Brenda Escobar
Zihuatanejo
Habitantes de las comunidades ubicadas en la parte más alta de la sierra de Petatlán, denunciaron que a más de 10 días del paso del huracán John, siguen los caminos en mal estado, “acá no ha dejado de llover y entonces, nos las vemos muy difíciles para poder conseguir alimentos y medicamentos”.
Este martes, Camilo Rodríguez, vecino de la comunidad Barranca de San José, en Petatlán, manifestó vía telefónica que la carretera estatal que va desde Vallecitos de Zaragoza, en el municipio de Zihuatanejo, y atraviesa la parte más alta de la sierra de Petatlán, para culminar en El Durazno, municipio de Coyuca de Catalán, “está completamente destrozada, hay tramos en los que los ríos y los arroyos crecieron tanto que no dejaron manera de pasar”.
Agregó que además, “hay deslaves y árboles caídos tapando la carretera, que es la única ruta que tenemos para ir a traer medicinas y alimentos a Vallecitos de Zaragoza. Para acá no ha regresado a ver el gobierno, hay caminos completamente tapados y puentes caídos”.
Dijo que esta situación afecta a cientos de familias de las comunidades Barranca de San José y Barranca del Sereno, en Petatlán; Real de Guadalupe y El Zapote, de Zihuatanejo, así como San Isidro y Río Frío, de Coyuca de Catalán, así como “otras rancherías que están en los ramales de la carretera”.
A pregunta, el campesino señaló que esta carretera “tiene muchos años que la hizo el gobierno, se hizo en el tiempo de la guerrilla, de cuando el Ejército andaba buscando a Lucio Cabañas. Fue en tiempos de cuando se hizo la carretera que va de La Unión a Coahuayutla y la que viene de Zihuatanejo a Ciudad Altamirano”.
Agregó que, “el gobierno según dijo que la iba a pavimentar pero jamás la pavimentó, sólo pavimentaron la de Zihuatanejo a Ciudad Altamirano, y ésta que va de Vallecitos de Zaragoza hasta El Durazno, nomás la dejaron de terracería. Aunque se dice que en papeles sí está reportada como pavimentada, pero no lo ha estado nunca y ahorita está destrozada por completo”.
Comentó que hay algunas partes de esa vía en las que han tenido que improvisar puentes de madera para poder pasar con sus cuatrimotos, que es el único vehículo que puede circular por esa zona, “a veces nos quedamos atorados y hay que jalar las cuatrimotos con cuerdas, pero no nos queda de otra, porque tenemos que salir a conseguir comida y medicinas. El único lugar que nos queda cerca es Vallecitos de Zaragoza, que está como a unas cuatro horas de distancia”.


