Daniel Velázquez
Autoridades federales, estatales y municipales presentaron un diagnóstico y un plan de acción para la Laguna Negra de Puerto Marqués.
En una reunión privada en las oficinas de Fondo Nacional de Fomento al Turismo en la que participaron representantes de la Secretaría de Marina, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno del estado y el gobierno municipal de Acapulco.
En un escueto boletín de prensa se informó que en esa reunión “se presentó un diagnóstico ambiental y un plan de acción que incluye jornadas de limpieza del 9 al 12 de junio, un estudio hidrológico a cargo del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y proyectos de restauración ecológica a largo plazo”.
La limpieza de la Laguna Negra de Puerto Marqués fue uno de los acuerdos pactados con los comerciantes y prestadores de servicios turísticos de Puerto Marqués con la directora general del Fonatur, Lyndia Quiroz Zavala, en una reunión el miércoles de la semana pasada.
Entre las acciones que se programaron la semana pasada fueron visitas a la laguna para evaluar el entorno y la población de cocodrilos.
El Sur ha documentado que la Laguna Negra de Puerto Marqués se ha convertido en vertedero de desechos urbanos y de servicios de playa.
En enero de este año, en un recorrido por la calle Miguel Alemán, en Puerto Marqués, que corre paralela al margen de la Laguna Negra y el poblado se constató que al cuerpo lagunar arrojan diferentes tipos de desperdicios, principalmente desechos domésticos como envoltorios de alimentos, envases de PET de refrescos, aguas y jugos, restos de comida; pero también hay refrigeradores viejos, colchones, cascos de embarcaciones que ya no funcionan, escombros, hieleras, muebles, tinacos, láminas galvanizadas, televisiones, botes de pintura, envases de cerveza, platos de unicel, latas de aluminio, sillas y cunas.
En un tramo de un kilómetro que va desde la entrada del poblado, donde los vecinos intentan rellenar terrenos para ganar terreno en la laguna hasta la terminal de las camionetas Urvan.
La laguna se ha usado como basurero a cielo abierto, porque la la barda perimetral que delimita el manglar de la zona habitacional de Puerto Marqués está completamente dañada, la malla ciclónica que cercaba el terreno está colapsada y eso facilita que los vecinos arrojen sus desechos hacia la laguna.
La barda construida en el margen de la laguna es de aproximadamente 3 metros de alto, un metro y medio de concreto y un tramo de metro y medio de malla ciclónica y esa es la parte que está destruida y desde fuera se puede ver la infinidad de residuos acumulados dentro del manglar.
Todo el perímetro de la barda, del lado de la zona habitacional tiene una amplia banqueta que serviría como un paseo para contemplar la laguna, pero el manglar es un enorme basurero.
En la laguna hay árboles muertos a consecuencia del huracán Otis completamente secos y árboles que tienen retoños nuevos que sobreviven a la destrucción de la naturaleza y de los marquesanos.
La calle Miguel Alemán, paralela a la Laguna Negra de Puerto Marqués, sirve como estacionamiento para los camiones de excursionistas que visitan esta zona del puerto y por el tipo de desechos que se encuentran facilmente se infiere que los visitantes también contribuyen a la contaminación del cuerpo lagunar, hay restos de envases de refrescos, de cervezas y de alimentos.
En la laguna todavía se pueden apreciar aves sobre las ramas de los árboles, las cuales se posan bajo el sol, estiran sus alas y otras flotan sobre el agua.
De acuerdo con un informe de la Semarnat de 2008, las lagunas son “hábitats de crianza, alimentación o refugio de diversas especies de invertebrados, peces y aves, residentes o dependientes de estos hábitats en alguna fase de su ciclo de vida”.
“La importancia económica de las lagunas costeras y estuarios radica en que sostienen pesquerías, acuacultura, turismo y otras actividades productivas”.



