Rigo y Tamakú

 

(Primera de dos partes)

Sin lugar a dudas, Rigo y Tamakú son los dos personajes más populares de Zihuatanejo, y claro que ponerlos a competir entre ellos sería muy difícil decidir el ganador, porque los dos tienen en su haber hazañas que no cualquiera podría repetir en toda su vida.
Por eso antes de ponerlos a competir resulta más conveniente buscar en lo que son parecidos.Rigo y Tamakú
Empezando porque ambos son costeños de Costa Grande y vecinos de nacimiento, Rigo de Tenexpa en el municipio de Tecpan y Tamakú de Lomas de Coyuca, y no de cualquier familia porque ambos se disputan parentesco con el profesor Lucio Cabañas y cuando se trata de saber cuál de ellos es el más radical, Rigo dice que siempre ha estado en la izquierda y en Zihuatanejo fue quien propuso al candidato del PRD que ganó por primera vez el poder municipal.
Aunque Tamakú tiene lo suyo porque en su tiempo fue el único que se atrevió a lucir una playera del EPR y por eso estuvo a punto de ser detenido por la Judicial y dice que lo salvó su ingenio porque cuando le preguntaron por qué traía esas siglas les repondió que eran las letras de su nombre.
–Cómo te llamas, pues –le preguntó el policía que ya sabía que su nombre era Roberto.
–Me llamo Erroberto Piza Ramos –respondió, y como no traía credencial no pudieron confirmar que mentía y lo dejaron ir.
Los dos costeños llegaron casi al mismo tiempo a Zihuatanejo, en la lejana época de los años setenta y fue aquí donde se dieron a conocer con sus nombres artísticos que los han hecho populares.
Rigo, cuyo nombre de nacimiento es Roosevelt, como el presidente de Estados Unidos, dice que desde joven su nombre artístico era Giovany Cabañas, pero que Jorge Bucio, uno de sus clientes fue quien lo bautizó como Rigo y cuenta así esa historia:
–Llegó un día a la peluquería una señora que me dijo: Mi niño, te traigo a mi marido para que le cortes el pelo, y en cuanto lo saludé, me respondió. Oye zanca, te pareces harto a un artista famoso. Espérame, no tardo. Y se fue. Al poco rato regresó, traía en sus manos un poster del cantante Rigo Tovar, lo extendió y me lo mostró. ¡éste eres tú! Cuando lo vi le dije, ¡Ah chingao, sí soy yo.
–Dónde te lo pongo.
–Gánchalo allí en la pared. Así dejé el de Giovany y nació mi nuevo nombre artístico.
En cambio dicen que Tamakú en su pueblo de las Lomas de Coyuca lo conocían como Tsekub Baloyan, el tío de Chanoc, el de las historietas, pero como no le gustaba ese apodo, porque el personaje era borracho y mujeriego, decidió irse de allí y se vino a Zihuatanejo donde nadie lo conocía. Aquí un día que se ejercitaba corriendo en la Unidad deportiva alguien que lo vio le gritó ¡Arriba Tamakú! Y como ese nombre le gustó, así se dio a conocer.
Cuando yo quise encontrar alguna diferencia en estos dos hombres de pelo largo y piel requemada, lo único diferente que descubrí fue su edad, porque el de Coyuca le aventaja a Rigo como 20 años, pero siempre lució joven por la vida sana que ha llevado.
Muchos lo dudan pero los dos son abstemios, nadie los ha visto borrachos y menos drogados.
Y así como Tamakú es un excelente corredor y emérito competidor maratonista que causaba admiración entre los atletas de alto rendimiento porque mientras la mayoría terminaban exhaustos y tirados en el camellón del bulevar de Ixtapa, Tamakú seguía corriendo sin parar y sin estar inscrito en la competencia.
Rigo en cambio le ganaba a cualquiera trabajando de pie cortando el pelo durante doce horas diarias, sin quejarse y sin recibir un premio por eso. Su mayor distracción era irse al Centro Social a bailar toda la noche con los grupos musicales de moda. Su afición al baile fue la inspiración para el primer centro de zumba que hubo en el puerto.
Mirándolo bailar desinhibido en el estacionamiento frente a su peluquería, la profesora Adoración abrió su escuela de zumba por la glorieta de la Fuente del sol.
–Llegaba yo, mi niño, abría las puertas de mi carro y ponía la cinta para la música a todo volumen y me ponía a bailar solo, algunas veces alguien se animaba, y así me quitaba el estrés.
La única vez que los vieron pelear fue para hacer reír al público. Y eso fue un domingo en el restaurante El Pueblito, y lo hicieron en su calidad de reyes de la alegría, porque los dos fueron coronados en el carnaval, uno en el 2006 y otro en 2007.
En esa confrontación los dos ganaron de risa y fue un espectáculo porque luego que Tamakú ganó por nocaut subió Rigo al ring gritando a todo pulmón: de rey a rey, reto a Tamakú, ganándose el aplauso del público que no dejó de reír hasta que ambos personajes se abrazaron después de algunas fintas de golpes.
Rigo cuenta que tiempo después de haber sido coronados llegó un día Tamakú a su negocio a preguntarle cuánto dinero le habían dado como rey.
–Nomás 30 mil pesos, mi niño.
–No me digas, le voy a ir a reclamar a Silvano (Blanco, alcalde de Zihuatanejo) porque a mí no me dieron nada Rigo.
–Y como se iba decidido a reclamar, le aclaré que no, que no me dieron nada, que al contrario, me había costado comprarme el traje que luzco en la foto de allí –dijo, señalando su pared.
Rigo cuenta que llegó solo a Zihuatanejo en 1972. Traía 15 pesos en su bolsa como capital para empezar su vida aquí.
–Lo primero que hice cuando llegué a la terminal fue caminar por el centro buscando alguna peluquería, y así llegué al Peluquín donde antes estaba la zapatería Canadá.
Le dije al peluquero que si me daba trabajo.
–Qué, ¿quieres ayudarme a barrer los pelos?
–No, señor, soy peluquero –pero no me creyó porque me veía muy chavo. Fue hasta que llegó su primer cliente y me dijo me quería ver si podía.
–Lo trasquilé y le gustó como lo hice.Cuando me preguntó dónde aprendí le dije que en México con un tío de la familia Cabañas. Los Cabañas de Atoyac, esos son mi familia.
–Tú eres de los míos, me dijo y luego descolgó su guitarra y me dejó trabajando, y cuando regresó le entregué lo que había ganado. Me dio la mitad, porque así es en este negocio, y comencé mi historia de Zanca.
Rigo dormía en la playa principal acompañándose de los gringos que ponían allí sus tiendas de acampar, hasta que un día Peluquín le preguntó dónde dormía y le dijo que en la playa, entonces le ofreció que se quedara en el negocio porque era riesgoso que se quedara en la playa.
A Tamakú lo de la vivienda le resultó más fácil cuando llegó a Zihuatanejo porque venía recomendado y entró a trabajar como conserje y velador del Cetis 45. Allí pasó su vida y aprovechó cuando los maestros de la CNTE tomaron las casas del Fovissste en 1986. Resistió todas las amenazas de los charros que lo querían desalojar. Cuando lo amenazaron de embargarle sus cosas nada más se rió.
–Llévenselas todas–respondió mientras se reía porque dice que su mobiliario se reducía a una mesa de cantina con sus cuatro sillas y un petate para dormir.

 

El gato Donald Trump

Es el día lunes, el último de octubre, cuando realizo mi acostumbrado paseo matutino rumbo al mar y en el trayecto voy contando los árboles muertos en el parque lineal y también la cantidad de palmeras de diferente tipo que crecen, con su melena alborotada, entre las más de 50 caobas adultas de tallos oscuros y rugosos que formadas parecen una procesión precisamente a la altura de la iglesia del Ángelus.
Termina el mes de octubre y estamos en la fase de la luna jibosa creciente, con el agua del mar todavía tibia y las lluvias despidiéndose y dejando tras de sí la tupida nube blanca de los árboles de bocote que adornan los cerros.
Paso por la glorieta de la plaza Kioto donde se observan los arreglos para la fiesta de los fieles difuntos. En ese lugar me llama la atención el perro dálmata de fina estampa que viene trotando en medio del andador y de pronto se detiene, para las orejas y voltea husmeando por todos lados, como buscando algo, y es ahí donde me encuentro a Magdaleno el artista decorador de las pangas miniatura que han dado vuelta al mundo como souvenir que los turistas compran en la Casa Marina como recuerdo de aquella lejana proeza marítima de los españoles de la conquista que vieron en el Pacífico un medio para seguir descubriendo el mundo, y utilizaron la bahía para botar desde la playa de la Madera tres carabelas comandadas por el capitán Álvaro Saavedra y Cerón a quien Hernán Cortes mandó a Filipinas en cumplimiento de las órdenes de Carlos V, en ese que fue el primer viaje ultramarino desde la Nueva España en 1527, hace ya 498 años, con el objetivo de buscar lo que había quedado de la nave Trinidad, perdida años antes en la expedición de Fernando de Magallanes.
Mi amigo Magdaleno que mira también al dálmata, me comenta que desde hace varios días a ese perro lo ha visto en diferentes partes, y también cree que está perdido, aunque no se nota que alguien lo busque, y tampoco que este perro sufra de comida porque se mira sano y fuerte, aunque revolcado y sin bañar.
Mientras vemos que el dálmata continúa su camino, nosotros hacemos lo mismo, cuando llego a la playa la Madera es cuando caigo en la cuenta de que somos más de uno los que en Zihuatanejo nos interesamos en la vida de ese dálmata al verlo, sin correa ni dueño, deambulando por el parque, y me sorprendo por el hecho inusitado viniendo de una cultura en la que los animales, y más los perros, están condenados a vivir una vida de “perros” sin que eso causara el menor remordimiento, incluso, de sus dueños. Y es que ese cambio en la sociedad zihuatanejense tiene escasos 50 años de haberse fundado y con las características propias de los polos de desarrollo donde los inmigrantes pronto nos convertimos en la mayoría de la población, lo cual la hace más compleja por la pluralidad de culturas que cada quien porta.
Pero el hecho que señalo es relevante e indicador de que esta sociedad se ha alejado demasiado pronto de sus condiciones de animalidad o de salvajismo que son propios del subdesarrollo. No creo que lo que aquí señalo se repita con frecuencia en otras ciudades, pero puedo asegurar que en nuestro puerto la cultura del cuidado y respeto a los animales es ya una de sus características.
En eso reflexiono mientras miro que el mar se encuentra retirado y que la playa ha crecido dejando desnudas las piedras. Todo eso pasa en este puerto que está lleno de historias. Y es que el paraíso en el que vivimos ya no es solo para los turistas y lugareños, sino también para las mascotas, y el parque lineal es el lugar ideal para sacarlos a pasear.
En ese desarrollo cultural tan notorio en el cuidado de las mascotas, mucho ha tenido que ver la Sociedad Protectora de Animales de Zihuatanejo, fundada por la finada doña Helene Krebs Posse, una mujer estadunidense que llegó a la costa en los albores de la ciudad.
Con seis hijos a cuestas doña Helene encontró tiempo para cuidar perros y gatos abandonados, inculcando en su familia el amor por los animales, al grado que su hijo mayor se convirtió en médico veterinario, dedicando toda su vida a ejecutar la estrategia de esterilizar a perros y gatos con el objetivo de alcanzar algún día el equilibrio con la población humana, evitando que su proliferación se convierta en problema de salud pública. Los animales sufren, se hacen vulnerables y cuando eso pasa son el reflejo de que la sociedad está también enferma.
Por eso desde hace ya 30 años la atención veterinaria para la esterilización de las mascotas es la tarea principal de la Sociedad Protectora de los Animales de Zihuatanejo.
Cuando doña Helene se jubiló de tanto trabajar dejó a sus hijos la tarea de legalizar la asociación civil, y aún antes de que en nuestro estado se aprobara la ley de protección a los animales, ella y sus hijos fueron pioneros en esa nueva manera de que la sociedad se relacione con los animales.
Entre Natalia, Enrique y Cristina Rodríguez Krebs, con la ayuda de su nieta Krisna, la SPAZ tiene a su cargo un programa de radio para exaltar el cuidado de los animales que refuerza con la visita a las escuelas para fomentar en las niñas y niños el amor a los animales, llevando consigo algunas mascotas con las que los niños juegan y se convierten en fieles aliados porque están pendientes de las campañas de vacunas y esterilización, recordando a sus papás las recomendaciones de la SPAZ.
Las esterilizaciones de mascotas son permanentes como el rescate de animales y la promoción de su adopción, y de esa práctica que la relaciona con la población local y los turistas, ha nacido una red de voluntarios que se suman a esa noble labor como donatarios y apoyando las campañas de esterilización o llevando a pasear a los perros que han rescatado en las calles mientras hay entre la población personas que quieran adoptarlos.
La SPAZ cada año organiza una campaña de esterilización en el mes de octubre, a la que acuden brigadas de organizaciones nacionales y extranjeras que se están los dos días que dura la campaña.
En la última, del fin de semana pasado, siete médicos operaron 180 mascotas, 70 gatos y 110 perros.
La comunidad está agradecida de Rocío, Andrea, Enrique, Parral, Gina, América y Alejandro, los veterinarios invitados, así como del equipo de voluntarios formado por
Cristina, Natalia, Bricia, Araceli, Irma, Magdaleno, Elvira, Gloria, Nanci, Alisa, Pavs, Nati, Abigail, Patricia, Sharen, Susan Trace, Maritza, Mary, Eliana, Carmen, Luz, Catalina, Diana, Mario, Karla y Krisna.
La anécdota: entre los gatos operados el primer día, había uno que llamaba la atención por su tamaño descomunal, era un animal viejo y cabezón, acostado en el piso, noqueado por la anestesia, de rayas amarillas, imposible de pasar desapercibido, por eso después de identificar a su dueña Enrique, el veterinario de la SPAZ le preguntó:
–Señora, si su gato no tiene nombre, le voy a sugerir uno.
–Ya tiene –respondió su dueña– se llama Donald Trump.
Y la verdad que ante esa respuesta no podía haber una sugerencia de mejor nombre.

La mano invisible de Adam Smith

Ninguno de los productores que acuden los sábados a ofrecer sus productos en el ecotianguis Zanca de Zihuatanejo sabe quien diablos fue Adam Smith y tampoco su teoría de la mano invisible que mira el lado positivo del interés particular de una ganancia que guía a quienes producen para el intercambio, señalando que para tal caso existe una fuerza que no se ve pero ayuda a determinar el precio de las mercancías, orientando a la producción en el sentido que la sociedad necesita, sin necesidad de la intervención del Estado.
Y es que, juzgue usted, el proyecto del ecotianguis no comenzó con el interés egoísta de los productores primarios buscando la manera de vender sus productos, porque en realidad el turismo que se pensaba como una panacea a la agricultura de autoconsumo, se impuso de manera tan salvaje que inhibió y liquidó el modo simple de vida de los costeños y zancas, obligando a quienes querían sobrevivir con su modo simple de vida, a competir en el mercado con, por ejemplo, los productores de leche de la cuenca lagunera que venden su producto pulcramente en envases de cartón, mientras la leche bronca de vacas criollas de la costa perdía toda competitividad en la medida de que los niños costeños se habían educado al gusto de la leche perfumada y sin pelos de la vaca.
La agricultura del maíz, el ajonjolí, la calabaza, el pepino, la sandía y la papaya, sobrevivió al margen de un modelo de turismo depredador de la economía local, que nunca pensó en integrar al productor local a su red de proveedores, sino que se aprovechó de ellos extorsionándolos y robándoles sin compasión. En los hoteles les recibían sus productos y nunca se los pagaban porque carecían de facturas, por eso los productores del campo que aún quedan en esta ciudad que va invadiendo el pavimento, sobreviven de manera marginal, con intentos derrotados de crear un mercado alterno a las tiendas departamentales que se disputan hasta el último cliente de nuestra tan desigual sociedad, sin parar mientes que así como se producen cocos en abundancia para consumirse como fruta, también hay plátanos machos y repúblico, los mejores mangos, el tamarindo, la jamaica y el café, la papaya, suficientes para complementar la demanda y vivir en armonía con el entorno.
Pero frente a la agricultura tradicional derrotada, ahora con grandes dificultades se abren paso los nuevos agricultores que estudiaron en universidades, herederos de parcelas en las que desarrollan la agricultura orgánica como una opción revelada por los indicadores de que crece rápidamente en el país, aprovechando la demanda de un sector cada vez más numeroso de consumidores con capacidad de compra para esos productos que están dejando de ser exclusivos.
Aquí en esta sociedad costeña dominada por el turismo y acosada por los huracanes, productores orgánicos y consumidores urbanos vivían en mundos paralelos, sin ninguna mano invisible que los indujera por el camino de la oportunidad y la ganancia, hasta que se encontraron, y de la forma más extraña formando una simbiosis ejemplar.
Por un lado había un grupo adelantado en la producción de albahaca para la exportación que tenía sus campos en el municipio de Petatlán, auspiciados por algunos estadunidenses que les vendieron la idea de hacer ese negocio. Y les fue bien porque el precio de venta era en dólares, pero no todo el tiempo podían estar exportando, sino solo en invierno, cuando el frío inhibe su producción en los campos de California y Florida, y luego tenían que enfrentar una serie de requisitos para garantizar la certificación orgánica y la entrega oportuna del producto que no se compensaba con la fluidez de los embarques y su paso en las aduanas. Por eso cuando cesaba la demanda temporal del mercado estadunidense los productores costeños buscaban dónde acomodar localmente su producción que solo algunos restaurante muy contados entre los hoteles caros demandaban.
Mientras, por el otro lado, se desarrollaba entre la población costeña un sector educado en la alimentación sana y con cierto nivel de ingreso, que al paso del tiempo se había organizado en una cooperativa de consumo Vegana, aquella que evita consumir cualquier producto de origen animal porque está contra su maltrato. Durante años los veganos se han dedicado a realizar un taller con mujeres de las colonias populares para enseñarles a preparar comida con los productos locales que tienen a su alcance, logrando popularizar esta nueva cultura de consumo que tiene a cientos de seguidores, pero con una dificultad creciente para conseguir el abasto de los productos locales requeridos para su dieta.
Hasta que felizmente llegó el momento de que ambos sectores de productores y consumidores se encontraron hace ya 12 años.
Los Veganos convertidos en los principales clientes del grupo de productores orgánicos que les proveen albahaca, arúgula, jitomates, calabaza, pepinos, lechugas. Entre ellos nació y se concretó el proyecto de abrir el ecotianguis sabatino que atrajo a otros productores locales de frutas de la temporada, cocos, limones, mangos, carambolas, maracuyás, café, jamaica, miel, salsas, elotes, y sobre todo alimentos frescos como los panes integrales, mermeladas variadas, calabaza endulzada, guisos veganos con tortillas de maíz, tamales, aguas frescas, chilate, café y diversas bebidas refrescantes.
Esta novedad de mercado fue recibida con entusiamo por un sector de la población local y el amplio grupo de extranjeros residentes del puerto. Para todos, los sábados son días de desayuno y almuerzos sanos. La gente compra ensaladas de fruta, jugos, café, mientras escuchan alguna plática de interés en el espacio dedicado a la cultura, y que intercala música viva con una fila interminable de artistas locales y extranjeros que quieren ser vistos y escuchados.
Después de esos 12 años de experiencia cumplidos, a todos los socios del mercado Zanca les gustaría contar con un espacio fijo para vender más de un día a la semana porque con su venta semanal todavía no les resulta rentable, pero les gana el compromiso y el deseo de fortalecer esa alternativa que ha encontrado acomodo en la sociedad de los zancas.
Todos piensan que en el futuro la conquista de un espacio común para su venta se pueda ampliar físicamente y extender en el tiempo, mientras algunos alientan la idea de organizarse en sus comunidades para que sea una persona a la vez la encargada de llevar los productos de todos al mercado para bajar los costos del transporte. Al respecto Nick Wolf comenta, por ejemplo, el sentido caso de Oscar, un cafeticultor de la sierra de La Unión que por temporadas baja al ecotianguis con sus guanábanas descomunales, café, aguacates, plátanos y piñas cuyo volumen de ventas no es tan alto para reponer lo que se gasta en el viaje y por eso uno ve esporádicamente los productos que ofrece.
Eso es parte de lo que ha detenido al ecotianguis para buscar a los productores del programa Sembrando Vida más cercanos para que se sumen al ecotianguis Zanca que en Zihuatanejo, después de 12 años de vida es la mejor garantía de continuidad y crecimiento cuyo modelo se resume en el encuentro feliz entre productores y consumidores que es la mejor prueba de que en la sociedad se puede ganar ganar si hay dos partes que se ponen de acuerdo. No importa si en este caso dejó de servir la mano invisible que el economista escocés utilizó para explicar el lado socialmente positivo que actúa en el mercado como guía de los productores.

 

El saurín de Cantón de Guerrero

 

(Segunda parte)

Después de que el saurín adivinó el futuro de Marroncito, como se conocía en el pueblo al hombre rico de Cantón de Guerrero, todo volvió a la normalidad y nadie habló de eso hasta que llegó el mes de noviembre.
Cuenta el profesor Félix Echeverría que en aquella época de la década de los años cincuenta, cuando México tenía como presidente de la república a Miguel Alemán, en su pueblo la mayoría, por no decir todos sus habitantes trabajaban en el campo y la siembra anual de temporal era la misma que en todo el estado, maíz, frijol y calabazas, además del ajonjolí que no era para el autoconsumo porque casi todo mundo lo sembraba para vender.
El profesor dice que recuerda mucho ese tiempo de Todos Santos porque cuando llega la fiesta de los fieles difuntos ya las plantas de ajonjolí están en tiempo de cosecha porque comienzan a tirar al suelo los granos maduros atrayendo hasta las parcelas grandes parvadas de güilotas o palomas, aves que son muy perseguidas de los cazadores por su carne deliciosa, aunque su tamaño es menor al de una gallina.
En ese mes de noviembre en Cantón de Guerrero la cacería se convierte en el deporte generalizado para los jóvenes que todas las tardes salen en grupo con sus resorteras o rifles y hasta escopetas a los sembradíos, ocultándose en espera paciente de las palomas, entre las cuales las más voraces llegan directamente al pie de las matas de ajonjolí, mientras las más cautas se posan primero en las ramas de los árboles y luego de ahí bajan al suelo buscando las deliciosas semillas.
Por eso los cazadores se reparten entre los cultivos y los carriles bajo los árboles, entonces el deporte se convierte en puro disparar y cobrar las piezas de acuerdo con su puntería.
Toda la gente del pueblo come carne de güilotas en ese tiempo por la facilidad para cazarlas y por su abundancia. Nadie llega anocheciendo a su casa sin llevar la tirincha llena de aves casi desplumadas, listas para asarlas o freirlas.
Y en esa cacería, una de esas tardes iban los dos hijos de Marroncito que como hombre rico del pueblo tenía buenas armas para cobrar muchas piezas. El mayor con su escopeta se colocó bajo la rama del guamúchil y el menor con su rifle entre el cultivo.
El hijo mayor que llevaba la escopeta se había puesto debajo de un árbol de guamúchil y el menor entre las matas del cultivo.
Cuentan que no pasó mucho tiempo cuando el de la escopeta gritó a su hermano para que le ayudara porque su arma se había encasquillado, el muchacho fue corriendo en su auxilio pero no alcanzó a llegar porque la escopeta maniobrada sin cesar disparó de pronto con tan mal tino que pegó en el abdomen del joven que en el acto cayó ensangrentado con semejante boquete en la panza muriéndose.
Cuando el hermano mayor llegó corriendo para ayudar al menor este ya estaba muerto.
El momento fue de gran consternación porque quienes se encontraban cerca y fueron alertados por el grito corrieron también para saber qué sucedía, encontrándose con el terrible drama de los jóvenes hermanos abrazados, uno de ellos muerto.
Como el hermano homicida sabía que el preferido de su padre era el menor, temió por su vida y decidió huir pidiendo al primer vecino que llegó que fuera a dar aviso de lo sucedido a su casa para que vinieran a levantar al hermano muerto.
Así como llegó de rápido la noticia a la casa de los padres, todo el pueblo se enteró y la comitiva se hizo grande para e campo. Los primeros que se unieron a Marroncito y a su esposa para levantar al muerto fueron los mismos niños que acompañaron al adivino a la casa del hombre rico.
Cuenta el profesor Félix que él iba en el camino pendiente de lo que hacía el padre de los muchachos quien no cesaba de maltratar a gritos al homicida, sin reparar siquiera que había sido un accidente. En cambio su mamá – cuenta Félix- desde que salió de su casa iba rezando y nunca soltó una lágrima, ni cuando llegó junto a su hijo. Solo lo levantó de la cabeza y lo abrazó mientras Marroncito gritaba y lloraba con desesperación.
Desde el entierro del muchacho Marroncito prohibió el uso de armas en el pueblo, aunque sabía que no le devolvería al hijo muerto y tampoco al homicida que jamás volvió.
No pasó mucho tiempo del suceso cuando los hermanos de otra familia que no estaban nunca de acuerdo con el rico del pueblo, desobedecieron la orden y se compraron sendas armas que presumían entre los jóvenes de su edad como burlándose de quien las había prohibido.
Pero sucedió que un día aparecieron en el pueblo los temibles policías judiciales de aquella época que tenían fama de asesinos desalmados y ladrones, (algunos dicen que más que ahora) que, como siempre, llegaban a los pueblos buscando a sus informantes o a los de su misma calaña para ponerlos al tanto de todo lo que les pudiera interesar, y que esa fue la oportunidad que no dejó escapar el hombre rico del pueblo quien los localizó para decirles las señas de la casa donde vivían los dos jóvenes que presumían sus armas
Era lo único que esperaban los agentes para no irse sin nada en las bolsas y con la información que llevaban llegaron a la casa de los dos muchachos, entraron por la fuerza, los golpearon con saña obligándolos a entregar sus armas y luego se los llevaron esposados.
Su mamá tuvo que vender algunos de sus bienes para poderlos sacar después de llegar a un acuerdo con el juez y fue en el momento en que salieron libres que uno de los propios judiciales que participó en su secuestro llamó al mayor de ellos y le dijo que por una propina podría decirle quien del pueblo los había delatado.
Al excarcelado le tocó darle 50 pesos al judicial para que le revelara el nombre. Así fue como supieron que fue Marroncito el delator, y la venganza no dilató. En una noche los dos jóvenes agraviados le cayeron a su casa y delante de su esposa le dieron tal golpiza que casi lo matan, advirtiéndole que tenía cinco días para irse del pueblo y que si no lo hacía regresarían para quemarlo junto con su casa.
El rico no esperó tanto tiempo. En pocos días malbarató sus bienes y se fue lejos, sin jamás volver, tal y como lo adivinó el saurín.
Pasaron muchos años de esa tragedia de Cantón de Guerrero cuyo recuerdo quedó guardado en alguna parte del cerebro de Félix quien en una reciente plática lo recordó y me lo platicó. Asegura que esa historia de su niñez nunca la había contado, quizá porque hasta hace poco tiempo logró entender una parte de lo que el saurín le adivinó sobre su futuro. Cuenta que desde joven, cuando por el ofrecimiento que recibió de una beca para estudiar en un internado de San Luis Potosí, el viaje tan lejos lo entendió como parte de lo que el saurín le adivinó, pero aún no se aclaraba aquella otra de que con sus manos y su pensamiento haría feliz a mucha gente, y que ese ha sido su último descubrimiento que espera revelarlo a sus hijos como parte de la herencia que les debe, pero esa es otra historia que quizá también nos cuente para compartirla.
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El saurín de Cantón de Guerrero

 

(Primera de dos partes)

Félix Echeverría es un profesor muy conocido y reconocido en la Costa Grande por su larga trayectoria como docente y militante político de izquierda, miembro fundador de la Preparatoria 13 de Zihuatanejo y supervisor escolar en la SEP. A los 82 años de edad es una persona lúcida y memoriosa, con una encomiable inclinación para conversar, como característica de mucha gente nacida en el campo.
Él, de quien no puedo dudar la veracidad de lo que cuenta, me platicó una historia que vivió de niño en su pueblo donde conoció a un saurín, el mítico personaje de los pueblos de Guerrero con sus dotes de adivino.
Sobre saurines escribí la historia que me platicó Tirso Hernández de Nueva Cuadrilla, municipio de Coahuayutla, el cual, más allá de adivinar el nombre de quienes lo visitaban, advertía siempre a su familia que algo malo le podía suceder si lo dejaban solo, y eso fue lo más que alcanzó a adivinar, porque no tuvo tiempo de vivir otras experiencias, era casi un niño cuando lo mataron. Fue víctima de la gente ignorante y codiciosa, sin escrúpulos, que vive con la creencia de que quienes nacen con su enorme cabeza son seres que guardan un tesoro que es posible robarles, por eso se creyó que vigilaban su casa, donde se pasaba acostado, pero una tarde en el primer momento que se quedó solo, entraron por él unos rufianes que lo raptaron y descabezaron.
Pero la historia que ahora les cuento del saurín de Cantón de Guerrero no tuvo tan dramático fin para este adivino. El profesor Félix Echeverría la cuenta porque la vivió en el pueblo donde nació, allá en Cantón de Guerrero, municipio de Ajuchitlán, en la región de Tierra Caliente.
Dice que tendría la edad de 5 años, quizá a principios de 1950, y recuerda que era la época de lluvias. Jugaba con sus amigos en la calle principal cuando de pronto quien tenía la pelota en sus manos detuvo el juego haciendo que todos voltearan a ver que en dirección a ellos venía un hombrecito, pequeño pero adulto, de la misma estatura de ellos, pero que no era un enano, porque esos suelen ser gordos y un poco deformes y desproporcionados pero que ese frente a ellos no era el caso, porque se trataba de un hombre adulto con bigote pero como de miniatura. Llevaba una tirincha al hombro y puesto un sombrero calentano. Cuando llegó junto al grupo de niños los llamó.
–Oigan guaches, aquí quien es el hombre más rico del pueblo.
–Marroncito, contestaron todos al mismo tiempo.
–Llévenme con él, mi trabajo es adivinar la suerte por una propina, les fue platicando en el camino, y aunque todos se sonrieron cuando escucharon las pretensiones del hombrecito, nadie le aclaró que el hombre rico no comía plátanos nomás por no tirar la cáscara porque creía que era un desperdicio.
De todos modos lo llevaron hasta el domicilio como parte de su juego.
–Marroncito era el diminutivo del nombre de una persona conocida por todos y no muy querida en el pueblo. Su sobrenombre contradecía su figura porque el tal Marroncito era un hombre alto y grueso, de gesto duro, largos bigotes y ensombrerado.
Tenía fama en el pueblo de tacaño y marrullero. Era altanero, a todos hablaba con groserías y no tenía respeto por nadie. Nunca se le veía sin su cigarro en la boca.
Para darnos una idea más completa del personaje, Félix Echeverría cuenta que era memorable su encuentro con una muchacha grande del pueblo porque siempre le pedía que le regalara un cigarro cuando veía que aquel hombre sacaba uno discretamente de la bolsa de su camisa, sin mostrar la cajetilla para ahorrarse el trabajo de negarlo a quien le pidiera uno.
–Regálame un cigarro, Marroncito.
–No tengo –respondía el hombre.
-Pero ¿cuando tengas, sí me vas a regalar uno?
–Tampoco –respondía con insolencia.
En otra ocasión, a punto de que el “barco” partiera a la otra orilla del río Balsas, los pasajeros a bordo escucharon el grito de la tamalera del pueblo pidiendo que la esperaran. Era una mujer que caminaba despacio porque estaba mal de la rodilla y así, trabajosamente con el chiquihuite en la cabeza llevaba los tamales a vender, y como entre los pasajeros iba Marroncito, fue el único que protestó.
–¡Ya vámonos!, hay que dejar a esa vieja para que otro día se levante temprano. Mírala cuánto se tarda, y todavía viene marchando, decía enojado burlándose del modo de caminar de la mujer.
Cuando aquel día el grupo de niños guiando al saurín llegó hasta la casa del cacique, ellos mismo quitaron la aldaba del portón y entraron gritándole a Marroncito, quien respondió desde adentro maltratándolos por entrar a su casa sin permiso.
Pero el hombrecito los defendió.
–No regañe a los guaches señor, yo les pedí que me trajeran a su casa porque a lo mejor le interesa que le adivine el futuro. Cobro 3 pesos y le aseguro que no fallo en mis predicciones.
–A mí no me vengas con cuentos, ni me interesan esas cosas y tampoco creo esos chismes. Ni creas que te voy a dar mi dinero, así que sal de mi casa y no vuelvas más por aquí.
El momento lo salvó la esposa de Marroncito quien habiendo oído al saurín, se interesó en sus servicios y lo detuvo con los 3 pesos en la mano.
–Aquí está el dinero, quiero escuchar la suerte de mi marido –dijo la señora.
–Oiga, pero para hacerlo, necesito que él me lo pida, porque sin su permiso no le puedo adivinar.
Entonces Marroncito aceptó viendo que alguien pagaba en su lugar, y ambos se sentaron en torno a la mesa del comedor rodeados por los niños y la esposa.
Muy metido en su papel de adivino, el saurín sacó de su tirincha un mazo de cartas, un par de dados y una franela, y mientras explicaba a Marroncito el procedimiento a seguir, le dijo que con la mano empuñando los dados debía pasearlos sobre las cartas y luego terminar en cruz el movimiento soltándolos sobre la mesa, pero le dijo que eso lo tendría que hacer con los ojos vendados.
Por eso con la franela le vendó los ojos y Marroncito hizo en seguida el movimiento indicado con los dados empuñados sobre las cartas. Al final los soltó sobre la mesa.
Después el saurín le quitó la venda a su cliente, levantó las cartas indicadas por los dados y lo miró a él y luego a su mujer con cierta preocupación.
Entonces le dijo.
–Me apena lo que te voy a decir porque son malas noticias. Dentro de poco tiempo va a morir tu hijo menor y al mayor ya no lo vas a ver, y luego te vas a tener que desterrar muy lejos del pueblo. Vas a malbaratar tus vacas, caballos y parcela. Jamás volverás a pisar estas tierras.
Levantado de su asiento el cacique respondió:
–Bueno, ya ganaste tu dinero, anda, vete, y que no te vuelva a ver por aquí, agarra a otros pendejos que te paguen.
–El saurín no se amilanó y antes de marcharse llamó a uno de los niños que lo acompañaban.
–Ven guache, también a ti te voy a adivinar tu suerte para que todos la sepan y se acuerden de lo que les voy a decir.
Y dio la casualidad que señaló a Félix, aunque él nunca supo si debido a que era el más grande del grupo o porque estaba más cerca del adivino, pero se paró obediente sin importarle lo que había escuchado de Marroncito.
El adivino le puso la mano en su cabeza, cerró los ojos por un momento y luego le dijo:
–Tú vas a irte pronto de este pueblo. Vivirás muy lejos, y con tus manos y tu pensamiento vas a hacer feliz a mucha gente.
Después de lo dicho, el saurín desapareció del pueblo.

El 12 aniversario del Ecotianguis Zanca de Zihuatanejo

Pese a la amenaza de lluvia los socios del ecotianguis Zanca de Zihuatanejo cumplieron, como cada sábado, su tarea semanal de instalarse desde temprano en la explanada de la escuela Vicente Guerrero, atrás del museo regional y frente a la playa principal para festejar el gran día en el que cumplen doce años de haberle dado vida a este sueño que felizmente llegó para quedarse.
Para este aniversario que bien merece una fiesta, todos los socios productores organizaron un programa musical, cultural y artístico que reunió a ese sector cada vez más numeroso de zihuatanejenses que buscan los productos orgánicos, educados en la cultura del consumo responsable y el precio justo, sin intermediarios y con respeto a la naturaleza.
Lupita Maldonado, una enfermera jubilada y promotora del ecotianguis Zanca recuerda las largas jornadas que le dedicó para concretar este proyecto que la tiene feliz.
Entre discursos que destacaron la proeza de haber sumado ininterrumpidamente más de 600 sábados de estar presentes, ofreciendo en Zihuatanejo lo mejor de lo que producen, los zancas invitaron a músicos que pusieron en movimiento a casi todas las mujeres que desbordaron su alegría bailando las chilenas pegadoras que están de moda.
No faltaron los regalos de aniversario para todos los clientes que se sumaron al festejo con premios de un fondo creado de cada producto que se expende.
Tuvo su impacto importante el anuncio del micrófono abierto para el público, como hace años que no se veía en la costa, donde, entre otras ideas, los participantes resaltaron las bondades del ecotianguis que es una alternativa para los consumidores exigentes, y el activo altruista que tiene el puerto y que se expresa en infinidad de iniciativas individuales y colectivas que han germinado encaminadas a un solo objetivo: ayudar para crear un mundo mejor.
El ecotianguis es un pequeño espacio, “una mínima pieza, no una pieza colosal” como dice el poema de Nicolás Guillén. Apenas dos andadores a cielo abierto que se cubre del sol con un manteado de colorido tradicional, con sillas y mesas, aprovechando la sombra de las higueras, guamúchiles, guajes y ficus de la plaza y el viento fresco que sopla del mar, visitado por su lugar estratégico por muchos turistas que pasan camino al muelle para embarcarse a la playa Las Gatas.
No creo que haya un solo visitante que no quiera volver para recorrerlo con calma y contagiarse de la alegría y el ambiente de paz que se respira, porque, como dice Lupita Gómez, la cafetalera de la sociedad de productores de la colonia Baltazar Leyva Mancilla, aquí no son los intermediarios, sino los verdaderos productores quienes piensan más en la satisfacción del cliente que en el intercambio comercial propiamente dicho, porque sabe que el secreto de su negocio está en tratar de satisfacer el gusto y deseo de los compradores. Por eso desde temprano con su cafetera encendida inunda el espacio con el olor del café y luego seduce a sus clientes con la sonrisa y la taza que sirve a sabiendas de que sin café no hay mañana.
Juan Avendaño es un agricultor que ya de grande aprendió el trabajo del campo, casi obligado por la herencia de tierra que le dejó su papá campesino.
Dice que encontró en el ecotianguis la oportunidad de sacarle provecho a sus vetustos árboles de mango sembrados en la parcela que su papá prestó a la Conafrut hace muchos años para que ese organismo federal estableciera una parcela demostrativa que animara a los ejidatarios del Coacoyul a replicarla. Y le fue bien porque todos los árboles crecieron y rindieron su producción, pero no había nadie que quisiera comprar su fruto, por eso solo su derribo era lo que Juan veía en el futuro, hasta que apareció el ecotianguis que le permitió exponer sus mangos entre gente que los aprecia como fruta y los paga a un precio justo. Ahora no solo vende mangos ataulfo, carnosos y enmielados, sino tommy, manila, así como haden y kent, amarillos por dentro y verdes por fuera, que se comen en rebanadas con chile molido y sal. También vende limones agrios, ciruelas, Jamaica y quelites.
Y no podemos dejar de mencionar los productos de Naomi García Moreno, una profesional en negocios agrícolas que asesora a los productores para hacer más rentables los cultivos quien ahora produce pepinos, chiles güeros, germinados de girasol, albahaca, limones y naranjas agrias o cajeles, chocolate artesanal y cocos fríos y jimados.
Frente al puesto de Naomi se pone doña Joaquina, una señora que vive con su hijo Salvador en la ladera del cerro de La Ropa, en torno a la bahía, y allí tienen su huerto donde cultivan ajonjolí de temporal, maracuyás, jamaica y piñas. Vende aguas frescas en vitroleros de vidrio junto con sus dulces que refrescan y endulzan las mañanas.
Pero también está Salud Coria, uno de los mezcaleros afamados cuyo nombre le hace honor a su ocupación aunque no lo pueda repetir cada vez que quiere. Él pertenece a la tercera generación de mezcaleros. Viene de la sierra a ofrecer gustoso su mezcal cuya calidad prestigia a Zihuatanejo. Aquí en el ecotianguis tiene una demanda que le ha permitido diversificar su producto con mezclas de hierbas y frutas exóticas muy acertadas para el gusto de los consumidores que les llaman “curados” de mezcal.
La visita a su puesto es obligada para los que tienen mayoría de edad porque su hija Itzel a cargo de la venta heredó el método de atraer a los clientes aprendido de su abuelo que lo practicaba allá en la sierra con los viajeros, aquí como allá ofrece el primer “chingadazo” (léase copa) gratis.
También llegan aquí, desde aquel rumbo del mezcal los aguacates que produce Aníbal Galeana. Son aguacates hass que no crecen tan grandes como los michoacanos pero tienen el mismo sabor y su precio es un regalo.
Otra de las particularidades del ecotianguis es que no hay dos puestos que repitan la misma mercancía, para evitar la competencia dicen entre ellos, por eso cada uno es distinto, y en lo único que se parecen es que todos respetan el principio de que sus productos además de frescos y naturales, ajenos a los agroquímicos, si se puede, que sean orgánicos.
Uno de los ambiciosos objetivos de la organización en la que no hay intermediarios, es la educación ambiental que promueven, siguiendo los tres pasos de reducir, reusar y reciclar los productos, por eso los clientes saben que deben llevar sus propias bolsas para cargar junto con los envases que tengan para dejarlos en el centro de acopio para reciclarlos.
Y aquí cuento parte de la historia del origen del ecotianguis. Dice Gaby Trejo, una de sus promotoras, que la propuesta la escuchó en la época baja del turismo, cuando los hoteleros echan a la calle a muchos de sus empleados y en Zihuatanejo se dispara la delincuencia; ella fue víctima de un asalto con violencia en el que la despojaron de automóvil, equipo e intrumental de trabajo.
Dice que el suceso despertó su enojo que no encontraba la manera de superar y que un día la invitaron a una reunión donde se platicó del proyecto de buscar un canal de comercialización para productos del campo, de una cierta calidad para aprovechar un nicho de mercado que nadie atendía, pero como entendió que se trataba de un mercado su descorazonó, hasta que ya al final escuchó que se trataba de ponerlo en la playa y entonces la movió el interés porque allí es donde está el turismo, convirtiéndose en una de las más fervientes impulsoras del proyecto y ahora produce una variedad tal de jabones, velas y cremas, de frutas, semillas y plantas, que son una gran atracción para quienes buscan productos de belleza de origen orgánico. Ella junto con Francisco Chávez del Rancho Innovador de Juluchuca quien provee de huevos de gallina al libre pastoreo, hortalizas diversas, plátanos y papayas de la mejor calidad, y también Nick Wolf, un joven estadunidense de amplia experiencia en la producción orgánica cuya red de productores de exportación a la que pertenece, junto con la cooperativa Vegana de gran trayectoria en Zihuatanejo donde han enseñado a cientos de mujeres de escasos recursos el mejor aprovechamiento de los productos que consumen, aprendiendo a prepararlos con creatividad para educar el gusto de los miembros de las familias, esos son los pilares principales de esta comunidad a la que deseamos largos años de vida.
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Bioluminiscencia

Si la luz del sol es la energía propiciadora de la vida en la tierra siempre pensé que para energizarnos debería bastar con exponernos diariamente a los rayos de la estrella que nos alumbra y ahorrarnos la tarea principal que tiene la vida, de trabajar para comprar o producir los alimentos que nos permiten vivir pero, como ustedes saben, la naturaleza caprichosa deja en otros organismos vivos el trabajo de procesar nuestra alimentación. Artificiosamente deja a los árboles y plantas que nos den de comer porque son ellos y ellas las únicas capacitadas para producir la fotosíntesis que nos dota de frutos y oxígeno para vivir.
Por esa razón me sorprendió saber que existen algunos seres vivos de la tierra y el mar que poseen esa virtud que nos fue negada a los seres humanos.
Porque si la energía no se crea ni se destruye, considero que no es correcto decir que ellos la generan, sino que son capaces de guardarla para alumbrarse en la oscuridad como el antecedente de lo que aspiramos para la eternidad.
Esa idea me dio vueltas en la cabeza cuando los biólogos me hablaron del fenómeno de la bioluminiscencia, facultad que tienen microorganismos marinos como el plácton, las medusas, los calamares, algunos peces abisales y algunos terrestres como las luciérnagas, cocuyos, o churrupitentes, o arlomos, y hongos, según el nombre que le dan en las diferentes regiones del país al mismo insecto o familia de insectos.
Pero más allá de la historia de la bioluminiscencia, dicho fenómeno está dejando de ser en Zihuatanejo un término exótico y se empieza a popularizar porque hay entre los promotores turístico quienes lo están incorporando al catálogo de los atractivos turísticos que ofrecen a los visitantes, particularmente en el pueblo del Coacoyul donde existe una comunidad intelectual de pintores, artesanos y sembradores de productos orgánicos que están impulsando la actividad ecoturística.
La bióloga Jessy Avendaño fue la primera que comenzó en esta temporada de lluvias a promover en su huerto La Raizuda, caminatas nocturnas que denomina Noche de Luciérnagas para que los turistas vivan la experiencia de establecer contacto con esos insectos voladores que en las noches más oscuras propician el ambiente para que uno sea testigo de ese milagro de la naturaleza cuando por miles se prenden y apagan en un concierto de luces.
Por eso en el último sábado de septiembre, la bioluminiscencia fue el tema mensual que la comunidad del mercado Zanca de Zihuatanejo conoció como parte de los productos intelectuales de Relatos de la Biodiversidad, Ciencia, Literatura y Comunicación, que un esfuerzo de universitarios hemos creado para divulgar el conocimiento científico que la facultad de Ciencias, Campus Morelia ha acumulado sobre el litoral de Zihuatanejo.
El biólogo Carlos Candelaria, responsable del proyecto explicó ese fenómeno de la naturaleza que a muchos nos maravilla pero que la mayoría ignora porque no ha tenido oportunidad ni tiempo para detenerse a observar lo que sucede en derredor, o si lo ha visto no ha tenido curiosidad por conocer qué y cómo se origina.
El biólogo explicó que esa facultad que tienen los microorganismos, insectos y algunos peces de generar su propia luz para alumbrarse, camuflarse, aparearse y cazar, se debe a una reacción química en sus cuerpos donde intervienen una proteína llamada luciferina que al mezclarse con una enzima llamada luciferaza producen una oxidación que es la que hace aparecer la luz, y dio ejemplos de que en el mar algunas medusas, calamares y el plácton son portadores de dicho milagro junto con algunos peces abisales.
De acuerdo con la compañera Gabriela Trejo que tiene el privilegio de vivir frente a la bahía de Zihuatanejo, el fenómeno de la bioluminiscencia se observa con más frecuencia en el mes de abril, afirma que lo ha visto junto a la espuma blanca de las olas cuando se recuestan en la arena. Entonces aparece una línea de luz, entre verde y azul que constituye el mayor atractivo.
En la tierra y el mar la presencia de la bioluminiscencia es ejemplo, de la salud de los ecosistemas porque a mayor contaminación, menor reproducción del fenómeno.
En la tierra la bioluminiscencia se repite con los insectos más comúnmente conocidos como luciérnagas, cocuyos y churrupitentes o arlomos, como se le conoce a estos últimos en Zihuatanejo, según lo dicho por el Prieto Vargas quien sostiene que el nombre del burdel más antiguo del puerto conocido como el “Churro” proviene de esos insectos voladores que proliferaban en el lugar descampado donde operaba dicho tugurio y agregó que entre los arlomos hay algunos venenosos que suelen picar y tener un efecto enconoso que solo se cura con rapidez aplicando en la mancha negra que genera, alguna hojas machucadas de hierbas que actúan como antídoto.
Por mi parte, expuse que dicho fenómeno observado ya por el científico inglés Robert Boyle, descubrió que para que se efectuara esa reacción química entre la luciferina y luciferaza, hacía falta la presencia de oxígeno.
Por eso entendí, muchos años después de mi experiencia de niño con las luciérnagas en el patio de mi casa, que en el mar el fenómeno resulta una experiencia invaluable, recordando que a finales de los años ochenta viajé a Nayarit a una reunión de militantes de izquierda que buscábamos la unificación de esa tendencia ideológica en un solo partido, y que ya por la noche, después de haber compuesto el mundo, decidimos aprovechar la cercanía de la playa, justo en la bahía de Banderas que aún conserva el nombre de Guayabitos, donde nos metimos desnudos al mar porque nadie llevaba traje de baño a esa reunión política, pero ¡oh sorpresa! En esa noche oscura bajo el agua todo parecía de día porque, ahora lo sé, con nuestro movimiento al nadar metíamos oxígeno al agua que facilitaba la reacción química que nos encendía como focos con una luz azul que iluminaba nuestro cuerpo.
Un señor de Petatlán que oía atento la plática pidió la palabra y dijo emocionado que eso era cierto porque uno de sus hijos le platicó esa misma experiencia que le impresionó tanto que dijo que cuando fuera grande se iría a vivir a esa playa, y lo cumplió porque allá tiene su casa dijo el padre, pero este señor de apellido Viveros quien muy joven emigró a Estados Unidos dijo que él y sus hermanos han sido siembre cuidadosos de esos insectos y en general de los árboles y plantas porque nos dijo que su papá en una oportunidad que platicaban en el campo les explicó que las luciérnagas las hizo Dios para alumbrarle a los muertos el camino del cielo, que por eso no hay que matarlas.
Es me recordó que para superar la situación crítica que vivían las tortugas en una época en que se rompió el equilibrio por tanto consumo de su sus huevos y carne, se hizo una campaña para desacreditar la idea de que poseían una potencia sexual y que los huevos aumentaban el colesterol. En ese mismo tiempo la iglesia aportó su grano de arena aclarando que las tortugas no se podían considerar pescado, pues en la cuaresma la gente se justificaba matándolas porque decía que si vivían en el mar las tortugas también eran peces.

 

Las dificultades de la izquierda

Junto con el festejo conmemorativo del 212 aniversario de la instalación del Primer Congreso de Anáhuac en la catedral de Chilpancingo, donde se leyó el histórico legado de los Sentimientos de la Nación de don José María Morelos, se conoció en ese mismo día la presentación de un documento político denominado Sentimientos del Sur en cuya elaboración habrían participado quienes lideran dicha organización con carácter de movimiento, entre ellos Eloy Cisneros Guillén, y dirigentes de organizaciones locales, convocando a la unidad de la izquierda para participar en las próximas elecciones del 2027 con candidatos propios.
Sus presentadores justificaron esa decisión tan temprana de elegir candidatos propios con el argumento de que Morena ha privilegiado para los cargos de representación popular a personajes indeseables que han sido la causa de la división de la izquierda y el desencanto de muchos militantes que se han alejado de la actividad política al ver que se repite la misma historia contra la que ellos lucharon.
Desde el punto de vista del movimiento emergente, los dirigentes de Morena han cometido el error de poner en esos cargos a quienes solo se interesan en su beneficio personal sin fijarse que dicha acción perjudica a la izquierda y crea en su interior a su propio enemigo dotándole de recursos y poder para actuar haciendo equipo con quienes los pusieron en el cargo, con los cuales coinciden que lo principal es mantenerse en el poder.
Ese hecho es lo que explica que en Guerrero tengamos una burocracia dorada integrada por personajes inútiles e incapaces pero obedientes con sus jefes, todos con el objetivo de aparentar que no hay problemas o que estos se resuelven, aunque cada día afloren con mayores dimensiones y por todas partes.
Yo agregaría como ejemplo de lo antes dicho, los bloqueos reiterados a la Autopista del Sol, las manifestaciones de maestros por falta de pago y de los colonos por la falta de servicios, sobre todo en Chilpancingo donde el cierre de calles es tema de todos los días, sin mencionar los delitos que se callan como el de extorsión que según los datos del Inegi superan los 200 mil casos el año pasado y cuyas denuncias no llegan a las autoridades por desconfianza.
En el futuro inmediato las organizaciones que impulsan este movimiento ven que el senador Félix Salgado Macedonio hará su capricho de candidatearse para suceder en el cargo a su hija Evelyn, lo cual, aparte de reproducir el nepotismo contra el que lucha Morena, dicen, pone en riesgo al gobierno de la 4T porque se estarían creando las condiciones para que la izquierda llegue dividida y entregue el poder a la oposición, porque sostienen que el senador no es garantía de unidad.
También sostienen que el gobierno actual de Morena es una nulidad porque desconoce la realidad de Guerrero así como los problemas acuciantes de sus habitantes, y que se sostiene en el cargo solo por las bondades de los programas que alienta el gobierno federal en la entidad.
Los autores de Sentimientos del Sur critican también que Morena ha limitado la lucha democrática a la cuestión electoral y que ahora son las candidaturas la única razón de su existencia, como sucedió con el PRD que terminó en la debacle, aunque en su propuesta de presentar candidaturas desde ahora parecen reproducir el mismo mal que critican.
Este último punto es quizá el más desafortunado de su diagnóstico porque ciertamente la lucha democrática tiene como objetivo central lograr el piso parejo para que en una sociedad se exprese y se escuche la opinión de todos, mirándose como iguales, (cada ciudadano un voto) o como decía Andrés Manuel López Obrador, la democracia es el gobierno del pueblo que se expresa a través de las urnas, y esa es la legitimidad que tiene un gobierno cuando llega al poder. Pero de allí en adelante nadie distinto de los que gobiernan, responde por su conducta porque para ser íntegros y consecuentes entre su pensar y su actuar solo los personajes excepcionales como López Obrador quien dedicó su vida a luchar por la organización y toma de conciencia de los mexicanos recorriendo varias veces el país para escuchar la opinión de sus habitantes y luego gobernando la capital como ensayo de lo que después aplicó en todo el país.
Insisto en que es un error la idea de que un buen gobierno se da en automático ganando limpiamente una elección, si no llega dotado de un conocimiento claro de la problemática y necesidades de la población, con una estrategia inteligente para atacar dichos problemas, evaluando a cada paso su evolución para no perder el rumbo, lo cual no sucedió con el triunfo de Morena en Guerrero porque esperar que por el solo hecho de que la 4T asumió el poder en el país los problemas en los estados se terminarán, eso es ilusorio, y más en nuestro estado con un gobierno inexperto.
Por eso me parece patético que se quiera ver en la democracia el punto de llegada en materia de buen gobierno y no el de partida para que la sociedad aprenda a gobernar desarrollando los mecanismos para la organización y participación en debates sobre los temas relevantes donde afloren las mejores ideas, sin esperar que por sí sola la democracia resuelva todo. Veámonos en el espejo de los argentinos que votaron a favor de Javier Milei.
Como he dicho, la democracia no lo resuelve todo. Por eso es una pérdida de tiempo andar buscando candidatos cuando la sociedad no está organizada ni se plantea participar directamente en el gobierno, quedándose en la democracia representativa que significa dejar únicamente en sus representantes la facultad de tomar decisiones cuando la realidad exige pasar al otro nivel que se conoce como la democracia participativa y que consiste en que la población organizada tome las decisiones sobre el ejercicio del gobierno y del presupuesto que ahora desde los más pobres ayuntamientos casi se iguala en salarios con los diputados y los funcionarios estatales reproduciendo lo que tanto criticaba AMLO, gobierno rico frente a pueblo pobre.
Por eso más que andar buscando candidatos deberían centrar su práctica en la organización popular.
Por otra parte, los hechos recientes con relación a la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum nos ponen a la vista que en el estado se están reproduciendo mecanismos de manipulación y acarreo tan propios del priísmo como para dar escalofríos, ahora procedentes de nuestra máxima casa de estudios convertida en un estanco caciquil y sus estudiantes en fácil masa manipulable a gusto e interés del rector que dispone a su antojo del presupuesto público para movilizar a contingentes de universitarios a gusto de la gobernadora para impresionar a la presidenta de la república en un apoyo mutuo para que Guerrero quede asegurado como bastión de la 4T sin mayor cambio en la situación de desesperanza que se vive casi generalizadamente.
Para colmo, durante esa visita fuimos testigos de la prepotencia de un agente adscrito a Comunicación Social de la Presidencia que agredió físicamente nada menos que al director de Radio UAG y corresponsal del periódico La Jornada, Sergio Ocampo, quien junto con los periodistas enviados a cubrir la visita, terminado el acto, quiso salir del corral donde los tenían confinados, encontrándose con la actitud grosera y prepotente de Ruslán Aranda que sin conocer la relevancia del trabajo de la prensa golpeó en la cara al periodista ante la presencia del funcionario estatal responsable del Fondo de Apoyo a Periodistas del gobierno del estado, Sergio Ferrer.

 

El 16 de septiembre

Un 15 de septiembre recuerdo que la lluvia en mi pueblo fue torrencial y la creciente del río memorable. Desde la orilla veíamos el espectáculo de la fuerza de la corriente arrastrando árboles y animales.
El rumor del río crecido y su enorme caudal de agua que llevaba era como el respiro de un animal mitológico. Era increíble el ruido de las piedras al rodar que la corriente arrastraba chocando unas con otras.
Los enormes tumbos formados por tanta agua me causaban fascinación y terror, con el embeleso del vértigo que te marea y puedes caer.
La creciente del río era parte de la fiesta en el pueblo. La gente se juntaba en las bocacalles para mirar el espectáculo de la corriente impetuosa y para ser testigo de cualquier incidente relacionado con la crecida del río, como las personas que se atrevían a cruzar sin mirar las consecuencias, hasta quienes llegaban a salvar del ahogo a algún animal con una lazada.
De orilla a orilla nos veíamos y saludábamos los amigos como si hubiera pasado mucho tiempo sin vernos, ellos del lado del pueblo y nosotros en la colonia Españita, aislados por la creciente que a veces solía tardar días para poder cruzar el río.
Pero el 16 de septiembre amaneció limpio el cielo y alumbrando el sol, todo el ambiente propicio para el desfile escolar recordando que nos convertimos en un país libre gracias a quienes siguieron al cura Miguel Hidalgo al grito de ¡A coger gachupines!
Era curioso el festejo de las fiestas patrias en mi niñez porque después del desfile se realizaba el simulacro de la guerra de conquista. No sé por qué los días de conmemoración eran de ese modo, porque el Grito de Independencia fue casi 300 años después de la conquista. Pero en mi tierra, sin ocuparnos entonces de esas imprecisiones de las fechas, lo que nos urgía durante la ceremonia del desfile era escuchar la voz de “romper filas” para correr cada quien buscando en las calles al bando que nos simpatizara.
Cada bando tenía su reina, la India y la Española, las dos montadas a caballo, seguidas de su séquito y sus partidarios. La Española con elegante traje y silla de montar su caballo, seguida por un grupo numeroso de jinetes.
La India como en las películas del Oeste, montaba a pelo y sus seguidores andaban todos a pie, vestidos con tapa rabos, pintarrajeados de la cara y con penachos de plumas comunicándose con un caracol, mientras los hombres de a caballo lo hacían con un cuerno.
En las batallas cada bando trataba de “avanzar” la reina al otro y ahí se producía la escaramuza. Los indios intrépidos trataban de derribar a los jinetes, para lo cual saltaban ágilmente a las ancas de sus caballos y trataban de derribar a su jinete, mientras que los españoles lo hacían a lazadas contra los indios, y cuando lograban atrapar alguno, lo llevaban arrastrando por la calle.
Así pasábamos el día y al final se hacía recuento de los daños y de los prisioneros para deducir cual de los dos bandos había ganado.
Así era en nuestro pueblo el festejo patrio de que enfrentó a los conquistadores españoles con los aztecas o mexicas. La conquista y el desfile eran como La guerra y la paz, recordando a la novela de León Tolstoi.
Cuento de memoria lo que recuerdo de esos días en Quechultenango para reflexionar sobre la realidad que viven los pueblos originarios en toda América, dueños de tierras, minas y bosques y luego despojados de todo por la codicia que no parece tener límites, por eso, como decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en vez de recordarla como el Encuentro de dos Mundos, debería ser la celebración de la resistencia indígena contra el conquistador que le quitó, además de sus riquezas, su propia religión, haciendo que se avergonzaran hasta de su lengua.
En mi pueblo aquella tragedia que trajo la conquista tampoco terminó porque en nuestra sociedad siguió prevaleciendo la conducta y el pensamiento de los conquistadores. Por ejemplo, ahora que en la cabecera se asientan pueblos completos cuyos ancestros fueron desalojados, todavía se encuentran expresiones de malestar y de miedo porque ahora “son los indios los que mandan”.
Pero aún está lejos de cambiar su situación porque debido al acoso contra su cultura y a las agresiones físicas todos los pueblos, amuzgos, tlapanecos, mixtecos y nahuas huyeron a las regiones inhóspitas de donde salen solo por necesidad buscando empleo para su sobrevivencia, siempre viviendo en la periferia ocupando los peores y mal pagados empleos, sin derechos laborales y vejados permanentemente.
De manera peyorativa a sus pueblos se les llama cuadrillas y como ofensa y menosprecio se les dice cuadrilleros.
La gente se ríe burlonamente de los indígenas cuando no hablan bien el español sin pensar en que ellos para entenderse con nosotros tienen que dejar a un lado su lengua, porque generalmente son bilingües y nosotros apenas trabajosamente somos monolingües.
Las ciudades con sus modernos edificios fueron construidas por ellos que murieron sin tener un cuarto digno para sus familias, a pesar de su trabajo arduo pero mal pagado.
No sé si también en Acapulco, pero en Zihuatanejo en las décadas 80 y 90 del siglo pasado, durante la época de mayor bonanza económica, llegaban cientos de indígenas de la Montaña para emplearse como peones de albañil y era común que los días de raya a los policías municipales se les dejaran manos libres para cobrar su salario asaltándolos a la salida de la obra donde les pagaban.
-No sabía cómo hacían los policías para reconocernos, me decía un amuzgo, hasta que me di cuenta de que nosotros nos delatamos porque cuando vamos por la calle caminamos uno detrás del otro, baboseando los edificios, me repetía con candor.
Toda la historia de la industria de la construcción y de los llamados polos de desarrollo está llena de injusticias. Y frente a esa realidad que aún no ha terminado muchos se preguntan cuál es el secreto de su resistencia.
A pesar que desde 1994, convertidos en fuerza militar en el EZLN nos echaron en cara el olvido de su existencia vivimos dándoles la espalda. Y es que desde la conquista los pueblos originarios han vivido en resistencia, porque todos los sucesivos gobiernos, salvo excepciones como en el tiempo del cardenismo, todos han actuado como los conquistadores y en Guerrero donde son el 15 por ciento de la población han tenido que enfrentar la más detestable conducta de los gobernantes
En su artículo publicado en este periódico el fin de semana, el activista Guillermo Álvarez Nicanor nos recuerda la represión, sin causa ni motivo, que sufrieron cuando festejaban el tercer aniversario de su organización Movimiento 500 años de Resistencia Indígena.
Él mantiene fresca la memoria y nos cuenta cómo una manifestación pacífica de alrededor de 200 indígenas fue brutalmente reprimida por la policía comandada por el militar Manuel Moreno con la policía montada y la antimotines provistos de picanas, macanas y chicharras eléctricas.
Esperaban la llegada de mil, pero la policía los detuvo en Zumpango y Petaquillas, gracias a eso no hubo más que 49 lesionados y uno al borde de la muerte según consta en el informe de la comisión de derechos humanos.
Era el año de 1994, el mismo del levantamiento zapatista, y contra esa gente inerme el cacique gobernante de entonces, Rubén Figueroa Alcocer, se ensaño y ensayó lo que al año siguiente fue la represión contra los campesinos de Aguas Blancas y luego la de El Charco.
Esa fue la era represiva de los gobierno del PRI, y por eso cualquier acción del actual gobierno a favor de los pueblos originarios, aunque es poca para reparar tanto daño de tantos años, merece un aplauso y reconocimiento esperando que sea la 4T quien les haga justicia.

 

Morena, la esperanza de México

Desde el triunfo de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, se pensó en la importancia de crear un partido como el organizador y educador político de sus afiliados, en la idea de construir un nuevo régimen en el que se complementaran el partido y el gobierno donde las masas fueran las actoras principales en la lucha por alcanzar la igualdad con justicia y el desarrollo sin marginación.
Y como para garantizar el triunfo y el respeto de la voluntad popular se ocupó de alianzas con personajes y partidos que no eran de la total coincidencia con los cambios propuestos. El “aluvión” le llama Paco Ignacio Taibo II a ese caudal de priístas que lograron colarse a Morena cuando se dieron cuenta del inminente triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Ese costo que se tuvo que pagar con candidaturas y cargos, es lo que está desdibujando a Morena quitándole el filo que lo hacía atractivo.
El impacto negativo de ese lastre se comenzó a manifestar a partir de las elecciones de junio del 2024, en la integración del gabinete presidencial y en el Poder Legislativo, y después en la elección de la dirección nacional de Morena.
En esos dos temas radica la crítica y autocrítica ejercida por Eduardo Cervantes Díaz Lombardo, formador de cuadros políticos de Morena y miembro fundador del PMT, quien desde finales de los años setenta realizaba trabajo de educación y organización popular en Ciudad Nezahualcóyotl en el Valle de México.
Eduardo ha sido un militante de izquierda congruente que con su ejemplo ha creado liderazgos que son los que se requieren para avanzar sin titubeos en la transformación social y económica que ha decidido la mayoría de los mexicanos, por eso tiene validez y conviene que nadie se quede sin conocer su intervención en el video de la Chilanguera donde en menos de diez minutos dibujó la realidad preocupante que está viviendo tanto el partido como su gobierno.
Certero en el ejercicio de su derecho a la crítica ha apuntado las desviaciones de Morena y asegura que dicho proceso inició desde la elección distrital de los dirigentes para el Congreso Nacional y luego el Consejo de Morena, asegurando que se dejó que los gobernadores y funcionarios de gobierno manosearan el proceso que degeneró en la repetición de una experiencia priísta, ni más ni menos, con acarreo y ofrecimiento de dádivas.
Eduardo Cervantes, como muchos morenistas, mira con preocupación el avance de esos lastres para las elecciones del 2027 sin que el partido resuelva casos que son ejemplarmente repeticiones del régimen prianista como el que involucra nada menos que al ex secretario de Gobernación, Adán Augusto López con la organización criminal de La Barredora en Tabasco cuando uno de los objetivos del gobierno del cambio era garantizar paz y seguridad yendo a la raíz del problema, con oportunidades para los jóvenes y el combate a los ahora llamados “generadores de violencia”.
El riesgo de que Morena, el mayor partido de América Latina, se convierta en un partido electorero como el PRI, es tan grande como el que cometió el PRD cuyo activismo a favor de las causas populares devino en un campo de batalla por las candidaturas, consumiendo en eso la energía que bien podría haberse usado para realizar los cambios que verdaderamente importan.
Ahora hasta se han puesto de moda las candidaturas con personajes llamados híbridos, dizque para asegurar la gobernanza como quieren ver aquellos que se preocupan mucho porque la derecha mexicana se ha quedado casi sin partidos y sin líderes, como si fuera obligación de la izquierda conseguírselos.
Es la repetición de esas prácticas de la vieja política lo que está desinteresando a los seguidores de la 4T porque se sienten defraudados y frustrados cuando descubren que ocupan puestos tan importantes simuladores como Mario Delgado el secretario de Educación y Gerardo Fernández Noroña, el ex presidente del Senado, por sus millonarias posesiones inmobiliarias.
Frente a ellos se requiere una enérgica postura de su dirigencia que no dé cabida a casos de excepción y de impunidad. Ninguno de los tres debería tener lugar en Morena, y menos salir en su defensa frente a los medios de comunicación tradicionales bajo el argumento de que son de derecha y enemigos de la izquierda.
En Guerrero Morena debe ser un partido ejemplar contra el arribismo y el aspiracionismo, que sus afiliados vean al partido como una escuela de politización que genere el cambio, no con militantes con aspiraciones de dinero y poder, sino solidarios, dispuestos siempre a defender al desvalido.
Por eso es importante que no se repita el modelo priísta de la organización del partido en los comités seccionales para movilizarlos solo en tiempo de elecciones, ahora con el agravante de hacerlos depender de los llamados “mentores” que serán como sus dueños, encargados hasta de pagarles los gastos que tengan en sus reuniones dejando de lado las experiencias de la izquierda de los comités de base y células de organización, capaces de actuar dentro de su esfera de influencia con absoluta libertad.
Por eso nada podrá justificar en el 2027 que se repita la variopinta que emanó de la elección del 2024 de la que solo cinco gobernadores de 23 han sido militantes del Movimiento de Regeneración Nacional, el de Sonora Alfonso Durazo, de Campeche Layda Sansores, de Veracruz Rocío Nalhe, de Morelos Margarita González Saravia, y la jefa de gobierno de la capital del país, Clara Brugada; el resto son todos priístas, portadores de la vieja cultura política que fue echada a la basura de la historia que ahora algunos quieren rescatar.
Y aunque no creo que los mexicanos partidarios de Morena estén pensando en un partido de santos, considero que no se debe pasar por alto que todos los que lleguen a ocupar cargos de elección popular y empleos del gobierno, están obligados a seguir una conducta ejemplar.
Morena es la aspiración de los mexicanos para cambiar toda la práctica política que nos dejó en la inopia, por eso la humildad frente al aspiracionismo debe ser una práctica permanente de los políticos de nuevo cuño. No santos, solo austeros, humildes y solidarios.