Abrazar al aburrimiento, antídoto para la nueva adicción

La adicción universal a las pantallas finalmente tuvo un aparente embate este marzo de 2026. Las empresas encargadas de industrializar los mensajes algoritmeados para mantener a la población durante horas y horas entretenida, casi sin parpadear, con Facebook, YouTube, Tik Tok, Instagram, etcétera, enfrentó un juicio inédito por social media addiction –que en español sería “adicción a los medios sociodigitales”– durante este marzo. Lo que ocurrió en Los Ángeles, California, es que un jurado comenzó las deliberaciones finales en contra de la empresa Meta (Instagram y Facebook) y YouTube (Google). Evidentemente, la acusación es por haber sido creadas, pensadas, diseñadas y difundidas o vendidas para que su público se volviera adicto a éstas, lo que desemboca en daños importantes para la salud mental y emocional, sobre todo en personas jóvenes.
Hay que decir que Tik Tok y Snap, antes de ser igualmente demandadas, llegaron a ciertos acuerdos confidenciales con los demandantes para evitar el juicio en el cual incluso Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, tuvo que testificar.
El juicio y su desarrollo han sido especialmente interesantes, puesto que atañen a toda persona que esté suscrita a esas plataformas y las siga, además de que marca pautas en el mundo comunicacional actual. En el Reino Unido, esta demanda resuena en la norma de 2023 llamada Online Safety Act. Esta ley otorga poder al regulador nacional de ese país para multar a las plataformas con hasta 10 por ciento de sus ingresos globales “si no mitigan los daños”.
La discusión, compleja, se centra en que ya el gobierno británico está considerando prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, impulsado por la preocupación de que la distracción y el uso compulsivo afecten gravemente a las y los adolescentes.
El mayor problema del negocio de la “atención” es la venta del miedo, el odio, las ideologías y la posibilidad de horadar la autonomía pensante de las personas al tiempo que provoca una suerte de parálisis social. La rentabilidad de una adicción masiva convertida en una permanente desatención a lo que realmente ocurre, es enorme y desde luego sería difícil argumentar que no hace daño.
Si bien la acción sin precedente de demanda y proceso legal a empresas con tanto poder se torna en una nota, noticia y reflexión de interés, difícilmente se podrá cambiar el acondicionamiento de los cerebros y de las vidas cotidianas en todo el globo terráqueo, porque la gente es asistida durante prácticamente todo el día y para todo tipo de actividad, mediante las diferentes redes sociales y formas de comunicación (o incomunicación) digital.
Tener el cuello torcido viendo el celular es la imagen del ser humano hoy, aunque esto implique que esa persona no esté haciendo contacto con las otras personas, el contexto que le rodea, la vida vivible sin mediación de plataforma alguna.
Por lo pronto, los consejos que las propias inteligencias artificiales ofrecen para que las personas –jóvenes o adultas o adultas mayores– puedan liberarse un poco de los efectos nocivos de la adicción a las redes son: activar los contadores de tiempo pantalla (cuando se ve cuánto tiempo está invertido ahí se recupera la noción del tiempo); quitar el color a la pantalla, así se “rompe el hechizo del color” y se vuelve todo menos atractivo para el cerebro; tener lugares (como la habitación para dormir, por ejemplo) en los que estén prohibidas las pantallas (ni celulares ni tabletas inteligentes), porque se sabe que “el 90 por ciento de las recaídas adictivas ocurren en la soledad de la noche o al despertar”; y otro más, abrazar el aburrimiento, permitirse estar sin estímulos, nos permite reconectarnos con el derredor, con el momento, con las personas. “Cero pantallas” durante las comidas es otra manera de reconciliarse con la soberanía y autonomía de nuestra propia atención. Se trata de no ceder a su venta ni a su secuestro. Se trata de, entre toda la humanidad, vencer la adicción a las pantallas.

El patinaje artístico de ser mujer

Para todas nosotras.

El patinaje artístico en hielo, para las personas no iniciadas en esta disciplina, suele ser un espectáculo altamente disfrutable. Las razones de esa proximidad pueden ser sencillas: es un deporte con suave ritmo al tiempo que exige destreza y mucha fuerza. De muchas maneras, el universo de las mujeres también se puede describir así: va con sutileza, demandando resistencia y ser muy fuertes.
Este Amerizaje está dedicado a todas las mujeres mediante los ejemplos de algunas patinadoras artísticas que rompieron techos de cristal en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. Ellas disolvieron ciertos estereotipos de las disciplinas olímpicas que resuenan especialmente con formas y modos patriarcales asociados a “ser campeones”, “imponerse” y “ganar”.
En lo que el mundo convulso repartía en primeras planas noticias sobre guerras, egos, crimen, clima letal y economías en crisis, del 6 al 22 de febrero, en la zona del norte de Italia que abarca Lombardía y el Véneto se llevaron a cabo los pasados Juegos Olímpicos de Invierno. En 13 sedes hubo competencias más sostenibles ante la asistencia de 2 mil 900 atletas, colaboradores, asistentes, empleados. Fue en la Milano Ice Skating Arena en donde ocurrieron ciertos sucesos ejemplo para muchas niñas, jóvenes y mujeres en el mundo, sin que tengan que ser patinadoras.
1.- Alysa Liu. La estadunidense de 20 años hizo historia en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina al ganar el oro en patinaje artístico con una rutina que incluyó espectaculares saltos (Axels y Lutz). Ella fue campeona mundial a los 16 años y decidió dejar el patinaje, vivir su vida, cerrar. Al pasar el tiempo quiso volver, solamente que ahora con sus propias reglas, habiendo negociado con sus entrenadores: no a las dietas extremas, no a no poder seleccionar ella misma su música y su vestuario. En resumen, decidió tomar mucho más el control de su desempeño, imponiendo su autonomía.
2.- Piper Gilles. Otro caso de resiliencia y fortaleza. Ella y Paul Poirier obtuvieron la medalla de bronce en danza sobre hielo en Milano-Cortina 2026. La canadiense Piper Gilles fue diagnosticada en 2023 con cáncer de ovario; recibió las correspondientes y nada suaves terapias para erradicarlo y, escasos tres años después, a los 34 años, ejecutó una rutina impecable junto con su pareja, bailando al paso de la canción popular en honor a Van Gogh titulada Vincent, de Don McLean, y portando un vestido alusivo a La noche estrellada (1889) del pintor neerlandés.
3. Deanna Stellato-Dudek. Otra patinadora canadiense, que rompió récord no de medalla sino de regreso a competir en Juegos Olímpicos a los 42 años. En baile de pareja, se convirtió en una de las patinadoras de mayor edad en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno después de haber estado retirada durante 16 años a causa de fuertes lesiones.
4. Amber Glenn. La estadunidense de 26 años, acreedora del oro en el patinaje artístico por equipos en estos mismos juegos, le ha dado la vuelta a los estigmas de salud mental y discriminación. Abiertamente, ha conversado sobre su diagnóstico de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y sobre cómo esto afecta la consistencia de su entrenamiento; sin embargo, ella logró reentrenar a su cerebro para poder logar su histórico salto triple Axel. Además, públicamente se manifestó, al final de los Juegos, en contra del poder del gobierno actual que no reconoce los derechos humanos de comunidades como la LGBTQ+ y otras más*.
El patinaje artístico exige, a nivel olímpico, un alto rendimiento: impecable concentración, fuerza, destreza, práctica, técnica, equilibrio, coordinación, potencia, resistencia cardiovascular, ritmo, gracia, flexibilidad, fuerza, habilidad. Gran semejanza con lo que se requiere para lograr ese “patinaje” sutil, deslizándonos siempre sobre el piso de una cultura masculinizada, armada, de guerra, poder, individualismo, control por la fuerza y desacreditación; librando saltos y giros mortales para mantener la –tan de mujer– cultura de cuidados, sensibilidad, trabajo compartido, ternura, siempre debiendo tener inmensa fortaleza, talento y flexibilidad para no caer en el intento.

*https://www.youtube.com/shorts/tYRXn3cX2mI

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“Enfrentar al mundo desde las trincheras de la cultura”: Gerardo Estrada

 

La prensa cultural es una de las más privilegiadas. A reporteras y reporteros de este sector se les asigna la cobertura de obras teatrales, exposiciones, presentaciones de libro, premieres de cine, apertura de instalaciones dedicadas al arte; ferias con temática artística, literaria o festivales de danza, performance y música de todo tipo. También a este gremio corresponden las entrevistas y seguimiento de las y los intelectuales, la gente productora de ideas, obras y pensamiento. Cubrir las páginas, secciones o suplementos culturales, si se hace con ética y mucho profesionalismo, es uno de los mejores trabajos. Reporteando y frecuentando “el medio cultural” fue como esta columnista conoció hace muchos años a Gerardo Estrada Rodríguez. Este personaje imprescindible para la cultura nacional fue homenajeado a sus 80 años el pasado 10 de febrero en el auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM (MUAC). El evento fue orquestado por las autoridades culturales de la UNAM, por la oficina del rector Leonardo Lomelí y por la esposa del propio Estrada, Hilda Trujillo (a su vez, una persona totalmente del ámbito cultural, que actualmente preside la Dirección General de Cultura de la alcaldía Coyoacán y durante años dirigió el Museo Anahuacalli y la Casa Azul de Frida Kahlo). También asistió, desde luego, la hija de ambos, Constanza. Entre los poco más de 500 asistentes, personas quienes ensamblan o ensamblaron el paisaje de una vida cultural vigorosa, boyante y espléndida en México, por mencionar a algunos, estuvieron: Roberto Vázquez, Teresa Vicencio, Fernando Tovar y de Teresa, Beatriz Paredes, Ernesto Velázquez, Graco Ramírez, Elena Cepeda, Alberto Ruy Sánchez, Margarita de Orellana, Mónica Lavin, María Luisa Tamez, Jorge Prior, Magdalena Carral, Carlos Brito, Emilio Cárdenas Elorduy, Gastón Melo, Lázaro Azar, Christian Duverger, Norma Rojas, Diana Constable, Miguel Ángel Pineda, Jan Hendrix, Carmen Gaytán, Lucía García Noriega, Fernando Álvarez del Castillo, Ernesto Lee Gómez, Alejandro Villaseñor, Álvaro Hegewisch, Marlene Ehrenberg, Javier Garciadiego, Teresa Franco, Enrique Vargas, Iván Restrepo, Jacqueline Peschard, Joaquín Díez Canedo, Marta de la Lama, Tomás Granados, Julio Madrazo, Julieta Giménez Cacho, Cristina Gálvez, Edgardo Bermejo, Eduardo Vázquez, Julia de la Fuente, Abelardo Martín, Jesús Silva Herzog-Márquez, Luisa Huertas, Constanza Bolaños, Guadalupe Alonso, María Moret, Jorge Ruiz Dueñas, Paloma Porraz, Rosalba Garza, Beatriz Paredes, Dobrina Cristeva, Felipe Leal, Leonardo Curzio, Orly Beigel, Gerardo Kleinburg, Marinela Servitje, Gerardo Jaramillo, Rosa María Camalich, Eduardo Achac, Arnaldo Cohen, Betsabeé Romero, Luz María Meza, Lidia Camacho, Fernando García Torres…
En la mesa principal estuvieron el propio homenajeado Gerardo Estrada, el politólogo José Woldenberg, el rector Leonardo Lomelí, la periodista y escritora Adriana Malvido, el economista y maestro Rolando Cordera, Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, y Graciela de la Torre, curadora e historiadora del arte. La introducción la hizo Tatiana Cuevas, actual directora del MUAC, proyecto empujado por el propio Gerardo Estrada hace un par de décadas. Del gran cierre del evento se hizo cargo el inigualable flautista Horacio Franco.
Las palabras de prácticamente todos estuvieron orientadas a la persistente labor de Estrada en favor de la cultura nacional y a la importancia del desarrollo de este sector, espacio idóneo para la crítica y de crecimiento social. Estrada, habiendo sido activista en el movimiento universitario del 68, consideró desde joven que para librar la violencia se puede enfrentar de mejor manera el mundo desde la trinchera de la cultura, como lo dijo durante el homenaje, cosa que hizo y ha hecho durante toda su vida. Entre otras entidades públicas donde construyó, dio seguimiento o impulsó proyectos decisivos para la vida cultural en el país han estado las direcciones generales del Instituto Mexicano de la Radio, Radio Educación, la Casa de México en París, el Instituto Nacional de Bellas Artes, Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores y dos veces la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.
Durante su discurso, Estrada también dijo admirar a André Malraux, escritor y exministro de Cultura de Francia en tiempos de Charles de Gaulle. Las diferentes maneras de producir, ver, escuchar, disfrutar e impulsar todo en torno del universo cultural pueden ser uno de los mejores caminos para transitar la vida, ejercer la resistencia, abordar el cambio. Malraux dijo en 1946, en su discurso ante la UNESCO, recién pasado el holocausto de la Segunda Guerra Mundial: “La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento que, en el transcurso de los siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado”.

Manet y Morisot: amor impresionista

Figuras imprescindibles para el siglo XIX, los pintores franceses Édouard Manet –considerado el principal pionero del impresionismo– y Berthe Morisot –la única integrante oficial, mujer, de ese movimiento– sostuvieron una particular relación amorosa, creativa, tan relevante que se considera que el vínculo pudo haber modificado el curso del arte moderno “mediante la colaboración, la competencia, el coleccionismo entre ambos y la influencia de estilos y técnicas”.
Esa es la premisa básica que se expresa en el catálogo y que orienta la exposición temporal Manet & Morisot, montada en uno de los museos más grandes de Estados Unidos, el Museo Legión de Honor –cuya curadora en jefe es Emily A. Beeny–, y abierta al público del 11 de octubre de 2025 al 1 de marzo de 2026 en San Francisco, California.
Manet & Morisot es la primera gran exposición dedicada a la relación e intercambio artístico, con admiración y amor –en el sentido más extenso entre los dos autores–, en la que no se enfoca a Berthe Morisot solamente como alumna, discípula, modelo y pintora seguidora de Manet, sino que se le coloca en un lugar igualmente importante e incluso se revelan los rasgos que el propio Edouard retomó de ella, como “su selección de temas y colores y el uso de pinceladas rápidas y al vuelo”.
Si bien dentro de la fuerte investigación documental y experta curaduría de todas las autoridades profesionales que coordinaron esta muestra no se encuentra confirmación para un amor carnal o de amasiato entre estos pintores, la forma de esa pareja resulta irrelevante ante la fuerza que cobró el amor constatable entre ambos, mismo que puede atestiguarse en la influencia pictórica, en la pasión con la que se retratan, en las conversaciones en cartas, en la mezcla de miradas sobre los lienzos, en suma: en el estilo híbrido de un modo impresionista de crear.
En el catálogo de la exposición se conjuga la palabra “Marisot” en alusión al vínculo tan fuerte entre ambos autores. Y se recuerda que Edouard Manet recomienda en un momento dado que Berthe se case con su hermano menor, Eugenio, quien es retratado por su esposa Berthe en la isla de Wight, en 1875.
En esta exposición se puede rastrear, literalmente, la relación tensa, sensual y dialogante entre Morisot y Manet a través de 36 pinturas, seis dibujos y algunos grabados prestados por varios de los museos y colecciones privadas más importantes del impresionismo, tanto de Estados Unidos como de Europa. La exposición fue organizada por los Museos de Bellas Artes de San Francisco –al cual pertenece el de la Legión de Honor– como por el Museo de Arte de Cleveland.
Una de las varias joyas que brinda esta exposición es que, por primera vez se exhiben juntas cuatro obras que son una suerte de serie-tertulia sobre las cuatro estaciones. Primero Morisot pintó –representados por una mujer arquetípica parisina– Verano e Invierno. Un año después, Manet retrató a la señora Primavera y a la de Otoño. Así, este cuarteto acaba siendo una extraña y hermosa suerte de coproducción.
Dos obras más son particularmente emblemáticas en esta exposición. La primera es la que se utilizó para la promoción y cartel titulada El balcón, de 1869, pintada por Manet poco tiempo después de haber conocido a Berthe –y a su hermana– en el Museo del Louvre en París. La escena de este balcón vista desde afuera, está caracterizada por la postura, presencia y presentación de una atractiva Berthe Morisot en primer plano, que en esos tiempos provocó se dijera que parecía –siendo una chica burguesa de familia acomodada– una auténtica femme fatale.
Otro cuadro de gran contraste colórico, de 1872, es el retrato titulado Berthe Morisot con un ramo de violetas, en donde Manet le otorga una extraña belleza a su modelo. La correspondencia misma entre Manet y Morisot –o la de ellos con amistades y familia– da cuenta de una danza constante entre pintor y pintora, en la que ambos aprenden uno de la otra y la otra del uno, sin que haya necesariamente un papel tutorial de Edouard Manet, lo cual así se consideraba, hasta antes de esta exposición.
Esta aproximación igualitaria entre Manet y Morisot resulta en sí una mirada actual y contemporánea, políticamente correcta, históricamente aceptable, románticamente encantadora y pictóricamente imperdible*.

* https://url-shortener.me/AY85

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Perros y personas. Una historia de amor

AMERIZAJE

Julieta García González es una magnífica editora de publicaciones periódicas y es una escritora madura que ha incursionado en ensayo, novela y cuento. Autora de las novelas Cuando escuches el trueno y Vapor, y el cuento El pie que no quería bañarse, ha colaborado como correctora en medios de comunicación como Reforma, Letras Libres, Gatopardo, Este País, Milenio y Chilango. Ha sido acreedora de becas y apoyos para la escritura; colaborado en radio, prensa escrita y actualmente trabaja en la UNAM. Es particularmente puntillosa con su producción literaria y como pasa con toda buena correctora de estilo, su título más reciente parece impecable al ojo iniciado. Con ya varias presentaciones –la última en esta quincena de enero–su último título es quizá una de sus obras más entrañables: Perros y personas. Una historia de amor, en la colección Reservoir Books de Penguin Random House. Son múltiples las razones por las cuales el texto de García González se puede volver una lectura indispensable –para esta columna– en estos tiempos; aquí algunas:
1.- El índice dice mucho del contenido. Nueve capítulos con nombres increíbles de perros y perras, una “Entrada”, un “A manera de cierre y explicación”, epílogo y agradecimientos, una “Bibliografía citada y consultada” y sus “Notas”. Este libro logra trasladarnos, sin dejar de pasar hoja tras hoja, de emoción a emoción. Las páginas se van como agua atravesando los dilemas de la ternura, la honestidad, los retos para convivir y comunicarnos con otros lenguajes. Esto, siempre, llenos de referencias literarias, artísticas, económicas y científicas en torno de los “cánidos”.
2.- La información dura y pura, los datos concretos, las estadísticas y la desmitificación, en un universo textual y contextual en el que prevalece el sentir, el placer inmediato, el deseo, la mentira y la hipnosis digital, no solamente se agradecen, sino se vuelven una suerte de páramo entre los frentes de combate.
3.- El libro tiene la gran virtud de plantear una serie de situaciones y circunstancias que desembocan en preguntas fundamentales cuando se vive un mundo canino. ¿A qué se le llama disciplina? ¿Qué hacer en caso de que estén muy enfermos? ¿Por qué no todos los perros se llevan bien entre sí? ¿Cómo se les debe tratar? ¿Por qué la gente dice que “no son hijos”? ¿Cuáles son los límites a poner?
Ninguna de esas preguntas está planteada así ni didáctica ni expresamente. La persona lectora, si atiende con conciencia, inteligencia y sensibilidad a las “netas” que va ofrendando la autora, sabrá exactamente qué responderse a partir solamente de la buena lectura.
4.- Este libro no es un subproducto del marketing en torno del creciente furor por el mundo perruno; se tomó 15 años en armar y muchos cuidados, estancias escriturales, correcciones y lecturas de terceros. El texto está lleno de contenido pensado, bien escrito, muy sentido. Y es, sin poderlo dudar, un texto autobiográfico de por lo menos un gran porcentaje de la vida de la autora, hilvanados episodios importantes entre la presencia de canes, entre adopciones, pérdidas y encuentros. (El título originalmente tendría que ver con extravío y hallazgo).
5.- Seguramente, quien esto lea, ha dado en algunas ocasiones –tal vez pocas– con libros o sagas literarias que no puede dejar, cuya lectura no quiere pausar y, al mismo tiempo, tampoco desea avanzar, porque eso significaría apurar el final del viaje. Perros y personas. Una historia de amor, produce eso: la insólita gana de seguir leyendo pero al mismo tiempo no querer que se acabe el libro.
6.- En un momento dado, en un capítulo avanzada ya la lectura, se desborda algo de suma vigencia en este momento de la historia: la increíble sensación que se genera al tocar, mirar, espejear nuestro ser con el de los demás seres vivos. Esa profundidad y franqueza comunicacional, esa sensación de entendimiento vital –sin aventar una absurda superioridad humana– es, en última instancia, lo que nos colocaría en la antesala de las acciones para salvar al planeta de nuestra depredación, de poder compartirla y sentirla como especie.
7.- El texto no está dedicado a quienes tienen y aman a los perros nada más. Este libro se abre a públicos distintos, a gustos varios, a lectores tanto habituales como ocasionales, sin que merme por esto último, en ningún momento, la calidad y tiempo con los que se elaboró.
8.- En este convulso arranque de 2026, ¿encuentran otra recomendación más viable, que comprar este libro y comenzarlo a leer?

@anterrazas

 

Claroscuros del 3 de enero

A raíz de las acciones militares de Estados Unidos en Venezuela, a principios de año, hay varias señales de alarma, además de la primera y más evidente: el desfondamiento del derecho internacional (que, desde los hechos en Siria, Ucrania, Gaza, etcétera, se venía concretando). A saber:
1.- Una mayor polarización ideológica de la opinión pública. Difícilmente se piensa posible, pero sí, con esa acción militar en contextos en los que se han borrado los matices y parece solamente haber enemigos o amigos, esta dicotomía se va profundizando en discurso, palabras, conceptos y conversaciones.
2.- La apuesta mundial por el petróleo. De nuevo el centro de los conflictos mundiales parece ser el apoderamiento de esta fuente fósil de energía que, de acuerdo con cualquier ambientalista, es la principal causa del cambio climático, con graves impactos negativos en los ecosistemas y en la salud humana.
3.- La realineación entre frentes de poder. Naciones, empresas, políticos y hasta grupos delictivos con la necesidad de ese combustible estarán reorganizándose para tener controles y accesos.
4.- La militarización en auge. ¿De nada sirvieron las experiencias letales de la Primera y Segunda Guerra Mundial? ¿Nada aprendimos de la Guerra Fría? ¿Queremos más militares y acciones militares en lugar de menos? ¿La industria militar dictará el fin de la humanidad?
5.- La locura de los medios. Además de la locura hipnocrática digital –como la llamó el joven filósofo italiano Andrea Colamedici–, que tiende a avasallar y mantener entumidas a sociedades enteras, en pensamiento, obra y producción, este tipo de sucesos ocasionan un tsunami de abordajes sin sentido respecto de un hecho. En este tipo de noticias especialmente, se empodera el ánimo de participación opinativa que marca agendas por parte de las esferas del poder (sean formadores de cuadros de gobiernos específicos, periodistas parciales, reporteros ideologizados, opinadores corruptos, editorialistas sin información o la población reactiva que rebota y reproduce todo tipo de mensajes desde su celular).
Sin embargo, todo exceso tiene en su definición el límite. Como dice esa herramienta FODA, de planificación estratégica, que se puso de moda en las empresas de los años ochenta, toda amenaza conlleva una oportunidad. Así, a cada una de las premisas anteriores le pudiesen corresponder las que siguen:
1.- Habrá quien pueda reconocer matices como quien mira la ropa nueva del emperador. Esto se lee en el posicionamiento de la UNAM del 4 de enero, que entre otras cosas dice: “La proliferación de conflictos internacionales y de acciones unilaterales en el escenario mundial nos exige reflexionar desde la academia sobre los riesgos que enfrenta la paz mundial y sobre las condiciones necesarias para la construcción de una nueva institucionalidad internacional, que evite recurrir a la falsa solución del uso de la fuerza, la discordia, la confrontación y la anulación del disenso…”*.
La Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias también publicó un exhorto: “En coyunturas informativas complejas, como las que vivimos en estos momentos, todos los #MediosDeComunicación tienen la obligación de respetar tus #Derechos como #Audiencia ¡Exígelos! #Venezuela #EstadosUnidos #Maduro #Trump #DDHH”**.
2.- Es posible que, apegados a la ley de la oferta y la demanda, quien no consiga petróleo pueda comenzar a desarrollar y producir, ahora sí de manera más sostenible, energías limpias, aunque fuera por atinarle a ese negocio futuro de quienes están castigados por los países petroleros poderosos.
3.- Una reorganización geopolítica, económica del mundo pudiera estar surgiendo a partir de la imposibilidad o insostenibilidad de un derecho internacional pisoteado y a expensas de la ley del más fuerte.
4.- El problema de la militarización de los Estados-nación es la dificultad para desconstruir ese esquema posteriormente; sin embargo, el hecho es que, cuando esto se requiere que ocurra, las organizaciones civiles fuertes, las sociedades de la ciudadanía que gestionan su acción mediante otro tipo de estrategias y no la fuerza o las armas, la historia dice que se han consolidado bien para poner límites al poderoso armado.
5.- Habrá que confiar en que a partir de las propias hendiduras y mercadeo de las plataformas se dejarán caer, eventualmente, como novedad, creaciones digitales distintas, que llamen la atención por su provocación e invitación al término medio, a la paz, al derecho, al límite civilizado, a los matices.

*https://www.gaceta.unam.mx/posicionamiento/
**https://x.com/somosaudiencias/status/2008314247353110887?s=48&t=iArusPm86Nl_hdSBo7UxyA

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Identidad hecha en México

 

Una definición más o menos simple de “identidad” es el “conjunto de características con las que un grupo o persona se puede vincular para autodefinirse y, de paso, quizá diferenciarse de otros individuos o colectivos”. “Lo mexicano” es un todo cambiante y complejo que requiere poner atención especial para no caer en estereotipos fáciles, catastrofistas, racistas o excluyentes de una nación diversa y singular. No somos solamente piñatas, tequila, violencia, narco y taquitos o fiestas del Día de Muertos. La “lotería” de lo mexicano conviene que sea más amplia en nuestro inconsciente y consciente colectivo para evitar reduccionismos paralizantes que sólo frustran y no nos permiten salir de la etiqueta. Por eso este Amerizaje abre la invitación a encontrar en las vidas personales, en las locales y en las nacionales, otras cosas “muy nuestras” que puedan ensanchar los panoramas mentales y de acción. Aquí breve listado de ejemplos:
Mono araña. Este simpático primate, ágil y (lamentablemente) en peligro de extinción, vive en las selvas de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco, Chiapas, en el Istmo de Tehuantepec y en Oaxaca; además, una subespecie se halla en la península de Yucatán. Los monos araña son relativamente pequeños, miden entre 35 y 45 centímetros de estatura y su cola puede alcanzar hasta los 85 centímetros de largo; su comportamiento guarda graciosas semejanzas con las personas humanas. A los monos araña se les suele ver columpiándose, buscando alimento, descansando o acicalándose.
Cuachalalate. En la medicina tradicional y milenaria de este país existe una botica gigante. El cuachalalate justamente es una cura inmejorable para la gastritis, las úlceras y hasta para la inflamación del sistema digestivo. Esta corteza proviene de la herbolaria y es derivado de un árbol resinoso que se encuentra en zonas boscosas al sur del país. Pertenece a la familia botánica de las anacardiáceas. El té de cuachalalate se hace con la corteza de esta planta que es gruesa, dura, compacta, áspera y va de color café rojizo a café oscuro.
Doctrina Estrada. En 1930, México aportó una estrategia a la diplomacia internacional que hasta la fecha es valorada y única, la llamada Doctrina Estrada. Se trata de una declaración que promueve que “ningún estado o gobierno requiere del reconocimiento de otras naciones para proclamar su soberanía”. Esto es muy importante hoy y lo era en ese entonces, cuando se fraguaba la Segunda Guerra Mundial. La Doctrina Estrada surgió durante el mandato de Pascual Ortiz Rubio como obra de su canciller, Genaro Estrada Félix. Esta doctrina también se distingue por oponerse al colonialismo y al abuso del poder de unas naciones respecto de otras.
Dalia. Se considera a la dalia como la flor nacional y es apreciada en todo el mundo. En el México prehispánico se le conocía como “acocoxóchitl” que quiere decir “tallos huecos con agua” en náhuatl. Existen registros de que los aztecas utilizaban a la dalia en su medicina tradicional y en su gastronomía. El nombre, paradójicamente, proviene del botánico sueco Anders Dahl, quien fue discípulo del considerado padre de la taxonomía, Carlos Linneo.
Píldora anticonceptiva. En 1780, en Gran Bretaña, se creó la primera Sociedad Nacional de la Pastilla Anticonceptiva. El pequeño comprimido, que impactaría de manera muy importante a la sociedad en general y a la vida de las mujeres en particular, es producto del talentoso científico mexicano –nayarita– Luis Ernesto Miramontes Cárdenas. Este ingeniero químico logró, en 1951, sintetizar la molécula noretisterona o noretindrona, que fue la base para producir el primer “anovulatorio” o fármaco que modifica el ciclo menstrual para evitar la ovulación. Los laboratorios Syntex acreditaron este descubrimiento de Miramontes Cárdenas para desarrollar, junto con su esquipo, el fármaco oral.
Ámbar. Una hermosa y translúcida cápsula del tiempo, el ámbar de Chiapas es una resina fósil semipreciosa de origen vegetal, constituida por el residuo de un ancestro del árbol llamado guapiñol. El increíble ámbar de Chiapas es de color amarillo, dorado, rojizo, café y hasta verdoso o blanco, con gran brillo y singular belleza. Como joya geológica, esta resina puede conservar depósitos en los que se cristalizan o petrifican, a veces, diminutos restos de mosquitos o insectos de eras ancestrales. El ámbar es muy valioso como joya y por su contenido antropológico, geológico y arqueológico.
En esta lotería, también entra la pareja de novios volcánicos exclusivos Popocatépetl e Iztaccíhuatl, los voladores de Papantla, el conejito teporingo, el Resistol 5000, la artesanía de guaje, la totoaba, el pozole, además de todo lo que se acumule en éste, el próximo y los años venideros.

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Fin de año: reparar las fuerzas con quietud

Los diciembres tienen sus retos muy particulares. No solamente se agolpan pendientes, requerimientos financieros extraordinarios, nostalgias anuales y falta de tiempo para todo lo anterior en consecuencia, sino que, por alguna razón, se agrega al cúmulo de anomalías la expectativa –que no significa oportunidad– de descansar.
Con o sin vacaciones, se suele querer hacer una pausa, tomar un respiro, detener el tiempo, aunque sea por un ratito, en cada diciembre pegado a Navidad. Relajarse en estas fechas, no obstante, parece imposible incluso para quienes no profesan religión que celebre natividad alguna, puesto que el calendario comercial-industrial de época no tiene freno alguno.
Este Amerizaje quiere vérselas de cerca con alternativas para intentar, dentro de la vorágine de final y arranque de año, de todas maneras, intervenir lo cotidiano con varias franjas de descanso.
Sueño. De acuerdo con la revista científica Nature, en su edición del 28 de octubre pasado, esta actividad a la que dedicamos la tercera parte de nuestras vidas es absolutamente fundamental para el verdadero descanso. Durante el sueño, “el sistema nervioso promueve procesos regenerativos, incluyendo plasticidad homeostática y procesos funcionales como la consolidación de la memoria. Quedarse dormido es la puerta de entrada para procesos fisiológicos y cognitivos vitales”* y poder tener una higiene del sueño, un sueño regular y consistente, profundo y sin interrupciones, permite al organismo contar con mucha mayor salud y capacidad de respuesta a problemas orgánicos. Entonces, si no se puede vacacionar como se desea o planea, una buena rutina de sueño fijo, duradero, profundo, quizá nos conviene como fórmula para descansar este diciembre.
Irrumpir en la rutina. Parte del agotamiento, paradójicamente, puede ser la monotonía que implica a diario hacer o tener que hacer lo mismo. Una muy estructurada e inevitable rutina, puede acabar con el ánimo, la energía, las ganas de despertar para hacer exactamente lo mismo que se hizo ayer. Si bien hay hábitos que agradan y aportan placer, así como se invierte menos trabajo intelectual en lo que podemos realizar casi con los “ojos cerrados”, es posible que no estemos inyectando reto alguno para desarrollar otro tipo de neuroconexión cerebral que colabore con la producción de hormonas del bienestar, como son la dopamina o la adrenalina, si no cambiamos el quehacer cotidiano. El sitio de internet Psicologíaymente**, propone distintas formas para salir de la rutina para poder generar otro tipo de estímulos para la mente, al cuerpo, a las emociones. Entre las propuestas está, en resumen, hacer todo tipo de cambios posibles: desde la dieta hasta las actividades, la decoración del entorno, la organización del día. Una forma de descanso de la rutina, en suma, no necesariamente reclama la planeación formal y demandante de algo extremadamente insólito, sino que puede incluir el desbancar los pequeños hábitos regulares e incluso –por unos días– cambiar de moda, de arreglo personal o dormir en otra cama si existen las condiciones.
Colorear. Los libros de colorear para personas adultas se pusieron de moda hace algunos años porque, de acuerdo con la Clínica Mayo***, esta actividad promueve la consciencia del “momento presente”. Esto último ha sido muy estudiado y valorado en tiempos de alto estrés, tensión y ansiedad, puesto que se vincula con la meditación –en movimiento– y con la posibilidad de resetear el cerebro, ponerlo un rato a descansar, solamente al estar siguiendo un patrón con colores, no juzgando si el dibujo está bien o mal, sino que, simplemente descansando mediante el arrastre de uno tras otro tono de color, con crayola, lápiz, pincel o plumones. Colorear, aunque parezca increíble, nos aporta tranquilidad, paz, alegría, descanso.
Hacer nuevas amistades. De acuerdo con la plataforma The Mood & Mind Centre****, hacer nuevas amistades nos brinda la posibilidad de descubrir otras vidas, otros caminos, nuevas historias. Poder hacer nuevos amigos o amigas significa emprender la construcción de una relación no conocida que signifique solidaridad, cariño, afecto, cuidado, retos, descubrimientos y nada es más benéfico en psicología como la posibilidad de socializar sanamente. Las amistades, además, son voluntarias y suelen implicar atención recíproca –no demandas ni quejas ni reclamos–, reforzamiento de autoestima; pueden brindar apoyo, consuelo, compañía y se vuelven un equipo de vida para alcanzar objetivos, metas y hasta para tener “una vida más larga y saludable”. Y sí, la importancia de descansar es para poder volver a cansarnos, con el mismo gusto de antes. Algo así dice la definición de la Real Academia Española: descansar es “cesar en el trabajo, reparar las fuerzas con la quietud”*****.

*https://www.nature.com/articles/s41593-025-02091-1
**https://psicologiaymente.com/vida/como-salir-de-la-rutina
***https://www.mayoclinichealthsystem.org/hometown-health/speaking-of-health/coloring-is-good-for-your-health
****https://moodandmindcentre.com/the-power-of-friendship/
*****https://dle.rae.es/descansar
@anterrazas

 

Aprovechar todas las vidas que te da la vida

De una belleza estética poco usual, la película francesa En corps (En movimiento, como la tradujeron en español), de 2022, dirigida por Cédric Klapisch e interpretada divinamente por Marion Barbeau, retoma una cita casi al final de la trama: “Ojalá aproveches todas las vidas que te da la vida”.
La máxima entraña la posibilidad de cambiar de enfoque, de contexto, de hábitos y maneras de habitar la vida, conforme pasa ésta, lo que puede resultar muy liberador. Solemos casarnos con una vida única y una sola manera de vivirla. Pero si, conforme pasa el tiempo, hallamos con toda conciencia muchas vidas en la vida misma, estamos dispuestas o dispuestos a experimentar formas distintas de ser, de hacer las cosas, de trabajar, de realizarnos. Vivir todas las vidas que te da la vida implica tener muchos amores y muchas familias; o bien las mismas, bajo distintas formas de relacionarse, deseablemente mejor, con más libertad y salud interpersonal. Implica también vincularnos con una biografía alegremente, esperando que si caes te levantas y si te levantas a veces algo te puede tumbar.
Todas las vidas de una vida única también operan para poder empezar, avanzada la edad, a trabajar, crear o diseñar nuevos retos, objetivos o caminos. En ese sentido, todo aprendizaje que nos posibilita salirnos de lo establecido, aunque fuera para regresar a la vida de antes con mayor alegría, quizá es un aprendizaje de vida que está sirviéndonos para la vida misma.
Aprender a envejecer es una tarea que no puede soslayarse, no debe y que, además, se necesita. La propuesta no es enclavarse en un futuro de vulnerabilidad ni mucho menos; el reto es poder, desde el presente, comenzar a reunir información y conocimiento para ponerlo en marcha, con la mayor sensibilidad, sensatez y sabiduría, cuando vayamos perdiendo algunas de las cosas que constituyen un presente que no es ni puede ser inamovible. Así pasa con la salud entera, con los contextos, con las amistades, los trabajos, las relaciones sociales. Uno de los orgullos de la televisión pública es justamente el programa dominical –con sus versiones cortas de lunes a jueves– del Canal Once que así se llama: Aprender a envejecer*. Se estima que tiene más de 21 millones de televidentes en ya más de una decena de temporadas que rebasan los mil 200 episodios a seis años de su estreno. El chiste de este espacio totalmente acorde con lo que se espera de la televisión pública, de servicio, ajena a los ritmos e intereses comerciales, es que es posiblemente la primera revista audiovisual pensada y hecha casi artesanalmente para justamente aprender a vivir esa etapa que puede ser larga, pero que indudablemente será la última de la vida.
Los aprendizajes son muchísimos para poder aprovechar todas esas vidas que da la vida. La recomendación de este Amerizaje –además de invitar a quien esto lea y no haya visto el programa, a que lo sintonice el próximo domingo a las 11 horas– es que podamos armarnos de distintas herramientas, desde ya, para tener una magnífica calidad de vida en el acto final de nuestra existencia. Los ámbitos clave son: psicología, salud física y corporal, convivencia social, relaciones amorosas y sexuales, no dejar pendientes, estudiar siempre, actualizarnos tecnológicamente, estar al día con nuestros trámites y documentación legal, evitar las deudas (financieras y de afectos o relacionales), ser responsables con nuestras condiciones médicas o de enfermedades crónicas.
También es altamente aconsejable, por lo menos para echarle un ojo, leer y revisar alguna biografía, ya sea atractiva e interesante literaria y editorialmente hablando o por el sólo gusto de poder reflejarnos en ella y repasar o ir repasando lo que nos ocurre, como si fuese un texto literario, una película, una vida contada a manera de relato para serie de televisión. Quienes saben de estos temas recomiendan siempre seleccionar los puntos más críticos de la vida e ir recuperando cómo pudimos salir de ciertas crisis, qué nos llevó a ellas y sobre todo qué nos ayudó a superarlas. Cuando se hace un recuento de daños, logros, éxitos y formas de salir adelante, se puede enfrentar de mejor manera el escenario de aventurarse a vivir otra vida, una nueva, pues el tiempo que nos queda no depende tanto de nosotros, salvo porque nos exige, sin duda, saberlo aprovechar.

*Esta autora colabora con este programa, lo que subjetiviza la opinión expresada.
@anterrazas

 

COP 30 y Agenda de Acción: últimas llamadas

En estos momentos tiene lugar en Belém, Brasil, la más reciente Conferencia de las Partes, mejor conocida como la COP, que este año se lleva a cabo del 10 al 21 de noviembre. Se trata de la cumbre anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), “donde los países firmantes se reúnen para tomar decisiones clave sobre la lucha contra el cambio climático”. En palabras no formales, la COP está comprometida con mantener la vida viva, si bien su objetivo oficial reza así: “debatir iniciativas, políticas globales y objetivos medioambientales para combatir el cambio climático y mitigar su impacto”. En cada COP se evalúa el progreso en el abatimiento de las prácticas que nos ponen en cuenta regresiva respecto del apocalipsis planetario causado por el calentamiento global.
Ya van 30 años de estas reuniones de la COP, del despliegue multinacional de las mejores intenciones y planes, agendas y proyectos. Van tres décadas de conocer en voz de los especialistas cómo va avanzando exponencialmente la devastación de la Tierra. En todos estos años queda claro, para quienes acuden a la COP, que el mundo se está acabando como lo conocíamos, básicamente por la manera en que hemos hecho funcionar nuestra economía e industria. Incluso, en estos 30 años ha quedado totalmente claro que las fechas que se preveían como límite para recomponer las formas en las que la humanidad hace las cosas, tampoco fueron definitivas y se han acortado, encimado, llegado antes de los tiempos estimados.
En esta ocasión, las cabezas de la COP decidieron acompañar los compromisos y los discursos sobre la gravedad del panorama con un menú de acciones concretas y cuestiones prácticas*. Estas herramientas de aterrizaje se dividen en seis temas y se llaman “COP30 y Agenda de Acción” **: 1) Transición, energía, industria y transporte. 2) Proteger los bosques, los océanos y la biodiversidad. 3) Transformar la agricultura y los sistemas alimentarios. 4) Aumentar la resiliencia de las ciudades, las infraestructuras y el agua. 5) Fomentar el desarrollo humano y social. Y 6) Potenciadores y aceleradores, incluidos la financiación, la tecnología y la capacitación.
Las acciones involucran a actores que posiblemente nunca acudan a la COP, pero que están haciendo algo relevante dentro de esos ejes. La acción climática voluntaria de la sociedad civil se torna así sumamente relevante, en lo que líderes deciden si sus agendas políticas realmente se van a dirigir a la reducción de emisiones, si van o no a hacerle caso al Acuerdo de París, si negociarán con el poder económico depredador o resistirán para no contribuir a la debacle. (Cabe recordar que, el Acuerdo de París con fecha de 2015, establecía para los países miembros la meta de limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, deseablemente del 1.5, lo que sería posible –se pensaba– si se lograban reducir las emisiones de gases de efecto invernadero).
Este Acuerdo no sólo no se cumplió y ha sido desdeñado por titulares de países poderosos y líderes, sino que ve transformada su meta deseable en reto urgente, puesto que este planeta simple-mente no es habitable ante un ca-lentamiento que supere los 2 grados centígrados. En agosto pasado, la Organización Mundial Meteoroló-gica detectó que estábamos en 1.42 grados centígrados por encima del índice preindustrial, lo que ubicó al 2025 como uno de los tres años más calientes que ha tenido la faz de la Tierra.
El informe anual sobre cómo va la salud del planeta (Planetary Health Check 2025***) comenta que la salud de la Tierra, debido a su impresionante resiliencia biológica, física y química, “mantiene una ventana abierta para retornar a un espacio de operación segura”; esto, después de declarar que hemos cruzado –para mal– siete de nueve fronteras de equilibrio que los científicos han detectado para poder conservar la vida, las vidas.
Los tiempos que corren son inauditos, inéditos, inexorables y nos ponen ante el estreno fílmico de la película real titulada El fin de nuestros días y, también, ante la posibilidad de avanzar –o no– para evitar, hasta donde podamos, el desastre. Si no esperamos sentados en las butacas, qué única es esta oportunidad de supervivencia, ¿no?

*https://www.youtube.com/watch?v=vJv44LoUMKM
** https://www.climatechampions.net/action-agenda
*** https://www.planetaryhealthcheck.org/

@anterrazas