Dormir con el elefante

Ser vecinos de Estados Unidos es como dormir con un elefante, cualquiera de sus movimientos nos pone a temblar. Pierre Trudeau.

La migración es el movimiento fundacional de Estados Unidos y causa del crecimiento hispano. La población latina ocupa ya el segundo lugar (19.5 por ciento), después de la anglosajona; solo la mexicana, en el 2022, aportó al PIB 2.06 billones de dólares. (Latino Donor Colaborative, 25-01-25). Desde siempre, Estados Unidos ha sido considerado un lugar de oportunidades.
Las raíces de la población mexicana en Estados Unidos son sólidas. “Alrededor de 110 mil mexicanos –señala Patricia Galeana– quedaron en territorio estadunidense”, cuando México perdió 2.5 millones de kilómetros cuadrados por la invasión de 1846. La migración mexicana es impulsada también por una fuerza histórica, además del deseo de mejorar en lo económico y social. Por sobre cualquier argumento, la migración es como la humedad.
El presidente Donald Trump se ha impuesto la misión de fortalecer a su país como primera potencia mundial. Un día con otro sorprende con sus declaraciones: incorporar a Canadá a la Unión Americana, apoderarse de Groenlandia y de la franja de Gaza, recuperar el Canal de Panamá, incrementar aranceles a las naciones vecinas y calificar de terroristas a los cárteles de la droga.
A pesar de la extradición de 29 capos de alto nivel, no se evitó el tirón muscular provocando nerviosismo en las inversiones y en la industria exportadora. Es evidente la omisión de una estrategia oportuna por parte de México, puesto que el tema de los aranceles fue propuesta de campaña de Donald Trump.
México se encuentra entre la distancia del vecino estratégico y la pérdida de influencia en Centroamérica. Con Estados Unidos se debe evitar la confrontación y procurar nuevos acuerdos, actuando con pragmatismo. Respecto a las siete naciones del istmo, en unas no podemos y en otra no debemos. No podemos con El Salvador, puesto que el presidente Bukele tiene contacto directo con la Casa Blanca; nuestra intervención en Panamá, ante la crisis por el Canal, no sería de peso y quizá ni deseable; y Guatemala mantiene su recelo histórico por la incorporación de Chiapas. Estrechar relaciones con la dictadura de Nicaragua sería tóxico. El saldo en la influencia regional es modesto y dudoso: Belice, Honduras y Costa Rica. Sin embargo, además de la razones sociales, políticas y culturales, las inversiones mexicanas en Centroamérica exigen el diálogo constructivo y permanente.
Esperar que la Casa Blanca rectifique la visión que tiene de nuestro país sería utópico. Necesitamos de una política exterior activa, negociadora y firme para sostenernos como socios comerciales sin subordinación. A ninguna de las dos naciones conviene exacerbar la situación económica con su consiguiente conflicto social. Fronteras seguras necesitan políticas de mutuo interés y entendimiento, en las que se preserven nuestros derechos de nación soberana y de los connacionales en Estados Unidos.
Los desafíos son muchos y exigen de habilidad política para enfrentarlos. Es indispensable aprovechar la experiencia del cuerpo diplomático y de los negociadores de tratados comerciales; convenir políticas de seguridad eficientes; lograr un amplio consenso empresarial y de la clase trabajadora. Nuestros principales intereses están del lado de Estados Unidos.
La unidad en torno a los intereses de México debe estar por encima de preferencias partidistas y ello no congenia con la polarización nacional.

 

Tiempo congelado

La inteligencia va buscando formas de enfrentarse con los problemas.
Javier Rambaud.

La memoria, ese aparente testigo frágil, tiene vida propia. De súbito nos trae recuerdos lejanos u oculta nombres, hechos, paisajes, que nos han sido sobradamente conocidos. Recordar no siempre resulta fácil y esto pasa en todas las edades. Es verdad que hay personas que registran todo y lo pueden relatar como si fuera en tiempo real; hablan con veracidad y detalle ocurrencias de décadas, pero son los menos, incluso excepcionales.
¿Es caprichosa la memoria? Creo que es un ente sabio que hace olvidar lo innecesario o indeseable y recodar lo útil y conveniente. Cada uno de nosotros registra hechos de manera diferente; digamos que su aparato fílmico adopta ángulos distintos y ello causa que varias personas que presencien un mismo acontecimiento, puedan tener versiones distintas y que, con el transcurso del tiempo, ante los demás testigos, los puedan referir en forma desnaturalizada.
La historia es la memoria colectiva a través de la tradición oral, testimonios documentales y presenciales, con los sesgos de quienes la escriben. La diversidad del ser humano no admite que todos tengamos la misma visión e interpretación de acciones, acontecimientos y periodos históricos. Intervienen la educación, la cultura, las creencias y los prejuicios para modelar modos de pensar e ideologías. En síntesis, la calidad de la inteligencia.
Si somos diversos cómo es que se ha desarrollado la sociedad, podemos preguntarnos legítimamente. Primero, por la necesidad de sobrevivir como especie, luego por el sometimiento y enseguida por el acuerdo social. Lo anterior no significa que este proceso haya sido y sea gradual y sostenido. Ha habido retrocesos y han convivido todas las formas asociativas. Así podemos advertir la existencia de grupos tribales, dictaduras, monarquías absolutas y regímenes democráticos.
Pero cada una de las formas de convivencia tiene su contraparte expresada por el desacuerdo, independientemente del peso que pueda tener la disidencia. Es en el terreno de nuestro pensamiento en donde bullen las ideas y surge la aceptación o el rechazo y que suele impulsar acciones consecuentes, como lo han reflexionado desde filósofos de la antigüedad hasta contemporáneos. Por ello, el ser social es un ser en acción.
La acción necesita de la memoria en sus vertientes del conocimiento y la experiencia. El conocimiento es indicativo teórico y de comprensión; la experiencia, resultado de lo vivido por sí o por otros. Hay un vinculo entre el pensamiento y la acción, que es la decisión, es decir, la voluntad. Las ideas sin acción son fumarolas que se pierden en el espacio; la acción sin ideas puede conducir al fracaso de los fines que se persigan. Luego entonces, se necesita la voluntad imbuida de carácter, para pensar, decidir y hacer.
La sociedad guerrerense vive mayoritariamente como un ser ahistórico, puesto que su experiencia en las luchas emancipadoras, su conocimiento del constante desgarramiento del tejido social y la falta de cohesión como sociedad y como sociedad y poder, no le provoca la voluntad para cambiar su lastimosa realidad; realidad en la que el tiempo se congela para seguir inmovilizada en la subordinación, el atraso y el abuso del poder público.
Es importante y urgente que el Estado de Guerrero deje de vivir en un pasado que se hace presente y un futuro incierto.

 

La tradición como lastre

No hace falta mucha filosofía para explicar esto. Mariano Sigman.

Hace más de 50 años el doctor Roberto García Infante, el profesor de danza Abel Reynoso y yo, formamos el Grupo Cultural Triángulo. Promovíamos presentaciones de libros y para ello el gobierno del estado, instalado en el actual Museo del INAH en Chilpancingo, nos facilitaba el salón de actos y las invitaciones; la Universidad Autónoma de Guerrero, por su parte, su cuarteto de cuerdas, que dirigía la maestra Bárcenas. El salón de actos siempre estaba lleno.
De las presentaciones sobresalientes, recuerdo al maestro Juan R. Campuzano con su novela La voz de la tierra y a Armando Jiménez, que entonces era toda una celebridad con su popular libro Picardía Mexicana. En esos años se había instalado la primera librería-café Dante Alighieri, de Virgilio de la Cruz, en donde también se jugaba ajedrez. Ahí adquirí Cien años de soledad de Gabriel García Márquez en su primera edición (libro que presté y que, a pesar de todas las promesas, nunca volvió).
La ahora UAGro, bajo el rectorado del licenciado Ramiro González Casales, realizaba una intensa actividad cultural, a través del director de Extensión Universitaria, el pintor y escultor Víctor Contreras, quien dejó en la capital un importante patrimonio escultórico de su autoría, como El hombre mirando al futuro, el Himno al trabajo, así como los monumentos A la madre y a los Niños Héroes.
Durante los tres años del rectorado de González Casales, cada dos meses se celebraban jornadas culturales de alto nivel. Nuestra Alma Mater había suscrito un convenio con la Secretaría de Relaciones Exteriores para que el Organismo Internacional de Promoción de la Cultura incluyera en su programación al estado de Guerrero. El OIPC integraba compañías con grupos artísticos de varios países, que recorrían nuestra región latina.
Las sedes de los eventos eran el actual auditorio del Poder Judicial, ubicado en el centro de la ciudad, y los desaparecidos Lienzo del Charro y el Cine Colonial. Ahí asistimos a conciertos, danza clásica y regional, exhibición de obras de teatro clásico –Electra, por ejemplo– y películas rusas de obras de Shakespeare. Para asistir a esa programación, se necesitaba comprar un abono, nada era gratuito; no obstante, había buena concurrencia.
Recuerdo el recital del enorme poeta Carlos Pellicer, originario de Tabasco. Era un hombre fornido, de calva rasurada y voz potente. Tuve oportunidad de conversar brevemente con él, pero sobre todo presenciar su conversación con el ingeniero Manuel Mesa Andraca, en la casa del ilustre chilapeño, actual Museo José Juárez. En aquel recital poético escuché, por primera vez, el Discurso por la flores, desde entonces uno de mis poemas preferidos. Déjenme contarles que cuando conocí Villahermosa visité el zoológico de La Venta, creado por don Carlos. Ahí los senderos están cubiertos de adoquines rosados, que tienen las huellas del poeta, es decir, la impresión de los pies de Pellicer.
La cultura es la suma de la creación por medio de las artes desde que existe el ser humano. La cultura es inherente a la solidaridad para el desarrollo, que aspira a la utopía de la perfección. De ahí que el bien intangible de la cultura exija la concurrencia de políticas públicas de calidad. No se trata de que todos seamos cultos respecto a vocaciones literarias. Aspiramos a la comprensión de la belleza a través de la ética de la estética; y, en ese sentido, a que el técnico, el administrador, el investigador, el pedagogo, el político y todos aquellos inclinados por las diversas disciplinas siempre tengan la animosidad de servir.
Las manifestaciones culturales son por definición plurales, de mirada universal y panorámica en el tiempo. No se quedan atadas al pasado ni se van de bruces con el futuro. La política de la cultura se mide en sus resultados porque la cultura de la política es o no es. Una pintura de Siqueiros, muestra a una mujer campesina sobre un suelo seco avanzando contra la fuerza del viento, contra un destino malora. Representa al atraso luchando por salir del pasado.
“La evolución cultural, tal como la vemos desde la actualidad, se ha dirigido hacia un modelo político eficiente porque soluciona muchos problemas”. (José Antonio Marina). Lo que significa que, cuando la política cultural es prin-cipalmente la reiteración de las tra-diciones, representa a una sociedad inmersa en problemas antiguos y nuevos que se multiplican. Si queremos otra realidad necesitamos la manifestación de una cultura viva.

Nepotismo

Hombres bravos y de acero. José Agustín Ramírez.

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció en su discurso del pasado 5 de febrero, una iniciativa de reforma a la Constitución para prohibir expresamente que familiares desempeñen cargos de elección popular apoyados por sus ascendientes.

“Nepotismo” proviene del vocablo italiano “nepote” que quiere decir “sobrino” y que, en nuestros días, se traduce como amiguismo, cuatachismo y todo aquello que implique designar o promover a familiares a cargos públicos o privados (Diccionario de la RAE).

El nepotismo privilegia la lealtad y la complicidad por encima del mérito. Hemos observado cómo personas sin cualidades profesionales y sin los
atributos de la experiencia han ocupado cargos estratégicos para la gobernabilidad y el desarrollo.

También hemos visto las consecuencias que han experimentado algunos líderes por haberse rodeado de personas sin atributos, especialmente en el
sector público.

Nadie, en su sano juicio, designaría a un zafio al frente de una empresa de su propiedad, pues su mal desempeño iría en contra de sus intereses.

En la administración pública se incurre en esa práctica nociva por el patrimonialismo de quienes creen ser dueños de los cargos gobernamentales. Como se trata del presupuesto público, tampoco hay reparos en su indebido apropiamento o uso.

Además, las prácticas nepóticas impiden la permeabilidad política, la circulación de las élites y enquistan en el poder a grupos de interés ajenos al bien común.

No sobra recordar que un buen gobernante no es aquel que queda -o quiere quedar-bien con todos; un buen gobernante es aquel que impulsa el desarrollo, aplica la ley y resiste presiones de intereses ilegítimos. De ahí lo dicho por don Jesús Reyes Heroles: “Lo que resiste, apoya”.

En Guerrero se están anticipando los tiempos para la selección de candidatos y candidatas al cargo de gobernador o gobernadora del estado. Los nombres se mueven en los medios y se multiplican en las redes; las fotografías con la presidenta de la República se reproducen y los
partidarios empiezan a manifestarse; si bien, hasta ahora, son los cercanos de cada uno de los prospectos.

Si los guerrerenses merecemos o no un mejor destino, eso está en nuestras manos, en nuestra capacidad de decidir, en nuestra voluntad para que las cosas sean diferentes.

Pronto veremos de qué estamos hechos los guerrerenses. Pero, desde ahora, podemos reflejarnos en el espejo de la historia para saber si queda en nosotros las convicciones de las luchas por la democracia.

Si escogemos la ruta de la dádiva o tenemos el coraje para actuar como ciudadanos responsables.

La Tertulia de Gloria Luz

Leer un poema es oírlo con los ojos; oírlo es verlo en los oídos. Octavio Paz.

La poesía es como el agua, se abre paso a como dé lugar. En ocasiones parece desaparecer porque la habita un mundo de seres mágicos, que reaccionan con rapidez ante la voz convocante de quien puede tener la bipolaridad de la realidad y la imaginación.
Gloria Luz Gutiérrez tiene el asombro de los creadores. Licenciada en Literatura y haber impartido durante 20 años la materia, parece natural su paso a la promoción y divulgación de lo más bello del lenguaje. Además, su cercanía con la poeta María Mercedes Carranza fue probablemente el detonante de la poesía que vive y disfruta. La lectura, la escritura, la ronda del cenáculo es adictiva. Una forma milagrosa de poblar el mundo, nuestro mundo de imágenes, que impulsan a saber tanto cómo podamos comprender. De Caldas –la tierra originaria– a Bogotá, Gloria Luz trae a la poesía en la mano y la hace de todos.
Hace 24 años Gloria Luz fundó la Tertulia que lleva su significativo nombre. Desde entonces, el primer martes de cada mes, concurren a su llamado poetas, escritores, pintores, escultores, directores de cine, artistas, periodistas, libreros, editores, canta autores, diplomáticos… Una asamblea variopinta, que dialoga con el expositor de la noche, después de escuchar la sonoridad del verso, la musicalidad del canto, la experiencia transfigurada de la realidad.
Según Julián Pérez Porto y Ana Gardey (https://definición.de/tertulia/), el origen de la tertulia no es claro: “Fueron los españoles quienes difundieron la costumbre de este tipo de reuniones. Hay quienes creen que proviene del teólogo cristiano romano Tertuliano”. La teoría “más popular señala que las tertulias tienen su origen en las academias literarias del Siglo de Oro, como la Academia de los Nocturnos (en Valencia) y las reuniones en la Casa de Pilatos (en Sevilla).
Las Tertulias suelen especializarse, son temáticas. Tuvieron su auge hasta bien entrado el Siglo XX, ya que las familias se reunían en torno a un poeta o sus obras, alternando con barítonos, mezzosopranos e intérpretes diversos. En las tertulias el vals era el rey de los salones. Esa forma culta de socialización, se volvió halo de árboles añosos con el auge de los medios, especialmente televisivos.
Parecería fuera de época fundar una tertulia literaria al inicio del Siglo XXI, el siglo de la IV Revolución Industrial. Precisamente, ordenadores, celulares e IA, desafían la compactación del humanismo, que debe superar la vacuidad de las redes para no extraviar los sentidos en los malos hábitos digitales; evitar que la robótica subsuma la imaginación literaria; y que los algoritmos excluyan la belleza y amenacen el poder del arte de la comunicación.
Gloria Luz ha sido tocada por ese poder milenario de la lírica y consciente del desafío se lanza al indescifrable universo poético para emerger entre prosa y verso, distribuyendo los “prodigioso miligramos” de la palabra entre los asistentes a la bogotana tertulia, que trasciende fronteras al carecer de límites, igual a la poesía que la nutre.
Invitados fundadores han sido los poetas Álvaro Castaño Castillo, Juan Gustavo Cobo Borda, Jota Mario Arbeláez, José Luis Díaz Granados. El vigor de la tertulia atrae recordaciones y presencias, como la propia Gloria Luz menciona: “Desde José Asunción Silva y el modernismo hasta nuestros días, pasando por la Generación del Centenario, Los Nuevos, Piedra y Cielo, Mito, Nadaísmo, Generación sin nombre, y nuevas voces”.
La originaria de Caldas es un río poderoso que impulsa las corrientes significativas de la poesía latinoamericana: Darío, Neruda, Vallejo, Paz, Borges y Lezama, por citar a los más relevantes. Pero también se sumerge en los movimientos universales, como el Romanticismo, el Simbolismo, los poetas malditos, el expresionismo y las vanguardias. Gloria Luz expresa que, para su Tertulia, no hay liturgias indomables, pues ha tratado a la poesía desde perspectivas audaces. Para decirlo con sus palabras: “con el jazz, el rock y el vallenato; pero también el psicoanálisis, el suicidio, el erotismo, el amor, la noche, y todo aquello que carbura el alma, la enciende, la hace palidecer y ya desfalleciente la nutre de dolor para que resplandezca la poesía”.
La palabra se ha movido con el carácter atrevido de las estaciones de la sabana bogotana y han sido Mario Rivero, Nicolás Suescún, Federico Díaz Granados, Juan Felipe Robledo, Jaime García Maffla, Piedad Bonet, William Ospina, Ernesto Lumbreras, Ramón Cote, Guadalupe Morfín, Pedro Serrano, Juan Gabriel Vázquez, Evelio Rosero, Alfonso Sánchez Baute, Fernando Denis, Eduardo Langagne, Vicente Quirarte y Raúl Vallejo, entre otros, quienes han perturbado al lenguaje indeciso.
¿Quién es esta mujer de ademanes cordiales, de suavidad en la voz, capaz de convocar a jóvenes poetas y a poetas consagrados en nuestra riquísima lengua española? Sin desplantes, a través de su mirada de ópalo, se advierte el alma que la anima y anima a compartir, difundir y crear o, mejor todavía, a atrapar la poesía.
Desde el año 2006 fundó el Premio Nacional de Obras Inéditas, impulsando a quienes han sido creadores sin oportunidad de publicación. En ella todo es posible por su talento poliédrico. Los muchos reconocimientos recibidos en Colombia y en otras naciones de habla hispana –ha comentado– son para la poesía. Como embajador de México en Colombia (2007-2013), tuve oportunidad de saber de la calidez de su amistad y de su trascendente misión.
Sólo una muestra: El Consejo de Bogotá le entregó la Mención de Honor por el fomento y la promoción de nuevos talentos en la poesía; Reconocimiento México a la gestión y apoyo cultural; y la Condecoración del Orden al Mérito social colombiano Antonio Santos; Gran Cruz y Botón de Oro de Colombia; y condecoración La encomienda de la Orden de Isabel la Católica otorgada por el Rey Felipe IV de España.
La bonhomía de Gloria Luz irradia. En Colombia sinónimo de poesía es su nombre.

La protesta social

 

Algunos individuos no promueven la colaboración en equipo. John C. Maxwell.

La protesta social es el recurso que tienen los ciudadanos para hacerse escuchar por parte de las autoridades. Promesas incumplidas, necesidades insatisfechas o exigencias gremiales, reúnen a grupos de personas, a veces muy numerosas, buscando solución a sus demandas.
Si la protesta social toma la calle es porque no hay diálogo o este se ha roto. No obstante, debe señalarse que dialogar no es entretener porque el conflicto, con el paso de los días, tiende a agudizarse; excepto cuando carece de adhesivo –una causa común y sustantiva–, se desinfla solo.
Cuando la gente toma la plaza, marcha, bloquea vías de comunicación y oficinas públicas, no hay que hacerse muchas preguntas: algo anda mal en el gobierno. La solución no es dejar sin atención las demandas esperando que la gente se fatigue. En el corto plazo, esa “política” puede dar resultados; pero existirá el riesgo de que la protesta pase a la confrontación.
Pensemos en el gobierno como un hipopótamo atacado por una manada de perros salvajes; ninguno de estos voraces animales se enfrenta al hipopótamo, pero todas lo atacan por diferentes partes de manera que el paquidermo, de no refugiarse en un cuerpo de agua, sucumbirá ante las dentelladas de sus muchos atacantes.
En no pocas ocasiones, ciudadanos de buena fe, son engañados por líderes venales que buscan su beneficio personal. En esos casos, el sector oficial debe fijar su postura para desenmascarar a los falsos redentores. No obstante, estos hechos no deben tomarse como una generalidad y asumir que todos son iguales.
En Guerrero hay muchas causas para justificar la protesta social. Los huracanes que ocasionaron el destrozo de viviendas, escuelas, instalaciones de salud, carreteras, no solamente en Acapulco, también en varias regiones del estado. Agréguese desplazados, desaparecidos, solicitud de plazas magisteriales y pagos de bonos, pensiones, cierre de empresas y desempleo, y una cantidad de etcéteras que pueden ser abrumantes.
A pesar de ello, corresponde a los tres órdenes de gobierno atender las demandas. Y atender las demandas no implica responder a lo indebido, pero sí acudir a dialogar e informar. Para ello, las oficinas gubernamentales de trato constante y directo con la población, deben tener negociadores capacitados, que sepan conducir una reunión y llegar a acuerdos concluyentes.
Ahora existen instituciones académicas y empresas dedicadas a formar negociadores y mediadores, que imparten diferentes métodos para resolver desde diferencias conyugales hasta conflictos sociales. Es decir, negociar no significa hacerlo como siempre se ha hecho, ofrecer dádivas o negarse a escuchar. El negociador debe tener conocimiento de diversas técnicas, tiempo, paciencia y autoridad para llegar a acuerdos.
La izquierda proclamó una y otra vez: “El pueblo se cansa de tanta pinche transa”. Varios de los que hoy son funcionarios o representantes populares corearon estas consignas. ¿Cómo es que estando en el gobierno se les olvida? Guerrero ha sido un estado convulso; es de considerarse la paciencia que, a pesar de todo, aún conserva. Mas no debe pasarse por alto la protesta social, ya que puede ser el inicio de una irritación generalizada.
El Movimiento Social de 1960 contra el gobierno criminal de Raúl Caballero Aburto, debería ser una lección imperecedera para todos los gobiernos. Un asunto menor fue escalando hasta acabar en la masacre del 29 de diciembre de aquel año, en el que fueron asesinados dos tíos míos. Tardíamente llegó la desaparición de poderes, pero llegó.
Sin exagerar, el estado es un hervidero de protestas. En Chilpancingo no hay semana en la que, al menos en dos o tres ocasiones, se cierren sus principales vías por marchas y bloqueos, por parte de grupos procedentes de diferentes municipios. La ciudad se vuelve un caos provocando una doble molestia, la de los manifestantes y por la paralización de actividades por causa de los que protestan. Es una severa llamada de atención la reciente encuesta del Inegi al señalar que ocho de cada diez personas se sienten inseguras en Acapulco y Chilpancingo y que la capital del estado es la octava ciudad del país con percepción de mayor inseguridad (El Sur, 24-1-25).
La paciencia ciudadana tiene un límite. Serían un error que el objetivo fuera formar “ciudadanos sin civismo”, como diría Ikram Antaki.

 

 

Los amagos de Trump

Somos muy malos observadores. Robert Greene.

El arribo de Donald, por segunda vez a la presidencia de los Estados Unidos, puede hacer cada vez más tensas las relaciones entre los dos países. El nuevo mandatario repetidamente ha señalado a México de ser proveedor de fentanilo, de migración indocumentada y de permitir que China ingrese sus productos a su mercado.
Ha sido duro con sus amenazas: la declaración de terroristas a los jefes de los cárteles, los cuales serían detenidos a través de una “invasión suave” de tropas de asalto a nuestros país, el cierre de la frontera y la deportación masiva de migrantes, así como el alza de hasta el 80 por ciento de aranceles o más.
No es para pasar por alto las declaraciones de Trump, quien parece un conquistador que desea ampliar su imperio. Ha llamado “gobernador” al primer ministro de Canadá, diciendo que este país debería ser un nuevo estado de la Unión Americana; pretende apoderarse del vasto territorio de Groenlandia, que pertenece al Reino de Dinamarca desde 1814, y es “el segundo territorio insular más grande del mundo, después de Australia”; y apoderarse del Golfo de México llamándolo “Golfo de las Américas”.
Tanto los gobiernos danés como el mexicano han protestado por las declaraciones de Trump. Ello no ha significado una rectificación de sus afirmaciones; por el contrario, la entrante administración estará integrada por un equipo de duros que comparten las propuestas de su próximo presidente.
En el caso mexicano, es de observarse que la población no ha reaccionado al amago invasivo. En otros tiempos, las plazas públicas hubieran sido ocupadas por miles de compatriotas, rechazando enérgicamente las declaraciones del presidente que, el próximo 20 de enero, ocupará la Casa Blanca. Las respuestas de la presidenta Claudia Sheinbaum, no han tenido eco popular.
Hasta ahora ha sido anecdótico el movimiento para crear la Regia República de Nuevo León, promovida por el empresario Gilberto Lozano, quien solicitó al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Nuevo León una consulta de “separación voluntaria” del estado. En el pasado, ha habido intentos de ejecutar este proyecto con el propósito de crear la República del Río Grande (1840), con los territorios de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila.
Independientemente de que la idea de Lozano esté llamada al fracaso, el hecho es que puede ser un pretexto para tratar de repetir la historia de Texas, que primero se independizó de México como república independientemente y luego se adhirió como un nuevo estado de los vecinos del norte. En política, y menos en estos casos, las señales deben ser ignoradas.
Para Estados Unidos México ha sido considerado como parte estratégica de su área de seguridad nacional. Tratándose de asuntos geopolíticos la seguridad de Estados Unidos no está en juego. El gobierno mexicano puede condecorar al dictador cubano, como lo hizo AMLO, y la Cámara de Diputados formar un comité de amistad con Rusia, y aún cuando levanten la ceja en la Casa Blanca, no pasará nada. Sin embargo, ante el mínimo riesgo de que nuestro territorio sea utilizado por las potencias adversarias, no dudará endurecer su postura, como ocurrió durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962, que puso al borde la guerra nuclear a Estados Unidos y la Unión Soviética.
Vienen años difíciles en la relación de México-Estados Unidos. El T-MEC puede ser objeto de revisiones para restringir el acceso de los productos de nuestro país al mercado más importante del mundo; también disminuir la inversión extranjera directa; y provocar el debilitamiento político del gobierno mexicano mediante acciones represivas a la delincuencia organizada en nuestro territorio.
Hoy se ha perdido mucho del nacionalismo, que era una barrera ideológica frente al expansionismo norteamericano. Además, debe considerarse que los mexicanos tenemos una buena opinión de los Estados Unidos, como podrá observarse en la encuesta “Las Américas y el Mundo 2021”, realizada por el CIDE y de acuerdo al análisis de Sandra Martínez Peña y Rodrigo Castro Cornejo (Nexos, febrero 9, 2023).
El realismo político es indicativo de que debemos defender la soberanía nacional por la vía diplomática, evitar la subordinación al cesarismo de Donald Trump y fortalecer nuestras políticas comerciales con América del Norte, empezando por restaurar nuestra vida democrática y la división de poderes.
Hay que evitar la tentación de querer jalar las orejas al tigre.

 

Horizonte nublado en 2025

Errar es humano; preservar en el error es diabólico.
San Agustín.

Cada año nace un río para navegarlo; milagro de la naturaleza. Las aguas fluyen, broncas o suaves, buscando su cauce natural. El Hombre lo enturbia, tuerce su curso, lo doma y hasta lo extingue. Así es el tiempo que medimos los segmentos de nuestra vida.
Elucubrar en lo impreciso. El tiempo que somos, consecuencia de la memoria, que no se conforma con el registro de los acontecimientos: se sobresalta y trata de atrapar el futuro, adivinando, prospectando, tratando de anticiparse a lo que será la recordación.
La experiencia es la constelación de microgramos que forman la vida. Recordamos el fugaz tiempo vivido. No acabamos de pronunciar una sola palabra cuando ya se fue al pasado. Somos mucho más lo vivido que lo que se vive por ese vínculo imperceptible del antes y el después, que es el presente.
Vivimos atados al pasado y angustiados por el futuro. Vivir el momento es vivir lo que continuamente parte. El pasado es tiempo acumulado; el futuro, tiempo supuesto. Por eso vivimos para el futuro sostenidos en el pasado. El presente se fuga y se vuelve pretérito.
Dar sentido a la vida significa hacerla disfrutable desde lo cognitivo para tallar la existencia, hacerla estéticamente atractiva burilado por la ética. No hay perfeccionamiento, belleza, nobleza, menos aun humanidad, con la ausencia de valores.
Los valores de la fraternidad, amistad, solidaridad, integridad, honestidad hacen perfectible la vida humana. Corrigen errores, menguan debilidades, aseguran la continuidad de la especie. Son esos valores los que nos hacen gregarios y los antivalores (odio, rencor, venganza, envidia, soberbia, egoísmo) dispersos.
La acción humana es la continua batalla por el perfeccionamiento, sin ser omisos ante la compleja tripulación de la mente. La mente tiene nutrientes genéticos, de la experiencia y del conocimiento. Es un raro animal que parece aplanarse como un ratón para pasar por debajo de la puerta o enfurecerse como león hambriento. Si la dejamos suelta, nos domina; hay que estar alerta de su seducción cuando nos soba el ego.
Controlar el ego es fundamental para vivir con la mayor plenitud posible. No tenemos por qué demeritarnos, pero es difícil justipreciarse. Colocarnos en el justo medio, –no la mediocridad– sino en la serena posición de saber quiénes realmente somos, para evadir burbujas o tratar de caminar en las aguas. Es necesario actuar con inteligencia y conciencia para alcanzar objetivos saludables y tener el sentimiento de dichos actos.
Todos somos necesarios. Afortunadamente, siempre habrá mejores reemplazos; pero esos reemplazos necesitan –en todo sentido– la experiencia de los reemplazados para evitar que el individuo sea víctima de la ignorancia y la autocomplacencia. Los innecesarios son los que han decidido no aportar, se apartan.
A veces el mundo –el próximo, el lejano– parece dislocarse. Como especie periódicamente nos abandonamos a la corriente: que otros digan, que otros hagan. Entonces surgen las voces ruidosas, las mentes oblicuas, las cabezas pequeñas, los nervios irritados, los puños crispados. El temor se impone a la seguridad, la falsedad es constante y los propósitos son el “aquí y ahora” al precio que sea.
Los seres humanos tenemos asideros para no hundirnos: los creyentes, la fe; los ciudadanos, la ley; los creadores, la imaginación; los humanistas, la solidaridad; los educadores, el conocimiento; los ecologistas, el esplendor de la naturaleza; los historiadores, la interpretación; los narradores, las historias; los poetas, la palabra; los sabios, la prudencia; los creadores, un mundo posible.
La mayor imperfección del hombre es el dolor. La tragedia es el dolor del alma; la injusticia, el dolor de los cuerpos lastimados. El dolor es como un camaleón en la rama, cambia de color y parece la felicidad, la dicha plena. Pero se presenta en diminutas torturas, que penetra en todos los poros del cuerpo y de las emociones y va trepando hasta nuestra mente para hacernos grotescos, detestables.
Este año que iniciamos advierte amenazas y desafíos en todas las latitudes. Guerras, inseguridad pública, migración, terrorismo, sequía, cambio climático, nacionalismos exacerbados, bolsillos agujerados, líderes perversos, manipulación de redes, verdades alternas, amenaza de autonomía en la inteligencia artificial.
Las especies tienen ciclos de vida. ¿Estamos en riesgo de perecer como los dinosaurios? Cada momento de la humanidad tiene sus luces, las que han hecho posible retomar la ruta. Cuando todo parece perdido surgen las guías, los orientadores, los que salvan de la posible pérdida. Nuestro deber es imponernos en la reconstrucción del hombre dirigiéndolo hacia una mejor existencia.
Este año 2025 es inédito por lo nublado de sus presagios. Pese a todo, el optimismo es indispensable. Debemos fortalecer el ánimo, aguzar el oído y pensar con hondura para hacer un mundo mejor.

 

¿Por qué un Nuevo Pacto del Sur?

La imperfección de las relaciones sociales
de un todo sin armonía, sostenido únicamente
por el atraso general de la sociedad.
Mariano Otero

He propuesto un Nuevo Pacto del Sur con el fin de poder encauzar al estado de Guerrero hacia el objetivo fundamental del desarrollo integral y sostenible. La entidad emergió en la Federación Mexicana en 1849, como una necesidad de crear instituciones propias que dieran identidad a la diversidad étnica de sus habitantes. Pero también mediante actos de fuerza, que lo alejaron de las vía de la ley y lo acercaron al poder de los cacicazgos. Es decir, se ha apreciado más el poder personal que el de la ley.
Está en la naturaleza del ser humano su carácter gregario y de ahí surge la necesidad de la existencia colectiva que crea acuerdos para civilizar la convivencia. Así cobra sentido la afirmación de Arnaldo Córdova respecto a que la Constitución no es ley suprema sino el acuerdo social; acuerdo que implica la forma de gobierno, la promulgación de leyes y el surgimiento de instituciones.
Puesto que los signos que caracterizan el desenvolvimiento del Sur son la ingobernabilidad, la violencia, la protesta social, la corrupción y la debilidad institucional, todo ello implica que nuestro pacto social nació roto, con leyes endebles e instituciones precarias. Los guerrerenses necesitamos llegar a un Nuevo Pacto para convenir, dentro de la vida republicana y, por lo tanto, democrática, con el fin de construir un entarimado de disposiciones de observancia general, que aceleren el paso de los surianos hacia el bienestar.
Lo anterior, debe ocurrir dentro del marco de la República Federal que nos hemos dado. Sí se trata de aspirar a una utopía en tanto visión profunda, que haga posible nuestro perfeccionamiento constante. El horizonte se aleja pero la sociedad está en movimiento; gracias a ideas utópicas la mayoría de las sociedades no viven dentro de una caja. Y de eso de trata, de que nos esforcemos para salir del infortunio histórico en el que hemos vivido.
Un Nuevo Pacto Social del Sur implica un conjunto de acciones, cual más desafiantes. ¿Cómo puede alentarse un proyecto de gran magnitud sin el binomio sociedad-gobierno? La mayoría de quienes gobernaron Guerrero acaso adminis-traron el conflicto, cuando no fueron sus principales impulsores. Ahora se necesita, en su precisa acepción, estadistas; también líderes políticos y sociales dispuestos a reformar al Estado de Guerrero; es decir, hacerlo nuevo.
Desde luego, para empezar habría que convocar a la sociedad desde la misma sociedad en diálogos propositivos de lado a lado y de abajo a arriba; alentar esa participación con la intervención gubernamental. Un Nuevo Pacto Social exigiría, una vez celebradas reuniones, asambleas, propuestas documentadas, sugerencias y recomendaciones, convocar a un Congreso local constituyente, que diera forma y contenido al Nuevo Pacto.
Conviene aclarar que un proceso de tal envergadura debe ser inherente al acuerdo en lo fundamental, siguiendo la regla Otero. O sea, debe respetarse el sistema político federal, democrático y republicano. Se trata de llegar a nuevos arreglos internos que hagan posible que, por ejemplo, la protesta social se encauce por la vía del entendimiento legal, oportuno y eficaz. La protesta social es el recurso del que disponen los ciudadanos ante gobiernos insensibles y sordos; pero cuando esta se hace por todo y por nada, pierde su eficacia y termina por ser repudiada por amplios sectores de la propia sociedad, pues, en ocasiones, unas docenas de personas dañan la economía de miles, como ocurre cuando se bloquea la Autopista del Sol.
Otra aclaración necesaria: un proyecto así no debe ser abanderado por partido político alguno ni por políticos aspiracionistas. Lo deseable es propiciar la concurrencia de la diversidad social y la pluralidad política y ello necesita de un amplio margen de tolerancia e inclusión. No puede ignorarse –sería ingenuo hacerlo– que es inevitable la manifestación de ideas distintas y hasta encontradas, pero el gran objetivo exige buscar los acuerdos por encima de las diferencias.
Habrá oportunidad de ampliar el tema. Ahí lo dejo para –ojalá– propiciar la reflexión, bajo una sola premisa: Guerrero no puede, no debe, ser un estado sin destino.

 

Guerrero, 175 años de atraso

No estoy conforme ni a gusto con el mundo y con el tiempo que me tocó vivir recientemente.
Joan Manuel Serrat.

Ayer domingo, 27 de octubre, se cumplieron 175 años de la creación del Estado de Guerrero. Guerrero ha sido y será una llega en el cuerpo de la República. El olvido histórico de la Federación para impulsar su desarrollo, la estructura socio económica caciquil y pre moderna, la falta de instituciones sólidas y del cumplimiento de la ley, ha traído como consecuencia la constante protesta social con su carga de violencia.
La inestabilidad política ha convertido a la entidad en tierra pantanosa. La gobernabilidad, o lo que se entienda por ella, no es consecuencia de la legitimidad del poder sino del apoyo de la Federación a los cacicazgos locales; de la cercanía de estos con aquella ha dependido la permanencia en el cargo. Son contados los casos en los cuales los mandatarios guerrerenses se han comprometido con políticas de desarrollo tendentes a disminuir la desigualdad.
Nuestro estado es consecuencia de su origen. Posteriormente a las gestiones de Nicolás Bravo y Juan Álvarez para la formación en el sur del país de una nueva entidad federativa, con el nombre de Guerrero, siguieron las presiones políticas para lograr ese fin. Derrotados los conservadores y teniendo como telón de fondo la invasión de las tropas yanquis, Álvarez continuó con el proyecto.
Sin embargo, hay que anotar que ante la negativa del Estado de México para ceder una gran proporción de su territorio a la nueva entidad, Juan Álvarez secuestró al gobernador de ese estado. Señala Gerald L. McGowan: En las primeras semanas de 1848, Juan Álvarez mandó aprehender a Francisco Modesto de Olaguíbel y lo mantuvo prisionero; lo remitió a Telolopan y hasta los últimos días de febrero fue liberado en Morelia, a petición del presidente de la República y de Melchor Ocampo, gobernador del Estado de Michoacán. Así se obtuvo la aceptación de la ahora entidad mexiquense.
Dice el mismo investigador canadiense: “Es probable que el Sur haya sido mal administrado por Toluca y por el gobierno nacional, pero los habitantes del Sur también se rehusaron a prestar obediencia a las autoridades estatales y nacionales, prefiriendo ejercer sus derechos políticos a través de caudillos todopoderosos que se rodearon de clientelas fieles y adictas”.
“Si bien todos invocan el progreso a futuro que les brindará el nuevo estado para poder salir de la miseria y la barbarie, se menciona una geografía abrupta que deja a los hombres en el atraso social; una iglesia lejana con pocos párrocos para el consuelo de las almas; un obispado sin inaugurar; una educación inexistente, sin maestros ni escuelas; una economía debilitada, con un puerto y unas minas mucho menos prósperas que antaño, y sin más industrias que telares y jaboneras; una producción agrícola de autoconsumo y sin mercado; una pésima distribución de la riqueza que se plasmó a través del despojo de las tierras de los hacendados; una situación de violencia y luchas raciales que se manifiestan en constantes alzamientos de los nativos (…) una pobreza generalizada”. (La Separación del Sur, SGG del Estado de Guerrero, 2ª ed. 2018).
Adoptar la vía de la fuerza para la erección del Estado de Guerrero, desconociendo el marco legal, es una de las causas principales de su atraso, violencia e ingobernabilidad. La constante inestabilidad política obedece también a la supeditación de nuestro estado a la política federal. El tema lo aborda con amplitud Jorge Rendón Alarcón en Sociedad y conflicto en el Estado de Guerrero, 1911-1995.
¿Qué podemos celebrar por los 175 años de la existencia de nuestra entidad federativa? Al abandono histórico del gobierno federal, se suman las catástrofes como los huracanes Paulina, Otis y John, que parecen dejar al estado sin destino. Sacar a Guerrero de su postración exige un plan de desarrollo integral de los tres órdenes de gobierno y un Nuevo pacto social del Sur, que se fundamente principalmente en un marco jurídico, en el que prevalezcan la ley y la justicia.
Ni más, ni menos.