Incrementan de 14 a 18 pesos el costo por rellenado de garrafones con agua potable

Argenis Salmerón

El rellenado de garrafón de 20 litros subió cuatro pesos en una purificadora de Acapulco, en comparación con el año pasado; el precio incrementó de 14 a 18 pesos.
El nuevo precio de rellenado del garrafón de 20 litros cuesta 18 pesos y el año pasado, hace tres días, era de 14 pesos.
Los clientes de las purificadoras Water Florida, se sorprendieron por el nuevo aumento por el relleno de agua potable del garrafón.
Coincidieron que los trabajadores de la purificadora de agua no avisaron con anterioridad del incremento del servicio.
Pidieron a las dependencias correspondientes hacer un recorridos por los establecimientos que incrementaron sus precios para evitar “abusos” de los empresarios.
Una trabajadora, que no dio su nombre, reconoció que hubo aumento de cuatro pesos en el rellenado de agua en garrafón de 20 litros.
Añadió que el incremento se dio por el aumento de insumos como la energía eléctrica, limpieza de drenaje y el mantenimiento de las máquinas que coadyuvan en la filtración de agua.
Indicó que el establecimiento ha tenido un auge en los últimos 10 años, debido a que se trata de alternativas que resultan económicas en el consumo del agua.
“Nuestros compradores considera que es más barato rellenar un garrafón de agua en las purificadoras que ir a cambiar el garrafón de agua vació por uno nuevo”, resaltó.
Comentó: “creo que todavía somos rentables, pero sí hay gente que buscará un precio más barato”.
Precisó que el precio se incrementó en las purificadoras de la empresa Water Florida, mientras que otros negocios han decidido mantener sus costos en 14 pesos, pero “mañana no sabemos, los insumos subieron”.
La empresa Water Florida tiene varias sucursales en la ciudad y ofrece el rellenado en garrafón a sus clientes.

 

Reiteran vecinos su llamado al Ejército para que abra más puntos de reparto de enseres

Ciudadanos que llevan tres días esperando los enseres que entrega el gobierno federal hacen fila afuera del parque acuático El Rollo en la avenida Costera enfrente del fraccionamiento Costa Azul Foto: Jesus Trigo

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Cumbres de Figueroa se quejaron que a más de dos meses del huracán Otis, apenas les entregaron los enseres domésticos y tardaron 24 horas para recibirlos.
Consultados afuera del centro acuático El Rollo, los damnificados dijeron que tienen que anotarse 24 horas antes o quedarse a dormir afuera de El Rollo.
Pidieron a los efectivos del Ejército abrir más lugares de entrega de enseres domésticos para evitar quedarse a dormir en la calle.
La vecina Guadalupe Vázquez Jiménez, se quejó que a más de dos meses recibió sus enseres domésticos y ayer tardó 24 para que se los entregaran.
Pidió a los soldados abrir más puntos de entrega para evitar dormir en la calle y formar larga filas para los trámites de entrega de los enseres domésticos.
Contó que es una “odisea” recibir los enseres domésticos, “se tiene que anotar con anterioridad o quedarse a dormir en la calle.
“Los soldados anotan en una lista, que no respetan al otro día, es solamente para controlar a las personas, pero realmente te tienes que quedar a dormir”, reclamó.
La vecina Gloria Huerta Ibarra reclamó que a dos meses del huracán Otis le entregaron sus enseres domésticos y tardaron 24 horas para recibirlos.
“La verdad falta muchas personas que les entreguen sus enseres, yo tengo familia en todo Acapulco y no hay avance”, recalcó.
Exigió a los soldados abrir más puntos de entrega de enseres domésticos, “ellos tienen todo el aparato de gobierno para hacerlo y no que la gente ande sufriendo”.
“O sea, que si atacan a la nación, así van actuar poco a poquito, ese plan DN-III-E, se debe mejorar”, propuso.
Indicó que “ahorita se está viendo el trabajo del Ejército, como entregan los enseres domésticos, despensas y canastas básicas”.
Comparó que los “Servidores de la Nación” ya terminaron su trabajo, “ellos son civiles y los soldados siguen entregando sus enseres domésticos y la canasta básica”.
“Ya la canasta básica y la despensa es otro tema, que tampoco han avanzado los soldados”, concluyó.

Claman vecinos afectados de la Nueva Revolución por agua, comida y ropa

La señora Guadalupe López Hernández, sentada afuera de su casa en la colonia Nueva Revolución, acompañada de su cuñada y su nieta Foto:? Jacob Morales

Jacob Morales Antonio

En la colonia Nueva Revolución de Acapulco, las familias recibieron el año nuevo sin nada nuevo, sin cenas ni festejos, pero con la ilusión de tener mejores condiciones en sus hogares, luego de que el huracán Otis volará sus techos y el río de La Sabana inundara sus casas.
El asentamiento está ubicado cruzando el río de La Sabana entrando por la colonia Arroyo Seco, la mayoría de las casas tiene techos de láminas y paredes de tabla, unas pocas son de concreto y losa. Las principales calles de la colonia están pavimentadas, tienen electricidad, agua entubada, y drenaje. El transporte público es escaso.
A más de dos meses del impacto del huracán Otis, al caminar por la colonia aún se puede ver los estragos del fuerte viento que voló los techos de láminas de las casas, algunas permanecen en terrenos desocupados. Pero también los electrodomésticos que el río dañó y arrastró.
Para las familias de la colonia la emergencia continua. Todos fueron censados, pero no todos resultaron beneficiados con la ayuda del gobierno federal, que no termina de llegar a las personas. En esa colonia donde la mayoría de sus habitantes trabajan como peones, meseros en restaurantes o camaristas en los hoteles.
El llamado de auxilio de los colonos es que las autoridades federales vayan a entregar los enseres, porque ahí se quedaron sólo con la ropa que traían puesta la madrugada del 25 de octubre, cuando impactó el huracán.
El 27 de octubre la señora Guadalupe López Hernández clamó por agua, comida y ropa. Su vivienda se había quedado sin techo de lámina, y dentro de su casa sus pertenencias y electrodomésticos quedaron bajo el agua del río de La Sabana.
La tarde del domingo, horas antes de recibir el Año Nuevo, la mujer ayudaba a su esposo y a uno de sus hijos en los trabajos de reparación de un viejo automóvil. La señora de 53 años mostró que con el dinero que recibió para la limpieza, lo usó de inmediato para conseguir láminas y poder cubrir el techo de su casa.
Ahora que ha recibido el dinero para los trabajos de reconstrucción, ha encargado el material como varillas, y cemento, pero debido a la escasez aún no se lo entregan. Aún le falta comprar la grava y la arena, mientras sigue ahorrando. Comentó que hará el esfuerzo de colocar una losa en el techo, para no pasar por la misma experiencia que dejó Otis.
La mujer quien tiene 23 años viviendo en la colonia dice que la ayuda que le ha dado el gobierno federal es poca para lo que se requiere para el techo de concreto, pero que está agradecida por la ayuda del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Guadalupe se quejó porque en su colonia no han ido a entregar los enseres, y tampoco han llegado a dejar las despensas. “Nosotros aquí perdimos todo, y en otras colonias donde no pasó tan feo ya les entregaron sus enseres, y hasta los andan vendiendo, y a nosotros no”.
En su casa la Navidad la recibieron con pozole, “un poco triste pero alegre, por el apoyo que nos dio el gobierno, aunque sea poco, nos está apoyando”, insistió. Pero para recibir el Año Nuevo, ya no hay dinero para gastar en otra cena, y todo el dinero de la ayuda de la reconstrucción se está ahorrando para la losa, “no es para mal gastar, es para comprar material”.
A nombre de todos sus vecinos la mujer solicitó a las autoridades la construcción de un muro de protección en la parte alta del río de La Sabana, para evitar el desbordamiento, que afecta a la Nueva Revolución y otras cinco colonias colindantes con los márgenes del río.

Fue censada pero no apareció en el padrón de apoyos

Emilia Arellanes Carrasco, de 57 años, vive en frente de la casa de doña Guadalupe. Ella se fue de su casa la noche del 24 de octubre, a casa de otro familiar, ante el temor del impacto del huracán.
Cuando regresó, su vivienda de paredes de madera, y techo de lámina no había resistido a los vientos del Otis y la fuerza de la corriente del río de La Sabana. Entre el lodo rescató algunas pertenencias. Su criadero de pollos se lo llevó el río.
Sentada en un sillón, terminando de almorzar con su hija y su nieta, la mujer contó que fue censada por una “Servidora de la Nación” y mostró su cintillo, pero debido a que no sabe firmar no colocó ni su huella en los papeles del registro, y cuando comenzaron a entregar los apoyos ella no apareció, y hasta este domingo no había recibido ninguna ayuda del gobierno.
La mujer trabajó por muchos años haciendo labores de limpieza en casas, es diabética, padece de artritis, la misma enfermedad la ha limitado en su movilidad, pero no desistió, y acudió preguntar a los módulos de los “Servidores de la Nación”, donde le indicaron que su CURP resultó “no apto” para recibir la ayuda, luego le dijeron que le llamarían, pero jamás recibió la llamada.
Gracias a la ayuda que ha recibido de las familias con las que trabajó por años, la mujer logró acondicionar un pequeño cuarto de paredes de madera y techo de lámina donde apenas cabe un colchón matrimonial para dormir. Afuera comenzó la cimentación de lo que serán dos cuartos, pero se le acabó el dinero.
“Yo le pido al presidente que me apoye. Hay gente que no le pasó nada y recibieron su apoyo, y yo que perdí desde trastes hasta lo último que tenía, ropa, muebles, yo sí en verdad necesito la ayuda”, reclamó.
La mujer dijo que al igual que en Navidad no hubo cena ni celebración. “Para nosotros no hay fiesta, no hubo Navidad, y no hay ahora, porque no tenemos lo suficiente para hacer un convivio, vamos así pasándola poco a poco”.

 

“Nunca habíamos recibido algo así, pero nunca estamos conformes”: damnificado

Integrantes de la familia Teresa acomodaron en un viejo Vocho la estufa, el refrigerador y el colchón que recibieron de militares en la colonia Emiliano Zapata Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Iván Teresa llegó a las 5 de la mañana de este viernes al estacionamiento de la tienda Soriana de la colonia Emiliano Zapata para recoger los enseres domésticos que da el gobierno federal para los beneficiarios del censo por el huracán Otis.
“Nunca habíamos recibido algo así, pero nunca estamos conformes”, comentó el beneficiario que acudió con tres familiares más, un joven, un adolescente y una señora, quienes le ayudaron a amarrar la estufa detrás de su volkswagen blanco, y el colchón y el refrigerador encima de este pequeño vehículo.
Los apretados nudos que sostuvieron los enseres domésticos sobre el Volkswagen, aguantaron el trayecto de 7 minutos que duró desde el estacionamiento, en el bulevar Vicente Guerrero, a la calle 17 de la colonia Emiliano Zapata.
El mismo carro aguantó una subida y una bajada, un tope con cierta altura, y llegó a la calle 17, polvosa como el resto de la colonia, como muchas partes de la zona suburbana de Acapulco, y donde el 25 de octubre estaba tapada de ramas y láminas que salieron volando de las casas de los vecinos y del mismo Iván.
La mamá de Iván, sus hijos y su esposa los esperaban en el pasillo que está dentro de su vivienda, y otro vecino se acercó también para ayudar a descargar la ayuda del gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
“El portón lo amarré con la reata”, destacó Iván en la narración de aquel 25 de octubre y mostró en su celular el video que grabó de la intensa lluvia, las gotas parecían chispas en este registro visual, y el mismo volkswagen, ayer transporte para los enseres, el día del huracán como soporte sujetador de la puerta para que ésta no saliera volando.
El padre de familia recordó su árbol de limón que se movía “hasta abajo” y que al final se trozó por los fuertes vientos y quedó como recuerdo la mitad del tronco en la banqueta. Cerca de la casa está un canal, que se tapó durante el paso del meteoro categoría 5 por la basura arrastrada y que siempre tiran los vecinos, lamentó Iván.
“Un desmadre había, los árboles caídos, se fue la luz; un desorden, no, no; ¡fiuuu!”, imitó el vecino de la Zapata el sonido del viento y de todo lo que llevaba a su paso en unas cuantas horas de la madrugada.
“El agua se metía por acá y por acá”, enseñaba con sus brazos la mamá de Iván las ventanas al interior de su sala que se mojó completamente. Para platicar su experiencia, se paró de su silla de plástico, a un costado de sus dos nietos.
“La niña y ella las tuve que mover para allá, pero el aire no me dejaba, me aventaba”, recordó la adulta mayor, quien esquivó durante el paso del meteoro una lámina que estaba en medio del pasillo y por el que tenía que pasar para llegar al fondo de la casa, y donde está la cocina.
Los vecinos de la colonia Emiliano Zapata dijeron que en este asentamiento urbano no hubo muertos, pero sí en la colindante colonia 24 de Octubre, donde murieron tres niños a quienes les cayeron encima objetos que resultaron mortales para los menores de edad.
Vieron pasar a los ataúdes, que en un primer reflejo de la realidad que estaban experimentando, concluyeron que eran parte del saqueo que constataron, como el resto de la sociedad acapulqueña, en los tres primeros días del desastre ocasionado por el fenómeno meteorológico. “Hay mil historias”, dijo una voz en medio de la intervención de varios familiares.
Iván trabaja en una abarrotera de la colonia El Coloso, cuyo dueño no lo despidió, destacó el empleado, e incluso regala a sus subordinados una despensa cada 10 días y le paga su sueldo.
Iván contó que llegó a su centro de trabajo caminando y vio que esta tienda también fue rapiñada y dos perros que vigilaban fueron asesinados por los saqueadores y los encontraron días después con gusanos por la putrefacción.
En su paso por la colonia Ciudad Renacimiento, otro día en un recorrido en bicicleta, Iván conoció la historia de la muerte de una madre y su hija, cuyos cuerpos entrelazados entre ellos fueron localizados enterrados en un alud de tierra cerca del río de la colonia Frontera.
Los vecinos de la colonia Emiliano Zapata consideraron que la magnitud del huracán categoría 5 rebasó cualquier aviso que se pudo haber dado y que sí conocieron en las redes sociales durante las últimas horas del 24 de octubre.
E Iván expuso a mediodía de ayer, más de siete horas después de formarse para la entrega de enseres: “nunca habíamos recibido algo así, pero nunca estamos conformes, ahorita ya ves que vas, hay broncas, hay peleas, que se chingan, los quitan”.
Los soldados tienen que calmar los ánimos con la promesa de que todos van a recibir los enseres domésticos, que incluyen una licuadora y un juego de sartenes; otro aviso de funcionarios del Bienestar incluye la advertencia de que los beneficiarios que intentan dormir en el estacionamiento para ser de los primeros en la fila pueden ser testigos de una balacera.
“Pero somos tercos, muchos se quedan a dormir porque son aferrados y pues ni modo pues, por uno pagan todos, y luego la gente dice sus chingaderas, que no alcanzaron”, dijo Iván, quien reconoció que este viernes no le correspondía formarse, pero fue a ver si pasaba. Y sí lo logró.
Iván comentó que el apoyo económico lo utilizará para reparar su casa y poner una losa; las láminas que recogió de la calle están perforadas y con las lluvias recientes se mete el agua, completó su mamá entre risas de ella y su esposa.
Los vecinos de la Emiliano Zapata lamentaron el dolor de las personas que perdieron a sus familiares, y esta pérdida no se compara a lo que ellos no tienen en términos materiales después del Otis.
“Perdimos, pero al final de cuentas son cosas materiales que van y vienen; lo que va a servir, va a servir, y lo que no pues no”, dijo Iván, quien quiere comprar una televisión, pero no encuentra en las tiendas.

 

Pasan familias viacrucis para recibir despensas; en La Sábana se dicen engañados por militares

Vecinos del poblado La Sabana persiguen un camión con despensas con soldados que no se detuvieron, el domingo 24 de diciembre Foto: Daniel Velázquez

Daniel Velázquez

El domingo 24 de diciembre, cientos de vecinos del poblado de La Sabana acusaron ser engañados por soldados del Ejército, del camión con el número de matrícula 1001275. Lo siguieron por medio kilómetro y al final no les entregaron las despensas que llevaba.
Como parte de la distribución de la ayuda a los damnificados por el huracán Otis, el gobierno del estado publica diariamente los lugares donde el Ejército y la Marina entregarán enseres o despensas. El sábado apareció en la lista el poblado de La Sabana. Los vecinos se formaron, en la calle Margarita Maza de Juárez, a un costado de minisúper Santa Rita porque ahí fue el sitio en que la vez pasada las entregaron despensas.
Al lugar las llegaron desde las 9 de la mañana. Los soldados con el camión se presentaron minutos antes de las 12 del día, pero no se detuvieron donde estaba la fila de personas esperándolo, sino que subió por la calle contigua, la Emiliano Zapata y avanzó hasta la parte alta, la colonia Ampliación Mártir de Cuilapa.
Como el camión del Ejército no se detuvo, las personas formadas lo fueron siguiendo, algunos caminando y otros corriendo. Los más jóvenes iban cerca del vehículo, pero los adultos mayores se quedaron atrás y las personas con bastón ya no lo siguieron. El camión avanzó sin detenerse hasta la parte mas alta donde ya no había paso, como a unos 500 metros de donde estaba la fila de personas esperándolo. Los soldados hasta grabaron con sus celulares a las personas que los iban siguiendo.
Cuando el camión se detuvo, los soldados ordenaron a las personas retroceder para permitir a los soldados organizar la entrega de despensas. Bajaron los cartones con los casilleros de huevos, ordenaron a las personas formarse y anunciaron que la entrega se haría con cupones y con credencial de elector. En ningún punto de entrega de despensas solicitan la credencial de elector, el único requisito ha sido el vale.
Las personas se formaron, se alistaron con la credencial de elector y el vale y esperaron durante unos 30 minutos a que empezara el reparto, pero después de ese tiempo los soldados empezaron a subir las cajas que ya habían bajado y dijeron que no entregarían las despensas y que si había reclamos los hicieran a la Secretaría de Bienestar porque es esa dependencia la que les da la orden donde entregar y ellos, los soldados, solo son “mano de obra”, pero en el camión del Ejército no iba ningún trabajador de Bienestar. Iba acompañado por una patrulla de soldados.
Luego de que dispersaron a la gente, uno de los soldados preguntaba de manera insistente a los vecinos quién les había informado de la entrega de despensas en ese lugar. Le respondieron que se enteraron por Facebook. El camión se retiró sin problemas.
La gente se quedó molesta porque vieron en el teléfono de uno de los soldados que el sitio de entrega era la colonia Mártir de Cuilapa y le dijeron al soldado que ahí era la colonia, pero el soldado les dijo que esa entrega era cerca del panteón de La Sabana y que las personas que se fueran para allá.

Sigue la espera

Este lunes 25, en el estacionamiento de la Plaza Patio, ubicada entre la Unidad Habitacional Colosio y Llano Largo, amanecieron personas formadas en torno a la plaza en espera de las despensas que entrega la Marina. De acuerdo con el testimonio de una vecina, la fila llegaba hasta Casas Ara, pero muchos se retiraron después de las 10 de la mañana porque no llegaron los tráileres de la Marina.
Una vecina contó que el sábado, fueron 5 tráileres a entregar despensas y que no alcanzaron, y muchas personas se quedaron sin éstas y por eso ayer volvieron a formarse, pero que un marino les dijo que no era seguro, y sí tenían más en bodega las entregarían y si no hasta el martes o miércoles, aún con la advertencia las personas seguían formadas. Una señora dijo que esperaría hasta las 2 de la tarde.
También una vecina informó que este lunes por la mañana un trabajador de Bienestar les fue a avisar que no entregarían despensas que se retiraran del lugar para que no estuvieran en el sol.
En la fila había vecinos de El Coloso, Lomas del Valle, Alta Loma La Esperanza, Puerto Marques, Miramar.
Una vecina se quejó de que los vecinos de las colonias cercanas a plaza Patio no alcanzan despensas porque en la noche llegan vecinos de las colonias Arroyo Seco, Real Hacienda, Sinai, Sector 6, El Retorno, Cruces, Zapata, Renacimiento, La Cima, Primero de Mayo y apartan lugares para 10 o 15 personas y por eso los que viven cerca no pueden conseguirlas aunque lleguen a las 6 de la mañana.
Todo el contorno de la Plaza Patio es un enorme basurero, resultado de las horas que pasan los damnificados por el huracán Otis bajo el sol para poder canjear los vales que entregó el gobierno federal. Hay restos de cartones, que por las noches son los petates donde pernoctan los que llegan a dormir en el lugar, hay basura acumulada en diferentes lugares que son residuos de alimentos y bebidas que consumen durante las horas que están formados. También hay polvillo fino del que fue arrastrado por las lluvias huracán.

Enseres

Este lunes en la fila de la entrega de despensas, dos vecinas se quejaron de que su colonia “no está reconocida” y por tanto no aparecen en la lista de entrega de enseres, Las colonias son La Lajita en Llano Largo y Alta Loma la Esperanza en El Coloso. Las dos vecinas relataron el mismo problema que ya entregaron en Llano Largo los enseres pero no a la colonia La Lajita que está en ese poblado, porque les dijeron que no está reconocida.
La vecina Guadalupe Patricia Bautista de la colonia Alta Loma La Esperanza dijo que ya acudió a recoger sus enseres en Plaza Patio pero le dijeron que su colonia no está reconocida. Contó que ella está interesada en los enseres porque su casa fue la más afectada de toda la colonia pues es madera y el huracán desprendió el techado y derribó las paredes, “me quedé sin nada”. Pero a más de dos meses no ha podido hacer efectivo el cintillo para recibir los enseres.

Sin aglomeraciones

Esta Navidad cientos de vecinos de las colonias Navidad de Llano Largo, Puerto Marqués, Glorieta de Puerto Marqués, Nuevo Puerto Marqués, Alborada Cardenista, Costa Dorada, Homex, Lomas del Valle, Altos de Miramar, Miramar, Real del Palmar, Pacífico Dorado y Misión de Mar recibieron su paquete de enseres domésticos en la sede de entrega que está en el estacionamiento de la plaza Patio.
Cada paquete incluye un refrigerador, una estufa, un colchón, un ventilador, una licuadora y un juego de sartenes. El responsable de la entrega de enseres informó que llegaron desde las 6:30 de la mañana y para ayer en esa sede estaba programada la entrega de 480 paquetes.
Explicó que todas las personas tenían ficha y en caso de que hubiera quienes no tuvieran si había oportunidad de entregarles el paquete de enseres se les darían pero sólo en las colonias enlistadas en el acceso.
A las 11 de la mañana, habían repartido 447 fichas de las 480 y había en espera de fichas unas 17 personas. Los vecinos con ficha que estaban formados eran 137 en espera de poder ingresar al estacionamiento a recoger su paquete de enseres, para agilizar la entrega a los vecinos ingresaban en grupos de 40 personas, los beneficiarios por una puerta y las camionetas para transportar el paquete por otra puerta. Todo el lugar estaba resguardado por gendarmes de la Guardia Nacional.
A diferencia de otros sitios de entrega de enseres en este lugar se vio todo en orden, no había aglomeraciones ni reclamos. Las personas que llevaban su comprobante de domicilio, credencial de elector y el cintillo pasaban sin problemas.
Una trabajadora de Bienestar les pidió a los vecinos que eviten el papeleo de comprobante de domicilio, que esperen a que el reparto de enseres llegue a su colonia.

 

Se quejan de la falta de información del Ejército en la entrega de enseres

Familias afectadas por el huracán Otis reciben y transportan los enseres domésticos que soldados les entregaron en la unidad habitacional Infonavit Alta Progreso Foto: Carlos Carbajal

Argenis Salmerón

Vecinos de colonias aledañas a la unidad habitacional Infonavit Alta Progreso reclamaron que no hay información de los soldados en la entrega de enseres domésticos.
La entrega de enseres domésticos es en la calle Paseo de la Cañada, a un costado de la tienda Aurrerá y la Unidad Académica de Derecho de la UAG.
Los vecinos aseguraron que llegaron a las 8 de la mañana y salieron este mediodía con sus enseres domésticos.
Las colonias que se agregaron a la distribución son la 6 de Enero, Periodistas, Altamira, Panorámica Alta, Infonavit Cuauhtémoc y Alianza Popular.
En ese lugar se comenzó a entregar a la unidad habitacional Infonavit Alta Progreso y a la colonia Francisco Villa.
La vecina de la colonia Alianza Popular, Carolina Mendez Olivares, se quejó que los soldados no dan información en la zona de entrega.
“Llevo dos días buscando dónde me tocan los enseres domésticos, y hasta que una vecina me dijo donde, porque los militares no dicen nada”, reclamó.
Indicó que ayer llegó a la 8 de la mañana y le entregaron los enseres domésticos hasta el mediodía, “no hubo necesidad de quedarme a dormir”.
Declaró hay abusos en todos lados, “primero me cobran 150 pesos para sacar mis enseres y 350 pesos por llevar mis cosas”.
“Una termina asoleada, sin comer y más el gasto extra, uno no tiene dinero y si hay es para la reconstrucción”, señaló.
El vecino de la colonia Periodistas, Gustavo Castro Palma, criticó que los soldados no dan información, “cuando uno llega al punto de entrega de enseres domésticos”.
“Yo no tengo celular y me entere por mis vecinos que hoy (ayer) le tocaba a mi colonia la entrega de enseres domésticos”, sostuvo.
Declaró que llegó ayer a las 7 de la mañana y a las 11 de la mañana le dieron los enseres domésticos, “creo que hubo poca gente por eso”.
Pidió que haya más organización por parte de los soldados, “ellos están para ayudar, es una orden del presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Es “engorroso” el trámite para el segundo apoyo, señalan vecinos de la Jardín Azteca

Vecinos de la colonia Jardín Azteca se quejaron de los trámites “engorrosos” por los que los hacen pasar los trabajadores de la Secretaría del Bienestar federal para la entrega del segundo apoyo económico de reconstrucción de viviendas tras el paso del huracán Otis.
La entrega del apoyo económico fue en las canchas de usos múltiples que se ubican en la calle principal.
El resguardo policiaco estuvo a cargo de efectivos de la Guardia Nacional y la organización la llevaron cabo los trabajadores de la Secretaría del Bienestar federal.
La vecina Guadalupe Gallardo Valdés, se quejó de los trámites “engorrosos” para cobrar el segudo apoyo económico para la reconstrucción de viviendas.
Añadió que hay personas que no saben escribir o que la propiedad está intestada, “te hacen dar unas vueltas y gastar más de lo debido”.
Pidió que sean más accesibles y sensibles ante el desastre que dejó el impacto del huracán Otis en Acapulco.
“Hay mucho quehacer en las casas y ahora en los trámites, ya el presupuesto está destinado, pero la quieren hacer difícil”, señaló.
Recalcó que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene toda la voluntad de ayudar a Acapulco, pero sus funcionarios y trabajadores entorpecen los beneficios a la sociedad acapulqueña.
Sostuvo que los trabajadores de la Secretaría de Bienestar federal se caracterizaron por una buena organización, más que el Ejército, que hacen la entrega de enseres domésticos, pero “ahora una gran tacha por su mal trabajo”.
El señor Alberto Galvez Yáñez se quejó del trámite “engorroso” que impusieron los trabajadores de la Secretaría del Bienestar federal.
“Hay personas que las regresan y son personas de la tercera edad, cómo le van a hacer, vienen solitos”, recalcó.
Pidió que haya más accesibilidad y que sean más sensibles los trabajadores de la Secretaría del Bienestar federal.
“Nuestro presidente tiene toda la intención de levantar Acapulco, pero veo que sus trabajos no tienen ese misma idea”, denunció.

 

Bloquean vecinos de la Batalla Cardenista El Retorno para que los censen y apoyen

Vecinos de la colonia Batalla Cardenista ubicada en la periferia de Acapulco, bloquearon el retorno de Paso Limonero para exigir a las autoridades enseres domésticos Foto : Carlos Carbajal

Unos 30 vecinos de la colonia Batalla Cardenista, ubicada cerca de Paso Limonero, bloquearon el sábado de manera intermitente el sitio conocido como El Retorno, con dirección hacia la caseta de cobro de La Venta, para solicitar que los censen y les entreguen los apoyos como damnificados del huracán Otis.
Hasta el lugar donde bloquearon los colonos llegaron autoridades de Gobernación del estado y del municipio y se comprometieron a revisar los casos de las personas, para evitar que cierren la circulación del transporte público y privado.
Los colonos que traían una cartulina en las que se leía su demanda, ocuparon El Retorno; ahí llevaron a cabo su bloqueo intermitente para que las autoridades federales den respuesta a su demanda y es que denunciaron que les dicen que las van a hablar y no lo hacen.
Los vecinos se quejaron porque dijeron que para recibir despensas y enseres domésticos el Ejército y la Marina exigen los formatos que “Servidores de la Nación” entregaron cuando integraron el censo hace más de un mes, pero algunos no lo tienen.
Por ello pidieron al gobierno federal que los apoyen porque muchas familias salieron de sus viviendas en busca de sus seres queridos ante la falta de noticias de ellos y que no se censaron por lo que solicitan que les permitan censarse con los rezagados para que los apoyen.
“Somos como 35 personas de la colonia, de esos han salido como 10, y a los demás no nos dan respuesta, hemos hablado con Bienestar y nos dicen que nos van a mandar mensaje, ya fuimos a donde nos toca recibir los apoyos, porque no es justo que les están apoyando a los que no salieron afectados y los que sí tuvimos daños no tenemos el apoyo”, señaló la señora Godosia Reyes. (Aurora Harrison).

 

Agudiza el huracán Otis las condiciones de pobreza de los vecinos de Cacahuatepec

El vocero del Cecop, Marco Antonio Sua?stegui Mun?oz y el director de Tlachinollan, Abel Barrera, ayer en la entrega de la?minas donadas por organizaciones y particulares a vecinos de los Bienes Comunales de Cacahuatepec Foto:?Ramón Gracida

Ramón Gracida Gómez

Pensaba que “era el fin del mundo”, contó Alexis, un niño de 10 años que vio cómo voló el techo de la casa de sus abuelos en la comunidad de Las Parotas, de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, durante el paso del huracán Otis.
Lloró “poquito”, dijo riendo mientras esperaba que su abuelo Bernardo Morales Marco recibiera las láminas donadas por distintas organizaciones y particulares, por medio del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan y el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa La Parota (Cecop).
Bernardo, de 57 años, contó que el 25 de octubre tuvieron que refugiarse en la casa de su hermano que vive cerca de él porque sus láminas desaparecieron con los fuertes vientos, “veíamos el aire y cómo los árboles se movían”.
En la mañana seguía lloviendo y el campesino puso unas láminas “que quedaron para que tuviéramos pues”. Sin embargo, todas sus pertenencias ya se habían mojado, entre ellas su colchón y el refrigerador que ya no funciona.
Aseguró que nunca había vivido una experiencia similar a la de aquella noche de octubre, ni en los fenómenos meteorológicos de Ingrid y Manuel, los cuales ocurrieron hace 10 años y también afectaron a los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
Es la misma edad que tiene Alexis, que estaba ayer a un lado de su abuelo, y que dijo brevemente a El Sur, con nervios por una grabadora de por medio, que esperaba que su futuro “estuviera bien”.
“De loza para más seguro”, completó su abuelo Bernardo en referencia a una vivienda deseada. El hombre se dedica al campo y siembra maíz, calabaza y frijol en dos hectáreas. Al igual que sus compañeros campesinos del Acapulco rural, el huracán destrozó la milpa, “quedaron unos elotitos y vino el aire y los acabó de tirar”.

“Era de adobe mi humilde casa”

De la misma comunidad de Las Parotas, Agustín Morales Martínez compartió que el viento voló su techo de lámina, y ésta cayó sobre la misma vivienda y la destruyó. “Perdí mi casa, era de adobe mi humilde casa, hace un año que la había levantado y aún faltaba el revoque también”.
Siembra una hectárea y media de maíz, pero este año empezó a sembrar sandía cerca del río, “no logré mucho, pero algo poquito me dio y ya estaba esperando estas fechas para hacer un nuevo cultivo de sandias, pero ya no puede ser posible porque el río se llevó el corral”.
El joven de 37 años pidió a las autoridades que les brinden apoyo en el campo, “ahí estaría bueno que nos apoyaran con lo que es el alambre o para volver a encerrar y pedir hacer nuevamente los cultivos”.
Agustín tiene una gran motivación de volver a sembrar el año siguiente sandía y otras semillas, pero resaltó que en el futuro quisiera un progreso en su vida cotidiana, “vivir más o menos un poquito mejor”.

“Mi casa la desnudó por completo”

Celia Suástegui Salado, vecina de la comunidad de Amatillo y de 60 años de edad, también acudió a la entrega gratuita de láminas e indicó que el huracán Otis fue “algo terrible, espantoso”.
“Mi casa la desnudó por completo el aire y ahí está el armazón”, expuso sobre su casa de madera y láminas durante unos minutos bajo la sombra de un árbol en el embarcadero de El Fraile, donde cruzaron una parte de las láminas para la comunidad de Cacahuatepec.
Resaltó que la fuerza del meteoro “se llevó palos de mango, me cortó dos palmas, todos los palos de mango me los tiró, me hizo un destrozo muy feo”. Ahora vive en la casa de su hija, pero pidió a las autoridades reconstruir su casa “porque es lo primero, tener un techo la casa, que es habitable, porque si viene mi hija con su familia y a dónde, vamos a andar apretados. Y no hay como tener su hogar, vivir bien, tranquilo”, remató con risas.
“Yo siembro en las secas, pero cayeron los árboles encima del corral y se perdió mi cercado, se cayó. Ahorita lo ando techando a duras penas porque es un lodo muy pegajoso que no deja trabajar y pasa el arroyo por ahí”, compartió la campesina que cosecha maíz en una hectárea de su parcela.
Vive con su hijo José Concepción Ramírez Suástegui, quien trabaja en la limpieza de las calles en el centro de Acapulco. Esta pequeña familia ha sobrevivido estas semanas “con las despensas que me dan, pues las tengo que andar buscando cuando vienen los carros para que podamos sobrevivir y con el maíz que nos dio aquí el compañero Marco estamos saliendo adelante”.
Indicó que muchos vecinos de Amatillo se han enfermado de dengue y diarrea, y la comunidad cuenta con un centro de salud en el que sí van doctores, “pero a veces vienen y a veces no vienen”.
La otra opción es el doctor de farmacias Similares en la carretera federal Acapulco-San Marcos y personas de distintas comunidades acuden a consulta ahí, “está muy crítico el asunto”, señaló.
Durante la espera de la entrega de láminas, otros vecinos de los Bienes Comunales de Cacahuatepec compartieron su experiencia del huracán Otis y las consecuencias de este fenómeno meteorológico, como Martha, quien es madre soltera de tres niños y perdió su casa en Parotillas.
“Completamente fue un desastre”, sentenció Martha y agregó que ahora vive con sus hijos en una casa que construyó de madera y lámina. No tiene otras pertenencias porque todo se mojó.
Vende carne enchilada, chorizo, queso, pescado, “para poder sobrevivir”, pero ahora no hay ventas. Y ahora vive del “maíz que me dieron, con eso voy, gracias a la organización, estamos comiendo con mis hijos, estamos bien, echándole ganas”.

 

Hasta 24 horas se formaron para tener sus enseres, dicen vecinos de Costa Azul

Este jueves continuó la entrega de enseres domésticos afuera del centro acuático El Rollo, para los damnificados del huracán Otis por parte del Ejército.
Los habitantes de las colonias aledañas al fraccionamiento Costa Azul, manifestaron que estuvieron 24 horas formados.
Los vecinos que van por sus enseres domésticos provienen del fraccionamiento Club Deportivo, Costa Azul, Praderas de Costa Azul e Icacos.
Pidieron mayor organización por parte del Ejército y mayor accesibilidad de los guardias nacionales.
Carmen Hernández Pilar, dijo que estuvo 24 horas formada para recibir sus enseres domésticos, “un día y una noche formada”.
Relató que sobrevivió a Otis, junto a su familia, por refugiarse en su baño, que está construido de loza de concreto, “todo lo perdí, la estufa, refrigerador y mis trastes”.
“Desde el Otis voy al cerro a conseguir leña para hacer mi fogón casero, para guisar”, puntualizó.
Indicó que “gracias a las despensas del Ejército y organizaciones civiles, vamos sobreviendo a esta emergencia después del Otis”.
“Yo la verdad, no contraté a las mudanzas porque están bien caras y no hay dinero. La gente abusa de la necesidad de los pobres”, reclamó.
Pidió a las autoridades estatales regular a los que trasladan los enseres domésticos, “son particulares que hacen su agosto en una desgracia, en lugar de apoyarnos”.
“Yo creo que las autoridades del estado y municipio nos deben ayudar para llevar nuestros enseres domésticos. Todo debe ir de la mano”, acotó.
Por último, dijo que hay abusos de los particulares, “eso no ve el Ejército. Ellos quieren que se vayan lo más pronto posible, sin ver el abuso que hay afuera”. (Argenis Salmerón).

 

Protestan en la CAPAMA vecinos del centro; hace dos meses no tienen agua

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Miguel Alemán, en la zona de tolerancia ubicada en el centro de la ciudad, se manifestaron en las instalaciones de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) para denunciar que no tienen agua desde hace dos meses.
A las 9 de la mañana, unos 50 inconformes se concentraron en las oficinas centrales para exigir que se restablezca el servicio.
Los manifestantes no dejaron pasar a las oficinas por unos minutos al director de la paramunicipal Hugo Lozano.
Reclamaron que debido a una fuga de agua no tienen el servicio en sus casas y la paramunicipal hace caso omiso a sus reportes.
Criticaron que tienen que comprar garrafones rellenados, porque dijeron que no les alcanza las pipas con agua que compran entre mil 500 a 2 mil pesos.
En declaraciones a reporteros, la vecina Susana Flores se quejó que desde hace dos meses no tienen agua potable, “nosotros desde antes del Otis no tenemos agua”.
Señaló que las casas asentadas en la calles Revolución y Emilio Carranza no tiene agua en sus casas, “las otras colonias aledañas como Aguas Blancas y Hogar Moderno sí tienen el servicio”.
Contó que tuvieron diálogo con un directivo de CAPAMA y éste se comprometió a supervisar la fuga, que evita que llegue el agua a sus casas.
“Queremos solución, tenemos que venir hacer presión para que nos tomen en cuenta, porque no es problema del huracán, es problema antes del huracán”, manifestó.
Indicó que los vecinos tienen que comprar garrafones rellenados en 15 pesos, porque aseguró que las pipas de agua oscilan entre mil 500 a 2 mil pesos.
Ejemplificó que hay un vecino que fue operado y no puede cargar y gasta 300 pesos diarios en garrafones rellenados, “tenemos que protestar para que nos tomen en cuenta”.
“Al principio se portó bien el director de CAPAMA, Hugo Lozano, y después fue muy grosero con nosotros y que era un secuestro y nos iba a demandar y que iba llamar a la policía para desalojarnos”, criticó.