Un hombre fue encontrado asesinado con torniquete en el cuello en la colonia Morelos, atrás de la unidad deportiva Vicente Suárez.
El hallazgo fue reportado a las 7 de la mañana de este martes, entre las calles Juan N. Álvarez y Quetzal, indica el expediente ministerial.
Testigos dijeron a la policía que hombres armados arrojaron el cuerpo desde un automóvil en movimiento.
Al huir los pistoleros hicieron detonaciones al aire, lo que causó temor entre los vecinos.
Peritos de la Fiscalía Regional de Acapulco encontraron a un hombre asesinado con torniquete en el cuello y una bolsa de plástico cubría su cabeza, además estaba atado de los pies con una cuerda.
El Ministerio Público sector Garita abrió una carpeta de investigación por el crimen.
El hecho violento generó un fuerte despliegue policiaco de los tres órdenes de gobierno.
Después de las diligencias, el cadáver en calidad de desconocido fue trasladado a las instalaciones del Semefo. (Redacción).
Casas todavía inundadas de agua y lodo, carros enterrados en arena, escurrimiento de agua en la vialidad por la crecida de los ríos y cauces pluviales es el panorama en la zona del fraccionamiento Libertadores y la colonia Emiliano Zapata, a causa de las lluvias del huracán John.
Ayer vecinos retiraban el agua y tierra de sus viviendas y quitaban la arena de la calle. Señalaron que apenas llegaron soldados a ayudarlos, tres días después que terminaron las lluvias originadas por el huracán.
Pidieron que el gobierno canalice el cauce del río y que desazolve porque no pueden estar así cada que hay lluvias en la ciudad.
En el lugar había retroexcavadoras y carros de volteo haciendo maniobras para retirar la arena que quedó en la calle. Por la calle 2, entre el fraccionamiento Libertadores y la Emiliano Zapata había unos 50 soldados con palas y picos ayudando a familias a sacar el lodo de sus casas.
El muro del canal pluvial del punto conocido como Playa Seca se colapsó debido a que el río se desbordó y causó que las viviendas cercanas se inundaran, el agua alcanzó un metro de altura, de acuerdo con vecinos de esa zona; algunos colocaron costales de arena para tratar de mitigar que se metiera el agua a sus casas.
En la calle 2, que está junto a las instalaciones de la Unidad Médico Familiar del IMSS, la calle está llena de tierra y agua; ayer había un camión del Ejército y los soldados se encontraban ayudando a familias a sacar el lodo de sus casas.
Han pasado tres días que terminaron las lluvias intensas provocadas por el huracán, pero los trabajos en esa zona apenas empiezan, porque son varias calles que están llenas de tierra, incluso en la Escuela Secundaria 104, el portón principal se dañó por la arena que se metió.
“Nos fue mal, se nos metió el agua, ahí siempre se nos mete porque no hay desazolve, no hay nada y siempre se nos hace como una olla, y siempre con una pequeña lluvia se nos mete, pero ahorita nos fue más mal”, dijo la vecina Laura Sánchez.
Contó que el martes en la noche que la lluvia estaba más fuerte fue cuando empezó a meterse el agua a su casa, y junto a sus familiares decidió poner barricadas para mitigar, “pero como se salió el arroyo y el otro de la calle 2 por eso se tuvieron que poner barricadas”.
“En el Otis se llevó techos, y se nos metió el agua, esta ocasión por las barricadas fue que se contuvo un poquito que no se metiera tanto el agua, no fue igual porque no salieron volando las láminas, que en mi caso sí se llevó todas, pero lo poco que había salvado del Otis se me mojó entonces, pero fue diferente para cada persona, porque lo poco que tenían que habían salvado se volvió a meter y tuvimos que sacar agua otra vez”.
En la calle Bugambilia de Club Campestre había seis carros enterrados en la arena, y es que el agua subió casi un metro, vecinos estaban sacando agua y lodo de sus casas.
Fue el caso del vecino Carlos Alberto Abarca que dijo que durante los cinco días de lluvia, “nos encomendamos a Dios porque el agua no la podemos parar, pero aquí el problema es de las autoridades no han hecho caso de canalizar el río, siempre se sale donde mismo”.
“Las afectaciones fueron casi en la misma zona (del fraccionamiento Libertadores y Emiliano Zapata) porque se sale el río, más de un metro de agua, en el Otis nos llegó 1.65 y viene pasando lo mismo porque hacen como que sacan, antes venían camiones y lo dejaban limpio el cauce, a nivel, pero ahora algo habrá que están haciendo mal”, dijo.
Consideró que las autoridades deben hacer algo en ese puente “porque no podemos estar así todas las lluvias, viene cualquier lluvia y se sale, pero eso porque pasa porque no desazolvan el río, porque sí estuvo muy feo”.
“La casa la hicimos un poco más alto del nivel de la calle para que no se metiera el agua, pero de todas maneras se metió”.
Vecinos de la colonia Rubén Jaramillo retuvieron a trabajadores de la CFE para exigirles que repusieran el servicio de energía eléctrica con el cual no contaban desde hace una semana Foto: Carlos Carbajal
Redacción
Vecinos de la colonia Rubén Jaramillo, cerca de la calzada Pie de la Cuesta, protestaron en la carretera Acapulco-Zihuatanejo y obligaron a trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a atender su exigencia de reactivación del servicio que desde el lunes por la noche fue suspendido por el viento y la lluvia del huracán John.
Los vecinos de la colonia, que se encuentra bajando a un costado del supermercado Soriana, en la zona poniente, cansados de que su llamado de auxilio a la paraestatal no fuera atendido después de muchos reportes, subieron a la carretera a esperar a que pasara alguna de las camionetas que atendían la contingencia, y cuando lograron ver una cerca, le cerraron el paso y obligaron a los dos trabajadores a bajar a reparar el problema.
Los empleados de la CFE se vieron obligados por la presión de los colonos y comenzaron a revisar las instalaciones. Finalmente les dijeron a los vecinos que no tenían cuchillas, que desde el paso del huracán Otis les dejaron un alambre improvisando la refacción y ante los vientos de John, éste generó un cortocircuito que dejó a la colonia sin energía eléctrica.
La respuesta de los trabajadores causó informidad entre los vecinos, por lo que les dijeron que no les permitirían salir de la colonia hasta que el servicio quedara restaurando, debido a que al estar sin energía eléctrica sus alimentos ya se habían descompuesto.
Abel Olivares es vecino del lugar y explicó que los colaboradores de la CFE les dijeron que no traían consigo el material para poder atender el desperfecto que provocaba el que la Rubén Jaramillo pudiera tener energía eléctrica, “que, porque no tienen cuchillas, pero no podemos estar sin luz, nuestra comida perecedera ya se nos echó a perder”, declaró desesperado.
Ante la falta de respuesta, ya molestos, los vecinos se interpusieron y bloquearon por cerca de cinco minutos la subida de los empleados de la CFE y les advirtieron que no podrían retirarse sin antes poner la cuchilla que les hacía falta para restablecer el servicio.
Aseguraron los afectados que en las colonias aledañas sí contaban con energía eléctrica y sólo ellos no tenían el servicio.
Cuando logró subir la camioneta de la CFE e intentaba retirarse sin solucionar el problema, nuevamente los vecinos le bloquearon el paso sobre la carretera y los retuvieron por cerca de una hora.
El deslave de rocas y tierra del cerro de la colonia Ampliación Libertad, que se ubica en la zona urbana de Acapulco Foto: Aurora Harrison
Aurora Harrison
Los vecinos de la colonia Ampliación La Libertad afirmaron que tenían “añales” de vivir en esa zona y nunca imaginaron que ocurría un desastre de tal magnitud que ocasionó que murieran dos personas (no una como se informó), 20 viviendas afectadas, y más de 15 carros enterrados por el deslave de rocas y tierra del cerro.
La colonia se ubica cerca del Maxitúnel, se ingresa por la calle Niño Artillero, que se encuentra a un costado de la gasolinería de la colonia Las Cruces; para llegar se toman camionetas de pasajeros que se estacionan sobre el bulevar Lázaro Cardenas.
Este domingo desde muy temprano había soldados, así como integrantes de la Brigada Rotaria de Búsqueda y Rescate de la Ciudad de México, que con apoyo de un perro realizaron un recorrido en busca de personas atrapadas entre los escombros.
Vecinos contaron que el hecho ocurrió el viernes a las 5 de la madrugada, que la mayoría se encontraba dormidos, cuando escucharon un ruido muy fuerte de piedras caer.
“Eran las 5:30 de la mañana cuando se empezó a escuchar como se venía deslavando el cerro y venía corriendo mucho agua, incluso en la casa donde yo estaba golpeó una piedra y por segundos nos alcanza, pero logramos salir”, dijo el vecino Jaime Ramírez.
Agregó que “nos agarró dormidos, algunos despiertos, porque nada más dormíamos por ratos porque sabíamos que el agua estaba corriendo mucho, pero nunca imaginamos que se iba a deslavar el cerro de esa manera, añales tenemos aquí viviendo y nunca había pasado un desastre así, con Otis fue puro viento y los cerros los peló, pero nunca imaginamos que tanta agua iba a ablandar todas las piedras”.
Contó que él y su esposa alcanzaron a salirse mucho antes de que se deslavara el cerro, y la casa en la que se refugiaron, que era de la tía de su mujer, también resultó afectada, una de las rocas alcanzó una de las columnas y casi la derrumba, la pared se rompió.
El vecino señalaba hacia la casa donde vivía el señor Melquiades Méndez, una de las personas que falleció por el desalave. La casa del señor, indicó, estaba más arriba del cerro, en donde terminaba la calle pavimentada.
“Hasta allá arriba estaba la casita del señor que fue arrastrado y lo encontramos muerto, lo cortó por la misma magnitud de las piedras, pero nunca nos imaginos la magnitud con la que venía el deslave”, dijo el vecino, que abundó que otra de las personas que murió fue la señora Manuela Alvarado. A ella dijo que estaba saliéndose de su casa cuando la alcanzó el deslave.
Son varias las casas que resultaron afectadas, algunas de las bardas que sostenían las viviendas las tiraron las enormes rocas que se desprendieron del cerro.
El vecino comentó que a la casa de su mamá el alud “le tiró parte de la barda, a mí fue poco, quizá por las escaleras están reteniendo un poco la tierra, y el otro tramo le había puesto la loza para sostener algo, incluso estabamos pensando en ponerle loza a la casa por la situación de las lluvias y por lo que había pasado el año pasado con Otis”.
“Uno no cree esto que pasó, nadie se lo esperaba, nadie se esperaba esto, nosotros como le digo nos fuimos a salvaguardar en otra casa, por el deslave en mi casa y allá por otro poco y nos hubiera tocado quedarnos atrapados por cuestiones de segundos”, mencionó.
Otra vecina de esa colonia, que también su casa se vio afectada con el deslave, contó que tiene 29 años viviendo en esa zona; esa madrugada del viernes ella y su marido se encontraban en la sala porque ya no podían dormir debido a la intensidad de la lluvia.
“Se escuchó horrible, venían rodando las piedras, se trajo una casa con una persona adentro, y a otra señora se la llevó el agua porque sus nietos le abrieron para sacarla, pero se la llevó el agua”, recordó la señora con una voz entrecortada.
Ante el miedo de quedarse atrapada en la sala de su casa con su marido, recordó que ese día viernes eran las “5:30 de la mañana y nos abrió la puerta la tierra que se deslavó, se nos metió lodo, piedras, agua, se hizo como un cerro de lodo y piedras y me dice mi esposo es ahorita que tenemos que intentar salir, yo salí y él se quedó atorado en la puerta, me dijo que me fuera, le dije que no lo iba a dejar y cuando vio que me regresé no se de dónde agarró fuerzas y se colgó de la puerta y logró salir, pero ahorita está lastimado de los pies”.
Debido al daño en su vivienda y por los trabajos que se están haciendo para retirar toda la tierra de la calle principal, dijo que va a buscar un lugar donde rentar, “porque aquí no podemos vivir, está muy feo, y perdimos todo porque nos salimos sin nada, porque era la vida de nosotros”.
En la colonia donde la calle está cubierta por enormes rocas de diferentes tamaños llegó un grupo de seis brigadistas de la Ciudad de México que acudieron para ver si había más personas debajo de la tierra. También había unos 20 soldados que hacían maniobras para retirar el escombro.
El abuelo del niño Cristian da su testimonio Foto: Jacob Morales Antonio
Jacob Morales Antonio
Cristian de Jesús de 10 años quería ser chef de grande. La mañana del jueves un alud de tierra golpeó la pared de su recámara que colapsó y lo sepultó junto a su mamá, quien está grave pero estable en el hospital IMSS-Bienestar de El Quemado.
El jueves en el cuarto día de las torrenciales lluvias que dejó a su paso por Acapulco el huracán John, Cristian aún estaba acostado en su cama. Eran las 8 de la mañana cuando la pared de su recámara le cayó encima, su mamá también quedó atrapada, y sus otros dos hermanos resultaron ilesos.
Cristian se despertaba todas las mañanas y ofrecía café a su abuelo, José de Jesús Reyes Cruz. Vivían en una pequeña vivienda de techo de lámina, y paredes sin acabados, en la colonia Pochote de la comunidad de La Venta.
Para llegar a la casa de la familia, hay que entrar hasta el fondo de la última casa del poblado ubicado cerca de la caseta de La Venta de la Autopista del Sol. Luego se rodea parte de un cerro en una calle de tercería.
La casa está en las faldas de un cerro, en la parte superior de la vivienda está el muro de otra casa, y entre las dos, está un bordo de unos 10 metros de altura. Fue parte de esa tierra la que cayó sobre el muro de la recámara del niño.
Cristian era delegado, de tez morena, por su complexión iba ser alto. Estudiaba sexto de primaria. “A él le gustaba mucho la cocina, era muy inteligente, yo le decía mijo tu vas a ser chef. Y temprano se paraba y me preguntaba, ‘¿Quieres café?, ahorita te lo traigo’”, dice su abuelo.
El niño era muy querido entre los cinco vecinos cercanos a su casa, y quienes ayudaron a su abuelo a desenterrar a su mamá, y luego a él. “Nunca pensamos que ese pedazo de tierra se iba a desgajar. Sólo sentí el ruido y cómo cayó la pared, a mí me aventó, estaba sentado en el sillón, luego oí a mi hija pedir ayuda. La cadena del muro la apretó, y mi nieto quedó abajo”.
La muerte de Cristian es un golpe muy grande para su abuelo, porque lo estaba criando, “el nació ahí conmigo”, subraya entre el llanto que por momentos lo ahogaba. Recuerda que su nieto era muy inteligente, educado, tenía muy buen sentido del humor, y respetaba mucho a los mayores, además le gustaba mucho ayudar en casa, lavar los trastes, ir por las tortillas o al tienda.
El cuarto donde el menor murió fue edificado con el apoyo que el gobierno federal entregó a las familias, luego de la destrucción que causó hace 11 meses el impacto del huracán Otis. Su propio abuelo la levantó porque es albañil, “yo la reforcé bien”, aseguró.
En las paredes que aún quedaron en pie hay fotografías colgadas de los hermanos de Cristian y de su mamá. En el piso había algunos muebles y muchos juguetes de peluche de diferentes animales y colores. La pared que aplastó a Cristian era donde él tenía sus propios recuerdos, que se llevó con él porque todo quedó destruido bajo el lodo.
El hombre de 63 años cuenta que con un marro y golpeado con mucho cuidado pudo rescatar a su hija, mamá de Cristian, y luego a su nieto, quien quedó con las costillas y el pecho completamente destrozado; 30 de sus vecinos de la colonia llegaron a apoyarlo.
Cristian fue llevado a la casa de su otro abuelo en la misma colonia. Su cuerpo fue cubierto con una sábana blanca, y tendido en un colchón colocado en el piso. En los alrededores fueron colocadas una docena de veladoras.
El viernes en un momento donde la lluvia cesó, el niño fue sepultado en el panteón de la colonia, que también presenta deslaves y bóvedas expuestas. Su mamá pidió ir a despedirlo y pese a las dificultades para acceder, llegó.
El abuelo de Cristian mostró en su celular dos fotografías de su nieto tendido y dijo: “le tomé dos fotos para recordarlo y para llorarle y tener consuelo”.
Era un joven reportado como desaparecido el hallado asesinado con torniquete el sábado pasado en la colonia La Libertad.
Se trató del joven Bryan Jermain, de 23 años, de acuerdo con la declaración ministerial de los familiares.
Se supo que el joven salió de su casa el viernes en la noche y los familiares lo reportaron como desaparecido en las redes sociales.
El sábado pasado, un joven fue encontrado asesinado con torniquete en el cuello en la colonia La Libertad, colindante con Las Cruces.
Vecinos de la colonia Centro denunciaron que este mes la recolección de basura ha sido irregular, y exigieron a la presidenta municipal, Abelina López Rodríguez, restablecer el servicio.
Las calles donde hay basura acumulada son Quebrada, Agustín Ramírez y Francisco I. Madero.
Los desechos están amontonados en un contenedor que ya está saturado, además de las banquetas.
La basura acumulada son bolsas de plástico, cartón, madera, envases de vidrio y costales con cascajo de construcción.
Los desechos desprende malos olores en dos escuelas primarias, tiendas de conveniencia, locales de comida y casas de los vecinos.
La vecina Adolfina Gallardo Ibañez denunció que el servicio de recolección de basura es irregular este mes y ocasiona acumulamiento de desechos en banquetas.
“Siempre pasa lo mismo en cada término de administración municipal, los servicios fallan, no hay agua, no hay buena recolección de basura”, se quejó.
Criticó que la falta de recolección de basura desprende malos olores, aunado a una fuga de drenaje en la calle Agustín Ramírez.
Ejemplificó que antes pasaba dos veces al día el camión recolector, ahora en este mes una o hasta el día siguiente.
Exigió a la presidenta municipal, Abelina López Rodríguez, instruir a sus funcionarios para continuar trabajando hasta el último día de la administración.
El vecino Arturo Álvarez Pineda reclamó que el servicio de recolección de basura es irregular este mes, “no pasa el camión y si pasa no se lleva todos los desechos”.
“El claro ejemplo es el contenedor de basura afuera de la primaria Ignacio Manuel Altamirano, antes no se saturaba, ahora hasta en la banqueta hay desechos”, señaló.
Declaró que ante la falta de recolección de basura hay desechos arrojados en las banquetas que desprenden malos olores a las casas.
Afirmó que en ocasiones no pasa un día el camión recolector, “esto pasó en este mes, por esa razón el acumulamiento de basura en la calle”.
Exigió a la alcaldesa Abelina López Rodríguez restablecer el servicio de recolección de basura y mejore los servicios públicos.
“Hay fugas de aguas negras, no hay agua potable y las calles están en penumbras”, concluyó.
Un vecino de Ciudad Renacimiento observa el socavón causado por las lluvias y en donde cayeron tres hombres Foto: Carlos Carbajal
Redacción
Un hombre murió y dos más resultaron lesionados tras caer en un socavón que los precipitó en un arroyo de la colonia Ciudad Renacimiento.
La mañana de este martes, el señor Armando de la Cruz Ramírez, junto a su vecino Francisco Rosendo, ambas personas de la tercera edad, salieron a revisar la zona que desde hace varias semanas, cuando comenzaron las lluvias fuertes, había estado presentando derrumbes cerca de su casa y la de sus vecinos.
Curiosos, los dos adultos mayores, el primero de 68 años de edad y el segundo de 64, se acercaron junto a otro vecino más joven, de quien vecinos no dieron nombre ni edad exacta, a la zona para ver los avances de la afectación de lado del andador Arroyo Seco, en Ciudad Renacimiento, debido a que durante la noche se escucharon muchos ruidos por la caída de un tramo de la calle Paseo del Río de La Sabana, postes de concreto, árboles, desgajamiento de la tierra y porque un muro de contención estaba por colapsar.
El joven tuvo lesiones leves que no ameritaron hospitalización. Mientras que los dos adultos mayores, después de caer al arroyo, porque el piso del andador había sido socavado y colapsó, tuvieron que ser rescatados por sus vecinos, quienes aseguraron en entrevista, que tuvieron que sacarlos de entre agua, tierra y escombros del arroyo, para después trasladarlos a bordo de un Volkswagen hasta el hospital general Donato G. Alarcón.
Armando, de 68 años, no resistió y murió a causa de las fracturas de costillas, la perforación de pulmones, las contusiones y heridas que sufrió en la cabeza, así como el paro cardiaco que padeció mientras era atendido en quirófano y que obligó a los médicos a intubarlo para tratar de salvarle la vida, sin embargo, a cuatro horas de haber ingresado al hospital falleció. Informó su nuera.
El señor Francisco, de 64 años, “continúa grave”, informaron familiares y vecinos de ellos, quienes también explicaron en entrevista por la tarde, que el señor de 64 años de edad sufrió fractura de cadera y otros golpes a consecuencia del colapso del pavimento.
Desde hace 15 días vecinos señalaron el peligro inminente que representaban los deslaves y socavones que el agua del río de La Sabana y descargas de aguas residuales habían ocasionado en el suelo.
Durante la noche del lunes y madrugada del martes, a consecuencia de las lluvias, el problema se tornó más grave y peligroso, declaró Rafael Ortiz, quien vive exactamente a un costado del socavón que a simple vista parece ser el más amplio y que hoy amenaza con llevarse el patio de su casa.
Durante la madrugada, la calle Paseo del Río de La Sabana y el andador Arroyo Seco, fueron divididos por el hundimiento de la tierra.
El reblandecimiento de la tierra y los derrumbes, explicaron los propietarios de las viviendas cercanas a la zona afectada, Rafael Ortiz, Marisa Gutiérrez y Adaly Bravo, se deben a que en ese sitio descargan aguas residuales al río de La Sabana, y a que desde hace más de tres años el muro de acero que hizo la Comisión Nacional del Agua (Conagua) desvía el cauce natural del cuerpo de agua, así como el crecimiento del arroyo.
Declararon también que se han hecho muchos llamados a la autoridad, se han metido oficios para exigir la solución del problema y la ejecución de alguna obra que resuelva, pero que los tres órdenes de gobierno los han ignorado.
Fugas de agua potable en la calle Ignacio Zaragoza del centro de la ciudad Foto: El sur
Vecinos de la calle Ignacio Zaragoza de la colonia Centro, pidieron a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) la reparación inmediata de fugas de agua potable.
Son dos fugas, el agua brota del pavimento y escurre por toda la pendiente que llega más abajo de la entrada del Instituto Victoria.
Los vecinos de la calle que pasa por la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la colonia Centro, mencionaron que la vía fue entregada hace aproximadamente cuatro años, después de que fue reconstruida porque ya se encontraba socavada y presentaba muchos hundimientos.
Pero a pesar de que la calle fue pavimentada y se renovaron tuberías de agua potable y drenaje, los escurrimientos continúan y el daño prevalece, declaró Carmen Carolina Ramírez.
De acuerdo con José Antonio Pérez Hernández, el problema de las fugas es un constante al que “ya nos hemos acostumbrado, porque, aunque hoy reportamos una fuga, mañana ya tenemos otra”.
Añadió, que “es una lástima que siempre se esté tirando el agua, a veces ni tenemos en las llaves, porque no sube a las azoteas, pero es ahí –con las fugas– que nos damos cuenta cuando ya llegó”.
Alberto Piedra Martínez dijo que el constante escurrimiento del líquido nuevamente dañe el pavimento o que por debajo “esté socavando” y por eso antes se presentaban hundimientos.
Recordó que en alguna ocasión, antes de que se hiciera la obra de rehabilitación, llegaron a haber caídas de automóviles en socavones causados por tantas fugas de agua potable y de drenaje que “se supone que ya debieron haber sido reparadas”, señaló el vecino del barrio de El Hueso. (Redacción).
La dirección municipal de Vía Pública retiró 50 puestos de comerciantes ubicados en el camellón central de la carretera Acapulco-Zihuatanejo en la colonia Jardín Palmas.
A las 9 de mañana, el director de Vía Pública. Genovevo Pozos Mejía, e inspectores, llegaron a la colonia para desalojar a los vendedores que tenían estructuras metálicas como puestos.
De acuerdo con el director, se destruyeron medio centenar de puestos de comerciantes irregulares, donde vendían comida, aguas frescas, frutas y verduras, pan, piñatas, entre otros productos.
En el lugar, se pudo ver a los vendedores, quienes tristes observaban como sus puestos instalados en la banqueta eran destruidos por trabajadores de Vía Pública.
Algunos de los presentes les gritaban que no destruyeran las estructuras, porque vendiendo era como llevaban el sustento a sus hogares.
Uno de ellos, el señor Alfonso Alcaraz Gómez, pidió más sensibilidad por parte del gobierno, que los dejen trabajar para poder mantenerse ellos y sus familias.
Con dicha operación se liberó toda la banqueta que divide la calle lateral de la carretera, y que es un descanso para los peatones que atraviesan de un punto al otro.
Al quitar las estructuras metálicas y de madera con techo que invadían la zona peatonal, Genovevo Pozos Mejía aseguró que se dejó el espacio libre para caminar seguro a los peatones.
También afirmó que los vendedores “previamente fueron notificados verbalmente y por escrito” y que tuvieron 30 días más de prórroga, además de los 15 marcados por la ley, para retirar sus techumbres y desocupar los espacios, pero ante la negativa, Vía Pública los tiró.
El retiro de puestos que no cuentan con permiso para instalarse, se llevó a cabo desde el primer acceso, frente a tienda Elektra, hasta la primera subida, que conecta con la colonia Jardín Mangos. (Redacción).