Habitantes de la comunidad San Salvador de las Pozas, en Coyuca de Benítez retuvieron 4 horas la entrega de láminas para el programa Techo Seguro de la Secretaría de Desarrollo Social federal (Sedesol).
El material estaba a resguardo en la casa del comisario Joel Medina Yañez y fue rodeada por 40 mujeres que increparon al representante de Sedesol, Fortunato Silverio Martínez.
Denunciaron que el apoyo se está enfocando a la comunidad de El Huamil porque uno de los promotores es de esa localidad, y es quien acompaña al responsable de levantar el censo del programa de la Sedesol.
Desde las 10 de la mañana que llegó el representante de la Sedesol, Fortunato Silverio Martínez a entregar el material a un grupo de vecinos fue interrumpido por otro, en su mayoría mujeres, quienes se quejaron de la entrega selectiva de láminas de asbesto, pues entregaban a quienes tenían techos en buen estado o que sus casas son de techos de concreto.
La mujeres inconformes porque no estaban en el padrón para la entrega del programa federal expusieron que hace un mes llegaron promotores de Sedesol, y explicaron que para tener obtener el beneficio de Techo Seguro debían tener techos de cartón o asbesto en mal estado, además que la casa fuese de madera, lámina o adobe.
La señora Rocío Ramírez Luna, quien llevaba en sus manos un folder con toda su documentación para ser inscrita en el programa, dijo que ayer otra vez fue rechazada porque “no se tomó en cuenta toda la gente y supuestamente todo el programa de apoyo fue para el programa de techos de cartón”.
El programa es otorgado a personas en condiciones de pobreza, e incluye además el programa de autoempleo para que ellos cimenten las columnas de sus casas.
Las mujeres que estaban afuera de la casa del comisario ya tenían una lista de 45 casas que tenían techo de cartón y no fueron tomadas en cuenta. Pidieron al enviado de Sedesol que presentara la lista de los beneficiados pero éste no la exhibió.
No censaron casas en malas condiciones
En un recorrido a petición de las inconformes se observó que en unas casas ya estaban iniciando la construcción los pilares que sostendrían los techos nuevos, en otras casas ya estaba colocado el techumbre de un color rojizo.
En las veredas que conducían a las casas las mujeres señalaban algunas que a pesar de ser evidente la necesidad de nuevo techo no fueron censadas.
Las propiedades delimitadas por maderos y alambres estaban levantadas por techos de madera o adobe, cubiertas por techos de cartones roídos, palapas desgastadas o láminas galvanizadas agrietadas, era el común en esa zona.
La señora Josefina González Abarca contó que las tormenta Manuel y el huracán Ingrid arrasaron la casa de su hija que vive a lado de un pequeño arroyo.
Dijo que en esa ocasión la Sedesol inició un programa para la reconstrucción de casas afectadas pero su hija no fue seleccionada mientras que vecinas de esa misma calle sí. Actualmente, su hija vive con ella en su casa debido a la malas condiciones de su vivienda.
Reveló que en la comunidad de El Huamil se está enfocando la entrega del programa de asistencia social porque uno de los promotores es de esa localidad y es quien acompaña al responsable del censo del programa de la Sedesol “ya le echaron a su suegro, a la casa de su familia”.
Del actuar de la autoridad comunal, explicó que el comisario, Joel Medina, les contó que el enviado de Sedesol no permitió que lo acompañara en los recorridos para censar.
En la parte más alta, a 100 metros del camino que conduce a la comunidad de El Huamil, la señora Gloria Benítez Valle, quien vende pan para subsistir, se dijo burlada por la Sedesol federal “porque no estaba en mi casa, no me tomaron en cuenta. No es justo; yo vendo, yo trabajo todos los días”.
Relató que hace un mes, al llegar a su casa, las vecinas le informaron que estaban calificando a las casas que recibirían el programa del Techo Seguro. Su casa cumple con todos los requisitos y con esa certeza buscó al representante de la Sedesol pero este ya no quiso agregarla bajo el argumento de que estaba completo el número de casas.
Sin embargo, ante su insistencia le dijo que al siguiente día estuviera en su casa porque volvería hacer otro censo y quería verla en su propiedad, contó que incluso quien acompañaba al representante de Sedesol le afirmó que la señora era de la comunidad y dio ubicación precisa.
“yo tardé una semana sin vender pan, esperándolo y nunca fueron”, dijo la señora quien prácticamente ella sola sostiene a su hija que estudia en preparatoria, porque su esposo es jornalero.
Después del recorrido, bajaron a la casa del comisario porque se escuchó desde una bocina que en la comisaría se convocaba a la población para un acuerdo con los representantes de la Sedesol.
De vuelta al exterior de la casa del comisario, el representante de la Sedesol informó a las inconformes, que se incluiría en una nueva entrega de láminas a las personas que acreditaban la necesidad de los techos, y se firmaría en el transcurso de la semana un oficio que avalara el compromiso de la Sedesol federal.





