
Ramón Gracida Gómez
Cada vez que Emma Bustos Camero acude a la Fiscalía General del Estado (FGE) para preguntar por la investigación de la desaparición de su hermano Christian Bustos Camero ocurrida el 28 de diciembre de 2012 en Acapulco, recibe malos tratos por parte de los funcionarios, “me dicen de cosas, que yo voy por dinero, pero ellos no hacen nada”.
Aquel día, Christian, entonces de 20 años y recién llegado de Estados Unidos, estaba en el sitio de taxis colectivos blanco con amarillo de la Plaza Sendero, ubicada en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, uno de ellos era de su propiedad y era su fuente de ingresos para sostener a su familia.
Testigos narraron a sus familiares que una camioneta blanca se estacionó al lado del taxi de Christian y dos hombres encapuchados bajaron a los pasajeros y a él “lo encapucharon y a la fuerza lo subieron a la camioneta y se lo llevaron”.
Los primeros dos días sus compañeros taxistas lo buscaron y el 30 de diciembre familiares pusieron una denuncia, mismo día en el que uno de los hermanos de Christian recibió una llamada pidiendo rescate.
A la par, una camioneta tras otra se estacionaba afuera de la casa de la mamá de Christian; el pago fue hecho, pero Christian no fue entregado en el punto donde sus captores dijeron que estaría.
La FGE “no hizo absolutamente nada” y los hermanos de Christian, que también son taxistas, fueron amenazados, “se les paraban camionetas en frente, se les atravesaban, a mi hermano Andrés y a Hugo les decían que se abrieran, que dejaran eso así como estaba si no querían que les pasara lo que le había pasado a mi hermano”.
La familia decidió salir de Acapulco “y desde ese tiempo nosotros no hemos sabido nada de la Fiscalía, no supimos nada”.
El año pasado, Emma Bustos se incorporó a la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia que encabeza la madre buscadora Socorro Gil Guzmán porque una compañera de la iglesia a la que acude tiene un hijo desaparecido y es integrante del grupo de familiares que realiza una exposición fotográfica una vez al mes en el Zócalo de Acapulco, entre otras actividades de denuncia y búsqueda.
“Cuando yo fui a la Fiscalía no me decían nada, yo fui a preguntar por la carpeta de mi hermano y empezó doña Socorro a orientar de cómo pedir las cosas, y se volvió a abrir la carpeta”.
Sin embargo, “los del Ministerio Público me trataron horrible, horrible, porque me pedían en Chilpancingo unos papeles; decían que yo nada más quería sacar papeles para obtener dinero, para sacar dinero del gobierno y delante de las personas me insultaban”.
Emma Bustos le contó a la representante de la organización que ya no quería regresar porque “siempre que voy me tratan mal, me dicen de cosas, que yo voy por dinero, pero ellos no hacen nada, nunca fueron a Plaza Sendero, permiso para ver las cámaras, qué pasó con mi hermano, cómo fue que se lo llevaron y hasta la vez no han hecho absolutamente nada”.
Volvió a ir a la FGE junto con Gil Guzmán, quien habló con integrantes de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG) y lograron que la hermana de Christian Bustos fuera atendida.
Aun así, el “licenciado Omar” de la FGE siempre le da la misma respuesta: “que no han encontrado nada, que cuántos años tiene, que por qué no hicimos nosotros todo ese proceso, que por qué nos fuimos, que por qué no seguimos con la investigación, pero le digo: ese trabajo es de ustedes, no es de nosotros, entonces qué apoyo tenemos nosotros si no nos apoyan ustedes”.
Con voz entrecortada, Emma Bustos describió a su hermano Christian como un hombre que “no fumaba, no tomaba, no tenía vicio, nada, era una persona que no le faltaba el respeto a nadie y digo, por qué el gobierno no hace nada por encontrar a nuestros familiares”.
El Sur publicó el lunes pasado que dentro de la fosa común del cementerio El Palmar se encuentran cientos de cadáveres sin ser identificados que fueron enterrados entre 2006 y el 2015; Emma Bustos dijo que ninguna autoridad le ha comentado sobre la fosa y pidió tener más información por si existe o no un “indicio” de que los restos de su hermano se encuentren ahí.
