Zacarías Cervantes
Chilpancingo
El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, alertó que en el corredor Huamuxtlitán, Cualac y Olinalá, en la región de la Montaña, la disputa por el territorio entre los grupos del crimen organizado ha desembocado en una “trágica” y “catastrófica” descomposición social, que ya trasciende a la región y al estado.
En entrevista telefónica, el defensor de derechos humanos declaró que la gente está temerosa por ese patrón de criminalidad y violencia “que ya se salió de control”. Y que lo peor es que las autoridades niegan los hechos, “no reconocen ni actúan ante el problema”.
La entrevista se dio el jueves 2, luego de que en tres días se reportaron once asesinatos; siete de las víctimas fueron encontradas desmembradas el martes en la carretera Tlapa-Olinalá, en tanto que el miércoles en la noche sicarios irrumpieron en la comunidad de Teticic, Olinalá, y asesinaron a otra persona, horas antes se reportaron tres desaparecidos en ese municipio y el jueves tres hombres fueron ejecutados dentro de un vehículo en la carretera.
“En la ruta Huamuxtlitán, Cualac y Olinalá empieza una disputa de grupos del crimen organizado, y lamentablemente ya han habido varios asesinatos en Olinalá”.
Recordó que la violencia en el municipio de Olinalá se agudizó a partir de agosto del 2024, cuando siete integrantes de una familia fueron emboscados y asesinados en la carretera Olinalá Temalacatzingo, en el crucero de Amatlicha, después de asistir a un sepelio en Olinalá y regresar a la Ciudad de Mexico.
Después, en octubre del 2024, dos jóvenes fueron linchados y quemados en la cabecera municipal, acusados de secuestro. Posteriormente hubo una incursión de policías comunitarios de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) de San Juan Escalerilla, Zapotitlán Tablas, que no tiene el reconocimiento de las cinco casas de la CRAC-PC.
El 17 de octubre del 2025 fue asesinado el maestro e integrante de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), Melchor Gonzaga Campos, en el centro de Olinalá.
Barrera Hernández informó que estos sólo son algunos de los crímenes de alto impacto que han trascendido y publicado en los medios de comunicación, pero hay otros que no se han dado a conocer.
“Entendemos que hay una disputa por el territorio de los grupos criminales, que ahora empiezan a cometer otros asesinatos en las comunidades de Olinalá”.
Agregó que los crímenes más recientes son los siete cuerpos que fueron encontrados desmembrados en un crucero entre Olinalá y Cualac el martes pasado, y el miércoles la desaparición de tres personas de Teticic, además del asesinato de otro por hombres armados que irrumpieron en esa comunidad la noche del miércoles.
“Hay una descomposición social que se ha venido agudizando a lo largo de los últimos meses y la gente está temerosa por este patrón de criminalidad y violencia que existe”.
Criticó que lo peor es que las autoridades niegan los hechos, “no hay un reconocimiento al problema que trasciende al municipio, a la región y al estado. Es un problema grave que ya se salió de control”.
Añadió que las reuniones en las que participan las autoridades de los tres órdenes de gobierno en la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, “y lamentablemente no están tocando con seriedad el problema de la violencia y mucho menos están haciendo las lecturas de contexto y de los patrones de ajusticiamiento”.
Dijo que estas reuniones no tienen repercusiones efectivas en la realidad “y esto deja a una sociedad inerme, totalmente indefensa ante un clima al que la gente se resigna a padecer y a cargar con esta cruz de violencia hasta en plena Semana Santa”.
Para el defensor social, la ausencia de la autoridad es grave, pues no están focalizando los lugares donde se están dando estos crímenes; “vemos desdibujada esta Mesa, es una Mesa de escritorio, es una mesa virtual que no pulsa la realidad en toda su dimensión, y mucho menos articula estrategias para revertir esta ola delincuencial”.
Es un diagnóstico “catastrófico” el que se está constando en la Montaña, que era una región relativamente tranquila, pero que hoy “se ha desbordado la violencia”.
Informó que si en Tlapa siempre se han presentado asesinatos en diferentes momentos, ahora la violencia se ha expandido en la ruta de Huamuxtlitán, Cualac y Olinalá, además de la de Huamuxtitlán–Xochihuehuetlán que “ya empieza a cobrar víctimas, además de la ruta Zapotitlán Tablas-Tlatlauquitepec-Acatepec”.
Alertó: “Estamos siendo cercados por grupos de la delincuencia que están asolando la región y las autoridades siguen pasivas, solamente documentando en papel las tragedias, mientras que la gente no se siente apoyada, escuchada ni atendida”.
Insistió que, particularmente en Olinalá ya es un “foco rojo y un problema mayor” porque las agresiones y los asesinatos se dan en el día, “sin ningún control”, a pesar de la presencia de un grupo de la Guardia Nacional que tiene un retén en la entrada de la cabecera municipal, “pero parece que el ciudadano no es el que interesa a estos cuerpos de seguridad de la federación, pues dejan crecer este clima de violencia”.
Barrera Hernández no precisó qué grupos delictivos se están disputando el territorio, pero de acuerdo con fuentes policiacas son los de la Policía Comunitaria de la CRAC que opera en San Juan Escalerilla, municipio de Zapotitlán Tablas, presuntamente vinculada con el grupo delictivo de Los Ardillos y que no está reconocida por las cinco casas de la CRAC-PC, la que está entrando a los municipios de Olinalá, Cualac y Huamuxtitlán para desplazar al grupo que antes se conocía como Los Rojos y ahora se conoce como Los Jiménez, que tienen su centro de operaciones en Puebla.




