Llama Aguirre Franco a no escandalizarse si algunos sacerdotes cometen faltas

Pide perdón a los familiares del alcalde de Xalpatláhuac y al pueblo por el “antitestimonio” de los sacerdotes Lorenzo Cuéllar Vázquez y Ernesto García Rodríguez

Magdalena Cisneros

Luego de pedir perdón a los familiares y al pueblo por el “antitestimonio” de los sacerdotes Lorenzo Cuéllar Vázquez y Ernesto García Rodríguez, al participar en el asesinato del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, el arzobispo de Acapulco, Felipe Aguirre Franco, pidió no escandalizarse cuando algunos clérigos no sean “tan resplandecientes”, y apeló a “la madurez cristiana de los creyentes frente a los hechos tan dolorosos de esta semana”.

En su homilía de ayer, el prelado católico dijo que no hay que escandalizarse cuando algunos miembros de la iglesia, sobre todo pastores, “no seamos tan resplandecientes, y pidió perdón a Dios, a la iglesia y al pueblo para que “El Señor tenga misericordia de todos nosotros y nos ayude a reparar semejante ofensa”.

El miércoles, el párroco del municipio de Cualac, Lorenzo Cuéllar, asesinó de dos balazos al alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz. El viernes junto al sacerdote Ernesto García, Lorenzo Cuéllar fue recluido en el penal de Chilpancingo.

Al término de la misa, al anticiparse a las preguntas de los reporteros, Aguirre Franco dijo que Jesucristo habló de escándalos sobre el mundo, pero insistió que “no hay que escandalizarse, hay que superar esa crisis que provocan los escándalos”.

También pidió al pueblo no extrañarse de que sucedan estos acontecimientos en la Iglesia Católica, y solicitó de nuevo perdón a Dios, pero también a los familiares del alcalde de Xalpatláhuac “por nuestros antitestimonios, y el que pide perdón quiere decir que es la puerta de la rehabilitación para que enmiende el camino que hubiera fallado”.

Indicó que confiarán en el proceso que se lleve a cabo para que aparezca “la verdad de los acontecimientos y las sanciones que se deben dar”; asimismo solicitó a los medios de información que no exijan que “demos la sentencia, entonces para qué existen los juzgados y los ministerios públicos y los tribunales eclesiásticos, vamos dejando que haya estos juicios”.

Pidió no adelantarse a los acontecimientos, a juzgar, porque todo tiene su proceso.

Hizo una “llamadita a los medios de información” porque resaltan fallas de los sacerdotes, que son reales, pero “se sobredimensionan”, y dijo que será cuando falle Jesucristo que se acabe la iglesia, pero no se acabará aún con estos acontecimientos.

Indicó que le preocupan algunas denuncias sobre sacerdotes que ingieren bebidas alcohólicas, “pero hay que comprobarlo, y existen tribunales tanto civiles como eclesiásticos, nosotros estamos pendientes de todo”.

Precisó que las denuncias “las investigamos muy detalladamente”, que la Iglesia ha encontrado casos “de diferentes clases”.

Antes, el arzobispo informó sobre la celebración del Día de las Comunicaciones Sociales, el domingo 21 de mayo, y un día después hará un desayuno para los reporteros donde pedirá por el trabajo, la familia y que no falten noticias.

Ingresa al penal de Chilpancingo el cura que mató al presidente municipal

También encarcelan al padre Ernesto Rodríguez, como cómplice

 Su confinamiento en la capital es por medidas de seguridad ante las protestas de habitantes de Xalpatláhuac, informa el director de Averiguaciones Previas de la PGJE, Joaquín Juárez Solano

 Zacarías Cervantes Chilpancingo Los sacerdotes Lorenzo Cuéllar Vázquez y Ernesto García Rodríguez, detenidos como presuntos responsables del asesinato del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, fueron ingresados ayer al Centro de Readaptación Social de Chilpancingo y puestos a disposición del juez Jesús Campos.

Los dos clérigos fueron trasladados de los separos de la Policía Judicial del Estado a la cárcel de esta capital por una decena de policías de Seguridad Pública y de la PJE, así como por el director de Averiguaciones Previas de la PGJE, Joaquín Juárez Solano.

Vestido con una camisa a cuadros, negro con blanco, pantalón de mezclilla color negro y botas tipo militar, el sacerdote Lorenzo Cuéllar ingresó al penal cabizbajo y con un semblante triste. Atrás lo seguía el párroco Ernesto García Rodríguez, quien vestía una camisa verde, pantalón gris y huaraches. Ambos se negaron a hacer comentarios a la prensa.

Afuera del penal, presenció de lejos el ingreso de los dos clérigos la madre de Lorenzo Cuéllar, Agustina Vázquez, quien sólo iba acompañada por un joven que se dijo amigo de la familia.

“Esta es una situación grave tanto para una parte como para la otra”, dijo con una voz apenas audible, y agregó que desconoce lo que le espera a su hijo, “porque ese es un asunto de las autoridades, la justicia sabrá qué hacer”, señaló.

A los familiares del presidente municipal muerto les dijo que: “lo siento, se siente perder a un ser querido, yo también estoy sintiendo a mi hijo”, indicó y después se negó a hablar más.

Mientras que el director de Averiguaciones Previas de la PGJE, Joaquín Juárez Solano, dijo que los dos sacerdotes son probables responsables del delito de homicidio en agravio del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal.

Y es que señaló que de acuerdo con testimonios y declaraciones hechos ante la Policía Judicial, también hubo alguna participación del párroco Ernesto García Rodríguez, porque en algún momento retuvo al alcalde y a su hijo mientras Lorenzo Cuéllar fue al curato por el arma con la que disparó.

También informó que una de las hipótesis es que los hechos se generaron por una confusión, porque durante el baile algunas personas agredieron a los sacerdotes, y que éstos los confundieron con el alcalde y su hijo cuando ya se retiraban.

Dijo que es apenas una de las hipótesis porque las investigaciones van a continuar hasta que se esclarezca el caso.

Juárez Solano reconoció que los detenidos fueron trasladados a esta capital por medidas de seguridad, toda vez que ciudadanos de Xalpatláhuac comenzaban a efectuar protestas en Tlapa, donde se encontraban detenidos.

La situación jurídica de los dos clérigos será resuelta en un plazo de 72 horas, por el juez Jesús Campos.

Piden perdón sacerdotes a pobladores y familiares del alcalde de Xalpatláhuac

“Curas diablos, queremos justicia”, gritos durante la misa

 

Liturgia en la parroquia de la cabecera municipal con el cuerpo del alcalde victimado. Rechazan que el obispo Alejo Zavala pretenda defender a los ministros involucrados en el crimen

Ezequiel Flores Contreras Xalpatláhuac Como un acto de reconciliación, la tarde de ayer siete sacerdotes católicos de la diócesis de Tlapa oficiaron una misa en la parroquia de Xalpatláhuac, en donde estuvo presente el cuerpo del alcalde de ese municipio victimado por un sacerdote el pasado miércoles.

Durante la misa, dirigida por Antolín Casarrubias y Mario Campos, clérigos que participan activamente en impulsar la creación de la Policía Comunitaria en la región de la Montaña, los curas pidieron perdón a los familiares y pobladores.

Sin embargo, algunos campesinos –en estado de ebriedad–, externaron su inconformidad gritando en el interior de la iglesia: “Curas diablos”, “lo que queremos es justicia”.

Los párrocos rechazaron que el obispo, Alejo Zavala pretenda defender a los sacerdotes involucrados en el crimen del alcalde priísta. Se pronunciaron porque se esclarezca el asesinato y que se castigue a quien resulte responsable.

Inmediatamente después de que concluyó la misa, los dos sacerdotes adscritos en el municipio de Xalpatláhuac comenzaron a sacar algunos artículos personales del curato, ante las advertencias y amenazas que hicieron varios campesinos en contra de los sacerdotes católicos.

Cohetes, música de viento y

salvas durante el entierro del alcalde priísta

Por otro lado, un río de gente se dirigió al panteón del lugar, llevando el ataúd del alcalde, Lorenzo Ruiz Villarreal para sepultar sus restos. Sobre las calles de tierra de Xalpatláhuac se escuchaba la música de viento, los cohetes y el llanto de los familiares y amigos del alcalde priísta.

“Échense las que mero le gustaban al profesor”, se le escuchó decir a un campesino, que tambaleándose y con voz entrecortada sugirió algunos temas, entre ellos: “20 mujeres de negro” y “Cruz de olvido”.

Cuando el ataúd se encontraba frente al panteón, los policías municipales accionaron sus armas, escopetas y pistolas, en varias ocasiones. Antes de sepultar al alcalde, el síndico municipal, Alfredo Lozada Zurita dirigió un mensaje.

Pidió calma a la población y resignación a los familiares del alcalde priísta asesinado y agradeció a los alcaldes del mismo partido que acudieron al sepelio, entre ellos el de Eduardo Neri, Bertín Sánchez y el de Zitlala, Noé Ramos.

En ese momento, ayudado por unas muletas entró al panteón el hijo del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz García, quien fue herido en la pierna izquierda el mismo día en que el sacerdote Lorenzo Cuéllar victimó a su padre en Cualac.

Por la mañana, el senador del PRI, Héctor Astudillo Flores estuvo por un instante en el sepelio del alcalde asesinado, y al ser abordado antes de que se retirara, Astudillo Flores calificó a Lorenzo Ruiz como “uno de los pocos” alcaldes que se mantuvo firme, apoyando su proyecto político.

Durante el sepelio, el sacerdote Mario Campos oficio una misa en el domicilio del presidente municipal victimado, a petición de los familiares, sin embargo, un campesino que se dijo primo hermano del fallecido gritó: “¡Curas hijos de su puta madre, diablos, asesinos!”, inmediatamente fue sacado a rastras del lugar.

Actué en defensa propia, dice el cura que mató al presidente municipal

Los sacerdotes detenidos dan su versión en la Procuraduría estatal

 Gente que iba con el alcalde me agredió primero, dice. Reconoce que estaba “un poquito tomado”. Ni siquiera conocía a la víctima, señala. Fueron cinco disparos, dice el otro cura

 Zacarías Cervantes Chilpancingo

Cabizbajo y arrepentido, el sacerdote Lorenzo Cuéllar Vázquez, acusado de asesinar al alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, pidió perdón por el delito, pero dijo que actuó bajo los efectos del alcohol y en defensa propia ante una agresión física que sufrió del grupo que acompañaba al munícipe.

Los dos sacerdotes, Cuéllar Vázquez y su compañero de San Luis Acatlán, Ernesto García Rodríguez, quien presenció los hechos, fueron trasladados la noche del miércoles por el director de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Estado, Joaquín Juárez Solano, y aunque funcionarios negaron que los dos clérigos se encontraran en la PGJE, ambos fueron presentados en las instalaciones de ésta a las 3:30 de la tarde de ayer y respondieron a preguntas de los reporteros sobre los hechos de las primeras horas del miércoles en Cualac.

Con una barba de dos días, mirada dura y penetrante, el sacerdote Lorenzo Cuéllar Vázquez dijo: “Quiero pedir perdón porque sé que he cometido un delito”, pero agregó que actuó en defensa propia luego de que fue agredido por los acompañantes de la víctima. El clérigo también pidió perdón a la familia del alcalde.

Sobre cómo ocurrieron los hechos, recordó que durante la corrida de toros amenizaron tres bandas de música, y que acordaron –no precisó quiénes– que éstas tocaran en el baile que se efectuaba en la plaza cívica de la población.

Dijo que retiraba a las bandas del lugar donde se celebró la fiesta cuando, sin saber por qué, fue agredido físicamente por algunas personas.

Admitió que andaba “un poquito tomado”, y que cuando fue derribado a golpes sacó su pistola y disparó contra quienes lo agredían. Dijo que observó que algunos corrieron, pero que siguió disparando.

Aseguró que no tenía ningún problema con el alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, y que incluso personalmente no lo conocía. Aseguró que se enteró de que el muerto era presidente municipal porque se lo dijeron en la Agencia del Ministerio Público de Tlapa, cuando ya estaba detenido el miércoles pasado.

El sacerdote explicó que andaba armado –usó una pistola 9 milímetros– porque desde hace algunos meses es amenazado de muerte por llamadas telefónicas y escritos que le dejan en el curato, pero dijo desconocer los motivos de dichas amenazas.

Por su parte, el sacerdote Ernesto García Rodríguez, con un semblante que mostraba menos preocupación, informó que cuando sucedieron los hechos él se encontraba bailando, y que al escuchar el pleito, casi frente a la iglesia de San Miguel a cargo del padre Lorenzo Cuéllar, dejó la fiesta y vio que el párroco disparaba.

Explicó que se abalanzó hacia él y lo abrazó tratando de quitarle el arma, pero ya había hecho cuando menos cinco disparos.

Al igual que el cura Lorenzo Cuéllar, dijo que no conocía “para nada” al muerto y que tampoco sabe cuál fue el origen de la agresión física que sufrió su compañero.

Aunque hasta la tarde de ayer estaban detenidos en Chilpancingo, los sacerdotes están a disposición de la Agencia del Ministerio Público de Tlapa, y en un plazo de 48 horas se pondrán a disposición del juez penal para que resuelva si les dicta auto de formal prisión o de libertad.

No se prevé excomulgar al sacerdote, dice Aguirre Franco Llama “malhechores” a los dos curas involucrados

 

El arzobispo de Acapulco, Felipe Aguirre Franco, llamó “malhechores” a los sacerdotes  Lorenzo Cuéllar Vázquez y Ernesto García Rodríguez, el primero acusado de asesinar al alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villareal, pero precisó que no serán excomulgados.

En una conferencia para algunos reporteros, Aguirre Franco dijo que pide el descanso eterno del alcalde de Xalpatláhuac, asesinado a balazos de pistola 9 milímetros por el sacerdote de Cualac, Lorenzo Cuéllar Vázquez. El prelado dijo que lamentaba los acontecimientos, y los calificó como una “tragedia por la confusión”.

Aguirre Franco dijo que no sólo se debe aplicar la justicia de la tierra, sino las sanciones del derecho canónico.

Aunque precisó que no se habla de excomunión y dijo que “el ministerio sacerdotal no se puede quitar porque es algo que queda, es como el bautismo: ni con la muerte se puede quitar”.

Finalmente, señaló que el obispo de la diócesis de Tlapa, Alejo Zavala Castro, sabrá aplicar la sanción más conveniente, pues no se trata de un instrumento de venganza, sino de la rehabilitación de la persona.

Mientras que en el informativo radiofónico Al Tanto, se informó que Aguirre Franco consideró que en la región de La Montaña la violencia y la justicia por propia mano están a la orden del día.

Mientras, el vocero de la arquidiócesis de Acapulco, el padre Miguel Contreras Aguilera, indicó que la Iglesia tomará una decisión sobre el futuro del sacerdote cuando las autoridades civiles presenten toda la evidencia de su responsabilidad en el asesinato.

–Padre ¿no hay doble moral en la iglesia? pues hay que recordar que hace unos meses se dijo que excomulgaría a todas las mujeres que tomaran la píldora de emergencia –para evitar un embarazo–, y ahora, cuando un sacerdote mata a una persona, lo defienden y no aplican la excomulgación.

–No defiende a los suyos, pues espera que se haga justicia; mientras la justicia divina en términos morales deben ser rescatados y tener misericordia; pero también hay  punición, y que es la excomulgación. (Karina Contreras).

Pide el síndico de Xalpatláhuac a René Juárez evitar que absuelvan a los curas

 

 Todos vieron que el sacerdote disparó primero, dice Alfredo Lozada

 Ante la posibilidad de que los sacerdotes Lorenzo Cuéllar Vázquez y Ernesto García Rodríguez sean absueltos por el homicidio del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, el síndico Alfredo Lozada Zurita demandó la intervención del gobernador para que se aplique “todo el peso de la ley”

Según el secretario general del ayuntamiento, Julio César Naranjo Jiménez, ha trascendido que el obispo de Tlapa, Alejo Zavala, ha convocado con carácter de urgente a todos los sacerdotes de su Diócesis para que respalden a los curas involucrados.

Los dos funcionarios de la comuna a la que pertenecía el alcalde fueron entrevistados la noche del miércoles, mientras esperaban, junto con la viuda Ofelia García Guevara, que les entregaran el cuerpo en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo, donde fue trasladado para la práctica de la necropsia de ley.

El cuerpo llegó a estas instalaciones poco después de las 4 de la tarde y fue entregado a sus familiares ya cerca de la medianoche. A las 6 de la tarde acudió ahí –por cinco minutos– el gobernador René Juárez.

El síndico informó que aprovechó para pedirle al mandatario estatal que se aplique todo el peso de la ley a los responsables, y que el gobernador le respondió que estaría pendiente de que todo se llevara conforme a derecho.

Antes del gobernador habían acudido también el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Héctor Vicario, y el secretario de Gobierno, Luis León Aponte.

Con respecto a los hechos, el secretario general del ayuntamiento, Naranjo Jiménez, explicó que el alcalde sacrificado había acudido a Cualac para “devolver la correspondencia”, como se le llama al apoyo mutuo que se dan los alcaldes en las fiestas patronales y ferias de los pueblos.

Informó que en marzo, el alcalde de Cualac, el perredista Fortunato Sánchez, fue a Xalpatláhuac, “cuando tuvimos nuestra fiesta para apoyar a nuestro presidente, y ayer (el martes) acudió a devolver la correspondencia”.

Dijo que, según comentarios de quienes lo acompañaban, el alcalde llegó, “entregó la correspondencia y estuvo un rato con ellos por costumbre, y después, cuando se dirigía a su vehículo para retirarse, lo interceptaron los dos sacerdotes en estado de ebriedad, le pidieron que bajara del vehículo, que querían platicar con él y comenzaron a discutir”.

Agregó que el edil volvió a abordar su vehículo al ver la agresividad de los curas, “pero uno de ellos abrió la puerta y lo sacó y volvieron a discutir y a forcejear, fue cuando el hijo del presidente, Lorenzo Ruiz García, quien le servía de chofer, salió en su defensa separándolos, pero el sacerdote se molestó y sacó la pistola y disparó”.

Naranjo Ramírez dijo que ahora los sacerdotes pretenden cambiar la versión al señalar que primero fueron agredidos por el presidente municipal y su hijo, y que por ello el padre Lorenzo Cuéllar disparó.

Se pretende argumentar que el sacerdote actuó en defensa propia, cuando en todo momento él fue el agresor, puesto que el edil no iba armado y tampoco iba en estado de ebriedad. “Pueden consultar con el presidente de Cualac, con quien estuvo todo el tiempo e incluso intervino en la detención de los dos sacerdotes porque vio que fueron ellos los agresores”, indicó Naranjo Ramírez.

Advirtió que ante la posibilidad de que los dos clérigos salgan libres, cientos de ciudadanos de Xalpatláhuac comenzaron a bajar a Tlapa desde la tarde del miércoles, para estar pendientes y evitar que sean puestos en libertad, también dijo que podrían actuar en contra del obispo Zavala si interviene a favor de sus dos sacerdotes. (Zacarías Cervantes).

La muerte del alcalde de Xalpatláhuac no merece trato legislativo: diputados

 

 El diputado del PRI por el distrito 22, con sede en Huamuxtitlán, Enrique Ramírez García, consideró que el homicidio del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, cometido por el sacerdote de Cualac, Lorenzo Cuellar Vázquez, “puede” tener un móvil político por las diferencias sobre la Policía Comunitaria en el municipio.

En tanto que los coordinadores parlamentarios del PRI, Juan José Castro Justo, y del PRD, David Jiménez Rumbo, coincidieron en que “es un homicidio derivado de una riña, que no merece un trato legislativo porque la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) está investigando, hay detenidos y se aplicará la ley”.

En el distrito electoral 22 está integrado el municipio de Cualac, donde estaba asignado el sacerdote Lorenzo Cuéllar, quien acompañado del también sacerdote Ernesto García Rodríguez –asignado a la comunidad de Pascala del Oro, en el municipio de San Luis Acatlán– el miércoles asesinó al alcalde de Xalpatláhuac e hirió su hijo, Lorenzo Ruiz García.

Entrevistado ayer, durante la sesión del Congreso del Estado, el diputado del PRI, Enrique Ramírez, sostuvo que el municipio de Cualac la población está consternada por los hechos, aunque acotó que se conocía que al clérigo le gustaba el alcohol y ya tenía algunas acusaciones.

Dijo que el homicidio “puede” tener un móvil político por las diferencias sobre la Policía Comunitaria en Xalpatláhuac, pues era conocido que los dos sacerdotes “pertenecen a un grupo” que desde 1994 impulsaban la creación de la Policía Comunitaria para combatir la inseguridad pública, al que se oponía el alcalde asesinado.

Indicó que este argumento se maneja entre la población en Xalpatláhuac, además de que es conocida en la región una “corriente de sacerdotes que participan en actividades políticas”.

Aunque reconoció que el impulso de la Policía Comunitaria desde 1994 “logró bajar el índice de inseguridad, sobre todo los asaltos, pero eso ahora se mantiene con la participación de la Policía Preventiva Municipal”.

Enrique Ramírez dijo que no era necesario llevar el caso a tribuna del Congreso del Estado, porque la PGJE ya investiga los hechos.

Mientras que el diputado del PRD por el distrito 11, Fidel Luis Solano –quien es originario del municipio de Xalpatláhuac, insertado en ese mismo distrito–, dijo que el homicidio fue motivado por el alcohol y rechazó que haya sido un móvil político el asesinato.

Dijo que no existía antecedente de que hubiera diferencias entre el alcalde y los sacerdotes por la Policía Comunitaria, además de no conocer siquiera que hubiera intención de que en ese municipio se impulsara ese proyecto.

También por eso –dijo– no era necesario llevar el tema al Congreso del Estado.

Fue sólo una riña, dicen Castro Justo y Jiménez Rumbo

Mientras que el coordinador parlamentario del PRI, Juan José Castro Justo, indicó que el homicidio “no es un asunto de carácter legislativo porque sólo se tratan asuntos de orden político”, aunque enfatizó que era “lamentable la violencia porque el homicidio fue por una riña”.

Añadió que tuvo “mayor impacto” porque fue perpetrado por un sacerdote en contra de un alcalde.

Por lo demás –dijo– el uso de una arma de uso exclusivo del Ejército, como la pistola calibre .9 milímetros, no quiere decir “que haya fallado el programa de despistolización que emprende el Ejército Mexicano en Guerrero”.

–¿Entonces tienen razón los organismos de derechos humanos y los propios ciudadanos, sobre todo indígenas, de que ese programa de despistolización sólo sirve para violar los derechos humanos por los militares?– se le preguntó.

–No puedo contestarte esa pregunta porque no tiene razón– reviró.

–¿Entonces debe aplicarse ese programa como una forma de disminuir la violencia en Guerrero?

–Esa pregunta no es válida porque no es el tema, aunque preocupa el homicidio.

Por su parte, el coordinador parlamentario del PRD, David Jiménez Rumbo, al igual que su par priísta señaló que la muerte del alcalde de Xalpatláhuac “no es un asunto político, es un homicidio por riña”, y que el tema no se llevó a tribuna porque la PGJE investiga y hay detenidos.

Argumentó que con llevar el tema al Congreso del Estado “poco favor le estaríamos dando a la justicia que lleva un proceso penal al respecto”.

Justificó que la violencia, como los homicidios, es parte del “Guerrero bronco”.

–¿Entonces por ser la violencia un estado natural de los guerrerenses, es también natural los homicidios?

–No me refiero a que se justifican los asesinatos porque así somos los guerrerenses, sino que tiene que ver con la marginación y pobreza de los guerrerenses.

–Eso quiere decir que está fallando el programa de despistolización en Guerrero que aplica el Ejército Mexicano, y sólo es un pretexto para su incursión que da como resultado la violación de los derechos humanos?

–Bueno eso justifica que se utilicen armas de fuego en los homicidios, y es el caso de que antes me tomaba una Coca-Cola en la tienda o me tomaba una cerveza en la calle y no pasaba nada, ahora todo mundo anda con una navaja o una pistola y echado balazos sin que nadie les diga nada.

–¿Y no era un tema para abordarlo en tribuna en esta sesión?

–No estuvo en la idea de tratarlo y ni nadie lo propuso.

Mientras que el diputado por Convergencia, Félix Bautista Matías, condenó el homicidio y señaló que tiene que revisarse la intervención del Ejército y las Policías locales en el programa de despistolización.

Pero también dijo que por haber sido el homicidio la madrugada del miércoles, no se metió al orden del día.

Luego indicó que es mejor esperar a que la PGJE investigue y dé a conocer sus resultados y el castigo a los dos sacerdotes.

No se ha podido erradicar el uso de las armas en La Montaña, lamenta Vicario

 

 El presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRI, Héctor Vicario Castrejón, señaló que el uso de armas en algunas poblaciones de Guerrero –como en la zona de La Montaña– es algo que no se ha podido erradicar, mientras que lamentó el asesinato del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, a manos del sacerdote de Cualac, Lorenzo Cuéllar Vázquez.

En declaraciones antes de reunirse ayer por la noche con priístas del distrito 5 en Acapulco, Vicario pidió que este hecho se castigue conforme a la ley, y agregó que el PRI es respetuoso de la relación Iglesia-Estado “porque estamos convencidos que sólo mediante la armonía podremos avanzar en Guerrero”.

El dirigente del PRI en la entidad acotó que sólo con educación y cultura se podrán eliminar en Guerrero este tipo de sucesos, pero no quiso abundar al preguntarle sobre que el homicida haya sido un miembro activo de la Iglesia católica.

“Son hechos lamentables que deseamos no ocurran en nuestro estado. Lamentamos lo que pasó, sobre todo por ser un alcalde que emana de nuestro partido”, dijo.

Por último, Vicario informó que el candidato del PRI a gobernador, Héctor Astudillo Flores, estará el domingo en la zona de La Montaña, “en una gran concentración con estructuras del partido”.

Piden perdón sacerdotes a pobladores y familiares del alcalde de Xalpatláhuac

“Curas diablos, queremos justicia”, gritos durante la misa

 

 Liturgia en la parroquia de la cabecera municipal con el cuerpo del alcalde victimado. Rechazan que el obispo Alejo Zavala pretenda defender a los ministros involucrados en el crimen

Ezequiel Flores Contreras Xalpatláhuac

Como un acto de reconciliación, la tarde de ayer siete sacerdotes católicos de la diócesis de Tlapa oficiaron una misa en la parroquia de Xalpatláhuac, en donde estuvo presente el cuerpo del alcalde de ese municipio victimado por un sacerdote el pasado miércoles.

Durante la misa, dirigida por Antolín Casarrubias y Mario Campos, clérigos que participan activamente en impulsar la creación de la Policía Comunitaria en la región de la Montaña, los curas pidieron perdón a los familiares y pobladores.

Sin embargo, algunos campesinos –en estado de ebriedad–, externaron su inconformidad gritando en el interior de la iglesia: “Curas diablos”, “lo que queremos es justicia”.

Los párrocos rechazaron que el obispo, Alejo Zavala pretenda defender a los sacerdotes involucrados en el crimen del alcalde priísta. Se pronunciaron porque se esclarezca el asesinato y que se castigue a quien resulte responsable.

Inmediatamente después de que concluyó la misa, los dos sacerdotes adscritos en el municipio de Xalpatláhuac comenzaron a sacar algunos artículos personales del curato, ante las advertencias y amenazas que hicieron varios campesinos en contra de los sacerdotes católicos.

Cohetes, música de viento y salvas durante el entierro del alcalde priísta

Por otro lado, un río de gente se dirigió al panteón del lugar, llevando el ataúd del alcalde, Lorenzo Ruiz Villarreal para sepultar sus restos. Sobre las calles de tierra de Xalpatláhuac se escuchaba la música de viento, los cohetes y el llanto de los familiares y amigos del alcalde priísta.

“Échense las que mero le gustaban al profesor”, se le escuchó decir a un campesino, que tambaleándose y con voz entrecortada sugirió algunos temas, entre ellos: “20 mujeres de negro” y “Cruz de olvido”.

Cuando el ataúd se encontraba frente al panteón, los policías municipales accionaron sus armas, escopetas y pistolas, en varias ocasiones. Antes de sepultar al alcalde, el síndico municipal, Alfredo Lozada Zurita dirigió un mensaje.

Pidió calma a la población y resignación a los familiares del alcalde priísta asesinado y agradeció a los alcaldes del mismo partido que acudieron al sepelio, entre ellos el de Eduardo Neri, Bertín Sánchez y el de Zitlala, Noé Ramos.

En ese momento, ayudado por unas muletas entró al panteón el hijo del alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz García, quien fue herido en la pierna izquierda el mismo día en que el sacerdote Lorenzo Cuéllar victimó a su padre en Cualac.

Por la mañana, el senador del PRI, Héctor Astudillo Flores estuvo por un instante en el sepelio del alcalde asesinado, y al ser abordado antes de que se retirara, Astudillo Flores calificó a Lorenzo Ruiz como “uno de los pocos” alcaldes que se mantuvo firme, apoyando su proyecto político.

Durante el sepelio, el sacerdote Mario Campos oficio una misa en el domicilio del presidente municipal victimado, a petición de los familiares, sin embargo, un campesino que se dijo primo hermano del fallecido gritó: “¡Curas hijos de su puta madre, diablos, asesinos!”, inmediatamente fue sacado a rastras del lugar.

Mata el sacerdote de Cualac de dos balazos al alcalde de Xalpatláhuac

 

 También fue herido el hijo del presidente municipal. El cura, Lorenzo Cuéllar, y su colega de Pascala del Oro, Ernesto García, detenidos primero en Tlapa, fueron trasladados después a Chilpancingo enmedio de un fuerte dispositivo policiaco

 Zacarías Cervantes Chilpancingo

El sacerdote de Cualac, Lorenzo Cuéllar Vázquez, asesinó de dos balazos la madrugada de ayer al alcalde de Xalpatláhuac, Lorenzo Ruiz Villarreal, e hirió a su hijo, Lorenzo Ruiz García, luego de una discusión que generó una riña a golpes al calor de las copas.

Tras estos hechos que sucedieron poco después de las 3 de la madrugada, a unos cuantos metros de la parroquia de San Miguel, en el centro de Cualac, cabecera del municipio del mismo nombre, policías municipales detuvieron el cura homicida y al también sacerdote de Pascala del Oro, municipio de San Luís Acatlán, Ernesto García Rodríguez, quien presenció los hechos.

El alcalde de Xalpatláhuac, de filiación priísta, había sido invitado como padrino de una corrida de toros por el alcalde de filiación perredista de Cualac, Fortunato Sánchez Sánchez, el martes, con motivo de la feria anual que se celebra en honor a la Virgen de Fátima.

El director de la Policía Judicial del Estado, Ricardo Leonel Coronel, informó que el alcalde Ruiz Villarreal, poco después de las 3 de la madrugada, pretendía abordar su camioneta para retirarse acompañado de su hijo, Ruiz García, cuando fueron interceptados por el sacerdote Cuéllar Vázquez, acompañado éste por el cura García Rodríguez.

Dijo que de acuerdo a diferentes versiones, los dos sacerdotes, quienes al momento de ser detenidos llevaban aliento alcohólico, discutieron con el hijo del edil y que cuando éste intentó intervenir, el sacerdote Cuéllar Vázquez sacó una pistola calibre 9 milímetros e hizo tres disparos, dos de los cuales se impactaron en el abdomen del presidente municipal de Xalpatláhuac y uno más en la pierna de su hijo.

Otras versiones recabadas vía telefónica indican que incluso antes de que el clérigo sacara el arma se registró una pelea a golpes en la que participaron el edil, su hijo y los dos sacerdotes, quienes al parecer pretendían que el edil se fuera del lugar.

Todavía con vida, el edil Lorenzo Ruiz Villarreal fue trasladado para su atención médica a Tlapa, donde aproximadamente a las 5 de la mañana falleció.

Tras estos hechos, el presidente municipal de Cualac, Fortunato Sánchez, ordenó a la Policía Municipal la detención de los sacerdotes Lorenzo Cuéllar Vázquez y Ernesto García Rodríguez, quienes ayer fueron puestos a disposición de la Agencia del Ministerio Público de Tlapa.

Mientras tanto el subprocurador de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Estado, Antonio Nogueda Carvajal, informó que la detención de los dos sacerdotes originó un conato de violencia entre algunos habitantes de Cualac que se reunieron a raíz de los hechos, debido a que algunos se inconformaron con la detención de los clérigos, mientras que otro grupo exigía la aplicación de la ley.

También existen versiones de que desde el martes, los alcaldes de Xalpatláhuac, Ruiz Villarreal, y el de Cualac, Fortunato Sánchez, y los dos sacerdotes, Cuéllar Vázquez y García Rodríguez, comenzaron a tomar bebidas alcohólicas durante la corrida de toros con motivo del inicio de las fiestas religiosas.

También de manera extraoficial se informó que el hijo el alcalde se enojó cuando los sacerdotes les impedían el paso por la calle que está frente a la iglesia y que ello motivó que el cura Lorenzo Cuéllar y el hijo del presidente se liaran a golpes y cuando el primero fue derribado al suelo sacó una pistola 9 milímetros y le dio un tiro en la pierna izquierda al hijo del edil.

Mientras que el alcalde, cuando vio que su hijo estaba herido se abalanzó contra el sacerdote, quien le disparó en tres ocasiones cayendo mal herido y posteriormente falleció cuando era trasladado en un vehículo al hospital general de Tlapa.

En la Agencia del Ministerio Público de Tlapa se inició la averiguación previa, Mor/SC/03/124/2004, por el delito de homicidio y lesiones y los dos sacerdotes se encuentran detenidos en la comandancia de la Policía Judicial del Estado de Tlapa y en las próximas horas el Ministerio Público del fuero común los consignará al juez penal de esta ciudad para que rindan su declaración preparatoria, según dijo el director de la corporación, Leonel Coronel.

El sacerdote homicida tiene 43 años de edad y es originario del poblado de Tlalixtaquilla, tenían dos años de haber sido designado por el obispo de la Diócesis de Tlapa, Alejo Zavala Castro como párroco en aquella localidad.

Hay versiones que indican que el sacerdote siempre anda armado y escandaliza en la vía pública cuando bebe.

El cuerpo del alcalde de Xalpatláhuac fue trasladado la tarde de ayer a las instalaciones del Servicio Médico Forense                     (Semefo) de esta capital para la práctica de la necropsia de ley por sus familiares acompañados por el síndico y el secretario general de la comuna que presidió.

El traslado del cuerpo del edil, según trascendió fue por instrucciones del gobernador René Juárez quien a las 6 de la tarde estuvo cinco minutos con los familiares y los funcionarios de la comuna de Xalpatláhuac.

El síndico procurador, Alfredo Lozada Zurita, aprovechó para pedirle al gobernador que se aplique “todo el peso de la ley” al responsable del asesinato.

Y es que según el secretario general de la comuna, Julio César Naranjo Juárez, ha trascendido en la región de La Montaña que el obispo de Tlapa, Alejo Zavala convocó ayer a los sacerdotes de la región para apoyar a los sacerdotes detenidos y pedir su excarcelación.

Por ello señaló que ciudadanos del municipio de Xalpatáhuac se han traslado a Tlapa para impedir la liberación de los clérigos.

El funcionario dijo que se pretende cambiar la versión real y decir que fue el alcalde quien inició la agresión y que iba alcoholizado y armado y que el sacerdote Cuéllar Vázquez lo desarmó y le disparó.

“Pero en el municipio todos saben que el presidente nunca usa armas, ni es acompañado por guardaespaldas”, también negó que el edil haya estado ingiriendo bebidas alcohólicas.

En las instalaciones del Servicio Médico Forense estuvo también la viuda del edil, Ofelia García Guevara, quien se abstuvo de realizar comentarios con respecto al asesinato de su cónyuge.

Por otra parte, los sacerdotes involucrados en el crimen del alcalde priísta de Xalpatlahuac fueron trasladados a la ciudad de Chilpancingo bajo un impresionante dispositivo de seguridad, ante el temor de las autoridades de que un contingente de por lo menos cien personas enardecidas irrumpieran en la comandancia de la Policía Judicial para sacar a los sacerdotes y lincharlos.