Tuvo playa Angosta buena afluencia este fin de año pese a fallas en el servicio de drenaje

Visitantes el dia de ayer en la playa La Angosta en el fraccionamiento Las Playas en Acapulco Foto: Jesus Trigo

Jacob Morales Antonio

En la playa Angosta los vacacionistas son recibidos por un brote de aguas negras, y basura, pero los meseros del lugar, ubicado cerca de Sinfonía del Mar informaron que hubo buena visita en Navidad y Año Nuevo.
Este miércoles la playa no estuvo tan concurrida como en los otros días, pero los meseros indicaron que les ha ido bien, porque la gente que llega consume en los establecimientos, y no llevan comida, solo frituras y refrescos.
En esa playa el mobiliario no se cobra, y se ofrece a cambio de que los visitantes consuman en los restaurantes. Sin embargo al llegar hay un borbollón de aguas negras y pestilentes sale de una de las alcantarillas debido a que el drenaje de la zona no ha sido desazolvado, y el agua va directamente al mar a la vista de todos.
En los alrededores se observó que tampoco la promotora de playas ha ido a recoger la basura, amontonada en el acceso, así como al fondo de la zona de acantilados. Además había basura orgánica y plásticos flotando en el mar que la corriente marina arrastró a esa zona.
A esta playa llegó la familia de la señora Rocío Villanueva, procedente de Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México quienes vinieron a “cerciorarnos de cómo estaba Acapulco” y al llegar dijo que a seis integrantes de la familia “nos impresionó ver los hoteles destruidos, porque uno está acostumbrado a ver Acapulco bonito”.
Dijo que por recomendación de una conocida rentaron una casa pero no quiso dar el costo, porque les habían informado que no se hospedaran en los hoteles porque seguían en mal estado y dañados “y por el miedo buscamos una casa”.
Llegaron ayer y estarán hasta el viernes.
Dijo que en playa la angosta los precios de la comida era accesibles y la atención cálida y hospitalaria. Pero también pidió que el municipio ponga más atención en la limpieza y el retiro de la basura, y evitar que las aguas negras broten en el acceso principal porque es un foco de infección.

 

Despedidos del hoteles y restaurantes, en búsqueda desesperada de nuevo empleo

Ex trabjadores del hotel El Cano esperan sel último pago de su liquidacion Foto: Jesus Trigo

Jacob Morales Antonio

Alma Delia Corona Villalobos es una de las trabajadoras despedidas del hotel Elcano que ya fue colocada por la sección 20 de la CTM en el condominio Las Torres como camarista; este martes se presentó a cobrar el segundo pago de su liquidación, pero fue pospuesta para el jueves porque el banco no operó.
Sus 25 años de experiencia y de trabajo en el hotel Elcano fueron sus cartas de presentación. Luego de quedar despedida el 12 de diciembre pasado cuando recibió su primer pago de la liquidación, la mujer estaba en la incertidumbre porque tiene 52 años, y conseguir empleo a esa edad es difícil.
Es madre soltera, su hijo fue dado de baja en el complejo Mundo Imperial donde era panadero, y migró a Cancún, a una cadena de hotel que buscó trabajadores en Acapulco. A su hijo le dieron tres meses de ayuda con hospedaje, a un mes de su llegada le han ofrecido quedarse a laborar.
La mujer cumplió 13 días trabajando en el condominio, donde llegó gracias al sindicato que está buscando opciones de empleo para sus agremiados. El proceso emocional de despido de Alama Delia, la llevó a la depresión por algunos días: “nos quedamos sin empleo, mi hijo se fue a Cancún, y eso fue muy deprimente para mí”.
Ahora con trabajo, se siente bien, está ocupada y agradeció a la sección 20 del sindicato apoyarlos. Pero no todos han corrido con la misma suerte, y hay quienes siguen buscando empleos con seguridad social, mientras continúan realizando trabajos de limpieza.
El dirigente de la sección, Rafael Sanchez Leyva, informó que de los 98 trabajadores de base y sindicalizados que se presentaron este martes a cobrar el segundo pago de la liquidación, 50 han encontrado un nuevo trabajo.
Informó que 12 de ellos fueron recontratados por el hotel en el restaurante que tiene en la zona Diamante, 15 han sido colocados en diferentes condominios por el sindicato, y el resto ha encontrado trabajo por sí solos, y la otra mitad de despedidos continúa en búsqueda, de un total de 200, la mitad eran eventuales.
El secretario general de la sección informó que este martes no se pudo concretar el pago de la segunda parte de la liquidación a los trabajadores, porque el banco Afirme no operó, y volvieron a ser citados para el jueves a las 2 de la tarde.
El dirigente informó a los trabajadores durante una breve reunión que a pesar de que ya fueron dados de baja desde el 30 de noviembre del Seguro Social, tienen tres meses de atención médica aún.
Sanchez Leyva dijo que la buena ocupación en los hoteles que están abiertos en Acapulco, generó una buena derrama económica en beneficio de los trabajadores. De la reapertura del hotel Elcano, dijo que no hay fecha, y en el recorrido, se observó que no han sido retiradas ni las sillas que quedaron en las ventanas de la hospedería.

 

Terminan el año los acapulqueños haciendo filas para recibir los apoyos del gobierno federal

Familias esperan su turno para entrar a marisquerías del centro de Acapulco Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Los acapulqueños terminaron el 2023 en las filas interminables para recibir los enseres domésticos, las despensas y los apoyos del gobierno federal; en el trabajo de esperar a los turistas que no llegaron a las playas; y en los pocos restaurantes y puestos de comida que ya abrieron.
Este viernes, dos días antes del fin de año, comenzó temprano para los beneficiarios de los apoyos federales en las colonias populares, continuó a mediodía para los prestadores de servicios turísticos sin muchos clientes que atender, y prosiguió en la tarde para los comensales que regresaron a sus comidas típicas de siempre.
La colonia Emiliano Zapata, la avenida Costera, la playa Suave, el Centro y Tepito fueron algunas postales de los contrastes que se viven en el municipio: el desempleo y la incipiente reactivación económica; los daños materiales inalterados después de 66 días del huracán Otis y los todavía pocos negocios abiertos; la presencia de muchos menos turistas en una temporada de fin de año y la concurrencia de los locales a los pocos lugares que han abierto.

Toda una mañana para hacer fila por los apoyos federales

Las primeras horas del amanecer son ocupadas en las filas de entrega de los diversos apoyos que dio la federación para los acapulqueños, y que alcanza la cifra de 270 mil familias beneficiarias de este municipio y el aledaño de Coyuca de Benítez, de acuerdo con la información proporcionada por el presidente Andrés Manuel López Obrador en la conferencia matutina de este jueves.
En el estacionamiento de la tienda Soriana, de la colonia Emiliano Zapata, fueron entregados 250 paquetes de enseres domésticos desde las 8 de la mañana para los beneficiarios cuyo apellido empieza N, O y P, contó un soldado.
Norma se sostenía en el par de muletas que traía por el dolor de rodilla que le comenzó recientemente, “se regó el líquido”, explicó a mediodía sin ahondar en su condición que no le impidió acudir por sus enseres domésticos.
Era cocinera del hotel Copacabana, pero fue despedida días antes de que llegara el meteoro devastador, entonces ahora paga su seguro social para tener acceso a un hospital y atenderse. Comentó que a los que sobrevivieron al recorte de empleados del Copacabana les pagan la mitad de salario.
Estaba agradecida de lo que iba a recibir ayer, pero cuestionó la forma en que la trataron los “Servidores de la Nación” porque ella, que perdió su techo, sólo recibió la mitad del dinero que un beneficiario puede obtener, y sus vecinos, que no fueron tan afectados, recibieron todo.
A un costado estaba Isabela, quien también estaba molesta de las personas que recibieron más apoyos económicos que ella y, además, saquearon, “métanse en su casa para que vean todo lo que se llevaron”.
Incluso, agregó la quejosa que le cayeron dos árboles sobre sus paredes y las derrumbó parcialmente, sus vecinas le pidieron fotos de sus daños para presentar sus afectaciones como propias y así conseguir más recursos a partir del censo.
Otra molestia de Isabela es que los soldados ya no entregan despensas en la colonia Emiliano Zapata y por ello, su hija se tuvo que ir a dormir hasta la plaza Sendero para conseguir un paquete de comida.
En medio de Norma e Isabela estaba Lupe, un adulto mayor con una voz casi inaudible, pero que contó con énfasis que tuvo que salir de su casa cuando sentía con mayor intensidad la fuerza de Otis porque el agua subía cada vez más.
A kilómetros de distancia, en otra tienda Soriana, pero en la sucursal ubicada en la avenida Costera, una fila más estaba formada y ocupaba a la 1 de la tarde toda la banqueta de esta tienda en la vía turística y daba vuelta en la calle Gabriel Avilés. A las 6 de la tarde aún existía esa fila que parecía interminable, aunque fuera más corta.

El almuerzo en los pocos restaurantes abiertos y las playas semi vacías

Ante la falta de restaurantes y centros comerciales abiertos en la Costera, los acapulqueños clase-medieros buscan desayunar en los pocos lugares que ya abrieron después de que prácticamente todo negocio cerró, a excepción del fa-moso El Zorrito, que era literal-mente una luz en medio de la os-curidad de la famosa vía turística en los primeros días después de Otis.
Ahora está Sanborns Café, que estaba lleno ayer, como siempre desde que abrió hace unas semanas, y enfrente el 100% Natural, éste también ocupado por varios comensales locales y uno que otro de fuera de la ciudad. Es inevitable, sin embargo, no recordar el huracán con un desecho banco HSBC a un lado de estos restaurantes y la clausurada Universidad Americana de Acapulco.
Otro restaurante abierto, más pequeño y más escondido que los mencionados, pero conocido entre un sector de la juventud acapulqueña, es Emilia, que está en el centro comercial Costera 125, pero la entrada es en la calle Israel, cerca del acceso a la playa El Morro. No había mesa disponible en este café.
En la playa Suave, los prestadores de servicios esperaban la llegada de turistas a la 1 de la tarde, eran unos cuantos que ocupaban las sillas y las sombrillas acomodadas en la franja de arena, frente al Edificio Inteligente.
La expectativa era vigente porque el fin del año, la gran temporada vacacional de Acapulco, es su última esperanza de cerrar el 2023 con ciertas ganancias. Pero no hubo mucho que hacer y un trabajador de playa estaba acostado en su hamaca para, por lo menos así de manera cómoda, pasar el día.
El panorama parecía cambiar a las 7 de la noche porque ya no había espacio para acomodar algún automóvil en la calle, y las camionetas con placas de otros estados buscaban y algunas estaban incluso en doble fila.

Tepito y los mariscos en la tarde

El centro de Acapulco tampoco parecía agitado de compras de fin de año, gran parte de los comercios, formales e informales, están abiertos, pero no había muchos transeúntes que caminaran por la avenida Cuauhtémoc y entraran en las calles aledañas, aunque sea para ver qué había.
Esta vez, uno de los negocios más concurridos fue una ferretería cerca del mercado El Parazal, donde varios hombres y mujeres hacían fila para comprar herramientas, posiblemente como parte de sus comprobaciones para justificar el segundo apoyo en efectivo de parte del gobierno federal para reconstruir viviendas.
Tepito, de por sí casi sin negocios abiertos desde antes del paso de Otis, ahora proyecta una imagen más desoladora con la herrería aún colgando del techo de algunas tiendas cerradas.
Unas playeras con la leyenda de “Feliz Año Nuevo” y otras tiendas que venden productos propios de la temporada decembrina hicieron recordar este viernes que ya casi acababa el 2023, además de una queja lejana de una señora que informaba por teléfono del precio de la carne que buscaba para la cena del 31 de diciembre.
Sin embargo, la concurrencia en la calle Velázquez de León contrastó con toda posible conclusión de que era un fin de año triste: hombres y mujeres departían en las marisquerías 3 Hermanas, Pano, entre otras, con cerveza en mano y un plato bien servido. O por lo menos eso es lo que ofrecía el mesero en la banqueta a los transeúntes que pasaban por ahí.
El tránsito era lento sin que se supiera muy bien la razón, más allá de ver unas máquinas retroexcavadoras limpiando la basura; algunas mujeres con niños esperaban un taxi y el restaurante La Fogata, otro de los emblemáticos de Acapulco, también tenía casi todas sus mesas ocupadas.

 

Por encima de los mil pesos, las cenas de fin de año en restaurantes de la Costera

Jacob Morales Antonio

Restaurantes y hoteles abiertos ofrecen cenas de fin de año para ver la gala de pirotecnia en la bahía de Acapulco, y en los restaurantes de la zona Dorada y Tradicional hay una reservación de un 60 por ciento de la capacidad instalada.
La cenas de los restaurantes de playa y en los hoteles varían en precios según los platillos, el show musical y las bebidas. El propietario de los restaurantes Malibú y El Camarón de Jackie, Jesús Zamora, informó que hay un cupo del 60 por ciento en ambos establecimiento de reservaciones.
En ambos establecimientos, el primero ubicado en playa El Morro y el segundo en playa Tamarindos, se ofrece una cena de mil 250 pesos para adultos y 650 pesos para niños que incluye barra libre de refrescos, animación y sonido.
El restaurantero indicó que hay confianza que en los próximos días, e incluso el mismo domingo. La capacidad total de los establecimientos será ocupada por visitantes y también familias de Acapulco que acudan a ver la gala de pirotecnia.
El restaurante Bambú ubicado en la Condesa ofrece paquetes de cenas para ver la gala pirotécnica desde mil 350 pesos y hasta 2 mil 600 pesos, según el platillo a elegir, entre una pechuga de pollo filete de huachinango o langosta al mojo de ajo o a la mantequilla, además incluye ensalada, plátanos, flameados y música viva para bailar.
El hotel Emporio ofrece cena para adultos con un precio de 3 mil 199 pesos, y para niños de mil 599 pesos con un menú de cuatro tiempos, grupo de música, show sorpresa copa de vino espumosos, uvas, y barra de bebida internacional.
El hotel Playa Suites ofrece la cena a partir de 2 mil 700 pesos para adultos y menores de mil 350 pesos, el menú es de cuatro tiempos, barra libre de bebida nacional, grupo musical en vivo y las tradicionales y doce uvas.
En el hotel Malibú ofrece la cena de fin de año por mil 900 pesos para personas adultas que incluye un platillo principal de filete de res, la copa de vino, las doce uvas y música viva.
También el centro de show Amar, ubicado en plaza Marbella, ofrece cena de fin de año, y para ver la gala pirotécnica con música en vivo de La Sonora Dinamita, Miguel Godoy y Fórmula Habanera, aunque no tiene los precios a la vista.

 

Con pocos restaurantes y negocios abiertos celebraron acapulqueños y turistas la Navidad

Turistas alojados en el hotel Emporio disfrutan de una cena de Navidad la noche del domingo en la playa frente a la hospedería Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

Familias acapulqueñas y turistas celebraron la fiesta de Navidad de forma diferente: los primeros con esperanza de recuperarse pronto por los daños materiales que dejó el huracán Otis en sus hogares; los segundos, en los pocos hoteles, restaurantes y negocios abiertos que ofrecían paquetes de cenas navideñas.
A las 9 de la noche del domingo, en la zona turística de la Costera familias bajaron a espacios iluminados con adornos navideños para tomarse la fotografía. Otros se detuvieron en el Asta Bandera con bocinas, botanas, bebidas y comida para disfrutar la noche frente al mar, o en los pocos negocios abiertos.
En las calles se podía transitar con rapidez. Eran pocos los autos que circulaban. El transporte público escaseó. Las personas que salieron de sus trabajos esperaban por varios minutos en la parada para tomar un autobus que los llevara a sus casas. Los pocos restaurantes abiertos atendían a los clientes que llegaban.
En los restaurantes de taquería había varios comensales. En El Zorrito se tenía que hacer una fila para poder entrar. Había personas que caminaban por la Costera, y aunque se encontraban las calandrias para hacer recorridos tuvieron pocos viajes.
Los bares, restaurantes del área de Condesa estaban cerrados. Cerca del Centro de Negocios Costera 125 los negocios de venta de cerveza y botana tenían las cortinas abajo, unos con madera. Los turistas y acapulqueños caminaban por la avenida dijeron que buscaban algún lugar donde pudieran sentarse para cenar y celebrar estas fechas.
Fue el caso de la familia de Miguel Dávila, quien dijo que su casa se dañó con el huracán, y con su familia decidieron pasar la cena de Navidad y se trasladaron a la Plaza Quebec, frente a la Diana. Pusieron una mesa, colocaron la comida, pollo relleno, bolillos, ensalada de manzana, bebidas y para ambientar el espacio llevaron una bocina.
Fueron cinco adultos, incluyéndolo a él y un menor de edad, quienes estuvieron en la banca de la plaza. Dijo que este año para ellos la Navidad es “diferente a las otras, aquí en esta plaza está muy iluminado, limpio y se nos ocurrió venir a cenar, porque en la colonia la luz viene y va”.
Además, no hay buena señal de internet, la televisión no se ve, las llamadas tardan para que uno se pueda comunicar y “para no quedarnos encerrados mejor venimos aquí a celebrar”.
“Estamos bien, gracias a Dios, como le digo a mi familia vamos un día a la vez, estamos sanos, y vamos arreglando la casa con el apoyo que no dio el gobierno Federal, que ha sido suficiente para poder arreglar los desperfectos causas por los vientos del huracán”.
Sostuvo que estos dos meses que han pasado del fenómeno “estamos bien, como le digo a mi familia y familiares vamos un día a la vez, estamos arreglando con el apoyo que nos ha dado el gobierno, y dio la casualidad que antes de venirnos para acá nos encontramos que en la colonia el Ejército estaba repartiendo despensas”.
En eso otra de los integrantes de la familia dijo: “estamos vivos y eso es un motivo por el cual celebrar, que a pesar de Otis seguimos en pie y unidos”.
A la plaza llegaban familias para tomarse la fotografía en el árbol que instaló la empresa refresquera, y así como en ese punto había en el parque de la Reina, y el área de Oceanic en donde personas bajaron para tomarse la fotografía en dichos adornos navideños.
Cerca de la plaza, por el área de playa se escucha música. Era afuera del hotel Emporio. Ahí varias decenas de personas que se encontraban hospedadas compraron la cena bufete para celebrar la Navidad. Había animadores caracterizados de Santa y del Grinch.
La familia López, integrada por nueve miembros, vienen de Querétaro. Llevan una semana en Acapulco, dijeron que la Navidad la pasaron en la cena bufete del hotel, vienen cada año y es el cuarto que vienen de manera consecutiva porque “nos gusta”.
Jesús López aseguró que Acapulco es un lugar “bonito y que la gente tiene que venir, es verdad que después del huracán hay mucho por hacer, creo que los acapulqueños tienen esa fortaleza para salir adelante, lo vemos bien, creo que se va ir recuperando”.
Consideró que este año fue diferente a los demás porque “hay muchas cosas de Acapulco que no están al cien por ciento por obvias razones, por el fenómeno que hubo, pero se disfruta mucho la playa”. No han paseado en la ciudad porque “obviamente hay lugares en donde no se puede ir, nosotros íbamos mucho a La Roqueta y nos quedamos aquí en el hotel y salimos al mercado de la Diana, el Fuerte de San Diego”.
“La parte turística en Acapulco es importante para que Acapulco vuelva a florecer y la economía se reactive, si hay cosas que atender en las colonias, pero creo que la Costera, el puerto los hoteles es lo que va hacer que haya esa derrama económica para apoyar a los demás”, dijo Jesús López.
De los restaurantes que estuvieron abiertos el domingo por la noche, además de las taquerías, estaba el restaurante Sanborns Café, el Zorrito, Barra 25, por mencionar algunos en donde se sirvieron cenas de Navidad, pero también había taquerías.
Antes en la iglesia de Cristo Rey, ubicada en la colonia Progreso hubo una misa el lugar se encontraba lleno, y en su mensaje el sacerdote dijo que este día debe ser motivo de alegría, alabanza, de dar gracias por estar vivos.

 

Lanzan hoteles y restaurantes venta de paquetes de cenas navideñas para llevar

Jacob Morales Antonio

Restaurantes y hoteles de Acapulco lanzaron paquetes de venta de cenas navideñas, para llevar a casa o consumir en su sitio, que van desde los 350 pesos y paquetes de más de 2 mil; no así los restaurantes de la zona Tradicional que siguen con sus trabajos de reconstrucción.
Los negocios que ya abrieron y otros que siguen cerrados, pero que ofrecerán las cenas para llevar a casa, publicaron en redes sociales las distintas promociones.
El hotel Emporio ofrece una cena-bufet para adultos por 2 mil 199 pesos y para menores por mil 199 pesos, que incluye sonido, un espectáculo de Santa Claus, brindis y barra de bebidas nacionales.
En el caso del restaurante La Casa de la Pasta, el menú incluye ensalada para cuatro personas por 490 pesos, pierna al horno 750 pesos el kilo, pastas a elegir por 990 pesos, lasaña para seis personas por mil 990 pesos.
El restaurante bar Punto 55 ofrece tres menús, para una pareja por 999 pesos, para 4 y 6 personas por mil 939 pesos y hasta para 15 personas por 4 mil 499 pesos, que incluye arrachera, rib eye, new york y carne para asar, así como puré de papa y ensalada mixta.
El restaurante Rojo Manglar ofrece cenas, a partir de las 8 de la noche, por mil 400 pesos por persona, que incluye caña de filete mechado con frutos de temporada y pasta, o pechuga de pollo rellena y de postre ensalada navideña.
La Casa de Tere ofrece cenas para llevar a casa previo pedido. Es una pierna al horno para cuatro personas por 545 pesos por kilo o un pollo relleno por mil 200 pesos la pieza, ensalada waldorf por 470 pesos el kilo, un plato de espagueti gratinado por 395 pesos y picadillo navideño por 475 pesos el kilo.
Tacos Timbu ofrece sobre pedido cochinita pibil por 400 pesos el kilo, más complementos. El restaurante Lacoshi también ofrece la venta de cochinita pibil, más complementos, por 350 pesos el kilo.
Mientras que srestaurantes como Los Anafres, Nono, Karabali, Casa Azul, La Barra, Yardas, Copacabana Club y Buzos continúan con trabajos para retirar el escombro y la reconstrucción de los techos de palapa que el viento se llevó, por lo que no han colocado ningún anuncio afuera de los establecimientos de paquetes de cenas y tampoco en sus redes sociales.

Persiste la basura en calles y colonias; las personas siguen tirando desechos sólidos

La calle Cristóbal Colón, que se encuentra entre la calle Wilfrido Massieu y la avenida Manuel Gómez Morin, a unas cuadras de la Costera, continúa con escombros y basura orgánica desde el paso del huracán Otis Foto: Jacob Morales

Jacob Morales Antonio

En las calles del fraccionamiento Magallanes, donde hay hoteles, restaurantes, un hospital privado, laboratorios clínicos, dos grandes universidades privadas, pastelerías y otros negocios, persisten los desechos sólidos.
El fraccionamiento está entre las avenidas Cuauhtémoc, Universidad y la Costera, y es una zona de comercios muy transitada; sin embargo, en una de sus principales calles hay basura y escombros que no ha sido retirados desde el impacto del huracán Otis, el pasado 25 de octubre.
En un recorrido epor la calle Cristobal Colón, ubicada justo atrás de la Universidad Americana de Acapulco, desde la esquina con la calle doctor Ignacio Chávez y hasta la avenida Manuel Gómez Morin, hay basura amontonada y escombros.
Los vecinos que rentan locales comerciales indicaron que la basura está desde el impacto del huracán y a pesar de que es una calle muy transitada, debido a los negocios que hay, las autoridades del municipio hacen poco para retirar la basura, que en algunos puntos apesta.
En el área está la Universidad Instituto de Desarrollo Salvador Allende Gossens (Indesag), también el hospital privado Magallanes, cuatro hoteles pequeños, dos laboratorios de análisis, tres restaurantes y fondas de antojitos y tacos, así como una panadería, una farmacia y otros negocios.
Pero no es la única zona con basura, en la avenida Rancho Acapulco, cerca del módulo de la CFE, y ante la falta de recolección de los residuos orgánicos en las colonias aledañas, como La Garita y 20 de Noviembre, la gente la deja amontonada y ya ocupa media calle.
En la esquina de esa vía con la avenida Carretera Federal México-Acapulco el contenedor estaba repleto de basura, los desechos ya eran tirados en la calle. En el punto antes de bajar al puente desnivel de la Y Griega, rumbo al centro, el contenedor desapareció entre el cerro de desechos orgánicos arrojados.
En esta área, algunos automovilistas avientan las bolsas desde sus automóviles, y otros tratan de bajar lo más rápido que pueden, para evitar ser detenidos por la Policía Municipal, ante la advertencia que ha hecho la alcaldesa Abelina López Rodríguez de que serán remitidos, multados y detenidos.
Otra zona donde los troncos, las ramas y hojas de dos árboles de mango continuan, así como basura orgánica, es en el acceso de la colonia Los Liros, en el sentido hacia Las Cruces, en la Carretera Federal México-Acapulco, frente a la estación de gasolina de la colonia Benito Juárez.
Mientras que en la Calle 3 de la colonia Emiliano Zapata, a espalda de la secundaria 6, la basura que es recolectada por las personas llamadas Pechugueros cubre la mitad de la calle, desde la esquina con la Calle 14 a la esquina con la Calle 10.

Reinician actividades algunos hoteles boutique y restaurantes de especialidades

Restaurantes especializados y hoteles boutique anunciaron el reinicio de sus servicios, luego de la devastación que dejó el huracán Otis.
En Pie de la Cuesta, el hotel sustentable Baxar anunció que para el jueves 14 de diciembre abrirá sus instalaciones, con sus 21 cuartos. El inmueble, construido de madera y techos de palapa sufrió la pérdida total de sus estructuras, manteniendo en pie las paredes y los pisos de madera.
El hotel Acamar, de Caleta, comenzó a dar el servicio este fin de semana y abrió todas sus áreas, como la piscina, acceso a playa, habitaciones con aire acondicionado e internet.
El hotel Torres Gemelas anunció que podría abrir el 20 de diciembre, al habilitar las 38 suites que tienen. En un video que se compartió en redes sociales, se observó que el personal de la hospedería ya limpió las albercas y siguen con los trabajos de limpieza en los pisos.
El restaurante de comida española Sirocco, afamado por su paella, anunció que abrirá su servicio este jueves, de 1 de la tarde a 10 de la noche, pero ya ofrece servicio de comida para llevar.
El restaurante Zibu sigue sin abrir al público, pero sus instalaciones dan servicio para preparar alimentos financiados por World Central Kitchen. Se supo que tanto Mario Canario y Zibu, propiedad del empresario Eduardo Palazuelos, podrían abrir en enero y febrero, respectivamente.
Desde este viernes, en el bulevar de Las Naciones abrió el restaurante el Zorrito Diamante, a un costado de la sede del Poder Judicial, también la marisquería El Sirenito, a partir de las 11 de la mañana.
En la plaza de negocios Costera 125, de 12 del día a 9:30 de la noche, comenzó a abrir desde este viernes el restaurante de comida rápida Mr. Hocho. (Jacob Morales Antonio).

 

Sin mayores ayudas de los gobiernos, adelantan despidos en restaurantes

Lourdes Chávez

Chilpancingo

El presidente en Acapulco de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Enri-que Castro Soto, advirtió que habrá despidos y desempleo si los tres niveles de gobierno no generan condiciones de recuperación de toda la industria en el puerto, no sólo la gastronómica.
Consultado en el Congreso del estado después de una reunión de seguimiento con diputados de la Comisión de Hacienda y funcionarios de la Secretaría de Finanzas del Ayuntamiento de Acapulco, confirmó que será imposible cubrir los pagos del IMSS y del Infonavit que prorrogó el gobierno federal para mayo de 2024, por los impactos del huracán Otis en Acapulco.
Recordó que la semana pasada acordaron con integrantes de la Comisión de Hacienda del Congreso local, esclarecer el sentido de la prórroga de impuestos del gobierno federal en el plan de recuperación en Acapulco y Coyuca de Benítez que se publicó en el Diario Oficial de la Federación. La organización advirtió desde entonces que no habría condiciones de pago en cinco meses, y requerían la condonación de impuestos.
En esta reunión, dijo que confirmaron que no habrá condonación a las aportaciones patronales al IMSS y al Infonavit.
Insistió en que las autoridades deben considerar que los negocios están muy dañados, que están preocupados por el pago de la nómina y ya viene el aguinaldo, “es el planteamiento que también le hacemos a la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, por posible despido o desempleo que se puede dar no sólo en el sector restaurantero, sino en toda la industria”.
Aclaró que todavía no tienen una evaluación del impacto, pero la plantilla de negocios en la Canirac podría reducirse en un 30 por ciento si no reciben mejores condiciones para la recuperación.
Insistieron en que haya incentivos fiscales en la Ley de Ingresos de Acapulco en el siguiente ejercicio fiscal, que plantearon la semana pasada ante la Comisión de Hacienda .
Asimismo en el gobierno federal, porque las condiciones en Acapulco todavía son muy malas. “Pero en este punto, no nos sirve de nada que nos hagan una prórroga en el pago del IMSS y del Infonavit para que en seis meses tengamos que pagar. Tiene que hacer una condonación, de lo contrario no podremos hacer frente a este compromiso que nosotros también con el simple hecho de la nómina y aguinaldo ya nos vemos muy mermados”.
Aclaró que seguirán tocando puertas, mañana, con el presidente Andrés Manuel López Obrador, que se espera visite Acapulco, “porque es imposible que se paguen esos derechos que efectivamente tiene el trabajador y que pedimos a la federación que pueda absorber estos costos”.
Informó que ayer se acordó una reunión directa el proximo viernes con el ayuntamiento de Acapulco para evaluar los avances sobre incentivos fiscales en el proyecto de Ley de Ingresos municipal.
“En función de ello ya veremos si volvemos con los diputados o vamos a pedirles que hagan modificaciones a la ley con esas facultades que tienen, o recurriremos a los amparos masivos el próximo año”.

 

Dañó Otis los 50 restaurantes de Barra Vieja y diez ya dan servicio nuevamente

Los propietarios del restaurante Brisa del Mar, Valentina Palacios y Valentín Palacios abrieron el negocio después del huracán y esperan recibir visitantes Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El restaurante Brisas del Mar, en Barra Vieja, reabrió el viernes pasado y sólo han llegado tres familias de turistas que vinieron a ver cómo quedaron sus propiedades.
El delegado del poblado de Barra Vieja, Nicolás González Morales, informó que los 50 restaurantes de la franja están dañados y 10 ya abrieron sus instalaciones.
Brisas del Mar es de los últimos negocios de playa de la carretera de Barra Vieja, a unos 150 metros se encuentra el puente que cruza el río Papagayo. Fue inaugurado en 1977 y su dueño, Valentín Palacios González, aseguró que nunca había vivido un fenómeno natural de esta magnitud de devastación, “éste es el más fuerte”.
Indicó que el huracán Otis “tumbó palmeras, se le quitó todo el techo a las casas, las láminas las voló, también los árboles que daban sombra, mucha frescura, nos protegíamos de los intensos rayos de sol”.
Celebró que este lunes los pobladores estuvieran “recibiendo con muchas ganas” los enseres domésticos que empezó a entregar este día la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) porque a muchos se les dañaron sus refrigeradores, sus colchones, “todo se mojó”.
Sin embargo, destacó, el huracán Otis golpeó sobre todo en términos económicos porque “la mayoría vivimos del turismo y con este fenómeno pues tan fuerte que pasó este año, deja desamparado a Acapulco, pero también a Barra Vieja donde vivimos nosotros”.
El también representante de la organización de Restauranteros de Barra Vieja pidió agua, despensas y turismo “y se necesita el apoyo del gobierno, sabemos que no es fácil”.
El apoyo, enfatizó, debe de provenir de los tres niveles de gobierno “para que sea más fácil, para que sean más rápido las cosas y para que se vea que el gobierno apoya a su pueblo, quiere a su gente en momentos difíciles como éste”.
El viernes pasado, los dueños de Brisas del Mar decidieron realizar la reapertura de las instalaciones porque “como vivimos de esto, estamos esperando a la gente y tenemos abierto porque no nos tumbó esta cabaña y la otra”, explicó Valentín Palacios debajo de una de éstas, que tiene una altura alrededor de 10 metros.
“Pero en la playa destruyó todo, las enramadas. Las mesas están enterradas por la arena y las palmeras aún están atravesadas”, enfatizó. Han recibido una familia por día desde el viernes.
Valentín Palacios expuso: “sufrimos daños, pero la necesidad nos hace que nos pongamos de pie y que echemos todos los kilos porque es necesario. Qué vamos a esperar? Nosotros nos debemos de poner de pie y así deben de hacer todos los compañeros”.
“No es esperar a que el gobierno venga y nos limpie”, dijo Valentina Palacios, hija de Valentín, y que estaba sentada a un lado de su padre en su silla de plástico. No había nadie alrededor más que otros tres familiares al fondo del restaurante. La alberca se veía limpia y fresca frente al calor de la tarde de este lunes.
Más de 20 familiares que dependen del negocio limpiaron las instalaciones. No tienen ahora trabajadores externos porque “se fueron a otro lado, donde les están dando empleo temporal y nosotros les decimos que sí porque ellos son los grandes empresarios, como Chedraui”, explicó Valentín Palacios.
Consiguieron una planta generadora para hacer funcionar los refrigeradores y guardar los pescados y los mariscos que venden, compartió su hija. Todavía no llega la energía eléctrica a Barra Vieja.
El delegado del poblado de Barra Vieja, Nicolás González Morales, informó que son entre 40 y 50 restaurantes que se encuentran en Barra Vieja, y “están destruidos. Hay restaurantes que no tienen ni para darle servicio a los clientes ahorita que vienen”.
“Afortunadamente hay algunos que les dejó una palapita por ahí y poquito, uno o dos clientesitos que están llegando ahorita, ya les están dando servicio”, mencionó ayer mientras soldados entregaban los enseres domésticos en el poblado.
El delegado expuso que son unos 10 restaurantes que son visitados “por turistas que tienen casas aquí en Acapulco y que vienen a ver cómo están sus propiedades y de allí se pasan a comerse un pescadito para apoyar la economía de Acapulco, que ahorita la economía está por los suelos”.