
Daniel Velázquez
El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, oró para que este 2026 sea de paz y de desarme.
En la misa de este primero de enero en la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, el arzobispo concluyó con una oración por la paz.
En su mensaje con motivo del año nuevo, el arzobispo indicó que el inicio de año coincide con la 59 jornada mundial por la paz y recordó la reflexión del Papa León XIV: “la paz tiene el aliento de lo eterno, mientras al mal se le grita basta, a la paz se le susurra para siempre”.
Recordó que como seres humanos siempre necesitamos unos de otros y eso permite que todos sean artesanos de paz. Llamó a no ser ciegos ante el bien que realizan las demás personas y destacó que “la inmensa mayoría de personas, la inmensa mayoría de nuestros días hemos colaborado para mantener la paz en el bien y la confianza que nos permite convivir”.
La paz, agregó, es “el respeto a la vida desde que es concebido hasta su muerte natural; sin esta base es imposible la paz”.
Advirtió que la seguridad de una persona “no puede fincarse en el temor que puedan infundir nuestras armas, así no construimos la paz, metemos miedo y cuando más destructivo es el armamento que se inventa mayor es el miedo que se genera, mayor el riesgo que se crea. La paz se basa en el derecho, la justicia y la confianza, una paz desarmada”.
La paz desarmante, dijo el arzobispo, es aquella que no se apoya en el equilibrio de las fuerzas militares sino únicamente en la confianza recíproca, la sinceridad en los pactos y el cumplimiento de las condiciones acordadas.
En el vivir diario, abundó González, “el camino de la paz, es la responsabilidad. Si cada uno de nosotros reconociera sus propias faltas y pidiera perdón a dios y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos entonces el mundo cambiaría”.
También se refirió al problema de la inseguridad y al anhelo de paz que tienen los ciudadanos.
“La inseguridad, acentuada por los crueles asesinatos, desapariciones, cobros de piso y extorsiones en la región nos hace anhelar con mayor intensidad la paz”.
“El deseo de paz que en cierto modo coincide con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda está enraizado en nuestro mismo ser, hemos sido hechos para la paz”.
Deseo que este 2026 sea de tiempos mejores, deseó a todos feliz año nuevo.
Este jueves, en la misa de mediodía la catedral estuvo llena de creyentes. En su mensaje al final el arzobispo pidió a los vacacionistas retornar a sus lugares de origen con precaución y sin prisa para disfrutar del trayecto y el regreso a sus hogares.


