Brenda Escobar
Zihuatanejo
Familiares de un derechohabiente que padece epilepsia, denunciaron que desde mediados de 2025 el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), mantiene un desabasto crítico de medicamentos para pacientes con este padecimiento, lo que los obliga a costear su tratamiento, que supera sus ingresos.
Tambien a peregrinar a otros municipios, como Lázaro Cárdenas, Michoacán, ante la falta de especialistas y estudios básicos, lo que también han tenido que costear por su cuenta sin que les reembolsen el gasto, con el argumento de que el Instituto “no tiene recursos”.
La hermana de un derechohabiente del Seguro Social, en Zihuatanejo, de 35 años de edad, en declaraciones manifestó que su familia ha tenido que asumir la responsabilidad que le corresponde al IMSS, pues desde junio del año pasado, su hermano no ha recibido los medicamentos esenciales como el Valproato y el Levetiracetam, cuyo costo en farmacias particulares ronda los mil 200 pesos mensuales, una cifra que se eleva cuando escasea en las farmacias y deben realizar pedidos especiales.
Agregó que a pesar de los intentos que han hecho por gestionar el abasto con la subdirección médica del IMSS, la respuesta ha sido el silencio o la resignación, “lo único que nos dicen es que no pueden hacer nada y que esperemos”, relata con impotencia.
Incluso, ante la solicitud de un reembolso por los gastos efectuados, la administración ha sido tajante al decirles que “no hay recursos”, por lo que esta situación no sólo afecta el bolsillo de los trabajadores, sino que pone en riesgo la vida de los pacientes: “en el caso de mi hermano, la falta de continuidad en la medicación provoca que las crisis convulsivas sean más frecuentes y agresivas, mermando su salud, pues él prácticamente depende de un control estricto, de que tiene que tomar su medicina a como dé lugar”.
A la falta de medicinas se suma el colapso en el sistema de citas para especialidades, pues desde octubre del año pasado su hermano espera una referencia para el hospital Vicente Guerrero, en el puerto de Acapulco para la realización de estudios diagnósticos, como el electroencefalograma y niveles de medicamento en sangre.
Dijo que ante la nula respuesta del IMSS, la familia tuvo que trasladarse hasta el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, para hacerle a su hermano los estudios de forma particular, con un costo de 5 mil peso. “Los hicimos por fuera porque el neurólogo los necesitaba para la cita de diciembre; si no los llevamos, el tratamiento no avanza”.
Luego, comentó que el apoyo económico que su hermano recibe por su incapacidad por parte del gobierno federal “se destina casi íntegramente a la compra de sus medicamentos, dejándolo en una situación de vulnerabilidad económica, porque él no puede trabajar y nosotros no tenemos la vida económicamente resuelta; en nuestra casa todos trabajamos y vamos viviendo al día, por eso se nos hace injusto que el Seguro Social ni surte los medicamentos ni nos reembolsa el gasto”.
“Ojalá que alguien le haga saber a la presidenta Claudia Sheinbaum lo que pasa en el Seguro Social de Zihuatanejo y se haga algo por mejorar este servicio, porque estoy segura de que el caso de mi hermano no es el único”.




