Igual que García Márquez, Vargas Llosa murió en abril

Más allá de cualquier tipo de creencia religiosa, la existencia de un orden natural está casi fuera de discusión, y una amplia mayoría de los humanos estamos de acuerdo o nos satisfacen las teorías de la física y de la ciencia respecto a la evolución del universo, del que somos una infinitésima parte los humanos, el planeta Tierra, el sistema solar y la galaxia a la que pertenecemos.
En este planeta, en países distintos, Colombia y Perú, pero los dos latinoamericanos que formaron parte del llamado boom de la literatura de finales del Siglo XX y principios del XXI, se trata de los dos gigantes Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, éste último fallecido apenas antier, pero también en abril, como su efímero amigo, cuya amistad se perdió por cuestiones personales, humanas, pero que su destino común está sellado para siempre: la fama de dos grandes de la literatura universal que cultivaron primero una gran amistad y luego la suspendieron, aunque ambos intentaron siempre restañar las heridas de la juventud.
Ambos escritores fallecen en días en los que los medios de comunicación se dedican especialmente a la llamada “semana santa”, por lo que su muerte los toma por sorpresa y sólo aquellos medios consolidados y eficientes dan el lugar que ambos merecen como lo que fueron, entre los más grandes novelistas de nuestro tiempo, sin lugar a dudas.
Sin embargo, luego de las vidas paralelas y las muertes coincidentes en el sentido que hemos descrito, vivimos en la actualidad atrapados en la incertidumbre, la desazón y hasta el miedo acerca de lo que le espera a la humanidad, no solamente por el cambio climático, consecuencia de los abusos humanos, sino en especial por la recomposición de la economía, la globalización y todas las amenazas que los modelos económicos han producido.
De enero a la fecha, el mundo estuvo en vilo por las declaraciones y amenazas de Donald Trump, quien asumió la presidencia de Estados Unidos por segunda ocasión. Para muchos analistas, el carácter y la formación empresarial de Trump lo hacen absolutamente previsible en su comportamiento político, la amenaza, la presión, el bluff como estrategia y acción de negociación muy frecuente en las “transacciones” empresariales. La política es otra cosa, porque tiene que ver con países cuyas características son muy diferentes a las de las corporaciones. El mejor ejemplo son los comportamientos de los empresarios que forman parte del gabinete de Trump, el más destacado Elon Musk, de quien ya se sabe que tiene los días contados no sólo por el cuestionado desempeño que ha tenido, sino en especial por las multimillonarias pérdidas en sus negocios o, mejor dicho, la suma de ambos factores.
A casi 100 días de que Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos ya quedó claro que la guerra arancelaria iniciada por él no tuvo el efecto amedrentador previsto.
Frente a los amagos, cada vez menos eficaces y más contraproducentes de Donald Trump contra el mundo entero y contra México de paso, las respuestas de la Presidenta Claudia Sheinbaum han estado lejos de estridencias y bravatas. Con gran inteligencia la estrategia del gobierno mexicano se ha desplegado en varios planos, de los cuales los más relevantes son el fortalecimiento de la economía interna, y el llamado a las naciones de América Latina para hacer realidad la integración de la región.
En lo interno, la semana pasada se hizo la presentación del llamado Plan México, el cual fue esbozado desde los primeros meses del actual gobierno, y luego se dio a conocer en sus grandes líneas al comenzar este año. Ahora, se ha presentado con gran detalle, ante empresarios, sindicatos, gente del campo y de los pueblos originarios.
La Presidenta enumeró dieciocho programas y acciones del Plan, que en su conjunto tienen el objetivo de fortalecer el mercado interno y el salario; aumentar la soberanía alimentaria y energética; incrementar la producción nacional; disminuir importaciones de países con los que no se tiene tratado, y fortalecer los Programas para el Bienestar.
Enseguida de ello, la presidenta asistió a la novena Cumbre de la Celac, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que tuvo lugar en Tegucigalpa, la capital de Honduras. Allí, ante los jefes de Estado y de gobierno de los países de la zona, propuso realizar una Cumbre por el bienestar económico de América Latina y el Caribe, con el objetivo de hacer realidad la integración económica de la región, sobre la base de la prosperidad compartida y el respeto mutuo a las soberanías de los pueblos.
En ambos frentes hay mucho trabajo por hacer y los resultados se verán en el mediano y largo plazo, aunque sus primeros efectos ya se han dejado sentir. No es casualidad que ante los ventarrones desatados desde el norte, el ritmo económico de México continúa siendo estable, e incluso se pronostica un crecimiento moderado durante el presente año y el siguiente.
Esa dinámica positiva se refleja en la fortaleza del tipo de cambio de nuestra moneda frente al dólar y las principales divisas, otrora tan susceptible a caídas y devaluaciones ante cualquier trastorno financiero o comercial. Hoy por supuesto sufre los sobresaltos ante los amagos del día a día de los que hablábamos al principio de estas líneas, pero ese oleaje no le ha hecho perder valor ni se han generado situaciones duraderas de pánico.
Así llegamos ya a la Semana Mayor de este año, lapso precedido por la preocupación que en el mundo católico produjo la precaria salud del papa Francisco, que sin embargo se ha recuperado de sus males y continúa encabezando a su grey. En Guerrero, ya se sabe, estos días significan un lapso de gran actividad y bonanza, porque viajeros de la ciudad de México y de todas partes del país acuden a Acapulco y a otros sitios de interés turístico, buscando descanso y entretenimiento.
El gobierno federal y las instituciones estatales aseguran que habrá seguridad y tranquilidad en la región para los visitantes. Esperemos que así sea, aunque en todo el estado persisten los hechos de violencia e inseguridad. Los días pasados se dio cuenta de un enfrentamiento entre grupos criminales que dejó un saldo de once muertos en el municipio de Tecoanapa; en comunidades cercanas a Chilpancingo, en la sierra de Leonardo Bravo y Heliodoro Castillo, se han producido balaceras que han obligado al éxodo de los habitantes de los pueblos violentados; y el fin de semana se conoció de una emboscada en la que fue asesinada la excandidata de Morena en el ayuntamiento de Pilcaya, Maricela Morales, con otras tres personas.
Como siempre, estos son botones de muestra de un fenómeno que sigue asolando la entidad sin que se le vea fin ni descenso, aunque el optimismo oficial nos quiera convencer de lo contrario. En todo el país, este sigue siendo el gran pendiente. Y ahí pueden naufragar los grandes planes en marcha.

La elección del Poder Judicial, hacia una mejor democracia

Uno de los más perseguidos y preciados anhelos del Movimiento de Regeneración Nacional, antes inclusive que se formalizara como partido político, es la democratización del Poder Judicial de la Federación, el único poder de la Unión, de la República, que nunca se sometió al escrutinio o la voluntad popular de los ciudadanos. Tuvo que pasar toda la etapa de independencia y posteriormente de la revolución para que fuera, primero pensado y proyectado, y ahora factible la elección de ministros, jueces y funcionarios responsables de la impartición de justicia.
Para todos los mexicanos es conocido, pero en especial para el gremio de los abogados, que el Poder Judicial vivía en un coto intocable y casi inaccesible, con privilegios en sus condiciones laborales –merecidas en un importante porcentaje de los casos–, pero también en un proceso de descomposición producto de la corrupción, el nepotismo y un sistema legal en muchos temas rebasado por la modernización y la tecnificación de la sociedad.
Se reconozca o no, es en buena medida responsabilidad de ministros, magistrados y jueces el imperio de la justicia y la no tolerancia a ningún tipo de delito. La impunidad se da cuando los responsables de hacer justicia atienden presiones o intereses ajenos al estricto cumplimiento de la ley y que quien la viole, en cualquier aspecto, debe pagar las consecuencias de sus actos, independientemente de su condición económica, política o social, como hasta hoy prevalece y en donde los malos ejemplos sobran.
Desde que se planteó que los miembros del poder judicial de la federación sean electos por voto directo de los ciudadanos se generó una sacudida que todavía durará hasta que los ánimos políticos, ideológicos y sobre todo partidistas se tranquilicen, se serenen, y los funcionarios electos asuman no sólo los cargos sino ejerzan la responsabilidad que se les ha asignado. De este modo serán electos 881 cargos del Poder Judicial, mediante la instalación y funcionamiento de más de 84 mil 200 casillas y más de un millón 600 mil ciudadanos que recibirán y contarán los votos. Como en cualquier proceso democrático el mayor riesgo y adversario es el abstencionismo alentado por quienes, de entrada, desacreditan cualquier acto en el que participe la mayoría de los ciudadanos.
Para los adversarios de Morena y el movimiento de la 4ta Transformación el caos, el imperio de la injusticia y todas las anomalías habidas y por haber se atribuirán a este novedoso proceso, pero sin duda la construcción de una democracia en permanente proceso de maduración será benéfico sin duda.
Al cumplirse el primer semestre del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se inició el periodo de campañas para la elección que en dos meses refundará el Poder Judicial de México, con lo que nuestro país se pone a la vanguardia en las prácticas democráticas en todo el mundo, pues todos los altos puestos de los tres poderes que conforman el gobierno mexicano serán ahora electos de manera directa y transparente por el pueblo.
Somos pioneros en esa participación popular que ocurre de manera integral. Con ello se busca que los impartidores de justicia tengan una real independencia y una mayor legitimación, pues sus cargos provendrán de la decisión de los ciudadanos y no de cuotas partidistas ni de prebendas ni privilegios de un sistema presidencialista. Con ello terminará la era de una cofradía dorada, hermanada por la corrupción, que ha detentado innumerables privilegios, y que tenía la justicia como la última de sus prioridades.
Es notable que tanto la aprobación de la reforma constitucional que posibilitó este cambio trascendental, como el proceso de registro de aspirantes y conformación de las candidaturas, en la que tuvieron la posibilidad de intervenir los tres poderes, se pudieron llevar a cabo en tiempos muy reducidos, y que la organización electoral se ha instrumentado sin los excesos y derroches que han caracterizado otras elecciones. Eso también es una experiencia y una premisa para el futuro.
El antecedente inmediato, por supuesto, fueros los comicios en que la doctora Sheinbaum obtuvo la presidencia del país, con una participación popular sin precedente y una votación mayoritaria para su persona y su partido, lo que dio la posibilidad y la legitimidad para emprender ésa y otras reformas de gran calado.
El camino recorrido se ha logrado no sin polémicas y controversias, lo cual es natural dada la relevancia de la transformación planteada. Pero se le ha dado a la elección del 1o. de junio todo el sustento constitucional y legal requerido, y se llegará sin duda a una jornada electoral pacífica y ordenada.
Es además notable que todo lo anterior tenga lugar en un escenario político de gran incertidumbre, introducida por la beligerancia que desde Estados Unidos se ha desatado contra México y otras naciones con la segunda presidencia de Donald Trump. Frente a ello, la estrategia del gobierno de la Presidenta se ha desplegado con una gran inteligencia, que ha sido reconocida en diversos ámbitos nacionales e internacionales, incluso por la propia Casa Blanca, con lo cual se ha impedido que la relación bilateral y regional sufra daños mayores, y ha protegido el desarrollo de los proyectos nacionales que están en marcha, como éste de la reforma judicial. En los siguientes dos meses veremos el despliegue de las campañas de quienes aspiran a ser electos como jueces, magistrados o ministros. Cabe reiterar que es algo que no se ha visto en México ni en el mundo, de lo cual se desprenderán múltiples aprendizajes.
En Guerrero, como en todo el país, tendrá lugar este proceso electoral judicial. Aquí también ya se iniciaron las campañas, y los electores guerrerenses emitirán su sufragio para treinta y nueve cargos de entre ciento veinte candidatos, entre ellos los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, magistraturas de diversos tribunales, y la mitad de los jueces de distrito y magistrados de circuito. Junto a ello, en Guerrero lamentablemente, persisten los claroscuros a los que nos hemos referido reiteradamente.
Mientras la gobernadora Evelyn Salgado puede presumir que la entidad tiene la tasa de desempleo más baja del país, de poco más de un punto porcentual, menos de la mitad del promedio nacional de 2.6 por ciento, y Acapulco vuelve a brillar como destino turístico al registrar ocupaciones hoteleras superiores al ochenta por ciento, una vez superada en lo esencial la emergencia por los fenómenos climatológicos de los pasados años, la violencia y la criminalidad se mantiene como el gran conflicto regional.
Sólo para mencionar los más recientes acontecimientos del fin de semana, se registró en Zapotitlán Tablas una emboscada en que fue asesinado el líder regional del Partido del Trabajo, Juvenal Calleja, junto con su esposa y otros tres integrantes de su familia, entre ellos un niño de seis años; un comando armado asesinó a un turista e hirió a otro en un hotel costero, y un trabajador del IMSS fue ejecutado al salir del nosocomio donde trabajaba.
En este rubro es urgente cerrar un círculo. Aunque no es el único factor, el abatimiento de la delincuencia requiere de una impartición de justicia eficiente, sin corrupción, que garantice simplemente que quien la hace la pague. Para allá podemos ir, poco a poco y si todo sigue apoyado por la mayoría de los mexicanos.

Los recursos de la nación, intocables; 87 años de la expropiación petrolera

El inicio y auge de la era industrial se logra y sostiene a partir de la generación de energía, desde la producida por el carbón, pasando por la de los hidrocarburos (gas y petróleo, principalmente), la nuclear, la eólica y la solar, todas ellas con grave perjuicio al medio ambiente, aunque la mercadotecnia a algunas las clasifique como “limpias”, cuando que en su crecimiento y auge, todas han justificado su propósito superior que ha sido garantizar la producción para el aumento del consumo de productos y servicios, y para comodidad de quienes, con ellos, han logrado una mayor calidad de vida.
Ya a lo largo de dos siglos, las empresas dedicadas a la generación de energía han ocupado un lugar preponderante en la evolución de la historia y en la generación, aparte de la energía, de muchos de los conflictos que ha enfrentado la humanidad en este lapso.
La literatura real y ficticia acerca de la influencia y el poder de las llamadas “7 hermanas”, como se nombraron a las principales empresas petroleras del mundo durante el siglo 20 es amplia y detallada de cómo, aparte de las utilidades económicas, respondieron a los intereses estratégicos de los países a los que pertenecen.
De igual forma, las empresas dedicadas a la explotación de la energía nuclear han tenido un destacado papel en cuanto al desarrollo tecnológico y lo fundamental de su operación, especialmente en Europa.
Después han surgido las grandes empresas de desarrollo de proyectos eólicos y solares como una vía para sustituir al carbón, los hidrocarburos y las plantas nucleares, siempre con el apoyo y promoción de los países más avanzados, sus principales promotores y beneficiarios.
Hoy la guerra en Ucrania tiene como último objetivo la riqueza de sus recursos naturales que pretenden usufructuar las grandes potencias, sin que la independencia, autonomía y usufructo nacionales ucranianos tengan validez.
Así, los países ricos preservan su posición económica y su predominio político internacional, en la permanente disputa de los recursos de los países en desarrollo y los que permanecen en la pobreza, como ocurre con casi todos los que forman el continente africano.
En México, se cumplen este 18 de marzo 87 años de la expropiación petrolera, el valiente decreto con el que el Presidente Lázaro Cárdenas recuperó los hidrocarburos como patrimonio de los mexicanos y fortaleció con ello la soberanía nacional. A lo largo de las siguientes décadas, la empresa petrolera fue puntal para el desarrollo nacional, y los trabajadores del gremio un soporte fundamental para proveer a la nación de la energía necesaria.
Luego de ello, hacia el final del siglo pasado y en los primeros lustros de la actual centuria, los gobiernos neoliberales abandonaron la estrategia del manejo de la energía como un sector fuerte, propiedad del pueblo de México y sustento de la república. En esa etapa, los hidrocarburos fueron considerados como una simple mercancía, y el objetivo fue privatizar su explotación y disminuir la intervención de Petróleos Mexicanos en la operación de la industria, hasta eventualmente desaparecer la empresa pública. Por fortuna, a los privatizadores no les alcanzó el tiempo de lograr su objetivo, y a partir del pasado sexenio se revirtió ese propósito y se ha rescatado a Pemex como una institución propiedad del pueblo y a su servicio.
Ahora, el sector energético es de nuevo cimiento de un desarrollo democrático e incluyente; con el fortalecimiento de Pemex se ha estabilizado y recuperado la producción y refinación de petróleo, con la consecuente disminución de importaciones, y garantizando a toda la población el acceso a la energía, como parte de la estrategia integral de procurar el bienestar social. Ello ha sido posible por una reforma constitucional en materia energética, y al inicio de este año, con la adecuación de las leyes secundarias para proporcionar al sector un marco legal coherente, que da seguridad a la operación y garantiza los derechos de los trabajadores y de la población.
De ahí que la celebración del aniversario de la expropiación, que nunca dejó de realizarse, ni en los años más oscuros del neoliberalismo, ahora ha vuelto a cobrar importancia, porque con la nueva política energética se reafirma la soberanía nacional y la fortaleza del Estado mexicano. Hoy tenemos un real motivo de festejo.
Lo anterior es de particular relevancia, en momentos en que la nación es objeto de ataques, provenientes sobre todo del gobierno del país vecino, con el que en los años anteriores México pudo llevar a cabo procesos de integración productiva e intercambio comercial que generaron un enorme beneficio económico en la región, el cual ahora se encuentra en peligro por políticas descabelladas que de continuar producirán daños y retrasos en todo lo hasta ahora logrado.
En el fortalecimiento del Estado mexicano en los años recientes se encuentra una de las claves de porqué ahora el gobierno de nuestro país puede negociar al tú por tú con la Casa Blanca, desde donde se ponen en marcha políticas agresivas contra muchos frentes en el mundo, pero en donde la mandataria mexicana ha logrado el respeto y el reconocimiento por la solidez de sus posiciones y sus argumentos.
De manera simultánea aunque en otro orden de ideas, en los días cercanos en la nación han aflorado múltiples agravios ocasionados por la violencia generada luego de estrategias insuficientes o equivocadas contra el crimen organizado. La presidenta ha manifestado el compromiso gubernamental de recabar, ordenar y comprobar toda la información y llegar al fondo en las investigaciones de hechos terribles como los que ahora se han dado a conocer en Jalisco, pero que en realidad vienen de mucho tiempo atrás y en la mayoría de los estados.
Ojalá que esto se haga y que se erradique en todo el país la terrible violencia criminal y la inseguridad que aún prevalece en muchos lugares. En este rubro, en Guerrero tenemos nuestra propia historia, y también muchas acciones e investigaciones que llevar a cabo. Mientras ello no ocurra, se ha repetido mucho, la transformación que se pretende no podrá completarse, ni habrá verdadero bienestar en la población.

 

Los cambios se sienten, aunque no se quieran ver

Cada vez son menos, ante la contundencia de los hechos, quienes escatiman la decisión, profundidad, eficacia y oportunidad de la estrategia de seguridad, combate al crimen organizado y recuperación de territorios dominados por diversos cárteles, pandillas u organizaciones de delincuentes que no sólo sienten lo duro, sino también lo tupido, de las acciones del gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheimbaum, a través de un estructurado gabinete de seguridad que coordina la secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez.
Más allá de la espectacularidad de movilizar a 29 reconocidos jefes o capos de la producción, tráfico y crimen organizado extraditados a Estados Unidos, las consecuencias en el sistema penitenciario mexicano y en la estrategia y operación de la delincuencia en todo el país sufren, con este sólo hecho, consecuencias mayúsculas e irreversibles. Si no, que les pregunten a los directores y a los funcionarios encargados de la administración de los penales si la salida de estos presos provoca consecuencias en las cárceles a su vigilancia y cuidado.
Si se acepta el hecho de que buena parte de la estrategia y la operación de la delincuencia se realiza desde los penales, incluidos los llamados de “alta seguridad” hasta los municipales, se tendría que concluir que con la aceptación por el gobierno de la presidenta Sheimbaum de que cumplan los juicios por violaciones a las leyes estadunidenses, no sólo se atienden las peticiones de extradición sino que se desarticula el modus operandi de las organizaciones de las que estos reclusos son fundadores, jefes o miembros.
No son sólo los 29 jefes extraditados a Estados Unidos sino, desde hace más de un año, han ocurrido decenas de detenciones que van minando el poderío de las bandas criminales en todos los estados de la república y poco a poco se va recuperando territorio, la conducción y fortaleza del gobierno, en coordinación y vigilancia con los gobiernos estatales y municipales. Esta estrategia ha sido perfectamente acordada y coordinada con Estados Unidos en tanto ha involucrado la producción, importación, distribución y consumo de drogas especialmente, y su consecuente lavado de dinero, así como tráfico ilegal de armas y equipos de combate.
Sin embargo, el escándalo, los prejuicios y la falta de observación atenta y análisis agudo dominan el panorama mediático. Muy pocos se detienen a tratar de descubrir las consecuencias de los hechos de gobierno y se “enfocan” en las superficies. Es más fácil hablar de acatamiento de supuestas recomendaciones o instrucciones del gobierno de Trump al de México, que el aceptar el hecho de que la presidenta Sheinbaum tiene ya el control político de su administración, aunque muchos quieren o desean seguir diciendo que está bajo las órdenes de su antecesor el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Mientras tanto, en el ámbito internacional, figuras políticas del mundo entero expresan desde asombro e indignación hasta el rechazo decidido ante las inciviles formas que Donald Trump, en funciones de presidente de la otrora potencia imperial, mostró durante la visita a Washington del mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, en días pasados. La rudeza en el trato y el abandono de toda forma diplomática pintaron de cuerpo entero al habitante de la Casa Blanca y a su vicepresidente, y mostró a todo el planeta su talante. Con ésas tenemos que lidiar en la relación de México con su principal socio comercial, ahora contaminada con los temas de criminalidad y violencia, y la seguridad nacional que es una prioridad para ambos gobiernos. En este contexto tuvieron lugar de manera simultánea dos hechos importantes: la reunión de los gabinetes de seguridad de las dos naciones y la entrega de los veintinueve reos importantes reclamados por la justicia norteamericana.
Por un lado, hay muestras claras de que el gobierno mexicano ha cumplido su parte en el combate a las bandas que trafican con drogas y también los involucrados en el crimen organizado, en particular el fentanilo, y son las principales generadoras de violencia en la región. Destrucción de decenas de laboratorios y centros de acopio de estupefacientes y de los químicos utilizados para procesarlos, cuantiosos decomisos de droga, la aprehensión de varios miles de delincuentes, algunos de ellos de muy alto relieve, y el despliegue de fuerzas de seguridad para recuperar la tranquilidad de la población, son algunas de las evidencias, a la que se suma la expatriación de los criminales más buscados.
La medida generó incluso cierta polémica, pues en México y en las cortes de justicia de Estados Unidos se puso de manifiesto que el traslado de estos reos no se hizo en el marco de las leyes y convenios de extradición, sino basado en lo que disponen las normas de seguridad nacional en circunstancias extraordinarias. Lo cierto es que México ha cumplido su parte y falta por ver si del lado norteamericano se está haciendo algo para impedir que a los cárteles les sigan llegando armas de alto poder con la anuencia o la negligencia de aquel gobierno.
A partir de este martes la administración de Trump cumplirá su amenaza de imponer aranceles a las importaciones de diversos productos provenientes de México, lo cual, se ha repetido, no tiene que ver con una estrategia o un reclamo comercial, sino con la percepción de que en el territorio nacional se protege a las mafias de la delincuencia organizada.
Además de lidiar con el bravucón de la Casa Blanca, otros asuntos han generado también polémica interna, uno de ellos la reforma constitucional para contener lo que se ha llamado nepotismo electoral, es decir, la sucesión en puestos de elección popular por familiares de quien deja el cargo. La propuesta presidencial fue que esta ley se aplicase desde el año 2027; en el Senado se aprobó pero se aplazó su vigencia hasta 2030. Ya el partido de la presidenta Sheinbaum, Morena, ha ofrecido su ayuda para que familiares de funcionarios o gobernantes no sean postulados por este movimiento.
Si se mantiene esta postergación de la entrada en vigor de la reforma, en varios estados, entre ellos Guerrero, podrá darse el caso de que el mandato siguiente, así sea convalidado con una elección, quede en manos de la misma familia. Por supuesto los involucrados no han ocultado su contento con la demora votada, amparados en el vacío legal producido y en el apoyo popular del que presumen. Para muchos observadores, se ha hecho evidente que han quedado atrás los tiempos en que a una iniciativa presidencial no se le movía ni una coma; lo notable es que la rebeldía se genera desde dentro del grupo que detenta el poder con una muy amplia mayoría.
En un contexto donde tantos moldes se han roto, no deja de llamar la atención esa resistencia inocultable, resuelta por la vía de la procrastinación, o como se diría en el lenguaje callejero, “pateando el bote” y postergando o manipulando los hechos para que todo quede igual.
Pronto sabremos cómo le va al país con Trump y sus agresivas ocurrencias, y el desenlace del proceso legislativo de la iniciativa de la presidenta Sheinbaum.

Se impone la cooperación y la negociación frente a las balandronadas

Lejos de proyectar la fortaleza, primacía y liderazgo que aún detenta, más en la retórica que en los hechos, el gobierno de Estados Unidos ha mostrado la profunda debilidad de un presidente como Donald Trump que ha dedicado sus casi primeros 30 días al frente de su segunda administración a abrir frentes de conflicto en todos los continentes. A sus vecinos de América intenta mantenerlos amenazados y sometidos, logrando el resultado contrario. Frente al grupo de las siete economías más poderosas del mundo, su desempeño produce una cierta pena ajena, al decir de los analistas internacionales, quienes se preguntan si todas las amenazas proferidas a diestra y siniestra (o izquierda y derecha, según se diga) se cumplirán y cuándo.
Frente a las primeras amenazas de imponer aranceles a las importaciones de México y Canadá anunciadas por Trump, la serenidad y capacidad de diálogo de la Presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se impusieron, logró de inmediato el efecto de dejar en suspenso el descontón; no lo canceló pero al menos está sujeto a negociaciones, argumentaciones, y a un plazo pactado en un mes.
Ahora, el magnate en funciones de gobernante ha vuelto a la carga, y ha firmado nuevas imposiciones tarifarias a las compras estadunidenses de acero y aluminio, medida que también tiene un plazo de varias semanas para aplicarse, y que de hacerlo causará un desbarajuste en el comercio internacional, afectando incluso la producción y el consumo dentro de Estados Unidos. Entre tanto, los equipos designados por Trump y Sheinbaum trabajan analizando la problemática e intentando llegar a acuerdos, que incluso el secretario de Estado Marco Rubio ve cercanos.
Desde el primer día, la respuesta mexicana ha sido avanzar en los compromisos adquiridos, como desplazar fuerzas de seguridad a la frontera norte para abatir el tráfico de drogas, en particular el fentanilo, que ha alarmado a nuestros vecinos, y hay en marcha toda una estrategia para reducir la dependencia de la economía mexicana de importaciones de todo el mundo, en particular las provenientes de China.
Del lado norteamericano no está tan claro que haya una estrategia definida. Mientras el presidente Trump aparentemente aceptó trabajar para bloquear las ventas de armamento con el que se equipan las bandas de criminales que operan en territorio mexicano y que les brinda su capacidad de combate, una de sus órdenes ejecutivas firmada días después va en el sentido de liberalizar aún más el comercio de armas, lo cual iría exactamente en sentido contrario de lo que se requiere en la región para abatir el poderío de los cárteles y el flujo de estupefacientes.
Ante esa compleja situación, el discurso de la Presidenta Sheinbaum se ha centrado en enfatizar la defensa de la soberanía y la independencia nacional, y en señalar que la unidad del pueblo impedirá cualquier intento de injerencismo o de atropello de sus derechos. En ello radica la fuerza del gobierno de la cuarta transformación que ha recuperado la dignidad de nuestro país, ha repetido.
El mundo vive un reacomodo irreversible, producto de la entronización de Asia, encabezada por China, como la zona más adelantada en el mundo en busca del liderazgo económico. La estrategia para enfrentar esta situación del presidente estadunidense luce absolutamente a la defensiva, con actitudes y dichos frecuentemente amenazantes y hasta violentos. Los gobiernos de la mayoría de las potencias se mantienen expectantes, prudentes frente a conductas rijosas y polarizantes.
Por lo que se refiere a México, en el ámbito interno además de la dignidad, hay también un esfuerzo sostenido para recuperar la memoria histórica y el reconocimiento de la composición pluricultural de la nación. Por ello, el ajetreo que hemos descrito líneas arriba no impidió que la doctora Sheinbaum firmara un decreto para establecer el 14 de febrero, fecha que la mercadotecnia ha magnificado para el consumo en nombre del romanticismo, como Día del Aniversario Luctuoso del General Vicente Guerrero, el Primer Presidente de la República de origen afromexicano. Nacido en Tixtla en 1782, combatiente de la causa insurgente y consumador de la independencia nacional, en su memoria se erigió en 1849, hace 176 años, el estado de Guerrero. Por razones obvias, será en esta entidad donde esa conmemoración se llevará a cabo con mayor fervor y cercanía.
Unos días antes, en la ceremonia conmemorativa del aniversario de la promulgación de la Carta Magna, la Presidenta Sheinbaum había hecho saber del envío al Congreso de dos iniciativas de reforma constitucional, la primera que regresará a la fórmula de la Constitución de 1917, de no reelección en ningún puesto de elección popular, y la segunda que establecerá la prohibición expresa de que ningún familiar pueda suceder de manera inmediata a otro tratándose de un puesto de elección popular.
Ambas iniciativas, que ya iniciaron su proceso para ser legisladas, modificarán la inercia política en varias entidades del país. Por lo pronto ya lo hicieron en Guerrero, donde la sucesión del poder estatal aún está lejana, en 2027, pero ya en el ambiente político se hablaba hasta hace unos días, de una sola candidatura puntera. Al día siguiente del anuncio presidencial, el senador Félix Salgado Macedonio se apresuró a escribir en sus redes sociales: “Es justa, moral y patriótica la reforma enviada por nuestra presidenta… misma que aplica para el 2030”, aunque más adelante en el mismo texto anotó “que entre en vigor al momento de su aprobación”. Más allá de los deseos personales, esta reforma en particular responde al propósito de impedir el nepotismo, una de las críticas actuales más repetidas en torno al partido gobernante.
Lo mismo en la relación con los socios comerciales de México, especialmente con el gobierno actual de Estados Unidos, y en su desempeño en el ámbito interno, la Presidenta Sheinbaum le va ganando tiempo al tiempo. El objetivo es simple en entornos complejos: preservar a nuestro país como una nación próspera y justa, en beneficio del pueblo. De ahí su fuerza, su legitimidad, y que no pueda ser derrotada.
Lo anterior, en la esfera política. A nivel de tierra, lo lamentable es que los hechos de sangre no dejan de asolar a Guerrero. El asalto este domingo a una ambulancia en la carretera de Pinotepa Nacional a Acapulco, para rematar a cuatro personas heridas que eran trasladadas, es el más reciente episodio de una historia de violencia y muertes que no cesa ni da visos de reducción. Contener a los criminales sigue siendo una prioridad sin la cual no habrá una real transformación ni local ni nacional.

Valentía y firmeza; soberanía e independencia ante la agresión de Trump

 

La mayor ventaja frente a un gran empresario, acostumbrado a “negociar” con la fuerza del “cash” es que se vuelve totalmente previsible y sus posturas se ciñen a unos cuantos céntimos más o menos. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al inicio de su segundo mandato al frente de la economía líder en el mundo, amenazó, cumplió y ganó, aparentemente, en sus primeros actos de gobierno. América Latina, en especial México, saben que su vecino del norte va con todo para someter a los países de la región y mediante el miedo y la amenaza someterse, sin repelar, o sea como dice el refrán “flojitos y cooperando”.
Sólo que lo que funciona casi siempre en el mundo empresarial, esa suerte de posturas de jugadores de poker, en el mundo de la política y la sociedad es totalmente diferente. Hay algunos observadores que ven en la estrategia de Trump a un presidente derrotado, reactivo, a la defensiva tirando golpes a diestra y siniestra, en una de esas alguno pega.
Es un hecho que durante décadas, los gobiernos de Estados Unidos se preocuparon más por ampliar su dominio en otras regiones del mundo y se olvidaron de su zona de influencia natural, todas las naciones de América. Hoy Trump agrede de palabra y de obra a Canadá, Panamá y México específicamente, pero con la advertencia al resto de las naciones de América de que hacen lo que se les dice o ya pagarán las consecuencias.
Por eso hizo muy bien la presidenta Claudia Sheimbaum Pardo, en rechazar de manera contundente y enérgica, las acusaciones lanzadas como justificantes para aplicar aranceles a importaciones mexicanas, con el pretexto de atentados a la seguridad nacional de los Estados Unidos. En vez de aliados, el mandatario estadunidense forma potenciales enemigos en su propia región, lo que seguramente tiene muy contentos a los líderes de otras regiones del mundo, en especial Asia, en donde con toda seguridad dicen de Trump “déjenlo, no lo vayan a interrumpir, va muy bien abriendo frentes y convirtiendo en adversarios y enemigos a sus propios socios”.
Sin atender razones, incluso causando dolor a su propio pueblo, como lo dijo el fin de semana, el presidente norteamericano Donald Trump cumplió su amenaza de imponer aranceles a las importaciones provenientes de sus socios comerciales, México y Canadá. Aunque 48 horas después, luego de una conversación con la Presidenta de México, se acordó aplazar por un mes las sanciones contra nuestro país, el ultimátum y el espíritu de conflicto persisten.
No se trata de un diferendo comercial, sino de la visión unilateral y sesgada de que en los países de su entorno no se hace lo suficiente para detener la introducción de drogas a territorio norteamericano, entre otras el fentanilo, que ahora se ha vuelto célebre por los estragos terribles e inmediatos que causa en la salud y la vida de sus consumidores. Incluso, en el caso de México, la Casa Blanca acusa al gobierno de estar aliado a los grupos de narcotraficantes.
Por supuesto, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de manera categórica la calumnia, así como todo intento de injerencismo extranjero, y contestó con sobriedad los ataques del mandatario norteamericano. En la respuesta de la presidenta, se señala con claridad que buena parte de la fuerza de las bandas criminales en México se sostiene en que las armerías del otro lado de la frontera les venden armamento de alto poder, lo que se ha demostrado en investigaciones oficiales de ese país, mientras en las calles de sus urbes se distribuyen los estupefacientes sin que haya un combate eficaz a ese comercio ilegal.
Mientras tanto, Trump quiere hacer ver a la migración como una carga para la economía norteamericana, y no como una fuerza que no sólo ahora, sino históricamente, ha contribuido a la riqueza y la grandeza de aquel país. Por ello ahora intenta ubicar y deportar al mayor número posible de migrantes indocumentados, lo cual dañará la vida y trayectoria de mucha gente, en innumerables casos con décadas de estancia en la Unión Americana, con un modo digno de vida y ejemplo de su comunidad; pero también tendrá efecto en muchos sectores de su actividad productiva, como restaurantes, centros comerciales, industrias, actividades agropecuarias y tareas de limpieza que los ciudadanos estadunidenses hace mucho dejaron de realizar y no querrán volver a hacerlo.
Pese a la impetuosa agresividad de Trump a unos días de hacerse del poder, la doctora Sheinbaum ha reiterado la voluntad de diálogo y negociación, y se espera que en estos días pueda establecerse una mesa de alto nivel entre representantes gubernamentales para llegar a acuerdos y salvar el conflicto. Pero Trump quiere aplauso y sometimiento.
Ante ello, se actuará con valentía y firmeza, ha dicho la presidenta, al enfatizar que habrá coordinación, pero no subordinación. Su mensaje equilibrado y sereno contrasta con el desaforado estilo del gobernante que ahora ha regresado recargado, muy ansioso, nervioso y trastornado, lo que le impide ver, oír, escuchar, negociar y avanzar. Ojalá que pronto se obtengan frutos de esta negociación, porque con una economía tan fuertemente entrelazada en la región, la persistencia de este conflicto generará daños relevantes de ambos lados; en nuestro caso las exportaciones mexicanas menguarán, y eso tendrá impacto en todos los sectores sociales, no sólo entre los grandes empresarios.
Guerrero es un buen ejemplo de ello, pues según los más recientes datos oficiales disponibles, a 2023, fueron exportados a Estados Unidos diversos productos agropecuarios, como frutas y lácteos, así como metales y artículos de joyería, por un monto total de más de 11 millones de dólares, desde municipios como Tecpan, Taxco y Chilpancingo. Es posible que al aplicarse los aranceles que se han dado a conocer, estas ventas se reduzcan y se afecte a los productores de estas localidades.
Lo cierto es que nos esperan tiempos difíciles. La tozudez de Trump no será fácil de contener. Aun si se resuelve el conflicto actual, habrá que acostumbrarse a cuatro años de sobresaltos, trampas y modos ríspidos que le son reconocidos al ahora mandatario, como si las relaciones internacionales fuera comprar o vender terrenos, campos de golf, edificios, o cobrar renta y especular en los mercados de valores.
La lección de la historia en nuestro caso es siempre la misma: unidad sin fisuras y con decisión defender la soberanía, preservar nuestra dignidad y mantener la serenidad. No hay de otra. De peores hemos salido.

Regreso a la Edad Dorada

Con la toma de posesión de Donald Trump para su segundo periodo en la Casa Blanca, y las primeras de las medidas anunciadas previamente, se ha iniciado una época de caos e inestabilidad que no sólo involucra a Estados Unidos, sino a todo el continente e incluso al planeta.
Sin embargo, el ya mandatario estadunidense anuncia que su país está por regresar o recuperar su Edad Dorada. Sin querer Trump prefigura lo que muchos guerrerenses y mexicanos en general vislumbran el futuro que puede revivir el bello puerto de Acapulco, después de la última visita que hizo, la semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum y varios de los principales empresarios del país, quienes se comprometieron a realizar cuantiosas inversiones para recuperar el esplendor acapulqueño.
Los Estados Unidos pueden estar en el preámbulo de la recuperación de su poderío mundial, o en una suerte de bipolaridad o esquizofrenia en la que se abrirán muchos frentes de batalla. El mundo vive una animosidad a flor de piel, y una polarización mayor podría acarrearle reacciones perjudiciales y no tanto la promesa de estabilidad y crecimiento que requiere para restablecer su primacía internacional.
Por lo pronto, con sus primeros decretos firmados inmediatamente después de la ceremonia inaugural, ha comenzado una guerra sin cuartel contra los migrantes indocumentados, y una estrategia de agresión vía aranceles a naciones en quienes Trump ve una amenaza competitiva, incluso sus socios comerciales y vecinos fronterizos, Canadá y México.
Estos son los flancos de mayor gravedad, aunque en otros ámbitos habrá también retrocesos, como en los temas de energías limpias y protección ambiental planetaria, en que las potencias debieran ser líderes y no lastres.
En nuestro país ya se siente el impacto, y se resentirá más a medida que las acciones ordenadas se vayan instrumentando, como la detención y deportación de miles de migrantes mexicanos y de otras nacionalidades, o los daños que las medidas impositivas causarán a las exportaciones de nuestros productores.
Ante ello, la respuesta del gobierno mexicano se ha adelantado a los acontecimientos. En lo inmediato, se ha anunciado la contratación de equipos de abogados en los consulados ubicados en territorio estadunidense, para asesorar y defender a los migrantes que lo requieran, y se ha dado a conocer que ya existe una coordinación con los gobiernos de los estados que pueden resentir una mayor deportación de connacionales, para recibirlos y apoyarlos.
La Presidenta Claudia Sheinbaum, al defender la soberanía nacional, ha recordado la importante contribución que los trabajadores mexicanos, indocumentados o no, hacen a la economía norteamericana, a grado tal que hay sectores que sin esa participación tendrían grandes dificultades para funcionar o de plano se paralizarían.
Y se ha ido más al fondo. La reciente presentación del Plan México, una plataforma para impulsar el desarrollo y la inversión para colocar a nuestro país entre las diez grandes economías del mundo, ha concitado el apoyo del empresariado, de académicos y expertos, así como de representantes de trabajadores y de otros sectores socioeconómicos, porque se reconoce la seriedad con la que se proyecta fortalecer la producción, incrementar el valor agregado, sustituir importaciones y mejorar la calidad de vida, con una solidez que hace mucho tiempo no se veía.
Esta vez, los planes de fortalecimiento económico no sólo van dirigidos a los grandes consorcios productivos, sino que arrancan desde los sectores más vulnerables. Es algo más que simbólico que el fin de semana la Presidenta se haya trasladado por carretera a la región de La Montaña, en Tlapa de Comonfort, para poner en marcha el Programa Nacional de Entrega Gratuita de Fertilizantes, dirigido a los pequeños productores del campo.
Como se recordará, este programa nació en Guerrero, y fue adoptado al inicio de su mandato por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que luego lo extendió a otros estados hasta hacerlo nacional.
Con esta acción se apoya a los campesinos más necesitados y se fomenta la productividad y el bienestar en el sector rural. Lo mismo ocurre con el programa Sembrando Vida, con el que se promueve la reforestación, le producción frutícola y el aprendizaje en las comunidades.
En el caso de Guerrero, los programas de bienestar dan soporte para que la población más pobre tenga una vida digna, y se fortalezca el arraigo, la vida comunitaria y la economía local, que tradicionalmente en la entidad ha tenido como único soporte la actividad turística en los principales puntos que registran la afluencia de visitantes, la cual se ha recuperado luego de los terribles huracanes que golpearon Acapulco y otras regiones cercanas, pero que es conveniente diversificar con otras opciones.
A los programas sociales, tan necesarios y benéficos se agregan ahora importantes proyectos de inversión pública y sobre todo privadas para que la actividad económica sea la vía para resolver problemas y rezagos que aniquilaron el resplandor que vivió Acapulco y diversos sitios turísticos de Guerrero en el pasado. La cercanía y seguimiento que ha dado la presidenta Sheinbaum al puerto y al estado, garantizan empleo y progreso económico.
Los resultados en la estrategia de seguridad nacional y la de Guerrero y Acapulco en específico son contundentes y anuncian que es posible recuperar armonía, paz y seguridad, el ambiente indispensable para que el turismo fluya y Acapulco retome el apelativo de Bello Puerto preferido de visitantes nacionales y extranjeros.
Desde los lugares de mayor pobreza y marginación, donde ahora existe una cobertura de apoyo y protección, hasta las regiones más dinámicas y productivas, nuestro país resistirá y saldrá victorioso de los embates que encabeza el nuevo mandatario norteamericano, a quien la doctora Sheinbaum confía en llevarlo por la vía del diálogo y la negociación. Esperemos que así sea.
Donald Trump anuncia una época dorada para los Estados Unidos, Acapulco esta justo en esa etapa.

 

Los milagros ¡existen!

Han pasado casi desapercibidos hechos que debiera ser motivo de algarabía, fiesta, cuando menos de genuina satisfacción.
En primerísimo lugar, la recuperación, el milagro, de Acapulco, azotado hace apenas 15 meses por un huracán que, sin exageración no dejó ninguna edificación sin daños que atender, desde la devastación total de sus casas para cientos de miles de acapulqueños, que ahora vivieron un fin de año de genuina fiesta y de admiración por todos quienes disfrutamos del Acapulco alegre y con vida.
El segundo acontecimiento es el hecho de que México ocupe el duodécimo lugar en la estadística del tamaño de las economías en el mundo, lo que sin duda alguna no es un resultado menor. Desde hace muchos años, nuestro país ha figurado en el 14 o el lugar 15 en la escala mundial, de tal forma que este avance debiera advertirnos que la competencia se hace cada vez más dura, en todas las actividades humanas, a medida que se avanza adelante.
Ser conscientes, estar alegres y reconocer que estos resultados son producto del trabajo y la organización colectivos, pero sobre todo de un cambio en la perspectiva, más allá de ideologías u opiniones partidistas. Casi todos los mexicanos coinciden en que su autoestima, producto de los golpes que le ha dado la historia, con la conquista, invasiones y agresiones de distintos países en distintos momentos de la historia, han producido un carácter proclive al infortunio o la lamentación, cuando que hay infinidad de aspectos positivos en nuestra cultura, nuestra forma de ser. Aquí en Acapulco está el mejor ejemplo de cómo, en tan poco tiempo, se ha recuperado un dinamismo, una actividad que no se esperaba en tan poco tiempo. Enhorabuena por todos quienes hemos contribuido con un grano de arena a la recuperación.
En este mismo sentido, justo al comenzar el año, mientras la burocracia apenas se despereza y hay quienes todavía no concluyen sus vacaciones, la Presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer el proceso mediante el cual se construirá el Plan Nacional de Desarrollo que regirá su sexenio.
El Plan guiará las prioridades gubernamentales en materia económica, social y política, con una visión de desarrollo, destacó la mandataria, que buscará el crecimiento económico con sustentabilidad y bienestar, y que concibe a la educación, a la salud y a la vivienda como derechos del pueblo.
La propuesta es tomar los 100 compromisos formulados por la Presidenta al tomar posesión, como la base de un ejercicio democrático con la participación de toda la población en general: organizaciones obreras, campesinas, la sociedad civil, pueblos originarios, instituciones académicas, organismos empresariales, jóvenes, mujeres, personas adultas mayores y personas con discapacidad.
Es decir, la idea es que la elaboración del más importante Plan del régimen, ordenado por la ley, deje de ser un ejercicio de escritorio, para convertirse en un documento que recoja y plasme las necesidades y aspiraciones populares.
Para ello, además de la participación por internet se realizan foros presenciales que empezaron este lunes en la ciudad de Tijuana y se efectuarán en ciudades de todos los estados del país, hasta el próximo 19 de enero, en donde se abordarán las temáticas planteadas. A Guerrero le tocará el viernes 18 de enero, con el tema “Desarrollo con Bienestar y Humanismo”, que tendrá lugar en Chilpancingo, organizado por la Secretaría del Bienestar.
Los ejes en que proyecta aterrizar el Plan son cuatro de orden general: Gobernanza con justicia y participación ciudadana; Desarrollo con bienestar y humanismo, Economía moral y trabajo, y Desarrollo sustentable. Además, se plantea desarrollar tres ejes transversales, con los rubros de Igualdad sustantiva y derechos de las mujeres; Innovación pública para el desarrollo tecnológico nacional, y Derechos de las comunidades indígenas y afromexicanas.
La Presidenta explicó al hacer el anuncio que “ahora, no es suficiente el crecimiento económico; un país debe medirse no solamente por cuánto aumenta el Producto Interno Bruto, sino cómo se distribuyen los recursos, cuánto ganan sus ciudadanos, cuál es el salario que perciben, a qué derechos tienen acceso, y no solamente los grandes indicadores del desarrollo o de la economía”. El Plan Nacional de Desarrollo tendrá como guía los principios de la doctrina de la Cuarta Transformación, a la que se le ha llamado “humanismo mexicano”, que expresados a manera de decálogo son:
1. Prosperidad compartida.
2. No puede haber un gobierno rico con pueblo pobre.
3. Los y las gobernantes deben ser honrados y honestos.
4. La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
5. Está prohibido prohibir.
6. Desarrollo y bienestar con cuidado del medio ambiente.
7. Igualdad sustantiva de género, cultural y social.
8. México es un país soberano independiente y democrático.
9. La política se hace con amor, no con odio.
10. Condena al clasismo, el machismo y cualquier forma de discriminación.
Como se ve, se trata de un ejercicio innovador que nunca antes había tenido lugar para elaborar el Plan Nacional de Desarrollo que cada administración elabora en el primer semestre de su gestión. Se hace así partícipe al pueblo de una decisión fundamental para orientar el sentido y las prioridades del gobierno. Para construir su futuro.
Mientras este proceso camina, en Guerrero el anuncio del fin de semana es que los maestros de todos los niveles educativos en el estado, que ya habían hecho paro durante el pasado mes de diciembre, no reanudarán labores, según su comunicado, hasta que se dé a conocer el calendario de pagos de prestaciones que reclaman y que quedaron pendientes de liquidarles. Entre otros rubros reclaman el bono de despensa al Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación (PAAE), el bono de integración educativa a educación especial, el bono de fin de año para los homologados del nivel medio superior y tecnológicos, el bono al personal de base del Programa Nacional de Inglés (PRONI) y el bono a jubilados. Otra vez, los alumnos sin clases.
Aun así, se inicia un nuevo año con muy buenos augurios, con la certeza absoluta de que los milagros ¡si existen! y pueden seguir ocurriendo. Ojalá.

 

Una Navidad de paz lejana

Llegamos a la Nochebuena, aunque la época convulsa por la que transita el mundo impide que esta vez la víspera de la Navidad sea una noche de paz y amor; no, al menos, para todos.
Tal vez en la actualidad las imágenes focalizadas más tristes e impactantes son las del atropellamiento de una multitud perpetrado por un hombre desquiciado a bordo de un automóvil en un mercado navideño instalado en la ciudad de Magdeburgo, en Alemania, con un saldo hasta el momento de cinco muertos y más de 200 lesionados, varias decenas de ellos de gravedad.
Por desgracia no se trata de un acontecimiento inédito. A lo largo de una década, en Alemania y Francia se ha vuelto una negra tradición los ataques en estos mercados de la temporada decembrina, utilizando vehículos, o armas y explosivos, la mayoría realizados por extremistas islámicos, aunque el de ahora no parece ser el caso.
Tampoco se reduce a estos hechos de fanáticos la furia y violencia que se vive en el planeta. Persisten y se eternizan guerras como la invasión rusa a Ucrania, o la que tiene lugar en el Medio Oriente, conflictos que han llevado a la Corte Penal Internacional de La Haya a librar órdenes de aprehensión contra los líderes de Rusia, Israel y el grupo islámico Hamas, las que por supuesto difícilmente se cumplirán.
En nuestro continente todavía no hay guerra, pero ya desde ahora la próxima llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos causa tensión e incertidumbre. En el caso de México, las amenazas de deportación de connacionales indocumentados; el proyecto anunciado de declarar organizaciones terroristas a los cárteles de la droga, lo que daría pauta para intervenciones militares norteamericanas en territorio nacional, y la intención también publicitada de imponer aranceles a las importaciones provenientes de nuestro país, configuran un escenario de gran rispidez en la inevitable relación entre ambas naciones.
A cada una de estas balandronadas, la presidenta Chaudia Sheinbaum ha respondido puntualmente con gran dignidad y prudencia, pero sin mostrar sumisión ni caer en las provocaciones. Sin embargo, las grandes batallas en este frente apenas están por darse.
Internamente, tampoco vivimos un escenario de paz. La violencia heredada continúa y la criminalidad está lejos de ser controlada. No en balde una promesa positiva expresada el fin de semana por nuestra mandataria desde Sinaloa, un lugar emblemático en este sentido, es construir la paz y la seguridad que el país requiere.
No bastará, desde luego, con buenas intenciones. Pero las acciones que ya se ven irán dando resultados y generando una tendencia en beneficio de la población.
En Guerrero, un estado muy lastimado por la actividad delictiva, este enfoque de pacificación es particularmente relevante. Es de resaltar la instrumentación de la estrategia llamada Guerrero por la Paz, a la que ya nos hemos referido, y en ese marco la conclusión expresada por la subsecretaria de Desarrollo Democrático de la Secretaría de Gobernación, Rocío Bárcena Molina, quien al dar a conocer los resultados de la consulta aplicada en hogares de Acapulco y Chilpancingo sobre las demandas principales de la ciudadanía, dijo que éstas son agua y paz, pero “para que haya paz tiene que haber justicia social y servicios”.
Atravesamos, pues, tiempos complejos y de grandes retos. Y así llegamos, decíamos, a la víspera de la Navidad, época que siempre concita la reflexión, el reencuentro y el enriquecimiento espiritual. Son también momentos propicios para el renacimiento personal, familiar y comunitario, en que la oscuridad reinante puede ser el preámbulo de etapas más luminosas y promisorias.
Esperemos que así sea, y en ese contexto es que deseamos a nuestros lectores una feliz Navidad, y gratas fiestas de fin de año. Nos leemos en 2025.

 

Ay nanita, las promesas de Mr. Trump

Sin lugar a dudas, el gobierno mexicano tendrá que estar preparado por las amenazas del más cercano “amigo” pero el más activo enemigo de México y los mexicanos, en especial los varios millones de compatriotas que arriesgaron la vida y, muchos de ellos, la mayoría, trabajan honradamente y han contribuido a la grandeza de los Estados Unidos de América, su presidente a partir de enero, mister Donald Trump.
Como empresario exitoso que ha sido toda su vida, Mr. Trump negocia duro y fuerte, como el mejor jugador de póker que con juego o sin él sube la apuesta. Él dice que nos mantiene, que gracias a los Estados Unidos comemos y nos vestimos y habrá que estar alertas por si nos suspende la manutención.
Por sí o por no, pese a que no tuvo un gran impacto en los medios, y su difusión más bien pronto se apagó, la reunión celebrada por la Presidenta Claudia Sheinbaum con los integrantes del Consejo Mexicano de Negocios tiene una trascendencia que se notará a partir del próximo año. Sobre todo si Mr Trump cumple sus amenazas y tenemos que sobrevivir por nosotros mismos.
Ante la organización que aglutina a las empresas de mayor dimensión en el país, la doctora Sheinbaum expuso el proyecto del llamado Plan México, con el cual se busca detonar la inversión y la producción en México para disminuir la importación, y generar cadenas de valor en las que se integren empresas de todos los tamaños.
A este plan se ha referido la presidenta desde antes de tomar posesión del cargo, aunque sin dar muchos detalles, y ha dicho que el programa se presentará formalmente al empezar el próximo año.
Su adelanto ante los empresarios fue visto como parte de la estrategia de respuesta a las amenazas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien presiona al gobierno mexicano acusándolo de no impedir la migración que busca llegar al vecino país, de permitir la entrada de mercaderías chinas que desplazan la producción local y cancelan los puestos de trabajo en la región, y de no perseguir a los criminales que trafican con fentanilo, la droga que mayor daño está haciendo a la salud y a la vida de quienes han caído en la adicción en los países vecinos del norte.
Si el Plan México se prepara como una alternativa de fortalecimiento económico nacional y regional, las acciones en contra del narcotráfico también están dando resultados. El aseguramiento de más de una tonelada de tabletas de fentanilo, unas 20 millones de dosis que podrían haber dañado al 15 porciento de la población norteamericana, fue reconocida y agradecida a la mandataria mexicana por el presidente Joe Biden.
Es de hacerse resaltar que no es la única acción en este sentido, pues en los poco más de dos meses que lleva la doctora Sheinbaum en el poder, los reportes de seguridad hablan del decomiso total de unas 50 millones de dosis del estupefaciente.
En materia de migración, las corrientes de hombres y mujeres que buscan un mejor destino para sus vidas han sido contenidas en territorio mexicano, no por la represión, sino por el ofrecimiento de visas temporales y apoyos que han sido medidas eficaces para hacer desistir a la mayoría de los migrantes de llegar hasta la frontera norte.
Ahora, ante el amago de deportar a indocumentados mexicanos que desde hace años y décadas se han radicado en Estados Unidos pero no han podido regularizar su condición migratoria, el gobierno de Sheinbaum ha hecho ver que de cumplirse la amenaza el próximo año, en México habrá capacidad de respuesta y de protección y defensa para los paisanos.
Tiempos muy movidos y de grandes retos le han tocado desde su estreno a la presidenta de México, pero por lo que ya se aprecia nuestra mandataria no se ha achicado ni amilanado. Por el contrario, con entereza e inteligencia está encarando la compleja situación con la que se ha encontrado, está “agarrando al toro por los cuernos” como se decía en el argot de la fiesta brava. No le resultará fácil, pero en ello será fundamental que se mantenga el apoyo de la población, con el cual llegó y que se ha mantenido e incluso se ha acrecentado en lo que va de su gobierno.
En todo ello, una condición imprescindible será abatir los niveles de inseguridad y criminalidad que en la actualidad sufren vastas regiones del país. La operación en este rubro empieza a notarse. Destaca por su importancia la intervención que se lleva a cabo en Sinaloa, una entidad que se descontroló desde antes que diera inicio el actual sexenio, y que lleva tres meses sin poder superar una oleada de violencia que tiene aterrada a la población y paralizada la economía.
En ese contexto es que en Guerrero, previamente a la celebración este martes de una reunión del Sistema Nacional de Seguridad, se ha puesto en marcha un programa con la coordinación de los gobiernos federal, estatal y municipales, en esa dirección de pacificación, al que se la ha denominado “Guerrero por la paz”, el cual estará centrado en los municipios de Acapulco, Chilpancingo e Iguala, para atender las causas que generan la violencia y devolver la tranquilidad a las comunidades.
Una vertiente interesante de esta iniciativa es que contempla como una de sus líneas la integración de las mujeres, beneficiarias de programas sociales, a quienes se ha nombrado “guerreras por la paz”, y a quienes se pretende convertirlas en líderes en las tareas de reconstruir el tejido social, operar comités vecinales y llevar a cabo jornadas comunitarias.
Se trata de una estrategia acorde a los tiempos de empoderamiento femenino, congruente con su propósito, pues las mujeres han sido siempre el pilar fundamental de la familia y de sus comunidades, y su participación desde luego enriquecerá y potenciará los esfuerzos de erradicación de la violencia.
Los resultados los iremos viendo, en todos estos órdenes, en los próximos meses y años.