En siete meses ninguna autoridad halló pistas de los 57 desaparecidos en Chilapa

Durante los últimos siete meses del año que culmina, ni las autoridades federales ni las de dos administraciones locales y estatales dieron noticias del paradero de al menos 57 desaparecidos en Chilapa a sus familiares, ni del asesinato de un padre que exigía la presentación con vida de sus tres hijos.
El 9 de mayo de 2015, a la ciudad ingresaron unos 300 civiles armados provenientes del sur del municipio, quienes dijeron que venían en busca de criminales que habían causado daño en sus localidades.
Dos días después, vecinos de Chilapa marcharon en la cabecera municipal y encararon a los hombres armados, a los que acusaron de haberse llevado a unos 30 pobladores frente a policías y militares, quienes siguen desaparecidos.
El 14 de mayo, los civiles armados salieron de la ciudad después de una reunión con representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), y con la condición de que el Ejército detuviera a un líder criminal vinculado al grupo criminal de Los Rojos.
El número de vecinos organizados para reclamar a sus desaparecidos comenzó a disminuir, sólo quedaron familiares de 14 de ellos, aunque después se sumaron otros dos que continúan exigiendo la presentación con vida de sus desaparecidos.
Las familias vincularon a los responsables de las desapariciones con el grupo delictivo Los Ardillos, que mantienen una disputa con Los Rojos, aunque negaron vínculos de sus desaparecidos con cualquiera de los dos grupos.
El comisario ejidal de Xiloxuchicán, José Apolonio manifestó que sí retuvieron a los familiares y aseguró que los habían entregado a la Gendarmería, pero los familiares no aceptaron la declaración, y en cambio han hecho llamados a las autoridades federales, estatales y municipales para que coadyuven en la búsqueda de sus desaparecidos.
En mayo la administración municipal estaba en manos del priista Francisco Javier García Gonzáles, quien pocos días después de la salida de los civiles armados y en presencia de representantes de la Comisión de Derechos Humanos de Guerrero (Codehum) afirmó que apoyaría a las familias que quedaron desamparadas durante el proceso de búsqueda, pues supo que en la mayoría de los desaparecidos eran jefes de familia. Esto no ocurrió.
Ahora preside el Ayuntamiento de Chilapa el también priista Jesús Parra García, cuya administración tampoco ha cubierto las necesidades básicas de las familias.

No hay avance pese a los compromisos de los gobiernos federal y estatal

El 20 de mayo, a la ciudad arribó el comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos, quien informó a los familiares de desaparecidos que la dependencia coadyuvaría en la búsqueda de sus parientes y que tomaría el control de seguridad del municipio para trabajar en la contención de la delincuencia organizada. Ese día, los familiares retomaron la esperanza de recuperar a sus familiares.
También, los familiares solicitaron la presencia del entonces gobernador, Rogelio Ortega Martínez, a quien le reprocharon haberse reunido con los pobladores del sur de Chilapa, pero no con los de la cabecera municipal que reclamaban a sus familiares desaparecidos.
Fue hasta el 24 de mayo cuando Ortega Martínez se reunió con los familiares en Chilapa. Durante el encuentro, familiares de un desaparecido el 30 de marzo, Gilberto Abundis, reprocharon al alcalde y al gobernador la desaparición de su familiar, a quien el 23 de mayo identificaron en una foto de un periódico de nota roja que consignaba el hallazgo de cuerpos en la comunidad de Nejapa, municipio de Chilapa. La seña con la que lo distinguieron sus familiares fue un tatuaje en la espalda.
Conforme pasaron los días, a esta lista de desaparecidos se sumaron más, de antes del 9 y de después del 14 de mayo.
En tres ocasiones ha acudido a la ciudad el equipo multidisciplinario de la Procuraduría General de la República (PGR), que incluye peritos en genética, criminalística y derechos humanos, y a agentes del Ministerio Público federal, para que las familias interpusieran su denuncia.
La mayoría tenía desconfianza del Misterio Público del fuero común para interponerla ahí, pero tampoco confiaban en que las autoridades investigaran.

Familias desamparadas

Además de la búsqueda de los desaparecidos, las familias han sumado demandas como la recuperación de sus pérdidas materiales, y el financiamiento para pagar deudas que suman unas 900 mil 400 pesos, contraídas para sobrevivir. Además de apoyos para cubrir las necesidades básicas diarias de cada familia.
A pesar de la presencia de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y el DIF estatal, durante estos siete meses no se han resuelto las demandas de las familias.
El vocero de los desaparecidos, José Díaz Navarro en julio previó: “Esto ya se olvidó, un caso más de impunidad lo definiría ya, como los cientos de casos que hay de homicidios y desapariciones, y de secuestros que no se investiga nada, esto pinta para ser un caso más”.
Terminó el año, sin la localización de 57 desaparecidos que se acercaron al comité de familiares Siempre Vivos AC, de los que sólo 38 han interpuesto denuncias ante el Ministerio Público federal; los demás esperan a que regrese para denunciar.
Pero Díaz Navarro denunció que no son sólo 57 desaparecidos en la región, sino 200, y 200 asesinatos que, en su mayoría, las familias no se atreven a denunciar.
También terminó el año con el padre de tres desaparecidos en mayo que exigía su presentación con vida, Bernardo Carreto, quien también era hermano del ex director de Seguridad Pública municipal, Silvestre Carreto, destituido del cargo “por no resultar confiable”.

Exigen de nuevo familiares de desaparecidos en Chilapa a la CEAV que atienda sus casos

El vocero de los familiares de desaparecidos de la ciudad de Chilapa, José Díaz Navarro exigió que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) atienda realmente sus necesidades, pues desde su llegada sólo da atención psicológica y apoyo para trasporte.
Los familiares se han quejado de que han transcurrido siete meses y los apoyos ofrecidos a las familias por la CEAV se ha limitado a atención psicológica y apoyo para transporte, por un monto de 100 pesos para las familias de la cabecera municipal y de 160 para las de las comunidades.
No es la primera vez que los familiares reclaman esta situación, en agosto denunciaron la ineficiencia de las dependencias responsables de antender los casos de sus desaparecidos.
Recalcaron a la CEAV que el dinero que les dan para transporte los miércoles, “no sirve para nada, ya que estamos viajando todos los días a Chilapa, y existe un desgaste económico para las familias”. Pese a estas denuncias públicas, la Comisión siguió dando sólo estos apoyos.
Díaz Navarro manifestó que la última vez que vino la CEAV a Chilapa fue el 16 diciembre, cuando les comunicó que ese sería el último día que acudirían a brindarles la atención psicológica y el apoyo para el transporte. El vocero dijo que están en espera del presupuesto del siguiente año para poderlos seguir apoyando y reprochó que la CEAV cada año reciba presupuesto para atender a las víctimas y no lo hagan.
El 22 de diciembre asesinaron al padre de tres desaparecidos entre el 9 y el 14 de mayo de 2015, Bernardo Carreto, que también formaba parte del comité de familiares de desaparecidos Siempre Vivos AC. Sin embargo, la CEAV tampoco se acercó a los familiares para brindarles apoyo.
La primera vez que el titular de la CEAV, Julio Hernández Barros, se reunió con familiares de desaparecidos en Chilapa, aseguró que coordinarían acciones de atención que están inscritas en la Ley General de Víctimas y que les darían atención psicológica y médica, y que ingresarán al Registro Nacional de Víctimas para tener derecho al fondo de reparación al término de la investigación.
Asimismo, les dijo que serían beneficiados con programas sociales de la Sedesol, proyectos productivos, que gestionarían becas ante la Secretaria de Educación Pública (SEP) y darían acompañamiento jurídico, todo de manera gratuita.
Desde hace siete meses familiares de desaparecidos se unieron para exigir la presentación de sus parientes, desde que en mayo ingresaron civiles armados de comunidades del sur de Chilapa y se reportó la desaparición de 16 vecinos.
Desde entonces, no tienen respuesta del paradero de sus familiares y tampoco han recibido los apoyos que han exigido a distintas dependencias.