Se entiende que se tiene un incendio forestal cuando existe quema sin control de la vegetación forestal. Se queman así, bosques, selvas, pastizales, vegetación secundaria y áreas con masa forestal. Las consecuencias son negativas generalmente para estos ecosistemas, tanto en su función de prestar servicios ambientales, como el agua, así como de espacio de vida para la diversidad biológica. Ya no se diga los costos económicos de quemar bosques, que se desvalorizan y serán sujetos posteriormente a plagas y enfermedades. Aunque, también se sabe que en ciertos ciclos naturales de ecosistemas, un incendio forestal de dimensiones pequeñas no puede ser negativo del todo, al propiciar germinación de semillas, o el rebrote de pastos, entre otros efectos.
En México, se sabe que las causas de los incendios forestales tienen que ver en su mayor parte con actividades humanas, desde aquellos productos del mal manejo de quemas agropecuarias principalmente, hasta quemas forestales propiciadas de manera intencional en entornos de asentamientos humanos para especular cambiando el uso de terrenos forestales para uso urbano. En algunos casos, los menos, se da por causas naturales, como son las descargas eléctricas de los relámpagos.
Para que se produzca un incendio forestal, se requiere la vegetación como combustible, el oxígeno presente en el aire y altas temperaturas. Por ello, una mala noticia en materia de incendios forestales es que, en el año 2024, se caracterizó por las temperaturas más altas tanto en México, como en el planeta, desde que se tienen registros históricos (ver artículo al respecto de El Sur, 18 de enero de 2025).
Ante esos escenarios de altas temperaturas propicios para los incendios forestales, no deja de interesar el reporte de incendios forestales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que presenta datos del 1 de enero al 31 de diciembre de 2024. Es decir, abarca los datos de incendios forestales de 2024. En ese periodo se registraron 8 mil 2 incendios forestales en las 32 entidades federativas, en una superficie de 1 millón 672 mil 215.7 hectáreas (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/965295/Cierre_de_la_Temporada_2024.pdf).
A manera de comparación, en el mismo periodo de 2023 en total se registraron 7 mil 611 incendios y se quemaron 1 millón 47 mil 492.5 hectáreas (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/879026/Cierre_de_la_Temporada_2023.pdf). Es decir, respecto al 2024 se presenta un incremento de 5.1 por ciento en términos de número de incendios y de 59.6 por ciento en términos de superficie afectada. Esto mayor superficie afectada repercute en la relación de superficie afectada por incendio, mientras que la afectación por incendio en el 2023 fue de 137.6 hectáreas, en el 2024 cada incendio afectó 209 hectáreas. Un incremento de 51.9 por ciento en el daño de un incendio respecto a la superficie afectada, nada bueno para las tierras forestales en general.
Destaca el caso de Guerrero en 2024, donde se registraron 327 incendios forestales, afectando una superficie de 416 mil 780 hectáreas. Con ello, Guerrero ocupó el primer lugar en superficie afectada. Aunque el noveno lugar en el número de incendios. Lo anterior repercute en que la afectación por incendio en la Entidad fue de mil 275 hectáreas, 6 veces más que el promedio nacional del mismo año. Para darse una idea de la magnitud del problema de afectación, por incendios en Guerrero, los tres siguientes estados con mayor afectación en superficie suman en conjunto 475, 411 hectáreas (Chiapas 187 mil 263 hectáreas, Oaxaca 160 mil 437 hectáreas y Chihuahua 127 mil 711 hectáreas).
El Inventario Nacional Forestal y de Suelos 2015-2020 realizado por la Conafor y presentado en 2022, señala que con relación a la superficie total de Guerrero (6 millones 360 mil hectáreas), un total de 4 millones 339 mil 165 hectáreas se consideran forestales al ser cubiertas por vegetación forestal. Esto significa que, en el 2024, el 9.6 por ciento de las tierras forestales de Guerrero sufrieron afectaciones por incendios forestales de algún tipo (416 mil 780 hectáreas afectadas).
Conforme a los datos filtrados por un servidor de la base de datos presentada en el sistema de monitoreo de la Conafor (https://monitor_incendios.cnf.gob.mx/incendios_tarjeta_semanal) se encuentran algunos datos interesantes respecto a los tipos de vegetación afectados, principalmente bosques y selvas.
Los bosques fueron los más afectados por los incendios forestales de 2024. Así, fueron dañados por incendios 295 mil 909.4 hectáreas de bosques, lo que representa el 12.8 por ciento de la superficie total de bosques de la Entidad (2 millones 306 mil 850.1 hectáreas). En los bosques se registraron 181 incendios forestales, lo que significa una afectación en bosques de 1 mil 635 hectáreas por incendio. Destaca el caso de los bosques de encino-pino que, con 31 incendios y 87 mil 860.4 hectáreas incendiadas, resultan en un promedio de 2 mil 834 hectáreas de bosque de encino-pino afectados por incendio.
Por tipo de vegetación de bosque se tiene en orden de mayor a menor superficie, que el bosque de encino se le afectó en 95 mil 588.1 hectáreas (13.7 por ciento de su superficie total en Guerrero); bosque de pino-encino con 89 mil 303.8 hectáreas (10.1 por ciento de su superficie total); bosque de encino-pino con 87 mil 860.4 hectáreas (24.6 por ciento de su superficie total); bosque de pino con 12 mil 528.5 hectáreas (7.0 por ciento de su superficie total); bosque mesófilo de montaña con 10 mil 185 hectáreas (6.8 por ciento de su superficie total); y el bosque de táscate con 443.6 hectáreas (1.4 por ciento de su superficie total).
Las selvas siguen a los bosques en grado de afectación por incendios forestales. En 2024 fueron dañadas por incendios 115 mil 605.8 hectáreas de superficie de selvas, lo que representa el 5.9 por ciento de la superficie total de selvas de la entidad (1 millón 955 mil 112.2 hectáreas). En las selvas se registraron 139 incendios forestales, que significa una afectación en selvas de 832 hectáreas por incendio.
Destaca el caso de las selvas bajas caducifolia que, con sus 104 incendios registrados durante 2024, representa casi la tercera parte del total de incendios registrados en Guerrero (32.0 por ciento de los 327 incendios forestales que se registraron en 2024). Las selvas bajas caducifolias fueron afectadas en 103 mil 787.7 hectáreas (6.1 por ciento de su superficie total en Guerrero). Esto resulta, que de los tipos de selva presentes en Guerrero son las selvas bajas caducifolias las más afectadas en superficie. La consecuencia es que 998 hectáreas de selvas bajas caducifolias por incendio fueron dañadas.
Siguen las selvas medianas subcaducifolias con 5 mil 470.4 hectáreas de superficie afectada (3.3 por ciento de su superficie total); las selvas medianas subperennifolia con 3 mil 511.3 hectáreas (6.7 por ciento de su superficie total); y la selva mediana caducifolia 2 mil 836.4 hectáreas (14.8 por ciento de su superficie total).
Otros dos tipos de vegetación, que se consideran arboladas, igual que los tipos de vegetación de bosques y selvas, son el palmar inducido y el manglar. El palmar inducido registró 5 incendios con 2 mil 289.2 hectáreas (7.6 por ciento de su superficie total estatal) En el caso del manglar se registra que se presentó un incendio de 121 hectáreas en el municipio de Coyuca de Benítez (1.0 por ciento de su superficie conforme a os datos del monitoreo).
También en 2024, se registró un incendio en un tipo de vegetación forestal no arbolada, que fue el tular, con un incendio de 2 mil 855 hectáreas en el municipio de Técpan de Galeana (28.1 por ciento de su superficie total en Guerrero). Hasta la vegetación que se encuentra en medios acuáticos se incendió.
Respecto a la división municipal se registran por número de incendios en orden de mayor a menor a los 10 municipios de Guerrero, que concentran 172 incendios forestales, más de la mitad de los incendios registrados (52.6 por ciento), son: Coyuca de Catalán con 31 incendios forestales, Chilpancingo de los Bravo con 26, Coyuca de Benítez con 26, Acapulco con 25, Técpan de Galeana con 16, Ajuchitlán del Progreso con 14, Atoyac de Álvarez con 12, Eduardo Neri con 12 y San Miguel Totolapan con 10.
Por división municipal se registran por superficie afectada en orden de mayor a menor a los 10 municipios de Guerrero, que concentran 292 mil 212.4 hectáreas afectadas, el 70.1 por ciento de la superficie afectada, son: Coyuca de Catalán con 77 mil 408.1 hectáreas, Coahuayutla de José María Izazaga con 39 mil 550.6 hectáreas, Zirándaro con 35 mil 278.0 hectáreas, Chilpancingo de los Bravo 32 mil 772.6 hectáreas, Ajuchitlán del Progreso con 30 mil 885.9 hectáreas, San Miguel Totolapan con 27 mil 743.0 hectáreas, Coyuca de Benítez con 14 mil 917.2 hectáreas, Cutzamala de Pinzón con 12 mil 820.9 hectáreas, Mártir de Cuilapan 11 mil 971.3 hectáreas, y Tlacoachistlahuaca con 8 mil 864.8 hectáreas.
Resaltaría el caso de Acapulco, que con 25 incendios forestales registrados solo se contabilizan 4 mil 400.4 hectáreas afectadas. Ocupando un lugar 22 entre los municipios por grado de superficie afectada en Guerrero. Comparando esto con la superficie de Coyuca de Benítez de 14 mil 917.2 hectáreas afectadas y 26 incendios registrados. Esto pese a que se tenía grandes cantidades de material combustible en el área de Acapulco y Coyuca de Benítez derivado de las afectaciones del huracán de Otis.
Usando el indicador de superficie afectada por incendio registrado, los 10 municipios de Guerrero en orden de mayor a menor son: Igualapa con 8 mil 519 hectáreas por incendio, Coahuayutla de José María Izazaga con 6 mil 592 hectáreas, Azoyú con 4 mil 516 hectáreas, Malinaltepec con 3 mil 970 hectáreas, Zirándaro 3 mil 920 hectáreas, San Miguel Totolapan 2 mil 774, Iliatenco con 2 mil 769 hectáreas, Coyuca de Catalán con 2,497 hectáreas, Mártir de Cuilapan con 2 mil 394, Xochihuehuetlán con 2 mil 239 hectáreas. En total son 21 municipios que superan el promedio estatal de 1 mil 275 hectáreas por incendio registrado.
Con esta información, se concluye que no se puede generalizar la situación de desastre por incendios forestales a nivel nacional. ¿Cuál es la causa por la que determinados estados de condiciones similares en términos ambientales o socio económicos tienen menor superficie afectada por incendios forestales qué otros?
Pienso por ejemplo en el caso de Oaxaca o Chiapas respecto a Guerrero.
De entrada, ante los escenarios de altas temperaturas y sequía extremas por cambio climático habría que revisar las políticas públicas permisivas del sector agropecuario, que no inhiben las quemas agrícolas, ahí es donde se debe hacer mayor énfasis, en los aspectos de la prevención. Se debe impedir a quienes hacen labores con uso del fuego en contra de las tierras forestales. Me pregunto si se puede ligar los subsidios agropecuarios solo a quienes no usan el fuego para sus actividades. Hay derechos, pero también responsabilidades cuando accedes a recursos públicos gratuitos.
Habría que fortalecer de manera coordinada y articulada a las dependencias que trabajan en la prevención, combate y control de incendios forestales de los tres órdenes de gobierno. Obvio con tiro de precisión, se requiere usar la información ya disponible, se conocen los tipos de vegetación, municipios y comunidades a las que de manera recurrente se les incendian sus tierras forestales. Seguramente, se necesitan más brigadas en sitios ubicados estratégicos para llegar en el menor tiempo posible al incendio detectado, helicópteros y vehículos para su transporte, equipo de radiocomunicación, entre otros aspectos de inversión en infraestructura básica. Además, se debe incentivar a los combatientes con salarios justos, bien equipados y avituallados. Asimismo, se deben orientar más recursos a elevar el valor de las tierras forestales a través de impulsar los aprovechamientos sostenibles de los recursos forestales maderables y no maderables de las comunidades forestales. Finalmente se cuida lo que se aprecia.
La inversión para el manejo del fuego debe ser soportada no solamente por el gobierno federal, sino también por los gobiernos estatales y los municipales, que concurren en estas acciones.
De todas las lecciones aprendidas, queda claro que hay que implementar una nueva política pública para que los incendios forestales, sean en tiempos de cambio climático un problema menor, y no lo que son ahora.
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El gobierno de EU se retira del Acuerdo de París
Como era de esperarse, el ahora presidente estadunidense, Donald Trump, ha anunciado que Estados Unidos se retira del Acuerdo Climático de París. Estados Unidos se ahorraría “billones de dólares” con esta decisión, afirmó Trump al firmar el correspondiente decreto el pasado lunes 20 de enero. Hay un plazo de un año a partir del aviso oficial de salida, de conformidad con lo convenido en el propio Acuerdo, para que una de sus partes haga efectivo dicho abandono. Pero Trump deja políticamente claro que ahora dice adiós a la lucha contra el calentamiento global.
Sin duda alguna es un revés para los esfuerzos internacionales para combatir el cambio climático. Como es conocido el Acuerdo Climático de París de 2015 es un acuerdo internacional derivado de la Convención Marco de las Naciones Unidas de Cambio Climático (CMNUCC) para limitar el calentamiento global con el fin de contrarrestar los peligros del cambio climático. Esto es provocado por los incrementos de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el abuso de los hidrocarburos en las actividades humanas. Prevé evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2 grados respecto a los niveles preindustriales y busca, además, promover esfuerzos adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1.5 grados. Además, reconoce la necesidad de que las emisiones globales toquen techo lo antes posible, asumiendo que esta tarea llevará más tiempo para los países en desarrollo. En cuanto a las sendas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a mediano y largo plazo, se establece la necesidad de conseguir la neutralidad climática, es decir, un equilibrio entre las emisiones y las absorciones de gases de efecto invernadero en la segunda mitad de siglo. Se debe por tanto aspirar a que los combustibles fósiles como el petróleo y gas ya no deberían ser utilizables.
El presidente Trump fue más allá en su decreto y ordenó a la misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas y a los Departamentos de Estado y del Tesoro suspender o revocar “inmediatamente” todos los supuestos compromisos financieros de Estados Unidos en virtud de la Convención Marco sobre el Cambio Climático. También revocó el plan internacional de financiación climática de Estados Unidos, que proporciona apoyo financiero a los países afectados por el cambio climático. Trump niega la existencia del calentamiento global. Califica el cambio climático como un “gran engaño”.
En el Decreto de Trump se deja claro que el financiamiento internacional de los Estados Unidos para la protección climática queda revocado y rescindido de inmediato. Al respecto, surgen señales interesantes entre los propios estadunidenses, el multimillonario estadunidense Michael Bloomberg quiere utilizar su fundación Bloomberg para pagar contribuciones estadunidenses a la organización climática de la ONU CMNUCC. Así lo anunció el ex alcalde de Nueva York, que ahora es enviado especial de las Naciones Unidas para la protección del clima. Bloomberg también anunció que trabajaría con estados y empresas estadunidenses para garantizar que Estados Unidos cumpla con sus compromisos climáticos globales. La voluntad de hacerlo ya quedó demostrada entre 2017 y 2020, durante el primer mandato de Trump (https://www.zeit.de/wissen/umwelt/2025-01/trump-pariser-klimaabkommen-un-klimabehoerde-finanzierung-bloomberg).
Con el 22 por ciento del presupuesto total de la CMNUCC, Estados Unidos hace una contribución significativa a la misma. Se entiende, que la contribución depende de las emisiones de un país.
Trump ya había sacado a Estados Unidos del Acuerdo durante su primer mandato. porque lo consideraba una “estafa” y una desventaja competitiva. Sin embargo, la retirada sólo duró unos meses porque su sucesor Joe Biden volvió a comprometerse con el tratado. En ese momento, la fundación de Bloomberg había prometido hasta 15 millones de dólares para apoyar a la CMNUCC de la ONU. Según la CMNUCC, la Fundación Bloomberg pagó 4.5 millones de dólares sólo el año pasado. Bloomberg no proporcionó ninguna información sobre la cantidad que planea invertir ahora en financiación climática.
Según el secretario ejecutivo de la CMNUCC, Simon Stiell, la contribución financiera de Estados Unidos es “crítica para permitir que la CMNUCC ayude a los países a cumplir sus compromisos bajo el Acuerdo de París y promover un futuro bajo en carbono, resiliente y seguro para todos”.
Además, la Casa Blanca anunció una “emergencia energética nacional”. Esto le da al presidente influencia para promover la expansión de los combustibles fósiles. Así, el presidente Trump ha anunciado que ampliará enormemente la explotación de las reservas de petróleo y gas de su país. Su predecesor, Joe Biden, prohibió en 2023 la extracción de petróleo en una superficie de casi 65 mil. kilómetros cuadrados en Alaska, una superficie similar a la del estado de Guerrero. Esta prohibición también se levantará a partir de la citada emergencia. En sus discursos, el presidente Trump repite constantemente el lema “Perforar, bebé, perforar” y enfatiza la voluntad de impulsar la producción de fuentes de energía dañinas para el clima, como el petróleo y el gas. Sin embargo, no necesariamente la industria petrolera explotará estás tierras, si no hay utilidades reales para ellos.
A pesar del anuncio de Trump de que recortaría la ley climática del ex presidente Biden, se cree que los republicanos en el Congreso no actuarán sobre la mayor parte de ella porque la ley, llamada Ley de Reducción de la Inflación, es beneficiosa en las zonas rurales. La ley ha ayudado a garantizar que una gran cantidad de dinero fluya hacia la expansión de la energía eólica y solar. Además, la esperanza de que esto no suceda con gran fuerza es lo que ya se hizo evidente en el primer mandato de Trump, que fue el federalismo. Los estados federados son muy autónomos en su política energética y más de la mitad de los estados apoyan parcialmente desde hace décadas el desarrollo de sistemas eléctricos verdes. La transición energética está en pleno apogeo en Estados Unidos desde hace años. Así, las energías renovables han experimentado un enorme auge en los últimos años Muchos, por ejemplo, han establecido requisitos para la proporción de energías renovables en el sector eléctrico y algunos también tienen sistemas de comercio de emisiones la industria de las energías renovables. En Texas, gobernada por los republicanos, se espera que el auge continúe bajo Trump. Texas acaba de desplazar a California del primer puesto de generación de energía solar comercial, entre los estados de Estados Unidos.
Pero quizás Trump se convierta sin querer en una especie de presidente climático. La suposición no es infundada: los aranceles anunciados podrían, en última instancia, llevar a que se envíen menos bienes de consumo por todo el planeta para poder suministrar a los 340 millones de estadunidenses lo que desean. Y si los bienes de producción nacional se vuelven más caros que los importados, esto también podría frenar el entusiasmo de los consumidores, lo que también sería beneficioso para la protección del clima. Pero, esto también afecta a los bienes de protección del clima. Así que no sólo los coches eléctricos serán caros, sino también los precios más altos de los módulos solares y las baterías.
Sin embargo, existe otra cara de la misma moneda, los recortes del impuesto sobre la renta prometidos durante la campaña electoral en realidad aumentarán el gasto de consumo a corto plazo, incluso con los aranceles más extremos anunciados durante la campaña electoral. Habrá, que ver los resultados de los impuestos y aranceles, cruzando los dedos.
Aparte de Estados Unidos, ningún otro país se ha retirado todavía del Acuerdo de París de 2015. Hay menos de un puñado de países en todo el mundo que no están comprometidos con el Acuerdo. La responsabilidad por el cambio climático de los Estados Unidos es enorme, ya que es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo después de China. Ahora depende en gran medida de China como mayor emisor, de la Unión Europea, y en general de los países que hacen honor al Acuerdo, si se podrá contener los efectos del abandono de los Estados Unidos. No es una mala broma o pesadilla lo que está sucediendo.
Calor récord 2024
Octavio Klimek Alcaraz
El Servicio de Cambio Climático de Copérnico (C3S) confirma que 2024 ha sido el año más cálido a escala mundial desde que hay registros y el primer año natural en que la temperatura media está 1.6 °C por encima de la estimación del nivel preindustrial, lo que lo convierte en el primer año natural en superar el límite de 1.5 °C. Esto significa que por primera vez los valores medios superaron el umbral de 1.5 °C que los estados firmantes del Acuerdo Climático de París se habían fijado como objetivo en 2015 para frenar el calentamiento global (https://climate.copernicus.eu/global-climate-highlights-2024).
Debe comprenderse que el objetivo del Acuerdo de París no está todavía perdido, ya que este umbral de los 1.5 °C tendría que mantenerse durante al menos 20 años según el C3S, pero deja en claro que las temperaturas globales están aumentando más de lo que la humanidad haya experimentado a lo largo de su historia.
Los científicos de C3S han realizado un seguimiento de los principales indicadores climáticos y han documentado récords de temperatura diarios, mensuales y anuales sin precedentes a lo largo de 2024. El cambio climático provocado por el hombre sigue siendo el principal causante de las temperaturas extremas del aire y la superficie del mar, mientras que otros factores, como El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), también contribuyeron a las temperaturas inusuales observadas durante el año.
Las consecuencias de lo anterior son visibles en todo el mundo: tormentas e incendios forestales más frecuentes y violentos, sequías más prolongadas.
Desde julio de 2023, a excepción de julio de 2024, todos los meses superaron el umbral de 1.5 °C. La media para 2023-2024 es de 1.54°C. Así, 2024 se confirma como el año más caluroso registrado, con una temperatura media mundial de 15.10 °C, superando en 0.12 °C a 2023, el año más cálido anterior. Un dato interesante es que el 22 de julio de 2024 se alcanzó un récord de temperatura media mundial diario, con 17.16 °C.
En los hechos, los últimos 10 años (2015-2024) fueron los 10 más cálidos registrados.
El 2024 fue el año más cálido para todos los continentes, excepto la Antártida y Australasia.
Los océanos no fueron la excepción, en 2024 se registró la temperatura media anual extrapolar más alta de la superficie del mar (TSM), con 20.87 °C, 0.28 °C más cálida que el récord anterior establecido en 2020 y 0.51 °C por encima de la media de 1991-2020. El aumento de la temperatura del agua está ejerciendo presión y poniendo en peligro a numerosas criaturas marinas. En 2024, por ejemplo, muchos arrecifes de coral sufrieron un blanqueamiento generalizado, lo que pone en peligro la viabilidad a largo plazo de estos ecosistemas. Otras especies se ven obligadas a migrar hacia los polos o a mayores profundidades, lo que provoca que las redes alimentarias cambien drásticamente.
La extensión del hielo marino antártico alcanzó valores mínimos récord o casi récord por segundo año consecutivo. De junio a octubre, la extensión mensual ocupó el segundo lugar más bajo detrás de 2023 y el más bajo en noviembre.
El cambio climático es provocado por el hombre a través de las emisiones de los gases de efecto invernadero que entran en la atmósfera cuando se queman combustibles fósiles y están calentando el planeta. Se conoce gracias a la ciencia, que desde hace décadas las emisiones de gases de efecto invernadero deben disminuir. Sin embargo, hoy en día son más altas que nunca. En 2024, los gases de efecto invernadero registraron sus niveles anuales más altos jamás registrados en la atmósfera. Las concentraciones promediadas de dióxido de carbono alcanzaron las 422 partes por millón (ppm), 2.9 ppm más que en 2023, y el metano alcanzó las mil 897 partes por billón (ppb), 4 ppb más que en 2023.
En su sexto informe de 2022, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que las emisiones mundiales de gases de carbono expresadas como dióxido de carbono (CO2) tendrían que reducirse a más tardar en 2025. A principios de la década de 2050, la población mundial tendría que vivir completamente neutra en CO?.
También el 2024 fue el año con el mayor contenido de vapor de agua atmosférico registrado. A medida que aumentan los niveles de vapor de agua atmosférico, los eventos de lluvias intensas se volverán más intensos.
El límite de 1.5 °C superado en el 2024 debe lograrse que se reduzca en los próximos años para que las temperaturas globales vuelvan a descender gradualmente. Sin embargo, si se tiene en cuenta la dimensión social, incluidas la economía y la política, un escenario que fuera compatible con el límite de 1.5 °C resulta hoy todavía muy inverosímil. La conferencia del clima de Naciones Unidas en Bakú (COP 29), terminó el año pasado con un compromiso mínimo muy criticado sobre el financiamiento climático y no hubo nuevas decisiones para alejarse en el corto plazo y de manera decisiva del uso de los combustibles fósiles. Reducir y eliminar gases de efecto invernadero a nivel global es uno de los grandes retos de este siglo.
Cuentas Ecológicas 2023
Como todos los años, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), publicó el pasado 2 de diciembre de 2024, los datos de las Cuentas Económicas y Ecológica de México 2023 (https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2024/CEEM/CEEM2023.pdf).
Es interesante conocer cómo vamos respecto a las cuentas ecológicas después de conocer cinco años de la anterior administración federal (2019, 2020, 2021, 2022 y 2023).
El primer indicador que se tiene es el denominado Producto Interno Neto Ajustado Ambientalmente o Producto Interno Neto Ecológico (PINE), que se obtiene de restar al Producto Interno Bruto (PIB, que es la suma del valor (en dinero) de todos los bienes y servicios de uso final que genera el país en el año), tanto los costos por el Consumo de Capital Fijo, (que es la depreciación de los activos fijos que posee y los que utiliza un productor, como consecuencia del deterioro físico, de la obsolescencia normal o de daños accidentales normales), y ojo, los Costos Totales por Agotamiento de los Recursos Naturales y Degradación Ambiental. Así, después de restar ambos componentes resulta que el PINE del 2022 es de 76.7 por ciento del PIB, con un monto de 24.4 billones de pesos.
Como referencia el PINE representó en 2019 el 77.1 por ciento, en 2020 el 75.0 por ciento, en 2021 el 75.6 por ciento y en 2022 el 75.7 por ciento del PIB. Es decir, 2023 con su 76.7 por ciento de PINE respecto al PIB ha sido ligeramente un mejor año para el país, respecto a los tres últimos años, aunque no llega todavía al valor de 2019.
De manera específica, en el 2023, los Costos Totales por Agotamiento de los Recursos Naturales y Degradación Ambiental fueron equivalentes al 4.2 por ciento del PIB, que representan una cifra de 1.3 billones de pesos. A manera de referencia, los costos ambientales fueron en el 2019 el 4.4 por ciento del PIB, en 2020 y 2021 el 4.1 por ciento respectivamente, y en 2022 el 4.3 por ciento.
Esto, son los costos en los que la sociedad mexicana en su conjunto debería prevenir o buscar resolver evitando la reducción de sus recursos naturales, así como la degradación ambiental.
En el 2023, del citado 4.2 por ciento del PIB en costos ambientales, el agotamiento de los recursos naturales equivale a un 0.5 por ciento (153 mil 009.7 millones de pesos) y la degradación ambiental a 3.7 por ciento (1 billón 184 mil 505.5 millones de pesos) del PIB nacional.
El agotamiento de los recursos naturales abarca el agotamiento de los hidrocarburos por 78 mil 513.7 millones de pesos (0.2 por ciento del PIB), de los recursos forestales 38 mil 744.2 millones de pesos (0.1 por ciento del PIB) y del agua subterránea por 35 mil 751.8 millones de pesos (0.1 por ciento del PIB).
Respecto a los costos de la degradación ambiental comprende las emisiones al aire por 809 mil 443.1 millones de pesos (2.5 por ciento del PIB), la degradación del suelo por 178 mil 699.8 millones de pesos (0.6 por ciento del PIB), la generación de residuos sólidos urbanos por 130 mil 084.9 millones de pesos (0.4 por ciento del PIB), y la contaminación del agua por aguas residuales no tratadas por 66 mil 277.6 millones de pesos (0.2 por ciento del PIB).
Además del enorme costo de las emisiones al aire de 2.5 por ciento del PIB, no se deja de observar, la degradación de los suelos (0.6 por ciento), como la provocada por los residuos sólidos urbanos (0.4 por ciento del PIB). En tanto, que la suma de costos por agotamiento de aguas subterráneas (0.1 por ciento del PIB) y de aguas residuales no tratadas (0.2 por ciento del PIB) representan un total de 0.3 por ciento del PIB del 2023. Es necesario y urgente que se debe analizar el rumbo de las políticas relacionadas a estos temas del aire, suelos, residuos y agua.
Es importante resaltar, que durante 2023 los gastos relacionados con la protección ambiental realizados por el sector público en su conjunto equivalen al 0.7 por ciento del PIB (219 mil 766 millones de pesos). Una inversión seis veces menor al 4.2 por ciento del PIB a los Costos Totales por Agotamiento de los Recursos Naturales y Degradación Ambiental. Este gasto en protección ambiental ha sido similar en los últimos años; en el 2019, 2020 y 2021 fueron el 0.6 por ciento del PIB respectivamente, y en 2022 el 0.7 por ciento.
De acuerdo con el Inegi, en el 2023 los gastos en protección ambiental total del sector público, de acuerdo con la Clasificación de Actividades Ambientales de Naciones Unidas, se distribuyeron de la siguiente manera: 24.0 por ciento en gestión de los recursos hídricos, 23.9 por ciento en actividades de protección del aire-ambiente y clima, 13.1 por ciento en gestión de las aguas residuales, y 12.8 por ciento en gestión de los residuos. El restante 26.2 por ciento se erogó en actividades diversas, como protección y conservación de la biodiversidad, gestión de recursos minerales y energéticos, así como en actividades transversales, como investigación y desarrollo, gestión y educación de la protección ambiental.
No se omite el señalar que la carrera en contra del deterioro ambiental del país está perdida de antemano si sólo se apostara a aumentar la inversión en protección ambiental. Lo que se debe es tratar de reducir los costos por agotamiento y degradación ambiental a través de su prevención. De hecho, en el comunicado de prensa del Inegi sobre las Cuentas Ecológicas 2023 se comenta que como proporción del PIB se gasta una cifra similar a la de Suiza o España, aunque no se dice si los costos del PIB por agotamiento y degradación ambiental de dichos países son también iguales a los de México, para efectos de una comparación adecuada.
IPBES y el cambio transformador
(Segunda parte y última)
En el artículo anterior se presentaron algunos de los principales hallazgos presentados del informe conocido como Evaluación del Cambio Transformador, que se basa en el Informe de Evaluación Mundial de la IPBES de 2019 y en el Informe de Evaluación sobre Valores de la IPBES de 2022, en los que se constató que la única manera de alcanzar los objetivos mundiales de desarrollo es a través del cambio transformador.
El cambio transformador para un mundo justo y sostenible se enfrenta a desafíos sistémicos, persistentes y generalizados. Los desafíos sistémicos se manifiestan como barreras que impiden o impiden un cambio transformador y refuerzan el statu quo. Los desafíos para el cambio transformador influyen en todos los aspectos de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. Se identificaron cinco desafíos generales: 1) Las relaciones de dominación sobre la naturaleza y las personas, especialmente las que surgieron y se propagaron en las épocas coloniales y que persisten en el tiempo; 2) Desigualdades económicas y políticas; 3) Políticas inadecuadas e instituciones inadecuadas; 4) Patrones de consumo y producción insostenibles, incluidos los hábitos y prácticas individuales; y 5) El acceso limitado a tecnologías limpias y a sistemas de conocimiento e innovación descoordinados. Estos desafíos operan a múltiples escalas y reflejan puntos de vista, estructuras y prácticas que son complejos y cargados de poder. Los desafíos se manifiestan como barreras que bloquean el cambio transformador en diversos contextos. Los impactos de las acciones y los recursos dedicados a bloquear el cambio transformador, por ejemplo, a través del cabildeo de grupos de intereses creados o la corrupción, eclipsan los dedicados a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad. Sin embargo, las coaliciones de actores tienen estrategias y opciones para superar las barreras y los desafíos, y están tomando medidas con potencial transformador hacia un mundo justo y sostenible (KM4).
El Informe sobre el Cambio Transformador, que abarca perspectivas y pruebas procedentes de diversos sistemas de conocimiento, disciplinas y enfoques, enfatiza cinco estrategias clave y acciones asociadas tienen efectos complementarios y sinérgicos y un potencial sustancial para promover un cambio transformador deliberado para la sostenibilidad global. Un conjunto integrado de acciones para cada estrategia cambia los puntos de vista, las estructuras y las prácticas arraigadas de manera adaptativa (KM7).
1.- Conservar, lo que implica una gestión sostenible, en particular por parte de los pueblos indígenas y las comunidades locales (KM8).
2.- Impulsar los cambios transformadores en los sectores que contribuyen en gran medida a la pérdida de biodiversidad, incluidos la agricultura y la ganadería, la pesca, la silvicultura, la infraestructura, la minería y los combustibles fósiles (KM9).
3.- Transformar los paradigmas económicos y financieros dominantes para que prioricen la naturaleza y la equidad social por encima de los intereses privados (KM10).
4.- Transformar los sistemas de gobernanza para que sean inclusivos, responsables y adaptables (KM11).
5.- Cambiar los puntos de vista y valores dominantes de la sociedad para reconocer y priorizar la interconexión entre el ser humano y la naturaleza (KM12).
Las visiones positivas compartidas y su desarrollo son particularmente importantes para reconocer las interdependencias socioecológicas, la capacidad de actuación de las formas de vida no humanas y una ética del cuidado, inspirando así un cambio transformador. Las visiones que incluyen narrativas e historias son estados futuros deseables de las personas y la naturaleza, incluida la Madre Tierra, que están moldeados por valores y visiones del mundo, y a menudo incluyen objetivos definidos y esfuerzos conscientes para lograr dichos estados futuros. Las visiones transformadoras valoran la naturaleza de múltiples maneras y ninguna visión única es apropiada para todos los contextos y escalas. Las visiones que reconocen y combinan valores intrínsecos, relacionales e instrumentales son las más prometedoras para el cambio transformador. Además, las visiones que promueven el conocimiento indígena y local se asocian con resultados sociales, económicos y ambientales positivos. Las visiones más transformadoras surgen de procesos de visión que se centran en la claridad del propósito y el alcance, incluyen de manera significativa a personas con objetivos comunes, pero perspectivas diversas, utilizan la imaginación y la creatividad para ir más allá de los patrones existentes y adaptarse a las nuevas ideas de manera flexible. De una evaluación de 881 visiones con aspiraciones transformadoras de futuros deseables para los seres humanos y la naturaleza surgieron cinco temas centrales: 1) economías regenerativas y circulares, 2) derechos y empoderamiento de la comunidad, 3) biodiversidad y salud de los ecosistemas, 4) reconexión espiritual (entre los seres humanos y la naturaleza) y cambio de comportamiento, y 5) negocios y tecnología innovadores. Las visiones y valores que fomentan la armonía entre los seres humanos y la naturaleza para informar y guiar el proceso de cambio y su dirección facilitan la búsqueda de un cambio transformador deliberado. Muchas culturas y grupos tienen relaciones espirituales con la naturaleza que respetan a las especies y entidades no humanas. Tales relaciones y puntos de vista asociados contrastan con los puntos de vista de la naturaleza que priorizan en exceso los valores y prácticas instrumentales y promueven la explotación y degradación de la naturaleza. Vivir en armonía con la naturaleza mejora al reconocer las narrativas culturales alternativas y el pensamiento y el aprendizaje holísticos. Estas narrativas son fundamentales para crear conciencia sobre la importancia de la biodiversidad y la naturaleza. Por lo tanto, necesitamos esfuerzos imaginativos más fuertes, incluidos aquellos que atiendan al conocimiento indígena y local, para imaginar futuros positivos para un mundo justo y sostenible (KM13).
El cambio transformador afecta a todo el sistema, por lo tanto, para lograrlo se requiere un enfoque que abarque a toda la sociedad y al gobierno y que involucre a todos los actores y sectores en la visión y la contribución colaborativa al cambio transformador. Las coaliciones de actores son más efectivas que los actores individuales para fomentar el cambio transformador. El éxito del cambio transformador suele lograrse mediante diversas coaliciones de actores que reúnen recursos y capacidades complementarios, incluida la visión. Diferentes grupos de actores poseen habilidades, recursos y poderes específicos y encuentran diferentes oportunidades para actuar en pro de un cambio transformador. Algunas coaliciones de actores tienden a trabajar juntos para llevar a cabo las cinco estrategias y acciones identificadas para el cambio transformador. Los ciudadanos individuales, los pueblos indígenas y las comunidades locales, los gobiernos locales, los educadores y la comunidad científica colaboran en acciones de conservación basadas en el lugar (Estrategia 1). En la literatura, a menudo se identifica a las empresas y las comunidades científicas como desempeñando un papel importante en el tratamiento de los impulsores directos a través de sus acciones e investigaciones (Estrategia 2). La investigación identifica a los donantes y a los actores del sector financiero con mayor frecuencia como los actores clave asociados con el cambio transformador en los sistemas económicos (Estrategia 3). Los actores gubernamentales son fundamentales para los cambios, especialmente en los acuerdos y sistemas de gobernanza, al igual que las demandas de los actores de la sociedad civil y los ciudadanos (Estrategia 4). Los ciudadanos individuales, los pueblos indígenas y las comunidades locales, las empresas, los gobiernos nacionales, los medios de comunicación, los educadores y la comunidad científica coinciden con acciones orientadas a cambiar las opiniones, los valores y los paradigmas (Estrategia 5) (KM14).
Los gobiernos son poderosos facilitadores del cambio transformador cuando fomentan la coherencia de las políticas, promulgan y hacen cumplir regulaciones más estrictas para beneficiar a la naturaleza y las contribuciones de la naturaleza a las personas en políticas y planes (regulaciones, impuestos, tasas, permisos negociables) en diferentes sectores, despliegan herramientas económicas (incluidas las financieras) y fiscales innovadoras, eliminan, eliminan o reforman los subsidios perjudiciales para el medio ambiente y promueven la cooperación internacional (KM15).
Proteger las iniciativas de la sociedad civil y los defensores ambientales que han enfrentado violencia y violaciones de derechos es importante para apoyar un cambio transformador (KM16).
Finalmente, se señala que las políticas bien diseñadas y las iniciativas empresariales y del sector privado orientadas al cambio transformador proporcionan incentivos económicos que influyen en el desarrollo socioeconómico y las prácticas de consumo (KM17).
IPBES y el cambio transformador
(Primera de dos partes)
En un pasado artículo se reseñó sobre la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que agrupa a 147 gobiernos miembros. La organización realizó su 11 sesión plenaria del 10 al 16 de diciembre de 2024 en la capital de Namibia, Windhoek. En dicha reunión aprobó dos nuevos informes de evaluación clave, uno sobre las interrelaciones entre la biodiversidad, el agua, los alimentos y la salud en el contexto del cambio climático (Evaluación de los Nexos) y otro sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, los determinantes del cambio transformador y las opciones para lograr la Visión 2050 para la Diversidad Biológica (Evaluación del Cambio Transformador). (El Sur, 21 de diciembre de 2024).
Dado que en el citado artículo se reseñó la Evaluación de los Nexos, ahora toca el turno el presentar algunos de los principales hallazgos presentados del otro informe conocido como Evaluación del Cambio Transformador, que se basa en el Informe de Evaluación Mundial de la IPBES de 2019 y en el Informe de Evaluación sobre Valores de la IPBES de 2022, en los que se constató que la única manera de alcanzar los objetivos mundiales de desarrollo es a través del cambio transformador. Para ello, se utiliza el documento de Evaluación del Cambio Transformador, que se presentan en el Resumen para los responsables de la formulación de políticas de la evaluación temática de las causas subyacentes de la pérdida de diversidad biológica, los determinantes del cambio transformador y las opciones para lograr la Visión 2050 para la Diversidad Biológica (https://ipbes.canto.de/pdfviewer/viewer/viewer.html?v=IPBES11Media&portalType=v%2FIPBES11Media&column=document&id=b60nsr7j1h44bb2o9ivm68dt4i&suffix=pdf&print=1).
El informe fue elaborado a lo largo de tres años por más de 100 expertos destacados de 42 países de todas las regiones del mundo, explica qué es el cambio transformador, cómo se produce y cómo acelerarlo en aras de mundo justo y sostenible.
El documento incluye un breve preámbulo que define el cambio transformador, los mensajes clave y los mensajes de fondo en tres secciones temáticas, que contienen 12 figuras, un cuadro y nueve recuadros que muestran ejemplos y estudios de casos. Asimismo, también contiene dos apéndices que definen los grados de confianza y brindan orientación práctica para aprovechar el potencial transformador de las políticas, los proyectos y otras iniciativas en cualquier sector para abordar el deterioro de la biodiversidad y la naturaleza.
A continuación, se presentan en traducción no oficial sus principales consideraciones a partir de algunos de los 17 principales mensajes clave (Key Messages-KM) de la evaluación:
Se requiere un cambio transformador para un mundo justo y sostenible. Este es urgente y necesario para abordar las crisis globales interconectadas relacionadas con la pérdida de biodiversidad, el declive de la naturaleza y el colapso proyectado de las funciones clave de los ecosistemas. Retrasar la acción para lograr la sostenibilidad global es costoso en comparación con los beneficios de tomar medidas ahora. Es urgente un cambio transformador para abordar el alcance y la escala de los desafíos actuales de sostenibilidad, incluido el declive y el colapso proyectado de las funciones clave de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. Es necesario porque los enfoques anteriores y actuales no han logrado detener o revertir el declive de la naturaleza a escala global, lo que tiene graves repercusiones para la economía mundial y el bienestar humano. El mundo se enfrenta a crisis globales múltiples, interactivas y aceleradas de pérdida de biodiversidad, cambio climático y contaminación. Estas crisis que interactúan aumentan el riesgo de alcanzar puntos de inflexión biofísicos irreversibles que amenazan los sistemas y procesos ecológicos fundamentales que sustentan la vida. Los organismos gubernamentales e intergubernamentales, las organizaciones del sector privado y la sociedad civil son cada vez más conscientes de la necesidad de un cambio transformador, junto con un reconocimiento cada vez mayor de las interrelaciones entre un nexo de elementos que incluyen la biodiversidad, el cambio climático, el agua, la alimentación y la salud. La mayoría de los enfoques anteriores y actuales de la conservación tienen como objetivo reformar los sistemas existentes en lugar de transformarlos. Los esfuerzos para conservar, restaurar y utilizar sosteniblemente la diversidad biológica carecen de recursos considerablemente insuficientes en relación con el valor económico mundial generado por las actividades que dependen directamente de la naturaleza. Por ejemplo, los flujos financieros para la conservación de la biodiversidad (135 – 156 mil millones de dólares de inflación ajustada a 2023) representan alrededor del 0.25 por ciento del PIB mundial, que depende moderada y altamente de la naturaleza (58 billones de dólares). Los costos de la inacción y la demora en la acción son altos, y se estima que retrasar la acción para detener y revertir la pérdida de biodiversidad en el mundo en 10 años es dos veces más costoso que tomar medidas inmediatas (KM1).
Se estima que retrasar 10 años la acción para detener y revertir la pérdida de biodiversidad y el declive de la naturaleza en el mundo es dos veces más costoso que tomar medidas inmediatas. Tomar medidas ahora ofrece una serie de beneficios colaterales tanto para la economía como para la buena calidad de vida. Contribuye a la reducción de la pobreza y al avance hacia los objetivos y metas acordados, como la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. También desbloquea oportunidades de negocio e innovación a través de enfoques económicos sostenibles, como la economía positiva para la naturaleza, la economía ecológica y la economía centrada en la Madre Tierra. Un estudio reciente estima que se podrían generar más de 10 billones de dólares en valor de oportunidades de negocio y se podrían respaldar 395 millones de puestos de trabajo en todo el mundo para 2030 (A1).
El cambio transformador se define como cambios fundamentales en las visiones (formas de pensar, saber y ver), las estructuras (formas de organizar, regular y gobernar) y las prácticas (formas de hacer, comportarse y relacionarse) de todo el sistema. El cambio transformador deliberado para un mundo justo y sostenible cambia las visiones, las estructuras y las prácticas de manera que se aborden las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad y el declive de la naturaleza. Al mismo tiempo, sigue siendo importante reconocer y fortalecer las visiones, las estructuras y las prácticas que están alineadas con la generación de un mundo justo y sostenible, como las de muchos pueblos indígenas y comunidades locales. Las causas subyacentes son patrones sociales y culturales profundamente arraigados e interconectados que moldean, influyen y refuerzan todos los impulsores directos e indirectos de la pérdida de biodiversidad. Las tres causas subyacentes clave identificadas en esta evaluación fueron: 1) desconexión y dominio sobre la naturaleza y las personas; 2) concentración desigual de poder y riqueza; y 3) priorización de las ganancias individuales y materiales a corto plazo. Juntos, socavan la eficacia de los esfuerzos para conservar y utilizar sosteniblemente la biodiversidad y contribuyen a los desafíos y barreras para el cambio transformador (KM2).
Se identifican cuatro principios clave, que responden y abordan las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad y el declive de la naturaleza, y guían el proceso de cambio transformador deliberado. Estos principios son la equidad y la justicia; pluralismo e inclusión; relaciones respetuosas y recíprocas entre el ser humano y la naturaleza; y el aprendizaje y la acción adaptativos (KM3).
Evaluación de los nexos
La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que agrupa a mil 147 gobiernos miembros realizó su 11 sesión plenaria del 10 al 16 de diciembre de 2024 en la capital de Namibia, Windhoek. En dicha reunión aprobó dos nuevos informes de evaluación clave, uno sobre las interrelaciones entre la biodiversidad, el agua, los alimentos y la salud en el contexto del cambio climático (Evaluación de los Nexos) y otro sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, los determinantes del cambio transformador y las opciones para lograr la Visión 2050 para la Diversidad Biológica (Evaluación del Cambio Transformador).
En este texto se presentan algunos de los principales hallazgos del resumen para los encargados de formulación de políticas de la Evaluación de los Nexos. Se conoce, que el informe completo se publicará a principios del año que viene (https://ipbes.canto.de/pdfviewer/viewer/viewer.html?v=IPBES11Media&portalType=v%2FIPBES11Media&column=document&id=cj0uc5396d1ed5418tsuic2r45&suffix=pdf&print=1)
La Evaluación de los Nexos se denomina formalmente: Informe de la Evaluación de las Interrelaciones entre Biodiversidad, Agua, Alimentación y Salud es el producto de tres años de trabajo de 165 expertos internacionales de 57 países de todas las regiones del planeta.
A continuación, se presentan en traducción no oficial los 12 principales mensajes clave de la Evaluación que se encuentra considerados en cuatro apartados:
A. Interacciones de Nexos pasados y actuales
KM-A1. La biodiversidad es esencial para nuestra existencia, ya que contribuye a nuestro abastecimiento de agua y alimentos, a nuestra salud y a la estabilidad del clima. La biodiversidad está disminuyendo en todas las regiones del mundo y en todos los niveles espaciales, lo que afecta al funcionamiento de los ecosistemas, la disponibilidad y calidad del agua, la seguridad alimentaria y la nutrición, la salud humana, vegetal y animal, y la resiliencia a los efectos del cambio climático. La pérdida de biodiversidad y el cambio climático son interdependientes, y sus impactos, que amenazan la salud y el bienestar humanos, se refuerzan mutuamente.
KM-A2. En los últimos 50 años, los acontecimientos mundiales han tenido un impacto directo en una variedad de factores indirectos impulsores de la pérdida de biodiversidad y causan impactos negativos en la biodiversidad, la disponibilidad y calidad del agua, la seguridad alimentaria y la nutrición, y la salud, y contribuyen al cambio climático.
KM-A3. Las decisiones sociales, económicas y políticas que dan prioridad a los beneficios a corto plazo y los rendimientos financieros para un pequeño número de personas, al tiempo que ignoran los impactos negativos sobre la biodiversidad y otros elementos del nexo conducen a resultados desiguales en el bienestar humano. Los enfoques de gobernanza existentes a menudo no han tenido en cuenta estos efectos negativos de la destrucción de la naturaleza, ni se han tomado medidas al respecto. Los efectos negativos afectan desproporcionadamente el bienestar de algunas personas más que de otras.
B. Futuras interacciones de Nexos
KM-B1. La continuación de las tendencias actuales en cuanto a los impulsores directos e indirectos dará lugar a importantes resultados negativos para la biodiversidad, la disponibilidad y la calidad del agua, la seguridad alimentaria y la salud humana, al tiempo que exacerbará el cambio climático. Los escenarios que priorizan los objetivos para un solo elemento del nexo sin tener en cuenta otros elementos (es decir, únicamente para la biodiversidad, el agua, los alimentos, la salud humana o el cambio climático) darán lugar a divergencias en todo el nexo.
KM-B2. Los beneficios en todo el nexo con resultados positivos para las personas y la naturaleza son factibles en el futuro, pero lograr los niveles más altos de resultados positivos en todos los elementos del nexo es un desafío. Los escenarios que logran beneficios equilibrados en todos los elementos del nexo tienden a incluir opciones de respuesta que conserven, restauren y utilicen y gestionen de manera sostenible los ecosistemas, reduzcan la contaminación en los ámbitos marino, de agua dulce y terrestre, adopten dietas saludables y sostenibles y mitiguen y se adapten al cambio climático.
KM-B3. Los escenarios centrados en las sinergias entre la biodiversidad, el agua, los alimentos, la salud humana y el cambio climático tienen resultados más beneficiosos para los objetivos de las políticas mundiales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los enfoques y acciones de política aislados que priorizan un solo elemento del nexo limitan el logro de beneficios en todos los objetivos de política.
C. Opciones de respuesta que abordan las interacciones de Nexos
KM-C1. Los actores de múltiples sectores ya disponen de numerosas opciones de respuesta altamente sinérgicas para gestionar de forma sostenible la biodiversidad, el agua, los alimentos, la salud y el cambio climático. Las opciones de respuesta que no suelen centrarse en la biodiversidad a menudo pueden tener mayores beneficios para la biodiversidad que las diseñadas específicamente como tales. Las opciones de respuesta, cuando se aplican a escalas y contextos apropiados, proporcionan muchos beneficios en diferentes grados a través de los elementos del nexo, y muchos son de bajo costo.
KM-C2. Las opciones de respuesta pueden facilitarse u obstaculizarse mutuamente, lo que da lugar a posibles sinergias y compensaciones entre ellas. La eficacia de las opciones de respuesta para obtener beneficios en todo el nexo puede mejorarse aplicándolas juntas o secuencialmente, ya que algunas opciones de respuesta permiten a otras o amplifican sus beneficios.
KM-C3. Las opciones de respuesta pueden hacer avanzar en gran medida los esfuerzos de política mundial, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y el Acuerdo de París, para lograr futuros justos y sostenibles. Las opciones de respuesta diseñadas para beneficiar a múltiples elementos del nexo respaldan múltiples objetivos y metas en los marcos de políticas mundiales, fortaleciendo las sinergias y la alineación entre ellos.
D. Gobernar el nexo para lograr futuros justos y sostenibles
KM-D1. La transformación de los actuales modos de gobernanza aislados a través de enfoques más integradores, inclusivos, equitativos, responsables, coordinados y adaptables permite la aplicación exitosa de opciones de respuesta para gestionar los elementos del nexo de manera integrada y sus impulsores directos e indirectos asociados con beneficios para las personas y la naturaleza ahora y en el futuro.
KM-D2. Los déficits de financiación para satisfacer las necesidades de biodiversidad son de entre 0.3 y 1 billón de dólares al año, y las necesidades de inversión adicional para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible más directamente relacionados con el agua, la alimentación, la salud y el cambio climático son de al menos 4 billones de dólares al año. La adopción de medidas urgentes para transformar los valores y las estructuras y hacer frente al predominio de un conjunto limitado de intereses dentro de los sistemas económicos y financieros puede permitir un aumento de las inversiones en materia de biodiversidad y otros elementos nexo.
KM-D3. Los enfoques de gobernanza, la toma de decisiones y el fortalecimiento de la capacidad pueden mejorarse a través de una serie de pasos y acciones deliberativas, informados por diversas evidencias. Una hoja de ruta para la acción de nexo puede ser utilizada por una amplia gama de actores en múltiples sectores para identificar problemas y valores compartidos con el fin de trabajar en colaboración hacia soluciones que ayuden a lograr futuros justos y sostenibles alineados con los marcos de políticas globales. Las herramientas y métodos que facilitan una comprensión holística de los elementos del nexo pueden aumentar el conocimiento y mejorar la cooperación y la toma de decisiones.
En síntesis, lo que se explica en el informe es que las crisis ambientales, sociales y económicas que se expresan en los aspectos estudiados de la extinción de la biodiversidad, la falta de agua y alimentos para consumo humano, los riesgos a la salud humana y el cambio climático omnipresentes están interconectadas. Por ello, es importante abordarlas de manera integral, ya que intervenir con acciones separadas unas de otras incluso pueden agravar el estado de estas.
Por ejemplo, producir solo como prioridad más alimentos, puede tener efectos negativos en la biodiversidad, el agua o el cambio climático. Se trataría entonces de lograr una combinación sabia de todos estos elementos en los órdenes de política pública. El informe presenta más de 70 opciones de respuesta sinérgicas a disposición de los actores de múltiples sectores para gestionar de manera sostenible la biodiversidad, el agua, los alimentos, la salud y el cambio climático.
Sin duda alguna este trabajo va a contribuir a apoyar a los encargados de la formulación de políticas, la sociedad civil y muchas otras partes interesadas a identificar problemas en sus diferentes escalas, así como para trabajar de manera conjunta en la búsqueda de sus soluciones.
Cielo azul, sin nubes, preocupémonos
El año 2023 fue el más caluroso desde que comenzaron los registros del clima. El 2024 será aún más caluroso. Los investigadores todavía no saben por qué 2023 fue de tanto calor. La temperatura media mundial también registró en 2023 un nuevo máximo, alcanzando casi 1.5 grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales.
La búsqueda de las causas de este repentino aumento planteó a los investigadores un enigma. Si nos fijamos en el efecto de la influencia humana, como la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. También existen fluctuaciones naturales en el clima, como el fenómeno climático de El Niño, que provoca semanas y meses especialmente cálidos cada pocos años, y las erupciones volcánicas, se puede entender una gran parte del calentamiento. Al mismo tiempo, se refuerza la sospecha de que la prohibición de determinados combustibles para el transporte marítimo puede haber contribuido en cierta medida a esto, ya que las partículas en suspensión de los combustibles antes tenían un efecto refrescante, que ahora ha desaparecido. Sin embargo, existe una diferencia de alrededor de 0.2 grados centígrados que aún no se ha explicado adecuadamente
Por ello, la cuestión de la “brecha explicativa” de 0.2 grados centígrados en 2023 es actualmente una de las cuestiones más importantes en la investigación climática.
Un equipo del Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI) de Alemania ha descrito el pasado 5 de diciembre, en la edición online de la revista Science lo que pudo haber provocado el inesperado aumento de la temperatura media global: nuestro planeta está perdiendo su reflectividad porque carece de determinadas nubes (https://www.science.org/doi/10.1126/science.adq7280).
Para cerrar esta brecha, los modeladores climáticos de AWI y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio (ECMWF) examinaron datos satelitales de la NASA y reanálisis de datos del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio, que combinan diversos datos de observación con un modelo climático complejo. Algunos de los datos se remontan a 1940 y permiten un análisis detallado de la evolución del balance energético global y de la nubosidad a diferentes altitudes. Los investigadores evaluaron cuánta radiación solar ha sido reflejada por la Tierra durante los últimos 70 años.
El llamado albedo planetario fue en 2023 más bajo que nunca desde que comenzaron los registros en 1940. Los expertos llaman albedo a la parte de la radiación solar que la Tierra refleja hacia el espacio “En los últimos 20 años hemos observado una tendencia en este sentido”, afirma el doctor Helge Göeßling
, autor principal del estudio (los comentarios entrecomillas del doctor Gößling son retomados de https://www.awi.de/ueber-uns/service/presse/presse-detailansicht/sprunghafter-anstieg-der-erderwaermung-ist-massgeblich-auf-geringere-rueckstrahlkraft-des-planeten-zurueckzufuehren.html).
“El albedo planetario describe la porción de radiación solar que se refleja de regreso al espacio después de cualquier interacción con la atmósfera y la superficie de la Tierra. Los datos ahora sugieren que el albedo planetario en 2023 puede ser el más bajo desde al menos 1940. Esto está alimentando el calentamiento global y puede explicar los 0.2 grados Celsius que faltan hasta ahora”.
El albedo de la superficie de la Tierra ha tendido a disminuir desde los años 1970. En primer lugar, porque en el Ártico cada vez hay menos nieve y hielo marino y, con ello, superficies blancas que pueden reflejar los rayos del sol. Desde 2016, se ha producido una disminución del hielo marino en la Antártida. “Sin embargo, el análisis de los conjuntos de datos muestra que la disminución del albedo superficial en las regiones polares sólo contribuyó en alrededor del 15 por ciento a la reciente disminución del albedo planetario”, explica Helge Göeßling.
La reflectividad también ha disminuido notablemente en otros lugares. Para calcular qué efecto podría haber tenido la reducción del albedo, los investigadores utilizaron un modelo de equilibrio energético establecido que replica muy bien la progresión de la temperatura de modelos climáticos complejos. El resultado: sin la reflexión reducida desde diciembre de 2020, 2023 habría sido alrededor de 0.23 grados Celsius más frío en promedio.
Pero entonces ¿qué causó la disminución récord del albedo planetario? ¿La menor cantidad de nubes es una razón por la cual los años se están volviendo más cálidos?
Buscando respuesta a esto, los investigadores han estudiado un efecto sorprendente: se observa el cielo azul con demasiada frecuencia, sin nubes.
Las nubes afectan el clima de maneras muy diferentes. Por un lado, reflejan los rayos del sol, por lo que bajo la capa de nubes permanece sombreado y, por lo tanto, más fresco. Por otro lado, las nubes también impiden que el calor irradie desde la Tierra al espacio. Y es por eso por lo que a menudo hace más calor en un día nublado. Dependiendo de la altura a la que se encuentre la capa de nubes, predomina uno u otro efecto. De manera más sencilla, se puede decir: las nubes altas calientan y las nubes bajas enfrían.
Ahora Gößling y su equipo han encontrado una explicación, son precisamente estas nubes bajas en las latitudes medias del norte y los trópicos, las que han disminuido en los últimos años. Dicho fenómeno parece haber tenido un impacto significativo en la disminución de la reflectividad planetaria. Destaca especialmente el Atlántico, es decir, exactamente la región en la que se observaron los récords de calor más inusuales en 2023. “Es sorprendente que el Atlántico Norte oriental, que es uno de los principales impulsores del reciente aumento de la temperatura media global, haya registrado una disminución significativa de las nubes bajas no solo en 2023, sino, como casi todo el Atlántico, ya en los últimos diez años”. Los datos muestran que la cobertura de nubes disminuyó en altitudes bajas, mientras que en altitudes altas y medias disminuyó sólo ligeramente, si es que lo hizo. Esa podría ser una pieza del rompecabezas que explique por qué 2023 y 2024 fueron tan excepcionalmente cálidos. Ambos años no sólo fueron los más cálidos desde que comenzaron los registros. De hecho, eran tan cálidos que superaron con creces muchas previsiones de la ciencia climática.
El hecho de que sean principalmente las nubes bajas y no las altas las que estén detrás de la disminución del albedo tiene consecuencias importantes. Las nubes en todas las altitudes reflejan la luz del sol y tienen un efecto refrescante. Sin embargo, las nubes en capas altas y frías de aire también tienen un efecto de calentamiento porque mantienen en la atmósfera el calor irradiado por la superficie terrestre. “Esto se corresponde básicamente con el efecto de los gases de efecto invernadero”, explica el doctor Gößling. Sin embargo, este efecto está prácticamente ausente con las nubes más bajas. “Si hay menos nubes bajas, simplemente perdemos el efecto de enfriamiento, por lo que hace más calor”.
Pero ¿qué provocó la disminución de las nubes bajas? A esto puede haber contribuido la menor cantidad de aerosoles causados por el ser humano en la atmósfera, en particular debido a los requisitos más estrictos para el diesel de los barcos. Como núcleos de condensación, los aerosoles desempeñan un papel clave en la formación de nubes y también reflejan la luz solar. Las fluctuaciones naturales y las interacciones oceánicas también podrían influir.
Sin embargo, el doctor Gößling considera poco probable que estos factores sean suficientes como explicación y pone en juego un tercer mecanismo: es el propio calentamiento global el que provoca la desaparición de las nubes bajas. Se plantea que existen mecanismos de retroalimentación, es decir, el cambio climático influye en la cantidad de nubes que se forman. “Si detrás de la disminución del albedo se produce una retroalimentación cada vez mayor entre el calentamiento global y las nubes, como sugieren algunos modelos climáticos, debemos esperar un calentamiento futuro bastante fuerte”, subraya. Es decir, se reforzaría a sí mismo: más calentamiento conduce a menos nubes bajas, menos nubes bajas conducen a un calentamiento aún mayor.
Una posibilidad es que hasta ahora se haya subestimado la sensibilidad climática. Este término significa cuántos grados se calentará la Tierra si se duplica el contenido de CO2 (dióxido de carbono) de la atmósfera. Si la sensibilidad climática fuera mayor de lo que se supone, todas las previsiones serían demasiado optimistas y se alcanzarían antes temperaturas más altas, como el límite de 1.5 grados centígrados de calentamiento global definido en el Acuerdo de París. Concluye el doctor Gößling “Ya podríamos estar más cerca de un calentamiento global de más de 1.5 grados centígrados de lo que se pensaba anteriormente. Las restantes emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con estos límites del Acuerdo de París tendrían que revisarse a la baja en consecuencia, y las medidas para abordar las consecuencias de los extremos climáticos esperados serían aún más urgentes”.
Si esto se confirma con más investigaciones, entonces el cambio climático es aún más devastador de lo que los científicos pensaban anterior-mente. Los nuevos resultados apuntan ahora exactamente en esta dirección. Años cada vez más calurosos.
Atlas Mundial de la Sequía
El pasado lunes 2 de diciembre fue presentado el Atlas mundial de la Sequía tras la inauguración de la 16 Conferencia de las Partes (COP) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en Riad, Arabia Saudita. La Convención es el único acuerdo internacional jurídicamente vinculante sobre la buena gestión de las tierras. La relevancia del Atlas es que se presenta mientras los 197 Estados miembros de la CNULD, reunidos en Riad, negocian cómo aumentar la resiliencia de la humanidad ante sequías más duras (https://www.unccd.int/sites/default/files/2024-12/World%20Drought%20Atlas%202024.pdf).
La publicación tiene como autores principales a la propia CNULD, al Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea la Unión, la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA), con la colaboración de la Fundación de Investigación (CIMA, Italia), la Universidad Libre de Ámsterdam (VU, Países Bajos) y el Instituto Universitario de Medio Ambiente y Seguridad Humana de las Naciones Unidas (ONU_EHS, Alemania).
Se considera la publicación más completa hasta la fecha sobre la sequía en el mundo como una llamada de atención urgente para los líderes mundiales, ante las sequías sin precedentes, que amenazan en transformarse en una nueva normalidad.
En el comunicado de prensa sobre el Atlas se señala: “Las sequías son uno de los peligros más costosos y mortales del mundo y van camino de afectar a 3 de cada 4 personas en 2050. Sin embargo, muchos países y sectores siguen sin prepararse para ellas con las políticas, inversiones e incentivos adecuados.”. “Las sequías han aumentado un 29 por ciento desde el año 2000 debido al cambio climático y a la gestión insostenible de la tierra y los recursos hídricos. La ONU considera que la sequía provocada por la actividad humana es una emergencia a escala planetaria, pero señala que los riesgos de sequía pueden atajarse con las medidas, políticas e inversiones adecuadas” (https://www.unccd.int/sites/default/files/2024-12/PR%20World%20Drought%20Atlas%20SP.pdf).
En el Atlas se expone cómo el crecimiento de los riesgos de sequía está relacionado con las actividades humanas y, a continuación, profundiza en los impactos de la sequía en cinco áreas clave: suministro de agua, agricultura, energía hidroeléctrica, navegación interior y ecosistemas.
En el Atlas se centra en 21 estudios de casos regionales situados en distintos puntos del planeta, y describe cómo la sequía puede manifestarse en diferentes partes del mundo en función del clima, los ecosistemas, la gobernanza y los recursos económicos y sociales. Estos estudios de caso fueron escritos principalmente por investigadores locales o con sede en esas regiones, quienes ofrecieron sus perspectivas sobre eventos recientes y relevantes, sus impactos y lecciones aprendidas de las acciones de preparación y respuesta. Por ejemplo, el Atlas destaca las lecciones aprendidas de las recientes sequías en la ciudad de Barcelona en España, en las Grandes Llanuras de Estados Unidos y en la cuenca del río Yangtsé en China, y examina los impactos de la sequía en todo el Corredor Seco de América Central, el subcontinente indio y el Cuerno de África.
De manera resumida, en traducción libre, se presentan en el Atlas los siguientes mensajes clave:
* Las sequías surgen de una combinación de la variabilidad climática natural, el cambio climático antropogénico y la mala gestión humana de los recursos hídricos y terrestres. No es solo la ausencia de lluvia, nieve o humedad del suelo, las sequías están íntimamente relacionadas con las acciones humanas. Las prácticas sostenibles de consumo y producción para proteger y gestionar la tierra son un componente fundamental de la gestión de la sequía.
* Las sequías afectan a las poblaciones humanas, a múltiples sectores y a los ecosistemas de manera compleja y en diferentes escalas espaciales y temporales. Afectan a casi todas las partes del mundo y sus impactos pueden extenderse en cascada a través de sistemas interconectados para llegar a zonas geográficamente distantes. Abordar la sequía requiere soluciones sistémicas.
* La sequía es un desafío de enormes proporciones, ya que sus efectos en la vida y los medios de subsistencia de las personas y los ecosistemas de los que dependen son devastadores. A través de la innovación, el compromiso y la solidaridad, los riesgos de sequía pueden gestionarse con éxito.
* Los modelos climáticos prevén sequías más frecuentes y severas en el futuro, y la evidencia de sus impactos crecientes exige acciones inmediatas en todos los niveles de políticas, esfuerzos y compromisos internacionales.
* Se necesitan inversiones para colmar las lagunas de conocimientos y reducir las incertidumbres en la previsión de sequías y la evaluación de riesgos. La mejora de los sistemas de alerta temprana es esencial para reducir los riesgos y lograr la resiliencia.
* La complejidad del riesgo de sequía exige políticas intersectoriales que tengan en cuenta la diversidad regional, aprovechen el conocimiento local y promuevan la participación de las comunidades.
* Es necesaria una cooperación sin precedentes entre sectores y países para lograr la resiliencia a la sequía. Compartir conocimientos, datos y mejores prácticas es esencial. Recientemente se han puesto en marcha importantes iniciativas internacionales y regionales para apoyar a los países en la adopción de planes de gestión y adaptación a la sequía.
* Para gestionar con éxito el riesgo de sequía, las comunidades, las regiones y los países deben adoptar enfoques proactivos y prospectivos para la gestión del riesgo de sequía y la adaptación a ellos. Las medidas preventivas, como la gestión del agua, los sistemas de alerta temprana y las prácticas agrícolas innovadoras, reducen los impactos de la sequía y la vulnerabilidad humana. La combinación de prácticas de mitigación eficaces y vías de adaptación puede crear sinergias que apoyen la resiliencia a la sequía.”
Concluyo con el siguiente párrafo del Atlas: “Las sequías, sus riesgos e impactos no son estacionarios, sino que evolucionan. Aunque la información que se proporciona aquí refleja el estado actual de la sequía a nivel mundial, las conclusiones generales y las recomendaciones tienen validez general. El Atlas representa un recurso para crear conciencia, mejorar la cooperación y aumentar la acción hacia la resiliencia a la sequía. Es una herramienta para promover el desarrollo continuo de políticas en diálogo con la innovación científica y el conocimiento local y tradicional. La sequía como amenaza será una realidad perpetua en todo el mundo; la sequía como riesgo no tiene por qué serlo”.
Conferencia sobre el Cambio Climático de Bakú
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP29) tuvo lugar en Bakú, Azerbaiyán, del 11 al 22 de noviembre de 2024. Representantes de 197 países estuvieron presentes en el lugar.
En la declaración final, los participantes acordaron un nuevo marco para el financiamiento internacional de la mitigación y adaptación al cambio climático. Para 2035 a más tardar, se pondrán a disposición 300 mil millones de dólares anuales para hacer frente a los impactos climáticos en los países más pobres del mundo. Esto será financiado por los países industrializados. El acuerdo estuvo muy por debajo de las demandas de los representantes del Sur Global.
No hay avances en la eliminación gradual de los combustibles fósiles. En la última conferencia sobre el clima celebrada en Dubái en 2023, la comunidad internacional pidió por primera vez alejarse del carbón, el petróleo y el gas. El punto no se incluyó en la declaración final de 2023. La conferencia climática de 2024 pospuso la decisión hasta el próximo año. La próxima conferencia (COP30) sobre el clima tendrá lugar en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025.
Los países en desarrollo que esperaban apoyo para su acción climática dejaron a Bakú con mucho menos de lo necesario. Los países desarrollados y en desarrollo, que esperaban que todo el mundo emprendiera la tan necesaria transición energética al unísono, se marcharon decepcionados. A continuación, con base en el análisis de la Conferencia de Bakú del Earth Negotiation Bulletin publicado por el Instituto para el Desarrollo Sostenible (IISD, por sus siglas en inglés), se presenta un resumen de la traducción del mismo (https://enb.iisd.org/baku-un-climate-change-conference-cop29-summary)
Desde 2020, los países presentaron individualmente sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) revisadas y completaron colectivamente en 2023 el primer Balance Global (GST, por sus siglas en inglés). Así, cada país aplicó su camino de una manera determinada a nivel nacional, y contribuyó a crear un mosaico colectivo proporcional a la magnitud de la crisis climática. O esa fue la esperanza. En Bakú debía presentarse una de las últimas piezas importantes: un nuevo objetivo de financiación colectiva cuantificada (NCQG, por sus siglas en inglés) para apoyar las ambiciones climáticas de los países en desarrollo, incluso en sus próximas NDC.
Bakú exacerbó las preocupaciones sobre la capacidad del Acuerdo de París para aumentar la ambición y seguir siendo relevante en un panorama multilateral cada vez más desgastado
En Bakú, los países observaron el Acuerdo de París y, especialmente, el GST del año pasado, y vieron diferentes historias. Para algunos, el mecanismo de intensificación del acuerdo –que el GST debería informar posteriormente a las NDC más ambiciosas– significaba hacer un seguimiento del paquete de transición energética acordado en Dubái. Para otros, significó centrarse directamente en las finanzas, elaborando el legado de Bakú como el momento de plantear promesas de apoyo para satisfacer las necesidades de los países en desarrollo. A medida que los países se miraban unos a otros para avanzar primero en materia de energía o finanzas, las dos cuestiones se entrelazaron en una desafortunada espiral descendente.
Si bien el programa de trabajo de dos años sobre el NCQG se denominó ad hoc, su objetivo era evitar la naturaleza improvisada del objetivo de 100 mil millones de dólares anunciado por la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos, Hilary Clinton, en 2009. En aquel entonces, el número parecía sacado del aire para salvar la cara después de la decepcionante conferencia de Copenhague. Los retrasos en la consecución del objetivo y la falta de metodologías contables claras debilitaron la confianza; incluso en Bakú, los países seguían debatiendo si los países desarrollados habían superado o no el umbral de los 100 mil millones. Para el NCQG, los países celebraron mesas redondas y revisaron informes de expertos que establecieron la escala de la necesidad en billones. A pesar de la apariencia de un proceso basado en la práctica, las negociaciones y los resultados de Bakú aclararon lo que muchos sabían: las finanzas son profundamente políticas. Así, muchos de los errores de 2009 se repitieron.
Los países desarrollados esperaron hasta el último momento para poner finalmente sobre la mesa la cantidad propuesta. Mientras que el Grupo de los 77 y China pidieron 1.3 billones de dólares y los subgrupos presentaron expectativas de financiación pública de los países desarrollados en el rango de 440 mil 600 y 900 mil millones de dólares, el texto de los países desarrollados sólo incluía un marcador de posición, ya que intentaban atraer a los países en desarrollo más ricos a la base de contribuyentes. No sólo China y los estados del Golfo (entre otros) no estaban interesados, sino que Estados Unidos también reeligió a Donald Trump, lo que podría significar que Estados Unidos podría volver a abandonar el Acuerdo de París. A diferencia de 2009, la Unión Europea se quedó en gran medida sola en las reuniones finales y cargó con gran parte de la ira de Cuba, India, Bolivia, Nigeria y miembros de la sociedad civil que calificaron la cantidad final –300 mil millones de dólares al año para 2035– de “insulto” o “broma”.
Los 300 mil millones de dólares provendrán de una amplia variedad de fuentes, públicas y privadas, bilaterales y multilaterales, incluidas “fuentes alternativas” (no definidas). En un intento de ampliar la red, la decisión alienta a los países en desarrollo a contribuir sobre una base Sur-Sur, algo que muchos ya hacen cada vez más, pero no a través del Mecanismo Financiero y no con el mismo nivel de transparencia que los países desarrollados, que siguen directrices específicas para la presentación de informes.
No se trata sólo de la cantidad, sino de las profundas desigualdades en el sistema actual. A lo largo de dos años de debates, los países en desarrollo dejaron claro cómo el sistema financiero y de inversión mundial les está fallando a ellos y a la acción climática. El análisis bienal del Comité Permanente de Finanzas sobre los flujos de financiamiento climático confirma que la mayor parte del financiamiento (de todas las fuentes, incluido el gasto interno e internacional) fluye hacia Asia Oriental, Europa Septentrional y Occidental y América del Norte, en ese orden. El financiamiento climático público y privado descuida a los más vulnerables al clima y, en cambio, se inyecta en economías más grandes y de más rápido crecimiento. Los países menos adelantados (PMA) y los pequeños estados insulares en desarrollo se retiraron temporalmente de las consultas de la presidencia, porque sus mínimos de asignación, 220 mil y 39 mil millones de dólares, respectivamente, fueron borrados del texto propuesto por la presidencia. Esto se produjo a expensas de la solidaridad con aquellos que tienen las mayores limitaciones de capacidad y son particularmente vulnerables a los impactos climáticos.
La Hoja de ruta de Bakú a Belém hacia la 1.3T que se abrió paso en la decisión en las últimas etapas de las negociaciones considerará donaciones, instrumentos concesionales y no generadores de deuda, y medidas para crear espacio fiscal. Guarda silencio sobre otras prioridades financieras que desvían dinero de la acción climática, en particular, los 7 billones de dólares que se gastan anualmente en subsidios a los combustibles fósiles. Pero este silencio en particular no se limitó a las finanzas.
Los combustibles fósiles están en gran medida ausentes de las decisiones adoptadas en Bakú. Se aplazó cualquier decisión que insinuara una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles, en particular la puesta en práctica del diálogo sobre la aplicación de los resultados del GST, la orientación sobre las características de las NDC y el programa de trabajo de transición justa. En cada caso, los borradores finales apenas susurraban sobre los combustibles fósiles. El texto del diálogo sobre el GST, que no se adoptó, se refería al párrafo de transición energética en la decisión del GST del año pasado. Es todo.
Hasta hace poco, el Objetivo Mundial de Adaptación era el menos desarrollado de los objetivos del acuerdo. El trabajo para hacerlo más tangible y guiar el progreso ha sido difícil y lento. Las partes dieron un importante paso adelante en Dubái en 2023 cuando acordaron las metas, y Bakú avanzó en las discusiones sobre la definición de indicadores para medir el progreso hacia esas metas. Las partes proporcionaron más orientación a los expertos que contribuían al proceso de definición de indicadores y acordaron elaborar una lista “manejable” de no más de 100 indicadores, incluidos, en última instancia, los medios de aplicación.
En lo que muchos consideran el segundo mayor avance en Bakú después del NCQG, las partes finalmente concluyeron las negociaciones necesarias para poner en pleno funcionamiento los mercados de carbono en el marco del Acuerdo de París. Las metodologías del Artículo 6.4 y los requisitos de remociones fueron adoptados el primer día, a pesar de haber sido rechazados dos veces antes, y las partes también lograron un avance en el Artículo 6.2. Utilizando los enfoques de cooperación del Artículo 6.2 y el mecanismo del Artículo 6.4, los países ahora pueden comenzar a registrar, emitir y comercializar créditos de carbono.
La adaptación y el Artículo 6 son ampliamente vistos como temas climáticos “centrales” que los negociadores saben cómo abordar. La equidad social ha demostrado ser más difícil. Las discusiones sobre género fueron tensas. El grupo árabe y la Federación de Rusia argumentaron en contra de las referencias a la “sensibilidad de género” y, junto con el grupo africano, se opusieron a terminología como “diversidad de género” e “interseccionalidad”. Esto subrayó la división de las partes en la relación entre los derechos humanos y el cambio climático.
Las nuevas NDC vencen en febrero de 2025. Muchos esperan que unos pocos países cumplan con este plazo y que el resto se anuncie más cerca de la conferencia de Belém. Con recursos de financiamiento limitados tal vez será difícil solicitar que países en desarrollo aumenten sus compromisos de mitigación. Esto se sabrá con mayor certidumbre en Belém.
