Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Aguacateros de las regiones Sierra y Costa Grande de Guerrero se sumarán al llamado de los productores de Michoacán, y suspenderán el corte y la venta de su producto a partir del martes próximo, en protesta por los precios bajos que les pagan los empacadores de aquel estado.
El integrante de la Asociación de Productores y Empacadores de Guerrero (Apeag), Víctor Espino Cortés, informó por teléfono que la protesta será, también, por el abandono en que los tienen los gobiernos federal y estatal, lo que, sumado a la violencia, “mantienen a la Sierra al borde de la implosión”, alertó.
Con respecto al problema de violencia, denunció que el 20 de septiembre fue levantado su hermano, Juan Espino Cortés, y al día siguiente fue encontrado asesinado y su cuerpo presentaba huellas de tortura. El cuerpo fue hallado en el paraje conocido como Las Antenas, entre Papanoa y Puerto Vicente Guerrero, municipio de Tecpan de Galeana.
Juan Espino era el presidente de la Apeag, y de acuerdo con Víctor, fue levantado y asesinado porque se opuso al pago de cuotas al crimen organizado.
Derivado del crimen, la agrupación que apenas se constituyó a principios de este año, se encuentra acéfala y apenas se comienza a reactivar.
“El problema es que no nos podemos reunir porque la gente tiene mucho miedo, estamos jodidos por todos lados, ya no sabemos qué hacer”, declaró Espino Cortés.
Aun con los riesgos, informó que al menos 100 de los productores de aguacate agremiados a la Apeag; 50 que están formalmente afiliados y otros 50 que están en proceso, van a participar en la protesta que consiste en suspender el corte y la venta de su producto “para ya no seguirlo regalando, porque al final es lo que estamos haciendo, regalando la fruta porque el hambre los obliga”.
Informó que los empacadores de Michoacán “que es una mafia que viene trabajando desde hace muchos años”, les compran el aguacate a ocho pesos el kilo y cuando lo regresan lo venden al consumidor hasta en 60.
Además, explicó que tienen que llevarles el producto hasta Uruapan, Michoacán, “es decir, todavía tenemos que pagar el flete, y pues ya casi no nos queda nada de ganancia.
El productor denunció que cuando los acaparadores vienen de Michoacán les ofrecen pagarles en 15 y hasta en 19 pesos el kilo, pero cuando les llevan el producto allá les pagan en ocho pesos.
“Es una mafia grande de empacadores que tiene el control desde hace muchos años, todos se ponen de acuerdo a pagar a ese precio”, denunció Espino Cortés.
Dijo que para los aguacateros de Guerrero no hay otro mecanismo para sacar a la venta su producto, “ellos tienen el control del mercado en todo el país, toda la fruta que consumimos en Guerrero viene de los empacadores de Michoacán”, aseguró.
Espino Cortés informó que no cuenta con la estimación de cuantas toneladas van a dejar de cortarse y de venderse con motivo de la protesta, pero informó que sólo él y sus hermanos cosechan 500 toneladas por corte y son dos cortes por año.
“Nosotros somos los que más producimos, hay otros que tienen huertas más grandes pero son nuevas y apenas empiezan. Nosotros somos los punteros que cosechamos desde hace más de 20 años y somos los que producimos más”.
Espino Cortés explicó que la protesta consiste en no cortar la fruta y no venderle a la agrupación de empacadores hasta que les suban el precio, “que nos paguen lo justo, si quiera a unos 20 o 30 pesos porque los costos están muy caros; el abono, por ejemplo, nosotros no tenemos ningún tipo de apoyo del gobierno, a diferencia de los productores de maíz, para nosotros no hay apoyo ni para el arreglo de caminos”, reprochó.
Agregó: “Nosotros quisiéramos apoyo cuando menos con abono o paquetes tecnológicos, pero no tenemos nada absolutamente, lo que se dice nada”.
Declaró que ese es otro motivo de la protesta; “necesitamos que el gobierno le ponga atención a la Sierra y no solamente declararla como la octava región y sus habitantes que se las arreglen como puedan, tienen que haber proyectos, y el más importante y más rápido es que se le meta apoyo al aguacate, en vez de andar sembrando maicito”.
Según el productor de aguacate, la sierra está a punto de “implosionar”, porque la gente está muy jodida, fregadísima”.
Explicó que en la Sierra no hay una casa donde no haya un arma por las guerras que ha habido entre los grupos delictivos, “es decir, los pueblos están armados y muriéndose de hambre, y en esos casos ¿qué es lo que puede pasar ahí?”.
Insistió: “Se le tiene que invertir a la Sierra, porque está muy jodida la gente, las familias están sufriendo mucho porque ya no funciona la producción de amapola que daba mucho, por lo menos cuatro cosechas al año y ayudaba mucho, las familias se sostenían de una u otra forma y, además, trabajaban la madera y era otro poquito, pero ahora ya no hay nada de eso”.
Opinó que para el desarrollo de la región y sacar a los pobladores de la pobreza, se requiere de un plan de desarrollo, “que nos autoricen créditos a los aguacateros y nosotros les pagamos, y que nos ayuden a vender a precios justos nuestro producto, el aguacate sí da para vivir; una hectárea da de utilidad entre 90 y 100 mil pesos, si se vende de 20 pesos en adelante el kilo, pero a ocho pesos no sacamos ni si quiera para los gastos”, recriminó.
Víctor Espino reprochó que no le ve sentido que sólo se haya declarado a la Sierra como la octava región, si no hay proyectos de desarrollo, “no le veo ningún avance, esa es la realidad, pura política, pero en concreto no llega a mayor cosa”.
Concluyó: “Eso es lo que queremos dar a conocer para que le entre el gobierno, que ya se ponga donde tenga que ponerse, porque como que andan vagando, y no solamente hay que darle dinero a los ninis, nomás para hacerlos más guevones”.
Mientras tanto, en un mensaje enviado por la Apeag a sus agremiados, les notificó que derivado de la “baja del precio exagerado de la fruta de aguacate a nivel nacional a causa de los compradores, coyotes o intermediarios y los empaques de Michoacán y otros estados, nos unimos a la misma causa de nuestros compañeros productores de aguacate de Michoacán y se acuerda no cortar y no vender nuestros frutos de aguacate porque los únicos beneficiarios son los intermediarios y empacadores”.
Concluyó: “Recuerden que si no somos capaces de reunimos para velar por nuestros intereses propios y poder romper las barreras que nos impiden sobresalir, entonces no hay que quejarnos ni lamentamos por lo mal pagado en la venta de nuestro producto”.

