Árboles y misiles

Si los sapiens somos tan sabios,
¿por qué somos tan autodestructivos? Yuval Noah Harari.

En estos días sorprendentes, corren en vías paralelas lo simple y lo complejo, lo fútil y lo trascendente. Cierto: todo es cuestión de enfoques. Podemos ver lo mismo en modo simultáneo y de diferente manera. Los conocimientos de cada ser humano incluyen mitos y símbolos. Cada uno de nosotros tenemos prejuicios y desde la propia atalaya podemos asumir una subjetividad relativa.
¿Cómo podemos comparar la caída de un árbol robusto con el sistemático ataque de misiles? ¿O el cierre de bibliotecas con la demolición sin tregua del cruento belicismo? En ambos casos hay una intención: anular a las personas y substituirlas por cifras.
El conocimiento es la savia que nutre y domestica la inteligencia para hacerla servicial, útil a nuestra especie. La paz es otra condición que permite el desarrollo armónico del ser humano. Cerrar bibliotecas y destruir sectores de la población son equivalentes. Se ataca al numen, a la capacidad creativa. En un caso, se niega el resplandor de las palabras; en el otro, también.
El Sur informa sobre el golpe seco de un laurel añoso de la Biblioteca Pública del Estado, derribando la barda del inmueble y techos vecinos. La Dirección de Ecología y Protección Civil –avisada con oportunidad– descartó riesgos. Otros árboles amagan con lo mismo. Esperan la complicidad de los vientos furiosos, que serpentean el valle calizo de la capital.
“Lleva cerrada más de un año la Biblioteca Central por la falta de un dictamen estatal. La biblioteca resultó dañada tras el paso del huracán John en septiembre de 2024. Además se echaron a perder por completo 7 mil 572 libros. En el último año, la librería pública y sus espacios atendieron a 18 mil usuarios”. Esta nota de El Sur refiere a otra biblioteca –también en Chilpancingo–, a la Central, la más grande del estado.
Los destrozos provocados por el laurel en la barda y el vecindario ocurrió el pasado miércoles 5 de marzo; pero los del huracán John se aproximan al año y medio. Y nadie, absolutamente nadie, ha movido siquiera la uña del meñique. Las Secretarías de Educación y la de Cultura, organizadores de ferias de libros, grupos culturales, instituciones educativas, usuarios, no han mostrado interés por el reacondicionamiento de los refugios del alma, pulidores del talento.
Recuerdo a un tribuno elocuente: “Soy de las Montañas del Sur, en donde el más cobarde se llama Vicente Guerrero y el más ignorante Ignacio Manuel Altamirano”. Esas palabras han perdido significado. Los emblemas de la grandeza épica y espiritual de los surianos, plasmados en los murales del ex Palacio de Gobierno –ahora Museo del INAH–, hoy representan lo que somos: descoloridos, cayéndonos a pedazos.
Inmerso en una mudanza, que no acabo de consumar, reviso cajas y más cajas con libros, documentos, fotografías, publicaciones diversas. He donado –amigos, familiares, biblioteca del árbol caído–, un número probable de mil quinientos libros. No obstante, hay más, sin incluir los alojados en estantes. Estoy arribando al momento sereno del desapego. ¿Cuál será el destino de mi biblioteca de 6 o 7 mil volúmenes? ¿A quién donarla para su conservación y uso público? Ese fantástico coro es resultado del contagioso afán de más de seis décadas.
Descarto –con desencanto– a instituciones académicas con bibliotecas sin bibliotecarios, en donde los libros son mutilados por perezosos estudiantes, que prefieren arrancar hojas a tomar notas.
Ignorar más ha dimensionado mi pasión por los libros: el goce en los pasillos de las librerías, explorando, husmeando, observando de reojo, apreciando sus pastas, la estética de sus portadas, el grosor del papel, su color, la tipografía, su peso. Y, acompañado de sueños, llegar al mostrador con la esperanza conversadora de los volúmenes.
Acariciar libros es lo único comparable al deslizamiento de las manos sobre una piel querida.
El primer párrafo de El infinito en un junco de Irene Vallejo, es cinematográfico. En la nada de la noche –cito de memoria– unos jinetes cabalgan veloces por los parajes sombríos. Cumplen órdenes precisas del Faraón: obtener escritos de los sabios del mundo, para volver con los papiros a Egipto. Habrán de nutrir a la Biblioteca de Alejandría, tiempo después incendiada por soldados de Julio César.
La lectura ofrece “Una idea que cambiará las nuestras, una noción que nos hará un poco mejores o, al menos, un poco menos ignorantes que ayer”, señala Marguerite Yourcenar. Por ello, quien gobierne debe rodearse de aquellos que conozcan la materia de su empleo. Permitir la destrucción de bibliotecas significa atacar la inteligencia humana en la realidad habitada y en la imaginada.
Donar libros no es obsequiar objetos, es entregar parte de lo que somos. En consecuencia, las bibliotecas definen a gobernantes y gobernados.

 

Controlar al poder

No vale nada la vida, la vida no vale nada.
José Alfredo Jiménez

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, es más que una guerra. Es la confrontación de dos dogmas: el dominio imperial y la teocracia. Ambas desconocen el respeto a las diferencias. Es decir, al profundo sentido de la vida.
El dogma no admite opiniones ni razonamiento crítico. Significa la imposición de una forma de ser y pensar. A partir de las creencias propias se procura transpolar lo individual a lo colectivo; imponer los prejuicios como código y diseñar a la sociedad según el aparato del poder.
La paradoja del imperio democrático choca contra la hechura del cielo en la tierra. Ambos disponen de ejércitos en los mapas digitales de los estados mayores. En ellos, no existen vidas, sueños, aspiraciones, nada. Solo objetivos.
Más que la muerte de los líderes y el éxito de la estrategia de los atacantes; más que la respuesta de los ayatolas en contra de la población civil del vecindario; más que el llamado a los iraníes para liberarse del yugo. Más que todo eso, conviene reflexionar: los poderosos disponen de una inimaginable capacidad destructiva. La vida es más frágil que nunca.
Pasamos a ser cifra, estadística, informe, que rompen en la humanidad su contenido y su continente.
Ante el poder belicoso, las organizaciones y los actos de buena voluntad son insuficientes para garantizar la paz. Sin conciencia moral el ejercicio del poder no tiene ataduras. Nos cosifica, somos remplazables.
La comprensión del tiempo radica en la creencia de un Ser Superior superior al ser. El hombre cree porque es. La existencia de cada uno es la prueba indubitable de que habitamos en Dios y Dios nos habita. Él no está en la liturgia, está en el sentimiento y la emoción de cada uno. Puesto que tenemos conciencia de la creación –acto divino y evolución milenaria–, el ser humano debe reunir su energía cívica para que la espiritualidad lo salve de la catástrofe.
La evolución humana es también la de la violencia, dualidad del bien y el mal. No obstante siempre han existido los seres esforzados para limitar el abuso. Los llamamos héroes, santos, genios, estadistas…
En todas partes y en todo momento, hay que limitar al poder. Más que un asunto político, es asegurar la coexistencia civilizada.
La visión unidimensional, al falsificar la vida democrática, conduce a las mayores atrocidades.
Las puertas de la vida las abre la libertad.
Sin ella, todo poder devora.

 

Decencia política

¿Censura ante el pensamiento crítico que incomoda?
Sergio Aguayo

El diálogo debe ser el cruce de dos razonamientos, que pueden coincidir o disentir en un hilo conversatorio. Se entiende que el diálogo tiene el tono apropiado para el respetuoso intercambio de opiniones.
Cuando se trata del parlamento el debate se produce previo acuerdo y establece límites. Sin ese acuerdo los oradores, con frecuencia, emplean palabras que ahuyentan el razonamiento porque las ideas están puestas al servicio de la doctrina y el megáfono.
Los infaltables sofistas procuran imponer su criterio. Recurren a la demagogia, la ironía, la diatriba, el sarcasmo, la desviación del tema, la verdad alternativa y la escenificación –entre otras argucias–, con el fin de impresionar y someter al adversario.
Fuera del parlamento, el espacio apropiado para el debate son los medios. Menos intenso, por el obvio motivo del tiempo que transcurre entre una exposición y otra. Por lo mismo, debe ser más profundo.
En los medios, el lector tiene la oportunidad de leer y releer, confirmar datos, pensar y llegar a conclusiones. Se trata de opiniones publicadas, expuestas. No de instrucciones o silabario.
Sin embargo, por ética, los datos se deben refutar con datos, los argumentos con argumentos. Se recurre a tengo otros datos cuando se carece de razones, con palabras que saltan desde una olla vacía. Hoy, una parrafada puede extasiar a su autor, como si hubiera descubierto el Nilo. No obstante, son líneas de un retrato, de un carácter, de una personalidad. El tiempo –volátil y sorpresivo– dirá si hay congruencia entre dichos y hechos.
Dice Adela Cortina: “Dar cuenta a la ciudadanía es lo propio de una sociedad democrática, en la que se supone debería gobernar el pueblo”. Por ello, “es esencial formar la conciencia personal a través del diálogo, nunca a través del monólogo, ni siquiera a través del diálogo con el grupo cercano, sea familiar, étnico o nacional”, pues “el diálogo ha de tener en cuenta a cercanos y lejanos en el espacio y en el tiempo”.
Los cifras tienen la elocuencia de una piedra; basta mirarla para saber de qué se trata: muertes por Covid y de niños con cáncer por falta de medicamentos; cierre de guarderías; madres buscadoras; baja calidad educativa y el destrozo de los libros de texto gratuito; inoperancia del Sector Salud; huachicol impune; Pemex, la petrolera más endeudada del mundo, regalando millones de dólares a la dictadura cubana; la deuda externa contraída en 100 años, duplicada en el sexenio de AMLO; la concentración del poder en el Ejecutivo; y la anunciada reforma electoral sin consenso…
¿Es ficción? ¿Calumnias? ¿El cambio que queremos los mexicanos?
¿Informes, encuestas y datos de agencias internacionales no merecen ser considerados?
Jesús Silva Herzog –Reforma, 10-09-25– comenta un artículo del filósofo holandés Ian Buruma, sobre la importancia de Preservar la decencia:
“Lo que le inquieta es la sobrevivencia de la dignidad intelectual en estos tiempos de persecución y acomodo”, pues una “sociedad es decente si sus integrantes no se humillan entre sí. Un régimen indecente es aquel cuyas instituciones humillan a una parte de la sociedad”.
“No hay duda de que la indecencia se expande cultural y políticamente: la polarización induce a la deshumanización del otro. Al enemigo hay que eliminarlo; el tumor debe ser extraído del cuerpo de la patria”.
Concluye –y concluyo– con una cita de Vaclav Havel: “La indignidad comienza cuando uno asume el dictado de la mentira oficial. Vivir en la verdad, correr el riesgo de decirla es el asiento más sólido de la decencia”.

 

 

Diálogo en el laberinto

Husmeo a mi alrededor y comparo a uno con otro.
Mario Vargas Llosa

Arturo Martínez Núñez, en su colaboración en El Sur, Morena y la línea clara contra la impunidad; y Luis Carlos Ugalde, en su artículo de Reforma, Veintisiete sobre 100, abordan el mismo tema: la corrupción. Ambas colaboracio-nes fueron publicadas el 11 de febrero reciente.
Reproduzco argumentos textuales de cada uno de ellos, como si debatieran en un foro virtual, en el cual muchos hablan pero pocos escuchan. He procurado que –en lo posible– sus puntos de vista se correspondan, bajo la lógica de un intercambio ordenado de ideas, no necesariamente en la disposición de lo escrito.
Arturo Martínez Núñez (AMN): “En un país marcado durante décadas por la corrupción estructural, la simulación institucional y la impunidad selectiva, sostener una postura clara frente a la ley no es un gesto retórico, es una definción política de fondo”.
Luis Carlos Ugalde (LCU): “Esta es la calificación en materia de corrupción según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional, publicado ayer. La buena noticia es de que México mejora en el margen respecto al año previo: de 26 sobre 100 subimos a 27. La mala es que seguimos reprobados y en el lugar 141 de 182 países”.
AMN: “El movimiento de transformación nació, precisamente, para enfrentar ese régimen de privilegios. Por ello, combatir la corrupción como política de Estado –y no como discurso coyuntural o arma discursiva– implica aceptar una verdad incómoda: cuando las instituciones actúan conforme a la ley, nadie puede colocarse por encima de ellas”.
LCU: “En promedio, los siete años de la ‘cuarta transformación’ son peores que los 18 de los gobiernos llamados ‘neoliberales’: 29.4 puntos entre 2019 y 2025, frente a 32.7 entre 2001 y 2018. Incluso el gobierno de Peña Nieto –al que se calificó como el más corrupto– tuvo un promedio mayor que los morenistas, de 31.2”.
AMN: “Morena ha sido explícito: no encubre ni protege a nadie. Esta afirmación, sencilla en su forma pero profunda en su alcance, rompe con una tradición arraigada en la vida pública nacional, donde los partidos solían convertirse en refugio de impunidades, administrando la justicia con lógica facciosa y no con criterios de legalidad”.
LCU: “La promesa de López Obrador de ‘barrer la corrupción de arriba hacia abajo’ quedó en la retórica, en los hechos la basura se multiplicó”.
AMN: “Celebrar que las instituciones actúen y que los procesos legales sigan su curso conforme a derecho no debe interpretarse como una renuncia política, sino como una afirmación democrática”.
LCU: “Bajo el lema de ‘no somos iguales’, se sustituyeron reglas por lealtades: se protege al cercano y se exhibe al adversario. Para preservar la cohesión interna, la ropa sucia se lava en casa y la corrupción se normaliza”.
AMN: “Morena no solo fija una postura institucional, sino que traza una línea nítida frente a uno de los males históricos que más han dañado la confianza ciudadana: la idea de que el poder político puede estar por encima de la ley”.
LCU: “La fiscalización del gasto se volvió mas frágil: la Auditoría Superior de la Federa-ción perdonó irregularidades, sua-vizó las observaciones y buscó complacer al Presidente, en lugar de someterlo al escrutinio públi-co”.
AMN: “La historia reciente demuestra que cuando los gobiernos ceden a la tentación de proteger a los suyos erosionan no solo su autoridad moral, sino la confianza de la sociedad en las instituciones. Morena ha decidido no transitar por ese camino”.
LCU: “La única vía sostenible para contener la corrupción es construir instituciones de transparencia, auditoría, sanción y rendición de cuentas que funcionen incluso cuando incomoden al poder”.
AMN: “Morena ha entendido que la presunción de inocencia es un derecho constitucional, pero no una coartada para eludir la rendición de cuentas”.
LCU: “La erosión institucional no es abstracta: el Sistema Nacional Anticorrupción, creado en 2015 para coordinar esfuerzos del Estado, ha sido debilitado presupuestalmente. En el presupuesto 2026, su Secretaría Ejecutiva sufrió un recorte de 95%: pasó de 128.8 millones a apenas 6.3 millones de pesos”.
AMN: “Morena reafirma su responsabilidad histórica frente al país. La confianza del pueblo no se preserva con silencios cómplices ni con discursos ambiguos, sino con decisiones firmes. La claridad es inequívoca: pincipios firmes, cero privilegios y cero excepciones. La transformación solo será real si la justicia alcanza a todos. Sin excusas. Sin excepciones. Sin impunidad”.
LCU: “Si no se reconstruyen controles efectivos y contrapesos auténticos, la corrupción seguirá siendo uno de los problemas más graves del país, tal como decía López Obrador durante los 18 años que fue candidato opositor”.

Tan tan.

 

Fortuna política

 

Los políticos están muertos, cuando están muertos. Cicerón.

El senador Alejandro Cervantes Delgado, para alcanzar la gubernatura de Guerrero, vivió “el poder de la suerte y el destino”.
Días después de que el presidente de la República le anunciara la candidatura del PRI a gobernador de Guerrero, el corazón traicionó a su cabeza. El evento se mantuvo con discreción, pero en el IMSS quedó el registro del suceso.
Cervantes Delgado seguirá un proceso orbital en su aspiración política. En torno al poder de las decisiones se irán desplazando uno tras otro los posibles candidatos hasta que, atraído por el efecto de la gravedad, vuelve a ocupar el lugar inicial.
Descartado Cervantes Delgado, el secretario de Gobernación, Enrique Olivares Santana, comunicó a Miguel Osorio Marbán, director de Almacenes Nacionales de Depósito, que había sido el escogido para gobernar el sur.
Al ser informado el gobernador Rubén Figueroa Figueroa, arde Troya. Don Rubén se traslada al Palacio de Cobián. Lleva consigo dos libros del Registro Civil. Los coloca con energía en el escritorio del secretario Olivares Santana.
“A ver Enrique, dime en dónde está el acta de nacimiento de Osorio Marbán. Un libro es del ayuntamiento de Huitzuco y el otro del Registro Civil del Estado. Él no es guerrerense y nuestra Constitución establece como requisito ser guerrerense por nacimiento. Él nació en Tlaxcala”.
Luego advierte: “Ustedes podrán tomar la decisión que quieran, pero cuando Osorio Marbán rinda protesta como candidato, yo presentaré mi renuncia al cargo de gobernador porque estoy comprometido a respetar la ley”.
Osorio Marbán se vuelve estrella fugaz.
El ingeniero Figueroa piensa en el sucesor posible. Invita a desayunar al rector de la UNAM, Dr. Guillermo Soberón Acevedo, y le propone la candidatura. El Dr. Soberón rechaza el ofrecimiento; dice al gobernador que sería muy grave para la Universidad la participación del rector en política partidista.
“Aquí está mi hermano Jorge –señala el rector–, es senador de la República y fue diputado federal. Y él si quiere”.
“Al que queremos es a usted, no a su hermano”, le respondió Figueroa señalando a Jorge de manera despectiva.
Jorge y yo –nuestras abuelas fueron hermanas– desayunábamos los domingos en el Sanborns de San Jerónimo en la actual Ciudad de México. Me comenta el hecho y veo su fácil sonrisa transformarse en mueca, en un gesto agrio.
Empieza a sonar el nombre del general Eduardo Aponte Cardoso, comandante militar en Morelos. Un avance noticioso de 24 Horas informa de la inminente candidatura del militar.
La memoria colectiva está agitada por el secuestro del ingeniero Figueroa, las guerrillas de Genaro y Lucio y la llamada guerra sucia. Los muros del estado se llenan de “pintas”: No a la militarización de Guerrero, No más represión…
Las águilas no lograron elevar al general y cae como Ícaro.
El 20 de agosto de 1980, la licenciada Inés Solís –originaria de Tecpan–, colaboradora cercana del presidente José López Portillo, llama por teléfono al senador Soberón Acevedo: “Jorge, hay buenas noticias para ti. Mañana, a las doce, te recibe el presidente”.
Esa misma noche, el senador Soberón invita a cenar al también cardiólogo doctor Limón y esposa, en su domicilio en San Ángel. Está eufórico. En los postres comenta que siente un ligero entumecimiento en el brazo izquierdo. Sigue la conversación y el doctor Limón le pregunta cómo se siente.
–Más entumido, pero nada serio.
–Sabes lo que puede implicar. Es mejor hospitalizarte.
–No es necesario, voy a estar bien.
A la mañana siguiente, 21 de agosto –8 de la mañana–, recibo la llamada del licenciado Eduardo Neri Acevedo:
–Hace una hora falleció Jorge, le dio un infarto cerebral.
–¡¿Cómo?! Anoche hablé con él.
–Nos vemos a las diez y vamos juntos a Gayosso.
La deslealtad del cerebro precipita a Jorge Soberón en el más profundo de los sueños.
La fortuna toca otra vez a don Alejandro. Lo vuelve a ungir la poderosa mano.
Gobernador –y buen gober-nador– del 1º de abril de 1981 al 31 de mayo de 1987.

Momentos

No admite la dilación ni el relleno.
Fernando Savater

Los momentos son lapsos breves que lo mismo abren un paréntesis en la conversación del tiempo, que introducen circunstancias inesperadas oscureciendo o iluminando la vida en minutos.

Un tabiquito

Pérez Prado fue contratado por los periodistas para su posada en Chilpancingo –hace unos 55 años–, realizada en el patio del Palacio de Gobierno, actual Museo del INAH. Se vendieron la mitad de las entradas. Terminó la tanda de la Sonora Copacabana de Zumpango de Neri y la orquesta del Cara de foca, muda. Los organizadores hablaron con el célebre director:
–Maestro, están esperando su música.
–Chico, sin dinero no hay música.
–No creyeron que el gran Pérez Prado vendría a Chilpancingo; cuando lo escuchen caerá el avispero.
–Chico, sin dinero no hay música.
–Maestro, quédese con la barra.
–Yo soy músico, no cantinero, chico.
Los asistentes aplaudían con impaciencia y Pérez Prado inamovible.
Entonces, el Rey del mambo, dice a los organizadores bajando la voz:
–Hay una solución: ustedes me consiguen un tabiquito de mariguana…
De volada salieron tres periodistas a la dirección de la Policía Judicial, regresaron con dos.
Amaneció la posada marcando en la pista el 5, el 8, La chula linda…

La última inspiración

Leonel Maciel, pintor nacido en Soledad de Maciel, Petatlán, me relató que Cheque Cisneros –autor del célebre bolero Cerca del Mar–, llegó de Acapulco a su domicilio en Técpan de la Costa Grande, el 25 de febrero de 1976.
Abrió su voz bohemia: “Madre, prepáreme el terno blanco porque voy a bañarme al río y luego regreso a morir”. Cheque se bañó en el río, volvió a su casa, se puso la filipina blanca, el pantalón blanco, los calcetines blancos, se acomodó en la cama de blancas sábanas y murió.

Pepe Jara y Álvaro Carrillo

Asistí a uno de los homenajes anuales a Álvaro Carrillo, que el gobierno de Ángel Aguirre organizaba en Ometepec. El invitado para interpretar al autor de Diariamente fue Pepe Jara. Después del evento fui a una cenaduría. No recuerdo si Pepe Jara ya estaba ahí o llegó después. El caso es que compartimos la mesa y Pepe, conversador notable –Océano publicó sus Memorias– me relató como conoció a Álvaro Carrillo: “gordito, moreno, de pelo ensortijado, iba al prostíbulo de La Bandida –afamado en el Distrito Federal de los 50– y esperaba a que yo terminara mi presentación para ofrecerme letras de sus canciones”.
La prisa de Pepe no consentía: “en la próxima, mañana”. Así pasaron dos meses de insistencia de Álvaro, hasta que –más por fatiga que por gusto– recibió una de las letras, al parecer La señal. A partir de esa canción Pepe Jara se convirtió en su mejor intérprete y la fama del autor de Amor mío, llenó al mundo.

Canto a la Costa Chica

Al inició de los setenta las imprentas aún trabajaban con linotipos y prensas planas. Yo era el secretario general del PRI en Guerrero. Me trasladaba a la imprenta Saber del español Antonio Díaz; estaba en San Salvador El Seco, Distrito Federal. Ahí se imprimía la propaganda del partido. Llamaba mi atención que en una mesa había un atado de hojas en bloques de colores: verdes, azules, rosas, blancos, amarillos…
En una de tantas vueltas pregunté a don Antonio qué era ese arcoíris de papel: “un folleto de un señor Rafael Arles de Acapulco, pero ya tiene mucho tiempo aquí y lo voy a picar”. Le pedí me permitiera verlo. Dispuso que encuadernaran un ejemplar. Quedé asombrado: Canto a la Costa Chica de Álvaro Carrillo, un solo poema ilustrado con arte por el propio Arles.
El opúsculo tenía dos perforaciones para introducir cintas de seda y atarlo con un moño. “Se los compro”, ofrecí; “se los regalo”, respondió. Lo engraparon y cubrieron el lomo con una tira azul de papel engomado.
Escuchen la resonancia de Álvaro Carrillo: “Soy oaxaqueño por nacimiento e hijo de crianza de la Costa Chica de Guerrero”… “Aquí estoy yo, ahora, con mi Canto a la Costa Chica y mis recuerdos allá, a la sombra de los amates, en la brisa salobre y en la esencia de los aires saturados del olor del pápalo y del chián”. Sí, en su introducción lo dice.

Sabines y yo

Llegó a Guerrero como delegado general del PRI el senador chiapaneco Juan Sabines Gutiérrez. Su hermano Jaime era su secretario. En la antesala, Jaime ocupaba un escritorio gris de madera. Hojas carta, partidas en ocho rectángulos, las usaba para anotar el nombre de quienes pedían audiencia con don Juan. Los hermanos Sabines eran altos, de manera que Jaime se inclinaba y los lentes le quedaban a la mitad de la nariz.
Se convocó a la elección del secretario general del Frente Juvenil Revolucionario. Había dos aspirantes: Isidro Mastache, apadrinado por el senador Rubén Figueroa Figueroa y Hueman Abundes, por los jóvenes de Iguala, ciudad en la que fue la asamblea. Rogelio de la O, presidente del PRI, me designó su representante.
Ya para salir a Iguala –la tarde del día anterior– me dijo Jaime: “Sé que vas a hacer bien las cosas, pero Juan quiere que te acompañe”. Nos hospedamos en el Hotel Royalti, frente al zócalo. Nos reunimos luego en el lobby. Comimos tacos en algún puesto y en una vinatería él compró una botella de brandy Presidente. Volvimos a su habitación. Pidió cocacolas, agua mineral, hielo y vasos. Se sentó en la cama respaldándose en la cabecera; yo me acomodé en el sillón.
Empezamos beber. Durante las horas que duró la botella, Jaime Sabines me relató de su traslado de Tuxtla Gutiérrez al Distrito Federal para estudiar medicina y como acabó rentando un cuarto encima de un prostíbulo. Su cadenciosa voz fue liberando su poesía y comentaba cómo y en qué momento la había escrito.
¡Un recital del poeta Jaime Sabines sólo para mí!
Momentos de excepcional experiencia…

 

Ser optimistas

Optimista. Adj. Propensión a ver y juzgar las cosas
en su aspecto más favorable.
Diccionario esencial de la lengua española.

El optimismo es el esplendor solar o el brillo de una línea en un rincón oscuro.
Tenemos el deber de ser optimistas.
2026 es un año de incertidumbre, en el que todo puede pasar: desde una guerra magna hasta el desarrollo tecnológico que contribuya —en forma sostenida— al desarrollo integral humano.
Ahora vemos con microscopio, binoculares y telescopios espaciales.
Advertimos que los problemas locales se entreveran con los nacionales; los nacionales con los internacionales y éstos con las pugnas de las potencias.
Hoy, como nunca antes, sabemos que cualquier evento puede tener efectos de consecuencias para todos.
Ya no hay ignorados pleitos de vecindario; ahora todo se divulga.
Así, los aspiracionistas a cargos de elección popular están bajo la lupa.
Se supone que necesitan carta de buena conducta.
Los green go ya no nos quieren de primos sino de serviciales vecinos y personas corectas.
Entre la Sierra Madre del Sur y las Montañas Rocallosas hay una distancia aproximada 2,500 kilómetros, pero éstas están más cerca de nosotros por su fuerza, velocidad y capacidad de extracción.
¿Qué dijo Maduro?: “¡Vengan por mí, cobardes!”
Y que van…
Y a su guardia pretoriana de las Antillas se la llevó un soplido.
El tirano de Venezuela no pudo cerrar su bunker y de lograrlo a la mejor queda ahí hasta momificarse.
La mala conciencia teme a su sombra.
Stalin dormía en una habitación blindada. Cuando al fin abrieron la puerta, encontraron su cadáver en el piso.
El abuso del poder castiga.
Decisiones arbitrarias podrán asumirse como asuntos de Estado o seguridad nacional, pero el grillo de Pinocho no suelta a sus autores.
Debe ser complicado no poder volver a la vida cotidiana.
Hay que preguntarse: ¿los que aspiran porqué aspiran?
Aspirar, respirar, expirar…
Respuesta esperada: «para servir».
¿Pero cómo?
¿Sin presupuesto para medicinas?
¿Con programas educativos mediocres?
¿Dejando al ciudadano a la intemperie, sin protección alguna?
¿Manipulando pantallas para entretener con la realidad virtual?
El actual régimen parece eficaz al resolver los problemas que crea.
Endeuda al país hasta el tope.
Elimina la certidumbre jurídica.
Hay desconfianza en los inversionistas extranjeros y los nacionales migran con sus capitales.
Con los tenis puestos la CFE sube la electricidad; se incrementan la gasolina y —efecto inevitable— los salarios mínimos.
Pero reparten millones entre adultos mayores y jóvenes.
Así se formula un falso silogismo: te empobrezco, te endeudo para apoyarte, luego entonces, soy tu benefactor.
Los surianos seguimos con nuestras disputas serranas, mientras la Inteligencia Artificial inaugura una nueva Era.
Mal equipados entramos a un mundo que parece de ficción.
Para ser optimistas con certidumbre necesitamos conciencia moral y para obtenerla hay que pensar con el pensamiento, no con algoritmos.

 

Diccionario de los Políticos

A Juan José Rodríguez Prats, político sin tregua.

María Moliner define la palabra diccionario como “Libro de una serie más o menos completa de las palabras de un idioma o de una materia determinada, definida o con sus equivalencias en otro idioma, generalmente por orden alfabético”.
Sainz de Robles indica: “El diccionario puede tener dos objetos: explicar el sentido de las palabras –según el idioma al que pertenecen o en relación con otras lenguas– o resumir los elementos teóricos o prácticos relativos al objeto designado por la palabra”.
Por fortuna, hay diccionarios de las diferentes especialidades, de los modos del hablante y curiosidades diversas, la mayoría escritos con rigor y uno que otro por la pantomima de la palabra, términos irónicos o sarcásticos para definir hechos procedentes de expresiones coloquiales y experiencias propias.
Es el caso del Diccionario de los Políticos “o verdadero sentido de las voces y frases más usuales entre los mismos, escrito para divertimiento de los que ya han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo” de Juan Rico y Amat, publicado en España en 1855 (Ed. de Pedro Gómez Carrizo, 2013).
Antes de ser publicado el libro el Diccionario se divulgó por entregas, pues fue conocido –igual a las novelas– en folletines y periódicos de la época.
Rico y Amat fue historiador, poeta, periodista, funcionario público …y político.
El Diccionario tiene docenas de entradas. Por tal motivo, se han seleccionado algunos fragmentos textuales de las definiciones, que revelan su contenido. Fue omitido el vocablo Diputado, por ejemplo, por su amplitud –ya que refiere sus diferentes características–, y ninguna de sus partes clarifica el todo.
“ADHESIÓN.- Cualidad indispensable en ciertas ápocas para adquirir destinos o no perder los que se tienen. Aunque un empleado haya jurado adhesión y haga, sin embargo, la guerra al partido político a cuyas órdenes sirve, no por eso falta a su juramento, porque él lo cumple adhiriéndose más y más cada día a su destino; el caso es adherirse a alguna cosa. Los cesantes son siempre los hombres de más adhesión… hasta que se colocan.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.- Baturrillo que nadie comprende; ni el administrador ni el administrado. Laberinto de órdenes y contra órdenes; decretos que establecen y decretos que derogan; disposiciones que crean una cosa y circulares que las destruyen en seguida.
ALCALDE CONSTITUCIO-NAL.- Es por su destino el hombre con más paciencia en el mundo; si no fuera así, ¿cómo había de sufrir las exigencias de los caciques de su partido, las bruscas reñiduras de las autoridades superiores, los desaires de los electores, las insolencias de los comisionados de apremio y demás gente ordinaria y tantos y tantos trabajos como a todas horas le acarrea el dichoso adjetivo que usa en la actualidad?
ALZAMIENTO NACIONAL.- Cuando la nación se ve abrumada por los impuestos, escandalizada por la inmoralidad de los gobernantes, ajada y escarnecida torpemente por un ministerio audaz y desconsiderado, el partido vencido la excita de mil maneras para que se alce contra su opresor; pero ni por esas. La nación está ya tan escarmentada de los que la oprimen, como de los que la quieren salvar, que se está quieta en tierra aguardando su última hora.
APOYO.- ¿Quién es el diputado inapetente, que niega su apoyo a un ministerio y no da un bocado siquiera a la barrita de turrón, que le pasan al mismo tiempo por los labios? ¿Quién es el que se resiste a tan dulce tentación?
ARBITRARIEDAD.- Moneda corriente entre las gentes que mandan; en ciertas épocas y para ciertas personas, suele ser sinónimo de autoridad.
ASPIRACIONES.- Proyectos mal encubiertos de algunos políticos, dirigidos a alcanzar una elevada posición. El político de aspiraciones se da a conocer desde el primer día que sale a las tablas; aunque el papel que le repartan sea de criado, él lo representa con la dignidad de un primer actor.
BIENES NACIONALES.- Merienda de negros donde todos han comido menos la nación. Los platos han sido muy suculentos y baratos, así que muchos golosos se han atracado de firme.
CABECILLA.- El político de cabeza ligera. Por eso se llama cabecilla; es decir, cabeza pequeña, de poco peso.
COALICIÓN.- Reunión de perros y gatos con el objeto de atrapar un hueso. Si lo atrapan los primeros, muerden a los segun-dos porque reclaman su parte; si son estos últimos los que lo cogen, arañan también; y segui-damente se separan unos de los otros con más encarnizamiento que nunca.
CONCIENCIA PÚBLICA.- Espada muy brillante pero que no corta. Como los políticos lo saben no le tienen miedo y juegan con ella sin peligro de cortarse, como los niños con un sable de madera. El verdadero pueblo, que sufre y paga, es el que suela esgrimirla contra ellos, pero nunca logra nada, pues como no tiene filo no los hiere siquiera.
ESTATUTO.- Pastel de liebre amasado por una famosa pastelera.
FRACCIÓN.- Grupo de buitres que, separados de la bandada principal, vuelan por el espacio buscando alguna presa que devorar ellos solos.
GOBERNAR.- Según unos políticos, gobernar es resistir, según otros conceder; según nosotros gobernar es… gobernar.
LIBERTAD POLÍTICA.- Árbol de magnífica hojarasca pero de frutos muy amargos. A fuerza de podarle sus propios guardianes las más frondosas ramas, ha perdido casi toda la savia y se observa en la actualidad medio seco.
POLÍTICOS.- Zánganos de colmena que se alimentan únicamente de la miel de la patria. Su oficio es andar de acá para allá zumbando y picando, cuando ni encuentran comida. Las laboriosas y cándidas abejas, vulgo contribuyentes, los aborrecen con justicia, porque les roban sus dulces y costosas cosechas, introduciendo la discordia en sus colmenas y destruyendo sus enjambres.
VOLUNTAD NACIONAL.- Ayer fue moderada y hoy progresista, no siendo en realidad otra cosa que la voluntad del partido dominante. Esta es la verdad pura y neta; lo demás es música celestial, que solo halaga ya el oído de los tontos”.
Como se ha dicho: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

Empresarios autoexiliados

Sin saberlo estamos inventando
un nuevo género que ya hacía falta en la literatura: la ficción de la ficción. Gabriel García Márquez.

El gobierno de México abre más frentes de conflicto. La verdad alternativa, como discurso de la realidad imaginada, choca contra la persistencia de los hechos. La ideología, cuando se convierte en actos de fe, escapa de toda racionalidad posible.
Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo fueron declarados Personas non gratas por el gobierno de Perú; Vicente Fox y Felipe Calderón, también recibieron ese calificativo por parte de Venezuela. Hay una diferencia: Perú es democracia y Venezuela, dictadura.
Pero nuestros principales problemas no son las despostilladas imágenes presidenciales, sino lo que ya empieza a percibirse, consecuencia de la inseguridad pública y, sobre todo, de la incertidumbre jurídica. Se estima que 30 mil mexicanos han salido del país para radicar en España. Los mexicanos autoexiliados son mayoritariamente empresarios, que emigran con sus recursos económicos.
¿Qué es un empresario? Para los de extrema izquierda es el demonio del capitalismo. El que se aprovecha de la fuerza del trabajo para enriquecerse. Son ricos porque explotan a los demás. Esa idea simplista se acepta porque, en efecto, hay empresas abusivas, como la mayoría de los bancos y las aseguradoras.
Sin embargo, la vida del empresario es de constante tensión. Paga salarios, servicios de luz y agua, Seguro Social, mantenimiento, promociones, derechos, impuestos, dispersa recursos. Tenga o no utilidades, los gastos operativos se mantienen o cierra por quiebra. El sector privado es el principal empleador y contribuyente.
Si se tratara de un empresario de alto nivel, además de las obligaciones anotadas, debe rendir cuentas a sus socios, a los tenedores de acciones y estar atento al valor de cambio del peso con divisas extranjeras. Cuando se dice que Carlos Slim es el hombre más rico de México debería decirse: “es el representante del mayor capital de México”.
Hace más de 25 años, el entonces presidente del PRI, Mariano Palacios Alcocer –político de excelencia–, me invitó a un desayuno de 10 personas en un salón privado del hotel Nikko de Polanco, ahora CDMX. Yo era diputado coordinador del Congreso de Guerrero y coordinador de Acción Legislativa del comité nacional priista.
Nos acomodaron en una mesa redonda. Invitado especial: Felipe González, el carismático ex presidente de España. La conversación giró en torno a la transición democrática, convenida por él y Adolfo Suárez.
En su momento –con la prudencia del caso– le dije: Usted fue presidente del primer gobierno socialista de España, pero su gobierno privatizó los ferrocarriles y la energía eléctrica, contrario a una política estatizadora, probablemente lo esperado de su administración.
Estadista de clara inteligencia, su respuesta precisa: El gobierno es muy mal patrón. Los servicios públicos eran deficientes y costosos. Los trabajadores no se sentían comprometidos porque pagaba el gobierno. Ausentismo laboral, demandas de incrementos salariales, falta de mantenimiento, deficiencias y una serie de imprevistos, que eran una pesada carga para la administración.
Agregó: con la privatización recibimos dinero fresco. Modernizamos nuestro sistema carretero y ahora, en vez de tener empresas deficitarias, se crean empleos y se cobran impuestos.
Cerró su comentario con esta frase textual. “Si a alguien hay que ponerle la medalla de la Patria es al empresario”.
Pues ese empresario se va de México sin medalla y sin Patria.
Se ha dicho que el dinero no tiene Patria, puede ser. Lo cierto es que las crisis económicas de Luis Echeverría, José López Portillo y Carlos Salinas de Gortari, no son para suponer que en nuestro país, espantosamente endeudado –AMLO duplicó la deuda externa– y con escasa inversión, las cosas van a mejorar. La inflación no para: el Banco de México ya publicó la imagen del billete de 2 mil pesos de próxima circulación.
Y por si faltaran problemas, ocurre la absurda represión a la manifestación de la GZ, con su saldo de presos políticos.
Qué ganas del régimen morenista de querer complicarse y complicarnos la vida.

 

La tempestad perfecta

No creo que ningún presidente se levante en la mañana pensando en cómo va a joder a México. Ernesto Peña Nieto.

Estamos frente a la tempestad perfecta, a la suma de problemas de diferentes causas, que pueden generar un conflicto complejo de difícil solución.
Es evidente que los tres órdenes de gobierno enfrentan diversidad de problemas, de manera que no hay territorio ausente de riesgos de gobernabilidad.
Los problemas nos rodean. Protestas de productores del campo, segmentos magisteriales, madres buscadoras, homicidios de alcaldes, quejas por la extorsión y la inseguridad y el paulatino alejamiento de la canasta básica del bolsillo.
Existe la creencia generalizada de que el Poder Ejecutivo lo constituyen la Presidenta de la República y su gabinete. No es así. El Poder Ejecutivo es único e indivisible y recae en la persona electa para ese cargo con el mandato de cumplir la Constitución.
Los secretarios de Estado son secretarios auxiliares del Ejecutivo para el despacho de los asuntos a su cargo, por lo cual pueden ser removidos libremente.
Se asume que el gabinete está integrado por personas calificadas para su buen desempeño y que cada uno de ellos es responsable de ejecutar programas y políticas y cumplir instrucciones en la ruta de resultados con rendición de cuentas.
La presidenta no puede gobernar con y desde La mañanera. En principio porque es un factor de polarización y la polarización confronta a los mexicanos. La razón es obvia: fue candidata de un partido, pero su deber es gobernar para todos. Ser incluyente en el eficaz servicio al desarrollo con unidad nacional.
Nuestra historia política es la constante confrontación por el poder desde el sectarismo, y así nos ha ido. Perdimos la mitad de nuestro territorio, se desprendieron las naciones de Centroamérica que por su voluntad se habían sumado a la Federación Mexicana, sufrimos invasiones, fue coronado un emperador austriaco, sufrido guerras civiles, la revolución armada…
Un etcétera de infortunio y seguimos sin aprender.
Si los problemas domésticos no son suficientes, el escenario internacional, especialmente con Estados Unidos –nuestro principal socio comercial–, no es el mejor pues México –desde el mandato de López Obrador– se ha alejado de la política multilateral.
Nuestro país se había caracterizado por una impecable política internacional, que le otorgó una reconocida autoridad moral. Ello permitió –ejemplo emblemático–, promover y suscribir el Tratado de Tlatelolco (1967), declarando a América Latina región libre de armas nucleares. Por ese motivo, el embajador mexicano Alfonso García Robles, recibió el Premio Nobel de la Paz (lo que muchos mexicanos ignoran).
En las actuales circunstancias nacionales parece que el Ejecutivo carece de colaboradores y los visibles son cuestionados. ¿En dónde están los asesores y expertos? ¿El trabajo en equipo? ¿Los vigías que advierten de los problemas y los operadores que los resuelven?
Se puede gobernar en la soledad reflexiva pero no en solitario. El peso que carga el Poder Ejecutivo es tan grande como la nación. Cuando los colaboradores no suman talento asfixian de mediocridad, enmohecen la maquinaria, paran el ritmo y la marcha se vuelve incierta.
Se necesita un golpe de timón para evitar la marejada de la ingobernabilidad.
Aún es oportuno.