Manuel Martínez Santamaría
Chicago
A la ciudad de Chicago llegaron algunos de los líderes del Movimiento Apaxtlense Adrián Castrejón (MAAC), entre ellos el comandante Z y el comandante Guerrero, cuyos nombres originales se omiten para su protección y la de sus familiares en Apaxtla, municipio de la región norte de Guerrero.
Los dirigentes de lo que surgió como un movimiento comunitario, en entrevista, hablan de la histora de esta organización armada en defensa de la población, que tuvo actividad durante unos 10 años, desde 2013, y se fue debilitando ante pugnas con otros grupos y divisiones internas, y las acciones del gobierno para desarmar a los grupos de autodefensa por medio de la Policía Estatal, Guardia Nacional y Ejército.
Los comandantes Z y Guerrero y otros integrantes del MAAC, salieron desplazados de Apaxtla ante la violencia. Dicen que en el momento actual, en Apaxtla se vive una tensa calma, sin la presencia de policías comunitarios. Reconcen que en Chicago se encuentran entre la espada y la pared: las políticas migratorias del presidente Donald Trump y el no poder regresar con tranquilidad a sus lugares de origen.
Según el relato de los comandantes del MAAC, hasta 2013 un grupo de la delincuencia tenía aterrorizada a la gente del municipio de Apaxtla, porque secuestraba a comerciantes, profesores, ganaderos, se llevaba a las jovencitas, asesinaba a quienes se negaban a pagar cuotas de piso.
El pueblo ya cansado formó el MAAC y el 3 de noviembre de 2013, después del asesinato de un señor adulto, don Gabino y su esposa, a quienes pretendieron extorsionar para quitarles su ganado y sus tierras.
“El 3 de noviembre de 2013, liderados por el profesor Misael Figueroa y varios maestros, doctores, líderes de colonias y de cuadras, nos organizamos, primero de manera clandestina y después de manera muy abierta formamos este grupo para proteger a nuestras familias de las vejaciones y atrocidades que hacían los maleantes que comandaban en Apaxtla y sus comunidades”, dice el comandante Z.
Habla de cómo estructuraron en el territorio la defensa de Apaxtla: “nos organizábamos en siete columnas para evitar que entraran nuevamente los pelones, como se llamaba al grupo que tenía el mando de la delincuencia que asolaba al pueblo.
“La primera columna se formó en La Palapa y la cuidaban el profe Misa, el R, y su gente, la segunda en La Chapulicera, ahí estaba el profe Panchito Figueroa, el profe Adrián Brito, el profe Javier Silva, el Pípilo y sus gentes, en la industria estaba Martín Rojas y su grupo. En el puente estábamos nosotros”, dijo.
“En El Arco la gente del mercado, entre otros Martín Orozco, Elías Soto, Don Ríos, y en el punto de Nanchicahuite estaba el Chofer, y el Cuervo con su gente de confianza.
“El sexto punto estaba en La Mocha, ahí el encargado era el profe Fernando Medina y en el puente estaba Cayetano Sotelo y las Guananchas, ahí estuve, pero determiné retirarme de ahí debido a que Cayetano me propuso hacer cosas indebidas a las que me opuse y le dije que no y me regresé a El Arco, debemos añadir que siempre tuvimos el apoyo de las comunidades como Santamaría, Cacalotepec, Tepoztepec y varias más, todas las comunidades estaban organizadas”.
De 2013 a 2022, el municipio de Apaxtla gozó de libertad y tranquilidad, dicen el comandante Z y el comandante Guerrero, que “no había robos ni de gallinas, mucho menos extorsiones o asesinatos, había fiestas, quince años, bautizos, bodas, pero había un toque queda a las 10 de la noche.
“El Ayuntamiento nos apoyaba, con despensas, unas lámparas, unas botas, un café, pero nunca hubo pago alguno para los cientos de voluntarios que vigilábamos día y noche”.
–¿Por qué se deshizo el MAAC?
–El profe Misa se empezó a comportar mal, actuaba como un sicario, empezó a asesinar gente, entre otros al profesor Erik Reyna a quien asesinó y quemó en su camioneta en el trayecto de Teloloapan a Apaxtla y a su hermano lo desapareció en Cocula donde era maestro universitario, todo porque se opuso a que se cobrara una especie de derecho de piso. El pueblo ya empezó a verlo mal porque recogió algunas de las propiedades del profesor Reyna, recogía ganado, estableció un cobro por la venta de casi todos los productos incluyendo de la canasta básica, arriaba con todo y se volvió millonario.
“En un principio el profe Misa se rodeaba de unas 15 gentes como la Winga, el Ocho, Rincones, el Poncho quienes poco a poco se fueron alejando de él porque de sus extorsiones no les compartía nada y los comunitarios se alejaron porque ya no se nos tomaba en cuenta ni nuestras opiniones ni se habló más de cuidar a la comunidad. Cuando alguien de los comunitarios honestos le trataba de hablar al profe Misa que sus acciones estaban fuera de lugar, se molestaba y al día siguiente ahí teníamos a su grupo en la casa de quien se atrevía a levantar la voz y podía uno recibir una reprimenda era una especie de dictador, era ésto y eso se tenía que hacer, entonces nos dimos cuenta de que todo se había perdido”, señaló el comandante Guerrero.
El comandante Z explica cómo se vincularon con el grupo de Los Tlacos:
“Fuimos un grupo de apaxtlenses a Tlacotepec a hablar con ellos y nos recibió El Necho (que encabeza ese grupo armado de la delincuencia organizada) para pedirle apoyo porque ya no aguantábamos y nos dijo que nos apoyarían y llegaron como unos 900 hombres armados supuestamente comunitarios y fue cuando Apaxtla refloreció, porque estábamos los comunitarios del MAAC y ellos, eso fue como hace tres años”.
“En Apaxtla hicieron una reunión en el Zócalo donde estábamos unos 4 mil hombres y mujeres donde escuchamos a Salvador Alanís Trujillo (el vocero y jefe de los comunitarios de la sierra de Tlacotepec) originario de El Ocotito y dijo que venía dispuesto a limpiar y a reorganizar el pueblo sin que hubiera cobro de piso, sin droga, sin asesinatos y lo estaba cumpliendo y le dio fecha al profe Misa y a su gente para que se saliera de Apaxtla y sí se salieron, pero para reorganizarse”.
“Ahí se unió, con La Beba (uno de los jefes de la Policía Comunitaria Tecampanera de Teloloapan, asesinado el 30 de agosto de 2024 en León, Guanajuato), otro mal líder comunitario de Teloloapan que estableció el cobro de piso entre comerciantes y ganaderos del municipio de Teloloapan. La intención de Los Tlacos era llegar a Teloloapan, pero su error fue que no actuaron con prontitud ya que tardaron meses en Apaxtla y esto permitió que La Beba trajera más gente de otras partes a Teloloapan para enfrentar a Los Tlacos”.
Los comandantes del MAAC cuentan que “llegaron a Apaxtla unas 90 o 100 camionetas con policías estatales, de la Fiscalía, del Ejército y gente de La Beba, el profe Misa y se llevaron a nueve hombres de nuestro municipio que aun a la fecha no se sabe nada de su paradero, entre otros se llevaron a Esteban Silva, El Garrobo, El Güero y otros de Tlacotepec. Así fue también como hicieron retroceder a los Tlacos a El Caracol.
“El profe Misa regresó, en febrero de 2022 a Apaxtla y empezó a desaparecer a gente del MAAC, que se habían unido a los Tlacos”, dice uno de los entrevistados, y los dos informan que también en ese tiempo abandonan Apaxtla.
Además, a consecuencia de las extorsiones, ya que no se podía vivir por el alto costo de la vida: “se tenía que pagar por vender un becerro, una vaca, una gallina o cualquier negocio que se hiciera en el municipio, y si tenías un animalito lo desaparecían y ya nada más encontrabas el cuero y el profe Misa se volvió un hombre con muchas propiedades y mucho dinero”.
Agregan que al paso del tiempo, los dos hijos del profe Misa fueron asesinados en el trayecto de Teloloapan a Apaxtla, supuestamente por el Guicho Cachetes por órdenes de la Familia Michoacana y empezó la decadencia del profe Misa, quien posteriormente al asesinato de sus hijos fue llamado por altos mandos de la Familia Michoacana y no se ha vuelto a saber nada de él.
La situación en Apaxtla sigue siendo de tensa calma, sin la presencia de policías comunitarios ni del grupo del profe Misa, mientras decenas de comunitarios de y de la Tecampanera de Teloloapan viven en Chicago entre la espada y la pared: las políticas migratorias del presidente Donald Trump y el no poder regresar con tranquilidad a sus lugares de origen.

