Vecinos de diferentes colonias se quejaron porque se formaron nueve horas para recibir la despensa en la glorieta de la Vía Rápida.
La fila de personas abarcó de la glorieta de la Vía Rápida, a un costado de la avenida Costera, hasta frente a la agencia automotriz Nissan.
Según, los vecinoa llegaron a formarse a las 9 de la mañana y hasta la 6 de la tarde repartieron las despensas.
Manifestaron que por medio de las redes sociales se enteraron de la entrega de las despensas, que incluyen una tarjeta de regalo de las tiendas Soriana o Aurrerá.
La mayoría de las personas vienen con sus cupones y otras se bajaron de su automóvil al ver la fila.
Las personas, en su mayoría mujeres, estuvieron formadas y se protegieron del sol con paraguas.
La vecina de la colonia Progreso, Claudia Lara Cabrera, dijo que se enteró por medio de las redes sociales de la entrega de despensas.
“Yo traigo mis cupones en mi bolsa para cuando vea el camión del Ejército, me baje del carro y cambie el cupón”, acotó.
Se quejó que los soldados no dan horario y no precisan el lugar para la entrega de despensas que tienen la tarjeta de regalo.
Manifestó que la despensa ayuda a la economía de las familias, “son como mil pesos en productos y más de 500 pesos en la tarjeta de regalo”.
Criticó las disputas de las personas por el lugar en la fila de las despensas, “todo debe ser en orden, por eso luego se van los soldados, comentó.
Consideró que las personas “se desesperan, piensan que se van a acabar las despensas, son las filas enormes”. (Argenis Salmerón).
Vecinos de siete comunidades de la zona rural de Acapulco, extendieron su protesta hacia el sistema de captación Papagayo II y lo tomaron como el que mantienen el sistema Papagayo I desde hace 10 días por falta de censo del gobierno federal, luego de más tres meses del huracán Otis.
Los inconformes aseguraron que por falta de atención de los tres órdenes de gobierno, hoy en la mañana se tomó el sistema de captación Papagayo II, ubicado en el poblado de Salsipuedes.
Añadieron que ahora tienen tomados los dos sistemas de captación que abastecen de agua al municipio de Acapulco.
Afirmaron que fueron afectados por el huracán Otis y que el delegado federal de los programas sociales en Guerrero, Iván Hernández Díaz, constató en un recorrido los daños en las viviendas.
Las comunidades que no fueron censadas son Cruces de Cacahuatepec, El Rincón, Ranchito, Carrizo, Garrapatas, Aguacaliente y Amatillo.
En declaraciones por teléfono, una vecina que no dio su nombre dijo que ayer por falta de atención de las autoridades tomaron el sistema de captación Papagayo II, en la comunidad de Salsipuedes.
Añadió que desde hace 10 días mantienen tomado el sistema de captación Papagayo I, en la comunidad de El Rincón para exigir ser censados.
Reclamó que ninguna autoridad de los tres órdenes de gobierno se ha acercado a atender a los vecinos de las siete comunidades damnificadas por el huracán Otis.
“La gente está molesta y cansada y más porque miraron que Iván Hernández declaró que no habrá apoyos para nosotros porque no hubo daños, pero es mentira hay casas dañadas”.
Contó que el delegado federal de los programas sociales en Guerrero, Iván Hernández Díaz, acudió a las comunidades para constatar los daños en las viviendas.
Indicó que después hicieron algunos registros de apoyo para dar el dinero de limpieza y primera para para la reconstrucción, pero “lo cortaron de tajo”.
Criticó que en la entrega de la primera parte de la reconstrucción firmaron el sobre amarillo por 17 mil 500 pesos, pero tenía 10 mil pesos, “son una de las inconsistencias que había, no se vale”.
“Después mandaron a traer a los puros comisarios bajita la mano y después que nos iban a dar 8 mil pesos, los enseres y la media cuponera por eso la molestia”, puntualizó.
Sostuvo que los manifestantes que tomaron los dos sistemas de captación los están dejando fuera del beneficio que ofreció el gobierno federal.
Declaró que los vecinos de las comunidades de Apalani y El Campanario, que están cerca del municipio de San Marcos, fueron beneficiados con el censo.
Vecinos de la colonia Bellavista pidieron al Ejército dar más fichas para la entrega de enseres domésticos para evitar quedarse a dormir afuera del parque Papagayo.
Dijeron que solamente entregan 250 fichas para la misma cantidad de paquetes de enseres domésticos, siendo que afuera del centro acuático El Rollo dan 500.
Manifestaron que se tienen que quedar a dormir una noche para no perder el turno en la fila, porque aseguraron las personas no respetan los lugares a pesar que se anotan.
Indicaron que la mudanza cobra 400 pesos para las colonias aledañas a la avenida Ejido.
Ayer se entregaron los enseres domésticos a los vecinos de las colonias Bellavista, Ejido y Vista Alegre.
Los enseres otorgados son un refrigerador marca Midea, una estufa de cuatro quemadores, licuadora, ventilador y colchón.
En declaraciones a El Sur, Teresa López, pidió al Ejército dar más fichas para la entrega de enseres domésticos.
Añadió que los soldados entregan 250 fichas y afuera del centro acuático El Rollo dan de 500 a 800 fichas.
Indicó que al otorgar pocas fichas obligan a las personas quedarse dormir afuera del parque Papagayo, “también las personas son bien avorazadas”.
Pidió a los soldados otra sede para la entrega de los enseres domésticos, “está muy lejos el parque, está más cerca la UDA”.
“Apesar que hay una lista de orden, a la mera hora se meten las personas, entonces por eso se quedan a dormir”, puntualizó.
Con maquinaria pesada retiran las rocas que fueron arrastradas en el río Camarón durante el paso del huracán Otis Foto: Jesús Trigo
Aurora Harrison
Vecinos de diferentes colonias de la ciudad se quejaron de que hay apagones constantes y la falta de energía eléctrica en sus hogares y negocios, a más de tres de meses del daño en postes y cableado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ocasionado por el huracán Otis.
Aunque han transcurrido más de tres meses, en las calles como se ha mencionado en estas páginas hay cables de energía eléctrica y telefonía tirados, hay zonas donde las personas dejan sus bolsas de plástico con desechos, negocios que fueron saqueados siguen cerrados.
En el Centro de la ciudad, por la calle Tadeo Arredondo, la luz se fue en la noche y por la mañana hubo varios apagones, también en el condominio Vista al Mar del fraccionamiento Las Playas los vecinos dijeron que desde la noche del domingo no tenían luz.
Donde se encuentran las oficinas de este periódico estuvieron varias horas sin luz, negocios aledaños al inmueble dijeron que eso les afectaba porque su mercancía que va refrigerada se puede dañar, como en el negocio de venta de paletas de hielo.
Otros lugares en donde se reportó que hubo apagones fue en el Barrio de la Cuerería, en el Barrio de la Fábrica, en una parte de la colonia Vista Alegre y en la avenida Constituyentes, donde fue por unas horas y después regresa.
La vecina Yesenia del fraccionamiento Las Playas contó que la luz se fue desde las 11 de la noche del domingo y ayer lunes a las 1 de la mañana seguía sin servicio, pero que no era la primera vez que se va, que en la semana ha tenido dos apagones. Sostuvo que eso afecta porque su refrigerador que está conectado y donde guarda sus alimentos se pueden echar a perder si no se restablece el servicio con normalidad.
En redes sociales usuarios se han quejado de las fallas constantes de luz y las llamadas al número de atención ciudadana, pero tardan en acudir a revisar la falla. Muchos reconocen que después del huracán se cayeron varios postes y transformadores.
Del servicio de recolección de basura en la calle 5 de Mayo después de las oficinas de Registro Civil había un montón de escombros y encima había bolsas de plástico con residuos sólidos; a unos 100 metros los vecinos acumulan la basura en una esquina para que el camión se las lleve, pero ayer a las 12 de la mañana no había pasado.
Otro lugar donde había basura acumulada es en la colonia Miguel Alemán, por donde está la planta tratadora de Aguas Blancas, y donde los vecinos se quejan de que el servicio de agua potable es irregular que les llega una o dos veces a la semana.
Por otra parte, ayer en el cauce del río de El Camarón había maquinaria pesada retirando las piedras y la tierra que se acumuló con el arrastre provocado por la lluvia tras el impacto del huracán Otis.
En el Malecón siguen las maniobras para sacar embarcaciones que fueron afectadas con el huracán y ayer había pedazos de escombros de yates en ese lugar y una maquinaria que se encontraba haciendo labores para desmantelarlos.
En tato el gobierno municipal informó que en el sexto día de actividades del Centro Municipal de Comunicación y Operación se recorrieron los cauces pluviales de la Garita-Amates, Club de Golf, Altos de Costa Azul.
Unos 30 vecinos de diferentes colonias encabezados por la diputada federal por Morena y presidente del Colectivo de Organizaciones Solidarias, Rosario Merlín García, tomaron pormás de dos horas las oficinas de Maquinaria Pesada, Conservación y Mantenimiento de Hogar Moderno, para exigir retiro de escombro y rastrilleo.
Después se pasaron a Alumbrado Público, donde pidieron que se atendieran las peticiones de rehabilitación de luminarias que hicieron desde el año pasado. Luego de que fueron atendidos se trasladaron a la CAPAMA en donde pidieron atender el desabasto del servicio.
Poco antes de las 8 de la mañana los vecinos de colonias como La Frontera, Nueva Generación, Ciudad Renacimiento, Ampliación Silvestre Castro, San Agustín y poblados como Amatillo y Tres Palos dijeron que desde el año pasado antes del huracán Otis entregaron a los funcionarios sus peticiones y con el huracán se agravaron.
La diputada dijo que el cierre fue por la falta de atención a sus planteamientos, que son rastrilleo de los caminos en el poblado de Amatillo, retroexcavadora para la colonia Órganos de San Agustín, bacheo en la calle que se dirige a la Autopista Diamante de Tres Palos.
Los vecinos después pasaron a la Dirección de Alumbrado Público, que está junto a la de Maquinaria Pesada, entregaron oficios solicitando rehabilitación de luminarias, luego fueron a CAPAMA donde pidieron el servicio de agua potable.
Vecinos de la colonia Centro denunciaron que desde hace 15 días hay constantes apagones y los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) justifican que hay una “falla en el circuito”, debido a la secuelas que dejó el huracán Otis.
Desde el domingo en la noche hasta ayer el servicio de luz fue irrugular desde la Vía Rápida hasta el Zócalo.
Las casas y negocios afectados por los constantes apagones comprenden en tramos de las avenidas Costera, Cuauhtémoc y los barrios históricos de Acapulco.
Algunos dueños de negocios como miscélaneas, tiendas de conveniencia y farmacias optaron por usar plantas de energía eléctrica por la falta de servicio.
Según, los afectados el tiempo por falta de energía eléctrica va de cuatro a seis horas sin servicio.
Manifestaron que ya reportaron la falta de energía ante la CFE y responden que andan reparando los trabajadores.
Indicaron que los apagones de energía eléctrica están desde hace 15 días y no hay una reparación eficaz por parte de la CFE. (Argenis Salmerón).
Vecinos de la colonia Francisco Villa bloquearon tres horas la avenida Ruiz Cortines para denunciar que no tienen agua desde hace cuatro meses, sin que la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), los atienda.
A las 10:30 de la mañana, unos 60 vecinos cerraron los dos sentidos de la vialidad, afuera del cárcamo de agua de la CAPAMA, cerca de la Unidad Académica de Turismo, a unos 300 metros del hospital regional Vicente Guerrero del IMSS.
Los inconformes aseguraron que los directivos de la CAPAMA justifican que no sirven las válvulas y las bombas.
Reclamaron que tienen que comprar pipas con agua de 2 mil 500 pesos o acudir a los pozos para abastecerse.
“Cuatro meses sin agua”, “CAPAMA queremos agua”, “Estamos cansados de mentiras, CAPAMA, queremos agua, urge”, “Queremos agua no promesas”, fueron algunasde las pancartas mostradas.
En declaraciones a reporteros, el vecino José, que no dio sus apellidos, se quejó que tienen cuatro meses sin agua potable, “no es pretexto el huracán Otis, no teníamos desde antes”.
Reclamó que los trabajadores de la CAPAMA justifican que no sirven las válvulas o que las bombas no sirven, “no es posible teniendo cerca el sistema de cárcamo”, señaló.
Indicó que los vecinos tienen los recibos pagados vigente y otros por año, y están sin servicio, “no es justo que nos traten de esa manera”.
Denunció que los vecinos tienen que comprar pipas con agua en 2 mil 500 pesos o acudir a los pozos para abastecerse.
“Simpre lo mismo con diferentes administradores de CAPAMA, se la pasan con sus promesas y no cumplen”, puntualizó.
Declaró que “los vecinos ya están cansados de diferentes injusticias y también justifican que no paguemos el agua”.
Manifestó que los vecinos invitan a los trabajadores de CAPAMA a un recorrido para supervisar las instalaciones en malas condiciones, “se excusan atrás de un escritorio y no hacen sus funciones correctamente”.
A la 1:30 de la tarde, los vecinos retiraron el bloqueo de la vialidad, luego de que el director de Gobernación, Ramón Montiel Mejía, acudió al lugar de la afectación.
Ayer se observó poca gente haciendo fila para recibir el paquete de electrodomésticos y enseres en el fraccionamiento Costa Azul Foto: Jesús Trigo
Aurora Harrison
Wendy, vecina de la colonia Progreso y afectada por el huracán Otis ayer recibió sus enseres domésticos en el parque Papagayo, después de una semana de estar dando vueltas, hasta que el domingo le entregaron una ficha y sólo tuvo que quedarse una noche.
Ayer a las 9:30 de la mañana junto con su mamá ya estaban afuera del parque con su paquete de enseres, esperaban a otra persona para irse juntas en la misma camioneta de mudanzas, la cual les iba a cobrar 800 pesos a cada una.
“Al principio la fila iba avanzando muy lento, casi no había avance y era lo que preguntábamos porque ya tenía desde un día antes mi mamá y no se lograba avanzar, pero nos dimos cuenta que otras personas se estaban metiendo en la fila, esa era la situación por la cual no se lograba un avance, y se rumoraba que había personas que estaban cobrando para dejar pasar”, dijo.
Agregó que sí fue un proceso largo, no corrieron con suerte como otras personas que rápido salieron, “pero después de que se tuvo que quedar a dormir mi mamá una noche, y la estuvimos acompañando, le traíamos alimento, agua, papel sanitario, porque ese era el detalle en especial para las mujeres porque no había sanitarios”.
“Doy gracias al presidente, porque otro presidente no hubiera hecho esto que se hizo de ayudar a los ciudadanos afectados con el huracán, se porto bien el presidente Andrés Manuel López, no me lo imaginaba, no lo esperaba, sobre todo porque él se encargó que el apoyo llegara a donde tenía que llegar, a diferencia de otros presidentes”, dijo.
La beneficiaria recordó que el domingo al principio no querían entregar fichas los soldados, porque había mucha gente que estaba agresiva, “pero ahora entiendo que era porque estaban estresadas, cansadas, porque había adultos mayores que se quedaban a dormir, tirados en sus colchonetas, en un cartón y así fue el proceso”.
Hasta el domingo en la noche que recibió la ficha y ayer lunes por la mañana “me tocó recibir los enseres”, al principio, indicó, era vueltas, hasta ayudó en la organización de la lista e incluso se creó un grupo de WhatsApp, pero como “había muchos conflictos, mucho alboroto la eliminaron y se juntó con otras personas donde había más organización”.
Platicó que el domingo estuvieron hasta muy tarde los empleados de Bienestar y del Ejército entregando porque se habían “repartido 500 fichas, pero ya andaban cansados los soldados, tanto ellos como uno que esta fastidiado de estar en el sol y desvelándose”.
En la fila siguieron quedándose las personas que no alcanzaron a recibir sus paquetes, están los tendidos de cartones, sombrillas para cubrirse del sol, y en la banqueta había muchas envolturas de comida y envases de plástico donde tenían agua o refresco, los pocos cestos que estaban para que ahí se depositara la basura estaban saturados.
Eleuterio Colo?n y su esposa Cruz Corte?s Mun?oz muestran su casa partida a la mitad por el paso del huraca?n Otis en la comunidad La Barrera, San Marcos Foto: Ramón Gracida
Ramón Gracida Gómez
Paredes de viviendas de adobe partidas a la mitad, techos de lámina que no han sido reparados por falta de dinero y milpas completas de maíz perdidas son algunos de los estragos ocasionados por el huracán Otis en diez comunidades de San Marcos colindantes con Acapulco, que no fueron censadas.
Damnificados criticaron que no fueron tomados en cuenta por una razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica que no fue incluido en la declaración de desastre, a pesar de vivir las mismas consecuencias que los habitantes de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Pidieron la visita del delegado federal Iván Hernández, porque los funcionarios con los que se han reunido sólo “están jugando” con ellos, les piden pruebas de sus daños y no cumplen los acuerdos que firman. Advirtieron de un nuevo bloqueo en la carretera federal de la Costa Chica este lunes si no son atendidos.
El Sur hizo un recorrido este sábado en algunas de estas comunidades afectadas por el meteoro del 25 de octubre, con la ayuda de representantes de los poblados que han organizado la toma de los pozos de agua y los bloqueos de la carretera federal, el último apenas el viernes pasado.
Fueron más de cuatro horas de recorrido por distintas viviendas dañadas y que aún no han sido reparadas porque los propietarios, muchos adultos mayores, no tienen los recursos económicos para comprar ni siquiera láminas de 900 pesos porque viven de su pensión que da la federación.
Ningún funcionario o servidor de la Nación ha acudido a revisar las afectaciones, por lo que es mucha la necesidad de los pobladores consultados de mostrar todos los daños que tienen, todo lo que perdieron, todo lo que no han podido recuperar a casi tres meses del paso del huracán.
La visita empezó a las 12:30 de la tarde en El Tejoruco, la comunidad de Florencio Villareal en la que se encuentra la intersección entre la carretera hacia la Costa Chica que se prolonga desde Barra Vieja, y la carretera hacia la misma región desde el crucero de El Cayaco, en la zona suburbana de Acapulco.
Para sobrevivir las primeras semanas después de la catástrofe, Alberta Morales García y su hija Isabel Gaspar, vecinas de esta localidad, pedían agua y comida a los automovilistas porque la Marina y el Ejército sólo entregaron despensas en su localidad dos veces y tenían que ir hasta Lomas de Chapultepec por ellas.
“A lucha salimos” de la casa, recordó Alberta dentro de su vivienda que parece deshabitada porque se echaron a perder varias pertenencias, pero que no quiere dejar porque ahí crió a sus nueve hijos. Vende pollos al menudeo, pero su principal fuente de ingreso es la pensión de adulto mayor.
La casa de Alberta está cerca de la escuela primaria rural estatal Benito Juárez, cuyo techo resultó afectado y los niños de primero a sexto toman clases en la cancha techada que se encuentra a un costado; para poder entrar a ver los daños durante el recorrido, la comisaria municipal, Yazmín Navarrete Guerrero, tuvo que insistir con los agentes de la Guardia Nacional que pernoctan en los salones desde finales de diciembre.
Es una comunidad de campesinos, indicó el comisario suplente, Ezequiel Flores Hernández, y hay una dependencia económica de la milpa que siembra, tres hectáreas en promedio por productor, porque venden una mitad y consumen la otra mitad; casi todos perdieron todo por Otis.
Acompañado de representantes de otras comunidades, el vecino de Tejoruco, Álvaro Arcos, contó que los damnificados de San Marcos decidieron protestar por primera vez el 11 de noviembre porque los “Servidores de la Nación” les dijeron que no acudirían a sus casas porque pertenecían a San Marcos, municipio que no fue incluido en la declaración de desastre.
Para los damnificados, es una cuestión “política” porque sí pertenecen oficialmente al municipio de la Costa Chica, pero tuvieron los mismos daños materiales que los vecinos de Acapulco porque sus comunidades colindan con este municipio.
Luego tomaron los pozos de agua que están dentro del Ejido de La Barrera, no de Lomas de Chapultepec, enfatizó el campesino, del 18 al 20 de diciembre, con lo que lograron la primera reunión en las oficinas de la Promotora Turística (Protur) en el bulevar de Las Naciones.
En el encuentro participaron el delegado federal de Gobernación en Guerrero, Juan Carlos Barrios Curtis; el representante de la Secretaría de Gobernación del estado, Lucio García Villalba; el delegado de la misma dependencia estatal, Osiel Morales Nava, y otro funcionario del estado del que no saben su nombre.
Los representantes de los gobiernos federal y estatal, ambos morenistas, les pidieron “pruebas” de los daños que tenían, además de que el alcalde de San Marcos, el perredista Tomás Hernández Palma, mandara un oficio al estado.
Hernández Palma les contestó en la misma reunión que ya había enviado el documento y señaló al secretario de Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, de no hacer avanzar la solicitud, de acuerdo con la versión de los pobladores presentes.
Ante la falta de resultados, las comunidades se organizaron por su cuenta y son alrededor de mil habitantes de Medanitos, Perros de Agua, Llano de la Puerta, San Juan Grande, San Juan Guatemala, Las Minas, Tamarindillo, Lomitas de Papagayo, Barrera, El Tejoruco, Cacao y Palmitas.
El 3 de enero tuvo lugar una reunión más, donde estuvieron presentes la subdelegada federal de Gobernación en Guerrero, Edith Mariel Panches Giles, los funcionarios García Villalba y Morales Nava, y otro representante de Gobernación estatal, Rafael Montalván Astudillo.
Acordaron que el miércoles 17 de enero tendrían una respuesta con la condición de que ya no se manifestaran; un día antes, Álvaro Arcos habló con García Villalba para que le diera la hora en que tendrían la respuesta, pero el funcionario la pospuso durante el transcurso del día.
El jueves se manifestaron otra vez los damnificados porque lo acordado fue “una mentira, están jugando con nosotros o qué quieren que hagamos nosotros”, les dijeron a los representantes del estado, García Villalba y Morales Nava, quienes se comprometieron mediante un convenio firmado a que el viernes acudiría el delegado federal, Iván Hernández.
Los damnificados de San Marcos ubican a Iván Hernández como el único que les puede dar un respuesta, porque es el “único autorizado del gobierno federal y está más cerquita de López Obrador” y de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel.
Pero no llegó el delegado el viernes y entre 600 y 800 pobladores bloquearon la carretera federal hasta las 7 de noche, sólo liberaron la vía porque “nos sentíamos mal nosotros porque había mucha gente enferma con hemodiálisis, mucho niño con tos, la cola se hizo grandísima”, dijo Álvaro Arcos.
Entre el crucero de El Tejoruco y el puente de Lomas de Chapultepec se ubica la localidad de La Barrera, de apenas unas 30 viviendas, varias de ellas fungen también como tiendas de artesanías. Una de ellas es de Luz Divina Hernández Espíritu, quien estimó en 50 mil pesos la pérdida de mercancía mientras mostraba el cuarto en el que se encontraba el 25 de octubre y fue arrasado también por el huracán.
Ahora sólo tiene un colchón, la base de la cama y unas enormes láminas colgando, y contó que le ofrecieron en Acapulco el paquete de enseres domésticos en 5 mil pesos. A un costado vive su hija Juana, quien enseñó el tiradero de pertenencias que ocasionó Otis; y al lado vive otra hija de Luz, en total son siete personas que viven en tres casas contiguas, todas afectadas.
Sus vecinos son Eleuterio Colón, de 71 años, y su esposa Cruz Cortés Muñoz, de 57 años, quienes huyeron de su cuarto cuando se les empezó a meter el agua y se refugiaron en su cocina, donde ahora duermen porque una pared de adobe de su recámara se partió a la mitad y está a punto de colapsar.
“Parece burla”, se quejó el comisario de San Juan Guatemala, Gonzalo Guatemala Luna, de la falta de respuesta por parte del gobierno, que les pide “pruebas, pruebas”, pero no les ha ayudado, aunque se las muestran.
Un último ejemplo: la casa de María Pérez se inundó por un cuerpo de agua cercano que creció con la lluvia, la señora de 67 años y su nieta fueron rescatadas por sus vecinos y todo se le echó a perder, incluyendo su máquina de coser de la que se mantiene.
Una brecha de tierra debajo del puente de Lomas de Chapultepec es el camino que conduce a San Juan Guatemala y antes se cruza la localidad de Lomitas de Papagayo; ambas comunidades están a 50 minutos en automóvil de su cabecera municipal de San Marcos y solamente a dos minutos del territorio que ya empieza a ser Acapulco.
Cientos de vecinos de la colonia Progreso esperan en una tumultuosa fila que les sean entregado su paquete de enseres Foto: Aurora Harrison
Aurora Harrison
Vecinos de la colonia Progreso afectados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca de la malla ciclónica del parque Papagayo, durmieron en sillas y hasta ayer recibieron sus enseres domésticos por parte de la Secretaría de Bienestar.
Comentaron que durante el tiempo de espera se dieron cuenta que había personas que cobraban por apartar los lugares y que por esa razón es que tardaron para recibir el apoyo del gobierno, porque metían a otras personas a las filas.
Ayer había dos filas, una de los que ya tenían una ficha y que estaban esperando para que se les entregaran los enseres y los otros que tenían que esperar otro día. La fila estaba más organizada y es que había rumores de que ya no iban a entregar en el parque, pero es una versión que no estaba confirmada sólo “rumores” que se escucharon.
Los soldados ahora metieron los camiones al área de estacionamiento y las camionetas de mudanzas y los carros esperan sobre la calle Andrés de Urdaneta, de manera que ese tramo de vialidad está cerrado a la circulación de vehículos. También había botes de basura saturados debido a la cantidad de desechos de comida que las personas que hacen fila tiran.
La señora Rebeca es vecina de la colonia Progreso y estaba formada en la fila de los que ya iban a recibir el apoyo. Recordó que con el huracán que impactó el 25 de octubre su vivienda resultó afectada, como la mayoría de los inmuebles en la ciudad; ayer, luego de ocho días que pasó desvelándose y mal comiendo, recibió sus enseres domésticos.
Sentada en una silla plegable, la señora Rebeca recordó que estuvo “ocho días aquí y hubo bastantes personas que estuvieron cobrando, empezaron a meter gente, hasta que los mismos que estábamos formados empezamos a sacar y la misma gente de la fila que se fue organizando”, porque dijo “había personas que gritaban y eran muy déspotas”.
“A los militares los tuvieron que cambiar, porque la fila no avanzaba, los cambiaron, porque a las 3 de la tarde se acaba la entrega de enseres, y ahorita no, ahorita siguen entregando hasta muy tarde, y ahorita personalmente pasan el jefe (de los militares) para preguntar si avanzaba la fila, porque gracias a él es que avanzó”, dijo.
Mencionó que había versiones entre las personas de la fila que los “militares estaban vinculados con los que apartaban lugares”, porque después de que llegaron nuevos soldados y agentes de la Guardia Nacional hubo más movimiento y la fila empezó a avanzar.
“Nos venimos en equipo con otros vecinos y gracias a eso es que la pasamos divertidos, porque estar aquí fue un infierno, los primeros días ya no aguantábamos, hasta que tuvimos que hacer relajo… que de campamento, de picnic para soportar el sol, el hambre, y sin baños porque si no tomas agua los intestinos apretados, el estrés porque ya eran siete días y nos fuimos a bañar cuando dieron las fichas”, declaró.
Abundó que los soldados dieron fichas y “ya estamos a nada de que nos entreguen nuestros enseres, desde el domingo pasado llegué y era de esperarse porque había mucha gente, aparte la fila era larga porque venían de colonias, de María de la O, Santa Cruz, porque decían que también llevaban varios días en la UDA y no salían y todo esto estuvo mal organizado, porque no lo hicieron por letra, así como nos dieron el dinero para reconstrucción así nos hubieran llamado para darnos los enseres”.
Otra vecina también afectada, la señora Martha, dijo que ella también lleva ocho días ahí esperando la entrega de sus enseres, que al igual que la señora Rebeca estos días de espera los ha sabido sobrellevar porque con sus vecinos están platicando, se comparten comida que les llevan sus hijos, y se intercambian para hacerse guardia y poder ir al sanitario.