Damnificados que se encuentran en el refugio temporal en la planta baja del comedor universitario de la UAG en el bloqueo a la avenida Benito Jua?rez esquina con la calle Nicola?s Catala?n Foto: Jesu?s Eduardo Guerrero
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Damnificados de Chilpancingo, afectados por las lluvias del huracán John, bloquearon durante dos horas y media este martes las calles Benito Juárez y Nicolás Catalán, frente a la alameda Francisco Granados Maldonado, para demandar que sean censados por el gobierno federal y poder recibir ayuda.
Las familias se encuentran refugiadas en la planta baja del edificio que ocupa el comedor de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) y en las instalaciones deportivas de la misma institución.
Denunciaron que a más de un mes de los daños, no han recibido ningún apoyo de los gobiernos estatal y federal, que sobreviven con la ayuda de la UAG.
El lunes otro grupo se manifestó afuera de la unidad deportiva, conocida como Crea, al sur de la capital, en donde exigieron que se les incluya en los censos que levanta el gobierno federal. En las instalaciones donde protestaron se albergan los llamados “Servidores de la Nación”, que se encargan de realizar los censos.
En tanto, la delegación de la Secretaría de Bienestar federal informó que carece de información relacionada con el censo, porque ésta se maneja directamente en las oficinas centrales y se dan a conocer en la conferencia matutina de la presidenta Chaudia Sheinbaum Pardo.
El bloqueo de este martes comenzó a las 9:30 de la mañana y terminó alrededor de a las 12 del día, cuando personal de la Secretaría General de Gobierno estatal les prometió que comenzarán a censarlos a partir de hoy miércoles.
Antes, habían denunciado que ninguna autoridad estatal o federal se había acercado a ellos para que les informara cuál será su situación, a más de un mes de las lluvias que afectaron sus casas.
Los manifestantes eran unos 20 y son de distintas colonias de la capital.
Daniel Hernández Visoso, vecino de la colonia Galeana, ubicada al norte de la capital, narró que el agua del río Huacapa, que se desbordó durante los días de lluvia del huracán John, inundó su casa y se llevó todas sus cosas.
Daniel es persona con discapacidad, tiene problemas de movilidad en ambos pies. Dijo que no pudo rescatar absolutamente nada de sus pertenencias. “Perdí todo”, lamentó.
“No pude hacer nada, como soy discapacitado no pude hacer nada. Mi casa quedó inhabitable y me tuve que venir al refugio temporal. Ahora no sé qué irá a pasar conmigo cuando nos pidan que nos salgamos del albergue de la UAG”, dijo Hernández Visoso, quien está refugiado en la planta baja del edificio que ocupa el comedor universitario.
Hernández Visoso mostró un oficio que envió el 8 de octubre a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, en el que le solicita su apoyo, “ya que me encuentro en una situación vulnerable, pues mi casa sufrió inundación y la pérdida de láminas debido al huracán John”, le escribió.
Agregó: “Pido a usted me cense mi casa, para estabilizar mi situación”. Sin embargo, dijo que hasta este martes no había recibido respuesta.
Indicó que con la protesta buscan que las autoridades los visibilicen y se acerquen a ellos.
“Pedimos que las autoridades, de los tres órdenes de gobierno, nos apoyen. Queremos que nos den una respuesta respecto a si nos van a censar o no. Porque es lamentable lo que nos sucedió y hay quienes no tenemos a nadie a quien recurrir”, dijo.
Moisés, otro de los damnificados de la colonia Nacionalista, ubicada al noreste de la capital, informó que su casa colapsó totalmente por un derrumbe, “casi, casi, quedaba mi niño aplastado”, contó.
Agregó: “Si las autoridades quieren pruebas de los daños que sufrimos, con mucho gusto los llevamos y les vamos a señalar a donde estaban nuestras viviendas”.
Informó que precisamente no ha querido mover nada en donde estaba su casa, “hasta que ellos vengan y los llevamos personalmente, para que vean y tengan pruebas y lo vean con sus propios ojos”.
Dijo que su petición concreta es que los censen “que nos digan a dónde nos vamos a refugiar después de que nos pidan que nos salgamos de las instalaciones de la UAG”.
Aseguró que han visto que en algunas colonias como, en la Azteca, ubicada al norte de la ciudad, los “Servidores de la Nación” andan censando casas que no resultaron dañadas, “mientras a los que en verdad perdimos nuestras viviendas, no nos hacen caso”.
Explicó que no habla solamente por él, “somos un chingo, bastantes damnificados en Chilpancingo, ¿y cómo es posible que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, no declare esta ciudad como zona de desastre?”.
Reprochó que los gobiernos federal y estatal solamente están atendiendo los daños en Acapulco, “mejor que nos digan que están atendiendo sólo por un interés político y económico, pues saben que Acapulco les deja derrame económico”.
Informó que él está refugiado en las instalaciones deportivas y aclaró: “no estamos en contra de la UAG, siempre nos ha apoyado con las instalaciones y con la alimentación. Nos estamos manifestando en contra de los gobiernos federal y estatal, que son los que nos han ignorado”.
Las calles Benito Juárez, que cruza de norte a sur la ciudad, y la Nicolás Catalán, que va de oriente a poniente, que fueron cerradas, son unas de las de más tráfico vehicular, lo que provocó la molestia de los automovilistas. Sobre todo de los choferes del servicio de transporte público.
Uno de ellos, incluso se lio a golpes con un damnificado, después de que dos choferes, de la urvan 500 de la ruta Centro-Mercado-Héroes de Guerrero y un taxista, les aventaron sus unidades a los manifestantes.
“Me los quisieron echar (los vehículos) encima, pero nosotros no queremos violencia. Estamos protestando en paz”, dijo Daniel Visoso.
Este martes se pidió información a la delegación de la Secretaría de Bienestar, para conocer cuándo comenzó el censo en Chilpancingo, cuántas familias se han censado, cuándo se cierra y la meta que se prevé alcanzar, sin embargo, no hubo respuestas precisas.
Un grupo de ejidatarios del municipio de Pungarabato, en la localidad Santa Bárbara, población ubicada junto al río Balsas, denunciaron que ninguna autoridad se ha hecho cargo de sus pérdidas en el campo, que provocó el mal manejo de las presas a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
A través de un documento, los afectados señalan que los operarios de la presa El Caracol, por parte de la CFE, permitieron que se sobrepasaran los límites de metros cúbicos, a pesar de que se percibía la necesidad de que desfogaran la presa antes de que se llenara en su totalidad, antes de la llegada del huracán John.
Expresaron: “Cuando ya estaba demasiado llena, a más del 100 por ciento de su capacidad, y cuando vieron que venían más huracanes, ahora sí decidieron soltarle el agua al río Balsas, perjudicando con ello los cultivos, huertas, casas, animales y la vida misma de quienes vivimos cerca de ese río, sin hacerse responsables de los enormes daños que causan a la población afectada. A más de 15 días de haber sufrido este siniestro, hasta hoy, ninguna autoridad de ningún nivel se ha acercado con nosotros”.
En el documento, que va dirigido a los gobiernos federal y estatal, señalan que “sólo supimos que vinieron a preguntar acerca de los afectados, pero de manera muy escueta, y dizque con una aplicación. Pero nadie nos garantiza, de manera directa y personal, que de verdad se nos vaya a resarcir el daño de la gran pérdida que sufrimos. Es por ello que estamos muy molestos con nuestras autoridades, que sólo les importa el beneficio, pero de sus empresas, como son la Comisión Federal de Electricidad y la Comisión Nacional del Agua”.
El documento, firmado por los ejidatarios de Santa Bárbara, indica que el censo no les garantiza nada. Aseguran que los daños no hubieran ocurrido si el manejo de las presas lo hiciera personal preparado, y con capacidad para entender los daños que causan cada vez que abren las compuertas.
Indicaron que pudieron haber desfogado la presa mucho tiempo antes de qué se llenara en su totalidad, porque ya se sabía de las lluvias que se acercaban, pero no lo hicieron, y en su lugar provocaron daños al campo regional. (Israel Flores /?Ciudad Altamirano).
Como para mostrar que se ha vuelto a la normalidad en Chilpancingo tras el asesinato del alcalde Alejandro Arcos Catalá, unas 400 personas asistieron anoche a un concierto de la Orquesta Filarmo?nica de Acapulco en la Plaza Cívica Primer Congreso de Ana?huac, en la Jornada Cultural General Nicola?s Bravo. En la actividad hubo resguardo de agentes del Ejército y de la Guardia Nacional, fuertemente armados. En su cuenta de Facebook la gobernadora publicó que la actividad “es parte de la agenda cultural de esta temporada” Foto: Jessica Torres Barrera
Alina Navarrete Fernández
Chilpancingo
El alcalde Gustavo Alarcón Herrera dijo que ya concluyó la emergencia por el huracán John, pero la “urgencia” persiste en el municipio capitalino.
Lo anterior, en entrevista con El Sur en su oficina, ubicada en el Palacio Municipal, respecto de las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien informó el domingo pasado, en conferencia de prensa en Acapulco, que “hoy podemos decir que la emergencia ha terminado y que pasamos a la siguiente etapa”.
Gustavo Alarcón señaló que “hablar de emergencia es una palabra, que es el daño ya recibido, pero la urgencia persiste, ¿me explico? La urgencia es porque es urgente que continuemos los trabajos, para nosotros en Chilpancingo, porque hay mucho deslave. La tierra se viene moviendo hacia abajo, es importante que nuestros cerros se vuelvan a pintar de verde”.
“Tengo que, de alguna manera, darme prisa en eso, para evitar daños de aquí a un año y no siga pasando todo este daño. Son conceptos y fenómenos que se basan en tratamientos”, explicó.
Indicó que la rehabilitación y la prevención “es lo del futuro”, mientras que “la emergencia es un daño que nos golpea y tenemos que aprender a cicatrizar. Es como un corazón al que se le tapó una arteria, esa es una emergencia”.
Detalló que las autoridades están al pendiente de los damnificados las 24 horas del día, los siete días de la semana y que ha recibido muchos apoyos de la iniciativa privada, como equipos de limpieza y leche, los cuales continúan en proceso de entrega para quienes “de verdad lo necesitan”.
En cuanto a si hay condiciones para realizar la Feria de Navidad y Año Nuevo en San Mateo, informó que hay “anomalías” en la construcción del recinto ferial ubicado en la colonia Los Ángeles, por lo que las actividades, así como la instalación de comercios, no puede ser en el mismo lugar.
Adelantó que la Secretaría Integral de Gestión de Riesgos y Protección Civil Estatal está en proceso de elaborar un dictamen sobre el estado de la obra.
“Lo que se está proponiendo” es que haya un área exclusiva para juegos, que el teatro del pueblo se instale en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac, que sólo la plaza de toros que está en el recinto ferial se mantendría donde se encuentra, “es lo que pretendemos y esto, prácticamente, es parte de toda una evaluación con el equipo de los ingenieros, del grupo de los licenciados y del grupo que ayuda en todo esto a la presidencia municipal”.
Puntualizó que es necesario no “exponer más” a la ciudadanía, debido a que no hay condiciones para que las actividades de la feria sean “en una sola construcción”.
Detalló que el Patronato de la Feria aún no está conformado, no obstante, su integración se realizará los siguientes días, para que “antes” de que se concreten las presentaciones de artistas y otros espectáculos, se determine el lugar donde serán las actividades.
No hay titular en la Secretaría de Seguridad Pública
En cuanto al nombramiento del titular de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, explicó que, a la fecha, la dependencia está bajo la administración de Germán Reyes Reyes, quien es capitán de justicia militar retirado y ostenta el cargo de encargado de despacho, mismo que fue asignado por el alcalde Alejandro Arcos Catalán, antes de su asesinato, el pasado 6 de octubre.
“La situación es que yo no puedo soltar una administración, porque forma parte de mi actividad, es como decirle al estado ‘te toca llevar lo del Ayuntamiento’. Entonces, sería que fuera el estado el que se hiciera cargo de la administración municipal. Lo cual veo difícil”.
Destacó que su administración está recuperando “todos los sistemas de vigilancia”; además, “todos los programas los vamos a ir dando, relacionados al contexto que ya marcó la línea la presidencia de la República. Ahorita estamos formando las 33 acciones, que dieron las cuatro líneas más importantes, y sobre ellas vamos a seguir trabajando”.
Gustavo Alarcón manifestó que el área que le compete al municipio “es específicamente el concepto de la prevención, ¿qué quiero? Cuidar a mis niños, cuidar a mis adolescentes y mis adultos tienen tratamiento especial”.
Señaló que entre sus prioridades está la de iluminar la ciudad y poner zonas de vigilancia en los puntos que representen un peligro, por ejemplo, donde haya terrenos baldíos. “Por eso les digo a la gente de Chilpancingo, ayúdenme, ayúdenme porque sus comités de vigilancia van a empezar a trabajar de manera organizada”.
A pregunta sobre si Germán Reyes permanecerá como encargado de despacho o será nombrado como titular de la dependencia, respondió que “esto va a depender. Aquí vive la gobernadora (Evelyn Salgado Pineda), aquí trae a sus hijos a la escuela, aquí ella anda en toda nuestra vialidad”.
En ese sentido, insistió en que, “por ley”, la gobernadora debe decidir quién asume la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública.
Añadió que este asunto ya se está dialogando con la Secretaría General de Gobierno, que en los próximos días entregará nuevos nombramientos en las áreas donde hacen falta titulares, una vez que sean aprobados por el Cabildo.
Declaró que se va a digitalizar el gobierno municipal, para facilitar trámites y el acceso a la información pública a la ciudadanía, “para que puedan conocer finanzas, para que puedan conocer trabajadores, porque es importante que ustedes sepan y conozcan”.
En Tierra Caliente ya se suman ocho restaurantes y dos balnearios que no están funcionando, como producto de las afectaciones por el paso del huracán John, lo que mantiene a unos 50 trabajadores detenidos, quienes no se han podido reactivar desde hace un mes.
En Coyuca de Catalán, el parque acuático Blue Water se encuentra cerrado desde septiembre, porque la creciente del río Cuirio derribó sus bardas y el agua entró a las instalaciones, así como llenó de lodo las albercas.
El balneario tenía más de 20 trabajadores y permanece cerrado, mientras se hacen las labores de limpieza, pero sigue sin funcionar debido a que los accesos son complicados y tienen frente a sus instalaciones el terraplén caído del puente. Además, sus instalaciones no tienen energía eléctrica porque se cayó el poste con el transformador.
Sobre la misma carretera hacia Ajuchitlán está cerrado otro balneario, más pequeño, con un restaurante, en la localidad Corral Falso. En este lugar no pasa ningún río grande, sin embargo, un escurrimiento de agua proveniente de la carretera y en una zona de desnivel, término por meterse dentro de sus instalaciones.
En la zona del río Balsas, debajo del puente que cruza hacia Tlapehuala, se encuentran dos restaurantes cerrados, porque la zona todavía está llena de agua.
Mientras que en el puente Miguel Alemán hay tres negocios que no están funcionando, entre ellos, un restaurante grande que permanece cerrado a pesar de qué no sufrió daños, pero el ingreso al puente ha sido complicado, pues algunos accesos y caminos se encuentran averiados.
Sólo una pequeña tienda, que se ubicaba en la zona baja del Balsas, junto al puente, fue dañada por el río.
En la localidad Tierra Blanca, del lado de Ciudad Altamirano, las instalaciones de la agencia de autos Ford permanecen cerradas, las cuales se quedaron llenas de lodo y no han concluido la limpieza.
Suman más de 50 empleos detenidos por las afectaciones, pues no se han podido reactivar, porque no existen las condiciones para que los vuelvan a abrir, a un mes del paso del huracán. John. (Israel Flores /? Ciudad Altami-rano).
Después de un mes del impacto del huracán John, 11 familias siguen en un albergue de Ciudad Altamirano en la colonia Tierra Blanca, debido a que sus casas no cuentan con accesos viables, y están solicitando que las fumiguen para poder regresar.
Son 38 personas de 11 familias que permanecen en un espacio de una plaza, donde hay un comedor comunitario abandonado, el cual fue habilitado como albergue. Todos duermen en 2 habitaciones.
Informaron que los caminos para llegar hasta sus casas todavía están llenos de lodo porque no les han podido meter maquinaria para liberar los accesos.
Están pidiendo que se liberen de lodo antes de regresar.
También están solicitando que sus casas sean fumigadas porque aumentó la cantidad de zancudos después de las lluvias, y la humedad de las casas favoreció la proliferación y temen el aumento de enfermos de dengue.
Sólo tres familias que tienen sus casas a un costado de este lugar bajan para dormir en sus viviendas desde esta semana, mientras que las demás señalan que para poder llegar tienen que caminar entre lodo, sobre todo porque en la semana han caído lluvias ligeras.
El resto de las personas que vivían en los albergues de Ciudad Altamirano ya volvieron a sus casas.
No hay viviendas dañadas en su estructura por el crecimiento de ríos y arroyos en el municipio de Pungarabato.
En Tlapehuala se reportó que la mayoría ya regresó a sus casas, mientras que otros están viviendo con familiares de aquellos que todavía no pueden volver o que se les cayó la vivienda que era de adobe.
En el resto de los municipios se confirmó que todos los albergues están cerrados, aún cuando algunas familias no han vuelto de manera directa a sus casas, pero están viviendo en casas prestadas o con algunos familiares. (Israel Flores / Ciudad Altamirano).
Soldados del Ejército entregan despensas a vecinos de la colonia San Carlos, ubicada al norte de Chilpancingo, una de las zonas más afectados por el huraca?n John en la capital Foto: Jessica Torres Barrera Militares dan despensas a vecinos de la colonia San Carlos, ubicada al norte de la Capital, afectados por el huracán John. Foto: Jessica Torres Barrera
Israel Flores
Ciudad Altamirano
La presa Las Garzas, en el municipio de Ajuchitlán, ya perdió en 25 por ciento el agua que almacenaba, debido a fugas en sus compuertas; esto, a menos de un mes de que había rebasado su capacidad tras las lluvias que se dieron con el paso del huracán John.
De acuerdo con la estadística del monitoreo de presas, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la presa Andres Figueroa, ubicada en la localidad Las Garzas, del municipio de Ajuchitlán, está perdiendo el 3 por ciento diario.
Se espera, bajo esta misma estadística, que para los primeros días de diciembre la presa se encuentre al 50 por ciento de su capacidad. Esto ya preocupa a los campesinos, luego de haber perdido durante este año la temporada de riego, a principios de 2024, y podrían perder la siguiente, de 2025.
De acuerdo con versiones de las autoridades municipales, que mantienen monitoreo sobre la misma presa, y según el diálogo con los responsables, la versión de la Conagua es que las compuertas todavía tienen fugas que no quedaron correctamente reparadas, a pesar de los trabajos que se realizaron entre junio y agosto.
La falla comenzó desde octubre de 2023, con el paso del huracán Otis. La presa tuvo daños. Las compuertas tenían fugas y la presa se vació desde mayo. Las fallas provocaron que la misma Conagua informara a los campesinos que no podían garantizar el suministro durante el periodo de riego, por lo que recomendaron no sembrar y se perdió ese periodo.
Desde junio, con el inicio de las lluvias, la presa ya no tenía compuertas porque fueron retiradas para su reparación. Por ello, no almacenó agua hasta agosto. Con las lluvias de septiembre alcanzó rápidamente el 100 por ciento de su capacidad y así se mantuvo hasta los primeros 15 días de octubre. Sin embargo, dejó de llover y el agua comenzó a disminuir.
Las compuertas, que aparentemente fueron reparadas, siguen con fallas. A su vez, el río Las Truchas, que es adonde desemboca, se mantiene con buen nivel debido al agua constante que está saliendo de la presa.
A pesar de que es una presa chica, el agua que almacena sirve para una gran cantidad de siembras de temporada, de enero a mayo. Ajuchitlán es uno de los primeros tres productores estatales de mango y uno de los principales en el país. La presa Las Garzas le permite a los productores del producto, tener agua entre febrero y marzo, que es cuando más lo solicitan.
De forma oficial, la Conagua no hay informado a los campesinos lo que está ocurriendo y las medidas que podrían tomarse para lograr una solución, o incluso para tomar alguna medida de prevención, tal y como lo anunciaron el año pasado, cuando recomendaron que no se sembrara el temporal de riego.
El productor agropecuario y presidente del comité de vigilancia del programa Sembrando Vida en la sierra de Zihuatanejo, Bulfrano Bravo Espino, dio a conocer que las lluvias que hace un mes trajo el huracán John a esa parte del municipio, han sido benéficas para los ganaderos.
Bravo Espino explicó: “Se recargaron los mantos freáticos y eso significa que vamos a tener agua y alimento para el ganado por más tiempo durante la temporada de secas”.
Este miércoles, vía telefónica, Bravo Espino aseveró que aunque las lluvias provocaron afectaciones, sobre todo en la carretera estatal Zihuatanejo-Ciudad Altamirano, que cruza la sierra de este municipio, así como en los caminos rurales, “toda el agua que cayó ha sido favorecedora para los campesinos y ganaderos, porque va a haber más agua”.
Dijo que “llovió bien bonito, en el tema de las cascadas de Mesas de Bravo, están a tope, están bien bonitas. Ya tenía tres años que no se ponían así, estamos muy optimistas porque la próxima temporada de sequía no va a estar tan severa como la pasada. Como no llovió tanto el año pasado, pues se secaron más rápido los arroyos, pero ahorita sí va a haber bastante agua y pasto para el ganado. Así que acá fueron buenas noticias estas lluvias”.
Luego, Bulfrano Bravo comentó que a un mes del huracán John, “ya hay paso abierto para la mayoría de las comunidades, ya abrieron paso para El Real de Guadalupe, andan abriendo para Monte Redondo y Zihuaquio, toda esa parte, pero hay paso. Aquí, por ejemplo, en nuestra brecha, son cuatro kilómetros de la carretera a nuestra comunidad. Hay paso, no para coches, pero para camionetas más altas, hay paso”.
“Esperemos que el gobierno municipal vea que ya se resecó el tiempo, que nos apoyen con las máquinas para revestir los caminos, se les pone tepetate y ya hay paso sin ningún problema. Afortunadamente hay paso y ya está todo de manera normal, acá en la sierra, sólo algunas personas tuvieron afectaciones en el área de El Real y El Capirillo, que les tumbó las milpas, que las arrasó el viento, pero en la mayoría de las comunidades no pegó ese viento, solamente en esas dos comunidades y en las demás, se esperan buenas cosechas porque sí llovió bastante bien”, apuntó.
Este miércoles, trabajadores de la Dirección de Obras Públicas del Ayuntamiento de Petatlán comenzaron con la rehabilitación de la carretera que conduce a la comunidad La Soledad de Maciel, en donde se encuentra la zona arqueológica y el museo de sitio, esto, como parte del convenio de colaboración que en esta semana firmaron el alcalde José Popoca Martínez y la Universidad Tecnológica de la Costa Grande (UTCG).
El director de esa dependencia, Javizai Pérez Gutiérrez, vía telefónica informó que el huracán John daño “gravemente” la carretera que conduce a La Soledad de Maciel y El Cabritero, por lo que tienen que rehabilitar los mil 620 metros lineales, que es la distancia que haste el entronque con la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, “para que la población pueda desplazarse sin contratiempos, pero también porque tiene que estar en buenas condiciones, por el proyecto que van a llevar a cabo los alumnos y maestros de la carrera de Gestión y Desarrollo Turístico”.
Dijo que los alumnos de la UTCG van a completar el proyecto La Soledad de Maciel, donde la cultura renace, el cual consiste en la creación de un video promocional de toda la comunidad y la zona arqueológica, “pero para que eso ocurra, debemos mejorar la carretera y la imagen de la localidad, porque son parte fundamental del video”.
“El alcalde José Popoca nos dio la indicación de atender una solicitud adicional de los vecinos, que es la construcción de un retorno para camiones turísticos, el cual tendrá de una superficie total de mil 250 metros cuadrados, lo cual facilitará el tránsito de vehículos pesados en la zona y mejorará la logística de los prestadores de servicios”, dijo. (Brenda Escobar /?Zihuatanejo).
El titular de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Marcial Rodríguez Saldaña, informó que desde el lunes se restablecieron clases presenciales en 95 por ciento de los 10 mil 127 planteles de educación básica en la entidad, y 3 por ciento de forma virtual, tras las afectaciones del huracán John.
Incluso, señaló que hay clases presenciales en la cabecera municipal de Leonardo Bravo, Chichihualco, que en fechas anteriores tuvieron suspensión de clases por la inseguridad, así como en Ayutla de los Libres, donde la semana pasada hubo un enfrentamiento entre grupos criminales.
En consulta telefónica, aclaró que 2 por ciento de los planteles se encuentran en clases virtuales, entre las cuales mencionó las escuelas de Copala, donde tocó tierra el huracán John el 23 de septiembre, o Cuajinicuilapa, donde los habitantes son afectados por hechos violentos recientes.
Señaló que el 2 por ciento de las escuelas de la entidad aún no tienen condiciones de recibir clases, como en Tixtla y municipios de la región Montaña.
Sin embargo, señaló que hubo un taller de trabajo con más de 3 mil maestros del estado, donde pudo hablar con algunos de ellos, de las regiones. Ellos le señalaron que son damnificados por las lluvias y se les apoya con víveres, y también expresaron su disposición de volver a clases en cuanto haya condiciones.
En el caso de Acapulco, indicó que el 99 por ciento de las escuelas volvieron a clases, 97 por ciento de manera presencial, 2 por ciento de forma virtual, que sólo el 1 por ciento sigue sin operar.
Reconoció los esfuerzos de la comunidad educativa para reanudar labores y garantizar el derecho a la educación de sus alumnos, porque continúa el levantamiento del censo de los daños ocasionados por John a la infraestructura educativa, a fin de que la aseguradora Agroasemex realice la rehabilitación.
Sobre las protestas del sector educativo este lunes y martes, en las que denunciaron la desaparición de turnos vespertinos, aclaró que no se hace, pero los padres de familia están inscribiendo a sus hijos en la mañana, “eso ocasiona, en algunas ocasiones, un descenso muy fuerte en el turno vespertino”.
Reconoció que esto genera problemas, porque un profesor tiene que dar clases a un grupo normal de estudiantes, pero no hay ninguna reestructuración, “es un fenómeno en todo el país, por el decrecimiento de la población que tiene un impacto en el sector educativo. Sí hay disminución de la matrícula por esa razón”.
En cuanto a las horas-clase que se adeudan, ratificó que en este gobierno estatal no se debe ninguna clase impartida, que es un problema heredado de otras administraciones.
“Desconozco porqué permitieron los docentes, sobre todo en secundaria, que no les pagaran en su momento. (Pero) asumimos la responsabilidad y tuvimos mesas de trabajo con la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, para pagar progresivamente horas adeudo, comenzando con los de mayor antigüedad”.
Adelantó que en la reunión nacional extraordinaria de 2024 del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), que se celebró el lunes en Ciudad de México, habló con el secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo, de un proyecto de justicia laboral para el sector.
“Vamos a tener una reunión con él, gestionada por la gobernadora, para llevar temas pendientes en materia de justicia laboral”, explicó.
Recordó que en los primeros tres años de este gobierno se recategorizaron mil 400 maestros con las claves más bajas en la SEG, con un aumento significativo de salarios, tras 15 o 20 años de servicio.
Hoy van a proponer que los maestros con contratos de dos o tres años reciban plazas base y que se recategoricen maestros con funciones directivas, que no cobran lo que es debido, con salarios que no corresponden a su zona.
“Hubo muchos docentes que engañados, que cambiaron de zona, no sé a cambio de qué, pero no les pagaron de acuerdo con su nueva asignación, Tenemos un estudio completo, de a cuántos trabajadores los mandaron a Acapulco, con la esperanza de que con el paso de tiempo les pagaran en zona cara, pero no lo arreglaron”.
Con láminas galvanizadas se cubren los tramos de barda que derribó el huracán Otis en la primaria matutina Ignacio M. Altamirano, de la colonia Jardín Mangos, en Acapulco Foto: Yee Trujillo
Yee Trujillo
A casi un año del impacto del huracán Otis hay planteles educativos de Acapulco que continúan con daños que ponen en riesgo a los alumnos y docentes; en otras escuelas, como la Universidad Americana cerraron, los estudiantes tienen un rezago educativo que se arrastra desde la pandemia y los edificios que se estaban rehabilitando sufrieron nuevos daños con el paso de John.
De acuerdo con un boletín de la Secretaría de Educación Pública (SEP), fechado el 16 de noviembre del año pasado, durante la comparecencia de la entonces titular, Leticia Ramírez Amaya, ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, con motivo de la Glosa del Quinto Informe de Gobierno, mil 224 planteles de los tres niveles educativos resultaron afectados en los municipios Acapulco y Coyuca de Benítez. Entre ellos, 445 tienen daños mayores.
El 27 de agosto, El Sur informó que la secundaria Bicentenario de la Independencia de México y la primaria Mariana Rodríguez del Toro, del fraccionamiento Costa Dorada, no iniciaron clases en este ciclo escolar debido a que no contaban con las condiciones para atender a sus alumnos. En la secundaria al menos 12 aulas debían ser demolidas y en la primaria hacían falta al menos nueve.
En la colonia Alborada Cardenista, la primaria Alfonso García Robles quedó inhabilitada desde el huracán, porque con los fuertes vientos se volaron los techos de todos los salones que tienen paredes de multipanel. El 25 de agosto se informó que los 400 niños iniciarían el ciclo escolar, pero sin asistir todos los días, y tomarían sus clases bajo carpas de lona y mosquiteros, a la intemperie, con sillas y mesas a las que les dieron mantenimiento maestros y padres.
A consecuencia de la suspensión de clases después del desastre, en enero la Unicef urgió restablecer los servicios educativos, para que la convivencia escolar ayudara a los niños a su recuperación emocional, fomentar su resiliencia y recobrar la normalidad, porque la exposición al fenómeno meteorológico podía afectar significativamente su salud mental.
En la primaria Ignacio M. Altamirano, de la colonia Jardín Mangos, en Acapulco, luego de Otis hubo actos de rapiña que dañaron la cancelería de cuatro salones que sigue sin repararse Foto: Yee Trujillo
De acuerdo con un informe de la asociación México ¿Cómo vamos?, publicado el 30 de septiembre, Guerrero se sitúa en el cuarto lugar nacional de porcentaje de personas en rezago educativo, con 28.8 por ciento, debajo de Chiapas, Oaxaca y Michoacán, con datos del Coneval de 2022.
El regreso a clases oficial se dio 76 días después del huracán, el 8 de enero, pero de forma desigual por las diversas afectaciones y carencias que presentaban los planteles. En la conferencia de prensa del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, el 10 de enero en Acapulco, Ramírez Amaya reportó que regresaron a clases 827 planteles de Acapulco y Coyuca de Benítez, mismos que representaban 51.5 por ciento del total en la zona afectada.
Luego del huracán John, el 4 de octubre el titular de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Marcial Rodríguez Saldaña, declaró que 198 escuelas en todo el estado fueron afectadas, pero la cifra continuaba en aumento.
Hay 70 por ciento de avance en la repara-ción de planteles de la UAG: Saldaña
En el caso de la máxima casa de estudios, el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Javier Saldaña Almazán, informó que la reparación y reconstrucción de los 30 planteles dañados por Otis, en este municipio y Coyuca de Benítez, llevaba un avance “muy, muy importante” del 70 por ciento.
Sobre las clases, aseguró que estaban retomadas prácticamente al 100 por ciento de manera presencial, pero el huracán John volvió a causar daños y una disminución en el avance, porque en el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados (IIEPA), el auditorio fue prácticamente destruido, también hubo daños en la Escuela Superior de Psicología, así como en el Campus de Llano Largo, donde hasta este lunes aún no había labores en todas las licenciaturas por los trabajos de limpieza.
En general, las clases presenciales estaban al 95 por ciento.
Reconoció que no se puede negar que hay un rezago escolar, porque después de Otis, durante el primer mes no hubo clases porque no había luz, servicios, ni internet, que los jóvenes tuvieron clases tres meses de forma virtual, hasta enero que volvieron a clases para terminar el semestre.
Dijo que muchos jóvenes han estado valorando si siguen estudiando y que se les están dando todas las facilidades, entre ellas, su petición a los maestros de que ningún joven sea reprobado y pueda ser evaluado con algún trabajo si no puede acudir a clases, para evitar la deserción, porque “en el mejor de los casos” los jóvenes se van a trabajar o si no, pueden caer en la delincuencia.
Contó que, para recuperar las ausencias por ambos huracanes, en la UAG se está haciendo una planeación, que en diciembre habrá una semana de vacaciones, en enero se empezará inmediatamente y no se tendrá el lapso de 15 días para exámenes semestrales. En agosto serán 15 días en lugar de un mes de vacaciones.
Detalló que Otis dañó la red de fibra óptica y las torres que se habían construido en 10 años, aires acondicionados, cristalerías de los laboratorios, ventanales, la biblioteca y tinacos, mientras que John afectó “muchísimo” 13 planteles del estado, “ni modo, vamos a empezar de nuevo”.
Dijo que “hay mucho por hacer” en Ajuchitlán, Coyuca de Catalán, en Ciencias Naturales de Chilpancingo, una escuela que sigue inundada y en clases virtuales; en Costa Grande, en la preparatoria 23 de San Jerónimo, la preparatoria 16, el campus y la preparatoria 6 de Tecpan, en la preparatoria 21 de San Marcos, la 43 Las Vigas y la 40 de Cruz Grande, sobre la que dijo que es a la que le fue peor, porque se encuentra en una zona alta y todo el equipamiento se dañó, al romperse los vidrios.
Añadió que esta semana una brigada de la UAG, junto con la administración de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, acudirá a los Bienes Comunales de Cacahuatepec, porque hay comunidades que siguen inundadas, para llevar víveres, plantas de luz, antenas para internet, servicios médicos, limpieza y que a petición de Ramírez Amaya, ahora coordinadora general de Asuntos Intergubernamentales y Participación Social del gobierno federal, los jóvenes del servicio social irán a la comiunidad Aguacaliente y a otras localidades apartadas de Coyuca de Benítez, para que los niños no pierdan clases.
Los planteles recibieron más de 300 millones tras Otis: SEG
En tanto, el secretario de Educación destacó que mil 270 planteles dañados por Otis en Acapulco y Coyuca recibieron, en actos públicos, tarjetas con apoyos por más de 300 millones de pesos del programa La Escuela es Nuestra del gobierno federal, a través de la gobernadora y la SEG, para que los comités de madres y padres de familia hicieran el proceso de rehabilitación.
Dijo que no hubo daños estructurales, sino que lo “más grave” fue la caída de los techos de las canchas, que a partir de marzo
se empezaron a aplicar los recursos y para septiembre la “mayoría” ya lo había hecho, sin precisar cuántas.
Rodríguez Saldaña opinó que todo lo que implica la suspensión de labores trae naturalmente un rezago educativo, pero se tiene que privilegiar la integridad física de los estudiantes y maestros. Destacó que el año pasado se cumplieron los planes y programas de estudio, que él espera que se vayan recuperando durante el ciclo escolar los días que no hubo clases por John.
Mencionó que con John hubo nuevas afectaciones, de otro tipo, como inundaciones de agua, lodo, caídas de algunas techumbres, daños en aulas de lámina, pérdida de mobiliario y caída de bardas por reblandecimiento.
Dijo que este lunes, el 99 por ciento de las escuelas de Acapulco y Coyuca de Benítez tenían clases, que sólo 16 no estaban laborando, porque se incluye parte de la sierra de Costa Grande, donde no hay acceso y principalmente son por las afectaciones de John.
Destacó la gran participación de padres de familia, docentes y directivos que apoyaron para limpiar las escuelas, así como brigadistas, y el apoyo del gobierno federal. Informó que este lunes, en una sesión del Consejo Nacional de Autoridades Locales, en Ciudad de México, agradeció el apoyo del gobierno federal, del titular de la SEP, Mario Delgado, y de los secretarios de otros estados que ha hecho posible que se tengan resultados “exitosos” de regreso a clases a pocas semanas de John.
Causó Otis el cierre de cinco escuelas
Uno de los casos del sector escolar más significativos en la ciudad fue el cierre de la Universidad Americana de Acapulco, cuyos ventanales hacia la avenida Costera quedaron destrozados en todo el edificio. Esto derivó en protestas de estudiantes que exigían continuar sus licenciaturas o procesos de titulación, y profesores que demandaban una liquidación justa.
De acuerdo con datos de la SEG, el huracán categoría 5 provocó el cierre de otros cuatro planteles privados: el Centro de Estudios de Enseñanza Integral Michigan, Universidad Mexicana del Pacífico, Centro de Estudios Isaac Newton y el Instituto Constructivista Mekaddesh.
Por su parte, el miembro de la Asociación de Escuelas Privadas de Guerrero, y empresario, Celso Sánchez Castillo, recordó que durante Otis varias escuelas se inundaron, porque en zonas como el bulevar de Las Naciones el nivel de agua alcanzó hasta dos metros de altura.
Añadió que hubo pérdidas de mobiliario, vidrios de ventanas, computadoras descompuestas o planteles en los que los trabajadores ni siquiera podían entrar. Relató que en uno de sus colegios tuvo que comprar dos pipas de agua para lavar el lodo y agua sucia, mientras que por el huracán John, las escuelas volvieron a resultar afectadas, aunque consideró que en un año se han rehabilitado al 80 por ciento.
En la colonia Jardín Mangos los niños de una primaria peligran
Un ejemplo de escuelas públicas que continúan afectadas, a un año del desastre, y donde los niños se encuentran en riesgo es la primaria matutina Ignacio M Altamirano, ubicada en la avenida Mangos, de la colonia Jardín Mangos.
Ahí aún hay tramos caídos en tres de los cuatro lados de la barda, los huecos fueron cerrados de forma provisional con láminas, y la directora y el equipo docente piden que las autoridades volteen a ver a esta zona de Acapulco. Dijeron que ya acudieron trabajadores del Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE), sin obtener una solución hasta la fecha, y que los tramos que quedaron de la barda están vencidos y podrían terminar de caer, porque en la calle Laurel se encuentran en un desnivel más alto que los salones y colinda con unas gradas.
Además, hubo rapiña en la bodega de la escuela, por lo que aún hay daños en la cancelería de cuatro salones, filtraciones de lluvia en los baños, la bodega y cinco aulas, donde los niños tienen que tomar clases porque no hay más espacios, y la empresa aseguradora no ha aplicado impermeabilizante.
Los docentes recordaron que los 221 alumnos del turno matutino regresaron a clases hasta marzo y no pudieron tener clases virtuales antes, por problemas con la luz e internet en la ciudad. Lamentaron que trabajan “a medias” ante las carencias, así como el rezago escolar que Otis y John han causado, y que ya había comenzado a afectar a los alumnos desde la pandemia.
Los fuertes vientos de Otis también tiraron el techo de la cancha de usos múltiples, que ya fue reconstruido, y dañaron las porterías de metal, que no han sido reparadas. Aunado a esto, el cableado eléctrico resultó dañado en toda la escuela y se quemaron los centros de carga, indicaron.
Afuera del plantel se instaló un cuartel de la Guardia Nacional durante un mes, en la banqueta. Ahí permanece tirado un poste de la CFE.
Después de John no hubo luz durante una semana, por daños en un transformador, hay equipos de aire acondicionado dañados por la constante variación de voltaje desde Otis, y la semana pasada las clases terminaban a las 11 u 11:30 de la mañana, para no exponer a los alumnos a las altas temperaturas, además de que se tuvieron que comprar pipas de agua, que cuestan hasta mil 200 pesos, porque en el poniente de la ciudad CAPAMA no ha restablecido el servicio. John también humedeció libros de la biblioteca y las tabletas que utilizan los menores.