Vecinos de la colonia Cuauhtémoc denunciaron que el canal pluvial continúa azolvado y temen que esta temporada de lluvias se desborde el agua.
El canal pluvial se ubica entre las calles 10 y Vicente Guerrero, a cinco cuadras de la avenida Ejido.
Alrededor del canal pluvial hay maleza y montones de basura, además de escombros, al parecer de los vecinos que remodelaron sus casas, luego del huracán Otis.
El tramo del canal pluvial que es visible mide unos tres metros de largo por más de dos metros de profundidad. El canal pluvial en su mayoría pasa por abajo de las casas y éste desemboca hasta la glorieta de Aguas Blancas.
Adentro del canal pluvial hay desechos, tierra, incluso láminas galvanizadas arrastradas por el huracán Otis y troncos de madera.
La vecina Flor Hinojosa Castro, se quejó que este año no ha sido desazolvado el canal pluvial de la zona por las dependencias municipales.
Añadió que los vecinos temen que el agua se vaya a desbordar del canal pluvial e ingrese adentro de sus casas.
“Nuestro caso es especial, el agua pluvial pasa por abajo de nuestras casas, es decir está casi todo estrecho el cauce”, manifestó.
Dijo que “mejor hay que prevenir que lamentar, ojalá le ponga atención las autoridades del municipio”.
Pidió a los directores de las dependencias responsables de la limpieza en canales pluviales evitar una desgracia en esta temporada de lluvias. (Argenis Salmerón).
Los integrantes del movimiento Rescatando la Plazuela de Los Cántaros, denunciaron que durante la madrugada las autoridades municipales intentaron quitar la malla que rodea el lugar, supuestamente acatando un mandato judicial, que favorece a los comerciantes de alimentos.
Los integrantes del Movimiento cuestionaron que el municipio lo intentara hacer en la madrugada, aprovechando que sólo había dos vecinos de guardia, en que llegaron elementos de Protección Civil, que en conjunto con comerciantes, empezaron a cortar los amarres y la malla.
Lo cual consiguieron en un primer momento, pero poco a poco los vecinos de la colonia San Diego empezaron a reunirse, al tocar las campañas de la iglesia, por lo que suspendieron la acción, retirándose y amagando con que volverían porque sólo acataban una orden.
El retiro de la malla que rodea la plazuela fue solicitado por el secretario de Comercio, Juan Carlos Vázquez; el director de Protección Civil, Iván González, y el secretario general, Joaquín Álvarez Alonso, en conjunto con comerciantes que venden en el lugar, y que los vecinos piden que se quiten porque afectan los árboles que están en el lugar, al echarles aceite, ponerles clavos, colocar sus medidores y casetas.
Los integrantes del movimiento Rescatando la Plazuela iniciaron una disputa con el Ayuntamiento y comerciantes, para evitar que se construyan 17 locales permanentes, que ahora son de lámina, ya que eso complicaría la reubicación que están solicitando desde 1996, para recuperar ese lugar como espacio de esparcimiento y área verde.
Recordaron que en 1996, la colonia ganó un juicio para recuperar ese lugar de manos de comerciantes, pero lo debía ejecutar el Ayuntamiento y ninguna de las administraciones ha querido hacerlo. El 6 de enero de este año vieron que los puestos estaban siendo colocados en las calles aledañas, al preguntar, escuetamente les dijeron que por una obra.
Ese mismo día acordaron cerrar con malla el lugar, para evitar que los comerciantes entraran de nuevo, pero éstos aprovechando la madrugada se metieron y siguen vendiendo detrás de la cerca, en tanto, los vecinos llevan un plantón de seis meses.
El cercado tiene sellos de clausura de la Procuraduría de Protección Ambiental, por la afectación a los árboles, y pidió al Ayuntamiento que vigilara que nadie hiciera uso del espacio, pero el gobierno priista de Gilberto Solano Arreaga no cumplió, “porque no acató lo que dijo la procuraduría, pero sí busca ejecutar una orden que beneficia a comerciantes. Con eso demuestra que favorece a unos”.
Los activista dijeron que se han reunido con autoridades para buscar alternativas, porque no están en contra de los comerciantes de alimentos, sino de que éstos ocupen los espacios y no quieran irse, porque se dicen dueños o pagan al municipio que los protege, cuando se ha buscado que vuelva a sus orígenes de ser un área verde y de esparcimiento.
Dijeron que, por parte del Ayuntamiento, sólo los han atendido funcionarios menores porque Solano Arreaga no les ha dado la cara y tienen una próxima reunión con la secretaria de Gobierno, Anacleta López Vega; el titular de la Procuraduría de Protección Ambiental en Guerrero, Carlos Toledo, y el titular de la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Guerrero, Fausto Eduardo Olivares, y buscarían que estuviera el alcalde, Gilberto Solano.
Sobre los riesgos sanitarios porque también se pidió que se revisara la venta de comida en condiciones salubres.
Brigadistas de la Dirección de Salud municipal fumigaron y entregaron bolsitas con abate ayer a viviendas de las colonias Hogar Moderno y Aguas Blancas para combatir la proliferación del mosquito del dengue en esta zona céntrica de Acapulco, pero algunos vecinos les negaron la entrada a su casa.
Algunos argumentaron que porque estaban comiendo, otros que tienen enfermos que cuidar dentro de sus viviendas, un mecánico no permitió que fumigaran su terreno, lleno de fierros viejos y proclive a ser un refugio para el mosquito, porque tiene gallos que cuidar, y otra vecina simplemente dijo: “no, gracias”.
Los trabajadores de Salud municipal comentaron que esto ha sucedido en otros partes del municipio pese a la “contingencia” que se prevé que pueda producirse durante la temporada de lluvias y que tuvo su primer gran día apenas este jueves.
El Sur acompañó en la mañana de ayer la jornada de trabajo de los brigadistas del Ayuntamiento de Acapulco, que salieron del hospital de Hogar Moderno, ubicado a un costado del mercado de esta popular colonia del municipio, y caminaron por la calle aledaña de Aguas Blancas, perteneciente ya a la colonia del mismo nombre.
Es una vía en la que varios de los domicilios fungen como trabajo para mecánicos, por lo que hay varios carros en arreglo o simplemente destartalados públicamente, y estos fierros y lugares sucios son focos para la proliferación del mosquito que ocasiona la enfermedad del dengue, comentó uno de los brigadistas.
Eran en total ocho trabajadores de Salud municipal, todos identificados con su chaleco blanco y la leyenda Acapulco vs. Dengue, programa del Ayuntamiento puesto en marcha después del paso del huracán Otis, que ocasionó el aumento de casos de pacientes de esta enfermedad y que en lo que va del año y hasta el miércoles suman mil 843 casos, de los cuales han fallecido entre 12 y 13, informó a El Sur el director de Salud municipal, Aniceto Leguizamo Dimas.
Los trabajadores se dispersaron a lo largo de la calle, había dos fumigadores que entraban a las casas o a las viviendas donde les permitieron, después de que otro trabajador preguntaba a los vecinos si podían llevar a cabo su trabajo.
La mayoría de los vecinos de esta zona de Acapulco permitió el ingreso, además conocían a los trabajadores, y éstos fumigaron patios grandes, en algunos de éstos había muchos desechos.
El brigadista comentó que varios vecinos acumulan basura, pero no la tiran y se va juntando dentro de sus viviendas, lo que es un factor importante para la proliferación del mosquito.
También comentó que en otras colonias, como la Progreso, una de las que tiene mayor incidencia de dengue, observan este factor de riesgo y otro fundamental, que es la acumulación de agua en recipientes que no están limpios.
Los trabajadores de Salud entienden que acumulan agua porque su suministro escasea, pero parte de su labor es la “concientización” de que almacenar agua en recipientes que no están limpios pues propicia la propagación del dengue, además de que deben tapar los recipientes.
Después de la labor de concientización, sigue la entrega de abate, que en una jornada normal de 8 de la mañana a 4 de la tarde dan hasta un bulto de este material para el agua, es decir, 15 kilos.
Ayer, los vecinos de Hogar Moderno y Aguas Blancas recibieron abate después de que sus casas recibieron la fumigación debida, esta última es la tercera medida que aplican los brigadistas de Salud y de la que dijeron que no tiene impacto si los vecinos no mantienen limpios sus espacios de sus casas y los recipientes de agua.
Cuando se identifica un caso de dengue, los integrantes de Salud municipal llevan a cabo un “barrido” o cerco sanitario en 200 metros a la redonda y que consiste en la misma labor: concientización, abate y fumigación.
Además de la Progreso, otra colonia con alta incidencia de dengue es Ciudad Renacimiento, donde los brigadistas también han encontrado resistencias para entrar a los domicilios, en algunos de éstos simplemente no está el dueño o el habitante, y en otros casos se debe a la inseguridad que prevalece en la zona, lo que genera desconfianza hacia los funcionarios que llegan a visitar esta zona suburbana del municipio.
Las brigadas se hacen de lunes a viernes, próximamente van a ir a San Agustín, en la zona rural no han encontrado muchos casos y tampoco los factores de riesgo comentados, además que los pobladores reciben a los brigadistas porque ya hay una comunicación previa con el comisario de la localidad.
Vecinos de la colonia Cañada de los Amates denunciaron que funcionarios del Ayuntamiento de Acapulco y un grupo de personas pretenden despojar un espacio público y colocaron tubos metálicos y cadenas para apartar cajones de estacionamiento.
Ayer durante una protesta en la entrada del parque recreativo Amates, en la colonia Cañada de los Amates, un vecino denunció que un grupo de personas, entre las que señaló a funcionarios públicos del Ayuntamiento, buscan intimidarl para que desistan en su protesta de que no cierren el espacio público que usan los señalados como estacionamiento cuando es un parque recreativo.
El vecino, quien pidió omitir su nombre por seguridad, indicó que lleva más de 11 años viviendo en este lugar y nunca ha tenido problemas con nadie, pero el 5 de junio fue víctima de un acto de intimidación ya que “acudieron personas a amenazarme” por protestar en contra de que se privatice el estacionamiento público que está contiguo al parque Amates, que recientemente fue remodelado tras el paso del huracán Otis.
Añadió que el pasado 5 de junio le marcaron a su número personal y le amenazaron para que desistiera de su exigencia, la cual señaló es legal y también legítima, y por lo tanto no desistiría en su lucha para que no se cierre este lugar al público. Dijo que de apropiarse ese espacio se congestionaría la calle que pasa alrededor del parque porque los autos se estacionarían en ambas aceras.
Aseveró que funcionarios del municipio pretenden imponer esta medida restrictiva pese a que “no tienen sustento legal ni razonamiento lógico alguno”, ya que no cuentan con permiso de la Dirección de Servicios Públicos Urbanos del Ayuntamiento de Acapulco.
Vecinos del poblado de Matlalapa, municipio de Tixtla y comuneros de Zumpango, Eduardo Neri, rechazaron la construcción del relleno sanitario. En la foto, Antonio Ávila, Julio Pérez, Luis Castro, Reyes Duarte y José Sánchez Foto: Jessica Torres Barrera Vecinos del poblado de Matlalapa, municipio de Tixtla, y comuneros de Zumpango, Eduardo Neri, rechazaron la construcción del relleno sanitario por parte del Ayuntamiento de Chilpancingo, en la grafica Antonio Ávila, Julio Pérez, Luis Castro, Reyes Duarte y José Sánchez. Foto: Jessica Torres Barrera
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Vecinos del poblado Matlalapa, municipio de Tixtla, así como comuneros de Zumpango, de Eduardo Neri, rechazaron la construcción del relleno sanitario a cargo del Ayuntamiento de Chilpancingo.
El vertedero se construye cerca del nuevo libramiento a Tixtla, a unos 4 kilómetros de Chilpancingo, en las colindancias de la comunidad Matlalapa y los Bienes Comunales de Zumpango.
Este miércoles, en conferencia de prensa, una comisión encabezada por Antonio Ávila Salas y Juan Hernández, del núcleo agrario de Zumpango, así como Julio Pérez Tapia, Luis Álvarez Castro y Reyes Duarte Ortuño, de Matlalapa, informó que consultaron con expertos y les aseguraron que el relleno sanitario que se construye no cumple con la Norma Oficial 083.
Los comuneros de Zumpango informaron que el relleno sanitario se construye a unos 150 metros de los mantos acuíferos ubicados en los terrenos de los Bienes Comunales de Zumpango, además de que pone en riesgo a la fauna y flora de la zona.
En tanto que los vecinos de Matlalapa informaron que el vertedero se encuentra a unos 500 metros de las casas de esta comunidad, por lo que temen que se convierta en un lugar de contaminación, de malos olores y en donde pululen roedores, moscas y zopilotes, por los desechos que se van a ir a depositar cerca de ahí.
La presidenta municipal de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, informó el pasado lunes, en su conferencia de prensa, que una de las celdas del relleno ya se está terminando y que entraría en operación en alrededor de un mes.
La alcaldesa presumió que este sería el primer relleno sanitario intermunicipal en la región Centro del estado, pues también será utilizado por los municipios de Tixtla y Eduardo Neri.
Sin embargo, los vecinos de Matlalapa advirtieron que “el problema se va a complicar en cuanto llegue el primer camión con basura”, pero no informaron qué acciones llevarían a cabo.
Julio Pérez Tapia, de Zumpango, informó que desde mayo de 2014, cuando se intentó por primera vez construir el relleno sanitario, el comisariado de Bienes Comunales interpuso una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) “por el daño ecológico que implicaba esa obra, apoyada entonces por los gobiernos municipales de Chilpancingo y Tixtla”.
Denunció que cuando se comenzó la obra, “hicieron una devastación total de la flora y la fauna”, que destruyeron las especies endémicas, lo que provocó la inconformidad de los comuneros de Zumpango.
Contó que después de la denuncia, personal de la Semarnat realizó una supervisión, en 2015, y les notificaron por escrito que la obra, en efecto, “no cuenta con la autorización para el cambio de uso de suelo en terrenos forestales”, que por ello quedaron suspendidos los trabajos.
“Ahora nos quieren tomar el pelo, diciendo que sí cuentan con los estudios y que cumplen con la Norma Oficial 083, cuando es falso”, aseguró.
El comunero agregó que su inconformidad no es fortuita, “no nos inconformamos sólo porque no nos gusta, sino porque nos vienen a afectar en nuestro terreno”.
Otro de los comuneros, Juan Hernández, se manifestó en contra de la obra, porque informó que a 150 metros están los mantos acuíferos dentro de los bienes comunales, que serán contaminados por el escurrimiento de los lixiviados, “por eso nos hemos opuesto desde 2014”, declaró.
Aseguró que con expertos en la materia constataron que la membrana que se está colocando a las celdas “no va de acuerdo con las normas”.
Antonio Ávila, de la comunidad de Matlalapa, aclaró que su oposición no es por un capricho, sino porque el vertedero “nos va a traer muchos problemas a nuestra población, porque no se cumple con la Norma Oficial 083”.
Dijo que con ese relleno sanitario se va a ahuyentar a la fauna de la zona e informó que ahí hay venado cola blanca, conejos, jabalí, coyote, pantera, puma y una variedad de aves.
En tanto que entre las especies de la flora hay cozahuates, cuajilotes, huizache, cedro, copal, maguey y zoyacahuite.
Contó que le enviaron un oficio al actual delegado de la Profepa, Omar Magallanes Telunbre, con copia a la Semarnat “para que reaccionen”, pero se quejó de que no han recibido respuesta “ellos (el Ayuntamiento de Chilpancingo) siguen construyendo el relleno”.
Los integrantes de la comisión de vecinos y comuneros, advirtieron que no quieren realizar acciones como bloqueos, pero advirtieron que “el problema se podría complicar en cuanto llegue el primer camión con basura”, pero no precisaron si van a impedir su ingreso.
El terreno donde se construye el vertedero es propiedad del Ayuntamiento de Chilpancingo, pero se encuentra dentro de la demarcación de la comunidad de Matlalapa, municipio de Tixtla.
El tanque de almacenamiento de agua de Hornos Insurgentes, que abastece a varias colonias de esa zona Foto: Carlos Carbajal
Ramón Gracida Gómez
Los vecinos del fraccionamiento Hornos Insurgentes tienen problemas en el suministro de agua pese a que al tanque de almacenamiento de agua de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) que se encuentra en este fraccionamiento está en funcionamiento.
Vecinos comentaron que por varias semanas no les llega el agua o no es suministrada con la fuerza suficiente para que suba a sus almacenamientos, entonces tienen que pagar a pipas para que les lleven agua.
Además del agua y las fugas en la tubería, como la que se encuentra en la recién remodelada calle Cerro Azul, este fraccionamiento céntrico de la clase media y clase media alta de Acapulco tiene otras carencias de servicios públicos, por ejemplo, la recolección de basura y las deterioradas calles, que son importantes vías de comunicación para la ciudad porque transitan desde la avenida Ruiz Cortines hasta la Cuauhtémoc.
El Sur visitó el lugar donde se encuentra el tanque, que tiene una capacidad de almacenamiento de 5 mil metros cúbicos y que se encuentra en funcionamiento pese a que el huracán Otis golpeó fuertemente esta parte alta del municipio, que se encuentra en el punto más elevado de este cerro.
El portón que delimitaba las instalaciones de CAPAMA con el resto del fraccionamiento salió volando y quedó arrumbado en un barranco, que funciona como límite entre Hornos Insurgentes y la colindante colonia 13 de Junio.
Una vecina consultada por este periódico comentó los daños en las viviendas que ocasionaron las fuertes ráfagas de viento y la intensa lluvia que se produjeron en la madrugada del 25 de octubre pasado.
El tanque, fabricado principalmente de fibra de vidrio y metal, tuvo algunos daños, sobre todo en el techo hecho de lona, y algunas partes todavía siguen rasgadas tras el paso del huracán categoría 5.
Fue en 2017, durante el gobierno del priista Héctor Astudillo Flores, cuando fue remodelado el histórico tanque de agua del fraccionamiento Hornos Insurgentes por la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (Capaseg) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con una inversión de 43.1 millones de pesos, precisa el video promocional de la obra pública.
El tanque de Hornos Insurgentes se ubica al final de la calle Cerrada del Tanque y el almacenamiento de agua beneficia a 25 mil vecinos de 27 colonias del poniente de Acapulco, entre ellas, el mismo fraccionamiento Hornos Insurgentes, Vista Alegre, Venustiano Carranza, Universitaria, Rubén Jaramillo, Jardín Palmas, Jardín Mangos, Jardín Azteca, Florida Parte Alta, Altamirano, Ángel Aguirre, Membrillo y Alto Membrillo y Punta Gorda.
Asimismo, fraccionamiento Bella Miel, Villas Paraíso Escondido, Reforma Agraria, Calle 1,2 y 3 y Apantle, fraccionamiento Marbella, Clemencia Figueroa, Miramar, San Isidro, Pedregoso, Pie de la Cuesta, entre otras colonias.
Sin embargo, el suministro de agua, por lo menos en Hornos Insurgentes, tiene graves deficiencias, que se percibe desde el corte de agua por varios días, incluso semanas, hasta la llegada de agua a las viviendas con poca presión, lo que ocasiona que sólo llega un “chorrito” y no sube a los tinacos, comentó una vecina de este fraccionamiento.
Fue apenas el 4 de junio que El Sur publicó una denuncia de otro vecino del mismo fraccionamiento, que vive en unos condominios de la avenida Baja California, cercanos al tanque del agua de CAPAMA, y que dijo no tener agua en su vivienda desde hacía dos semanas.
Se pretendió buscar a algún funcionario de CAPAMA que resguarde las instalaciones del tanque de Hornos Insurgentes, pero la caseta está vacía y deteriorada, entonces los funcionarios sólo acuden a revisar en un determinado tiempo que el tanque esté en buen funcionamiento, comentó la vecina de esta zona.
Otros vecinos del fraccionamiento Hornos Insurgentes comentaron que por el constante problema de la falta de agua, tienen que pagar pipas que van desde los 400 hasta los 700 pesos, pero los precios fluctúan de acuerdo con la demanda del suministro.
Vecinos de los poblados de la Sabana y Tres Palos atienden las observaciones de técnicos de Sembrando Vida Foto: Ramón Gracida Gómez
Ramón Gracida Gómez
Técnicos del programa federal Sembrando Vida impartieron este sábado en la Preparatoria Popular General Emiliano Zapata, un taller de elaboración de sustrato a vecinos de los poblados de La Sabana y Tres Palos para reforestar después algunas áreas aledañas al río de La Sabana y promover la participación ciudadana.
Fue la segunda sesión del proceso organizado por la organización Guerrero es Primero, el Comité Social Acapulco-Coyuca y la fundación Sertull para el fortalecimiento de capacidades de comunidades del río de La Sabana en Acapulco y ejercer el derecho humano a un medio ambiente sano.
También participan vecinos en la comunidad rural del Kilómetro 30 y el próximo sábado se repetirá el mismo taller de elaboración de sustrato en la Preparatoria Othón Salazar de aquella localidad impartido por los técnicos de Sembrando Vida, que también participan en otros procesos de reforestación del municipio a raíz de la devastación de la naturaleza ocasionada por el huracán Otis.
Después de este taller, faltaría dos capacitaciones, una sobre la elaboración de composta y otra de elaboración de productos sanitarios; luego se van a proponer algunas fechas, posiblemente en julio y agosto, para que los participantes y los vecinos del río de La Sabana comiencen con la reforestación de esta zona, para contrarrestar a su vez los altos niveles de contaminación que presenta.
El proyecto de la reforestación del río de La Sabana fue propuesto desde el año pasado por Guerrero es Primero como parte de la recuperación de estas áreas por medio de la participación de sus propios habitantes, quienes relataron en otra ocasión que la contaminación del río se debe principalmente la falta de tratamiento de aguas residuales y los tiraderos clandestinos de basura.
Sus testimonios fueron compartidos durante sesiones similares el año pasado en la Preparatoria Popular General Emiliano Zapata, ubicada en la avenida Lázaro Cárdenas, y en donde participó el párroco de La Sabana, Jesús Mendoza Zaragoza, quien impulsa nuevamente el proyecto.
Los vecinos del río de La Sabana indicaron que los efectos de la contaminación se ven en las enfermedades estomacales y de la piel, y también en la mortalidad de peces y la deforestación de las partes aledañas al río y tiene como daños colaterales la misma contaminación en la laguna de Tres Palos.
La idea de reforestar las áreas del río de La Sabana fue pausado por el paso del meteoro del 25 de octubre, pero las consecuencias de este huracán de categoría 5 impulsaron a su vez la importancia de plantar árboles, al igual que en otras áreas de Acapulco y donde participan los tres órdenes de gobierno y asociaciones civiles ambientalistas.
En este año, la primera sesión de la formación técnica se llevó a cabo el 18 de mayo en la preparatoria del Kilómetro 30, localidad que se encuentra en la carretera federal México-Acapulco, y consistió en la identificación de las plantas que son propicias para que sean sembradas en este municipio costero.
El taller fue impartido por los técnicos productivos de Sembrando Vida de Acapulco, Raúl Chávez Quiroz y Lizbeth Galindo Hipólito, quienes expusieron la importancia de que este mismo proceso fomente la participación ciudadana.
En el mismo sentido, el representante de Guerrero es Primero, Fernando Terrazas Sánchez Baños, comentó este sábado que uno de los objetivos es que los vecinos de esta zona de Acapulco “se apropien” del proyecto y cuiden las plantas que van a sembrar en el río de La Sabana, además de que se va a promover la arborización de las banquetas en las vías cercanas a La Sabana con el apoyo de las autoridades.
Fernando Terrazas agregó que otra parte del proyecto consiste en la construcción de un vivero comunitario, pero todavía están por definir la ubicación del terreno en el que pretenden llevar a cabo este trabajo del cuidado del medio ambiente y la participación ciudadana.
Durante el taller de este sábado los vecinos de La Sabana y Tres Palos, en donde participó el párroco Miguel, aprendieron sobre las condiciones que se requieren para el proceso de germinación, como son la temperatura, humedad y estabilidad, al igual que sobre los tiempos de espera para sembrarlas.
Los técnicos explicaron la diferencia entre la elaboración de sustrato y de composta, el primero contiene elementos que ya tuvieron anteriormente un proceso de descomposición, mientras que el segundo es elaborado con productos frescos, como los desperdicios de comida.
Los 15 vecinos que participaron en el taller del sábado, la mayoría adultos mayores, colocaron semillas de calabaza, cilantro, marañona, limón, aguacate, maracuyá, cacahuananche y rábano, en pequeñas bolsas negras con tierra, y escribieron sus nombres en ellas; van a trasplantarlas cuando tengan 10 centímetros de altura.
Vecinos de la colonia Hogar Moderno se quejaron que su canal pluvial está azolvado y temen que en esta temporada de lluvias se desborde el agua del cauce.
El canal azolvado con diferentes desechos están entre las calles Río Bravo y Río Colorado, en un tramo de unos 100 metros lineales.
El cauce pluvial mide aproximadamente tres metros de ancho por dos metros de altura, cerca de las viviendas construidas de material.
Adentro del cauce pluvial hay diferentes desechos y maleza crecida de más de un metro, incluso residuos de los estragos del huracán Otis como láminas galvizadas.
Además, hay vertimiento de aguas residuales de las viviendas en el canal pluvial que desemboca en la glorieta de Aguas Blancas.
También los vecinos se organizaron y pusieron una leyenda escrita en una lámina galvanizada de “No tirar basura”.
La vecina Adolfina Gutiérrez Carmona, se quejó que las autoridades no han ido a desazolvar el canal pluvial, “solamente un tramo limpiaron”.
Manifestó que los vecinos temen que el agua se desborde del canal pluvial en esta temporada de lluvias, “como pasó durante el huracán Otis”.
Reconoció que algunos vecinos arrojan sus aguas residuales al cauce pluvial, “hay una contaminación tremenda”.
Indicó que algunos vecinos se organizaron para colocar de manera provisional un anuncio para evitar que otras personas arrojen basura al canal.
“Ojalá las autoridades vengan a supervisar y multen a los que arrojan sus aguas negras al canal”, puntualizó.
El señor Pedro Salazar Irra se quejó de que un tramo del canal pluvial de las calles Río Bravo y Río Colorado está azolvado.
“Los trabajadores del Ayuntamiento solamente limpiaron un tramo, se tomaron la foto y se fueron, y atrás de eso está lleno de basura”, reclamó.
Añadió: “todavía están a tiempo para que vengan a limpiar, la verdad sí queremos el apoyo de las autoridades, es que tetemos miedo que se desborde el agua en las lluvias”.
Vecinos de la colonia Nueva Era se quejaron que su canal pluvial está azolvado, y que una zanja la ocupan como tiradero clandestino a cielo abierto, después del impacto del huracán Otis.
El canal pluvial de la colonia mencionada, ubicada en la zona poniente, está azolvada por desechos que incluyen los aportados por el huracán Otis.
El canal pluvial mide aproximadamente dos metros de ancho por menos de un metro de altura, ubicada a un costado de la vía principal de la colonia referida.
Algunos vecinos vierten sus aguas residuales al canal pluvial, por lo que desprende malos olores en la zona.
Las casas en su mayoría están construidas de madera y láminas de cartón, y se ubican a unos tres metros del canal pluvial.
Mientras que la zanja que se formó durante el impacto del huracán Otis está cerca de la carretera vieja de la vía federal Acapulco-Zihuatanejo, y está llena de basura.
La zanja mide al menos 10 metros del altura, y abarca un carril de la vialidad, por lo que la circulación de vehículos es reducida.
Los vecinos de otras colonias vacían sus desechos en la zanja, porque no les permiten hacerlo en el contenedor, ubicado a unos 10 metros, a un costado de la vía federal.
El área se convirtió en un basurero clandestino a cielo abierto y desprende malos olores, incluso tiran animales muertos.
El vecino Fabián Ramírez Solís se quejó que este año las autoridades no acudieron a desazolvar el canal pluvial de la colonia.
“Todavía hay basura que arrastró el huracán Otis, está repleto de basura y ya hay miedo de los vecinos de que se vaya a desbordar el agua”, comentó.
Criticó que algunos vecinos “no tienen educación, tiran sus aguas negras al canal, ojalá la autoridad venga a supervisar que hay contaminacion y les impongan una multa”.
Reclamó que hay vecinos de otras colonias y “vienen a tirar su basura en una zanja que se formó por el Otis, lo están convirtiendo en un basurero clandestino”.
La señora Claudia Valente Olvera, se quejó que las dependencias del municipio no han desazolvado el canal pluvial de la colonia.
“Nos tienen en el olvido, no hay las condiciones, no tenemos buenos servicios públicos y ahora hasta basurero clandestino quieren formar”, manifestó.
Declaró que hay muchas anomalías en la colonia como el canal pluvial azolvado, aguas residuales, y un tiradero clandestino, y “para rematar no tenemos agua potable”.
Agregó que después del huracán Otis se rompió un tramo de la carretera vieja y formó una zanja, “es un peligro para los peatones y automovilistas, pero lo peor es que están tirando la basura en el lugar”.
Vecinos del fraccionamiento Hornos Insurgentes, denunciaron que no tienen agua desde hace dos semanas, sin que CAPAMA resuelva el problema.
Los afectados están asentados en los condominios de la avenida Baja California, colindante con la colonia Progreso.
Los inconformes reclamaron que los trabajadores de la paramunicipal no contestan los teléfonos para reportar la falta de servicio.
El vecino Alejandro Hipólito Díaz, se quejó que tiene dos semanas sin agua potable: “no es posible que haya tanta omisión”.
Criticó que ya reportaron a la paramunicipal la falta de servicio, pero “ya no contestan el teléfono, no resuelven”.
Señaló que los vecinos tienen que comprar pipas con agua en mil pesos o rellenar garrafones de 15 pesos, “al menos cinco diarios compramos”.
“Ojalá ahora sea un mejor gobierno, y que el agua no haga falta en Acapulco, porque con este calor, es un infierno”, puntualizó.
Exigió a CAPAMA restablecer el servicio de agua de manera inmediata, porque aseguró que los vecinos pagan mensualmente su recibo.
La vecina Valeria Gómez Agatón reclamó que tiene dos semanas sin agua potable, mientras que CAPAMA hace caso omiso.
Añadió que ya reportaron la falta de servicio, pero después “no contestan el teléfono para reclamar nuevamente”.
“En las oficinas dan miles de pretextos, ya pasaron las elecciones, ahora que se pongan a trabajar para el bien de Acapulco”, manifestó.
Amagó que los vecinos se están organizando para cerrar las oficinas centrales de la CAPAMA por la falta de agua.
Exigió el restablecimiento de bombeo en la zona residencial para evitar un movimiento de los colonos. (Argenis Salmerón).