A más de un mes del huracán Otis, los servicios públicos en las colonias de la zona suburbana del puerto siguen con deficiencias. La mayoría de las quejas son por la falta de agua, aunque el servicio de luz sigue con apagones y cortes de hasta un día.
En el fraccionamiento Hornos Insurgentes hay servicio de luz y de internet, el agua potable apenas se restableció la semana pasada. Todavía hay basura en la avenida Solidaridad, las brigadas de limpieza ya retiraron la acumulación de basura que había desde el huracán afuera de la tienda Oxxo, cerca del Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados Ignacio Manuel Altamirano (IIEPA-IMA).
En la colonia Palma Sola apenas el martes fueron a retirar los montones de basura acumulados desde el huracán, la colonia no tiene agua potable desde antes del huracán y a consecuencia del meteoro no funciona el alumbrado público.
En la ciudad continúan los abusos en el pasaje, principalmente en la zona suburbana. Los taxis colectivos de la ruta Coloso-Centro cobran 30 pesos, la tarifa oficial es de 20 pesos, sin que el gobierno estatal les sancione. Las Urvan de la ruta Vacacional-Aeropuerto han fijado su tarifa en 15 pesos, aunque la oficial es de 12 pesos. También operan con total impunidad.
El Acabús sigue siendo gratuito, pero restringido, sólo opera 12 horas de 6 de la mañana a 6 de la tarde y sigue con sus problemas de origen, tarda en pasar, los autobuses van llenos y en las estaciones hay largas filas para subir.
Por las noches no hay transporte público y la vida en la ciudad prácticamente acaba a las 7 de la noche y después sólo vehículos particulares circulan por las avenida.
En la colonia La Popular, en la calle cerrada de Lerdo de Tejada no hay agua, cuentan con energía eléctrica y ya se llevaron la basura.
En la colonia Héroes de Guerrero tampoco tienen agua. El problema, relató un vecino, es que después del huracán se robaron los cables y por esa razón no se puede bombear del tanque a la colonia.
De la colonia Plan de Ayutla, que está por la Vacacional, una vecina se quejó de que el agua llega cada 15 días y por un par de horas, lo que no es suficiente para llenar los tinacos. Señaló que falta la recolección de basura, que ya empezaron a retirar los escombros, pero todavía hay muchas calles con basura.
De la colonia El Rastro, una vecina dijo que no tienen agua desde el huracán y tienen que comprar pipas hasta en mil 400 pesos, cuando antes de Otis costaban de 700 a 800 pesos. Dijo que en la calle Amín Zarur no han ido a recoger la basura, que hay montones. De El Coloso, un vecino de Las Torres también se quejó de que no hay agua y que tienen que comprar por tinacos.
De la colonia Los Manantiales, una vecina se quejó de que el servicio de luz es inestable y que se corta a veces unas horas y otras hasta un día, que cuando lo reporta a la CFE, le dicen que son los papalotes los que ocasionan las fallas.
De la colonia Mártir de Cuilapa una vecina dijo que los del censo se equivocaron en la dirección, que le pusieron colonia Emiliano Zapata y por esa razón no pudo cobrar el apoyo de limpieza.
Todos los vecinos fueron consultados mientras hacían fila, afuera del tráiler park El Coloso, en espera de recibir una despensa de Club Rotary Anahuac Tacubaya.
Algunos coincidieron en que ellos se han enfermado del estómago y que también hay casos de dengue en sus colonias.
Vecinos del fraccionamiento Las Playas, denunciaron que no tienen agua potable desde hace 15 días, y la Ciomisión de Agua Poptable y Alcantarillado de Acapulco (CAPAMA) no resuelve el problema.
Las calles que no tienen el servicio comprenden las avenidas Adolfo López Mateos, Inalámbrica, La Pinzona y La Quebrada.
Los vecinos de clase media y alta se quejaron que tienen que comprar pipas con agua de empresas privadas de mil a mil 200 pesos.
El vecino Alejandro Hilario Oliveros se quejó que tiene 15 días sin agua potable, “nada más hubo tres días después de huracán Otis”.
Manifestó que ya reportó la falta de servicio ante la CAPAMA, “nada más me dicen que pronto volverá, pero sin respuesta alguna”.
Reclamó que tienen que comprar pipas con agua, “un gasto extra, porque ya pagué mi recibo mensual”.
Dijo que solamente tuvieron agua tres días, después del huracán Otis, y luego “no hubo nada, y andamos como podemos”.
Exigió a la paramunicipal que restablezca el servicio, “no avisa cuando habrá agua, ni tampoco cuando van a suspender el líquido”.
La vecina María del Carmen Jaimes Álvarez criticó que desde hace 15 no tienen agua, sin que CAPAMA resuelva el problema.
Añadió que se reportó ante la paramunicipal la falta de agua, pero “no hacen caso, el agua es prioritaria en estos tiempos de contigencia”.
Más de 40 personas se encontraban haciendo fila para tramitar su credencial de elector, luego de que la perdieron en la inundación que causó el huracán Otis Foto: Karina Contreras
Karina Contreras
Con maquinaria pesada del Ejército y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) se iniciaron los trabajados para retirar toneladas de basura y lodo podrido en las calles de Renacimiento, una de las zonas más afectadas por el huracán Otis.
En los trabajos de limpieza también se vio a vecinos de la calle Paseo, de La Sabana, ayudando a retirar la basura frente a sus casas. Aunque también hubo quejas de que no han recibido despensas y nada más fueron censados.
La calle Paseo se comunica con la colonia La Frontera y ahí se observó a una máquina retirando el lodo podrido acumulado al lado de colchones y muebles que los vecinos sacaron de sus viviendas.
El olor a podrido es tan fuerte que provoca dolor de cabeza, además de esto, los vecinos durante 20 días han tenido que vivir de cerca con toneladas de basura y animales muertos. Se vio a varios carros de volteo siendo llenados por las máquinas en la avenida Eje Central.
Todavía en las calles alternas se pueden observar toneladas de basura, que los vecinos esperan que sean retiradas esta semana.
La vecina Yuridia narró que a ella la tuvieron que sacar con unas escaleras, porque su casa se inundó más de 2 metros y perdió todo. “Todas mis cosas quedaron florando”, dijo.
Manifestó que están olvidados por las autoridades, porque todas las despensas pasan para la colonia La Frontera y que cuando “hemos ido, nos corren porque dicen que no somos de ahí”.
Otro vecino pidió que las despensas las den casa por casa, para que alcancen todos, pues hay familias que tienen diez integrantes y todos se forman, por lo que los demás no alcanzan.
Las personas también hacen fila para tramitar su credencial de elector en el módulo del INE de Renacimiento. Los usuarios comentaron que el trámite es rápido. Ángel de Jesús Vargas indicó que es importante la credencial, porque la necesitan para tener acceso a los apoyos.
Dijo que su casa está en La Sabana y que se inundó, por lo que perdió toda su pertenencias, entre ellas, sus documentos.
Mientras que el señor Daniel Alberto Castillo, de la colonia Ángel Aguirre, ubicada por la Testaruda, dijo que no les ha llegado ningún apoyo y ni siquiera los cansaron, pues a esas colonias no llegaron los trabajadores del Bienestar.
Pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda que no los abandonen, que los vayan a censar, porque todos los habitantes de las colonias ubicadas del otro lado del río de La Sabana no fueron tomados en cuenta para recibir el apoyo, cuando perdieron todo.
Indicó que hay muchos zancudos en la zona, por lo que tienen que quemar conchas de coco para ahuyentarlos y es necesario que vaya la Secretaría de Salud para fumigar.
Limpian sus negocios en el bulevar Vicente Guerrero
Trabajadores de negocios ubicados en el bulevar Vicente Guerrero, en el tramo de Las Cruces a La Vacacional, empezaron la limpieza de sus locales, mientras buscan rescatar algo de entre lo que les dejó el huracán Otis y la rapiña.
En un recorrido por esa lateral del bulevar se observó a varias personas haciendo trabajo de limpieza. En un local de ropa, los trabajadores sacaron los ganchos de ropa y los maniquís, para lavarlos, así como los anaqueles.
En una tienda de muebles lavan el piso lodozo. Un trabajador manifestó que hizo más daño la rapiña que el propio huracán, que ahora está en duda si el dueño abre nuevamente, porque tuvo una pérdida de miles de pesos, por lo que el trabajo de varios está en la incertidumbre.
Vecinos de las colonias La Máquina y 5 de Mayo parte alta, reconstruyeron los techos de sus casas con pedazos de lámina de albesto, lonas y algunas láminas galvanizadas que el viento llevó hasta sus calles.
Cristina Noyola Rodríguez vive en la calle 18 de Marzo, de la colonia 5 de Mayo, desde hace 30 años. El huracán Otis se llevó el techo de su casa, mojó su ropa, documentos, colchones, muebles y desde el día siguiente del huracán, anduvo recuperando láminas, pero como no pudo conseguir todas las que tenía su casa, uno de sus cuartos sigue al descubierto.
Cristina Noyola le pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que la ayude a construir la loza de su casa, que es lo único que le pide, pues no quiere muebles ni dinero, sólo tener un techo seguro para que no se lo lleve el viento otra vez.
Recordó que la noche del huracán la pasaron en un rincón, para protegerse del viento, las láminas y ramas que el viento arrastraba, “yo me espanté y luego soy diabética”.
En la parte alta de la colonia el servicio de luz sigue siendo intermitente, hay por ratos. Los vecinos dicen que se debe a que los trabajadores de la CFE siguen trabajando, levantando los postes de luz derribados por la fuerza del viento.
Elfego Paz Luna y Sandra Alfaro Acevedo, también de la calle 18 de Marzo, reconstruyeron el techo de su casa con las láminas que arrastró el viento. Su casa era de lámina galvanizada y de albesto, donde las últimas se quebraron, por lo que recuperaron algunas y pusieron lonas durante toda una semana de trabajo.
Sandra Alfaro contó que ellos son comerciantes, que se dedican a la venta de chilate y relleno afuera de plaza Patio, pero apenas este martes volvieron a vender, después de 20 días.
Dijo que para poder empezar otra vez con su venta pidieron dinero prestado, porque en 20 días, el poco dinero que habían ahorrrado se acabó, “todo está bien caro, el kilo de tortilla vale 50 pesos”.
De la calle Artículo 123, también de la colonia 5 de Mayo, Miguel García, dijo que el techo de su casa es de lámina de albesto y a algunas las quebró el viento, mientras que a otras sólo las movió y esas fueron recolocadas, pero aún tienen dos cuartos sin techo. La cocina la habilitó con láminas galvanizadas que arrastró el aire.
En la misma calle, el viento voló la mitad el techo de la casa de Dagoberta Balbuena y en la otra mitad cayó un árbol de mango. Con la ayuda de su hijo y vecinos, pudo recuperar algunas de sus láminas y reparó el techo. Dijo que arregló su casa con las láminas sobrepuestas, porque no tiene para donde irse.
En la colonia La Máquina parte alta, en la casa de Jacinta Guatemala García, sólo una parte del techo de su casa de lámina galvanizada resistió la fuerza del viento y la otra parte sigue al descubierto.
En la casa de Alfredo Beltrán y Alma Delia Beltrán, el techado se lo llevó el viento. Era lámina de albesto y se hizo pedazos, y para protegerse del sol usan sábanas como toldos.
En la colonia, los vecinos denunciaron que los “Servidores de la Nación” no censaron la casa de Antonio Gutiérrez, un adulto que vive en la calle Profesor Juan Matías, pero que padece de sus facultades mentales. Alma Delia Beltrán y Jacinta Guatemala dijeron que los censadores no pasaron por el domicilio de su vecino.
La casa de Antonio Gutiérrez está construida con paredes de tabicón y el techo era de lámina galvanizada que volaron con el viento, y todavía están en el patio de su casa, dobladas. Este martes se vio a Antonio Gutiérrez, sentado en un banco en la puerta de su casa.
En la colonia La Máquina se ven muchas casas sin techos, porque eran de láminas que se volaron con las rachas de viento de más de 300 kilómetros por hora el huracán Otis Foto: Daniel Velázquez
Fila de personas en la calle Del Rastro a las 2 de la tarde Foto: Daniel Velázquez
Daniel Velázquez
Unas 800 personas se congregaron en la Calle del Rastro, en La Sabana, para esperar la segunda entrega de la canasta básica de la Marina, y estuvieron ahí 10 horas, desde la 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde.
La fila de personas de congregó desde la tienda Oxxo, que está en la entrada de la Calle del Rastro, hasta la calle Amín Zarur, frente a la tienda Novedades Nahomi.
Las personas formadas venían de las colonias El Rastro, Manantiales, 5 de Mayo, Canuto Nogueda, Mártires de Cuilapa, La Sabana, Rufo Figueroa y La Máquina.
Los vecinos llevaron sombrillas, bancos y sillones para esperar la despensa, pero nunca llegó el camión de la Marina.
De acuerdo con testimonios de los vecinos formados, el martes de la semana pasada los marinos hicieron la primera entrega de despensas en ese lugar y no anduvieron casa por casa. Ahí, las personas se formaron y les dieron una papeleta color guinda, con los logotipos del gobierno federal y la Secretaría de Marina, la cual tiene 12 recuadros, cada uno correspondiente a una semana y les dijeron que volverían y deberían llevar esa papeleta, para entregarles otra vez una despensa.
La mecánica de entrega de las despensas en esta parte del municipio fue diferente a como ocurrió en la colonia Nueva Generación, también de La Sabana, donde con un megáfono los marinos pedían que un integrante de cada familia estuviera en la puerta de su casa para recibir la despensa y se entregaban sólo a quienes ya habían sido censados por los “servidores de la nación”.
En El Rastro, los vecinos se quejaron de que la semana pasada, cuando vino la Marina por primera vez, no todos se enteraron y por esa razón no todos tienen la papeleta color guinda, que estaban en la fila porque las despensas son ayuda humanitaria y no pueden estar condicionadas a tener o no un papel, porque todos los vecinos de Acapulco son damnificados, porque no hay alimentos en las tiendas y lo que hay está más caro.
Una vecina formada en la fila contó que la semana pasada, los marinos llegaron a la 1:15 de la tarde y empezaron a repartir a la 1:40 de la tarde, que les dijeron que esta semana volverían entre 3 y 4 de la tarde a realizar la segunda entrega.
La mayoría de los vecinos contaron que llegaron desde las 9 de la mañana a formarse, sólo una persona dijo que llegó desde las 6 de la mañana y otro que desde las 7, por lo que estuvieron 8, 9 y hasta 10 horas de pie, formados bajo el sol en espera de los marinos, que nunca llegaron.
A las 2 de la tarde había unas 800 personas formadas y a las 5 de la tarde la fila disminuyó a unas 150 personas. A las 6 de la tarde sólo quedaron 21 vecinos.
Las personas informaron que el lunes por la noche, un camión del Ejército subió a la colonia El Rastro y entregó despensas casa por casa, que entregaron una papeleta color verde, pero el problema fue que no entraron a los andadores, sino que fueron por la avenida principal y por eso no todos alcanzaron, que en la parte alta, en Los Manantiales, tampoco alcanzaron despensas porque a los militares se les acabaron las despensas y las papeletas.
Al lugar llegaron integrantes de la asociación civil Anarcho Acapulco, a preguntar qué esperaban, los vecinos dijeron que a la Marina que quedó de entregar despensas y los integrantes de la asociación contaron que en la Sinaí estaba también una fila de gente esperando despensas, que ellos sólo tomarían nota de que hacía falta entregar ayuda en esa colonia, luego, un vecino intervino y empezó a decir que sí hay ayuda del gobierno federal y que eso que hacían era amarillisno. Los vecinos lo callaron, le dijeron que pedían despensas y que la Marina no llegaba.
A las 4:09 de la tarde, sobre la avenida Lázaro Cárdenas pasó un camión tortón de la Marina y los vecinos les hicieron señas. Uno de los marinos hizo un gesto con sus manos de que no había nada.
También, a esa misma hora, llegó una camioneta estaquitas con comida preparada y se puso a repartir a los vecinos que estaban en espera de las despensas. Era caldo de pollo con arroz y tortillas. Uno de los encargados dijo que son originarios de Ayutla de los Libres, que fue iniciativa de ellos venir a ayudar a Acapulco con comida preparada, agua embotellada y agua de sabor, calzado y ropa usada, que todo fue producto de donaciones de sus vecinos y de familiares que están en Estados Unidos. Este martes repartieron alimentos en La Sabana.
Los vecinos de Ayutla que se organizaron son de las colonias Reforma, San José y La Hacienda, para el reparto en Acapulco les prestaron la camioneta y se organizaron Ezequiel, Alina, Celsa, Segio, Guadalupe, Marcial, Abad y Sergio, el grupo de ayuda no tiene nombre, pero pidieron que se les identificara como “ayutlecos con causa”, porque son muchas las personas que hicieron donaciones para que pudierna venir a entregar comida preparada.
Algunos de los vecinos formados tenían diablitos y carritos de las tiendas de autoservicio que fueron saqueadas después del huracán, del 25 al 28 de octubre.
Árboles caídos obstruyen la entrada a uno de los edificios de la unidad habitacional Infonavit Alta Progreso en el anfiteatro de Acapulco en imagen del lunes Foto: Carlos Carbajal
Aurora Harrison
Vecinos de la colonia Infonavit Alta Progreso y de la Panorámica, dijeron que el huracán Otis se sintió como un “remolino”, que además de arrasar con los árboles, se llevó los techos de lámina y casas.
En las calles principales de ambas colonias se vieron este lunes montones de basura, láminas y árboles que reducen la circulación; aunque varios ya fueron podados por autoridades estatales y del municipio, muchos aún están en la calle.
“Estuvo muy feo. Nosotros estuvimos mirando por medio de las ventanas de la casa y hacía como un remolino el aire, de la vecina venía toda la madera de su casa y caía en mi casa”, dijo este lunes pasado la señora Ruth, de la colonia Panorámica.
Agregó que “nunca pensó que iba a pasar esto. Pensé que iba a ser más calmado, pero no, creo que fue peor que Paulina, porque hubo más daño en las casas”.
“Todas las casa quedaron sin techo porque se voló la lámina y hay unas que se ve que no quedaron casas”, platicó la señora, que mencionó que ella, como a las 2 de la madrugada se salió de su casa y se refugió en la de la vecina, que es de concreto.
Dijo que tiene 62 años viviendo en Acapulco y no había pasado un huracán categoria 5, mencionó que con Paulina fue mucha lluvia “pero éste fue poca agua y mucho viento, era un remolino”.
“Hubo mucho grito, llanto. Como ya estaba todo oscuro, se oía el murmullo de personas que clamaban a Dios. Muchos nos pusimos orar que el viento se llevará donde no había personas”, dijo.
En la Alta Progreso, segunda etapa en el edificio 2 A, también se cimbró el edificio, además de que rompió vidrios y despejó la herrería de los departamentos.
“Fue muy feo. Personas que viven en la parte de abajo decían que el edificio se estaba moviendo como si se fueran a caer, pero yo estaba debajo de una mesa y otros vecinos decían que estaban en el baño, con el temor de que alguna lámina nos degollara”, platicó César Salazar.
Agregó que en la mayoría de los departamentos las ventanas están rotas, “como estamos frente al mar fue más fuerte, fue un viento que nunca lo había sentido de esa manera, fue demasiado duro y otras personas estuvieron en la histeria. Creo que aquí habrá más enfermedades de presión alta y del corazón”.
Vecinos piden a las autoridades que vayan a recoger los residuos sólidos, porque llevan 20 días, y además del mal olor pueden causar enfermedades en los niños y los adultos mayores que viven en esa colonia.
Unos 100 vecinos de las colonias Industrial, La Sabana, Sinaí, 6 de Enero, Alta Mira, María de la O y Periodistas, se manifestaron en la explanada del Ayuntamiento, para exigir agua potable, víveres, brigadas médicas, tinacos y láminas.
Encabezados por el regidor de Movimiento Ciudadano, Genaro Vázquez Flores, los habitantes de las diferentes colonias dijeron que ellos, como todos en Acapulco, también tuvieron daños en sus viviendas.
Los vecinos dijeron que no cuentan con servicios como el de agua potable, lo que ha ocasionado que muchas familias están utilizando agua de los arroyos.
Dijeron que no cuentan con agua, luz, alimentos y recolección de basura, y que ese problema podría generar enfermedades entre niños y adultos.
Por su parte, el regidor dijo que la petición es que también los apoyen con despensas, tinacos para el almacenamiento de agua y láminas para quienes perdieron los techos de sus casas.
Los manifestantes fueron atendidos por funcionarios, que se comprometieron con elaborar una lista de los nombres de cada una de las personas que llegaron al Ayuntamiento. (Aurora Harrison).
Pese a que hay más camiones en la recolección, continúan grandes acumulamientos de desechos en la ciudad y en algunos lugares vecinos les prenden fuego como en la avenida Durango de la colonia Progreso (imagen). La secretaria de Salud Aidé Ibarez dijo que se aplica “un cerco sanitario fuerte”. Ayer la CAPAMA informó que tras las reparaciones a tanques, se mantiene el mismo déficit que dio a conocer la alcaldesa Abelina López hace una semana. Siguieron las fallas en Internet y familiares de marineros desaparecidos siguen buscándolos Foto: Jesús Trigo
Sigue amontonada la basura en las calles pese a que hay más camiones recogiéndola
Aurora Harrison
Aunque hay más camiones recogiendo los desechos sólidos, siguen montones de basura en las calles, como en la mayoría de la colonia Progreso, en la avenida Ruiz Cortines, frente a La Laja, en la Alianza Popular y avenida Costera, por la zona del fraccionamiento Las Playas.
En varios puntos los montones ya tienen cal o los vecinos la están quemando, como fue en el caso de la Costera por playa Dominguillo.
Del servicio de agua, sigue habiendo colonias que no tienen el suministro. Hay zonas donde no hay luz, ya hay carburadoras que están dando servicio de venta de gas LP y también hay purificadoras que venden garrafones con agua.
Sigue habiendo problemas en el servicio de internet, y como el lunes por la tarde-noche todo este martes en la colonia Centro no hubo servicio. En la Costera por la Diana tampoco hubo.
Durante un recorrido en la mañana, por la Costera, en la zona del fraccionamiento Las Playas, había acumulamiento de basura, como en el condominio Los Cocos y la Marina Acapulco. También por la zona de playa Manzanillo.
Había varias brigadas de los gobiernos municipal, estatal y de la Universidad Autónoma de Guerrero, en la Costera recogiendo escombros, por lo que ya se ve más limpia la vialidad en algunos tramos como frente al parque Papagayo, en La Diana y en Condesa.
En la colonia Progreso en las calles Durango, Michoacán y en la principal, Niños Héroes, hay montones de basura, lámina y residuos de árboles.
Lo mismo sucede en la colonia Módulo Social Fovissste, que su avenida principal tiene varios puntos con desechos sólidos.
El director de Ecología, Jesús Castillo Aguirre, dijo que para evitar focos de infección en la ciudad, junto con autoridades de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), ponen cal en puntos de basura de colonias y avenidas.
Dijo que han ido a la unidad deportiva Los Fantasmas, ubicada en la colonia Las Cruces, y la Unidad Deportiva Acapulco, de la colonia Progreso.
En Ciudad Renacimiento, Emiliano Zapata, La Cima y Lirios también se puso cal, pero ya las recorren camiones para recoger la basura.
En un comunicado, el Ayuntamiento dijo que en Cumbres de Llano Largo e Icacos se han recolectado más de 55 toneladas de basura.
Del servicio de agua potable, vecinos de las calles Draga, Velero, del Módulo Social Fovissste, no tienen agua, así como tampoco en la calle Monterrey, de la colonia Progreso, en El Coloso y en la Francisco Villa; las colonias Morelos, Palma Sola y Santa Cruz.
Las autoridades municipales aseguran que el abasto de agua está al 60 por ciento y que hay zonas que no tienen servicio.
Del servicio de luz, en la colonia Francisco Villa los vecinos dijeron que la Comisión Federal de Electricidad no ha podido entrar a arreglar los postes, porque hay montones de basura y árboles que obstruyen la vialidad.
Otra zona donde no tienen luz es en la colonia La Poza, zona Diamante, y hay calles de la colonia Emiliano Zapata donde no cuentan con el servicio.
El servicio de transporte sigue cobrando por arriba de su precio normal. Durante la mañana hay más afluencia de transporte público, en la tarde noche es más escaso y hay personas que esperan por varios minutos para tomar un colectivo.
Sobre la venta de gas LP, en carburadora de la avenida Rancho Acapulco y en la colonia Garita ya están vendiendo, al igual que en la avenida Ruiz Cortines, por la subida de la colonia Santa Cruz.
Siguen instalados los módulos de atención médica en la ciudad, por parte de la Secretaría de Salud y por las farmacias particulares.
Siguen sin servicio 40% de usuarios, reconoce el director de la CAPAMA
Una semana después de que la alcaldesa Abelina López informó que el 40 por ciento de los usuarios no tenían el servicio, ayer la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) confirmó que sigue el problema en la misma proporción luego de los trabajos de reparación de los tanques de almacenamiento dañados por el huracán Otis a los que se refirió entonces la presidenta municipal.
El director de la CAPAMA, Hugo Lozano Hernández, informó en un boletín de prensa que hasta este martes en la tarde se tenía un caudal de 2 mil 585 litros por segundo, los cuales son enviados desde las captaciones Papagayo I, Papagayo II, Lomas de Chapultepec, Real Hacienda, así como el sistema El Quemado.
Aseguró que desde el 12 de noviembre, las colonias de la zona urbana que cuentan con el servicio son la parte baja del fraccionamiento Las Playas, Manzanillo, zona Centro, Fraccionamiento Hornos, Condesa (parte baja), Club Deportivo, la parte baja de Costa Azul, avenida Cuauhtémoc, Hogar Moderno, Las Brisas, Brisas Guitarrón, Joyas de Brisamar, Nuevo Centro de Población, Marina Brisas, Icacos (parte alta) y Alianza Popular.
En la zona conurbada, las colonias que cuentan con el servicio son la Emiliano Zapata, Postal tercera y quinta, Industrial, CNOP, Narciso Mendoza, Leyes de Reforma, Roberto Esperón parte baja, Ampliación La Mica, Porvenir en sus dos secciones, 2 de Febrero, Nabor Ojeda, Batalla Cardenista, Nopalitos, Coral, Las Parotas, Reclusorio, la parte baja de 5 de Mayo, Héroes de Guerrero. Ciudad Renacimiento, sector 1, está al 80 por ciento y sector 2 al 20 por ciento.
También informó que falta un 10 por ciento en el arreglo de la fuga registrada en el acueducto Papagayo II, que abastece a más del 50 por ciento de la población, y que se estima que se concluyan los trabajos en dos días. (Redacción).
Por segundo día consecutivo no hay servicio de Internet en varias partes de la ciudad
Siguen familiares la búsqueda de los marineros desaparecidos por Otis
Aurora Harrison
Familiares de capitanes y marineros siguen con sus brigadas de búsqueda. Unos se concentran en el malecón y otros pegaron fichas con las fotografías y características de los desaparecidos en postes del zócalo.
Este martes, en una visita a la Marina de Acapulco, ubicada en avenida Costera, en el fraccionamiento Las Playas, trabajadores dijeron que son nueve los compañeros que están desaparecidos, aunque no proporcionaron los nombres.
“Son varios los que están desaparecidos”, dijo el trabajador y mencionó que esos datos lo manejan “los jefes”, que a ellos no le dan esa información, pero entre los mismos compañeros el comentario es que “son varios”.
En el malecón están las tías, primos y conocidos del capitán del yate privado Vida, el joven Mauricio Adrián Bibiano Ochoa, que lleva 21 días desaparecido.
María Azucena Ochoa Santiago es tía del muchacho y dijo que a su sobrino lo siguen buscando, porque las autoridades de la Secretaría de Marina “no hacen nada, ninguno hace nada”.
“Nosotros, por nuestra cuenta, estamos buscando desde el otro día del huracán”, dijo la tía, quien mencionó que las autoridades de la Fiscalía General del Estado (FGE) los han citado, pero nada más para hacerles preguntas y no les dicen nada de la búsqueda.
Agregó que a los compañeros de su sobrino sí los encontraron con vida y que uno de ellos les platicó que cuando fue el huracán, Mauricio estaba al mando de la embarcación y después lo perdieron de vista, que ya no supieron de él.
Los desaparecidos del Lito
En los postes del malecón y el Zócalo están las fotografías de tres tripulantes de la embarcación Lito, que también están desaparecidos. Entre ellos, una joven de nombre Abigail Andrade Rodríguez, que trabajaba como hostess.
En las fotografías de búsqueda de Ulises Díaz Salgado, capitán del yate Litos, y de Fernando Parra, quien también trabajaba en la misma embarcación, se menciona que sus familiares no saben nada de su paradero y siguen buscándolos.
Aunque no hay fotografía, pero también están desaparecidos los tres tripulantes de la embarcación Tourbillón. Se trata del capitán Leonardo Leiro, los marineros Marco Antonio Cipriano y Alex David.
El lunes los familiares se manifestaron en el malecón, para exigir a las autoridades que sigan buscándolos.
En medio de la basura reabren en el
Zócalo puestos y pequeños negocios
Óscar Ricardo Muñoz Cano
A 20 días del huracán, este lunes reabrieron joyerias en el centro de Acapulco Foto: jesus Trigo
De la mano de vendedores ambulantes y pequeños comerciantes, las actividades económicas del centro de Acapulco retornan cierta “normalidad”, a casi 20 días del impacto del huracán Otis.
Lo anterior, pese a que aún se mantiene la falta de recolección y las actividades se desarrollan en medio de escombros, basura, lodo y olores pestilentes.
En un recorrido este lunes desde la calle Benito Juárez hasta Mina y Velázquez de León, atravezando el zócalo, se observó que muchos de los comercios importantes se preparan ya para su reapertura, a la par que los vendedores ambulantes recuperaron la calle y ofrecen ya su mercancía.
Mientras, ya abrió la sucursal del centro de los restaurantes Amigo Miguel, en Benito Juárez, en contra esquina, la tienda Neto y su personal ya trabaja para la reapertura.
Ello, teniendo como escenario de fondo los restos de la otrora Casona de Juaréz, que terminó de destruirse con el paso del huracán.
Salones de belleza, misceláneas y tiendas de abarrotes, como Los Muchachos, y otros comercios ya están abiertos, incluyendo el café internet sobre la calle Hidalgo.
En la plancha del zócalo, en el restaurante La Casa de los Abuelos se instaló el módulo de atención de la Secretaría del Bienestar federal, y ahí ya es visible la presencia de vendedores ambulantes, principalmente de comida.
Más adelante, ya sobre la calle Cuauhtémoc, personal de la tienda Woolworth trabaja en su limpieza.
–¿Saben cuándo van a abrir la tienda o el restaurante? –se les preguntó.
“No, no temenos fecha, pero ya estamos trabajando. Estamos limpiando, a ver cuánto nos toma”, aseguró uno de los trabajadores, que acarreaba basura del interior del restaurante hacia la calle.
Mientras tanto, negocios como la sucursal de la zapatería Giovanna, en Roberto Posada, ya ofrece su mercancía a la gente desde hace un par de días y en contra esquina, la tienda Súper Che hace lo propio, con presencia de elementos de la Guardia Nacional.
Es visible la presencia de vendedores ambulantes sobre las aceras de avenida Cuauhtémoc, que van desde los que venden dulces y accesorios de celulares, hasta los que venden ropa y detalles de ferretería.
Más adelante, a la altura del Centro Joyero, ya abrieron algunos puestos colocados en su perifería, al igual que taquerías, tiendas de regalos y de manualidades, así como algunas ópticas.
Llegando hasta Francisco Javier Mina, esquina con Velázquez de León, el popular Café Wadi también se prepara para su reapertura.
“Venimos desde ayer (domingo) a limpiar. Temenos luz, pero no toda. Tenemos dos líneas, pero una aún no sirve”, dijo la encargada, señalando que tampoco tiene una fecha límite para dar servicio. “Si quiere darse una vuelta mañana (martes), quizás ya estemos en servicio”.
Cuestioanda sobre las afectaciones sufridas por el negocio tras el impacto de Otis, comentó que “aquí, gracias a Dios, no pasó nada, sólo fue lo de la basura”, señalando hacia la calle, donde se amontonan decenas de bolsas y escombro desde hace días.
Esperan 10 horas las despensas de la Marina 800 personas de ocho colonias pero no llegan
Los vecinos se congregan en la calle del Rastro, en La Sabana, porque hace una semana los marinos anunciaron que regresarían este martes a la segund segunda entrega. Llevan sombrillas, bancos y sillones
Daniel Velázquez
Unas 800 personas se congregaron en la Calle del Rastro, en La Sabana, para esperar la segunda entrega de la canasta básica de la Marina, y estuvieron ahí 10 horas, desde la 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde.
La fila de personas de congregó desde la tienda Oxxo, que está en la entrada de la Calle del Rastro, hasta la calle Amín Zarur, frente a la tienda Novedades Nahomi.
Las personas formadas venían de las colonias El Rastro, Manantiales, 5 de Mayo, Canuto Nogueda, Mártires de Cuilapa, La Sabana, Rufo Figueroa y La Máquina.
Los vecinos llevaron sombrillas, bancos y sillones para esperar la despensa, pero nunca llegó el camión de la Marina.
De acuerdo con testimonios de los vecinos formados, el martes de la semana pasada los marinos hicieron la primera entrega de despensas en ese lugar y no anduvieron casa por casa. Ahí, las personas se formaron y les dieron una papeleta color guinda, con los logotipos del gobierno federal y la Secretaría de Marina, la cual tiene 12 recuadros, cada uno correspondiente a una semana y les dijeron que volverían y deberían llevar esa papeleta, para entregarles otra vez una despensa.
La mecánica de entrega de las despensas en esta parte del municipio fue diferente a como ocurrió en la colonia Nueva Generación, también de La Sabana, donde con un megáfono los marinos pedían que un integrante de cada familia estuviera en la puerta de su casa para recibir la despensa y se entregaban sólo a quienes ya habían sido censados por los “servidores de la nación”.
En El Rastro, los vecinos se quejaron de que la semana pasada, cuando vino la Marina por primera vez, no todos se enteraron y por esa razón no todos tienen la papeleta color guinda, que estaban en la fila porque las despensas son ayuda humanitaria y no pueden estar condicionadas a tener o no un papel, porque todos los vecinos de Acapulco son damnificados, porque no hay alimentos en las tiendas y lo que hay está más caro.
Una vecina formada en la fila contó que la semana pasada, los marinos llegaron a la 1:15 de la tarde y empezaron a repartir a la 1:40 de la tarde, que les dijeron que esta semana volverían entre 3 y 4 de la tarde a realizar la segunda entrega.
La mayoría de los vecinos contaron que llegaron desde las 9 de la mañana a formarse, sólo una persona dijo que llegó desde las 6 de la mañana y otro que desde las 7, por lo que estuvieron 8, 9 y hasta 10 horas de pie, formados bajo el sol en espera de los marinos, que nunca llegaron.
A las 2 de la tarde había unas 800 personas formadas y a las 5 de la tarde la fila disminuyó a unas 150 personas. A las 6 de la tarde sólo quedaron 21 vecinos.
Las personas informaron que el lunes por la noche, un camión del Ejército subió a la colonia El Rastro y entregó despensas casa por casa, que entregaron una papeleta color verde, pero el problema fue que no entraron a los andadores, sino que fueron por la avenida principal y por eso no todos alcanzaron, que en la parte alta, en Los Manantiales, tampoco alcanzaron despensas porque a los militares se les acabaron las despensas y las papeletas.
Al lugar llegaron integrantes de la asociación civil Anarcho Acapulco, a preguntar qué esperaban, los vecinos dijeron que a la Marina que quedó de entregar despensas y los integrantes de la asociación contaron que en la Sinaí estaba también una fila de gente esperando despensas, que ellos sólo tomarían nota de que hacía falta entregar ayuda en esa colonia, luego, un vecino intervino y empezó a decir que sí hay ayuda del gobierno federal y que eso que hacían era amarillisno. Los vecinos lo callaron, le dijeron que pedían despensas y que la Marina no llegaba.
A las 4:09 de la tarde, sobre la avenida Lázaro Cárdenas pasó un camión tortón de la Marina y los vecinos les hicieron señas. Uno de los marinos hizo un gesto con sus manos de que no había nada.
También, a esa misma hora, llegó una camioneta estaquitas con comida preparada y se puso a repartir a los vecinos que estaban en espera de las despensas. Era caldo de pollo con arroz y tortillas. Uno de los encargados dijo que son originarios de Ayutla de los Libres, que fue iniciativa de ellos venir a ayudar a Acapulco con comida preparada, agua embotellada y agua de sabor, calzado y ropa usada, que todo fue producto de donaciones de sus vecinos y de familiares que están en Estados Unidos. Este martes repartieron alimentos en La Sabana.
Los vecinos de Ayutla que se organizaron son de las colonias Reforma, San José y La Hacienda, para el reparto en Acapulco les prestaron la camioneta y se organizaron Ezequiel, Alina, Celsa, Segio, Guadalupe, Marcial, Abad y Sergio, el grupo de ayuda no tiene nombre, pero pidieron que se les identificara como “ayutlecos con causa”, porque son muchas las personas que hicieron donaciones para que pudierna venir a entregar comida preparada.
Algunos de los vecinos formados tenían diablitos y carritos de las tiendas de autoservicio que fueron saqueadas después del huracán, del 25 al 28 de octubre.
Arrasó Otis con árboles y se llevó las casas, recuerdan vecinos de Infonavit Alta Progreso
Aurora Harrison
Vecinos de la colonia Infonavit Alta Progreso y de la Panorámica, dijeron que el huracán Otis se sintió como un “remolino”, que además de arrasar con los árboles, se llevó los techos de lámina y casas.
En las calles principales de ambas colonias se vieron este lunes montones de basura, láminas y árboles que reducen la circulación; aunque varios ya fueron podados por autoridades estatales y del municipio, muchos aún están en la calle.
“Estuvo muy feo. Nosotros estuvimos mirando por medio de las ventanas de la casa y hacía como un remolino el aire, de la vecina venía toda la madera de su casa y caía en mi casa”, dijo este lunes pasado la señora Ruth, de la colonia Panorámica.
Agregó que “nunca pensó que iba a pasar esto. Pensé que iba a ser más calmado, pero no, creo que fue peor que Paulina, porque hubo más daño en las casas”.
“Todas las casa quedaron sin techo porque se voló la lámina y hay unas que se ve que no quedaron casas”, platicó la señora, que mencionó que ella, como a las 2 de la madrugada se salió de su casa y se refugió en la de la vecina, que es de concreto.
Dijo que tiene 62 años viviendo en Acapulco y no había pasado un huracán categoria 5, mencionó que con Paulina fue mucha lluvia “pero éste fue poca agua y mucho viento, era un remolino”.
“Hubo mucho grito, llanto. Como ya estaba todo oscuro, se oía el murmullo de personas que clamaban a Dios. Muchos nos pusimos orar que el viento se llevará donde no había personas”, dijo.
En la Alta Progreso, segunda etapa en el edificio 2 A, también se cimbró el edificio, además de que rompió vidrios y despejó la herrería de los departamentos.
“Fue muy feo. Personas que viven en la parte de abajo decían que el edificio se estaba moviendo como si se fueran a caer, pero yo estaba debajo de una mesa y otros vecinos decían que estaban en el baño, con el temor de que alguna lámina nos degollara”, platicó César Salazar.
Agregó que en la mayoría de los departamentos las ventanas están rotas, “como estamos frente al mar fue más fuerte, fue un viento que nunca lo había sentido de esa manera, fue demasiado duro y otras personas estuvieron en la histeria. Creo que aquí habrá más enfermedades de presión alta y del corazón”.
Vecinos piden a las autoridades que vayan a recoger los residuos sólidos, porque llevan 20 días, y además del mal olor pueden causar enfermedades en los niños y los adultos mayores que viven en esa colonia.
Comenzó su parto horas después de Otis, relata vecina de la Ampliación 5 de Mayo
Daniel Velázquez
Sarahí Lizbeth Godínez Hernández parió el 26 de octubre, a la 1 de la tarde, los dolores de parto le comenzaron a las 10 de la noche del miercoles 25 de octubre, unas horas después del paso del huracán Otis.
Vive en la calle Profesor Juan Matías, de la colonia Ampliación 5 de Mayo, la parte alta, por lo que salir de su casa después del paso del huracán fue difícil, porque tuvo que hacerlo caminando, pues no había transporte. Fueron dos horas a pie, hasta llegar a la avenida Lázaro Cárdenas, la avenida principal, acompañada de su mamá y su hermana. Estuvieron hasta la medianoche esperando transporte, sin éxito, por lo que pidieron ayuda a una patrulla, no saben si era de la Policía Municipal, Ejército, Marina o Guardia Nacional.
La patrulla las llevó al hospital Donato G Alarcón, donde no las quisieron recibir. Un guardia que estaba en la puerta les dijo que se fueran, que ahí no había nadie, “estaba todo oscuro”. La misma patrulla las llevó al hospital El Quemado y allá “tampoco había luz, ni doctores, sólo estaban dos pasantes” y les dijeron que se fueran que no las podían atender, pero después de insistir, recibieron a Sarahí Lizbeth Godínez.
Fue hasta la 1 de la tarde del 26 de octubre que nació su hija, y a las 5 de la tarde de ese mismo día, la dieron de alta, “no querían tener a nadie en el hospital, no tenían luz ni agua”, contó su mamá Agustina Hernández Romero.
El regreso a su casa fue más complicado, la dieron de alta recién parida y no había transporte. Tardó siete horas en llegar, al salir del hospital de El Quemado, caminó un poco con su hermana pero luego pidieron aventón, pero debido al intenso tráfico que había en la zona sólo avanzaron un tramo y después volvieron a caminar.
Después las auxilió una patrulla, que las acercó hasta el bulevar Vicente Guerrero, y ahí encontraron un taxi que las trajo hasta el monumento a Lázaro Cárdenas y a partir de ahí todo el trayecto fue a pie, “veníamos despacio, pues ella acaba de dar a luz y no podía caminar recio”.
Llegaron a su casa a medianoche. Sarahí Lizbeth Hernández no ha decidido qué nombre ponerle a su hija. Ella permanece dentro de un pabellón, donde amamanta a la bebé.
La casa de doña Agustina Hernández también fue afectada por el huracán Otis, pues el viento se llevó las láminas de su casa. Lo que hicieron fue recuperar láminas de las que arrastró el aire, para reutilizarlas y contar con sombra para refugiarse del sol. Fueron dos días buscando láminas y dos días para colocarlas.
Vecinos de diferentes colonias de Acapulco bloquearon la calle Niños Héroes junto a la glorieta en la colonia Progreso, para exigir ser incluidos en el censo por los dañados que sufrieron en sus viviendas por el huracán Otis Foto: Carlos Carbajal
Daniel Velázquez / Aurora Harrison
Vecinos de La Sabana y de la colonia Ángel Aguirre se quejaron de que los “servidores de la nación” no acudieron a su domicilio a censarlos y hoy les informaron que ese programa ya concluyó. Mientras que en la céntrica colonia Progreso, bloquearon más de cuatro horas dos puntos de la avenida Niños Héroes, para exigir ser censados.
A la 1 de la tarde, en el módulo del Bienestar instalado en el zócalo del poblado La Sabana, afuera de la comisaría ejidal, un grupo de personas relató que no han sido censados.
De la colonia Ángel Aguirre se quejaron por no haber sido censados. Ismael Alberto Cortés, de 78, perdió las láminas de su techo y su ropa se mojó; en el caso de Filiberta Castillo Chino, en su casa el agua le llegaba hasta el pecho, porque el río La Sabana se desbordó y su chiva se ahogó, su hija pequeña la cargo para que no se ahogara, durante el huracán se lastimó su mano izquierda, no ha recibido atención médica, su mano está hinchada, se resbaló y al caer metió la mano y cayó sobre ella.
Gilberta Salmerón contó que los censadores nunca pasaron, que ella acudió al módulo de Bienestar en el zócalo de La Sabana y ahí le dijeron que esperara en su casa, que por ahí iban a pasar. Lo mismo pasó con Edith Alberto Castillo, cuya casa es de madera y lámina galvanizada, el viento voló el techado, y acudió al módulo de La Sabana, donde le dijeron que esperara en su casa y nunca llegaron los censores.
El problema de los vecinos es el mismo, el viento voló el techo de sus casas, que era de lámina galvanizada, su pertenencias se mojaron. El bien que mencionaron que no resistió los vientos de Otis fue la televisión, que se quebró y se mojó. Los colchones son otro de los muebles que coinciden en que se mojó, así como los roperos y el refrigerador, pero en algunos casos esté último sí prende.
Los vecinos de la colonia Ángel Aguirre señalaron que los censadores sólo recorrieron la avenida principal que va al poblado Las Plazuelas, pero no entraron a las casas que están al fondo, por eso no los tomaron en cuenta.
Otra vecina de El Cayaco, que no quiso dar su nombre, contó que acudió cuatro veces al módulo del Bienestar instalado frente a la tienda Chedraui, en el crucero de El Cayaco, y ahí nomás le decían que se fuera a su casa, a esperar a los censadores, y este lunes que volvió a ir, le dijeron que “ya no hay censo, que ya cerró el programa y que espere hasta nuevo aviso”.
De La Sabana, el vecino Cortázar Serna dijo que en su colonia pasaron a censar la semana pasada, pero el día en que acudieron el salió a cobrar un envío que le mandó un familiar, luego acudió al módulo del zócalo de La Sabana y le dijeron que el programa ya cerró.
Bloqueos de vecinos en la Progreso
Vecinos de diferentes colonias, entre ellas la Progreso, bloquearon por más de cuatro horas dos puntos de la avenida Niños Héroes, para exigir ser censados por los daños provocados por el huracán Otis.
Este lunes, en un primer bloqueo, unas 50 personas estuvieron en la glorieta de Niños Héroes, y el segundo grupo, de unas 20, estuvo en la esquina con la avenida Durango. Tenían unas cartulinas en donde se leía: “Queremos censo”.
El bloqueo empezó poco antes de las 11 de la mañana, luego de que estuvieron esperando por varias horas a los trabajadores de la Secretaría de Bienestar en el módulo de atención que se instalaba en la calle Tlaxcala, donde según les dijeron ya no habían folios para censar.
Uno de los inconformes, Juan Hernández, dijo que desde el viernes ha estado acudiendo al módulo para ser censado, pero el viernes no se presentaron los trabajadores del Bienestar, supuestamente porque se fueron a los mercados a censar.
“Sábado y domingo no se presentaron, nos citaron hasta el día de hoy (ayer) y nadie se ha parado para dar respuesta, porque no queremos quedar fuera, porque según era el último día y queremos el beneficio por el daño en nuestras viviendas”, recordó el damnificado.
Agregó que su casa está en la colonia Francisco Villa, que él no se encontraba en su vivienda cuando el personal de Bienestar pasó a censar, porque estaba en su trabajo.
La vecina de la calle Cholula, de la colonia Progreso, María del Carmen López, dijo que ella estuvo en su domicilio desde el huracán, “pero está última semana me tuve que presentar a trabajar”.
“Según me comentan mis vecinos, (los censores) pasaron el miércoles a donde yo vivo, pero como me tuve que ir a trabajar le dejé mi credencial a mi comadre y las llaves. Le dijeron que no, que yo debía presentarme al módulo, porque me iban a tomar una foto”, explicó.
María del Carmen agregó que desde el viernes pasado ella ha estado acudiendo al módulo que se pone en la calle Tlaxcala, pero ese día no acudieron los censores, y “no queda más que tomar la calle”.
Debido ambos bloqueos, se hizo un intenso congestionamiento vial en las diferentes calles, por lo que los conductores buscaban por dónde salir, ya que además de la obstrucción de la vía, la basura y las láminas que están en la calle reducen el paso.
Al segundo cierre, que se puso en la calle Durango, llegaron policías estatales y municipales, quienes intentaron disuadir a los manifestantes del bloqueo para que lo retiraran, pero éstos no se quitaron hasta las 2 de la tarde.
Otro vecino de la colonia Progreso, cuya casa está en la calle Michoacán, dijo que a él no lo censaron porque salió fuera de Acapulco, “por cuestiones de seguridad y salud me tuve que salir. En mi caso, hubo un deceso y anduve buscando, y nada más nos cargan de un lado para otro”.
Consideró que no están siendo parejos con los censos, porque “mi casa está desecha, y no sabría decir cuándo pasaron, porque llegué el fin de semana precisamente para el censo”.
Una comerciante del Mercado Central, María del Carmen Santiago, que también fue afectada el 5 de junio por el incendio que hubo en dicho lugar y ahora por el huracán, comentó que “perdió su patrimonio”.
Recordó que las “muchachas del censo le dijeron que iban a volver al mercado, pero nomás estuvimos esperando porque no se presentaron”.
Detalló que “censaron nada más la nave de zapaterías, florería, nada más y en las orillas. Pero en la nave pescados, mayor, ya no llegaron”.
Varios de los que estuvieron en la manifestación dijeron que hicieron fila por varios días, buscando ser censados, pero que les han dicho que no hay folios y que desde el viernes no se han presentado a instalar el módulo.
Vecinos de la colonia Miramar, ubicada en parte alta de Pie de la Cuesta, pidieron a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) restablecer el servicio, tras19 días del impacto del huracán Otis, debido a que están en penumbras y hay muchos niños y adultos mayores.
Los habitantes están asentados en la avenida Revolución, colindante con la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo.
En el camino hay un poste de la CFE atravesado en la vialidad, que reduce la circulación de automóviles.
El vecino Arturo Rodríguez Dolores reclamó que luego de 19 días del huracán Otis no tienen energía eléctrica, y “el presidente y la gobernadora dicen que ya hay luz”.
Criticó que la zona turística de Pie de la Cuesta ya tiene luz y el poblado El Pedregoso del lado de laguna, debido a que están cerca de la empresa de agua Bonafont, “están excluyendo al pueblo”.
Manifestó que su hijo recién nacido ya tiene urticaria en el rostro, “sabemos que tienen mucho trabajo los de la CFE, pero que atiendan primero al pueblo y después a los empresarios”.
Se quejó de que el presidente Andrés Manuel López Obrador haya mandado a retirar las brigadas de CFE, “iban avanzando poco a poco, ahora los trabajados son lentos”.
“Todavía no tenemos los servicios básicos. No entiendo porqué levantaron la emergencia, solamente los ricos ya están en buenas condiciones y el pueblo aún no”, acotó.
Robertinda Mendoza Hernández, de unos 45 años, criticó que su medicina para la diabetes se descompuso por falta de refrigeración, y “el hielo en bolsa está caro”.
Solicitó a la CFE restablecer el servicio de luz de manera inmediata, “la zona poniente todavía no tienen luz, queremos que volteen para acá”.
Contó que como ella, hay más vecinos enfermos, que requieren la luz para mantener en frío sus medicinas, “que lo hagan por los enfermos y los niños”. (Argenis Salmerón).