La jubilosa expresión fue el título del amoroso mensaje lanzado al mundo desde Acapulco por el chelista catalán Pau Casals.
Considerado entonces como el mejor ejecutante del mundo, fue homenajeado aquí con el festival de su nombre y en el que participaron músicos gran celebridad. Ejecutaron su oratorio El pesebre, en el maravilloso escenario del Fuerte de San Diego.
Durante su estancia en el puerto, los días del 10 al 22 de diciembre de 1960, el músico de 95 años dialogó sin ningún reparo con la prensa. Confesaba:
“Mi mayor aspiración es que el mundo y sus dirigentes sean inteligentes y buenos .Que haya talento y bondad en el trabajo de ellos para el bien del pueblo, que decídanlo bueno para todos y no cedan ante intereses ajenos. Creo que llegaremos a ello si se cambia la forma de hablar a los pueblos Si se cambia, sobre todo, la forma de instruir a los niños.
Aunque nunca tuvo los propios, los niños serán tema recurrente en el violonchelista genial:
“Al niño hay que decirle que no ha nacido ni nacerá otro niño como él. El niño preguntará que cómo es eso. Habrá que contestarle que Dios es la naturaleza, lo que quiere decir el todo. A un niño que ha cumplido nueve años podrá decírsele: “Mira, los grandes hombres también fueron niños como tú”, entregándosele el poema Niño, eres una maravilla, de su autoría. Se transcribe al final.
El exilio
Autoexiliado en Francia durante la Guerra Civil española, Casals no volverá a su patria mientras esté gobernada por el dictador Francisco Franco. Igualmente, durante la segunda Guerra Mundial silenciará su chelo a los oídos de Hitler y todos los tiranos del mundo.
Dos años más tarde de su estancia en Acapulco, el chelista ofrece una concierto en el Memorial Opera House de San Francisco. Allí, se compromete a dedicar el resto de sus días a una cruzada personal por dignidad humana y la paz. Al año siguiente ejecuta su chelo en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, donde el presidente John F. Kennedy le impone la medalla Estados Unidos, escasos 28 días antes de que el presidente caiga asesinado en Dallas, Texas.
Guadalajara
El chelista catalán viaja de México a Nueva York para entrenar en la sede de la ONU el Himno de las Naciones Unidas, de su autoría, que se convertirá en Himno de la Paz. En la propia Gran Manzana dirigirá un concierto único e irrepetibles con la participación de 80 violonchelos.
Agradecido por las manifestaciones de cariño y admiración de los jaliscienses, Pau Casals se establece en Guadalajara con su esposa Marta Hernández Martínez Martínez, puertorriqueña de 36 años, destacada chelista que había sido su alumna. Habitan una casa campestre, a pocos kilómetros de la ciudad, obsequiada por la comunidad y cuya calle principal se llama Pau Casals. La última vez que el músico visite Guadalajara será en abril de 1973, para festejar su cumpleaños número 97. La felicitación general fue “no los representa”.
A propósito
En Acapulco, el músico genial confesaba que tocaría fugas y preludios de Bach así se estuviera muriendo. Lo que reiteraba antes una joven periodista, quien le había preguntado:
–Usted, señor Casals, tienen 95 años y es el más grande violonchelista que haya existido, ¿por qué entonces practica más de seis horas diarias, según su propio dicho?
–Porque creo, mi niña, que estoy haciendo progresos, fue la respuesta.
Un retrato
El periodista Enrique Loubet, de Excelsior, entrevista aquí al músico catalán y hace un fiel retrato de él:
Bajito, algo encorvado, lo que lo hace aparecer más pequeño aún, más frágil, más delicado, se diría de él que es un hombre de menor edad. La suavidad sería su mayor característica. Empero sus manos son fuertes, vigorosas. Manos grandes, dedos largos, sólidos entre los que destaca un anillo matrimonial. El escaso cabello es blanco y sólo las cejas permitirían adivinar que alguna vez fue rubio. Los ojos, de azul pálido, desvaídos. La frente despejada con pocas arrugas a cambio de múltiples lunares. La boca de trazo recto, de labios finos que apenas se curvan al sonreír. La voz aterciopelada, las más de las veces, algún trueno en ocasiones.
El festival
El Festival de Acapulco, en honor del músico catalán, convocó a muy importantes músicos del mundo, particularmente chelistas, amigos y discípulos del maestro. Se celebró durante dos semanas en el escenario maravilloso del Fuerte de San Diego, aprovechando las instalaciones de la Reseña Mundial de Festivales Cinematográficos. Música y danza fueron los temas del evento, destacando entre ellos el Ballet Follórico de Yugoslavia y el Ballet Folclórico de México. Ambos deslumbrantes.
El pesebre
El pesebre, la obra cumbre de Pau Casals, fue ejecutada la noche del 17 de diciembre de 1960, a cargo de una orquesta sinfónica compuesta por reconocidos maestros y un coro mixto. Fueron solistas Irma González, la contralto Rosario Gómez, el tenor Julio Julián, el barítono Roberto Bañuelos, el bajo Donald Macdonald y el niño soprano Conrado Larios. Un poema sinfónico que estremeció sensibilidades y conciencias, se dijo.
En Acapulco hicieron gala de virtuosismo Zara Beslova, canadiense de padres rusos, alumna de Casals, fue solista de grandes orquestas estadunidenses. Poseía un violoncelo Stradivarius llamado El Marqués, fechado en 1726.
Leonard Rose, estadunidense de origen ruso, maestro del chino Yo-Yo Ma, uno de los más grandes chelistas de la actualidad. Tocaba un Amiti 1662.
Milos Sádlo, checo, también alumno de Casals y maestro de varias generaciones.
Mauricio Einsenberg estadunidense de origen polaco, chelista de la Sinfónica de Nueva York a los 18 años. Tocó con el maestro Casals siendo su alumno, lo que fue para él un punto de inflexión en su vida.
Otro gigante de la música en el Fuerte de San Diego fue el pianista estadunidense de ascendencia rusa Eugene Istomin , quien, a 15 años de su estancia en Acapulco, se casará con la viuda de Casals, Marta Montañez Castillo, a la sazón presidenta de la Manhattan School of Music.
Otros ejecutantes en el homenaje a Casals en Acapulco fueron la clavecinista Julieta González, y los violinistas Franco Ferrari, peruano, e Higinio Rubalcaba, jalisciense, y los pianistas Alicia y Héctor Montfort y Carlos Vázquez. Entre las voces escuchadas en la fortaleza acapulqueña figuraron la sopranos Amparo Guerra Margáin, la soprano Enriqueta Legorreta, la mezzosoprano Aurora Woodrow y Paulino Scharrea, tenor.
El violonchelo
El violonchelo o simplemente chelo es un instrumento de cuerda frotada que pertenece a la familia del violín. Por su tamaño y registro ocupa un lugar entre las violas, los contrabajos y el octabajo.
Se trata de uno de los instrumentos básicos y fundamentales de la orquesta dentro del grupo de cuerdas, realizando normalmente las partes graves aunque su versatilidad también le permite realizar otras.
El violoncelo está considerado como uno de los instrumentos que más se parecen a la voz humana.
A los ejecutantes se les llama violoncelista, violonchelistas o simplemente chelistas.
Niño, ¡eres una maravilla!
Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y único del Universo, un momento que nunca se repetirá.
¿Y que les enseñamos a nuestros hijos?. Les enseñamos que dos más dos son cuatro y que París es la capital de Francia.
¿Cuándo les enseñaremos también lo que son?
Debemos decirle a cada uno de ellos:
¿Sabes lo que eres? Eres un maravilla. Eres único. En todos los años que han pasado, nunca ha habido un niño como tú. Tus piernas, tus brazos y tus inteligentes dedos, la manera en que te mueves.
Puede ser que te conviertas en un Shakespeare, Miguel Ángel o Beethoven. Tienes capacidad para todo. Sí, ¡eres una maravilla!
Y cuando crezcas, ¿podrás entonces hacerle daño a otro que como tú es una maravilla?
Debes empeñarte, debemos todos empeñarnos, para que el mundo sea digno de nuestros niños.
Cariñosamente:
Pau Casals
Acapulco, Gro., 25 de diciembre de 1960.