El juez de Control vinculó a proceso a padre e hijo detenidos el 10 de enero en el poblado de Alfredo V. Bonfil por portación de armas y drogas, el viernes los familiares bloquearon nueve horas el bulevar de Las Naciones para pedir su liberación.
Los detenidos se llaman Víctor Manuel Pérez González, de 60 años, quien trabaja como maestro y es comisario ejidal de la Bonfil y su hijo Leonardo Pérez Campos, de 20 años, quien es instructor de surf, ambos detenidos el sábado pasado en el poblado de Alfredo V. Bonfil.
Advirtieron que está semana se movilizarán para exigir la liberación del padre e hijo.
En la audiencia inicial, el juez de Control dictó vinculación a proceso de los dos detenidos.
La Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía General del Estado (FGE), no dieron información al respecto de los dos detenidos.
El viernes pasado, unos 150 inconformes cerraron los dos sentidos del bulevar de Las Naciones durante nueve horas, frente al centro comercial La Isla, ubicada en la zona Diamante.
El Gabinete de Seguridad, informó que los dos detenidos en el poblado de Alfredo V. Bonfil pertenecen al grupo delictivo de Los Rusos, relacionados con la venta y distribución de droga, homicidio, extorsión y cobro de piso a empresarios y comerciantes. (Redacción).
Chilpancingo
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Leonel Arcos Luna, padre del malogrado alcalde Alejandro Arcos Catalán, falleció este lunes en la capital a los 83 años de edad.
Leonel Arcos era originario de Jaleaca de Catalán, una localidad ubicada en la Sierra de Chilpancingo de los Bravo, pero se estableció en la capital donde trabajó en la extinta Secretaría de la Reforma Agraria.
En la capital también formó su familia con María del Socorro Catalán Gálvez, con quien tuvo cuatro hijos: Leonel, Carlos, Karimen y Alejandro. El presidente municipal fue el menor.
Leonel Arcos apoyó la carrera política del alcalde, así como sus aspiraciones, pero no incursionó de manera personal en ese ámbito.
Allegados a la familia Arcos Catalán informaron a El Sur que Leonel Arcos tenía problemas de salud, por lo que fue hospitalizado el viernes pasado y murió durante la madrugada de ayer, 99 días después del asesinato del alcalde.
La última aparición pública de Leonel Arcos fue el pasado 6 de enero en la misa que se realizó en la iglesia de la Santa Cruz a tres meses del asesinato del alcalde.
Fue precisamente mediante la página oficial de Facebook de Alejandro Arcos Catalán que la familia informó sobre el fallecimiento de Leonel Arcos con el mensaje: “Su legado de amor, bondad y sabiduría perdura en el corazón de quienes lo conocieron y amaron. Su esposa, hijos, nietos, nueras y amigos agradecen profundamente las muestras de cariño, solidaridad y las oraciones que han recibido en estos momentos difíciles”.
Leonel Arcos fue velado en Funerales Chilpancingo, ubicado en la calle Hidalgo a dos cuadras del Zócalo capitalino. Ahí asistieron el ex diputado local del PRI, Ricardo Moreno Arcos, el ex coordinador de Protección Civil Municipal, Sergio del Moral Benítez, el fotógrafo y sobreviviente del movimiento de 1960, Constantino Salmerón Catalán, así como familiares y amistades.
El velorio duró apenas 5 horas y contó con una misa, después el cuerpo de Leonel Arcos fue cremado.
Mediante sus redes sociales oficiales, el alcalde Gustavo Alarcón Herrera envió sus condolencias y solidaridad a la familia Arcos Catalán.
“Hoy me invade una profunda tristeza al despedir al Sr. Leonel Arcos Luna, un hombre de gran corazón y dedicación, quien fuera padre de nuestro querido Alejandro Arcos Catalán. Su partida deja un vacío enorme, y mi corazón está con su familia y seres queridos en este difícil momento”, expresó.
También la ex presidenta municipal Norma Otilia Hernández Martínez difundió una esquela en sus redes sociales por el fallecimiento de Leonel Arcos, a quien identificó como “padre de mi querido amigo Alejandro Arcos Catalán”, y envió “mis sentidas condolencias a las familias Arcos Catalán y Arcos Luna”.
El sepelio de Leuteria Reyes Benito en Cruz Fandango, Alcozauca, donde los vecinos y la banda de música de viento la acompañaron al panteón, en un largo recorrido por las calles de la localidad na’ savi Foto: Carmen González Benicio
Carmen González Benicio
Cruz Fandango, Alcozauca
–¡Mamá levántate, no te vayas mamá!–, gritaba entre sollozos Ángel mientras el ataúd de su madre, Leuteria Reyes Benito se perdía entre los bloques de concreto de su tumba. Fue quien más externó el dolor por el feminicidio de su madre.
Ángel y sus tres hermanos fueron cobijados por los brazos de su padre y su tía paterna. Estuvieron al lado de su ataúd cuando lo abrieron para colocar sus pertenencias personales, como es la costumbre na savi. Por lo que no pudo evitarse, ver el rostro pálido de Leuteria, antes de que la mezcla cayera sobre la cimbra sellándola.
Leuteria era elemento de Tránsito municipal y fue asesinada a puñaladas por su compañero de trabajo, el policía municipal Herminio. Ambos trabajaban en el Ayuntamiento de Alcozauca.
La tarde de ayer los cohetes silbaban y tronaban en el cielo por intervalos que quemaban dos jóvenes y arreciaron en el panteón.
En el panteón la banda de viento cambió los sones de rezos por piezas musicales mientras la familia se despedía del cuerpo de la mujer de 31 años, atacada a cuchilladas el 5 de enero, muriendo horas después desangrada por la lenta atención y burocracia en salud.
El cuerpo de Leuteria fue trasladado del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chilpancingo a Cruz Fandango durante la madrugada del miércoles 8 de enero, llegando al mediodía a la casa de sus padres en la comunidad, donde fue velada por unas horas.
A su casa llegaron los vecinos y vecinas, con veladoras y flores como bugambilias, adelfas y pascuas que hay en sus patios y otras flores silvestres.
Como a las 3 de la tarde se inició el recorrido de la casa de sus padres al panteón del pueblo, a la salida, donde se pone el sol, que dejaba ver su luz entre las nubes. Los familiares y amigos varones fueron los encargados de llevarla en hombros. Le colocaron dos palos atravesados a la caja para aguantar su peso.
La llevaron a la iglesia donde la presentaron en la puerta y como se hace por costumbre entraron para caminar con el ataúd a su alrededor y salir nuevamente a la calle entre los rezos del principal y la quema de copal.
Poco a poco las calles con cemento desaparecieron, la tierra tomó su lugar; los sembradíos de milpa aparecieron y los pinos. Al final del caminar lento aparecieron las tumbas del cementerio a campo abierto.
Al centro estaba la fosa donde sería sepultada Leuteria. Los costales de arena, cemento y agua que acarrearon estaban listos. Nuevamente, antes de bajar la caja, los acompañantes rodearon el perímetro del panteón.
El silencio acompañó el recorrido. Los comentarios que se hacían eran de incredulidad por la saña en que su compañero de trabajo, el policía Herminio, la lastimó y arrebató la vida, así como encontrar una respuesta del porqué.
El féretro fue colocado en la tierra mientras el rezandero hacía su última oración. Luego pidió a los familiares que se acercaran para despedirla.
Los hombres le quitaron los palos y cargaron la caja para meterla en la fosa. Con esta acción los sollozos aumentaron. Las lágrimas afloraron en más de uno de los asistentes. Sus cuatro hijos permanecieron cerca. El más grande, de 11 años le pidió que se levantara, que no se fuera; el segundo, de 10, solo lloró y los dos más pequeños de seis y cuatro, parecieron no saber qué pasaba.
A Arturo Vergara, su marido y padre de sus cuatro hijos, con quien vivió un poco más de 10 y de quien se separó hace 10 meses por violencia familiar, según dijo su familia, también le ganó el sentimiento.
Se hizo acompañar de su hermana para llevar a los niños a despedir a su madre, pues ellos viven en la cabecera municipal de Alcozauca.
Luego de sepultarla, la familia agradeció el acompañamiento. También a la comitiva del Ayuntamiento encabezada por la síndica y regidores, quienes les llevaron un apoyo económico recabado entre los trabajadores.
El padre de Leuteria, don Zacarías, al retirarse del panteón pidió a las autoridades que no dejaran en libertad a su homicida, que le dieran la pena máxima para que no saliera y volviera hacer lo mismo con otra mujer. “Es lo único que pido y si la autoridad quiere ayudar a mis nietos que lo haga, no puedo decir más, tengo mucho dolor”, dijo mientras su voz se quebraba.
La noche había caído, la gente empezó a dejar el panteón, el padre de sus hijos se encaminó con los niños, seguido de su hermana, quien brevemente dijo que en redes sociales se decían muchas cosas.
Confirmó que Leuteria dejó huérfanos a cuatro menores. Que en el mes de marzo cumpliría un año de haberse separado de su hermano, pero que no podía decir que vivió violencia, “solo ellos saben cómo vivieron, ahorita ella ya no está”, dijo.
Comentó que los menores estaban con su papá en su casa en Alcozauca “que mi cuñada dejó, ya va ser un año, quién sabe quién le calentó su cabeza”, remarcó.
Pidió que no se mal informara y que no se hablara de los niños para no afectarlos. Terminó la plática diciendo que se hacía tarde y que debían volver a la cabecera y estaba lejos.
El cuerpo de Leuteria no llegó en carro hasta el pueblo porque un conflicto agrario entre la comunidad de Cuyuxtláhuac y Cruz Fandango mantiene desde hace cuatro meses el cierre del camino donde hicieron zanjas. Aunque Cuyuxtláhuac permitió el paso hasta donde se pudo.
En la comunidad de Cruz Fandango, Alcozauca amigos y familiares enterraron a Leuteria Reyes Benito, la agente de Tránsito asesinada a puña-ladas, y su padre exigió la pena máxima al responsable para que no salga y vuelva a hacer lo mismo con otra mujer y ayuda para sus cuatro nietos huérfanos. Feministas demandaron que el alcalde Crispín Agustín Mendoza sea sancionado por no atender las denuncias de acoso Foto: Carmen González Benicio
Sepultan en Alcozauca a Leuteria, la agente de Tránsito asesinada por un policía municipal
Pide el padre de la víctima que le den la pena máxima al responsable para que no salga y vuelva a hacer lo mismo con otra mujer. “Es lo único que pido y si la autoridad quiere ayudar a mis cuatro nietos que lo haga, no puedo decir más, tengo mucho dolor”
Carmen González Benicio
Cruz Fandango, Alcozauca
–¡Mamá levántate, no te vayas mamá!–, gritaba entre sollozos Ángel mientras el ataúd de su madre, Leuteria Reyes Benito se perdía entre los bloques de concreto de su tumba. Fue quien más externó el dolor por el feminicidio de su madre.
Ángel y sus tres hermanos fueron cobijados por los brazos de su padre y su tía paterna. Estuvieron al lado de su ataúd cuando lo abrieron para colocar sus pertenencias personales, como es la costumbre na savi. Por lo que no pudo evitarse, ver el rostro pálido de Leuteria, antes de que la mezcla cayera sobre la cimbra sellándola.
Leuteria era elemento de Tránsito municipal y fue asesinada a puñaladas por su compañero de trabajo, el policía municipal Herminio. Ambos trabajaban en el Ayuntamiento de Alcozauca.
La tarde de ayer los cohetes silbaban y tronaban en el cielo por intervalos que quemaban dos jóvenes y arreciaron en el panteón.
En el panteón la banda de viento cambió los sones de rezos por piezas musicales mientras la familia se despedía del cuerpo de la mujer de 31 años, atacada a cuchilladas el 5 de enero, muriendo horas después desangrada por la lenta atención y burocracia en salud.
El cuerpo de Leuteria fue trasladado del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chilpancingo a Cruz Fandango durante la madrugada del miércoles 8 de enero, llegando al mediodía a la casa de sus padres en la comunidad, donde fue velada por unas horas.
A su casa llegaron los vecinos y vecinas, con veladoras y flores como bugambilias, adelfas y pascuas que hay en sus patios y otras flores silvestres.
Como a las 3 de la tarde se inició el recorrido de la casa de sus padres al panteón del pueblo, a la salida, donde se pone el sol, que dejaba ver su luz entre las nubes. Los familiares y amigos varones fueron los encargados de llevarla en hombros. Le colocaron dos palos atravesados a la caja para aguantar su peso.
La llevaron a la iglesia donde la presentaron en la puerta y como se hace por costumbre entraron para caminar con el ataúd a su alrededor y salir nuevamente a la calle entre los rezos del principal y la quema de copal.
Poco a poco las calles con cemento desaparecieron, la tierra tomó su lugar; los sembradíos de milpa aparecieron y los pinos. Al final del caminar lento aparecieron las tumbas del cementerio a campo abierto.
Al centro estaba la fosa donde sería sepultada Leuteria. Los costales de arena, cemento y agua que acarrearon estaban listos. Nuevamente, antes de bajar la caja, los acompañantes rodearon el perímetro del panteón.
El silencio acompañó el recorrido. Los comentarios que se hacían eran de incredulidad por la saña en que su compañero de trabajo, el policía Herminio, la lastimó y arrebató la vida, así como encontrar una respuesta del porqué.
El féretro fue colocado en la tierra mientras el rezandero hacía su última oración. Luego pidió a los familiares que se acercaran para despedirla.
Los hombres le quitaron los palos y cargaron la caja para meterla en la fosa. Con esta acción los sollozos aumentaron. Las lágrimas afloraron en más de uno de los asistentes. Sus cuatro hijos permanecieron cerca. El más grande, de 11 años le pidió que se levantara, que no se fuera; el segundo, de 10, solo lloró y los dos más pequeños de seis y cuatro, parecieron no saber qué pasaba.
A Arturo Vergara, su marido y padre de sus cuatro hijos, con quien vivió un poco más de 10 y de quien se separó hace 10 meses por violencia familiar, según dijo su familia, también le ganó el sentimiento.
Se hizo acompañar de su hermana para llevar a los niños a despedir a su madre, pues ellos viven en la cabecera municipal de Alcozauca.
Luego de sepultarla, la familia agradeció el acompañamiento. También a la comitiva del Ayuntamiento encabezada por la síndica y regidores, quienes les llevaron un apoyo económico recabado entre los trabajadores.
El padre de Leuteria, don Zacarías, al retirarse del panteón pidió a las autoridades que no dejaran en libertad a su homicida, que le dieran la pena máxima para que no saliera y volviera hacer lo mismo con otra mujer. “Es lo único que pido y si la autoridad quiere ayudar a mis nietos que lo haga, no puedo decir más, tengo mucho dolor”, dijo mientras su voz se quebraba.
La noche había caído, la gente empezó a dejar el panteón, el padre de sus hijos se encaminó con los niños, seguido de su hermana, quien brevemente dijo que en redes sociales se decían muchas cosas.
Confirmó que Leuteria dejó huérfanos a cuatro menores. Que en el mes de marzo cumpliría un año de haberse separado de su hermano, pero que no podía decir que vivió violencia, “solo ellos saben cómo vivieron, ahorita ella ya no está”, dijo.
Comentó que los menores estaban con su papá en su casa en Alcozauca “que mi cuñada dejó, ya va ser un año, quién sabe quién le calentó su cabeza”, remarcó.
Pidió que no se mal informara y que no se hablara de los niños para no afectarlos. Terminó la plática diciendo que se hacía tarde y que debían volver a la cabecera y estaba lejos.
El cuerpo de Leuteria no llegó en carro hasta el pueblo porque un conflicto agrario entre la comunidad de Cuyuxtláhuac y Cruz Fandango mantiene desde hace cuatro meses el cierre del camino donde hicieron zanjas. Aunque Cuyuxtláhuac permitió el paso hasta donde se pudo.
Asesinato con saña, negligencia médica y
un historial de violencia en el caso Leuteria
Carmen González Benicio
Alcozauca
El feminicidio de la indígena na savi y agente de Tránsito municipal, Leuteria Reyes Benito, ocurrido en la cabecera municipal de Alcozauca, conmocionó a la población por la saña utilizada por su compañero de trabajo, el policía municipal Herminio, quien le asestó cerca de 30 puñaladas.
Sobre todo, porque éste no mostró algún gesto de arrepentimiento cuando lo aprehendieron policías municipales organizados por la dirección de Seguridad Pública para su búsqueda, luego de responder al llamado de auxilio de la vecina que le rentaba la casa a Leuteria y a quien encontraron herida, señalando al responsable.
A Herminio la gente lo vio en el Zócalo. Estaba bailando con la música de viento que aún permanecía en el lugar, porque ese día tomaron protesta los delegados y comisarios del municipio.
Nadie le prestó atención a su aspecto, un borracho más por la fiesta. Su pantalón negro no mostró nada, pero su camiseta azul, tenía las huellas de la sangre. Las botas color café se veían rojas.
Dicen que en los separos, lo que dijo fue que Leuteria se lo buscó y lo hecho ya estaba hecho. Y así se mantuvo hasta que fueron por él elementos de la Fiscalía. Eso fue en la tarde del 5 de enero.
Aunque días más tarde la Fiscalía informó en un boletín que lo detuvieron en Tlapa, en la Mona, es decir, cerca de barandilla. El 8 de enero.
Herminio de Dios atacó a Leuteria en el interior de su vivienda, con rastros del forcejeo que ocasionaron que saliera de ella y terminara en la entrada, en el suelo, con las heridas hechas con navaja por su compañero de trabajo porque era policía y ella elemento de Tránsito. Ambos estaban de descanso. Fue el domingo 5 de enero. Como a las 6 de la tarde.
Víctima de las deficiencias en salud
De acuerdo con las fuentes consultadas a Leuteria la llevaron al hospital de Alcozauca donde la recibieron, pero perdió tiempo porque no llegaba ningún familiar para hacerse responsable y tampoco les brindaron las facilidades para trasladarla en la ambulancia, porque el municipio no cuenta con ninguna.
Fue hasta las 10 de la noche cuando la sacaron de Alcozauca al hospital de Tlapa, donde les dijeron que estaba muy grave, que la recibían pero no le darían la atención oportuna porque no había anestesiólogo y cirujano en ese horario, tampoco sangre, contó un familiar.
Les dijeron que la aceptarían en Chilpancingo por lo que fue trasladada a esas horas. Leuteria ya no resistió por la pérdida de sangre y tiempo, murió en el camino, a unos kilómetros del Hospital de Chilpancingo, hasta donde llegaron pero ya no la recibieron y los hicieron volver a Tlapa, contó el papá. Ya eran las 6 de la mañana.
Leuteria fue ingresada nuevamente al hospital de Tlapa directo a la morgue, ya eran como a las 12 del día y fue cuando se presentaron agentes del Ministerio Público para decirles que enviaría el cuerpo al Semefo, nuevamente en Chilpancingo.
Su padre recordó que se negó porque venían de allá, pero aceptó que se la llevarán para la necropsia que confirmó más de 30 puñaladas y una herida en el cuello. Fue por eso que recogió su cuerpo la madrugada del 8 de enero.
Sin ninguna relación con su agresor
Leuteria entró a trabajar en el Ayuntamiento de Alcozauca en la administración de Crispín Agustín a quien le ayudó en su campaña. En sus primeros meses se desempeñó como policía municipal, al igual que Herminio.
Luego fue cambiada al área del comedor del Ayuntamiento, según las fuentes porque su marido con quien peleaba la custodia de sus cuatro hijos le dijo que como policía corría muchos riesgos y menos se los daría ni la dejaría verlos y que por eso optaron por dejarla en ese trabajo.
Sin embargo, Leuteria compartió su inquietud de que estaba triste porque en el comedor no podía ver a sus hijos, al menos de lejos y pidió que la regresaran como policía, pero mejor le ofrecieron que se quedara como agente de Tránsito, lo cual aceptó porque eso le permitía ver a sus hijos.
Los compañeros de trabajo contaron que no observaron ningún tipo de acoso o relación entre Herminio y Leuteria, se saludaban como todos. En el trabajo ella mostraba disponibi-lidad y lo hacía bien, era un buen elemento.
Leuteria insistió en quedarse en ese trabajo porque al separarse de su marido, por violencia familiar, no tenía casa o dinero para poder mantener a sus hijos y enfrentaba el asunto legal con su marido que no le dejaba verlos.
Contaron que al tener trabajo y llegar a acuerdos con su marido tenía dos fines de semana de convivir con sus hijos, por eso rentaba en Cruz Verde, cerca de donde vivían. Dijeron también que hizo diversas peticiones de apoyo a la Dirección de la Mujer, donde le brindaron ayuda.
De Herminio de Dios, se dijo que es de la comunidad de Ahuejutla del mismo municipio, es padre de ocho hijos, porque su primera esposa murió, la segunda está desaparecida y con la tercera hay violencia familiar y que esa información surgió luego de que cometiera el feminicidio y fueran a realizar las investigaciones.
Familiares y amigos de Jesús Salvador y Raul Trujillo Herrera, Luis Carlos Barajas Alcázar, Joel Franco Ávila, José Luis Barajas Diaz, Flavio Alejandro Higareda y Rafael Cervantes Rodriguez, originarios de Michoacán, durante la misa que se realizó en su memoria en la nueva catedral de Acapulco, al cumplirse 16 años de su desaparición en el municipio de Atoyac de Álvarez Foto: Carlos Carbajal
Argenis Salmerón
Los familiares de los hermanos Jesús Salvador, Raúl Trujillo Herrera y cinco compañeros de trabajo que se dedicaban a la venta de oro, originarios de Pajacuarán, Michoacán, reportados como desaparecidos en el año 2008 en el municipio de Atoyac de Álvarez, ayer organizaron una misa en la nueva catedral de Acapulco y despues hicieron pega de fotografías en el Zócalo para su localización.
La misa fue dirigida por el padre Jesús Mendoza Zaragoza y dedicada a los siete desaparecidos, en la nueva catedral de Acapulco ubicada en avenida Universidad.
Además, los familiares de los desaparecidos anunciaron una jornada de búsqueda esta semana en Acapulco y Atoyac.
Los nombres de los desaparecidos son: Jesús Salvador y Raúl Trujillo Herrera; Luis Carlos Barajas Alcázar; Joel Franco Ávila; José Luis Barajas Díaz; Flavio Alejandro Higareda y Rafael Cervantes Rodríguez, todos se dedicaban a la venta de oro.
En la tarde, los familiares e integrantes de diferentes organizaciones de búsqueda pegaron fotografías de los dos hermanos y las cinco personas de su equipo de trabajo, y los acompañaron trabajadores de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas.
En declaraciones a El Sur, la madre de los hermanos, María Herrera, dijo que mañana se conmemora un año más de la desaparición de sus dos hijos, y por tal motivo llevaron a cabo la misa ayer en Acapulco.
“Mañana se cumplen 16 años de desaparecidos de mis hijos, fue un caso muy sonado, pero pareciera que todo se quedó en el olvido”, reclamó.
Llamó a los agresores de sus hijos, para “pedirles un poco de clemencia y piedad, porque son largos 16 años, que no hemos podido encontrar sus restos para darles una sepultura digna”.
“Yo digo siempre si me les dieron una muerte indigna, que mínimo me ayuden a darles una sepultura digna”, manifestó.
El hermano de los desaparecidos, Juan Carlos Trujillo Herrera, informó que su familia y los integrantes de los colectivos, harán una jornada de búsqueda en vida esta semana de los desaparecidos en Guerrero.
Añadió que mañana se conmemora un año de la desaparición de sus hermanos; hoy visitará la cárcel de Acapulco, este miércoles se colocará una placa en Atoyac, y el 30 de este mes en la Ciudad de México acudirán al mitin por el Día del Desaparecido.
Se quejó que a 16 años de la desaparición de sus hermanos, la Fiscalía “nos tiene en la misma situación, no hay avances y nosotros como familia Trujillo Herrera hace 10 años entró a un nuevo proceso social para unirse la Red de Enlaces Nacionales y la creación de la Brigada Nacional de Búsqueda”.
“Nosotros le apostamos más al trabajo de las familias, de las comunidades, para poder buscar a las personas desaparecidas, primero tenemos que buscar a los seres humanos”, enfatizó.
Expresó: “decirle a la sociedad civil, necesitamos, nos necesitamos, no podemos vivir en ese orden de violencia, yo sé que es muy complicado, es muy difícil como estamos viviendo, pero sí podemos construir un mejor país”.
El 28 de agosto del 2008, los siete jóvenes llegaron al municipio de Atoyac de Álvarez, región de la Costa Grande y acudieron a un bar y fue la última comunicación con sus familiares.
El 21 de septiembre de 2010, dos años después de ocurrida la desaparición de Raúl y Jesús Salvador, y ante la necesidad de obtener dinero para continuar con su búsqueda, Luis Armando y Gustavo Trujillo Herrera salieron de Pajacuarán, Michoacán, donde vivían, rumbo a Vega de Alatorre, Veracruz, para continuar con su negocio de compra y venta de oro y otros metales, y ya no se supo de ellos.
El padre Jesús Mendoza dejó la iglesia de San Isidro Labrador del poblado de La Sabana para incorporarse al seminario del Buen Pastor para apoyar en la formación de los nuevos sacerdotes.
El cambio del reconocido sacerdote se dio dentro de los movimientos que ha estado haciendo en los últimos días el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, en diversas parroquias del puerto. En declaraciones telefónicas el padre Jesús Mendoza dijo que hay un equipo de cinco sacerdotes donde ven las actividades necesarias a desarrollar por los seminaristas y “ahora yo soy parte de este equipo”.
Agregó que la tarea que tiene ahora es la formación de los nuevos sacerdotes y cuando se le preguntó que porqué no fue enviado a una iglesia respondió: “No, el arzobispo pensó que era mejor aquí en el seminario porque aquí es necesario que hay sacerdotes ya de más experiencia y de esta manera podemos contribuir en algo”.
El padre dijo que en la iglesia de San Isidro Labrador, donde era muy querido y duró más de cinco años, no hubo ningún conflicto por el cambio de sacerdote porque “hicimos una transición. El lunes pasado dejé la parroquia y se entregó al nuevo párroco que era el que estaba en los Bienes Comunales de Cacahuatepec, él se quedó ahí”.
Comentó que se reunieron antes con los equipos de la iglesia para que ya lo fueran conociendo y se fuera haciendo esa transición de manera tranquila y toda la comunidad aceptó ese hecho, “así que yo estoy tranquilo, ellos están tranquilos y llevamos adelante esa transición”.
El padre Jesús Mendoza comentó que seguirá con su apoyo de acompañamiento con las personas afectadas por la violencia y “ahora creo que voy a poder dar más tiempo en Caritas, pertenece a la arquidiócesis, al tema de víctimas, al tema de mujeres y de esa manera voy a poder quizás contribuir mejor”.
El sacerdote que ahora estará en la iglesia de La Sabana es Javier Alonso que viene de la iglesia San Pedro Apóstol de la vereda de Amatillo donde estuvo nueve años.
A dicha iglesia llega Mario Rodríguez que viene de la parroquia San Luis Rey de Francia del poblado de San Luis La Loma y ahí va llegar el sacerdote Nicolás Orbe de la O. Mientras al poblado de Tres Palos llegó Luis Piza.
Dos hombres armados robaron una camioneta a un padre de familia del colegio La Salle, luego de haber dejado a su hijo de primaria en la escuela, ubicada en la avenida México, en la colonia Cumbres de Figueroa.
El atraco fue a las 7:17 de la mañana de este miércoles, a escasos metros de la entrada principal justo afuera de una tienda de conveniencia, de acuerdo con la información recabada.
Testigos indicaron que dos hombres armados “bien vestidos” apuntaron con sus armas al conductor y lo bajaron de su camioneta, le quitaron la cartera y su teléfono y huyeron.
Se supo que el dueño de la camioneta interpuso una denuncia en el Ministerio Público por el delito de robo.
Padres de familia de la escuela privada pidieron al gobierno de Abelina López Rodríguez mandar policías municipales para prevenir los delitos.
Solicitaron patrullajes en la hora de entrada y salida de los alumnos para el evitar robos y otros delitos.
Se quejaron que los policías de los tres órdenes de gobierno llegaron después de una hora al lugar del atraco.
Mencionaron que hace una semana hubo un retén de la Guardia Nacional en la avenida Farallón, ubicada a 500 metros de la escuela aproximadamente. (Argenis Salmerón).
Un hombre asfixió y golpeó en la cabeza a su bebé de cuatro meses el lunes pasado en el fraccionamiento Tulipanes, ubicado en el poblado de El Cayaco. El padre fue detenido por la Guardia Nacional y entregado a la Policía Ministerial.
El hecho fue reportado la tarde-noche del lunes en la avenida Tulipanes, indica el informe ministerial.
El reporte policiaco establece que el hombre asfixió del cuello y golpeó en la cabeza a su bebé de cuatro meses, privándola de la vida; la madre no se encontraba en la casa.
El documento añade que el hombre estaba bajo los efectos de alguna droga, porque en la declaración ministerial no se acordaba del homicidio de su propia hija, y no tenía noción del tiempo.
Testigos dijeron a la policía que la madre de la bebé de cuatro meses gritó al no ver a su hija en su casa, y después al parecer su pareja salió corriendo por la calle principal.
La mujer desesperada gritó a sus vecinos y llamó por teléfono celular a las autoridades. Una patrulla de la Guardia Nacional estaba afuera del fraccionamiento y los agentes federales se toparon con el agresor y lo retuvieron hasta que llegó la Policía Ministerial para detenerlo por el delito de homicidio.
Durante las diligencias, peritos encontraron el cuerpo de la bebé adentro de la cajuela de un automóvil blanco Volkswagen-Bora y al parecer el agresor pretendía llevarse el cadáver.
En un comunicado, la Fiscalía General del Estado informó que inició una carpeta de investigación en contra de quien o quienes resulten responsables por el delito de feminicidio en agravio de una víctima menor de edad, cuya identidad se reserva.
Añadió que la Policía Ministerial y peritos acudieron al fraccionamiento Tulipanes para hacer la investigación complementaria que permita obtener los datos de prueba necesarios a fin de esclarecer el ilícito.
Asimismo, se analiza la situación jurídica de hombre que fue retenido por la Guardia Nacional y presentado ante el Ministerio Público de la Fiscalía Regional de Acapulco. (Redacción).
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda, acompañada por la subsecretaria de Promoción y Vinculación Social de la Secretaria del Bienestar, Hilda Ruth Lorenzo Hernández, el secretario del Bienestar, Pablo André Gordillo Oliveros, la presidenta del Congreso Local, Citlalli Calixto Jiménez y la presidenta del DIF Guerrero, Liz Salgado, se despide de los adultos mayores que asistieran a la entrega de la Pensión para el Bienestar Foto: Jesús Eduardo Guerrero
Lourdes Chávez
Chilpancingo
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda, se refirió a la candidatura de su padre, el senador Felix Salgado Macedonio, a la reelección por Morena, la cual se anunció este jueves.
Durante la Entrega de apoyos económicos a nuevos beneficiarios del Programa Pensión para el Bienestar, en el auditorio José Joaquín de Herrera, de la sede del poder ejecutivo estatal y lleno de adultos mayores, exaltó la actitud de Salgado Macedonio ante la vejez: “Ustedes lo conocen a mi papá. Un saludo y un fuerte abrazo (a él) por algo que pasó ayer, que él ya sabe y que no puedo decir mucho porque ya saben que luego el INE te sanciona, no dije nada, pero tiene 67 años y lo veo como si tuviera 50, y él yo creo que se ve de 30”.
Destacó además la juventud de la nueva presidenta de la Junta de Coordinación Político del Congreso local, Citlali Calixto Jiménez, de 24 años, el trabajo de su hermana, la presidenta del DIF, Liz Adriana Salgado Pineda, en el presídium, y que el nuevo secretario de Desarrollo Social, Pablo André Gordillo Oliveros, le ayudó a diseñar el protocolo Violeta.
En el evento, Salgado Pineda anunció se va a aumentar “un poquito” la Pensión para el Bienestar de Guerrero; que habrá un segundo programa estatal de envejecimiento con Bienestar, y van a relanzar la política de territorio en las ocho regiones del estado.
“Este año es muy importante, porque traigo muchas ideas. Ya anunciamos las primeras 50 obras y no serán las únicas en un año, luego anuncio otras 50 y otras. También es el año para consolidar los programas de adultos mayores les vamos a aumentar ahí un poquito más”.
Informó que los dos programas, Pensión para el Bienestar y Envejecimiento con Bienestar tiene una bolsa de 33 millones de pesos en 2024, para acciones que les permitan elevar su nivel de vida procurando el acceso a servicios básicos de salud, educación, mejoramiento de su viviendas, y más cursos, talleres, actividades recreativas y deportivas que han solicitado.
Aseguró que van a participar todas las instituciones del estado con el poder ejecutivo, “todos los diputados que velan por la integridad de los adultos mayores, el equipo rinde frutos”.
En otro momento también habló de de manera velada el proceso electoral, al destacar al presidente Andrés Manuel López Obrador, como quien “en unos meses ya no va a estar en el cargo que ahora está. El primer hombre que impulsó el apoyo para los adultos mayores y nunca los ha dejado solos, ha estado muy pendiente de que se les apoye”.
La crítica constante a López Obrador ha sido el uso político electoral de sus mensajes.
Evelyn Salgado enfatizó que “amor con amor se paga, es una realidad, nos llena de orgullo poder ofrecerles este apoyo con mucho cariño, que complementa los programas del presidente López Obrados. Que digan: el gobierno de la 4T , el gobierno del pueblo, hizo que fuéramos para adelante los adultos mayores”.
La ex directora del Instituto Guerrerense para la Atención Integral de las Personas Adultas Mayores (Igatipam), ahora subsecretaria de Promoción y Vinculación Social de la Secretaría del Bienestar, Hilda Ruth Lorenzo Hernández, informó que de 614 beneficiarios del Pensión para el bienestar, principalmente de un municipio, subirá a 3 mil 100 distribuidos en las 8 regiones.
En su primer mensaje público, el nuevo secretario de Bienestar dijo que se va a profundizar la política social entendiendo las distintas dimensiones de la pobreza, impactando en diferentes carencias sociales, de la mano del gobierno de México, y con los programas de la actual administración estatal.
El beneficiario de la región Centro, Juan Benítez Arce, reconoció que el dinero a veces no alcanza “pero en otros tiempos estábamos peor”.
Un padre de la escuela bilingüe Francisco Villa de San Juan Totolcintla, donde se denunció que niñas sufrieron abuso sexual por un profesor, municipio de Mártir de Cuilapan (Apango), denunció racismo y discriminación por parte de personal de la Comisión Estatal de Defensa de Derechos Humanos (Codehum).
Guillermo Álvarez Nicanor denunció que este viernes acompañó al comisario municipal de ese pueblo a la Codehum, debido a que fue citado por el organismo para que se presentaran en Apango, la cabecera municipal, “porque los familiares del maestro están pidiendo la intervención de derechos humanos”, dijo que les explicaron.
Infirmó que decidieron, antes de ir a Apango, la cabecera municipal, pasar a la Codehum de Chilpancingo para pedir información acerca de qué se trataba. Álvarez Nicanor, agregó que, sin embargo, cuando llegaron a las oficinas de la Codehum les dijeron que era un día inhábil y pidieron hablar con el personal de guardia.
Dijo que cuando pidió que se buscara un mecanismo para que las niñas que fueron víctimas y sus madres acudieran a declarar, para que presentaran su versión de los hechos, una abogada de manera arbitraria le respondió: “Mire, con usted no voy a hablar, porque no es usted el que está firmando el documento”.
Álvarez Nicanor declaró que su respuesta fue que también es padre de familia de la escuela donde sucedieron los hechos y que el maestro que está involucrado fue profesor de su hija. Pero dijo que la funcionaria le insistió: “Con usted no voy a hablar”.
Agregó que eso demuestra que no hay voluntad del organismo para atender a las víctimas y que es una institución que, lejos de ayudar a la gente, está obstaculizando los trámites para que no se defiendan las víctimas de derechos humanos. (Zacarías Cervantes / Chilpancingo).