entonces, cada año, sin duda, frente a una nueva y desconocida temporada de ciclones. Y sabemos, por obvio que suene, que el poder destructivo de cualquiera de las modalidades de los ciclones obliga siempre a toda la población a que adopte medidas de seguridad. Los sistemas nacional y locales de protección civil se encargan de avisar, alertar, informar si hay emergencias, situar en estados de alarma si se requiere y atender a las contingencias.
La metáfora de la temporada de ciclones y los estados o situaciones límite, frontera, es chocante de tan evidente. No obstante, esta columna ocupa deslizar su sentido para descolocarse del “ojo del huracán” y reposicionarse con algo de distancia, a ver si es posible vislumbrar salidas.
Empezando con el sentido literal de la temporada de ciclones, ahora como fuente UNAM Global, para este 2025 se pronostica una temporada algo más activa de lo normal en el océano Atlántico.
Ciclones. Se espera que se formen 17 ciclones tropicales […] y en el Pacífico se prevé una cifra de 19 ciclones, también algo arriba del promedio*. Se imagina y espera que, en este año y ya para siempre, no se descuiden todas las alarmas e informaciones meteorológicas para poder auxiliar a tiempo a la población y, aún mejor, prevenir lo más crudo del desastre.
Ciclones. Uno reciente e insólito es el discurso xenófobo, discriminatorio y mentiroso, bastante fascista, promovido en el país al norte en contra de las personas que no tienen documentos. Las redadas en algunas ciudades de Estados Unidos recuerdan los principios ideológicos que promovieron el nacional socialismo, el nazismo, que sabemos acabó en un exterminio que avergüenza a todo ser humano.
Ciclones. La subida, bajada y vuelta a subir del arancel al acero y todas sus consecuencias y atropellos a la norma internacional, a los acuerdos, tratados. Como si el diálogo internacional, diplomático, se borrara de un plumazo y se retornara a las épocas en las que quien golpea más fuerte gana.
Ciclones. Narcovendetas, reacomodos, venganzas, cobros de piso, homicidios y otros horrores ocasionados por la industria del narcotráfico sostenida por la aparentemente inacabable adicción a los estupefacientes de una parte de la humanidad.
Ciclones. Los ecos de fallos y cismas económico-financieros a lo largo y ancho del mundo.
Ciclones. Palestina-Israel.
Ciclones. Rusia-Ucrania.
Ciclones. El no acuerdo previsible para bajar y detener las emisiones responsables del efecto invernadero en la atmósfera.
Aunque la tentación de parálisis esté latente, vale la pena recordar que las situaciones límite son precisamente las que pueden presionar o arrojar pensamiento y acciones distintas, únicas, cuyo destino sea otro –hasta posiblemente pudiera ser mejor–, con otra forma. Y en la transformación de esa forma está el sedimento de la esperanza. Manuel De Landa –escritor, artista y filósofo mexicano radicado en Nueva York– lo explica muy bien cuando habla de morfogenética ante la European Graduate School**, sólo a partir de los tremendos choques de intensidades llevados al límite, en esos puntos críticos, en esas situaciones, puede haber un cambio cualitativo, un cambio de forma.

*https://unamglobal.unam.mx/global_revista/temporada-huracanes-2025-pronosticos-preparacion/
*https://www.youtube.com/watch?v=slbrwHnMTyk

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Entrelíneas de las leyes de telecomunicaciones y radiodifusión

Quién sabe el detalle fino de por qué se frenó dictaminar y votar –meter aplanadora– el proyecto de Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LMTR) enviado por el Poder Ejecutivo en los albores de 2025. Lo cierto es que, en este tema, en México sucede que los grandes avances ocurren casi de manera aleatoria, sin que esta columna deje de valorar que en paralelo se construyen sustentos teóricos, prácticos, académicos, reflexivos y experienciales por parte de muchas personas.
En días recientes se dieron cinco conversatorios plurales y diversos en el Senado, liderados por Javier Corral Jurado, para debatir, discutir y señalar los problemas con los que emergió la iniciativa que regulará ahora, a nivel federal, las telecomunicaciones y la radiodifusión.
Esta ley es de suma importancia –siempre lo fue y ahora lo es más– porque se encarga de normar todo lo que tiene que ver con la comunicación mediatizada en el país y por ende todos sus contenidos. Esta ley, históricamente, en sus poco menos de cien años de existencia, ha dado fiel cuenta de cómo están los juegos de poderes, sobre todo entre el empresariado dueño de los medios –radio y televisión, esencialmente– y los distintos gobiernos en turno. En su articulado se van transparentando con toda nitidez los pesos y contrapesos de la comunicación, del negocio de la comunicación, de las restricciones o alcances que pueden tener los contenidos mediáticos y, sobre todo, cuánto –si acaso– importa la población mexicana, en su carácter de audiencias, respecto de los medios.
La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) de 2014 no era perfecta, pero tenía grandes aciertos –que al final fueron impugnados o frenados, pero estaban inscritos– e incorporaba conceptos, figuras y jugadores que antes ni siquiera se habían enunciado. Ejemplos del progreso en esa iniciativa: se nombraron las concesiones como sociales, públicas, comerciales y privadas; es decir, por primera vez se les llamó a los medios públicos como tales, ya no solamente como concesiones y permisos. Se diseñó y creó un órgano regulador, autónomo, especializado –que pudo haber funcionado mejor o no, pero que era independiente y no juez y parte– para otorgar concesiones. Se enunciaron y delinearon los derechos de las audiencias; esto es, se consideró que todas las personas éramos sujetas de derechos respecto de los medios y hasta se crearon las defensorías de las audiencias*. Se señaló que el espectro radioeléctrico es un espacio de interés público a través del cual se deben respetar los valores civilizatorios, ciudadanos y de igualdad.
Esa LFTR, a diferencia de la anterior, también tomaba en cuenta a las audiencias con discapacidades y abría la discusión a la ética como algo fundamental para los contenidos: consideraba importante que a la gente, a la población, a las audiencias, no se les diera de antemano información falsa –“gato por liebre” como diría la maestra Beatriz Solís Leree–, comerciales entreverados con datos duros, el comentario editorial como si fuese la nota.
Cuando se leyó la nueva posible ley, en este periodo legislativo, la gran mayoría de los jugadores con algo de voz o poder, especialidad o práctica en estos terrenos, hallaron huecos, lagunas, despropósitos inconstitucionales, recarga de poder y algunos retrocesos.
Paradójica -pero- lógicamente, a cargo de hacer una pausa y reconsiderar el texto de la presente iniciativa de LMTR, tomando en cuenta –o escuchando por lo menos– a muchas voces de diferentes especialidades, ha estado un integrante del propio partido que diseñó ese documento: Javier Corral Jurado. Cabe recordar que, durante años de su carrera política, el hoy senador de Morena estudió a fondo y apoyó el derecho a la información (en cuyo seno están la libertad de expresión, el derecho a solicitar información y el derecho a ser informado con oportunidad, veracidad, pluralidad, independencia editorial y respeto; esto todo es el centro de los derechos de las audiencias). Antes panista, ahora el morenista quedó perfecto como el designado para comprometerse, según dijo el pasado 23 de mayo, con “hacer una minuta con las principales propuestas y cambios que se perfilen; tenemos que hacer una especie de compendio de propuestas y sugerencias”.
Se espera que el lunes 30 de junio se logre tener un dictamen que se revise en comisiones y posteriormente en la mesa directiva, y quizá se apruebe una nueva ley en la materia en un periodo extraordinario de sesiones en julio. El aire y el debate ya agregados han valido mucho la pena. El escrito final dirá qué poderes tendrán más peso y cómo quedarán las simetrías o asimetrías en el sector.

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Vivir con Arte, casos concretos

AMERIZAJE

 

Es posible que el arte sea uno de los vehículos más eficientes para detener la violencia y desigualdad vigentes en el mundo y en el país. Esa premisa básica es lo que mueve a muchas organizaciones, mecenas y asociaciones a promover la expresión artística. Sin embargo, pocos organismos –como el caso de la asociación civil Vivir con Arte– tienen el empuje y la experiencia para lograr ese objetivo, persona por persona.
Ya decía el maestro de la sospecha y bombardero del pensamiento anacrónico del siglo XVIII, el filósofo Friedrich Nietzsche, que el quehacer artístico era equivalente a diseñar un modo propio de vida, una forma de existir y la mejor ruta para superar el nihilismo.
El arte, al final de cuentas, independientemente del diagnóstico estético que cada contexto le otorgue, es un transporte paralelo al recorrido de la verdad-realidad, en donde se intensifican los significados, símbolos, signos y valores, a la luz del deseo, la revelación, la metáfora didáctica y apasionante.
Vivir con Arte aspira a “promover el bienestar a través de la expresión artística y a sensibilizar a la sociedad sobre el invaluable rol de la creación en todas las etapas de la vida, en especial con nuestras niñas, niños y adolescentes; a través de la colaboración, gestión y producción de diversas actividades, buscamos demostrar cómo el arte puede ser un método efectivo de prevención y remedio ante la violencia, el abuso y la detección temprana de problemáticas sociales, fomentando así una sociedad más sana a nivel mental y emocional”. Así lo anunciaron el pasado 13 de mayo en el Museo de la Bola, durante la conferencia de prensa oficial, aunque los impulsores de esta asociación tienen toda una vida trabajando en paralelo para lograr esos objetivos.
Una de las personas clave de esta fundación es la soprano Ericka Bañuelos, cuya sólida formación musical comparte desde su @EstudioAllaire con alumnas y alumnos, ya que domina la musicología, el canto, la dirección coral y orquestal. Ha sido alumna de sopranos legendarias como Montserrat Caballé e Ileana Cotrubas, y ha aportado a la didáctica musical una técnica exclusiva, muy potente, para el aprendizaje del canto. Además, tiene una larga y exitosa trayectoria de trabajo de campo con personas marginadas para vincularlas con el arte.
Otro es el conocido actor y productor Mauricio Ochmann, a quien desde niño el teatro le abrió un espacio seguro para afrontar los retos de la vida. Sumando esfuerzos con Ericka, con la muy eficiente maestra de la gestión cultural Esdena Bañuelos y con la reconocida productora ejecutiva Lorena E. González, los cuatro se lanzaron a la construcción de esta asociación civil.
Consultada sobre ejemplos concretos, Ericka Bañuelos nos comentó que el caso más impactante, cuya transformación ha sido muy obvia en estos primeros meses de la fundación, es el de Camila Mar, participante del ensamble musical que inició en noviembre de 2024. Tímida, evasiva y de lenguaje corporal retraído, Mar tuvo oportunidad de ser parte de dinámicas de integración, juegos rítmicos, ejercicios de improvisación y comunicación musical, prácticas de dirección colectiva y un poco de teatro (presencia escénica y contacto visual). Para febrero de 2025, Camila Mar tenía una gran presencia escénica, solidez interpretativa; era sonriente, enfocada, expresiva. Desde entonces está conectada profundamente con la música y se comunica con sus compañeros.
Alonso, otro ejemplo, es el más joven del grupo y único varón. Al inicio mostraba grandes dificultades para comunicarse con sus compañeras. Mediante ejercicios específicos de expresión corporal, contacto visual, postura y comunicación musical, ahora sorprende como un joven risueño, sociable y bromista.
Regina, chelista del ensamble, representa un proceso de crecimiento profundo y valiente. Forma parte de una familia compuesta por tres hermanas que viven en el Estado de México. Al integrarse al ensamble, Regina encontró no sólo un apoyo económico, sino sobre todo una red de acompañamiento humano, psicológico y social. De ser una persona seria, con una postura rígida y una expresión corporal contenida, ahora puede soltarse, reír.
Chicho, Martina y Tadeo también han experimentado la libertad expresiva y la creación, a través de sus escritos. Han logrado, como dice Bañuelos, “ofrecer su palabra al mundo”. Una potencial violinista de un orfanato se añade a la lista de niñas y niños tocados por la vida vivida con arte.
Por ahora, la asociación promueve la música, las artes escénicas, la creación literaria y las artes visuales. Muchas otras ramas e interdisciplinas artísticas se añadirán conforme pasen los meses. En Instagram, para información, apoyos y suscripciones, la asociación Vivir con Arte se encuentra en https://www.instagram.com/vivirconarte_ac/

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