
Desde el 4 de diciembre de 2014 en Tierra Caliente no hay policías municipales en los nueve ayuntamientos debido al desarme del que fueron objeto, que terminó por disminuir a más de la mitad a las corporaciones locales, que operan sin armas dando seguridad en los edificios públicos en medio de una estrategia fallida por parte del gobierno federal.
Este lunes se cumplen tres años sin que las corporaciones municipales tengan armas, tiempo en el cual el gobierno federal dijo que se haría responsable de la seguridad en la Tierra Caliente con el Ejército, elementos de la Policía Federal y Estatal pero finalmente fue abandonado este proyecto y solamente 100 policías estatales atienden a más de 250 mil habitantes en esta región.
La estrategia anunciada por el gobierno federal el 4 de diciembre de 2014 tenía que ver con desarmar a las corporaciones policiacas y ponerlas bajo investigación por posibles nexos con la delincuencia organizada y de esta forma disminuir de manera considerable la operación de los grupos criminales a través de las policías locales.
El desarme se dio tras la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, en la que estuvo involucrada la policía municipal de Iguala, Huitzuco y Cocula, en contubernio con el grupo de la delicuencia organizada Guerreros Unidos.
Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional se abocó a la tarea de acopio del armamento, de acuerdo con la licencia colectiva expedida por esta dependencia, para su revisión y evaluación.
El desarme fue también en municipios de la Tierra Caliente de Michoacán que desde 2016 ya cuentan con armas.
El operativo desarmó a 650 policías en nueve municipios de Tierra Caliente de Guerrero.
El fracaso del operativo
El desarme de las corporaciones municipales mostró su primer fracaso debido a la operatividad y el gasto que implicaba mantener a unos 300 efectivos de la Policía Federal en Tierra Caliente repartidos en los nueve municipios ocupando 10 hoteles con un gasto aproximado de 1 millón y medio de pesos mensuales.
El gobierno federal atribuyó que este desarme se debía a la infiltración de la delincuencia organizada en las policías municipales y que los elementos quedarían bajo investigación pero ninguno de los efectivos que se llevaron fue detenido como resultado de dicha investigación, por el contrario entraron un en un programa de adiestramiento y preparación, y la mayoría aprobó los exámenes de control y confianza.
Sólo la mitad de los elementos desarmados en el 2014 causaron baja en la primera semana debido a que eran adultos mayores, con problemas de salud como la obesidad, diabetes, la hipertensión arterial y problemas de la vista e incluso algunos discapacitados.
En la lista de los que aprobaron los exámenes de control y confianza y no hubo ninguna acción en su contra se encuentra la corporación de San Miguel Totolapan de los cuales por lo menos cinco fueron implicados tres meses después del desarme en dos homicidios por los cuales existe una carpeta de investigación abierta y órdenes de aprehensión en su contra, dos de ellos ya fueron detenidos.
Durante 2015 la Policía Federal acumuló en Tierra Caliente 18 denuncias penales por abuso de autoridad y allanamiento de morada, además de saqueos y robos.
El primer año del operativo fue exhibido públicamente por el ex alcalde Ambrosio Soto Duarte quien denunció la falta de seguridad en Tierra Caliente así como las denuncias en contra de la Policía Federal.
El relanzamiento del operativo Tierra Caliente
El 5 de diciembre de 2015 el gobierno federal junto con el gobierno del estado relanzaron el operativo Tierra Caliente un año después de que comenzó el desarme de policías pero ahora incluyendo efectivos de la Gendarmería para lo cual hicieron un acto público de impacto con más de 500 elementos en la plaza principal de Altamirano como respuesta a las denuncias de Ambrosio Soto Duarte.
Sin embargo a pesar de que el gobierno estatal y el federal mostraron su fuerza con la presencia de más elementos, dos meses después fue secuestrado el esposo de la síndica municipal Rosalba Rendón Andrade a dos cuadras del hotel donde se hospedaban los gendarmes.
Los recorridos de hasta 10 patrullas en convoy así como los 500 efectivos fueron disminuyendo hasta que en marzo se fueron todos.
Dos meses después Ambrosio Soto Duarte dijo en un acto público ante el gobernador Héctor Astudillo Flores que pedía el regreso de la presencia policiaca y la seguridad en Tierra Caliente, y Astudillo se comprometió a devolverla pues el municipio sólo contaba con 30 elementos de los cuales la mitad cuidaban al presidente municipal.
Antes de que llegara la respuesta del gobernador a la petición de enviar nuevamente fuerzas federales a esta zona, fue asesinado el presidente municipal Ambrosio Soto Duarte en julio del 2016 .
Durante dos meses regresaron policías federales y estatales de manera intermitente a la Tierra Caliente como parte de las investigaciones por el homicidio del alcalde.
En diciembre del 2016 la Policía Federal envió un documento a todos los ayuntamientos de la región en el cual expresaba que concluía el operativo Tierra Caliente y que retiraba sus fuerzas sin expresar mayores motivos, toda vez que las policías municipales se mantenían desarmadas.
Actualmente sólo hay 100 policías estatales encargados de la seguridad de toda la región de Tierra Caliente desde enero de 2017 y solamente llegan refuerzos para los pagos correspondientes del programa Prospera además de un grupo especial del Ejército para San Miguel Totolapan.
Aunado al anterior los alcaldes de Arcelia, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Coyuca de Catalán y Cutzamala de Pinzón cuentan con medidas cautelares con patrullas asignadas para su seguridad pero que no participan en actividades de seguridad ciudadana.


