
Daniel Velázquez
La Calle 6 de la colonia Emiliano Zapata es la evidencia del abandono en que ha estado esta zona del municipio desde hace más de 40 años. Sobre la calle escurre un arroyo de aguas negras que ninguna autoridad ha atendido.
El escurrimiento va desde el entronque de las calles 29 y 6 y se extiende por siete cuadras, casi un kilómetro, hasta la Calle 15 frente a condominio Villa Sol. El agua no abarca más espacio porque fue desviada hacia un registro sanitario en el entronque de las calles 6 y 21, pero la cantidad que fluye es tan grande que una parte sigue su camino hasta la 15, donde llega sin fuerza.
Sobre la Calle 6 los vecinos han construido una canaleta con la que evitan que el agua se extienda por toda la vialidad. En algunos tramos se cumple el objetivo pero en otros es imposible y se desborda.
La colonia Emiliano Zapata, popularmente conocida como La Zapata, se ubica en la zona suburbana de Acapulco, a un costado del bulevar Vicente Guerrero, y su fundación fue por en el periodo del entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa. La colonia fue para reubicar a los paracaidistas que ocupaban predios en lo que hoy es Hornos Insurgentes, frente al palacio municipal, en la avenida Cuauhtémoc.
La colonia Zapata es una de las diez demarcaciones que seleccionó el gobierno federal para desarrollar una nueva estrategia para el combate a la inseguridad en el municipio, Guerrero por la Paz.
En su reciente aparición en público, la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación (Segob), Rocío Bárcena Molina, resumió que en Acapulco los ciudadanos quieren servicios y paz: “¿Qué quiere Guerrero?: agua y paz, para que haya paz tiene que haber justicia social y servicios”.
La peculiaridad de la colonia es que las calles no tienen nombres, sino números. Los pares 2, 4, 6, 8, 10, 12, 14, 16, 18, 20, son líneas rectas que entroncan con el bulevar Vicente Guerrero, desde la Clínica del IMSS hasta la calle 20, que era el espacio que ocupaba el Acatianguis, a un costado de la tienda Soriana. Mientras los nones 1, 3, 5, 7, 9, 11, 13, 15, 17, 19, 21, 23, 25, 27, 29, 31, 33, 35, 37 y 39 son paralelas al bulevar.
La entrada principal a la colonia es la calle 14, a un costado de la tienda Soriana. Es una zona comercial y de intenso tráfico vehicular que en temporada de lluvias se inunda porque está por debajo del nivel del bulevar, por lo que en la zona se hace un enorme charco. Es el acceso a las colonias Flores Magón, 24 de Octubre, Fidel Velázquez, Simón Bolívar, Lomas del Valle y también conecta con Veladero y Carabalí, pero esos caminos no son recomendados para la gente común porque son usados por grupos delictivos.
Recorrer la calles de la colonia Emiliano Zapata es encontrar escurrimientos de aguas negras de manera constante y de acuerdo con los vecinos cuando hay agua en la red de agua potable se pueden ver las fugas porque el agua brota del pavimento. Los ejemplos están en la Calle 6, en la Calle 11 junto al mercado, en la Calle 13 junto a las canchas de futbol. Las fugas que se pudieron constatar que salen del pavimento están en la Calle 6 y en la calle 4 entre el jardín de niños Manuel Flores y el albergue para mujeres víctimas de violencia.
En la calle José Gervacio o Calle 2 también está el problema del drenaje que escurre por la vialidad. Este tramo está en reparación.
El puente de la Fidel, entre las calles José Gervacio y Calle 4, que es como la frontera entre la colonia Zapata y la colonia Fidel Velázquez desde hace una década, luego de los fenómenos Ingrid y Manuel, una parte del cauce del canal del Perro fue arrasado por las lluvias y a las autoridades se les olvidó reconstruirlo, por lo que en los últimos diez años, en cada temporada de lluvias el canal se desborda hacia la calle José Gervacio y se va hasta el bulevar Vicente Guerrero.
El tramo que no ha sido encauzado es de unos 100 metros de largo. “La falta de ese muro hace que toda la Zapata se llene de agua en la temporada de lluvias”.
El año pasado, la presidenta municipal Abelina López Rodriguez visitó a los vecinos de esta zona de la colonia y les dijo que en enero empezaría los trabajos de reparación del drenaje. Hasta el 9 de enero los vecinos no sabían cuando empezarían la obra.
En la Calle 6 los vecinos se quejaron de que no hay alumbrado público, que en la noche evitan salir, que escuchan persecuciones entre vehículos y balaceras.
“Era un paraíso”
La colonia Emiliano Zapata en 1974 “era un paraíso”, así la recuerda Felipe de Jesús Pérez Morales, quien llegó a esta colonia a la edad de 14 años. La colonia se fundó por órdenes del ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa, quien “intentó bajar a toda la gente que vivía en los cerros, en el anfiteatro, porque era zona de alto riesgo” y para retirar a los paracaidistas que invadieron terrenos en lo que hoy es el fraccionamiento Hornos.
Los colonos fueron reubicados y después se regularizaron los predios. Llegaron a terrenos agrestes, de 10 por 15 metros, “todo era terrecería, no había nada”. Los servicios se introdujeron poco a poco. Recuerda que en las noches se alumbraban con candiles y que el arroyo que pasaba por el rancho de los Bedolla, ahora es conocido como el canal del Perro.
También que la fundación de la colonia fue en condiciones diferentes a Ciudad Renacimiento, porque allá entregaban unas casitas y en la Zapata los desalojados llegaron a edificar sus casas como podían. En ese entonces el 90 por ciento de las viviendas eran de cartón. Indicó que la colonia tuvo un líder, Margarito Piedra Palacios, cercano al PRI, quien fue el primer delegado de la colonia y los impulsó para gestionar servicios públicos.
Estimó que a partir del nuevo milenio los problemas en la colonia empezaron a agudizarse: “antes del 2000 era un paraíso, todo tranquilo, el agua del arroyito era agua limpia, cristalina”. Consideró que los principales problemas en la colonia son la inseguridad y la deficiencia en los servicios.
Se lava en la calle
En la colonia Simón Bolívar, en los límites con la colonia Zapata, hay manantiales semiprovechados. Los nacimientos están entre la secundaria Rafael Ramírez Castañeda y la primaria Simón Bolívar. Uno está en la esquina que forman las calles Ejército de Libertadores y Barcelona y otro dentro de la primaria. El líquido de ambos ojos de agua escurre por la carretera y son aprovechados por los vecinos para abastecerse, bañarse o lavar ropa.
Afuera de la primaria hay cuatro piedras habilitadas como lavaderos públicos. Las personas llegan, se sientan frente a una piedra y ahí lavan su ropa
La vecina Micaela, quien vive en la calle Francisco Miranda de la colonia Simón Bolívar, contó que ella acude a esos lavaderos porque el agua potable no llega a su casa, se queda en parte baja, en la colonia Zapata, pero ya no sube a la colonia Simón Bolívar. Después del huracán John solo en dos ocasiones ha tenido agua mediante la red de la CAPAMA. Contó que el problema de desabasto lo han reportado a la paramunicipal “y nos dicen que si cuando hicimos el contrato nos dijeron que iba a haber agua todos los días, entonces nosotros pagamos la pura tubería, nomás para tener el tubo allí pues no tenemos agua y el recibo nos llega y nomás nos dicen: ‘¿a poco cuando hicieron el contrato les dijeron que todos los días iba a haber agua’”.
La paz se construye entre todos: Párroco
El párroco de la Iglesia del Perpetuo Socorro, Gustavo Alfonso Sánchez Quevedo, de la Zapata, opinó que no se debe dejar que todo lo haga el gobierno porque “es tarea de todos, nadie nos va a venir a construir la paz, somos corresponsables todos”.
Estimó que para que la estrategia de seguridad funcione se deben crear centros de convivencia para reconstruir el tejido social, sobre todo en la parte alta de la colonia porque en la parte baja si se da la convivencia en las canchas, pero en otras zonas de la colonia no ocurre ese contacto entre los vecinos.
Algunas que las actividades que deberían considerarse para generar el acercamiento entre vecinos son talleres para el aprendizaje de manualidades, oficios mediante talleres e impulsar la cultura, con la música y la lectura para que los ciudadanos puedan reflexionar: “que haga a las personas abrir nuevos horizontes, que no nos acostumbremos a vivir así como sea, como caiga, la sociedad la construimos nosotros”.
Consideró que es “acertado” que la Zapata se incluya en la estrategia de seguridad para Acapulco pues en el municipio cuando se escucha el nombre de la colonia este es asociada con la inseguridad. Indicó que poner atención en esta problemática es importante pues la colonia está en uno de los accesos al puerto.
Del diagnóstico que hizo la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación (Segob), Rocío Bárcena de que se requieren servicios y paz, Sánchez Quevedo dijo que garantizar servicios de calidad es un factor de pacificación pero para lograr la paz se requiere un conjunto de acciones. El que haya servicios de calidad “genera una mejor convivencia entre todos” pero sólo atender eso sería limitado por lo que se debe atender otros aspectos de la inseguridad para que la gente pueda transitar con tranquilidad por las calles. “En ciertos horarios la gente le piensa para salir a la calle porque está mas inseguro”.
Indicó que en la colonia hay deficiencia en los servicios básicos como agua potable, drenaje, alumbrado público, recolección de basura y hay zonas que cuando se transita por ahí hay un olor fétido “y uno se pregunta cómo es posible que viva la gente todos los días oliendo eso. Incluso al interior de las capillas llega el mal olor del drenaje que escurre por las calles y puso como ejemplo la parroquia del Perpetuo Socorro de ese problema pues en la Calle 15 hay un problema con el drenaje, que causa malestar en los vecinos y problemas de salud.
El servicio de energía eléctrica es irregular, hay zonas de la colonia que se quedan sin servicio por varias horas.
Del servicio de recolección de basura opinó que es malo que la gente se acostumbre a tirarla en la calle en espera de que pase el camión recolector, “es una mala cultura el acostumbrarnos a que esté sucio”. Contó que antes del huracán Otis, desde la iglesia se hizo una campaña de limpieza llamada “limpia tu casa, limpia tu calle, limpia tu corazón”.



