Momentos

No admite la dilación ni el relleno.
Fernando Savater

Los momentos son lapsos breves que lo mismo abren un paréntesis en la conversación del tiempo, que introducen circunstancias inesperadas oscureciendo o iluminando la vida en minutos.

Un tabiquito

Pérez Prado fue contratado por los periodistas para su posada en Chilpancingo –hace unos 55 años–, realizada en el patio del Palacio de Gobierno, actual Museo del INAH. Se vendieron la mitad de las entradas. Terminó la tanda de la Sonora Copacabana de Zumpango de Neri y la orquesta del Cara de foca, muda. Los organizadores hablaron con el célebre director:
–Maestro, están esperando su música.
–Chico, sin dinero no hay música.
–No creyeron que el gran Pérez Prado vendría a Chilpancingo; cuando lo escuchen caerá el avispero.
–Chico, sin dinero no hay música.
–Maestro, quédese con la barra.
–Yo soy músico, no cantinero, chico.
Los asistentes aplaudían con impaciencia y Pérez Prado inamovible.
Entonces, el Rey del mambo, dice a los organizadores bajando la voz:
–Hay una solución: ustedes me consiguen un tabiquito de mariguana…
De volada salieron tres periodistas a la dirección de la Policía Judicial, regresaron con dos.
Amaneció la posada marcando en la pista el 5, el 8, La chula linda…

La última inspiración

Leonel Maciel, pintor nacido en Soledad de Maciel, Petatlán, me relató que Cheque Cisneros –autor del célebre bolero Cerca del Mar–, llegó de Acapulco a su domicilio en Técpan de la Costa Grande, el 25 de febrero de 1976.
Abrió su voz bohemia: “Madre, prepáreme el terno blanco porque voy a bañarme al río y luego regreso a morir”. Cheque se bañó en el río, volvió a su casa, se puso la filipina blanca, el pantalón blanco, los calcetines blancos, se acomodó en la cama de blancas sábanas y murió.

Pepe Jara y Álvaro Carrillo

Asistí a uno de los homenajes anuales a Álvaro Carrillo, que el gobierno de Ángel Aguirre organizaba en Ometepec. El invitado para interpretar al autor de Diariamente fue Pepe Jara. Después del evento fui a una cenaduría. No recuerdo si Pepe Jara ya estaba ahí o llegó después. El caso es que compartimos la mesa y Pepe, conversador notable –Océano publicó sus Memorias– me relató como conoció a Álvaro Carrillo: “gordito, moreno, de pelo ensortijado, iba al prostíbulo de La Bandida –afamado en el Distrito Federal de los 50– y esperaba a que yo terminara mi presentación para ofrecerme letras de sus canciones”.
La prisa de Pepe no consentía: “en la próxima, mañana”. Así pasaron dos meses de insistencia de Álvaro, hasta que –más por fatiga que por gusto– recibió una de las letras, al parecer La señal. A partir de esa canción Pepe Jara se convirtió en su mejor intérprete y la fama del autor de Amor mío, llenó al mundo.

Canto a la Costa Chica

Al inició de los setenta las imprentas aún trabajaban con linotipos y prensas planas. Yo era el secretario general del PRI en Guerrero. Me trasladaba a la imprenta Saber del español Antonio Díaz; estaba en San Salvador El Seco, Distrito Federal. Ahí se imprimía la propaganda del partido. Llamaba mi atención que en una mesa había un atado de hojas en bloques de colores: verdes, azules, rosas, blancos, amarillos…
En una de tantas vueltas pregunté a don Antonio qué era ese arcoíris de papel: “un folleto de un señor Rafael Arles de Acapulco, pero ya tiene mucho tiempo aquí y lo voy a picar”. Le pedí me permitiera verlo. Dispuso que encuadernaran un ejemplar. Quedé asombrado: Canto a la Costa Chica de Álvaro Carrillo, un solo poema ilustrado con arte por el propio Arles.
El opúsculo tenía dos perforaciones para introducir cintas de seda y atarlo con un moño. “Se los compro”, ofrecí; “se los regalo”, respondió. Lo engraparon y cubrieron el lomo con una tira azul de papel engomado.
Escuchen la resonancia de Álvaro Carrillo: “Soy oaxaqueño por nacimiento e hijo de crianza de la Costa Chica de Guerrero”… “Aquí estoy yo, ahora, con mi Canto a la Costa Chica y mis recuerdos allá, a la sombra de los amates, en la brisa salobre y en la esencia de los aires saturados del olor del pápalo y del chián”. Sí, en su introducción lo dice.

Sabines y yo

Llegó a Guerrero como delegado general del PRI el senador chiapaneco Juan Sabines Gutiérrez. Su hermano Jaime era su secretario. En la antesala, Jaime ocupaba un escritorio gris de madera. Hojas carta, partidas en ocho rectángulos, las usaba para anotar el nombre de quienes pedían audiencia con don Juan. Los hermanos Sabines eran altos, de manera que Jaime se inclinaba y los lentes le quedaban a la mitad de la nariz.
Se convocó a la elección del secretario general del Frente Juvenil Revolucionario. Había dos aspirantes: Isidro Mastache, apadrinado por el senador Rubén Figueroa Figueroa y Hueman Abundes, por los jóvenes de Iguala, ciudad en la que fue la asamblea. Rogelio de la O, presidente del PRI, me designó su representante.
Ya para salir a Iguala –la tarde del día anterior– me dijo Jaime: “Sé que vas a hacer bien las cosas, pero Juan quiere que te acompañe”. Nos hospedamos en el Hotel Royalti, frente al zócalo. Nos reunimos luego en el lobby. Comimos tacos en algún puesto y en una vinatería él compró una botella de brandy Presidente. Volvimos a su habitación. Pidió cocacolas, agua mineral, hielo y vasos. Se sentó en la cama respaldándose en la cabecera; yo me acomodé en el sillón.
Empezamos beber. Durante las horas que duró la botella, Jaime Sabines me relató de su traslado de Tuxtla Gutiérrez al Distrito Federal para estudiar medicina y como acabó rentando un cuarto encima de un prostíbulo. Su cadenciosa voz fue liberando su poesía y comentaba cómo y en qué momento la había escrito.
¡Un recital del poeta Jaime Sabines sólo para mí!
Momentos de excepcional experiencia…

 

Ser optimistas

Optimista. Adj. Propensión a ver y juzgar las cosas
en su aspecto más favorable.
Diccionario esencial de la lengua española.

El optimismo es el esplendor solar o el brillo de una línea en un rincón oscuro.
Tenemos el deber de ser optimistas.
2026 es un año de incertidumbre, en el que todo puede pasar: desde una guerra magna hasta el desarrollo tecnológico que contribuya —en forma sostenida— al desarrollo integral humano.
Ahora vemos con microscopio, binoculares y telescopios espaciales.
Advertimos que los problemas locales se entreveran con los nacionales; los nacionales con los internacionales y éstos con las pugnas de las potencias.
Hoy, como nunca antes, sabemos que cualquier evento puede tener efectos de consecuencias para todos.
Ya no hay ignorados pleitos de vecindario; ahora todo se divulga.
Así, los aspiracionistas a cargos de elección popular están bajo la lupa.
Se supone que necesitan carta de buena conducta.
Los green go ya no nos quieren de primos sino de serviciales vecinos y personas corectas.
Entre la Sierra Madre del Sur y las Montañas Rocallosas hay una distancia aproximada 2,500 kilómetros, pero éstas están más cerca de nosotros por su fuerza, velocidad y capacidad de extracción.
¿Qué dijo Maduro?: “¡Vengan por mí, cobardes!”
Y que van…
Y a su guardia pretoriana de las Antillas se la llevó un soplido.
El tirano de Venezuela no pudo cerrar su bunker y de lograrlo a la mejor queda ahí hasta momificarse.
La mala conciencia teme a su sombra.
Stalin dormía en una habitación blindada. Cuando al fin abrieron la puerta, encontraron su cadáver en el piso.
El abuso del poder castiga.
Decisiones arbitrarias podrán asumirse como asuntos de Estado o seguridad nacional, pero el grillo de Pinocho no suelta a sus autores.
Debe ser complicado no poder volver a la vida cotidiana.
Hay que preguntarse: ¿los que aspiran porqué aspiran?
Aspirar, respirar, expirar…
Respuesta esperada: «para servir».
¿Pero cómo?
¿Sin presupuesto para medicinas?
¿Con programas educativos mediocres?
¿Dejando al ciudadano a la intemperie, sin protección alguna?
¿Manipulando pantallas para entretener con la realidad virtual?
El actual régimen parece eficaz al resolver los problemas que crea.
Endeuda al país hasta el tope.
Elimina la certidumbre jurídica.
Hay desconfianza en los inversionistas extranjeros y los nacionales migran con sus capitales.
Con los tenis puestos la CFE sube la electricidad; se incrementan la gasolina y —efecto inevitable— los salarios mínimos.
Pero reparten millones entre adultos mayores y jóvenes.
Así se formula un falso silogismo: te empobrezco, te endeudo para apoyarte, luego entonces, soy tu benefactor.
Los surianos seguimos con nuestras disputas serranas, mientras la Inteligencia Artificial inaugura una nueva Era.
Mal equipados entramos a un mundo que parece de ficción.
Para ser optimistas con certidumbre necesitamos conciencia moral y para obtenerla hay que pensar con el pensamiento, no con algoritmos.

 

Diccionario de los Políticos

A Juan José Rodríguez Prats, político sin tregua.

María Moliner define la palabra diccionario como “Libro de una serie más o menos completa de las palabras de un idioma o de una materia determinada, definida o con sus equivalencias en otro idioma, generalmente por orden alfabético”.
Sainz de Robles indica: “El diccionario puede tener dos objetos: explicar el sentido de las palabras –según el idioma al que pertenecen o en relación con otras lenguas– o resumir los elementos teóricos o prácticos relativos al objeto designado por la palabra”.
Por fortuna, hay diccionarios de las diferentes especialidades, de los modos del hablante y curiosidades diversas, la mayoría escritos con rigor y uno que otro por la pantomima de la palabra, términos irónicos o sarcásticos para definir hechos procedentes de expresiones coloquiales y experiencias propias.
Es el caso del Diccionario de los Políticos “o verdadero sentido de las voces y frases más usuales entre los mismos, escrito para divertimiento de los que ya han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo” de Juan Rico y Amat, publicado en España en 1855 (Ed. de Pedro Gómez Carrizo, 2013).
Antes de ser publicado el libro el Diccionario se divulgó por entregas, pues fue conocido –igual a las novelas– en folletines y periódicos de la época.
Rico y Amat fue historiador, poeta, periodista, funcionario público …y político.
El Diccionario tiene docenas de entradas. Por tal motivo, se han seleccionado algunos fragmentos textuales de las definiciones, que revelan su contenido. Fue omitido el vocablo Diputado, por ejemplo, por su amplitud –ya que refiere sus diferentes características–, y ninguna de sus partes clarifica el todo.
“ADHESIÓN.- Cualidad indispensable en ciertas ápocas para adquirir destinos o no perder los que se tienen. Aunque un empleado haya jurado adhesión y haga, sin embargo, la guerra al partido político a cuyas órdenes sirve, no por eso falta a su juramento, porque él lo cumple adhiriéndose más y más cada día a su destino; el caso es adherirse a alguna cosa. Los cesantes son siempre los hombres de más adhesión… hasta que se colocan.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.- Baturrillo que nadie comprende; ni el administrador ni el administrado. Laberinto de órdenes y contra órdenes; decretos que establecen y decretos que derogan; disposiciones que crean una cosa y circulares que las destruyen en seguida.
ALCALDE CONSTITUCIO-NAL.- Es por su destino el hombre con más paciencia en el mundo; si no fuera así, ¿cómo había de sufrir las exigencias de los caciques de su partido, las bruscas reñiduras de las autoridades superiores, los desaires de los electores, las insolencias de los comisionados de apremio y demás gente ordinaria y tantos y tantos trabajos como a todas horas le acarrea el dichoso adjetivo que usa en la actualidad?
ALZAMIENTO NACIONAL.- Cuando la nación se ve abrumada por los impuestos, escandalizada por la inmoralidad de los gobernantes, ajada y escarnecida torpemente por un ministerio audaz y desconsiderado, el partido vencido la excita de mil maneras para que se alce contra su opresor; pero ni por esas. La nación está ya tan escarmentada de los que la oprimen, como de los que la quieren salvar, que se está quieta en tierra aguardando su última hora.
APOYO.- ¿Quién es el diputado inapetente, que niega su apoyo a un ministerio y no da un bocado siquiera a la barrita de turrón, que le pasan al mismo tiempo por los labios? ¿Quién es el que se resiste a tan dulce tentación?
ARBITRARIEDAD.- Moneda corriente entre las gentes que mandan; en ciertas épocas y para ciertas personas, suele ser sinónimo de autoridad.
ASPIRACIONES.- Proyectos mal encubiertos de algunos políticos, dirigidos a alcanzar una elevada posición. El político de aspiraciones se da a conocer desde el primer día que sale a las tablas; aunque el papel que le repartan sea de criado, él lo representa con la dignidad de un primer actor.
BIENES NACIONALES.- Merienda de negros donde todos han comido menos la nación. Los platos han sido muy suculentos y baratos, así que muchos golosos se han atracado de firme.
CABECILLA.- El político de cabeza ligera. Por eso se llama cabecilla; es decir, cabeza pequeña, de poco peso.
COALICIÓN.- Reunión de perros y gatos con el objeto de atrapar un hueso. Si lo atrapan los primeros, muerden a los segun-dos porque reclaman su parte; si son estos últimos los que lo cogen, arañan también; y segui-damente se separan unos de los otros con más encarnizamiento que nunca.
CONCIENCIA PÚBLICA.- Espada muy brillante pero que no corta. Como los políticos lo saben no le tienen miedo y juegan con ella sin peligro de cortarse, como los niños con un sable de madera. El verdadero pueblo, que sufre y paga, es el que suela esgrimirla contra ellos, pero nunca logra nada, pues como no tiene filo no los hiere siquiera.
ESTATUTO.- Pastel de liebre amasado por una famosa pastelera.
FRACCIÓN.- Grupo de buitres que, separados de la bandada principal, vuelan por el espacio buscando alguna presa que devorar ellos solos.
GOBERNAR.- Según unos políticos, gobernar es resistir, según otros conceder; según nosotros gobernar es… gobernar.
LIBERTAD POLÍTICA.- Árbol de magnífica hojarasca pero de frutos muy amargos. A fuerza de podarle sus propios guardianes las más frondosas ramas, ha perdido casi toda la savia y se observa en la actualidad medio seco.
POLÍTICOS.- Zánganos de colmena que se alimentan únicamente de la miel de la patria. Su oficio es andar de acá para allá zumbando y picando, cuando ni encuentran comida. Las laboriosas y cándidas abejas, vulgo contribuyentes, los aborrecen con justicia, porque les roban sus dulces y costosas cosechas, introduciendo la discordia en sus colmenas y destruyendo sus enjambres.
VOLUNTAD NACIONAL.- Ayer fue moderada y hoy progresista, no siendo en realidad otra cosa que la voluntad del partido dominante. Esta es la verdad pura y neta; lo demás es música celestial, que solo halaga ya el oído de los tontos”.
Como se ha dicho: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

Empresarios autoexiliados

Sin saberlo estamos inventando
un nuevo género que ya hacía falta en la literatura: la ficción de la ficción. Gabriel García Márquez.

El gobierno de México abre más frentes de conflicto. La verdad alternativa, como discurso de la realidad imaginada, choca contra la persistencia de los hechos. La ideología, cuando se convierte en actos de fe, escapa de toda racionalidad posible.
Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo fueron declarados Personas non gratas por el gobierno de Perú; Vicente Fox y Felipe Calderón, también recibieron ese calificativo por parte de Venezuela. Hay una diferencia: Perú es democracia y Venezuela, dictadura.
Pero nuestros principales problemas no son las despostilladas imágenes presidenciales, sino lo que ya empieza a percibirse, consecuencia de la inseguridad pública y, sobre todo, de la incertidumbre jurídica. Se estima que 30 mil mexicanos han salido del país para radicar en España. Los mexicanos autoexiliados son mayoritariamente empresarios, que emigran con sus recursos económicos.
¿Qué es un empresario? Para los de extrema izquierda es el demonio del capitalismo. El que se aprovecha de la fuerza del trabajo para enriquecerse. Son ricos porque explotan a los demás. Esa idea simplista se acepta porque, en efecto, hay empresas abusivas, como la mayoría de los bancos y las aseguradoras.
Sin embargo, la vida del empresario es de constante tensión. Paga salarios, servicios de luz y agua, Seguro Social, mantenimiento, promociones, derechos, impuestos, dispersa recursos. Tenga o no utilidades, los gastos operativos se mantienen o cierra por quiebra. El sector privado es el principal empleador y contribuyente.
Si se tratara de un empresario de alto nivel, además de las obligaciones anotadas, debe rendir cuentas a sus socios, a los tenedores de acciones y estar atento al valor de cambio del peso con divisas extranjeras. Cuando se dice que Carlos Slim es el hombre más rico de México debería decirse: “es el representante del mayor capital de México”.
Hace más de 25 años, el entonces presidente del PRI, Mariano Palacios Alcocer –político de excelencia–, me invitó a un desayuno de 10 personas en un salón privado del hotel Nikko de Polanco, ahora CDMX. Yo era diputado coordinador del Congreso de Guerrero y coordinador de Acción Legislativa del comité nacional priista.
Nos acomodaron en una mesa redonda. Invitado especial: Felipe González, el carismático ex presidente de España. La conversación giró en torno a la transición democrática, convenida por él y Adolfo Suárez.
En su momento –con la prudencia del caso– le dije: Usted fue presidente del primer gobierno socialista de España, pero su gobierno privatizó los ferrocarriles y la energía eléctrica, contrario a una política estatizadora, probablemente lo esperado de su administración.
Estadista de clara inteligencia, su respuesta precisa: El gobierno es muy mal patrón. Los servicios públicos eran deficientes y costosos. Los trabajadores no se sentían comprometidos porque pagaba el gobierno. Ausentismo laboral, demandas de incrementos salariales, falta de mantenimiento, deficiencias y una serie de imprevistos, que eran una pesada carga para la administración.
Agregó: con la privatización recibimos dinero fresco. Modernizamos nuestro sistema carretero y ahora, en vez de tener empresas deficitarias, se crean empleos y se cobran impuestos.
Cerró su comentario con esta frase textual. “Si a alguien hay que ponerle la medalla de la Patria es al empresario”.
Pues ese empresario se va de México sin medalla y sin Patria.
Se ha dicho que el dinero no tiene Patria, puede ser. Lo cierto es que las crisis económicas de Luis Echeverría, José López Portillo y Carlos Salinas de Gortari, no son para suponer que en nuestro país, espantosamente endeudado –AMLO duplicó la deuda externa– y con escasa inversión, las cosas van a mejorar. La inflación no para: el Banco de México ya publicó la imagen del billete de 2 mil pesos de próxima circulación.
Y por si faltaran problemas, ocurre la absurda represión a la manifestación de la GZ, con su saldo de presos políticos.
Qué ganas del régimen morenista de querer complicarse y complicarnos la vida.

 

La tempestad perfecta

No creo que ningún presidente se levante en la mañana pensando en cómo va a joder a México. Ernesto Peña Nieto.

Estamos frente a la tempestad perfecta, a la suma de problemas de diferentes causas, que pueden generar un conflicto complejo de difícil solución.
Es evidente que los tres órdenes de gobierno enfrentan diversidad de problemas, de manera que no hay territorio ausente de riesgos de gobernabilidad.
Los problemas nos rodean. Protestas de productores del campo, segmentos magisteriales, madres buscadoras, homicidios de alcaldes, quejas por la extorsión y la inseguridad y el paulatino alejamiento de la canasta básica del bolsillo.
Existe la creencia generalizada de que el Poder Ejecutivo lo constituyen la Presidenta de la República y su gabinete. No es así. El Poder Ejecutivo es único e indivisible y recae en la persona electa para ese cargo con el mandato de cumplir la Constitución.
Los secretarios de Estado son secretarios auxiliares del Ejecutivo para el despacho de los asuntos a su cargo, por lo cual pueden ser removidos libremente.
Se asume que el gabinete está integrado por personas calificadas para su buen desempeño y que cada uno de ellos es responsable de ejecutar programas y políticas y cumplir instrucciones en la ruta de resultados con rendición de cuentas.
La presidenta no puede gobernar con y desde La mañanera. En principio porque es un factor de polarización y la polarización confronta a los mexicanos. La razón es obvia: fue candidata de un partido, pero su deber es gobernar para todos. Ser incluyente en el eficaz servicio al desarrollo con unidad nacional.
Nuestra historia política es la constante confrontación por el poder desde el sectarismo, y así nos ha ido. Perdimos la mitad de nuestro territorio, se desprendieron las naciones de Centroamérica que por su voluntad se habían sumado a la Federación Mexicana, sufrimos invasiones, fue coronado un emperador austriaco, sufrido guerras civiles, la revolución armada…
Un etcétera de infortunio y seguimos sin aprender.
Si los problemas domésticos no son suficientes, el escenario internacional, especialmente con Estados Unidos –nuestro principal socio comercial–, no es el mejor pues México –desde el mandato de López Obrador– se ha alejado de la política multilateral.
Nuestro país se había caracterizado por una impecable política internacional, que le otorgó una reconocida autoridad moral. Ello permitió –ejemplo emblemático–, promover y suscribir el Tratado de Tlatelolco (1967), declarando a América Latina región libre de armas nucleares. Por ese motivo, el embajador mexicano Alfonso García Robles, recibió el Premio Nobel de la Paz (lo que muchos mexicanos ignoran).
En las actuales circunstancias nacionales parece que el Ejecutivo carece de colaboradores y los visibles son cuestionados. ¿En dónde están los asesores y expertos? ¿El trabajo en equipo? ¿Los vigías que advierten de los problemas y los operadores que los resuelven?
Se puede gobernar en la soledad reflexiva pero no en solitario. El peso que carga el Poder Ejecutivo es tan grande como la nación. Cuando los colaboradores no suman talento asfixian de mediocridad, enmohecen la maquinaria, paran el ritmo y la marcha se vuelve incierta.
Se necesita un golpe de timón para evitar la marejada de la ingobernabilidad.
Aún es oportuno.

 

La inteligencia artificial en América Latina

Como todo, tiene su luz y su sombra. Codificar la IA para que responda dentro de los valores del bien común. Marcela Lara.

Durante mi participación en el evento Inteligencia Artificial y Ética de Paz en América Latina, organizado por la Clínica Jurídica Mundial de México, expuse la necesidad de humanizar la tecnología y de tratar con respeto incluso a las herramientas que la representan, porque en ese gesto se preserva el sentido moral del pensamiento. La inteligencia artificial no debe verse como un reemplazo del ser humano, sino como un instrumento que amplía las capacidades del conocimiento y la creatividad, siempre subordinado a los valores de dignidad y justicia.
El impacto de la inteligencia artificial en América Latina será tan profundo como la voluntad que tengamos para comprenderlo.
La región llega a esta revolución tecnológica con rezagos estructurales, sistemas educativos deteriorados y políticas científicas inestables. Mientras en otras latitudes se discuten los límites éticos de la autonomía de las máquinas, nosotros todavía enfrentamos el reto de garantizar conectividad, alfabetización digital y continuidad en la enseñanza pública.
La Cuarta Revolución Industrial no se detendrá. El uso de algoritmos, la automatización de procesos y la creación de modelos predictivos transformarán todas las dimensiones de la vida social. Si América Latina no asume un papel activo, quedará confinada a la condición de usuaria subordinada de las grandes corporaciones tecnológicas. No se trata de temer a la inteligencia artificial, sino de dotarla de propósito humano y sentido público.
La IA puede fortalecer la salud, la educación, la gestión ambiental y la administración pública, pero solo si las decisiones políticas la orientan hacia el bienestar colectivo.
Es imprescindible garantizar la transparencia de los algoritmos, la protección de datos y el acceso equitativo a la tecnología. Una herramienta sin ética se convierte en un arma.
Lo más preocupante no es que la inteligencia artificial piense, sino que nosotros dejemos de hacerlo. Si cedemos al automatismo y renunciamos a la reflexión crítica, terminaremos replicando los modelos impuestos por las máquinas, como objetos fabricados en serie. Por eso es fundamental mantener el juicio, la emoción y la comprensión, que son las condiciones esenciales del pensamiento humano.
En términos de inversión en ciencia, tecnología e innovación, la brecha entre regiones es tan amplia como la desigualdad social. Asia destina en promedio 3% de su PIB, Europa 2%, y América Latina apenas 0.7%. Esa diferencia explica la distancia creciente en productividad, desarrollo educativo y soberanía tecnológica.
El siglo XX fue el de la alfabetización. El siglo XXI debe ser el de la alfabetización tecnológica.
Comisiones legislativas que aseguren presupuestos estables y políticas de Estado en innovación y ética digital. Inversión en investigación y desarrollo proporcional al crecimiento del PIB asiático. Becas y programas de formación científica en instituciones de excelencia como el MIT, Oxford o la UNAM, que fortalezcan la autonomía del conocimiento latinoamericano.
Un Acuerdo de las Américas que vincule gobiernos, universidades y empresas para construir una agenda común de cooperación tecnológica y ética.
La brecha digital es la nueva frontera de la pobreza: uno de cada tres habitantes de la región carece aún de acceso estable a internet, perpetuando desigualdades educativas, laborales y culturales.
América Latina no puede resignarse a ser un territorio de consumidores tecnológicos. Su desafío es construir pensamiento, soberanía y conciencia.
La inteligencia artificial no debe reemplazar la inteligencia moral ni el sentido de comunidad. Programar máquinas sin principios éticos es perpetuar el error humano en forma de sistema. Por eso, el futuro no depende de los algoritmos, sino de quienes los diseñan, los regulan y los utilizan para servir al bien común.

* Trabajo resultado del diálogo con ChatGPT (modelo GPT-5), dentro de la serie sobre Inteligencia Artificial y Ética de Paz.

 

Un futuro de ficción

Parece que hilamos la enciclopedia
de la ignorancia. Jorge F. Hernández.

La inteligencia artificial (IA), no solo está cambiando las herramientas de trabajo; está modificando la estructura del poder. En su avance vertiginoso, perfila un gobierno planetario que podría presentarse como el mayor logro de la racionalidad humana, pero también como la culminación de su servidumbre. En este futuro posible, los continentes se convertirían en naciones federadas; las elecciones serían siendo representativas, pero el gobierno –como en la antigua Roma– estaría en manos de una élite corporativa de alcance global.
El Estado mundial determinará quién estudia qué, de acuerdo con las necesidades del propio sistema. La salud será universal, aunque estratificada: todos tendrán derecho, pero como diría Orwell: unos tendrán más derechos que otros. La cultura será dominio de especialistas, mientras el deporte, cada vez más masivo, ofrecerá héroes que compensen la falta de ideales. Los científicos –anónimos y opulentos– trabajarán para corporaciones que administren el conocimiento como recurso estratégico. El mérito, medido por algoritmos, será la nueva moral. Australia, esa isla-continente lejana, podría convertirse en Arcadia: el territorio donde todas las libertades estén confinadas. Será híbrido de Esparta, Roma, Star Wars y 1984, quizá con el desierto y la violencia de Mad Max.
Mientras el mundo discute los límites éticos de la IA, Guerrero sigue atado al atraso estructural que lo ha definido durante décadas. Su economía depende del gasto público (noventa centavos de cada peso es federal), de los programas sociales y de las remesas. La violencia, el caciquismo y la corrupción son males persistentes que degradan cualquier esfuerzo de modernización.
En un contexto así, hablar de un gobierno planetario tecnocrático puede parecer un ejercicio de ciencia ficción. Pero lo inquietante es precisamente lo contrario: el riesgo de que la humanidad avance hacia un sistema de inteligencia centralizada mientras amplias regiones del planeta quedan desconectadas, sin educación de calidad, sin industria y sin esperanza. El salto tecnológico no reduce las desigualdades: las profundiza.
La inteligencia artificial puede conducirnos también a una esfera dividida entre quienes controlan la información y quienes sobreviven en la ignorancia.
En México –imagínese Guerrero– el signo más claro de esa fractura es el deterioro educativo. La reducción del libro de matemáticas a apenas treinta páginas no es un descuido técnico; es un síntoma. La educación pública se está vaciando de contenidos y de propósitos. Sin matemáticas, sin ciencia, sin filosofía, no hay pensamiento crítico: solo capacitación básica para la obediencia.
Mientras en laboratorios globales se diseña el futuro, en las aulas rurales se disuelve el presente. El país que no alfabetice en tecnología será mano de obra barata en la nueva servidumbre digital. Guerrero con su potencial humano y natural, podría ser laboratorio de innovación; en cambio sigue siendo territorio de rezago. Ejemplo aleccionador es la próxima sucesión gubernamental: no se piensa en el mejor perfil, sino en quien es más cercano al poder decisorio. Se trata de un juego de influencias sin considerar las aptitudes.
El atraso de Guerrero no es un destino: es la consecuencia de haber confundido el discurso social con el desarrollo real. Si la inteligencia artificial está gestando un gobierno global, lo mínimo que deberíamos exigir es que ese poder no nos encuentre de rodillas, sino con la mente alerta y en acción.

 

Ruiz Massieu, calidad política

El único profeta verdadero es el pasado.
Lord Byron.

Su rostro es ligeramente ovalado. Su pelo oscuro y macizo envuelve el cráneo como una corriente que desemboca en la nuca. La amplitud de su frente parece contener un mundo enciclopédico. La serenidad es manifiesta en su mirada, en sus ojos sostenidos en la armonía de sus pómulos. La nariz casi recta, desciende hacia su boca regular protegida por el bigote estilo chevron, cerrando la U de su barbilla. Sus orejas no eran grandes ni chicas. Su cabeza, armónica y reflexiva, está sostenida por un cuello corto y fuerte. Tal me parece el retrato al óleo de José Francisco Ruiz Massieu pintado por Francisco Alarcón.
El ser humano todo el tiempo está en construcción. Se construye a través del conocimiento nutrido de experiencias –propias y ajenas–, de la academia, la lectura, las conversaciones, las controversias, los viajes… Del afán constante de saber. No obstante, el conocimiento acumulado podría provocar una implosión en caso de no ser compartido. Ruiz Massieu siempre quería ignorar más, sabiendo más y divulgarlo.
Simultáneamente, estudió derecho e historia en el UNAM; Máster en Ciencias Políticas en la Universidad de Essex, Gran Bretaña; investigador del Instituto de Investigaciones jurídicas de la UNAM y Premio Nacional de Administración Pública. Escribió ensayos, libros y artículos periodísticos; desempeñó diversos cargos públicos: director de Asuntos Jurídicos del Infonavit –del que llegó a ser director general—, secretario general de gobierno en Guerrero, oficial mayor y subsecretario de la de la Secretaría de Salud, gobernador de Guerrero.
Diestro en el debate y el acuerdo, fue presidente de la Comisión de Ideología del PRI, presidente de la Fundación Cambio XXI (ahora Colosio); representante del PRI ante el IFE y coordinador de la fracción parlamentaria del PRI de la LVI Legislatura federal. Subdirector del Instituto de Investigaciones Económicas, Políticas y Sociales del PRI, en la campaña electoral de Miguel de la Madrid, y secretario general del Comité Ejecutivo Nacional de su partido.

Enseñó a pensar políticamente

Estimulaba en sus colaboradores, la elaboración de ensayos sobre historia y perspectivas del PRI, para sus presentación en coloquios y publicaciones del propio partido.
Destacado maestro, enseñó a pensar políticamente. Estimulaba la investigación y el conocimiento para la presentación de ideas fundadas, con argumentos. Impulsó la formación de una Nueva clase política en Guerrero. Cuatro de sus colaboradores fueron gobernadores de la entidad y otro más secretario de Estado.
Desde sus años universitarios tuvo la perspicacia de relacionarse con quienes compartía interés político. Sus compañeros de la Facultad de Derecho en la UNAM, se anotaron en la cátedra del maestro Andrés Serra Rojas, cuya aula estaba abarrotada. Algunos de ellos lograron que Ruiz Massieu fuera admitido; cuando le dieron la noticia se asombraron por su negativa. “Mis compañeros –me dijo– miraban al pasado, yo al futuro. Me inscribí en la cátedra de Miguel de la Madrid”.

Tiempos de transición

Lo conocí a través de los artículos que publicaba en primera plana el diario La Jornada. Me llamaban la atención sus propuestas y el modo de exponerlas. En primer lugar, era analítico, sin el barroquismo del leguaje tropical. Advertía: “Una nueva política está en proceso de aparición y la vieja política está en fase preagónica. Los tiempos de hoy son tiempos de transición, y quien no lo entienda se quedará en el camino”.
Me presenté con él en Casas Grandes, Chihuahua, en donde Ruiz Massieu organizó una reunión de planeación municipal, que presidiría el candidato De la Madrid. Yo era delegado del Sector Popular en aquel Estado. Después, me recibió en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Salud. En ese tiempo, yo trabajaba en la Secretaría de Organización del CEN del PRI. Así inició mi relación política con él. Me dio oportunidades, me otorgó su confianza y le entregué resultados. Creí en su proyecto político. No era un político frío. Él, igualmente, merece las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, pues “¡Qué amigo de sus amigos!”
No obstante, el plano político era su ocupación primordial. Llamaba a evitar la disfunción y eliminar el “patético anacronismo” para adoptar una Nueva política que acuda al debate, critique para resolver y aporte ideas en el escenario de la pluralidad. Su don era anticipatorio: el análisis de la que le tocó vivir, del contexto internacional y su constante puesta al día lo formaron como un ideólogo; y de ahí –por su innegable talento– traducía en reflexiones políticas cambios para el México de entonces y el de ahora.

Incapacidad del PRI para reformarse

Hoy vivimos las consecuencias de la inmovilidad asumida por el PRI. No se añora al partido hegemónico, que tuvo su razón de ser en la construcción del moderno Estado mexicano y cumplió con eficacia su etapa histórica. Pero no se comprende su incapacidad para mantener la estrategia probada de reformarse a tiempo, con el trasfondo del Nacionalismo Revolucionario, a fin de mantener prestigio e influencia en el sistema político. En los hechos, ello significó abandonar la plaza. Las ambiciones desmedidas suplieron las ideas y el nepotismo substituyó al mérito. Las consecuencias son evidentes: hace parte de las minorías parlamentarias.
Los trágicas desapariciones de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu, fueron prolegómenos del fracaso anunciado. El priismo de entonces careció de capacidad negociadora con el presidente Zedillo; se extravió en el falso dilema sobre quienes deberían prevalecer, si los políticos o los tecnócratas. Faltó habilidad y capacidad para el acuerdo y fue notoria la ausencia de programas para su modernización.

Sin instinto de sobrevivencia

Se presentaron dos momentos para la renovación del PRI: la derrota de su candidato a la Presidencia de la República, Francisco Labastida, en el año 2000; y la recuperación de la presidencia con Enrique Peña Nieto, en el 2012. Con el triunfo de Vicente Fox, el PRI se victimizó por la “sana distancia” establecida por el presidente Zedillo. Con la recuperación de la presidencia, volvió por sus fueros, con sus viejas formas de hacer política, sin liderazgos sensibles al humor ciudadano y comprensión de los nuevos tiempos.
Cuando un partido –con larga permanencia en el poder– es derrotado, procede la revisión profunda de su estructura, programa y principios. El PRI negó su pasado: se reformó en dos ocasiones: el Partido Nacional Revolucionario cambió a Partido de la Revolución Mexicana; y como Partido de la Revolución Mexicana a Partido Revolucionario Institucional. Si bien aquellas fueron reformas cupulares, en tanto consecuencia del cambio de contexto en la institución presidencial. Pasaron por alto, desde hace 25 años, la reforma partidista, evadieron la exigencia transformadora: implementar la democracia interna, ampliar su base militante y renovar su atracción al voto popular. Peor aún: perdieron el instinto de sobrevivencia. “Cambiamos o nos cambian”, advirtió Ruiz Massieu.

Lenguaje vulgar, decadencia política

La decadencia priista es evidente: carece de ideas que convoquen a los ciudadanos ante la concentración del poder; además, el discurso de la dirigencia se ha vulgarizado. El pensamiento elabora el lenguaje y el lenguaje convoca a la acción. Si hubiere quien pensara que hay que hablar como “pueblo”, incurre en un grave error. Primero, porque el pueblo no es ignorante y luego porque el discurso informa, forma, fortalece las convicciones y anima la organización para la lucha política.
Con cuánta claridad lo dijo Ruiz Massieu:
“El trabajo en el PRI ha menguado; un síntoma es el decaimiento de la palabra como nexo entre la idea y la acción política; entre la ideología y el comportamiento político.
“La modernización del PRI –y aquí se insinúa una paradoja– debe principiar revalorando el trabajo ideológico en sus expresiones diversas –desde la idea maciza que recluta adhesiones; y la polémica que ilumina; hasta el origen cuando se hablaba de la Revolución para tomar sus ideas y llevarlas a la realidad con apasionada convicción”.
Quien opine que este es asunto de los priistas, no enfoca debidamente el problema. México necesita un vigoroso sistema de partidos para recuperar a la democracia como sistema político y proceso electoral. No es suficiente el debate encendido en el Parlamento; se necesita que las ideas permeen en la sociedad; que se discutan en la plaza pública y en las redes; que haya identidad con sus propuestas.

Hombres fuertes y caída global de la democracia

Si en el pasado la política demarcaba sus ámbitos en los que actúan los tres órdenes de gobierno, hoy la política es global. A nivel internacional tenemos malas noticias: Freedom House evalúa los derechos políticos y las libertades civiles. En su informe 2025, indica que la libertad global enfrenta múltiples desafíos, como conflictos armados, represión y líderes que socavan las instituciones democráticas. Por su parte, Democracy Report 2025, señala que el nivel promedio de la democracia 2024 ha caído a niveles similares a los de 1996 en promedio por país. Democracy Index, por su parte, (informe de 2024), señala que el puntaje promedio global fue de 5.17 sobre 10. El más bajo desde que empezó a medirse en 2006. En 1945 había solo 12 democracias en el mundo, esa cifra había aumentado a 92. “Pero se ha instaurado un proceso de erosión democrática”.
Lo anterior lo señala Gideon Rachman en su libro La era de los líderes autoritarios (Crítica, 2022), y también formula las observaciones siguientes:
Desde el 2000 el auge de líderes fuertes se ha convertido en una característica crucial de la política global. Se trata de un estilo más personalizado que adopta el nacionalismo, una retórica de fuerza y una feroz hostilidad hacia el liberalismo, el culto a la personalidad y el desprecio por las instituciones estatales
Hay un patrón internacional que pone de relieve el carácter del hombre fuerte, que no solo surge en los sistemas autoritarios, sino que también son electos en democracias. Nos hallamos en medio del ataque global más prolongado que han sufrido los valores democráticos liberales desde la década de 1930.
La democracia está empeorando, ya que el hombre fuerte antepone los instintos del líder a la ley y las instituciones. Además, las tecnologías del siglo XXI brindan a los líderes fuertes nuevas maneras de comunicarse directamente con las masas, peligrosas herramientas de control social, en particular la capacidad para rastrear los movimientos y comportamientos de los ciudadanos. Todo lo anterior podría fortalecer el giro autoritario del siglo XXI.
La lista de países con hombres fuertes –sólo los que han accedido al poder mediante procesos democráticos hasta 2018– es significativa: Argentina, Brasil, Estados Unidos, Hungría, México, Nicaragua, Rusia, Turquía y Venezuela, entre otros.
Ante estos graves desafíos, se extraña a políticos completos, de ideas y hechos, como era José Francisco Ruiz Massieu. Políticos comprometidos con México, sin mezquindades ni egoísmos, que asuman el poder para atender los desafíos de la libertad y la democracia en esta compleja era de la Inteligencia Artificial.

Aspirar a la Presidencia de la República

Ruiz Massieu a muchos nos reiteró la importancia de la construcción de acuerdos politicos. A comprender para entender y actuar sin extraviar la sustancia. Hijo, hermano, amigo, jefe, pero sobre todo maestro, formador de generaciones, cuyo pensamiento resplandece por encima de la maldad de sus victimarios.
Él siempre dijo que “el político que expone, se expone”. Siendo como era político derecho, asumió que la nueva política exigía “la luz del entendimiento” y no el hábito de La caverna socrática. La simulación –más que estrategia– es un vicio de la política y la servidumbre –supuesta lealtad– es propia del desleal embozado. Se favorece la política autoritaria cuando el abuso y la corrupción aleja al ciudadano de la política. Hay que evitar, como afirmaba el desaparecido guerrerense, la república del silencio, pero haciendo de lado el doble discurso. Hay que prestigiar la política, con la conducta y los resultados.
Cumplió a Guerrero. Su obra está a la vista. ¿Qué sería de la economía del Estado, del turismo en Acapulco, sin la Autopista del Sol? Planeó y gestionó con tal entusiasmo y constancia, hasta que concretó el proyecto. Expresó que el sur era destino. Le sirvió con hechos.
El nombre de José Francisco Ruiz Massieu se sostiene en el granito de su hermana Maricela. Su pérdida ensombrece, pero sus ideas políticas iluminan. Su memoria siempre merecerá nuestro respeto y sabremos preservar su legado.

* Texto modificado del discurso pronunciado en el XXXI Aniversario luctuoso de José Francisco Ruiz Massieu. Rotonda de Hombres Ilustres, Panteón Municipal. Chilpancingo, Gro., 28 de septiembre de 2025.

 

Hidalgo

A Guadalupe e Hidalgo Alejandro,
A la memoria de Smerzlina.

Te avisó de su partida, no lo creíste. Hablaron con la cadencia de una conversación primera, entrecortada por la sonrisa amistosa. “Yo, como Neruda: confieso que he vivido”. Recordaste las memorias del poeta chileno. Luego siguiendo el tren de la plática: “Lo que venga es bueno”. Clara su voz, sereno su semblante, recordaron momentos familiares de pozole y vino verdejo portugués o tinto español –¡qué sibaritas!–, y de paisajes recorridos. Para despedirte, le besaste la frente. Te miró con la tranquilidad de una hoja sin viento.
Y hoy, domingo 21 de septiembre, 17:00 horas, aproximadamente, me llama mi hijo. Veo su nombre en la pantalla del celular, no escucho bien, apago la bocina. ¿Qué dices? Comprendo que sí nos estábamos despidiendo. El viento arrancó la hoja.
Hace unos meses nos encontramos en un centro comercial, la charla fue breve. Hace unos días le llamé. Tres, cinco, ocho timbrazos. “Buenooo”. Oye –dije– ya sal de tu agujero, ¿cuándo nos vemos? En mis oídos todavía está rebotando su risa: “Cuando quieras, tú eres el ocupado”. Quedamos para este sábado. Nos vimos antes. Fue hospitalizado de urgencia; lo visité el viernes. Comentó que lo trasladarían a la Ciudad de México.
Se piensa tanto sobre la vida que se vuelve incomprensible. Nacer, vivir y morir son los tres grandes misterios de la existencia. Origen, destino, el ser en la nada… ¿Cómo saber que aquellos eran los últimos minutos contigo, las últimas horas antes de que abandonaras tu cuerpo? Tu cuerpo que será cenizas, cenizas que volverán a la tierra, nutrientes para la savia, árboles, frutos, semillas para seguir el ciclo infinito en el vientre insondable.
“Lo que venga es bueno”, repetiste. A ti, que te ponía como mar arisco la sola idea de ser inyectado, me negué a reconocer, por la tranquilidad de tus palabras, el grave estado de tu salud.
Parientes políticos, compadres, por encima de todo, amigos. Amigos de frecuente trato y pausas prolongadas. Advierto que la edad no se mide por años, sino por los amigos que parten. Las emociones se sacuden por las pérdidas. Sabemos que estamos en el deslizamiento de la curva, pero fingimos ignorar. Cada lapso de lo que fuimos y podamos ser tiene propósitos determinados. Imposible repetir el pasado. Podemos tener nuevos sueños, pero no repetirlos.
Al volver la mirada a tu serenidad, pienso que esa debe ser la sabiduría: partir sin temor y sin prisa. Esperar con el corazón en paz. Las peripecias, los ideales, los desafíos, los esfuerzos, los errores, los aciertos, las pasiones, el amor… ¿La vida está hecha de otros materiales?
Antes de que lo «infinitamente pequeño» perezca en tu cuerpo mortecino, se habrá evaporado tu sangre y bocanadas de un humo, intensamente negro, saldrá de los blancos huesos.
Terminó para ti el tráfago cotidiano; impecable, cerraste la jornada. Toda la agitación en el trabajo, los raudos viajes del negocio, las travesías –como travesuras– de trenes y aviones, terminaron.
Tu alma ya estará en el mullido sillón de tu espacio de libros, discos, colecciones de postales, timbres, figuras diminutas, álbumes, del cual dije que era más que una biblioteca y tú, con humor sorpresivo, pusiste una placa: Mugroteca Hidalgo.
Y tu espíritu –junto con los de quienes siempre te han querido– Hidalgo Mondragón Castañón, vivirá en la asombrosa mirada del Ojo Divino.

 

La polarización política

Sustitución de los proyectos sociales
por los de la clase política. Jorge Rendón Alarcón.

Los hombres fuertes en la historia del país han sido causa y consecuencia de nuestra cultura política. Desde la Independencia Nacional, somos un Estado cuyas leyes generalmente no son observables. En 1996, la Cámara de Diputados publicó la edición comentada por Emilio O. Rabasa y Gloria Caballero Mexicano, esta es tu Constitución. Pero hemos carecido de la cultura del respeto a la ley. Somos una sociedad de costumbres, no de leyes; costumbres que no hacen la ley sino que la distorsionan, como ocurre con la concentración del poder.
La polarización política sólo puede impulsarse desde el abuso del poder. Es decir, se fomenta la ruptura de la vida en común, lo cual conlleva a la descalificación y la confrontación entre liberales y conservadores, patriotas y traidores, buenos y malos… Esta estrategia parte de Lenin, no de Chávez, como generalmente se supone. La hipótesis es que Castro –encantador de serpientes– adoctrinó a Chávez, al extremo de que éste lo llamara Papá Fidel. Cobra sentido que Venezuela sustituyera los subsidios soviéticos. El adoctrinamiento leninista ha permeado en varios jefes de Estado de América Latina.
Dimitri Volkonógov en su biografía El verdadero Lenin, dice: los rasgos característicos del leninismo son:
“…una mezcla de muy distintos principios cuyo concierto es problemático y hasta confuso: las ideas de disciplina, unidad y abnegación de la tradición republicana, el igualitarismo abstracto y la noción de soberanía popular propios del pensamiento de Rousseau, la violencia y el autoritarismo de la práctica jacobina… Todo lo cual, aunado a ciertos sesgos románticos y a las formas de organización de la sociedad industrial, ayuda a entender la naturaleza del partido y de su vanguardia y justifica la violencia, la intolerancia, el fanatismo y la voluntad de transformar a la sociedad por el terror
“Hay en su manera de actuar algo que impresiona como cosa inhumana, bestial, ajena a las matizadas indecisiones, a las debilidades de la gente común. A pesar de todo, hay datos útiles: un origen social mediano y una preocupación obsesiva por el dinero, el suyo y de los otros, cosas ambas que contribuyen a fomentar la envidia y el resentimiento que son casi definitorios de un tipo de personalidad política; junto con eso, el sentimiento inconmovible de ser un elegido, la megalomanía explica esa falta de escrúpulos inverosímil y que hace su fanatismo una torcida afirmación personal, paranoica.
“El leninismo como forma de acción política requiere una serie de reducciones metonímicas que culminan en la exaltación desaforada de la voluntad del jefe (…) consecuencia lógica de una forma de representación que no se construye a partir de intereses particulares y contingentes, sino que se asume como encarnación personal de una idea.
“Por esa razón el leninismo supone la negación de la política: no puede aceptar otras razones o intereses ni puede hacer otra cosa con sus adversarios sino aniquilarlos, puesto que toda opinión contraria es directamente criminal. Lenin no se sorprende ni se amarga porque resulten traidores (…); se diría que encuentra natural y sólo se indigna que no se les fusile con suficiente rapidez.
“Parece una enormidad, un disparate, que se haga semejante carnicería por obsequiar los caprichosos bandazos de la opinión de un individuo, por muy jefe que sea. Es el resultado lógico, no obstante, del intento de suplantar la política por la moral. En contra de quienes encarnan el Bien sólo pude estar la perversidad en relación de enemistad absoluta, inconciliable.
“Algo más llama la atención como característica del leninismo: el estilo de su escritura, el lenguaje, el tono y el vocabulario que, con alguna variación menor, se encuentra lo mismo en sus discursos que en panfletos, cartas e incluso comunicaciones oficiales. Hay en Lenin una afición constante por las burlas agresivas, una propensión al humor negro y al insulto, a la adjetivación violenta; un estilo intemperante, sarcástico y amenazador que con él comparten Trotski, Bujarin, Stalin y una buena porción de sus émulos e imitadores hasta la fecha.
“… se corresponde de manera ajustada con los propósitos y los recursos habituales de su estrategia. No se trata de persuadir a nadie ni de dialogar con nadie, no de ofrecer razones ni de explicar nada: se trata de amedrentar, de intimidar a los demás, a todos. El suyo es el humor siniestro de quien tiene las armas: humor de mafioso o de torturador; es la burlona, inconmovible seguridad de quien sabe que la Historia está de su lado y que sólo le importan de que sean creíbles sus amenazas.
“A fuerza de amenazar a unos y otros, acaba temiendo ser traicionado por cualquiera, de modo que no encuentra sólido más que el terror; la violencia no es adjetiva para su propósito: al contrario, y a partir de cierto punto, es su condición de posibilidad. Porque intenta destruir toda forma pasada de organización social, pero también y sobre todo por la imposibilidad de fundar su gobierno en ningún mecanismo de representación.
“… Lenin también descubre en la práctica, que la capacidad para mentir sin límite ni sonrojo es una arma considerable (…) La mentira política obedece a una lógica extraña y desconcertante, por lo cual una pequeña mentira hace un pillastre, una grande hace un héroe. Está más seguro y mejor protegido contra las veleidades de la opinión quien es capaz de mentir en todo y sobre todo, por sistema, sin dudarlo ni desdecirse.
“… descubre Volkogónov otro aspecto curioso de la personalidad de Lenin que resulta difícil compaginar con todo lo otro: el gusto por la comodidad, aparecen ahora, en documentos que fueron secretísimos, los pequeños latroci-nios de Lenin y el resto de los bolcheviques, la festiva desenvol-tura con que se construían sus casi-tas y daban muy cumplida satis-facción a su caprichos”.
Los anteriores fragmentos, provienen del artículo de Fernando Escalante Gonzalbo La negación de la política, biografía de Dimitri Volkogónov, El verdadero de Lenin (Nexos, No. 226, octubre de 1969). Evito la trillada frase sobre cómo se repite la historia. El hecho es que la ideología del poder sin límite se construye a partir de los resentimientos, prejuicios y mentalidades turbias de quienes aspiran a construir una sociedad unidimensional por ser, más que manipulable, sometida. Por eso, la destrucción de los recursos del desarrollo nacional carece de im-portancia para amplios segmentos empobrecidos y acríticos, en los cuales no faltan los llamados intelectuales orgánicos.