Protestan en el hospital general capitalino para exigir el voto en la casilla de una prueba piloto

En el Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, de Chilpancingo, se instaló como parte de una prueba piloto una casilla electoral para médicos, pacientes y familiares; sin embargo, desde temprano un grupo de inconformes llegó a exigir que los dejaran votar, argumentando que era una casilla especial, lo que provocó gritos e insultos a funcionarios del INE.
Alrededor de las 8 de la mañana, un grupo de personas se formó fuera de las instalaciones del Hospital General, ubicado en Tierras Prietas, al norte de la capital, a exigir que le permitieran votar en la casilla que se instaló dentro del nosocomio.
Ante la presión, el guardia abrió las puertas del hospital para que los inconformes ingresaran a la explanada donde estaban las casillas.
“Se habilitó una casilla especial en cada hospital, en todos los estados del país, este corresponde al estado de Guerrero y es exclusivmente para estas personas; desafortunadamente, la desinformación nos hace caer en esto, pero si ustedes, al igual que nosotros, tenemos la intención de derecho de votar, facilitemos nuestro voto donde nos corresponde”, dijo una funcionaria del INE al tumulto de inconformes que demandaban votar ahí.
Mientras que la consejera electoral del distrito 07 del INE, Alba Isabel Eugenia Alcaraz insistió en que no podían votar, porque la casilla especial que se instaló en el hospital era un acuerdo tomado el 29 de mayo, y que estaba publicitado en la página oficial y en medios de comunicación.
Algunos de los presentes insistían en que era una casilla especial y que nunca se les dijo que era sólo para pacientes y sus familiares, y personal de guardia, además de que el resto de las casillas especiales instaladas en la cabecera ya estaban muy llenas.
Gritaron e insultaron a los funcionarios, los trataron de corruptos y los corrieron, no les permitían hablar.
“Los invitamos, de verdad, para que ustedes vayan a sufragar, nadie les coarta su derecho a votar, los partidos políticos sabían de este acuerdo, claro que lo sabían desde la Ciudad de México y ellos también tenía el derecho de informar; entonces les pedimos, por favor, con respeto, que vayan a las casillas especiales”, señaló la consejera María Luisa Garfias, quien también llegó a explicarles la situación.
La consejera también publicó en su cuenta de Facebook que se violentó el protocolo de Salud, y se preguntó por qué, quién o quiénes los azuzaron.
Los funcionarios insistían en que, si votaban, se terminaría anulando esa casilla.
Pese a las explicaciones de los consejeros, los inconformes se formaron para votar a presión.
Posteriormente, Eugenia Alcaraz informó que el Consejo General en la Ciudad de México determinó que permitiría votar a todos, hasta que se agotaran las 750 boletas, por lo que les pidieron formarse en la fila.

 

No le pagan 46 días de salario luego de despedirlo del hospital general capitalino, denuncia un ex trabajador

El ex trabajador del albergue del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, Noé García, quien tiene parálisis cerebral, denunció que lo despidieron injustificadamente y que no le quieren pagar 46 días de salario devengado.
En conferencia en el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), en Chilpancingo, el quejoso relató que laboró del 10 de febrero al 16 de marzo pasados en el albergue anexo del hospital.
Detalló que el encargado, Carlos Rodríguez lo contrató y le prometió que solucionaría el problema del pago de 11 mil pesos por los 46 días, pero no cumplió.
Noé García dijo que, en el albergue hacía la limpieza y tenía una jornada laboral de 12 horas, de 7 de la mañana a 7 de la noche, mientras de de las 7 de la noche a 6 de la mañana hacía guardia para recibir a familiares de pacientes, es decir que trabajaba día y noche.
Indicó que tiene parálisis facial y cerebral, y ante la necesidad estaba en la mejor disposición de seguir laborando, pero llegó una empresa privada al albergue y lo despidieron injustificadamente.
El ex trabajador dijo que, “quizás por mi discapacidad, la empresa privada no me abrió contrato. Lo único que pido es que me paguen los 46 días devengados”.
Solicitó hablar con el director del hospital, Víctor Hugo Garzón Barrientos, pero siempre le decían que tenía mucho trabajo y que no lo podía atender.
Posteriormente acudió a la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del estado de Guerrero (Codehum), donde le dijeron que no les compete su caso y que tenía que acudir a la Junta de Conciliación y Arbitraje.
“Necesito el dinero para comer, yo trabajo por necesidad y no es justo que haya trabajado y no me hayan pagado”, manifestó. (María Avilez Rodríguez / Chilpancingo).

 

Agreden al hombre que denunció maltrato a su esposa en el hospital general de Chilpancingo

El familiar de una paciente del hospital general Raymundo Abarca Alarcón de Chilpancingo, Fernando Díaz Ángeles denunció que continúan los malos tratos a su esposa, y ahora lo agredieron a él físicamente y lo retuvieron sin ningún motivo, además de que continúa comprando gasas porque en el nosocomio no hay.
En una llamada a la redacción de El Sur, Fernando Díaz informó que es derechohabiente del Seguro Popular, y que este jueves nuevamente recibió malos tratos en el hospital general, donde guardias de seguridad lo retuvieron y lo agredieron físicamente.
“No sé si el hostigamiento y la agresión sean por la denuncia que hice de que a mi esposa no la intervinieron quirúrgicamente el martes, porque no había anestesiólogos”, dijo. Detalló que después de la cirugía a la que su esposa fue sometida, este miércoles las enfermeras le pidieron que comprara vendas para curación y pañales para contener el sangrado; cuando iba a salir a hacer la compra, lo retuvieron en la recepción “aludiendo a que se había perdido un bebé y que después algo, papeles u objetos, y que eran órdenes superiores, la retención”.
Dijo que la recepcionista se molestó cuando él le empezó a reclamar sus derechos, porque perjudicaba la salud de su esposa ya que estaba sangrando y necesitaba los pañales; además tenía que recibir una pieza quirúrgica, pero como estaba retenido no podía acudir.
Recriminó que, al intentar irse de la recepción, un hombre, al parecer trabajador del hospital, lo golpeó, y acudieron cuatro guardias de seguridad, pero en lugar de detener al agresor, lo detuvieron a él.
Dijo que tiene que pagar los estudios, porque no hay patólogos en el hospital general, y que si lo hacen en el hospital tendrán los resultados después de un mes.
Destacó que, “no sé si el gobernador, Héctor Astudillo Flores sabe lo que está haciendo el director del hospital (Víctor Hugo Garzón Barrientos) y si sabe que el presupuesto es para contratar seguridad privada que agrede a los derechohabientes”, cuestionó. (María Avilez Rodríguez / Chilpancingo).

 

Cancelan cirugía de su esposa en el hospital general capitalino por falta de especialista, denuncia

El familiar de un paciente del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, Fernando Díaz Ángeles denunció que sacaron del quirófano a su mujer porque no había anestesiólogo, y que le reprogramarían la cita.
En una llamada a la redacción de El Sur, Fernando Díaz Ángeles relató que, el martes a las 5:30 de la tarde un camillero y una enfermera llevaron a su esposa a quirófano porque tenía programada una cirugía para extirparle un mioma. Sin embargo, dos horas después, el doctor Ríos, “de manera insensible y de poco tacto”, le dio a conocer que no la intervinieron, pese a que desde las 6 de la mañana estaba preparada, hicieron que ayunará y la tuvieron con una manguera en la uretra.
Fernando Díaz Ángeles recriminó que el médico le informó que hasta la próxima semana le reprogramarían la cirugía, “mi esposa no es un perro para que la traten así”, se quejó.
La justificación del médico fue que no pensaba que los trabajadores se iban a quedar más tarde, porque surgieron varias urgencias, “entiendo eso, porque se tiene que salvar una vida, pero después tenían que seguir con el pendiente que era la cirugía”.
Dijo que desde hace tiempo giró un oficio al secretario de Salud estatal, Carlos de la Peña Pintos para solicitarle medicamentos y material de curación, “no para mi esposa, sino para todos los pacientes”, porque en el tiempo que ha estado en el nosocomio, padres de familia, enfermeras y médicos le han informado que no hay medicamentos, bolsas para la orina, especialistas o vacunas.
Para que operaran a su esposa, Díaz Ángeles le exigió a los directivos del hospital que la intervinieran lo más pronto posible, porque tiene un mioma uterino que crece y le provoca sangrado, “llevaba tres días sangrando por eso era urgente la intervención”.
Destacó que, “yo me puse enérgico, dos días seguidos le exigí a las autoridades del nosocomio que atendieran a mi esposa, me defendí porque estoy un poco preparado, pero qué le espera a otras familias”.
Informó que este miércoles, ante su insistencia, operaron a su esposa sin ninguna complicación. Fernando Díaz y su esposa son originarios de Chilpancingo y son derechohabientes Seguro Popular. (María Avilez Rodríguez / Chilpancingo).

 

Declaran médicos y enfermeros del hospital capitalino sobre las jóvenes colombianas

 

Trabajadores del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón comparecieron ante la Fiscalía General del Estado (FGE) para responder sobre la atención prestada a las dos jóvenes colombianas que se accidentaron en un Ferrari en la Autopista del Sol, Tatiana y Dayana.
Por otro lado, se constató que en el hospital hay un área de quemados que está equipada, pero no funciona; el director, Víctor Hugo Garzón Barrientos, incluso desconocía de su existencia.
Este jueves, los trabajadores del hospital citados llegaron a las 12:40 del día a la FGE, incluso uno de ellos portaba su uniforme blanco. Se trató de dialogar con uno de los abogados de los trabajadores, pero éste se negó a dar información.
En el citatorio que les hicieron llegar se informa que fueron llamados sólo trabajadores que estuvieron de guardia nocturna el 26 de febrero, es decir, el médico urgenciólogo, el médico general, el médico interno de pregrado, enfermeros, enfermeras y camilleros que intervinieron en la atención de las víctimas, Tatiana y Dayana.
El citatorio indica que, “a efecto de que rindan su declaración en relación a su intervención cuando brindaban atención a las personas señaladas relacionadas con los hechos que motivaron el inicio de la carpeta de investigación citada al rubro, instruida de quien resulte responsable, del delito de homicidio con motivo de tránsito vehicular, en agravio de Tatiana y Dayana”.
El citatorio no indica que los involucrados tienen que declarar sobre la difusión de las imágenes de las jóvenes colombianas.
Un trabajador, que solicitó omitir su nombre por temor a represalias, comentó que el 26 de febrero, cuando atendían a las jóvenes accidentadas, en la sala de urgencias había muchos policías, sin especificar de qué corporación, quienes podrían haber filtrado las imágenes.
Además, informó que, Víctor Hugo Garzón Barrientos sigue en funciones y no lo destituirán porque la Contraloría de la Secretaría de Salud practica una auditoría al Hospital General Raymundo Abarca Alarcón.
El martes, el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, informó que la dependencia a su cargo solicitó a la Fiscalía una investigación sobre la filtración en redes sociales y medios de comunicación de fotografías y videos tomados a las jóvenes, mientras se encontraban internadas en el hospital; las imágenes de las jóvenes quemadas invaden la privacidad y violentan la dignidad humana.
Vía telefónica, el vocero de seguridad, Roberto Álvarez Heredia informó que se investiga a partir de una solicitud de la Secretaría de Salud, que encabeza Carlos de la Peña Pintos, para que la FGE haga una indagación exhaustiva para saber si existe la comisión de algún delito.
Dijo que el Ministerio Público inició una investigación para deslindar de cualquier delito a la Secretaría de Salud; “fueron requeridos los trabajadores que pudieron haber estado vinculados en el área donde fueron atendidas las jóvenes”, dijo el vocero.
Indicó que si el Ministerio Público comprueba que hay un delito, va a proceder contra quien resulte responsable, pero sólo es a nivel de investigación. Manifestó que la investigación también es por la filtración de las imágenes, porque violan el derecho humano a la privacidad.
Precisó que acudieron a declarar 13 trabajadores del hospital Raymundo Abarca Alarcón.
Las imágenes difundidas muestran los cuerpos de Dayana y Tatiana completamente desnudos y quemados en el hospital, donde ambas jóvenes murieron luego del choque del Ferrari en el que viajaban el 26 de febrero en la Autopista del Sol, por quemaduras de tercer grado en 90 por ciento de sus cuerpos.

Existe el área de quemados, está equipada, pero no está en funcionamiento

En el hospital Raymundo Abarca Alarcón se hizo un recorrido en el área de Quemados, para acceder al lugar se requiere un permiso del área de Gobierno.
En el tercer piso también está el área de Ginecología e incubadoras, por lo cual hay vigilancia e incluso las bolsas de los visitantes son revisadas.
Al llegar se observa una placa en la entrada en la que se lee: Unidad de Quemados, Fundación Michou y Mau IAP para niños quemados.
Sólo un trabajador tiene llave de la puerta de entrada. Dentro se observaron unos seis consultorios equipados con camas especiales, en pabellones exclusivos para personas quemadas.
Además, en los pasillos se observaron unas siete camas y un quirófano amplio con mucha iluminación, casi equipado, donde había lámparas y aparatos médicos.
De acuerdo a un boletín de la Secretaría de Salud publicado el 6 de marzo, los equipos, las camillas y el quirófano con los que cuenta están intactos en este espacio, que existe desde que se construyó el hospital; sin embargo no funcionan porque no tienen los recursos necesarios, enfermeros, médicos especialistas y anestesiólogos que se requieren para los tratamientos.
El 1 de marzo, el director Víctor Hugo Garzón Barrientos, declaró a El Sur que el hospital no contaba con un área especializada para quemaduras, dijo que, “existe un proyecto y búsqueda de equipamiento, pero este hospital es de segundo nivel”, aunque precisó que no influyó en la atención de las jóvenes colombianas, porque a los pacientes con quemaduras del 50 por ciento de su cuerpo los trasladan a las unidades de quemados a la Ciudad de México.
El 16 de marzo de 2012, el entonces presidente, Felipe Calderón Hinojosa dijo que “es un hospital bellísimo, muy grande, más grande de lo que yo me estaba imaginando”, sin embargo, actualmente el edificio tiene cuarteaduras.
Informó que era un hospital al que le habían invertido más de 550 millones de pesos, de los cuales 362 fueron del gobierno Federal y 161 del gobierno estatal.
Se iban a ofrecer especialidades médicas de cardiología, oncología, cirugía general, cirugía plástica y reconstructiva, dermatología, urología, neurología, ortopedia, ginecología y obstetricia.
Asimismo, el hospital beneficiaría a medio millón de guerrerenses, pacientes de Chilpancingo, Zumpango, Chilapa, Tixtla, Heliodoro Castillo, Juan R. Escudero, José Joaquín Herrera, Leonardo Bravo y Mochitlán, entre muchos otros municipios.
En reiteradas ocasiones, trabajadores del hospital han denunciado que hace falta material de curación, medicamentos, personal y que la infraestructura está empeorando.

 

Investiga la Ssa la filtración de fotos en el hospital de las jóvenes de Colombia heridas en el Ferrari

El vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, informó que por instrucciones del gobernador, Héctor Astudillo Flores, el titular de la Secretaría de Salud (Ssa), Carlos de la Peña Pintos, inició una investigación sobre la filtración de fotografías que les fueron tomadas a las dos jóvenes colombianas que resultaron gravemente heridas en el accidente de un Ferrari, y procederá contra quienes resulten responsables.
El lunes 26 de febrero, las jóvenes originarias de Medellín, Colombia, Dayana de 22 años y Tatiana de 25, viajaban con un hombre en un automóvil a más de 200 kilómetros por hora, y cerca del puente Mezcala de la Autopista del Sol chocó contra un autobús y un muro de contención y se incendió. El automóvil Ferrari fue ampliamente conocido porque el 11 de marzo de 2016, en la Ciudad de México, el escolta de su propietario –desde entonces llamado Lord Ferrari– le dio una golpiza al conductor de un Uber, que fue grabada y difundida en las redes sociales y los medios.
Tras el accidente de este lunes el conductor huyó y las jóvenes resultaron con quemaduras en el 90 por ciento del cuerpo. Fueron trasladadas al hospital general Raymundo Abarca Alarcón, de Chilpancingo, y fallecieron a causa de las quemaduras, Tatiana el 28 de febrero y Dayana el 1º de marzo.
Ayer, en un comunicado, Álvarez Heredia expresó, en nombre de las autoridades estatales y federales, su total indignación por la divulgación de fotografías y videos que representan una invasión al derecho a la privacidad de ambas jóvenes y un atropello que será castigado, incluso, con la rescisión laboral.
Después de calificar como inadmisible la filtración de las imágenes y videos, Álvarez Heredia señaló que la Secretaría de Salud solicitó a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (Codehum), a la Fiscalía General del Estado (FGE), a la Contraloría Interna de esa dependencia y a la dirección del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, realizar una exhaustiva investigación para determinar la responsabilidad, por acción u omisión, del personal de ese nosocomio que pudiera haber filtrado esas imágenes.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, con la filtración de las fotografías que muestran a las jóvenes, ahora fallecidas, en los momentos que reciben atención médica, “se violenta la dignidad humana y los procesos de calidad y respeto en la prestación de los servicios de salud conforme a la normatividad de la materia”.

Amenazan a trabajadores del hospital de la capital por no atender a un herido; no había material

Este lunes un joven herido de bala fue trasladado de emergencia a un hospital privado de Chilpancingo después de que no lo atendieron en el Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, ante la falta de medicamento y material para operarlo.
Según trabajadores del lugar familiares del joven amenazaron de muerte al personal que no lo recibió, porque no le dieron la atención a pesar de lo delicado de su estado. El problema fue que ni guantes había para atenderlo, según informaron.
En ese hospital desde hace dos años hay problemas en el suministro de material y medicamento, pero en los últimos 3 meses la situación se ha agudizado.
Esta mañana en una visita al lugar ubicado en Tierras Prietas a la salida norte de la ciudad, trabajadores del sector Salud confirmaron que el servicio es deficiente por la falta de insumos, a pesar de que en repetidas ocasiones han solicitado el material.
Los trabajadores por miedo a ser despedidos pidieron que no se revelaran sus nombres, ya que dijeron que hay procesos administrativos en contra de quienes han dado a conocer la “decadente” situación.
Relataron que el lunes no había equipo para controlar el sangrado del joven herido de bala, ni siquiera dos pares de guantes para manipularlo.
Informaron que le costaría en un hospital privado cerca de 50 mil pesos su recuperación, mientras que los servicios del hospital general hubieran sido de 2 mil, si hubiera material para atenderlo.
“El hospital general trabaja peor que un centro de salud, no es para atender gripas o diarreas pero ni eso podemos resolver”, dijo un trabajador.
Los trabajadores puntualizaron que no sólo se pone en riesgo la vida del paciente y de los médicos, enfermeras y asistentes ante la falta de medicamento, sino de los empleados de la Secretaría de Salud que los deja desprotegidos al no brindarles las medidas de seguridad mínimas, como resguardar el lugar.
Dijeron que desde hace seis meses no se cumplen cirugías programadas debido a que no hay ni medicamento para anestesiar, ni equipo para intravenosas, inclusive se piden sábanas para los enfermos y cirugías.
Ante esta falta de atención en la cirugías los pacientes que son detectados con algún padecimiento que requieren de esta intervención no pueden ser atendidos en el lugar ya que no tiene sentido anotarlos en una lista de espera de más de seis meses.
Ante la falta de material para manipular a enfermos se expone también a las enfermeras, camilleros, gente de limpieza y doctores al estar en contacto durante una emergencia con los pacientes, pues desconocen si puedan tener enfermedades que se trasmitan a través de la sangre como el VIH.
Otro trabajador afirmó que en ninguno de los dos turnos cuentan con el material para cumplir su tarea, lo que pone en riesgo la salud de los pacientes.
Dijo que durante una temporada se pedía a los pacientes que compraran los medicamentos y materiales necesarios para que fueran atendido sus familiares, pero a raíz de que la Secretaría de Salud requirió que no se pidieran los insumos, ahora la tarea se complica y agudiza.
Informaron que el encargado de recursos materiales del hospital les dijo que hay insumos suficientes, pero la realidad es que en la gavetas no hay material.
Dijeron que se requiere de otro cirujano, pediatra, ginecólogo y urgenciólogo, ya que cuando uno de falta no hay nadie más que pueda atender alguna emergencia.

 

El hospital general capitalino labora bien y sólo pocos empleados quieren que me vaya, dice el director

El director del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, Víctor Hugo Garzón Barrientos informó que en el lugar se labora bien, y que sólo un grupo de trabajadores quiere que él renuncie, porque “quieren dejarme fuera de la jugada”.
En un recorrido, se consultó a derechohabientes y se observó que no les surten todo el medicamento que les recetan; además, continúan los carteles donde se indica que sólo hay cirugías de urgencias y que los pacientes deben llevar sus medicamentos.
Consultado en el hospital tras las denuncias de los trabajadores y ante los avisos, el director respondió que, “si yo le quiero hacer mal a alguien, por ejemplo de una empresa agarro y hago un mensaje y lo pego en un lugar y le habló a un reportero para que saque la información. Pero eso no significa que lo hizo el gerente de la empresa, no veo en la foto ningún sello de la dirección y ninguna firma, ese anuncio es falso”, reclamó.
Garzón Barrientos agregó que, “no soy Dios, no puedo estar en todo momento, en todo lugar, en cualquier día. Si el domingo, antes de que usted llegara, se pegó un documento y quieren que yo ahí estuviera en ese preciso momento; no es lo único que hago hay más trabajo”.
Dijo que después de la foto que se publicó en la edición del domingo de El Sur, funcionarios de la Secretaría de Salud (Ssa) acudieron para supervisar, “ese letreo que publicaron no lo encontraron en el hospital, pero no pondré en entredicho su publicación”, afirmó.
Dijo que alguien –sin precisar quién–, “maliciosamente” colocó el letrero, “no tengo la obligación de saberlo, aun cuando hay cámaras y les ha permitido darles a conocer quien hace ese tipo de cosas”.
Se le preguntó a qué se deben los reclamos de más de 150 médicos, enfermeras y trabajadores administrativos, y respondió que, “porque me quieren fuera del hospital, fuera de la jugada”.
Víctor Hugo Garzón dijo que si él no es capaz de solucionar los problemas del hospital que le competen, “con todo gusto ofrezco mi renuncia, es más ya la presenté”.
Manifestó que lo que le corresponde, como director, es gestionar con la Ssa lo que hace falta, y solicitar que se dé solución, pero no sugiere proveedores ni autoriza los pagos.

La farmacia es subrogada y está en inventario, justifica

En cuanto a la farmacia, informó que no es del hospital, es subrogada, por lo que pueden tomar sus propias decisiones, y que están en un proceso de inventario, por eso se tuvo que suspender el servicio, “la Secretaría de Salud es la encargada de dar la información de qué pasa con la farmacia Disur (la empresa encargada de dar medicamentos)”.
Expreso que si la farmacia estuviera bajo la egida del hospital general, ya les hubieran aplicado las sanciones, ya que las leyes comerciales son claras en estas instituciones del estado que se dedican a la protección a la salud, tienen que tener otro tipo de atención.
El director dijo que cuando la empresa Disur se retira, en el hospital pierden la “gran” cantidad de insumos y medicamentos que son surtidos por la farmacia, y otra parte por la Ssa.
Destacó que el Hospital General Raymundo Abarca Alarcón no es un organismo público descentralizado, y por lo tanto no cuenta con personalidad jurídica ni con patrimonios propios; además no tienen facultades administrativas para sancionar, contratar, proponer, licitar o calificar absolutamente ningún servicio ni proveedores.
Explicó que si un paciente requiere un medicamento, se registra por folio el medicamento que hace falta y se surte.
Víctor Hugo Garzón Barrientos manifestó que en el almacén del hospital, que surte la Ssa, sólo tienen el 10 por ciento de la capacidad, “pero este lunes llega otro camión de medicamentos, gracias a las gestiones que se hicieron”.
Se le pregunto sobre las cirugías que se limitan a situaciones de urgencias, y respondió que hay tres comités en el hospital, el de Calidad y Seguridad en Atención al Paciente, de Mortalidad y Morbilidad Materna y Perinatal, y de Infecciones Nosocomiales, que no suspendieron las cirugías, sino que decidieron optimizar sus recursos para que se atendieran las urgencias.
El director informó que ya se reactivaron todas las cirugías, “la semana pasada, hay que ser honesto, y no fue por la denuncia que hicieron los trabajadores”.
Reiteró que, “si yo soy directamente responsable del problema en lo que me copete, ya ofrecí mi renuncia, al final de cuenta no hay una sola institución en el país que sea perfecta, todas son perfectibles, porque todas tienen problemas en su proceso”.

Gastan 3 mil pesos al mes en medicinas que en el hospital no hay, se quejan pacientes

Cuando se consultó al director, la Ssa aseguró que recorrió el nosocomio y no encontró el aviso a los derechohabientes de que sólo se harían cirugías de urgencias y que debían llevar sus medicamentos e insumos.
Sin embargo, se volvió a acudir a las área de Pediatría, Otorrinolaringología, Traumatología y Ginecología, donde los avisos seguían colocados con la misma indicación de que había sólo cirugías de urgencias y que los pacientes debían llevar sus medicamentos e insumos.
En la farmacia, indicaban a los derechohabientes que estaba cerrado, que fueran al almacén para que les dieran el medicamento.
En el almacén, 10 pacientes mostraron sus recetas, y de los cinco medicamentos que les recetaban sólo les daban uno o dos. A otros pacientes que les recetaban dos medicamentos no les surtían ninguno, la justificación era que no había.
En el lugar se consultó al derechohabiente Alvaro Arlin Catalán de unos 60 años, quien fue operado del corazón, le colocaron venas de plástico y para vivir tiene que tomar las medicinas cada 15 días, pero el hospital no tiene los medicamentos.
Recriminó que el medicamento le dura sólo 15 días, y es costoso, por la gravedad de su enfermedad, “cada 15 días gasto unos mil pesos, el tiempo que me dura el tratamiento”.
Alvaro Alin dijo que es trabajador de una dependencia de gobierno donde le pagan a la quincena 2 mil 200 pesos, “es una miseria lo que me pagan, aparte tengo que comprar mis medicamentos, es decir que me quedo con mil 200 pesos para comprar mi comida”.
Molesto, manifestó que el gobernador, Héctor Astudillo Flores, y el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, aseguran que hay suficientes medicamentos, “y si los altos mandos dicen que todo está bien, pues simplemente no solucionan el desabasto de medicamentos, pero lo dicen porque no están aquí en el hospital donde realmente está el problema”.
Dijo que no le da ganas de denunciar porque no le harían caso, “las enfermeras y médicos denunciaron que no había medicamentos ni insumos y no les resolvieron el problema, todo sigue igual, a un anciano como yo menos me harán caso”, lamentó.
Algunos de los medicamentos que no les surtieron a los derechohabientes son glibenclamida, simvastatina, amiodarona, omeprazol, losartan y acenocumarol, entre otros.

 

No hay ni jabón para lavarse las manos en el hospital general de Chilpancingo, denuncia un médico

Guantes, cubre bocas y botas, material básico en la prevención de infecciones hospitalarias, suelen escasear en el Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, de Chilpancingo.
“Tenemos casi dos años con problemas de falta de insumos y de personal; pero esto se ha agudizado en los últimos meses”, indicó el ginecólogo Francisco Ramírez.
“No hay ni siquiera jabón médico para lavarse… necesitamos material para evitar infecciones; se propagan porque no es el adecuado. No hay absolutamente nada. En Guerrero estamos en un sistema de Salud al borde del colapso”, advirtió.
El médico aseguró que, además se está reutilizando equipo, lo que también puede originar infecciones.
“Estamos reutilizando los balones para las hemorragias obstétricas. También deben de ser desechables, pero se están reutilizando porque no hay. Sirven cuando una paciente tiene a su bebé y presenta una hemorragia posparto o post cesárea. Es un balón que se insufla con líquido de tal forma que sirve como método de compresión de los músculos internos del útero. Eso nos ayuda a controlar la hemorragia. Aparentemente se maneja con soluciones estériles y antisépticos, pero obviamente, si no es nuevo puede provocar cierto tipo de problemas infecciosos. Se utiliza una vez porque vienen estériles de fábrica”, explicó.
Francisco Ramírez, quien es miembro del Frente Democrático de los Trabajadores de la Secretaría de Salud, indicó que la falta de médicos y enfermeras también propicia el desarrollo de infecciones, pues falta atención en casos específicos.

Hallan a un joven vivo, golpeado y con un narcomensaje en Zumpango; murió horas después

La tarde de ayer fue hallado un joven de 17 años vivo, desnudo, golpeado, con las manos atadas hacia atrás y con un narcomensaje en la alameda central general José María Bernal en la cabecera municipal de Eduardo Neri (Zumpango), la víctima murió horas después.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal informaron que a las 2:12 de la tarde recibieron un reporte de que estaba un hombre vivo, golpeado y desnudo.
Se dio a conocer que la víctima estaba tendida boca arriba en una calle de la alameda central, encima tenía una esponja amarilla que le cubría el cuerpo y tenía un narcomensaje.
En la cartulina blanca con letras azules y rojas se leía: “Esto les va pasar a todos los ratas, Alfredo Ramos Juárez, disculpen las molestias que esto les ocacionamos, no vamos a tolerar nada, vamos x secuestradores y extorsionadores. Atte. Grupo Elite”.
Al lugar acudieron paramédicos de la Cruz Roja, quienes dieron los primeros auxilios al joven herido y lo trasladaron al Hospital General Raymundo Abarca Alarcón.
Luego de dos horas de atención médica murió Alfredo de 17 años, vecino de Zumpango.