El papa Francisco y el cuidado de la casa común

El papa Francisco, inspirado por San Francisco de Asís, adoptó el nombre papal y los títulos de sus encíclicas, Laudato Si’ (Alabado Seas) y Fratelli Tutti, (hermanos somos todos) que provienen de los escritos de San Francisco. Estas encíclicas alaban al Creador y animan a los hermanos y hermanas franciscanos a amarse mutuamente y a todas las criaturas vivientes.
La vida y la visión de San Francisco, santo patrono de los ecologistas, personifican el humilde cuidado por la hermana Tierra y la preocupación por los marginados que el papa Francisco creyó necesarios para enfrentar los desafíos actuales.
Una encíclica es una carta que el Papa distribuye a las iglesias católicas de todo el mundo, dirigida a todas las personas de buena voluntad. Se han publicado numerosas encíclicas en respuesta a las preguntas planteadas por los movimientos sociales y los llamados al cambio social. Estas encíclicas forman parte de los documentos de la Doctrina Social de la Iglesia.
La encíclica Laudato Si’ se considera parte de la tradición de la Doctrina Social Católica. La encíclica se publicó el 18 de junio de 2015 en ocho idiomas. El papa Francisco dialogó con científicos para preparar la encíclica, con el asesoramiento de la Academia Pontificia de las Ciencias. El papa Francisco tenía claro que el cambio climático es real y urgente, y que la temperatura del planeta está aumentando a una velocidad sin precedentes debido a las actividades humanas. El momento de la encíclica del Papa fue oportuno. Ofreció un mensaje contundente para las negociaciones de la ONU, expresando además su decepción por la falta de liderazgo internacional. Por ello, fue una voz influyente en momentos clave de la ONU, como el Acuerdo de París sobre el cambio climático, que fue adoptado el 12 de diciembre de ese mismo año.
La encíclica Laudato Si’ –sobre el cuidado de la casa común– estuvo dirigida a “toda persona que vive en este planeta”. La encíclica presentó un enfoque teológico y moral sobre los problemas que amenazan nuestro desarrollo, complementando la perspectiva científica con la experiencia vivida de las comunidades cristianas. La encíclica abordó la contaminación, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la cuestión del agua, el deterioro de la calidad de vida y la degradación social, así como la inequidad planetaria. En ella, el papa Francisco instó a la sociedad a alejarse del mito del progreso perenne a expensas de los recursos de la Tierra. Señaló el valor intrínseco de todas las criaturas y de la protección del clima y la biodiversidad como parte del bien común.
Laudato Si’ llama a todas las personas a dialogar sobre la mejor manera de abordar los problemas globales. El papa Francisco propuso líneas de acción a nivel personal, político y económico, exigiendo una redefinición del progreso que responda tanto al clamor de los pobres como al clamor de la Tierra. Nos llamó a una conversión ecológica radical y nos invitó a una espiritualidad llena de gratitud por los dones de la creación. Propuso una nueva definición de progreso basada en la “ecología integral”, que reconoce que “todo está conectado”.
La evolución del mensaje ecologista del papa Francisco se revela con la exhortación apostólica Laudate Deum, (Alaben a Dios) publicada el 4 de octubre de 2023, que es una continuación de Laudato Si’: Una exhortación apostólica es un documento de enseñanza del Papa, que suele tener como objetivo exhortar una virtud o actividad específica. En Laudate Deum el papa Francisco ruega a que la COP28 de Dubai, realizada en diciembre de ese año, fuera un evento histórico con formas vinculantes de transición energética. Eso, por cierto, no sucedió.
En este exhorto Laudate Deum, ya no manifiesta el termino cambio climático, sino abiertamente de una crisis climática. el Papa Francisco afirmó que la crisis climática es real e innegable, causada por la actividad humana. Los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad en las personas más pobres y vulnerables continúan extendiéndose. El progreso hacia la limitación de la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero ha sido lento. Laudate Deum es un llamado urgente a actuar antes de que sea demasiado tarde.
El Papa advirtió contra la búsqueda exclusiva de soluciones tecnológicas, señalando que el aumento del poder no siempre representa progreso para la humanidad, así como la necesidad urgente de un cambio político a nivel nacional e internacional.
A pesar de la gravedad de la situación, el Papa nos recordó que debemos mantener la esperanza. El Papa nos pidió que acompañemos esta peregrinación de reconciliación con el mundo. Todos tenemos un papel que desempeñar en la creación de procesos de transformación y en seguir cuidando nuestra casa común. El desafío es urgente; no podemos ignorarlo. La vida de nosotros y las generaciones futuras depende de nuestras acciones ahora. Es hora de unirnos con todas las personas de buena voluntad para exigir un cambio a aquellos pocos que ostentan el poder económico y político, de forma además irresponsable con la humanidad y la Tierra, nuestra casa común.
Mantengamos vigentes estos mensajes humanistas y ecologistas del papa Francisco.

 

Avatares del Zoológico Zoochilpan II

Como se indicó en la entrega publicada el 5 de abril pasado, el Zoológico Zoochilpan es la Unidad de Manejo de Vida Silvestre de forma confinada de sus animales más importante de Guerrero.
Luego del Foro Ciudadano de Análisis de la Problemática del Zoochilpan, derivado de las expresiones vertidas, se publicaron ya conco recomendaciones, y se continúa con:
6.- Solicitar a la Profepa conforme a sus atribuciones, investigue e informe de manera pública, si existen hechos, actos, u omisiones que hayan causado daños a la biodiversidad, en especial a animales de la vida silvestre en los últimos años en el zoológico Zoochilpan.
7.- Desarrollar el plan de manejo del Zoochilpan a través de la Semaren y la dirección del propio zoológico, con la participación de la ciudadanía, que recoja las recomendaciones y conclusiones del Foro, para que se adapte a las condiciones del espacio que dispone para su operación.
8.- Reformar por la Semaren, el Reglamento Interior del Zoológico Zoochilpan, para que se amplie la representación de la ciudadanía en el Consejo Asesor. Esto, de manera paritaria con la representación gubernamental, fortaleciendo con ello la rendición de cuentas y la transparencia en su operación y que se amplíe y defina de manera expresa las atribuciones del Consejo Asesor en el manejo del zoológico.
9.- Designar al director del zoológico a través de concurso público, siendo el designado quien mejor cumpla con los criterios de honorabilidad, profesionalismo, trayectoria reconocida y capacidad en las labores que se vinculen con las actividades del lugar. Se propone que para tal fin se integre un Comité Técnico, conformado de manera paritaria por Gobierno del Estado y de la sociedad, en especial expertos en la materia, que le proponga al Gobierno del Estado una terna con los posibles candidatos a dicho puesto para la designación de uno de ellos.
10.- Instituir por la Semaren, en colaboración con la Secretaría del Trabajo y Secretaría de Educación Pública del Gobierno de Guerrero, un programa de capacitación permanente para que trabajadores del Zoochilpan y otros sitios similares, obtengan una certificación que los acredite como técnicos guarda animales de la vida silvestre.
11.- Que el Gobierno del Estado realice, preferentemente a través de la coordinación de la Semaren, un estudio de la viabilidad de una reubicación del zoológico a un sitio diferente al actual, así como del destino de las actuales instalaciones de existir tal reubicación. El estudio debe ser del conocimiento público.
12.- Solicitar al H. Congreso del Estado de Guerrero, que además de promover nuevas reformas legales, que fortalezcan la conservación de la vida silvestre en el entidad, atienda de manera efectiva en el ámbito de sus atribuciones y a través de sus procedimientos internos la problemática del zoológico Zoochilpan, dando seguimiento a las conclusiones y recomendaciones de este Foro.
Las 12 recomendaciones, hasta donde entiendo no se han cumplido, salvo parcialmente la 9 y 12, que involucran el quehacer del H. Congreso del Estado.
Al respecto, la persona titular de la dirección del zoológico Zoochilpan juega un papel crucial, ya que conforme al Reglamento Interior de la Semaren en su artículo 23Bis sus atribuciones entre otras son: “establecer, dirigir y controlar la política de trabajo del zoológico Zoochilpan; es su representante legal” y “permuta, dona, cede, transfiere o intercambia las especies en cautiverio que se encuentran dentro del Zoológico Zoochilpan”. Es decir, se requiere un gran conocimiento y capacidad técnica de las especies animales de la vida silvestre bajo su responsabilidad. Tiene que conocer y capacidad en salud y nutrición animal, etología, entre otros asuntos técnicos.
Por ello, la anterior legislatura del Congreso Estatal realizó reformas y adiciones en tres artículos de la Ley de Bienestar Animal (artículos 9, 9Bis 1 y 9Bis2). La reforma fue publicada en el Periódico Oficial el 5 de julio de 2024. Dichas reformas obligan a que la persona titular del Zoochilpan tenga un perfil de profesión, experiencia y conocimiento probado con animales de la vida silvestre. Asimismo, la persona titular de la Semaren debe, mediante convocatoria pública bien reglamentada, formar una terna con los perfiles profesionales más destacados en manejo de animales de la vida silvestre para que a partir de dicha terna, la persona titular del Ejecutivo estatal designe al director o directora del zoológico Zoochilpan.
Al respecto, ha surgido la noticia de que hay cambio de director en el Zoochilpan, y que quien se pretende sea director o directora no reúne los requisitos que la Ley ahora señala. Así, nuevamente la sociedad interesada se ha manifestado de manera publica para que se dé cumplimiento simple y llanamente a la Ley. Se requiere, que tanto la Consejería Jurídica del Poder Ejecutivo del Estado, la Secretaría de Contraloría y Transparencia Gubernamental y la Semaren, apoyen de manera leal y eficaz a la gobernadora, que ha manifestado en diversos foros su preocupación por los derechos de los animales, y hagan su trabajo, para hacer lo que la Ley mandata. Así, ella pueda designar a un nuevo director o directora del zoológico Zoochilpan, según los procedimientos legales establecidos, atendiendo además las justas demandas de la sociedad.
Finalmente, señalo que en la actualidad existen suficientes argumentos para plantear un nuevo modelo en el zoológico Zoochilpan, en el que sea el centro de una red de conservación de la biodiversidad y de diversas actividades socioambientales en la Entidad. Debe lograr ser considerado en la toma de decisiones de conservación en Guerrero, dado la gran cantidad de experiencia y recursos que tiene para ofrecer. Así, Zoochilpan debe ser un sitio central de conservación capaz de brindar asesoramiento y habilidades a la sociedad y a los tomadores de decisiones en política pública relacionada con su quehacer.

Nota: Este artículo utiliza información de otros dos ya publicados en este espacio por un servidor: Reflexiones sobre Zoochilpan (El Sur, 25 de febrero de 2023), y Del Foro Ciudadano del Zoológico Zoochilpan (El Sur, 1 de abril de 2023).

 

Avatares del zoológico Zoochilpan (I)

El Zoológico Zoochilpan, es la Unidad de Manejo de Vida Silvestre (UMA), de forma confinada de sus animales más importante de Guerrero. Con la información disponible, que se ha logrado recuperar y que debe ser corroborada por las autoridades competentes se indica que el Zoochilpan, en 2015, contaba con una colección de 551 ejemplares de 93 diferentes especies de la vida silvestre. Para 2023, solo contaba con una colección de 349 ejemplares de 77 diferentes especies de la vida silvestre. Es decir, el Zoochilpan redujo en 8 años su número de ejemplares en un 36.7 por ciento (perdió 202 ejemplares), pero además se dejan de registrar 16 especies, el 17.2 por ciento de las especies ¡casi una de cada 5 especies! Para el 2025 no conozco los números de su inventario de las especies ahí confinadas. Habría, que revisar si la tendencia de reducción de especies y ejemplares hacia el 2025 se ha modificado.
Posiblemente, algunas de las reducciones de ejemplares, son siniestros o bajas por causas naturales, que a través de procedimientos estándares se explican y se registran en actas para posibles verificaciones. Normalmente van acompañadas de documentos de la necropsia y fotos de los animales fallecidos. Otra posibilidad es que en algunos momentos a partir del 2015 se haya saqueado al Zoochilpan de especies y ejemplares.
Además, en la vida de un zoológico existe reproducción. Por ejemplo, durante el 2015 se tuvieron logros importantes en materia de reproducción, ya que nacieron no menos de 20 ejemplares de ocho diferentes especies, además de que tenían ejemplares de otras dos especies en proceso de gestación. Es decir, así como existen bajas, también se dan altas de animales. Cuántos animales y de qué especies se han reproducido en los últimos años en Zoochilpan. Digamos 20 ejemplares por año en promedio, serían alrededor de 200 ejemplares en 10 años. Debe estar registrado su alta en el inventario del Zoochilpan.
Entonces la primera pregunta a responderse es respecto al inventario de animales confinados en el Zoochilpan. ¿Cuántas altas? ¿Cuántas bajas? ¿Qué especies?
El “Zoochilpan” tambien cuenta con ingresos propios. Estos vienen del pago del boleto de ingreso y los comercios ahí establecidos, como principales fuentes. Estos ingresos propios son un gran apoyo puente para solventar gastos no previstos del zoológico, como es la alimentación de los animales y pago de honorarios a sus trabajadores. En especial, cuando se presentan retrasos en ministraciones presupuestales por parte del Gobierno Estatal.
El 13 de octubre de 2015 se publicó el Reglamento Interior del Zoológico Zoochilpan en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado, en el cual –entre otros temas de importancia– se legalizó la figura del Consejo Asesor del Zoológico Zoochilpan. El Consejo está conformado por el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren) del gobierno del Estado, quien lo preside, representantes de la entonces denominada Contraloría General del Estado, la Secretaría de Finanzas y Administración, la entonces Procuraduría de Protección Ecológica, la Secretaría de Educación Guerrero, y un representante de las asociaciones protectoras de animales.
La vigilancia por el Consejo Asesor de las finanzas del Zoochilpan es importante. En octubre de 2015 se dejó al cierre de la administración estatal en la cuenta de ingresos propios del zoológico recursos por un millón 344 mil pesos. En 10 meses (enero-octubre) se logró esto. Además, es pertinente señalar, que, gracias a un manejo austero y prudente de los recursos, fueron cancelados adeudos a proveedores de alimentos en especial por más de un millón de pesos que se tenían de años anteriores al 2015. Con este manejo financiero, incluso fue posible en 2015 la reducción del costo de ingreso por persona de 15 pesos a 10 pesos, siendo gratuito para infantes y personas de la tercera edad, y diversos grupos que no podían hacer dicho pago.
Por ello, ante estos asuntos detectados, así como diversos incidentes, que involucraron maltrato animal y uso indebido de los animales bajo resguardo, se realizó el 22 de febrero de 2023 un Foro Ciudadano de Análisis de la Problemática del Zoochilpan.
Derivado de las diversas expresiones vertidas en el Foro, se produjeron 12 recomendaciones a diversas instituciones del orden federal y estatal.
Las 12 recomendaciones son las siguientes:
1.- Realizar por el Congreso de la Unión y el Congreso del Estado de Guerrero reformas legales a la Ley General de Vida Silvestre, así como a la Ley de Vida Silvestre del Estado de Guerrero, para que los zoológicos consideren mandatos en torno a su propósito de creación; regular los denominados intercambios de ejemplares de vida silvestre entre los zoológicos; garantizar la participación pública en su gestión; e impulsar mandatos bioéticos y de bienestar animal, entre otros aspectos.
2.- Crear, a través de la Semaren, un Comité de Ética y Bienestar Animal en el Zoológico Zoochilpan para que brinde puntos de referencia útiles y objetivos para la toma de decisiones sobre la ética y bienestar animal de sus ejemplares. Este Comité, deberá ser integrado, a través de convocatoria pública, tanto por personal relacionado al manejo animal del propio zoológico, así como miembros externos de la comunidad científica y en general.
3.- Diseñar de manera conjunta sociedad y gobierno, a través de la Semaren un Programa de Educación y Comunicación Ambiental para los visitantes del zoológico Zoochilpan, que contribuya a que:
-Los visitantes obtengan conductas favorables para la conservación de la naturaleza y su biodiversidad, especialmente en aspectos relacionados a Guerrero, a través de la enseñanza y el aprendizaje de las experiencias ahí vividas,
-Los visitantes y sociedad en general obtengan una imagen positiva y pro-activa a través de los compromisos y acciones que realice el zoológico Zoochilpan.
4.- Concertar con la Secretaría de Educación Guerrero un programa anual de visitas de docentes y estudiantes de educación básica. Dicho programa deberá estar articulado a los objetivos del Programa de Educación y Comunicación Ambiental del zoológico Zoochilpan.
5.- Solicitar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno Federal (Semarnat), un informe público donde se dé una revisión a los procedimientos para las diversas autorizaciones que se realizan en el manejo de la vida silvestre para los zoológicos, con especial énfasis en el zoológico Zoochilpan, como son las autorizaciones de planes de manejo, altas, bajas y los intercambios de ejemplares de la vida silvestre. Dicho informe debe considerar conclusiones y recomendaciones para la mejora regulatoria de los zoológicos.

IPCC bajo asedio

 

(Segunda de dos partes)

Recientemente en la IPCC-62 ocurrieron cosas realmente preocupantes. Algunos gobiernos, sobre todo China, India y Arabia Saudita, han cuestionado con vehemencia conceptos clave de la investigación climática esta vez y han tratado de eliminarlos de la lista de temas a tratar. Además, numerosos gobiernos están haciendo esfuerzos persistentes para posponer la publicación de este IE7. Como resultado, el informe no se publicaría a tiempo para el próximo gran balance de las Naciones Unidas sobre la protección del clima, el citado Balance Mundial, que está previsto para 2028.
Suena realmente absurdo, pero se trata de palabras de moda como “objetivos”, “combustibles fósiles”, “costos de inacción”, “infraestructura”, “Acuerdo de París” o “subsidios”. Algunos gobiernos también han tratado de eliminar bloques enteros de temas, como la espinosa cuestión de quién puede decidir sobre intervenciones a gran escala en el clima o cómo deben financiarse las medidas de protección del clima. La lista de términos que han sido atacados es larga. Lamentablemente, algunos términos han desaparecido del plan de trabajo para el próximo informe. Todo sucedió de tal manera que quedó claro: ciertos hechos son simplemente indeseables ahora.
No es controvertido que se documenten las bases físicas del cambio climático y los cambios científicamente mensurables en un informe de este tipo. Sin embargo, no se esperan noticias revolucionarias en este campo. Se sabe en gran medida qué causa el cambio climático y cómo está ocurriendo ahora. Por otro lado, lo que es crucial para el futuro de la humanidad se aborda en el Grupo de Trabajo III el de mitigación del cambio climático: ¿Qué tecnologías y medidas políticas se pueden utilizar para limitar eficazmente el cambio climático?
Al parecer se trata de impedir las recomendaciones científicas a los políticos. Lo que se solicita al IPCC es que no quiere que se evalúe la eficacia de la política climática, porque eso es parte de sus tareas. Hasta ahora el IPCC nunca ha elegido a un solo país y lo ha criticado. Pero se está averiguando, por ejemplo, qué tan fuerte es el efecto sobre las emisiones de CO2 si se reducen los subsidios a los combustibles fósiles o se introducen ciertos impuestos. Por lo tanto, se trata de información sobre la eficacia de determinados instrumentos políticos. La mayoría de los países también apoyan esto, pero aparentemente hay gobiernos individuales que preferirían que no se discutieran verdades tan incómodas.
El tema es si el trabajo sobre el IE7 del IPCC ya comienza con líneas rojas en la tabla de contenido, ¿cómo será la discusión con respecto a los resultados? Aunque se dice, que la lista de palabras clave es solo para informar sobre el trabajo científico. Pero no hay que engañarse: la lista define los límites de las verdades que los países desean y las que no. No está realmente claro si los gobiernos pueden terminar eliminando textos sobre temas que se desvían de las palabras de moda acordadas. Pero parece muy problemática la mera posibilidad de hacerlo. Al final, se necesita el consenso de los gobiernos para adoptar un nuevo informe del IPCC.
Siempre ha habido miles de comentarios y preguntas de los gobiernos sobre los miles de páginas de los informes del IPCC. Pero hasta ahora nunca se ha observado un intento de eliminar nada de todo el informe. Siempre ha habido una lucha por el resumen para tomadores de decisiones, que, a diferencia del informe científico exhaustivo, llega a un público más amplio. Allí se eliminó la presentación de emisiones por grupo de países o términos como “preindustrial”. Y también casi se tuvo que eliminar la parte que se introdujo sobre qué emisiones de CO2 todavía están permitidas para mantenerse por debajo de un calentamiento de 2 grados.
Entonces se vuelve difícil, especialmente para los científicos, que están entrenados para la investigación y no para las duras negociaciones internacionales. O se cede a tales demandas o se corre el riesgo de que no haya ningún informe en absoluto, o al menos no haya un resumen generalmente comprensible y aceptado.
Es positivo, que ahora hay una tabla de contenido para el próximo informe. Faltan términos clave importantes, pero sin duda será posible abordar los temas centrales después de todo.
Pese a que se experimenta día a día la tremenda velocidad a la que avanza el cambio climático. Mucho más importante es que todavía no hay un calendario para la publicación del IE7. A la humanidad solo le queda un tiempo muy limitado para mitigar y ralentizar todo el asunto al menos un poco. El balance de la política climática global de las Naciones Unidas en 2028 es una fecha muy importante para ello. Y sería simplemente extraño que la ciencia, permaneciera en silencio. Se ha argumentado, que la ciencia puede entonces proceder de manera más exhaustiva e inclusiva. Parece un mero pretexto. De qué se trata realmente: Si el nuevo informe del IPCC no está disponible en el Balance Mundial, entonces nadie puede referirse a la urgencia de ciertas medidas y decisiones.
Es obvio que los primeros informes del IPCC tendían a ser análisis científicos, describiendo lo que está sucediendo en el sistema climático y por qué se está calentando el planeta. Cuanto más duros eran los hallazgos y más clara se volvía la amenaza, más se centraba la atención en la cuestión de qué hacer. Luego se introdujo el concepto de presupuesto de carbono con el quinto informe del IPCC. El mensaje era claro: para mantenerse por debajo de un calentamiento de 1.5 grados, sólo son posibles tantas toneladas de emisiones de CO2. Esta es también la base de todos los conceptos de cero emisiones netas. Este enfoque en donde muchos gobiernos juzgaron que esto estaba demasiado cerca de la política.
La acusación implícita de algunos gobiernos es que el IPCC es ahora “prescriptivo de políticas”, es decir, que hace demandas políticas y, por lo tanto, excede su mandato. No se trata de dictar a los gobiernos individuales. La afirmación “el cero neto debe alcanzarse para 2050” es, ante todo, una conclusión puramente científica de la física y el ciclo del carbono, en relación con los objetivos del Acuerdo de París. Al mismo tiempo, por supuesto, también es una demanda altamente política. Pero ya no se pueden separar, porque los Estados se fijaron este objetivo en París y firmaron el tratado. Al hacerlo, se han comprometido a actuar.
Probablemente el IPCC puede seguir adelante, comprendiendo que los gobiernos son los destinatarios de los informes. La ciencia en el IPCC trabaja sobre la base del mandato, y al final los países reciben el resultado y dicen muchas gracias. Los gobiernos no tienen que pedir un informe si no quieren. Si los informes solo provinieran de instituciones científicas, la calidad científica sería ciertamente la misma o incluso mejor, pero los políticos probablemente se encogerían de hombros.
La ciencia sigue estando plenamente detrás de este proceso multilateral del IPCC. Centenares de excelentes científicos se presentarán ahora al IE7 del IPCC, que luego trabajarán de forma voluntaria y gratuita durante años. Pero la ciencia por sí sola no puede detener el cambio climático, necesita de todos. Finalmente, la crisis del clima es ya una trágica realidad, se viven de manera creciente y más aguda los incendios forestales, inundaciones, tormentas cada vez más intensas, sequías y hambrunas que arrasan con comunidades y sus personas. Por ello, se tiene la obligación, tanto con todos los que sufren los impactos de la crisis climática ahora, como con las generaciones futuras, de tomar decisiones sobre el futuro del planeta basándose en la mejor evidencia y el conocimiento disponibles.
No omito el señalar que buena parte de la información e ideas de este texto provienen de manera fundamental de: Bullon-Cassis, Laura, María Gutiérrez, Moritz Petersmann y Jessica Templeton. 2025. Resumen del 62.º período de sesiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Boletín de Negociaciones de la Tierra/IISD, vol. 12, número 866, en https://enb.iisd.org/intergovernmental-panel-climate-change-ipcc-62-summary#brief-analysis-ipcc-62: Así como una entrevista al reconocido físico del clima e integrante del IPCC Reto Knutti en la revista científica Spektrum: https://www.spektrum.de/news/ipcc-bericht-ideologie-ist-neuerdings-wichtiger-als-fakten/2256813.

 

En Acapulco sólo funciona una planta de tratamiento de las 21 que existen, afirman

El especialista del Instituto de Investigación de Ciencias Naturales y Camblio Cimático de la UAG, Octavio Klimek, ofreció la conferencia magistral Adaptarnos a una nueva cultura del agua como parte del ciclo Calidad y gestión socioambiental del agua Foto: Jesús Trigo

Karina Contreras

Durante su participación en el ciclo de conferencias Calidad y Gestión Socioambiental del Agua, el secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ángel Almazán Juárez, dijo que de acuerdo con un informe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Acapulco sólo funciona una planta de las 21 que existen.
Mientras que en el estado de las 138 al menos 84 están inactivas, no operan por una u otra causa y para ponerlas a funcionar se necesita mucho presupuesto. Después, en declaraciones el secretario Ángel Almazán reconoció que la situación de Acapulco es grave y fuerte porque no está contribuyendo a la depuración de las aguas. Reconoció que en el puerto la situación es terrible porque antes de los huracanes Otis y John al menos la mitad estaban funcionando, pero luego de esto prácticamente se destruyeron, lo mismo que una planta de monitoreo atmosférico fijo que tenía la Semaren en Acapulco.
Sobre si entonces las aguas residuales se están mandando de manera directa al mar respondió: “Todos lo sabemos, desafortunadamente las aguas se están vertiendo al mar sin tratamiento y es algo que estamos atendiendo, viendo con Conagua y Capaseg para que se pueda verter a un lugar que puedan ser depuradas”.
Reconoció que es un problema muy fuerte que se está viendo con el objetivo de minimizar el problema.
En su mensaje en la inauguración señaló que es un problema grave lo que se tiene porque las plantas de tratamiento tradicionales son costosas, tanto en su instalación, así como en su operación.
Indicó que por ello se está impulsando el tratamiento de aguas a través de humedales construidos que no necesitan luz y son de bajo costo.
Indicó que en la zona norte del estado ya se tienen algunos humedales, sobre todo en Taxco, y la Secretaría del Medio Ambiente está construyendo en humedal en la comunidad de Xocolomatlán, en Chilpancingo, con la tecnología de todas las que se han estado instalando en el país y en Guerrero.
Indicó que el objetivo es tener una planta demostrativa del tratamiento de las aguas y se está difundiendo con las presidentas y presidentes municipales, porque “esta técnica opera sin energía eléctrica, además de que su operación es sencilla y su costo mucho más bajo que la tradicionales que se han venido construyendo para el tratamiento de aguas negras”.
El secretario dijo que del agua que existe el 97 por ciento es salina y el restante es dulce en diferentes estados físicos como los glaseares.
De ese por ciento el 30 del agua es subterránea y un mínimo es agua dulce superficial que es la que se puede aprovechar para las necesidades vitales, las cuales están concentradas en ríos, arroyos, en lagunas y lagos.
Agregó el secretario que paradójicamente esa agua es la que está siendo mayormente contaminada. Dijo que en el país el 75 por ciento sufre de escasez de agua. Añadió que en Guerrero hay insuficiencia severa de agua, en donde un 10 por ciento tienen sequía severa, un 18 sequía moderada y “de una u otra manera tenemos insuficiencia de agua”.
Almazán Juárez destacó que el 40 por ciento está anormalmente seco y “eso nos indica que debemos tomar las medidas necesarias para mantener la supervivencia de los seres que habitamos este planeta y en particular el estado”.
Al menos 18 municipios, según las estadísticas, tienen insuficiencia de agua, un 10 por ciento de ellos con insuficiencia grande de agua.
Consideró que la supervivencia de los organismos para tener el agua considerable para vivir debe ser a base del tratamiento de las aguas superficiales, pues son las que mayormente están siendo contaminadas y no escapan de ello las aguas subterráneas.
“Esto nos está afectando gravemente y no sólo por la salud de las personas, sino también porque económicamente está afectado la pesca y otras actividades que viven de los organismos acuáticos”, manifestó el funcionario.
Dijo que todos tienen una gran tarea y deben participar de una u otra manera para tener agua suficiente y de calidad para poder ser ingerida para nuestra sobrevivencia. El agua se debe considerar como si fuera la sangre del planeta.
El ciclo de conferencias dentro de la conmemoración del Día Mundial del Agua, que se llevó a cabo en el Centro de Ciencias de Desarrollo Regional de la UAG, uno de los ponentes fue el especialista en medio ambiente, Octavio Klimek Alcaraz, colaborador de El Sur, quien dijo que se requiere de manera urgente una gestión del agua con un enfoque ecosistémico para recuperar el buen estado ecológico de múltiples ecosistemas acuáticos.
Con su ponencia Adaptarnos a una nueva cultura del agua en el contexto del cambio climático, dijo que es el principal problema en el siglo XXI.
Comentó que en uno de los informes de evaluación señala que está claro que la influencia humana ha calentado la atmósfera, ha habido cambios rápidos como olas de calor, fuerte precipitaciones.
Klimek Alcaraz dijo que en Guerrero las temperaturas serán muy altas, sobre todo en la Tierra Caliente, aunque la mayor parte del estado va a ser afectado. Agregó que los huracanes que han pasado por el puerto en los últimos años son las pruebas de lo que está pasando con el cambio climático. Estimó que la lección es mejorar la calidad de vulnerabilidad, que se tienen que empezar a subir los asentamientos humanos a sitios más seguros frente al nivel del mar, porque es un problema que se tiene sobre todo en las costas.
Dijo que se tiene que hacer compatible la política económica con la buena gestión del agua, porque actualmente se construye para satisfacer con los grandes sistemas de riego en estados para la agricultura exportadora como es el caso de Sonora, y señaló que se tiene un gran problema en las ciudades donde se pierde mucha agua por sistemas ineficientes y se necesita corregir eso.
Dijo que se tiene que invertir más en mantenimiento para hacer más eficiente la distribución del agua. Que se tiene que aumentar la conciencia social de la sociedad.
La inauguración de ciclo de conferencias estuvo a cargo del rector de la UAG, Javier Saldaña Almazán, quien dijo que las conferencias no sólo son un llamado a la reflexión sobre la crisis hídrica global y muy especialmente la que vive Guerrero, sino también una oportunidad para que la UAG, en colaboración con el gobierno de México, contribuya con conocimiento científico y propuestas concretas que garanticen el acceso equitativo al agua.

IPCC bajo asedio

 

(Primera de dos partes)

El Grupo Interguberna-mental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) se reunió para revisar el borrador de trabajo relacionado con los elementos clave de su Séptimo Informe de Evaluación (IE7). Su 62 sesión (IPCC-62), fue realizada formalmente del 24 al 28 de febrero de 2025 en Hangzhou, China. En ella participaron 449 representantes de gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad civil, incluidos 300 delegados de 124 países miembros y 48 organizaciones observadoras.
El IPCC fue establecido en 1988 por la Organización Meteo-rológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para evaluar, de manera integral, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeco-nómica relevante para com-prender el cambio climático an-tropogénico, sus posibles impac-tos y las opciones de adaptación y mitigación. El IPCC es un organismo intergubernamental y científico con 195 países miembros. No realiza nuevas investigaciones ni monitorea datos relacionados con el clima; en cambio, cientos de científicos de todo el mundo ofrecen su tiempo voluntariamente para realizar evaluaciones del estado del conocimiento sobre el cambio climático con base en literatura científica y técnica revisada por pares y disponible internacionalmente. Los informes del IPCC tienen como objetivo ser relevantes para las políticas, pero no prescriptivos. Los informes proporcionan información clave para las negociaciones internacionales sobre el cambio climático.
En la reunión del IPCC-62, los participantes se enfrentaron a una agenda apretada y a la necesidad de resolver cuestiones clave pendientes, como el calendario para la presentación de los resultados del IE7. También se debía llegar a un acuerdo sobre las líneas generales de los informes de los tres grupos de trabajo en que se subdivide el IE7, y el informe de síntesis que resumirá las principales conclusiones del ciclo, así como el alcance de un informe metodológico sobre la eliminación de dióxido de carbono y la captura, utilización y almacenamiento de carbono.
Finalmente, la reunión se prolongó más de un día, con los delegados trabajando más de 38 horas seguidas desde la mañana del viernes hasta la noche del sábado 1 de marzo, buscando llegar a un acuerdo y finalizar su trabajo. La sesión concluyó con éxito elementos importantes de su trabajo, allanando el camino para que los grupos de trabajo inicien la elaboración sustancial de sus contribuciones al IE7. Sin embargo, aún quedan algunas cuestiones clave sin resolver, como el plan de implementación del IE7.
Se debe comprender que el proceso del Acuerdo de París en materia de cambio climático requiere de manera fundamental de la ciencia más reciente y de mayor calidad disponible. Esta ciencia permite a líderes y negociadores trabajar, de buena fe y con pruebas sólidas, para trazar el rumbo hacia un mundo sin aumento de 1.5 grados, más seguro y justo para todos. El primer Balance Mundial de 2023 ofreció la oportunidad de analizar los avances logrados en la implementación del Acuerdo de París y tomar decisiones para corregir el rumbo según fuera necesario. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC fue crucial para orientar dicho proceso. En 2028, el próximo Balance Mundial, será fundamental que todas las contribuciones de los grupos de trabajo al IE7 del IPCC se preparen a tiempo para fundamentar las deliberaciones y la toma de decisiones de las Partes. La capacidad de la ciencia más reciente disponible para fundamentar el Balance Mundial es un elemento fundamental del Acuerdo de París que, de perderse, socavaría su credibilidad e integridad. Por ello, se requiere preservar el vínculo entre la ciencia del IPCC y el proceso del Balance Mundial.
Sin embargo, con la influencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha fortalecido una tendencia en contra de la protección internacional del clima. Aunque todavía se tiene a los países de Europa como una fuerza relativamente progresista, es aterrador ver cómo está cambiando el estado de ánimo en todo el mundo. Estados Unidos es el ejemplo extremo de esto. Hace cinco años la gente todavía hablaba de innovación, protección del clima, sostenibilidad y lo que fuera. La política se ha desplazado hacia los intereses nacionales en lugar de hacia la cooperación global y hacia el rearme en lugar de hacia la sostenibilidad. La gente se está aislando, todo está enfocado en la economía y la inflación. La protección del clima, la biodiversidad y todas estas cuestiones vitales ocupan un lugar bastante bajo en la agenda política en este momento.
Hasta ahora, los Estados Unidos habían proporcionado una parte significativa de los fondos necesarios para el IPCC, además del trabajo voluntario de cientos de científicos. Esto se agrava cuando líderes importantes pierden sus trabajos, como le ha sucedido ahora a la Dra. Kate Calvin, científica jefa y asesora climática principal de la NASA el pasado martes 11 de marzo, además su puesto también fue eliminado. La Dra. Calvin iba a copresidir el importante Grupo de Trabajo III del IPCC, centrado en la mitigación del cambio climático. Días antes de la IPCC-62 el gobierno del presidente Donald Trump negó a sus funcionarios el permiso para viajar a la reunión y canceló un contrato de apoyo técnico para los trabajos del IPCC, por lo que Calvin no viajó a la reunión, y dejó de ser copresidenta del Grupo de Trabajo III.
Además, el gobierno del ex presidente Joe Biden había dirigido aproximadamente 1.5 millones de dólares anuales a una unidad de apoyo técnico, un pequeño equipo que ayudaría a crear gráficos y sitios web, organizar reuniones y editar el informe del grupo. La administración Trump también suspendió el trabajo de dicha unidad. La pérdida de esa unidad puede provocar retrasos en el grupo de trabajo para la preparación de la evaluación.
Sin embargo, las decisiones en contra de todas las medidas de reducción de CO2 son las que pueden pesar más. La adminis-tración Trump ahora está tra-tando de eliminar el mandato de la Agencia de Protección Am-biental (EPA, por sus siglas en inglés) de reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Aunque muchos optimistas consideran que, si Estados Unidos deja de participar durante los próximos cuatro años y luego vuelve a participar, entonces apenas habrá consecuencias. Eso, si no llega un sucesor del presidente Trump negacionista del cambio climático. Pero, el mayor peligro es que otros países también se retiren y los tratados internacionales de repente dejen de ser vinculantes. Si a un país ya no le apetece comprometerse, huye de la mesa de negociación y de los compromisos que ha firmado. Seguramente, esa no es la forma en que se resuelven los problemas globales como el cambio climático.
Siempre ha habido juegos de poder y una cierta política de intereses. Esto es completamente normal. Pero lo que está sucediendo ahora en los Estados Unidos es sintomático del ambiente acalorado y cada vez más anticientífico que surge dondequiera que los intereses políticos, personales o financieros y la política de poder se ponderan más que el bienestar de las personas y las fundaciones científicas. Cualquier medio para los integrantes del actual gobierno es permisible si les ayuda a lograr más poder y riqueza. La ideología es más importante que los hechos. Esto es extremadamente peligroso, especialmente para un proceso multilateral internacional en el que todo el mundo tiene que decir que sí. Si lo que sucede ahora en los Estados Unidos se convierten en un modelo, entonces un curso común hacia soluciones científicamente requeridas ya casi no es sostenible.
Los científicos del IPCC están preocupados por la forma en que algunos gobiernos están tratando con el organismo. Los investigadores se han quejado de que algunos países quieren tener demasiado control sobre el contenido y la fecha de publicación del próximo informe. El hecho de que los gobiernos traten de influir en lo que el IPCC trata no es nuevo.

 

Bosques tropicales en América y cambio climático

Las selvas tropicales desempeñan un papel vital en la regulación del clima global y la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, un importante estudio publicado este 7 de marzo en la revista científica Science revela que los bosques tropicales en América no se están adaptando con la suficiente rapidez para seguir el ritmo del cambio climático, lo que genera inquietudes sobre su resiliencia a largo plazo. (https://www.science.org/doi/10.1126/science.adl5414).
El título del artículo publicado indica de manera clara el problema: Los bosques tropicales de América están cambiando demasiado lentamente para seguir el cambio climático. La investigación, dirigida por el Dr. Jesús Aguirre-Gutiérrez del Instituto de Cambio Ambiental (ECI) de la Universidad de Oxford, involucró a más de 130 científicos que analizaron datos de 415 parcelas de bosque permanente que abarcan desde México hasta el sur de Brasil. Al examinar las características de más de 250 mil árboles, el equipo evaluó cómo responden las diferentes especies a los cambios en las temperaturas y los patrones de lluvia.
El problema es que las regiones tropicales terrestres están experimentando un cambio climático rápido, y algunos escenarios para la América tropical proyectan aumentos de temperatura de hasta 4 grados y reducciones de precipitación cercanas al 20 por ciento para el año 2100. Esto podría desequilibrar aún más los bosques tropicales, haciéndolos más vulnerables a fenómenos climáticos extremos. Así se expondría a los conjuntos de especies actuales a climas que nunca han experimentado, lo que podría seleccionar comunidades de plantas futuras adaptadas a tales climas, pero diferentes a los observados actualmente. Por lo tanto, las respuestas de las comunidades al cambio climático probablemente dependerán de los mecanismos subyacentes y del contexto geográfico. Frente a las amenazas del cambio climático, es fundamental y urgente comprender la capacidad de estos sistemas complejos para adaptarse al cambio y sobrevivir. Las relaciones entre las condiciones ambientales, el rendimiento de las plantas y la distribución están mediadas por los rasgos funcionales de las especies.
El cambio climático ya está afectando la supervivencia y distribución de las comunidades vegetales de las zonas tropicales de América. Si las especies responden al cambio climático a través de la migración, entonces cabría esperar que las comunidades de montaña siguieran mejor los cambios en el clima que las de los bosques de tierras bajas, porque las montañas tienen condiciones climáticas diferentes que se dan a distancias más cortas y, por lo tanto, es potencialmente más fácil migrar a través de ellas que las tierras bajas. Dada la exposición a un clima más seco y cálido, se podría esperar una mayor abundancia de especies que presenten rasgos más tolerantes a la sequía. Los rasgos de evitar la sequía, en particular la caducidad, también podrían adquirir mayor importancia en el futuro como una adaptación a la creciente sequía. Así, al observar árboles individuales de diferentes comunidades, se descubre que algunos han sufrido debido a los cambios climáticos, mientras que otros han prosperado. Es posible estudiar las características, también conocidas como “rasgos de los árboles”, de los que han sobrevivido, así como de los nuevos individuos que se unen a las comunidades y de los que han muerto, para comprender qué los hace reaccionar de manera diferente a un clima cambiante.
Aún no está claro cómo los cambios en la abundancia y distribución de las especies se traducen en cambios en la composición funcional y qué cambios funcionales han ocurrido como respuesta a la aparición de un clima más cálido, más seco y más variable en la América tropical. No se sabe con certeza si estos cambios funcionales coinciden con la dirección del cambio climático y, de ser así, si la tasa de cambio de los rasgos funcionales sigue el ritmo del cambio climático o se queda atrás. En la investigación se abordan estas lagunas de conocimiento mediante el análisis de los cambios de rasgos de la comunidad arbórea que se han producido en los últimos 40 años en los bosques tropicales de las Américas, debido a la dinámica de los conjuntos de árboles sobrevivientes, reclutas y fatales.
Los conjuntos de árboles sobrevivientes consisten en árboles con rasgos potencialmente más adecuados a las condiciones climáticas existentes, y los conjuntos de reclutas están compuestos por individuos con rasgos adaptados a las condiciones climáticas emergentes. Los conjuntos de fatales podrían representar individuos con rasgos menos resilientes que causan su incapacidad para hacer frente a los cambios climáticos. También se cuantificó si los cambios observados en la composición de los rasgos han sido suficientes para rastrear el cambio climático hasta la fecha. Por lo tanto, un enfoque basado en los rasgos proporciona un marco prometedor para predecir los impactos del cambio climático y la resiliencia en los ecosistemas forestales.
En general, se descubrió que los bosques de tierras bajas muestran cambios significativos y mayores en más rasgos comunitarios que los bosques montanos. En todos los bosques y en los conjuntos de supervivientes, la abundancia de especies caducifolias está aumentando, con el consiguiente aumento de la capacidad fotosintética de las hojas y una disminución de la superficie y el grosor de las hojas, tal vez como una adaptación a un clima más cálido y seco. Sin embargo, las comunidades de reclutamiento en los bosques de tierras bajas han mostrado, en promedio, disminuciones en la abundancia de especies caducifolias, en el contenido de carbono y nitrógeno de las hojas y en la densidad de la madera. Fundamentalmente, la mayoría de estos rasgos están cambiando a sólo una fracción de la tasa necesaria para mantener el equilibrio con el clima en toda la comunidad de árboles y en los conjuntos de supervivientes. Las comunidades de reclutamiento muestran el mejor seguimiento de un clima cambiante.
Entre los principales hallazgos de la investigación se señalan:
La adaptación de los bosques está retrasada: si bien el cambio climático está alterando los patrones de temperatura y precipitaciones, las comunidades de árboles están cambiando demasiado lentamente para permanecer en equilibrio con su entorno.
Las estrategias de supervivencia varían: algunas especies de árboles prosperan mientras que otras tienen dificultades. Características como la caducidad, la densidad de la madera, el grosor de las hojas y la tolerancia a la sequía influyen en la capacidad de un árbol para sobrevivir en un clima cambiante.
La elevación importa: los bosques montañosos muestran una adaptación más rápida que los bosques de tierras bajas, probablemente debido a una mayor variabilidad climática.
Diferencias en el reclutamiento: los árboles más jóvenes (reclutas) muestran los cambios más notables en las características, aunque la composición general del bosque permanece prácticamente sin cambios.
Se concluye en el análisis, que se demuestra que la composición de la comunidad arbórea está cambiando para adaptarse al cambio climático, pero la composición de las especies arbóreas y las propiedades funcionales de los bosques tropicales de América (y posiblemente de todos los bosques tropicales) están cada vez más fuera de equilibrio con el clima local. Tal desequilibrio probablemente aumenta la vulnerabilidad al cambio climático.
Además. el estudio destaca la necesidad urgente de más investigaciones y estrategias de conservación para apoyar la resiliencia de estos ecosistemas críticos.
Es clave el comprender qué características ayudan a los árboles a sobrevivir, así como qué especies de árboles se comportan mejor o peor y qué conjunto de características tienen, entonces se sabrá qué pueden soportar. Esto ayudará a determinar qué acciones de conservación se deben fomentar y dónde se deben asignar los fondos para estas acciones. Es decir, se pueden orientar los esfuerzos de conservación y las decisiones de política pública.

 

Adaptación y animales urbanos

Las actividades antropogénicas han cambiado drásticamente las condiciones ambientales en todo el mundo, impactando negativamente la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Al mismo tiempo, la mayoría de la población humana vive en áreas urbanas que están muy alteradas de los hábitats naturales. Sin embargo, muchas especies prosperan en estos entornos urbanos.
El entorno de las ciudades densamente pobladas, donde hoy vive casi el 60 por ciento de la población mundial, es muy diferente de los hábitats naturales. Además, las ciudades son islas de calor, lo que proporciona un indicio de cómo las especies animales afrontan las temperaturas más altas. Súmese una mayor contaminación del aire, el agua, el ruido y la luz. También experimentan una mayor fragmentación del hábitat, menor diversidad y abundancia de especies nativas, alto número de especies no nativas y menor diversidad filogenética dentro de las comunidades.
Aun así, los entornos urbanos son explotados con éxito por muchas especies no humanas. Palomas, halcones peregrinos, patos, carpas y peces de colores son solo algunos de los ejemplos de aquellos que prosperan en hábitats urbanos.
Si bien se ha considerado que las tasas de evolución son demasiado lentas para tener relevancia para la urbanización, investigaciones recientes en una amplia variedad de taxones han demostrado que los organismos pueden de hecho evolucionar rápidamente en respuesta a los entornos urbanos. Se han observado cambios evolutivos en tan solo dos generaciones, y pueden incluir adaptaciones conductuales, morfológicas y fisiológicas, o incluso especiación, en respuesta a condiciones ambientales alteradas, nuevos recursos y diferentes hábitats físicos, entre otros. Estos cambios pueden ser particularmente rápidos en entornos urbanos, donde las alteraciones significativas de numerosos factores abióticos y bióticos son simultáneas y a menudo predecibles. Por lo tanto, los estudios de adaptación en entornos urbanos pueden estar en una posición ideal para probar la teoría evolutiva más amplia en todos los taxones, particularmente en el contexto de múltiples factores estresantes. A su vez, comprender el potencial de adaptación de diversos taxones, así como la resiliencia de los ecosistemas a los factores estresantes antropogénicos, la urbanización y el cambio global, son de suma importancia para informar las acciones de conservación, incluso en los hábitats naturales.
Entonces, existen evidencias de que los animales de zonas urbanas se adaptan mejor a los cambios ambientales que sus congéneres en espacios naturales. Esta adaptabilidad podría convertirlos en un salvavidas para especies enteras frente al cambio climático.
Dado, que los hábitats urbanos difieren mucho de los hábitats naturales, se plantean nuevos desafíos de investigación sobre los animales y las plantas. Hasta ahora se sabe poco sobre cómo se desarrollan las poblaciones de una misma especie en hábitats fuertemente influenciados por los humanos y en hábitats menos influenciados por ellos.
La hipótesis es, que las poblaciones animales de zonas urbanas muestran una resiliencia significativamente mayor a las condiciones ambientales estresantes. Así lo busca probar un equipo de investigación internacional dirigido por la doctora. Elizabeta Briski, del Centro de Investigación Oceánica GEOMAR Helmholtz de Kiel, Alemania, como se señala en su nota de prensa (https://www.geomar.de/news/article/tiere-aus-staedtischer-umgebung-passen-sich-besser-an-umweltstress-an).
El equipo de investigación estudio cómo las condiciones de las zonas urbanas afectan a las poblaciones de tres especies acuáticas (un mejillón y dos crustáceos). Su estudio muestra que estas poblaciones se adaptan a un entorno perturbado y, por tanto, se vuelven más resilientes a los cambios ambientales, como el clima y los cambios de uso de la tierra. El estudio se publicó el pasado miércoles 19 de febrero en la revista Ecology Letters (https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/ele.70074).
Para su estudio, los investigadores compararon poblaciones de mejillones (Mytilus sp.) y crustáceos (Gammarus locusta y Gammarus salinus) del fiordo de Kiel, fuertemente influenciado por los humanos, con las de la reserva natural de Schleimünde, menos expuestas a los cambios ambientales. “Las diferencias entre estos lugares incluyen, por ejemplo, la concentración de metales pesados en el sedimento o la temperatura del agua”, explica Briski. “Las ciudades son islas de calor en las que los animales ya están expuestos a temperaturas más altas que en hábitats naturales que en gran medida no se ven afectados por los humanos”.
Para probar su adaptabilidad, los investigadores expusieron a los animales de ambos cuerpos de agua a diversos factores de estrés en condiciones de laboratorio. Los factores de estrés reflejan las condiciones ambientales actuales y proyectadas en el Mar Báltico, como el aumento de las temperaturas, los cambios de salinidad y un aumento del dióxido de carbono en el agua, lo que conduce a la acidificación. El equipo documentó la supervivencia de los animales durante un período de 30 días.
Los resultados muestran que las poblaciones de hábitats con influencia urbana tienden a ser más resistentes a estos factores estresantes ambientales que sus contrapartes de hábitats protegidos. Esto sugiere que ya se han adaptado al aumento del estrés de las condiciones cambiantes causadas por los humanos.
Los resultados del estudio apoyan la hipótesis de que los hábitats urbanos pueden proporcionar pistas importantes sobre cómo los animales se adaptan a futuros cambios ambientales. “Nuestros resultados sugieren que diferentes poblaciones de la misma especie tienen diferentes vulnerabilidades a los factores estresantes asociados con la urbanización”, dice Briski. Esto tiene consecuencias importantes para la conservación de la naturaleza: “Las poblaciones urbanas podrían sustentar a las poblaciones en hábitats más naturales porque muestran una mayor resiliencia al cambio ambiental”. Sin embargo, aún no está claro si estas adaptaciones podrán seguir el ritmo de los cambios ambientales inducidos por el hombre.
Las investigaciones futuras deberían investigar cómo otros factores estresantes, como los metales pesados o la contaminación lumínica, afectan la adaptación y si estas adaptaciones proporcionan ventajas en nuevos hábitats.
Pero los resultados de esta investigación sugieren que los organismos vivos se adaptan no sólo a las condiciones cambiantes, sino también al hecho de que las condiciones cambian cada vez más significativamente y con mayor frecuencia.
Esta resiliencia proporciona pistas sobre cómo los seres vivos se adaptarán a las condiciones cambiantes de la Tierra en la evolución futura, escribe el equipo. La conclusión de los investigadores es que esto podría permitir potencialmente que los animales y las plantas de los hábitats urbanos sirvan como “poblaciones de rescate” frente al cambio climático y la crisis de la biodiversidad. Al mismo tiempo, advierten que su mayor tolerancia a futuros cambios ambientales también podría facilitarles la conquista de nuevos hábitats: “Las convierte en potenciales especies invasoras, propagadas por el comercio humano y el transporte entre centros urbanos”.

Cómo los lugares obtienen sus nombres

Las montañas, los ríos, las ciudades e incluso las bahías tienen nombres. Generalmente existe consenso sobre cómo se llama un lugar. ¿Puede entonces un presidente estadunidense decidir simplemente cambiar el nombre del Golfo de México?
La toponimia -–la ciencia que estudia los nombres geográficos y las reglas según las cuales se asignan– ha sumado ahora dos casos espectaculares: el presidente estadunidense Donald Trump, ordenó por decreto cambiar el nombre de dos lugares poco después de su investidura, el 20 de enero de 2025. Por un lado, la responsable “Junta de Nombres Geográficos de Estados Unidos” debería retirar el nombre indígena “Denali” de la montaña más alta de América del Norte, de 6 mil 190 metros sobre el nivel del mar, y cambiarle el nombre a “Monte McKinley”. Por otra parte, las zonas costeras del “Golfo de México” pasarán a llamarse “Golfo de América”.
Se observa poco positivo en el decreto de Trump. El presidente estadunidense ha creado un malestar innecesario, cuando se entiende que proceso de denominación geográfica debe ser de forma cooperativa y por consenso.
En Estados Unidos, las reacciones ante los decretos de los antiguos y nuevos presidentes estadunidenses reflejan la falta de consenso interno. Los indígenas de Alaska hablan de una afrenta por haber luchado duramente para que su montaña, considerada sagrada, recuperara su nombre original, “Denali”. Probablemente durante mucho tiempo se llamó Denali, que significa “El Grande” en el idioma de la tribu indígena norteamericana Koyukon. En 1917 pasó a llamarse Monte McKinley. En 2015, bajo la presidencia de Barack Obama, la montaña, que se considera sagrada, recuperó su nombre indígena antes de que Donald Trump la rebautizara como Monte McKinley por decreto.
En un artículo publicado en el The New York Times de Levitt y Wallace del 14 de febrero de 2025 (https://www.nytimes.com/es/interactive/2025/02/14/espanol/america-latina/golfo-mexico-trump.html), señalan que según cálculos de Sovereign Limits, una base de datos de fronteras internacionales, sumando el mar territorial, las zonas económicas y de alta mar, México reivindica el 49 por ciento del Golfo de México (757 mil 300 km2), Estados Unidos reivindica el 46.0 por ciento (707 mil 600 Km2) y Cuba el 6.0 por ciento (82 mil Km2). Es decir, son tres países los que comparten el Golfo de México, con una enorme biodiversidad expresada además en su riqueza pesquera, no solo eso, su lecho marino es rico en petróleo, gas y diversos minerales. Nada es fortuito en la búsqueda del cambio de nombre, no es un capricho del presidente Trump.
El decreto de Trump se refería explícitamente sólo a la plataforma continental estadunidense en el Golfo de México, una zona costera controlada por Estados Unidos. Es decir, su gobierno no puede obligar a otros países a utilizar un nuevo nombre.
Por ello, gobiernos de países europeos como Alemania han expresado que seguirán usando los nombres válidos de la IHO, entre los que no se encuentra el “Golfo de América”.
La Enciclopedia Británica, la enciclopedia más reconocida a nivel global, ha señalado en la Red X (@Britannica), que va a seguir utilizando “Golfo de México” por las siguientes razones: atiende a una audiencia internacional, la mayoría de la cual se encuentra fuera de Estados Unidos; y el Golfo de México es un cuerpo de agua internacional y la autoridad de Estados Unidos para cambiarle el nombre es ambigua; se le llama Golfo de México desde hace más de 425 años. De hecho, presenta el mapa de la ahora América del Norte y Central en su primera edición de 1768 donde aparece ya claramente el nombre de Golfo de México.
Sin embargo, gigantes tecnológicos como Google y Apple obedecieron y cambiaron la denominación en sus instrumentos de navegación. Google ahora no sólo muestra el nombre “Golfo de América” a sus usuarios en Estados Unidos, sino que el término también ha sido añadido entre paréntesis en otras versiones de otros idiomas, y esto incluso se aplica a todo el Golfo, en lugar de sólo a la parte cercana a la costa estadunidense. Las propias autoridades estadunidenses aparentemente no tienen del todo claro qué significan exactamente el decreto. La directiva de Trump se refería explícitamente sólo a la parte estadunidense del Golfo. Sin embargo, diversos medios de información señalan que el nuevo secretario del Interior estadunidense, Doug Burgum, ordenó a la Junta de Nombres Geográficos, haciendo referencia al decreto presidencial, renombrar el área actualmente conocida como Golfo de México como Golfo de América, lo que aparentemente llevó a la interpretación de Google.
En el caso de los medios de información, la agencia de noticias estadunidense Associated Press (AP) ha sido vetada en sus trabajos informativos por la Casa Blanca. Esto, en tanto no cumpla con el requerimiento de la administración del presidente Trump de escribir Golfo de América. Los representantes de AP han señalado que no adoptaban la nueva denominación porque su audiencia es global, y solo Estados Unidos ha decidido cambiar el nombre. Aunque anunciaron además, su intención, siempre que mencionaran el Golfo, de añadir a continuación que el gobierno de su país ha decidido llamarlo de otra manera, pero pese a ello existe el veto. No solo AP continúa en Estados Unidos usando la denominación antigua. También Bloomberg News, Los Angeles Times, Reuters, The New York Times y The New Yorker, entre otros reconocidos medios de información en Estados Unidos, optan aún por escribir Golfo de México.
Es importante entender que la necesidad de dar nombre a los lugares geográficos es debido a que los seres humanos somos seres territoriales, la constante es que queremos estructurar y comprender el mundo que nos rodea.
Los primeros mapas que los primeros humanos tallaron en las paredes de cuevas no contenían nombres de lugares debido a la falta de escritura. Pero se puede suponer que las montañas, los ríos y otras características del paisaje recibieron nombres que se transmitieron oralmente mucho antes de las primeras culturas escritas. En las culturas indígenas, además de la orientación en el espacio, también jugaban un papel las ideas religiosas naturales, como qué deidad o espíritu vive en determinados lugares. Diversas culturas desarrollaron mapas narrativos en forma de canciones memorizadas que les mostraban el camino en sus migraciones de larga distancia.
Muy a menudo, los nombres servían para reivindicar de forma permanente los territorios conquistados. Las potencias coloniales europeas, en particular, ignoraron los nombres indígenas e inscribieron en sus mapas los nombres de sus propios exploradores y conquistadores.
Por eso los nombres geográficos tienen mucho que ver con cuestiones de poder, con la colonización, con la adquisición de tierras o, más generalmente, con procesos históricos de territorialización.
Hacia finales del siglo XIX se inició un cambio en el pensamiento. Debido al aumento del comercio mundial, la comunicación global y la cooperación internacional en materia de investigación, los países de repente vieron una ventaja en trabajar más estrechamente juntos para nombrar la Tierra y tratar de estandarizar los nombres.
Pero ¿Cómo funciona realmente la denominación de montañas, regiones, bahías y mares enteros? ¿Quién tiene derecho a hacerlo? ¿Qué reglas se aplican? ¿Y qué pasa si los países no pueden ponerse de acuerdo sobre los nombres?
El cambio de nombre es un asunto que compete a los Estados nacionales. Cambiar el nombre de una montaña en el propio territorio es una cuestión que compete a cada país. Sin embargo, en el Golfo de México, que es un espacio marítimo internacional, lo que se aplica no es lo que quiera un país individual, sino lo que determine una organización intergubernamental, la Organización Hidrográfica Internacional (IHO por su acrónimo en inglés), con sede en Mónaco.
El IHO tiene su antecedente en 1899, el 7º Congreso Internacional de Geógrafos en Berlín creó una comisión para dar a los fondos marinos un nombre uniforme en todo el mundo. A principios del siglo XX, el príncipe Alberto I de Mónaco fundó un gran proyecto científico llamado Carta Batimétrica General de los Océanos, todavía en curso, para medir todo el océano. No fue hasta diciembre de 2024 que los científicos celebraron como un éxito el mapeo detallado de una parte del océano Ártico. Las iniciativas de esa época contribuyeron en última instancia a la fundación de la IHO en Mónaco en 1921, que es una organización intergubernamental independiente con estatus de observador en las Naciones Unidas. El objetivo de la convención es “lograr la mayor uniformidad posible de las cartas y documentos náuticos”.
El papel de la IHO es trabajar para lograr una denominación uniforme y consensuada. La regla internacional es que el nombre utilizado para las áreas marinas debe ser siempre el que aparece en los mapas de la IHO. Sin embargo, no existen regulaciones vinculantes que impidan a los Estados nacionales seguir su propio camino. Básicamente, cada país puede mantener la designación como quiera, la IHO no es una especie de tribunal de arbitraje supranacional ni un órgano de toma de decisiones.
Mucho antes de la actual disputa sobre el Golfo de México, otros nombres de mares eran controvertidos; algunos todavía lo son hoy. No sólo Irán, sino muchos países alrededor del mundo hablan del Golfo Pérsico, mientras que Arabia Saudita tiene un Golfo de Arabia en sus mapas. Desde la década de 1990, existe un conflicto entre Japón y Corea del Sur sobre cómo llamar a la zona marítima entre los dos países: Mar de Japón o Mar del Este.
Finalmente, a mediados del siglo XX, cobraron impulso los esfuerzos por estandarizar la denominación de la Tierra en su conjunto, incluida la tierra firme. En 1959 las Naciones Unidas fundaron su propio organismo, el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas en Nombres Geográficos (UNGEGN por su acrónimo en inglés). Su misión es trabajar hacia la estandarización de los nombres geográficos. Se trata de principios comunes basados en el consenso. Además, el objetivo es garantizar que cada país disponga de los recursos y las competencias necesarias para gestionar los nombres geográficos. La UNGEGN no discute casos individuales, sino sólo principios generales. Por tanto, las decisiones adoptadas por los 80 países que asisten periódicamente a las reuniones de la organización no constituyen formalmente derecho internacional.
Es decir, existen esfuerzos de casi un siglo, tanto en el mar como en tierra, para estandarizar los nombres geográficos por consenso, pero no existe ninguna autoridad global que pueda obligar a los Estados nación a utilizar determinados nombres.
La necesidad de estandarización sigue siendo grande. Después de siglos en los que autoridades, gobiernos, exploradores y conquistadores han inspeccionado la superficie de la tierra y la han cubierto con una red invisible de nombres, han quedado dos tipos básicos: los endónimos, términos geográficos utilizados por los habitantes de una región o del propio estado respectivo, y los exónimos, por otro lado, son nombres diferentes que otras comunidades de hablantes usan. Por ejemplo, en alemán se dice Deutschland y en español Alemania, en alemán se dice Dresden y en español Dresde. El número de estos exónimos es mucho mayor que el número de nombres propios.
Desde su fundación, el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas en Nombres Geográficos ha insistido en dar prioridad a los endónimos, es decir, respetar las designaciones propias. Sin embargo, esta cuestión ha sido objeto de un apasionado debate en el organismo de la ONU durante algún tiempo. La posición tradicional rechaza los exónimos porque se considera que expresarían una forma de propiedad. Aunque también se puede considerar más positivamente como signos de familiaridad con el lugar mencionado. A esto se suma la exigencia de un mayor respeto por los nombres indígenas, como en el caso del monte Denali en Alaska.
Lo que está fundamentalmente claro en las diferentes reacciones al decreto del presidente Trump es que los nombres de montañas, ríos, paisajes y zonas marinas son importantes para muchas personas e incluso para países enteros, como México, y forman parte de su identidad. El cambio de nombre, especialmente el cambio de nombre forzado socava esta identidad.

El cambio climático hizo más probables los incendios en Los Ángeles

 

A principios de este año se produjeron varios incendios devastadores en el área metropolitana de Los Ángeles, California, que se cobraron 29 vidas y destruyeron más de 16 mil viviendas y otras edificaciones. A la fecha, los incendios no están completamente contenidos, así como la magnitud total de la destrucción solo se hará evidente en las próximas semanas y meses.
La costa sur de California tiene un clima mediterráneo con matorrales de chaparral adaptados al fuego, pastos y bosques de encino. Los incendios forestales son una parte natural del ecosistema local, y algunas especies incluso dependen de ellos. Los incendios forestales suelen ser más intensos entre julio y septiembre debido a la baja humedad del combustible causada por la falta de precipitaciones en verano, las altas temperaturas y la baja humedad.
Sin embargo, algunos de los eventos más destructivos de la región ocurren en otoño o principios del invierno debido a la llegada de la temporada del viento de Santa Ana. Estos vientos secos ocurren en la costa sur de California cuando el aire fluye hacia la costa desde las montañas del interior. Estos vientos suelen ocurrir en los meses más fríos de octubre a marzo, y se vio fortalecido por un sistema meteorológico de “baja presión” de la tropósfera media que se desprendió de la corriente en chorro de latitudes más altas y viajó a California.
Este evento de enero en particular se destaca por la velocidad de propagación del fuego y el desafío de suprimirlo debido a los vientos de Santa Ana excepcionalmente fuertes. La llegada típica de lluvias estacionales de octubre a diciembre suele marcar el final de la temporada de incendios forestales, lo que anula la capacidad de los vientos de Santa Ana de propagar fácilmente incendios grandes e intensos. Esta vez no fue así, como lo demuestra el análisis rápido de un grupo de investigadores de la iniciativa científica World Weather Attribution (WWA) del Imperial College de Londres. La región no ha experimentado precipitaciones significativas desde mayo de 2024, lo que significa que los pastos y la maleza estaban secos y altamente inflamables cuando estallaron los incendios. Además, las precipitaciones superiores a la media en los inviernos de 2022/23 y 2023/24 habían fomentado anteriormente el crecimiento de la vegetación, lo que proporcionó más combustible para los incendios.
Investigadores de Estados Unidos, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Francia, Suecia y Reino Unido colaboraron para evaluar en qué medida el cambio climático inducido por el hombre alteró la probabilidad e intensidad de las condiciones climáticas que alimentaron los incendios forestales de Los Ángeles, y cómo se verán afectadas las condiciones con un mayor calentamiento. Los investigadores concluyen que el cambio climático provocado por el hombre ha contribuido a la intensidad y probabilidad de estos incendios (https://www.worldweatherattribution.org/climate-change-increased-the-likelihood-of-wildfire-disaster-in-highly-exposed-los-angeles-area/).
El equipo de investigación de 32 miembros utilizó el Índice Meteorológico de Incendios (FWI sus siglas en inglés), que tiene en cuenta información meteorológica como la temperatura y la velocidad del viento, para caracterizar las condiciones climáticas que pueden influir en el tamaño de los incendios forestales. También examinó las condiciones de sequía en los meses previos a los incendios y las comparó con patrones similares durante las últimas siete décadas. Las simulaciones ayudaron a comprender el impacto del cambio climático en la extensión de los incendios en la región.
En cuanto a las observaciones meteorológicas, en el clima actual, con un calentamiento global de 1.3 °C en relación con el preindustrial, se espera que las condiciones extremas del FWI, que impulsaron los incendios de Los Ángeles ocurran en promedio una vez cada 17 años. En comparación con un clima 1.3 °C más frío, se trata de un aumento de la probabilidad de alrededor del 35 por ciento y un aumento de la intensidad del FWI de aproximadamente el 6 por ciento. Sin embargo, esta tendencia no es lineal, ya que las condiciones de alto FWI han aumentado más rápidamente en las últimas décadas.
Se prevé que esta tendencia continúe en el futuro, con un aumento del FWI en un 3 por ciento adicional y valores similares que se convertirán en un 35 por ciento más probables si el mundo se calienta a 2.6 °C, que es el calentamiento más bajo esperado según las políticas actuales para 2100.
El cambio climático también ha contribuido a la sequía: se espera que las estaciones secas ocurran en promedio una vez cada 20 años en el clima actual. Esto es 2.4 veces más probable que en un clima preindustrial. Además, se evaluaron los cambios en el momento del final de la estación seca. Analizando las observaciones, se encontró que la duración de la estación seca ha aumentado en unos 23 días desde que el clima global era 1.3°C más frío. Esto significa que, la estación seca, cuando hay mucho combustible vegetal disponible, y los vientos de Santa Ana, que son cruciales para la propagación inicial de los incendios forestales, se superponen cada vez más. Después de dos inviernos muy húmedos en 2022/23 y 2023/24, hubo abundante material vegetal desecado, ya que las lluvias durante estos inviernos promovieron el crecimiento de hierba y arbustos.
Como escribe el propio grupo de investigación, los resultados individuales de estos análisis están sujetos a un cierto grado de incertidumbre, pero apuntan en la misma dirección: el cambio climático ha aumentado la probabilidad de que se produzcan incendios.
La destructividad de un incendio también depende en gran medida no solo de las condiciones climáticas, sino también de si el uso de la tierra y las estrategias de manejo del fuego tienen en cuenta estas características. El desastre fue posible además de las condiciones climáticas debido a las urbanizaciones densamente pobladas cercanas a las zonas de vegetación. Es decir, no se puede volver a construir igual en el área de la costa de California porque muchas de las áreas quemadas de vegetación volverán a tener vegetación con una alta probabilidad de volver a incendiarse con gran rapidez afectando nuevamente las áreas urbanas si no existen las previsiones al respecto sobre este gran riesgo.
Asimismo, los incendios forestales expusieron debilidades críticas en la infraestructura de agua de la ciudad, diseñada para incendios de rutina en lugar de las demandas extremas de incendios a gran escala. La crisis puso de manifiesto la necesidad de inversiones estratégicas en sistemas hídricos resilientes y en una mejor gestión de la presión, junto con medidas más estrictas de adaptación al cambio climático y de preparación para emergencias con el fin de hacer frente a futuros incendios forestales más frecuentes.
Una afirmación importante del estudio es que los ancianos, las personas con discapacidad (especialmente con movilidad limitada), las personas de bajos ingresos sin vehículos personales y los grupos de población que recibieron advertencias tardías se vieron afectados de manera desproporcionada, ya que tuvieron más dificultades para llegar a un lugar seguro. El barrio de Altadena, con una gran población negra, estaba en el camino de los incendios, que destruyeron la principal fuente de riqueza generacional para muchos residentes que anteriormente se enfrentaron a prácticas discriminatorias de exclusión.
En conclusión, el cambio climático inducido por el hombre está potenciando los incendios forestales en muchas regiones del mundo, ya que las condiciones climáticas cálidas, secas y ventosas aumentan el riesgo de que se inicien y se propaguen incendios.