Mueren al menos 30 palestinos en ataques de Israel iniciados la mañana del domingo en Gaza

Palestinos lloran ante los cuerpos de sus familiares que fueron víctimas de una ataque militar israelí, ayer en el Hospital Shifa de Gaza Foto:?DPA

Europa Press

Madrid

Al menos 30 personas han muerto desde el amanecer de este domingo en acciones militares israelíes en la Franja de Gaza, según fuentes de los hospitales gazatíes.
En uno de los incidentes más graves, una mujer y sus tres hijos han muerto en un bombardeo sobre una vivienda en el norte de la Franja de Gaza, según informó el servicio de ambulancias y recoge la televisión panárabe Al Yazira.
Por otra parte, un niño murió por disparos israelíes en Al Qarara, al norte de Jan Yunis, según informó el Complejo Médico Nasser de la ciudad de Gaza. Varias personas más han resultado heridas, según recoge la agencia de noticias palestina Sanad.
Otra persona falleció y varias más están heridas tras un bombardeo de la aviación israelí en el campo de desplazados de Al Bureij, en el centro del enclave palestino, según el Hospital de los Mártires de Al Aqsa.
El Hospital de Al Auda ha sido el que más cadáveres ha recibido, ocho, seguido del Hospital Nasser, con cinco, mientras que el Hospital de los Mártires de Al Aqsa ha recibido cuatro cuerpos y la Clínica del Jeque Raduán ha recibido dos. Cierra la lista el Hospital Al Shifa, con un muerto.
Las víctimas del Hospital de Al Auda han sido identificadas como Sabri Ahmedlatif Yaber, Usama Sami Ahmed, Jalil Raed Jalil al Waui, Hussam Shuhail al Li, Monaster Ibrahim Abdulá Abú Ayadá y Mohamed Ubaid Abdulá Abú Ayadá.
Por otra parte, el Hospital de los Mártires de Al Aqsa ha anunciado la muerte de Shaima al Ashram por malnutrición y falta de tratamiento médico adecuado. El Hospital de Al Shifa ha dado cuenta de la muerte de Rahaf al Balaui por malnutrición y falta de tratamiento médico.
El Ministerio de Sanidad del gobierno gazatí, controlado por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), informó el domingo de que son ya 63 mil 459 los muertos y 160 mil 256 los heridos desde el inicio de la ofensiva militar israelí sobre la Franja de Gaza en respuesta al ataque de las milicias palestinas del 7 de octubre de 2023 que se saldó con mil 200 fallecidos.
De estas cifras, 88 muertos y 421 heridos corresponden a víctimas documentadas en las últimas 24 horas, según el Ministerio, que advierte que el número real es mayor debido a que muchos cuerpos aún permanecen bajo los escombros o en zonas a las que no permite el acceso el Ejército israelí.
Desde el 18 de marzo, cuando Israel rompió el último alto al fuego, se han contabilizado 11 mil 328 muertos y 48 mil 215 heridos. El balance incluye además los muertos cuando hacían cola para recoger ayuda humanitaria, 30 en las últimas horas, con lo que suman 2 mil 248 “mártires” en total.
Además, en las últimas 24 horas los hospitales gazatíes han registrado siete nuevas muertes por inanición y malnutrición, por lo que esta categoría acumula 339 fallecidos, incluidos 124 niños.

Israel anuncia que el portavoz del brazo armado de Hamas murió en un ataque a Gaza

El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció que el Ejército israelí mató a Abú Obeida, el portavoz de las Brigadas Ezzeldín al Qassam, el brazo armado de Hamas, en el ataque ejecutado el sábado en un barrio de la ciudad de Gaza.
“El portavoz terrorista de Hamás, Abú Obeida, fue eliminado en Gaza y enviado a encontrarse con todos los miembros frustrados del eje del mal de Irán, Gaza, Líbano y Yemen en el fondo del infierno”, anunció Katz en su cuenta de la red social X.
Tras felicitar al Ejército y a los servicios de Inteligencia, Katz avisó que, a medida que el Ejército israelí prosiga con su ocupación de la ciudad de Gaza, “sus compañeros de crímenes asesinos y violadores de Hamás, se encontrarán con él en el infierno”.

Toma riendas hoy la nueva Suprema Corte de Justicia y arrancará con nombramientos

Jorge Ricardo y Víctor Fuentes /?Agencia Reforma

Ciudad de México

La primera decisión de los nuevos Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que tomarán protesta el lunes, será la designación de los integrantes del Órgano de Administración Judicial (OAJ) que gestionará los recursos y vigilará al Poder Judicial.
Hugo Aguilar Ortiz, el próximo ministro presidente de la Corte, explicó en un comunicado que se llegó al acuerdo el jueves, en la séptima reunión de los nueve ministros, electos el 2 de junio.
“En esta sesión tomaron nota del conjunto de decisiones administrativas que, derivado del proceso de transición, debe tomar el Órgano de Administración Judicial a la brevedad”, informó.
“Frente a ello, resolvieron que una de sus primeras decisiones será la designación, el próximo 1 de septiembre, de las tres personas integrantes del Órgano de Administración Judicial que corresponde nombrar a la Suprema Corte”, agregó.
Señaló que quienes resulten designados habrán de incorporarse de manera inmediata a sus funciones para agilizar las decisiones administrativas.
El OAJ, que suplirá al Consejo de la Judicatura eliminado con la reforma judicial, estará compuesto por cinco integrantes. Tres nombrados por la Corte, uno por el Sendo y otro por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
La mandataria dijo el 21 de agosto que propondrá al abogado Néstor Vargas, su Consejero Jurídico durante su gestión como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Al Senado le corresponde nombrar a otro integrante, pero será hasta el inicio del nuevo periodo de sesiones, ya que la Constitución no faculta a la Comisión Permanente para hacer esta designación.

Nueva relación Poder Ejecutivo-Poder Judicial

La instalación de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, la noche de hoy, será también el regreso del Poder Ejecutivo a una ceremonia oficial en ese edificio.
Andrés Manuel López Obrador dejó de asistir en 2023, el 14 diciembre, al primer informe de la entonces ministra Norma Piña, molesto porque la Corte había invalidado varias de sus reforma. Rompía así una tradición continua desde 1995, con la anterior reforma al Poder Judicial, la de Ernesto Zedillo.
El 5 de febrero siguiente, López Obrador presentó su propia reforma para cambiar a los integrantes del Poder Judicial, incluidos los ministros de la Corte, a través de votaciones directas.
La reforma, avalada en septiembre del año pasado, se concretó con las votaciones del 1 de junio. Participó sólo el 13 por ciento de los electores. De 11 ministros, la Corte se redujo a nueve, la mayoría afines a Morena, como una fundadora del partido y una ex abogada de López Obrador.
El abogado que recibió más votos, 6.1 millones, fue Hugo Aguilar Ortiz, un ex funcionario del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, cuyo origen mixteco, es presumido por la presidenta Claudia Sheinbaum.

También habrá informe en Palacio de la Presidenta

Hoy, la mandataria dará también su Primer Informe de Gobierno en Palacio Nacional. Será también el primer informe a los 11 meses, y no 12, ya que Sheinbaum asumió el Gobierno el 1 de octubre debido a una reforma para permitirle al nuevo Ejecutivo diseñar su primer presupuesto de Egresos, pero la ley marca el 1 de septiembre como el día de la entrega.
“A las 11:00 es el Informe. Es aquí en Palacio Nacional. Y después, hasta las 10:00 de la noche, creo que voy a la toma de protesta aquí enfrente, en la Suprema Corte, voy a la formal, a la protocolaria; ya después tienen ellos un evento, y ya yo me retiro”, dijo Sheinbaum.
La instalación de la nueva Corte está prevista para las 22:00 horas. Antes, se reabrirán los portones del edificio en Pino Suárez, cerrados desde que militantes de Morena se apostaron para protestar contra la nueva Corte.
Sheinbaum ha insistido en que el cambio en el Poder Judicial será histórico. A la instalación del anterior modelo de la Corte, 1 de febrero de 1995, ni siquiera asistió Zedillo.

Tienen medio millón de casos rezagados

Tribunales y juzgados inician hoy la nueva época del Poder Judicial Federal (PJF) con un rezago histórico de asuntos pendientes de resolver.
Al cierre de julio, los 936 órganos jurisdiccionales federales tenían 552 mil 800 expedientes en existencia, 25 por ciento más que al final de julio del año pasado, previo al paro de labores de dos meses en protesta por la reforma judicial.
Además, los tribunales federales laborales, que llevan su estadística por separado, tienen 50 mil 551 asuntos en trámite, 58 por ciento más que en julio de 2024. Esto explica por qué cada vez son más los conflictos que toca resolver a esos jueces, y no a las viejas juntas de conciliación y arbitraje.
Según datos del CJF, de enero a julio los 936 órganos recibieron un millón 619 mil nuevos asuntos, en contraste con el millón 200 mil del mismo periodo de 2024.
De los nuevos expedientes, 668 mil son amparos indirectos, directos, y recursos relacionados con este tipo de litigios, en los que ciudadanos impugnan actos de autoridad y la Constitucionalidad de leyes.

Desde el dolor más hondo de nuestro corazón

En memoria de todas las personas desaparecidas que son el tesoro más preciado y el amor más sublime de un estado atrofiado por la violencia y la impunidad. Nuestro aprecio y respeto a todos los familiares, colectivos y sobrevivientes por su lucha incansable y su fuerza inquebrantable.

Guerrero es el pozo de los tormentos y el mar de la fatalidad por las centenas de personas desaparecidas que el Estado mexicano fraguó desde las altas esferas del poder para exterminar a los rebeldes e insumisos. Desde la década de los sesenta el Ejército implantó la política del terror. Aplicó sus planes de contrainsurgencia con el objetivo de aniquilar a los insurrectos y avasallar a la población civil. Para hacer más cruento el sufrimiento de la persona detenida y de sus familiares la desaparición forzada se erigió en una práctica sistemática y generalizada: los agentes del estado se encargaron de privarlas de su libertad, de ocultar su paradero, de encerrarlos en cárceles clandestinas y condenarlos a un final funesto.
El Ejército fue el brazo ejecutor de esta estrategia: usó la fuerza letal, tuvo licencia para matar. Entró a las comunidades para detener arbitrariamente a cualquier persona, allanó domicilios para aterrorizar a las familias, aplicó la tortura para arrancar confesiones, confinó en las mazmorras a los detenidos, violó a las mujeres, quemó viviendas, corrió a las familias de sus hogares, ejecutó a los rebeldes y los tiró al mar.
Las atrocidades cometidas por el Ejército han sido toleradas por todos los gobiernos. Las investigaciones de crímenes están estancadas, ninguna prospera porque hay línea política de no tocar a las fuerzas armadas. La Fiscalía General de la República ha relegado estos casos, solo avanzan cuando los familiares ejercen presión y aportan pruebas. Todo está destinado para que los expedientes sean archivados.
Atoyac fue el epicentro de la brutalidad estatal. El Ejército llegó para exterminar a la guerrilla y a las comunidades que abrigaban la lucha del maestro Lucio Cabañas. La década de los setenta fueron los años fatídicos para toda la población que se adhería a la guerrilla de Lucios Cabañas y Genaro Vázquez. Varias comunidades se despoblaron por la persecución encarnizada contra las familias que llevaban los apellidos de los guerrilleros. 1974 fue el año de la represión generalizada y de una violencia irrefrenable implementada por el Ejército para arrancar de raíz la semilla de la rebelión.
Los vuelos de la muerte que reportó en su carta Benjamín Apresa, un militar desertor asignado a la Base Aérea Militar Número 7 de Pie de la Cuesta, da cuenta de 183 personas (174 hombres y 9 mujeres) que fueron registradas con sus nombres y seudónimos y que fueron tiradas al mar, distribuidas en 19 viajes. El 89 por ciento de las personas registradas en los vuelos de la muerte eran de Guerrero y en su mayoría del municipio de Atoyac. Estos avances del modo de operar del Ejército no son producto de las investigaciones de la Fiscalía, sino de los familiares, colectivos, investigadores, periodistas y defensoras de derechos humanos. Es un esfuerzo titánico por conocer el paradero de los desaparecidos de la época sombría del terrorismo de Estado.
El Estado fue el responsable de las desapariciones forzadas del pasado, es una denuncia vigente que tiene un continuum de impunidad porque conecta las desapariciones del pasado con las del presente, con nuevos actores de la delincuencia organizada que se han enquistado en las estructuras del poder político y son los que se encargan de hacer el trabajo sucio de causar terror entre la población sin ser investigados ni encarcelados. El Estado sigue siendo cómplice porque no investiga, no castiga y no apoya a las víctimas en la búsqueda de sus familiares.
Con el tiempo las desapariciones lejos de disminuir se incrementaron, pero ahora instrumentalizadas con la expansión de los grupos de la delincuencia organizada en colusión con las autoridades de los tres niveles de gobierno. Las corporaciones policiacas y las fuerzas armadas fueron infiltradas por la delincuencia como quedó demostrado con la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en 2014. Las madres y padres emprendieron una lucha para buscar a sus hijos. Fue un parteaguas porque las familias de Iguala, Chilpancingo, Acapulco, Atoyac, Ayutla de los Libres, Taxco, Chilapa, Zitlala y Tlapa rompieron el silencio.
En la región de la Montaña, las familias indígenas también se han tenido que organizar para realizar búsquedas. Ha sido muy difícil porque son discriminadas por las autoridades. Con el pesar que cargan luchan a contracorriente para recorrer cerros y barrancas, buscando las huellas de sus seres queridos.
El colectivo Luciérnaga surge en este torbellino de violencia criminal. Con la dolorosa desaparición y el asesinato del defensor comunitario, Arnulfo Cerón Soriano, las familias rompieron el silencio y decidieron denunciar las desapariciones que se han consumado en el municipio de Tlapa. En noviembre del 2019 se logró dar con el paradero del defensor 3 metros bajo tierra. Este hallazgo representó para las familias una luz en la oscuridad. En medio del dolor y el miedo surgió la iniciativa de crear el colectivo Luciérnaga integrado por 50 familias. De las 8 jornadas de búsqueda que han realizado encontraron 11 cuerpos y más de 120 restos humanos. En enero de este año fueron entregados los restos de don Porfirio Barrera, gracias a la tenacidad y persistencia de su familia.
Este 30 de agosto se conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición para las familias este 30 de agosto significa dolor, indignación, impotencia e incertidumbre por no saber el paradero de sus hijos, hijas, madres, padres o hermanos. Recordarlos y nombrarlos es un acto de resistencia y memoria, es una coyuntura propicia para denunciar a las autoridades por su complicidad, negligencia y corrupción. Por eso las buscadoras indígenas, como un ejercicio para mantener viva la memoria de sus seres queridos narran las historias crudas de la desaparición de sus familiares.
Mi nombre es Amalia. Soy originaria de la comunidad de San Miguel el Viejo, municipio de Cochoapa el Grande. Llegué a vivir con mi familia a Tlapa hace 25 años. En el 2016 mi hijo Fredy salió de nuestra casa para ir a comprar una ficha de teléfono con su amigo. Luego fueron a cenar unos tacos a una taquería, pero a pocos minutos llegó una camioneta negra de donde bajaron sujetos armados y se los llevaron.
Mi esposo y yo salimos a buscarlo más noche porque no llegaba. Fuimos a preguntarle a su amigo si lo había visto y nos contó lo que pasó. Se nos hizo extraño que él estuviera en su casa y nuestro hijo no haya regresado. Mi esposo lo llevó con la policía preventiva para que dijera quién se llevó a Fredy, pero no quiso hablar. La policía, en lugar de ayudarnos a investigar y buscar a mi hijo, dejó ir al testigo que sabía dónde podría estar mi hijo porque no había una denuncia previa y arrestó a mi esposo. Para soltarlo nos dijeron que teníamos que pagar una multa. Investigamos y lo fuimos a buscar a las barrancas y cerros, encontramos fosas, pero no lo encontramos a él. A pesar de que recibimos amenazas lo seguimos buscando. El 2 de agosto de 2020 mi esposo fue asesinado, pero hasta hoy no se ha hecho justicia y tampoco sé dónde está mi hijo.
Mi hermana Yanderi lleva 8 años desaparecida, desde el 3 de marzo del 2017. Ese día Yanderi iba a ir a una peregrinación en la Ciudad de México. Siempre me mantenía informada cuando salía, pero ese día no llamó. Creí que se le había olvidado o que me avisaría cuando ya estuviera allá. Más tarde su amiga me avisó que mi hermana no llegó al punto de encuentro y no sabía nada de ella. Nos preocupamos y comenzamos a buscarla, la llamamos, pero su teléfono estaba fuera de servicio.
Fuimos al Ministerio Público a poner una denuncia, pero no nos la recibieron hasta tres días después. Lo primero que le dijeron a mi mamá es que querían testigos, que los buscáramos y los lleváramos con ellos. Después nos unimos al colectivo Luciérnaga, vimos apoyo por parte de Tlachinollan. Lo malo es que, a pesar de este apoyo, las autoridades no nos hacen caso, sólo nos dan fechas para informarnos del caso, pero no nos dicen nada y nos vuelven a reagendar. Pienso en el dolor de otras familias que están pasando por lo mismo y que tal vez si nos uniéramos las autoridades voltearían a vernos. Tenemos que perder el miedo. Yo sólo quiero encontrar a mi hermana.
La mayoría de las personas desaparecidas son jóvenes y mujeres indígenas con sueños truncados. En sus comunidades no hay oportunidades de estudiar, sobreviven del campo, del comercio y del trabajo artesanal. Las víctimas de desaparición en la Montaña son maltratadas por hablar otro idioma, se les discrimina por venir de comunidades apartadas y se les ignora por ser analfabetas. El Ministerio Público, además de que las trata con desprecio, no tiene sensibilidad para atenderlas con respeto; la Fiscalía no cuenta con intérpretes ni personal que conozca las culturas indígenas. Ponen en duda lo que declaran, estigmatizan a la persona desaparecida. Son los familiares quienes se encargan de hacer las investigaciones, las búsquedas en contextos sumamente peligrosos. Es el círculo perverso de la impunidad que empodera a los perpetradores y deja en estado de indefensión a las víctimas. En la Montaña las personas desaparecidas son el dolor más hondo que nos sumerge en el fango de la violencia y nos confina a vivir en la miseria y la orfandad.

 

No saben escuchar

En el estado de Guerrero padecemos, con mucha frecuencia, manifestaciones públicas o bloqueos de calles y carreteras, sobre todo en Chilpancingo y en Acapulco, porque quienes protestan lo hacen porque sus demandas no son atendidas, no se sienten escuchados ni informados por las autoridades. Eso sucede con mucha frecuencia. Recordemos el proyecto de la presa hidroeléctrica de La Parota, cuando los comuneros no fueron informados ni fueron escuchados sobre las implicaciones de la construcción de esa presa y, tras años de protesta, ese proyecto se canceló materialmente. Esa cancelación fue el desenlace de no informar y de no escuchar a la gente afectada por los proyectos que los gobiernos municipales y estatales o el gobierno federal promueven.
Eso mismo está sucediendo en estos días con el proyecto del Marinabús, cuando prestadores de servicios en las playas del puerto y, posteriormente, los pobladores de Puerto Marqués han estado protestando porque no han sido informados sobre este proyecto de Fonatur ni tampoco se sienten escuchados por autoridades municipales, estatales y federales. Eso mismo sucedió con las protestas ciudadanas sobre el Jardín del Puerto.
La costumbre de quienes están en el poder es esa: no escuchan porque ni eso saben hacer desde hace muchos años. Es costumbre de las autoridades que provienen de todos los partidos políticos, de todos. Es algo así como el ADN que el poder político les ofrece. No escuchan a nadie, pues ni les falta hace porque sólo se escuchan a sí mismos. Escuchan sus bolsillos, a los qué sí les hacen caso, escuchan el sonido del dinero y escuchan también a quienes viven en los espacios del poder económico o político.
No se atreven a escuchar a los pobres, a los trabajadores, indígenas y campesinos. No tiene caso escucharlos pues son ignorantes y nada pueden aprender de ellos. Tampoco escuchan propuestas ciudadanas alternativas para detener la vertiginosa carrera de la delincuencia organizada, ni escuchan a las madres buscadoras, porque carecen de empatía para experimentar su dolor. Tampoco les interesa escuchar a los desplazados internos ni a la gente que vive en los territorios en los que dominan organizaciones criminales.
Ni escuchan las inquietudes de los jóvenes ni de las nuevas generaciones, tampoco escuchan a los estudiantes ni a los profesionales, tampoco escuchan las investigaciones y estudios del mundo académico, pues les basta escucharse a sí mismos para darle cuerda a sus brillantes ocurrencias que luego convierten en proyectos de gobierno.
La clase política en Guerrero solo piensa en sí misma, en alcanzar o continuar con el poder en sus manos, piensa en sus bolsillos, en sus intereses, en sus negocios o en formas de enriquecerse en tres o en seis años. O en más años si les es posible.
¿Cómo explicar los rezagos que tenemos en Guerrero? Rezagos en la educación, en el apoyo a los artistas y artesanos, rezago en cuanto a la pobreza extrema y vivimos rezagados en democracia. Rezagos también en el apoyo al campo y rezagos en los temas de la seguridad pública y la seguridad ciudadana, rezagos en derechos humanos. En parte, todos los rezagos que tenemos en el estado de Guerrero pueden tener diversas explicaciones, entre las cuales está el vacío de escucha de quienes detentan el poder público. Viven desconectados del sufrimiento de los sectores más vulnerables del campo y de la ciudad. En el discurso dicen que viven para el pueblo, con el pueblo y en el pueblo. Pero sucede que es un discurso vacío y solo de simulación.
Es necesario humanizar los espacios de poder y a quienes tienen responsabilidades públicas. Sin humanismo no es posible escuchar a nadie. El humanismo nos hace capaces de escuchar, de servir, de informar y de humanizar la política y a quienes tienen responsabilidades públicas. Se ha hablado del humanismo mexicano, que puede llegar a ser retórica o un discurso vacío, si no aprendemos a escuchar a las personas y a los pueblos.

Primer año: entre machos Alfa

Este lunes la presidenta Claudia Sheinbaum rinde su primer Informe de Gobierno, un gobierno que aún no puede arrancar como ella seguramente quisiera. En un primer balance, se le puede ver arrastrando el costo de las herencias de su mentor Andrés Manuel López Obrador, la rudeza impredecible del bulldozer en la Casa Blanca, Donald Trump, y una gestión que cede en prácticamente todo ante Washington, porque aunque no le guste, sabe que de la relación comercial con Estados Unidos depende la viabilidad del país y la suya propia como presidenta.
La cadena de cesiones, aunque parezca una paradoja, ha beneficiado al país. Los ejemplos más claros son el Plan contra la Extorsión y el reforzamiento de la lucha contra el huachicol, pedidas por Estados Unidos. Como externalidad, este tipo de acciones golpearon el flujo de recursos criminales y, en casos específicos, a una parte del financiamiento político de Morena de una parte del obradorismo, que generan otros riesgos internos que serán explorados en futuras columnas.
El primer año de Sheinbaum no puede verse sin estas tres vertientes. El apaciguamiento de Trump mediante concesiones en materia de seguridad, le ha permitido ganar tiempo con prórrogas para que no caiga la guadaña de aranceles indiscriminados, logrando contener las tarifas en lo que puede llamarse lo mejor de lo posible obtenido con el jefe de la Casa Blanca.
Ha habido en este tiempo otras cosas no menores. El destierro de 55 narcotraficantes de alto perfil, algunos de ellos que López Obrador no quiso extraditar, como Rafael Caro Quintero, a quien quería Estados Unidos desde 1985. Entregar criminales de todos los cárteles muestra que ella no tiene compromisos con ninguno, pero debe saber lo que esto podría impactar a su mentor, como por ejemplo, si judicializan la información de inteligencia que tienen los fiscales en Brooklyn sobre los millones de dólares que le entregó Caro Quintero al ex presidente por no extraditarlo, o lo que pueden declarar los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán sobre la relación de protección con Los Chapitos.
La bipolaridad política en la que se ha tenido que mover la presidenta, tiene en el otro extremo el acatamiento del decálogo al que se comprometió cumplir en mayo del año pasado, que exige: combate frontal a la corrupción (pero no a la de los suyos), concluir sus megaproyectos, gabinete de continuidad al máximo con perspectiva de equidad, seguir fortaleciendo a las Fuerzas Armadas y la incorporación de la Guardia Nacional al Ejército, políticas de austeridad, el reforzamiento del aparato de propaganda con más blogueros y nuevos columnistas de renombre al servicio del régimen y, como colofón, continuar con la mañanera, como instrumento de control.
Ha seguido todo, no necesariamente a disgusto, y en algunos casos, como en el espectáculo de la mañanera, cada vez se parece más y más a él, en el tono, en las inflexiones, en sus técnicas de distracción, en sus latigazos, en frivolidades y en la narrativa. Que su voz suene más suave y su actitud menos cínica, no significa que es diferente en la esencia, sino en la forma.
No ha tenido espacio de maniobra para debilitar el cordón umbilical de Palacio Nacional con Palenque sin romperlo, ni acumular fuerza para avanzar en la lucha contra un titán, cortándole un pie, luego la pierna y los brazos, sin llegar al cuello. Su carencia de fortaleza política es bastante transparente, no así la brusquedad del forcejeo. El botón de muestra fue la reunión que tuvo hace tres lunes con los coordinadores parlamentarios de Morena en el Senado y en la Cámara de Diputados, Adán Augusto López.
La reunión fue bastante ríspida entre la presidenta y el senador, a quien le preguntó, como si fuera queja, cómo iba a solucionar su conflicto con el gobernador de Tabasco, Javier May, que lo acusa de la violencia y expansión del narcotráfico en el estado, por la presunta colusión con el crimen organizado.
Sheinbaum le ofreció nombrarlo embajador, pero el senador, al que se le resbala todo en público y en privado, reiteró que no estaba al tanto de lo que hacía su secretario de Seguridad, líder de un grupo criminal filial del Cártel Jalisco Nueva Generación, que está prófugo. Las sugerencias de dejar la coordinación en el Senado chocaron contra un muro. No se movería. La presidenta dejó su destino en manos de Estados Unidos.
En Washington, pese a todo lo que ha hecho por complacer a Trump, ha visto con frustración y enojo, de acuerdo con las descripciones de algunas juntas de gabinete, que es insaciable. El viernes pasado ella misma dio una probadita de lo que ha experimentado cuando reveló que en las negociaciones bilaterales para un acuerdo marco de seguridad, Estados Unidos pedía mayor intervencionismo, con algunas peticiones que, aseguró, eran “inaceptables”. No dio detalles, pero por su fraseo, apuntaría a la participación de fuerzas policiales y militares estadunidenses en territorio mexicano.
La presidenta ha resistido las crecientes presiones de Washington, y a lo único a que se ha negado, hasta ahora, es a la presencia de fuerzas estadunidenses en territorio mexicano –algo en lo que se debe apoyar incondicionalmente a la presidenta–, y a someter a procesos legales a un paquete de políticos de Morena a quienes señalan de vínculos con el narcotráfico, a lo que no ha cedido por la cercanía con López Obrador. No obstante, en este primer año dio otros pasos enormes. El más grande, quizás, el fuerte combate al huachicol, que ha tenido como segunda derivada la disrupción de recursos a los grupos criminales, y deshidratar las finanzas de algunos sectores de Morena y de cercanos al ex presidente, que dejaron de recibir recursos de ese negocio ilegal.
Sheinbaum está atrapada en medio de dos fuegos, pero ha logrado mantener el frágil equilibrio entre los machos Alfa que son López Obrador y Trump, para navegar hacia delante en su proyecto. El aparador de su Presidencia, sin embargo, lo ocupan ellos dos, sin saberse si para el final de su segundo año de gobierno, haya logrado sacudirse el lastre, tener un mejor horizonte con Washington y, sobre todo, una vitrina para ella sola.

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De la politiquería a la ética en la política

 

(Primera de dos partes)

Ahora que ya se fumigó de muerte el gusanito del nepotismo y del reeleccionismo, que se reproducía impunemente desde “perritos felices”, es oportuno hablar de ética en la política. Y más aún cuando la presidenta Claudia Sheinbaum dio una gran lección de ética al “afrentar” al cacique Ángel Aguirre a través de una personera que intentó regalarle un huipil de 50 mil pesos; “no, dígale que no, no recibo regalos de él”, reaccionó la presidenta.
Con estas señales se da un golpe de timón a los vicios de la politiquería, enquistados en el partido y gobierno de la Cuarta Transformación (4T); y se allana el camino para que la verdadera 4T empiece a emerger de abajo, dignificando e incorporando principios éticos en la política. En este nuevo escenario el poderío ficticio de los líderes morenistas tradicionales (léase: toribios, jacintos, avelinos y mojicas) se pone en entredicho; lo mismo, se rompen de tajo los coqueteos de los chokis, mariomorenos, sofíos y demás personeros del viejo régimen que intentan subir al barco de la transformación.

El escenario político que viene

En junio del 2027 habrá elecciones para gobernador, legisladores locales y federales, y presidentes municipales. Aun cuando faltan 20 meses, a los suspirantes de siempre ya se les cuecen las habas y no pierden oportunidad para hacerse visibles; para mantener sus privilegios o para acceder a las mieles del erario público, la ocasión es una oportunidad para vivir sin trabajar, o como ellos pregonan para “vivir del noble oficio de la política”. Vivir de la politiquería, entendida como la manera de ocupar un puesto público sin compromiso social y sin principios éticos, no es como sembrar una huerta de mangos, darle un buen manejo, sufrir los avatares de las plagas y el clima, esperar la primera cosecha a los tres años y batallar con el mercado, hasta lograr vender; y hasta entonces hacer efectivo el trabajo de varios años. No, en esta provincia tropical, la politiquería es “mejor negocio” que trabajar.
Ser gobernador y operar 80,000 millones de pesos al año, ni modo de que no se resbale, aunque sea un 10% a las arcas personales; más aún cuando no hay transparencia ni rendición de cuentas. Lo mismo aplica en presidencias municipales en donde ahora el diezmo es del 20%. Por su parte los legisladores con su gran beca sin hacer nada solo se ocupan en buscar el siguiente cargo. Así operan los políticos sin ética y sin visión de transformación. Por eso estamos como estamos en Guerrero, un estado fallido que ocupa el segundo lugar en pobreza.
Aunque los tiempos electorales están normadas por la Ley Electoral, para los políticos perversos eso es letra muerta. Hacen campaña en todo momento: usan los desastres meteorológicos para regalar despensas con su nombre, se publicitan en lonas y bardas, difunden en redes sociales los logros de la 4T como si fueran de ellos, hacen que el ama de casa se lleve sus compras del mercado en una bolsa con su nombre, regalan mochilas corrientes a los niños para mandar un mensaje subliminal a los padres. Pero la acción más efectiva según su mercadotecnia corriente es cazar al funcionario público, al senador y hasta a la presidenta de la República para que les obsequie una selfi, y presumir su “cercanía con el poder”.
En la ruta hacia el 2027, los pseudo políticos de dentro y fuera del partido de las mayorías buscan alianzas y simpatías con los suspirantes punteros; con el dinero mal habido, promueven que sus allegados ocupen los comités seccionales de Morena, valiéndose de marrullerías, así como lo hicieron en su momento con la elección de consejeros.
Hasta ahora han sido los partidos políticos, y los personeros que los controlan, quienes han pervertido la política, rebajándola a politiquería, no solo en periodos electorales sino también en el ejercicio de gobierno. El chapulineo, el clientelismo, el compadrazgo, el influyentismo, el favoritismo, son algunas de sus muchas expresiones. El pueblo ve como algo natural esta forma de hacer política; por eso en el refuego preguntan: ¿qué me vas a dar? En respuesta los suspirantes “regalan” a las familias más necesitadas las vergonzantes despensas o utensilios domésticos; resuelven en lo inmediato peticiones medianas como cemento, láminas, tinacos, etc.; y dejan las demandas grandes para cuando la población “le apoye” con su voto (a veces hasta se comprometen ante Notario Público ya que está claro que nadie les cree). Durante todo este proceso el “equipo operador” recaba nombres, copias de credenciales y están checando que sus “cautivos electores” no se alejen “del proyecto”. Una prueba de fuego para medir la “lealtad política” es verificar si acuden a aplaudir y arengar en actos públicos; a los más activos les otorgan comisiones especiales y les prometen algún puestito.
Usualmente, el candidato aparece como el ungido (versión en miniatura del presidente de la República), acude mecánicamente a la población, espera siempre aplausos y collares de flores y, en el mejor de los casos, banquetes por parte de sus apoyantes; si hay mucha gente se reconforta y si hay poquita simplemente se conforma y busca una justificación entre su equipo. Su discurso es siempre muy general y cuando particulariza solo habla de promesas. No evalúa su campaña y se guía por la inercia de sus seguidores cercanos.

Hacia la erradicación de la politiquería

Pero ¿por qué tiene que suceder todo esto? ¿Qué no la política es una facultad de todos los ciudadanos y no exclusividad de unos cuantos potentados? Vale la pena que estas preguntas sean comentadas en todos los ámbitos de la sociedad y concite acciones políticas ciudadanas. Adelantamos aquí algunas reflexiones y en una próxima entrega un planteamiento más puntual frente a la coyuntura electoral que viene.
Quien promete solucionar problemas en una localidad a cambio de dádivas y promesas, no solo miente sino también mata la iniciativa ciudadana y anula la capacidad de gestión de la gente; si un candidato solo ve al pueblo como simple votante al que debe solucionar sus problemas, y no como un ciudadano con derechos políticos plenos, entonces no conoce las reglas de la gobernabilidad democrática, ni los principios de la planeación participativa ni lo que es la contraloría ciudadana. Es un completo analfabeto político.
La política verdadera puede entenderse como el arte de armonizar los intereses y visiones de los pobladores de un territorio hacia la gestión del bien común. En otros términos: “gobernar con el pueblo, desde el pueblo y para el pueblo”, pero no discursivamente sino mediante la instauración de los espacios de participación ciudadanía y el impulso del cuarto orden de gobierno.
El comportamiento coyuntural de los partidos políticos es una consecuencia lógica de los intereses personales de quienes lo dirigen. Por ello, los partidos no cuentan con una implantación real y estructural en la sociedad, están alejados de la ciudadanía, y no tienen presencia en la vida cotidiana. En tal circunstancia quienes controlan a los partidos se constituyen en una clase social sui géneris (o más bien una casta social parasitaria), que vive del erario público a cambio de una narrativa de “transformación y bienestar social” que los hace “indispensables” en la vida política de una sociedad. Por eso, encuentran en el espacio electoral el vehículo para conservar su modus vivendi, ahora en el partido y mañana en el ejercicio público.
En consecuencia, debemos poner en tela de duda si el espacio político-electoral, el roll de los partidos políticos, el desempeño de los servidores públicos son el mecanismo de transformación de la realidad que padecemos. O es necesario incidir en que los partidos se afilien a los ciudadanos, a que tomen en cuenta sus propuestas y se conviertan en su instrumento permanente de participación ciudadana en los espacios del poder público.
En la coyuntura que viene es importante que los actores más activos de la sociedad civil organizada fortalezcan el cambio de timón en la política que ya se percibe en Guerrero, implantando una nueva manera de hacer política, basada en principios éticos en la que los ciudadanos se sientan parte. La verdadera 4T debe resurgir en la ruta del 2027.

Jaloneos legislativos

Toda elección requiere un momento previo de deliberación. Oriol Ponsatí-Murlá.

Lo ocurrido en el Senado de la República el jueves 29 de agosto, es un acto vergonzoso que exhibe la pobreza de la actual política mexicana. La constante provocación de Gerardo Fernández Noroña hizo perder la cordura al presidente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas (Alito), con el nefasto resultado de jaloneos e insultos en el escenario de la mesa directiva.
El poder político por excelencia es el legislativo. En él se produce el debate entre las fracciones parlamentarias. Es decir, se activa la representación nacional con la concurrencia de mayoría y minorías, consustanciales a la pluralidad democrática. Así se sostiene y moderniza la estructura política y legal.
Las sesiones parlamentarias suelen ser exhaustivas y exhaustas. El proceso legislativo se emprende con una Iniciativa de Ley; se dictamina por la Comisión correspondiente; después de ser agendada pasa a la consideración del pleno. Es entonces cuando se desarrolla el debate, durante el cual los partidos exponen argumentos a favor o en contra, se reservan artículos; se apoya o descalifica íntegramente la Iniciativa, que puede proceder del Ejecutivo federal o de los propios congresistas. A grosso modo, es el proceso para la promulgación de nuevas leyes, reformas o derogaciones.
A todos los legisladores corresponde observar las reglas y el espíritu del debate parlamentario. Por ejemplo: ser minoría no significa ser ignorada. Aún si la mayoría es calificada, las leyes y puntos de acuerdo deben ser objeto de análisis y discusión. De no ser así, la aprobación mayoritaria carecerá de legitimidad.
“La legitimidad es una calidad ética, en este caso, de un sistema político y la legitimación implica el reconocimiento o adhesión a ese sistema” (Wikipedia). Sin embargo, en el régimen de la 4T, las Iniciativas de Ley han sido, con frecuencia, impuestas por votación mecánica –como consta en los medios– sin haber sido previamente leídas por los legisladores.
La decisión de la mayoría para aprobar alguna reforma, no obsta el acceso de las minorías a la tribuna. Quien preside la sesión –por elemental ética política– debe conducir el debate con criterio inclusivo y de respeto. La sesión puede consumir muchas horas, pero deben agotarse las participaciones. Escuchar permite que las nuevas leyes o reformas del caso, sean sostenidas por la legalidad y la legitimidad.
Cuando el Congreso es un buzón del Ejecutivo (no titular porque es unipersonal e indivisible) y las iniciativas son votadas automáticamente, se vulnera la esencia del Poder Legislativo al desconocerse la representación nacional y popular (integrada por todos), atentando contra la vida democrática. Es decir, se legisla para el poder.
No tiene caso referir lo evidente: el retroceso democrático de México. Eventos como los ocurridos en el Senado nos exhiben a todos y, consecuentemente, al país. Por su intensidad el debate es apasionado y llega a desbordar la argumentación favoreciendo la rispidez. Corresponde a quien preside encauzar la sesión, imponer orden y facilitar el desahogo de las propuestas y del Orden del Día para evitar actos bochornosos.
El objeto del debate parlamentario no es la descalificación per se. Se asume que la mayoría puede integrar aquellas propuestas que enriquezcan, mejoren o corrijan una Iniciativa de Ley o Punto de Acuerdo. Ser mayoría no significa tener siempre la razón, tampoco la minoría. La razón es la consecuencia del análisis argumentativo para convencer. La imposición no necesita argumentos.
El régimen de Morena conoce el carácter y conducta de Fernández Noroña. Podemos concluir que lo designaron para el deleznable papel que solo él podía cumplir: ofender, amenazar, provocar. Pareciera que se apuesta al desgaste del Congreso.
Los parlamentos de las dictaduras son de validación; allí solo se usa la palabra por instrucción o autorización con previo conocimiento del contenido. La desobediencia cuesta cara. El nuestro es consecuencia de una elección democrática, aunque no su mayoría calificada.
Alito contuvo al impresentable presidente del Senado, pero éste “había conseguido sus objetivos: reavivar la emoción frente a la lógica, resucitar la rabia y la ira, frente a la razón y la inteligencia” (Maldita Roma de Santiago Posteguillo). Fernández Noroña bien puede decir: misión cumplida.

 

El Tepozteco

El pueblo de Tepoztlán me gusta por luchón. Desde hace muchos años sus atractivos naturales han sido codiciados para el desarrollo de fraccionamientos lujosos y campos de golf chocado con un pueblo que ha sabido defenderlos para el provecho de todos, por eso debemos estar agradecidos con ellos y disfrutar como turistas cuando tengamos oportunidad de visitarlos.
Siempre es un placer venir a Tepoztlán con sus calles empedradas y su traza al estilo colonial, con su imponente iglesia en el centro y su extenso atrio bardeado. Abundan los puestos de comidas y bebidas en todo el pueblo donde los vecinos han aprovechado la ventaja de alquilar sus patios para el estacionamiento de autos con una cuota generalizada de 150 pesos por el día.
Cuando usted tenga oportunidad de visitar este pueblo mágico le invito a que incluya en su recorrido el mercado central que tiene dedicado un andador frente al jardín y el palacio municipal para los campesinos que llevan a vender su cosecha de frutas como duraznos, zapotes, granadillas, manzanas, y semillas de frijol en sus distintas variedades para una infinidad de guisos, maíz de todos colores exhibidos en sus mazorcas, calabazas crudas y en conserva, con sus semillas de muy distintos tamaños, y plantas medicinales, alimenticias y de ornato.
Tepoztlán se ha especializado en la producción de tortillas de maíz local o endémico que siempre conviene saborear. Los famosos tlacoyos e itacates, junto con las gorditas fabricados con masa de maíz y manteca de cerdo, con los elotes hervidos y asados son los principales productos con sabor único, nutritivos, frescos y baratos.
Una calle de tres cuadras, en el costado derecho de la iglesia es ocupada sábado y domingo por tianguistas propios y venidos de fuera que son uno de los principales atractivos donde se encuentra ropa típica de fabricación artesanal, manteles tejidos, artículos de piel como bolsas, chamarras y cinturones, joyería, trastes de madera, bisutería, medicinas milagrosas, adivinadores de la suerte, pan integral, bebidas preparadas, amuletos y perfumes esotéricos.
La calle para ascender al cerro es la más larga y saturada de gente y no sé bien si los miles de turistas que suben lo hacen a sabiendas de lo que les espera o porque buscan estar en contacto con la naturaleza, o solo medir su condición física. No me imagino que lo hagan para pagar una manda y tampoco creo que todos lo hagan por curiosidad, pero supongo que la mayoría lo hace por el deseo de diversión compartiendo con familiares y amistades la experiencia un poco extravagante de caminar casi de manera vertical por un sendero difícil, hecho de piedras lizas y filosas, saturado de cientos de personas, hombres y mujeres de todas las edades todas con el propósito firme de subir hasta la cima, alentados por los que van delante y acicateados por los que vienen detrás.
Pero ya encaminados, con el sudor y el temblor de corvas, respirando con dificultad y casi disneicos por la subida tan empinada y prolongada, todos los caminantes tienen tiempo de reflexionar y de mirar su entorno de manera distinta a cuando uno camina en el plan.
El discurrir del agua por la barranca, el canto del cenzontle, el vuelo del aguililla o el paso vertiginoso de una huilota lo hacen sentir a uno minúsculo pero más vivo y viril dispuesto a rebasar a todos para ser el primero en llegar a la cima. En resumen, es una experiencia única porque nadie que suba al Tepozteco regresa siendo la misma persona. A todos nos cambia ver la grandeza de una de las culturas prehispánicas que crecieron por encima de sus cabezas en el ánimo de alcanzar el cielo.
El año pasado, en diciembre, a la edad de 71 años subí al Tepozteco sin problema acompañando a Yuri y Gael, mi nuera y mi nieto, quienes estaban deseosos de conocer y vivir la experiencia. Entonces había poca gente, un poco más de mil según el reporte de quienes venden los boletos para acceder a la pirámide, por eso en el retorno batimos récord porque en 45 minutos estábamos en el pueblo.
A principios de agosto del presente año volvimos a este lugar y la verdad no tenía mucho interés en repetir la hazaña con un año más de edad, pensando en la conveniencia de mejor ser recatado y cuidarse de los riesgos, pero cambié de opinión cuando en la noche del sábado escuché el reto de Valentina con sus tíos. Mi nieta de 17 años, de una esbeltez envidiable aunque alejada del deporte, que solo ha practicado de manera intermitente tenis, ciclismo y natación, ganándose con ello el sobrenombre de Fina, dijo que estaba dispuesta a subir el cerro si se le cambiaba el apodo y si le cumplían su antojo de comprarle una gran bolsa de papas doradas y picantes. Por eso con la apuesta de subir hasta la cima a costa de lo que fuera, organizamos todo como parte de mi festejo de cumpleaños y al día siguiente viajamos de Cuernavaca al pueblo mágico con el reto de subir los cuatro al Tepozteco mientras madre, abuela y hermana nos esperaban en el pueblo.
Emprendimos el ascenso todavía con la humedad de la lluvia de la noche anterior disfrutando la frescura que da la sombra de los pinos, encinos y ceibas que pueblan el camino. Solo nos arrepentimos del día escogido porque nos enfrentamos a una peregrinación multitudinaria de cientos de personas, todas dispuestas a subir al mismo tiempo y por eso convertidas en un gran obstáculo para avanzar. Nada que ver con la fluidez de la vez pasada.
Pero conociendo el secreto de subir ajustados a nuestro ritmo para evitar la respiración agitada, no tuvimos ningún problema en el camino. Valentina llegó a la cima tan fresca que pasó de largo el confinamiento de los tejones que esperan algo de alimento de los paseantes. Así llegamos directo hasta la pirámide para subir uno a uno sus angostos peldaños para cumplir con el ritual de recibir la energía universal que allí se concentra.
Cuando emprendimos el retorno el obstáculo mayor siguió siendo tanta gente en el camino, por eso entre avanzar y detenerse en la bajada a Valentina le comenzaron a temblar las corvas hasta que entendió que debía ajustar su ritmo a los que iban adelante.
Y en seguida el ánimo mejoró cuando la señora a la que seguíamos comentó con su familia, satisfecha de haber subido, que ya olía la pancita guisada que la esperaba en el almuerzo.
Cuando llegamos al pueblo hicimos cuentas de que para llegar a la pirámide viniendo desde el nivel del mar, subimos 2 mil 310 metros en casi una hora, por eso todos festejamos por la subida y bajada sin mayores contratiempos, y viendo a mi nieta sin ninguna afectación por el esfuerzo quedé más convencido de que es real que en la cima del Tepozteco el cuerpo se carga de energía.

 

Genocidio

El concepto

Es de suponer que los casos de destrucción total y deliberada de un grupo humano por otro -esa es la esencia del genocidio- se remonta a la prehistoria. Sin embargo, el concepto mismo es relativamente reciente y apareció por primera vez en un libro sobre la ocupación nazi en Europa publicado en Estados Unidos en 1944 obra de Raphael Lemkin. Una vez acuñado el término éste entró tanto en el lenguaje especializado del derecho internacional como en el del discurso político. Lemkin fue un jurista y activista judío por los derechos humanos nacido en Bielorrusia en 1900. Su formación profesional tuvo lugar en Ucrania, pero la aparición del nazismo le hizo huir de Europa y tras un largo y tortuoso periplo logró desembarcar en Estados Unidos y obtener una plaza como profesor en la universidad de Duke.
Una historia muy sintética pero que cubre lo esencial del proceso intelectual y político que llevó a la construcción del concepto, a su evolución, ambigüedades e implicaciones se puede encontrar en la interesante y larga conversación que hace poco sostuvo Ezra Klein, conductor de “The Ezra Klein Show” con un especialista en derecho internacional, Philippe Sands, y que se transcribió íntegra en el New York Times (08/13/25). Se trata de una conversación entre dos judíos, Klein conductor del programa y Sands un abogado que actualmente representa al gobierno de Gambia ante la Corte Internacional de Justicia en un caso donde se acusa de genocida al gobierno de Myanmar por la persecución y asesinato sistemático de los musulmanes rohinyá actualmente refugiados en Bangladesh o dispersos.
Pero antes de seguir adelante ¿de qué estamos hablando. ¿Cuál es exactamente la definición de genocidio? En diciembre de 1948, tras hacerse públicos los horrores del Holocausto o Shoah perpetrado por los nazis contra los judíos en Europa y en el contexto de los juicios del Tribunal Militar Internacional en Nuremberg (1945-1946) -y en buena medida gracias a los esfuerzos de Lemkin en Nuremberg- la recién creada organización de las Naciones Unidas adoptó esta definición: genocidio es “cualquiera de los actos siguientes perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) matar a miembros del grupo; b) causar lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) someter deliberadamente al grupo a condiciones de vida que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) imponer medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo; e) trasladar por la fuerza niños del grupo a otro grupo”.
Detrás de esta definición aceptada por el medio centenar de países que entonces componían la ONU está el cabildeo realmente titánico de Lemkin el autor del concepto. Pese a su éxito, Lemkin nunca quedó conforme con la redacción contenida en la llamada “Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio”. Pero antes de adentrarnos en la razón de su inconformidad vale la pena apuntar que uno de los muchos obstáculos que tuvo que sortear la definición fue la oposición de un grupo de legisladores norteamericanos sureños que vieron en ella, y con razón, que sus términos parecían quedar como pintiparados para describir, y por tanto condenar, las políticas seguidas no sólo por la Alemania Nazi sino antes por los propios Estados Unidos respecto de los grupos indígenas y afroamericanos en su territorio.
Con la tipificación internacional del genocidio y de la defensa de los derechos humanos de cualquier individuo como delitos perpetrados por o dentro de un Estado se dejó de lado la idea, muy arraigada, que dentro de sus fronteras nacionales los gobiernos podían tratar a sus ciudadanos como les placiera pues decidir la naturaleza de ese trato era parte de su soberanía. Hasta entonces los únicos crímenes de los que se podía responsabilizar desde el exterior a un estado eran los crímenes de guerra.
Teóricamente, a partir de la segunda postguerra mundial la soberanía nacional ya no puede usarse como argumento para no rendir cuentas al resto del mundo por la violación de los derechos humanos. Si, por ejemplo, entre 1915 y 1923 se pudo argumentar que la muerte de un millón o más de armenios como resultado de la política turca era un asunto interno del imperio otomano a partir de 1948 ese argumento perdió toda validez y legitimidad. Y, por cierto, fue el genocidio armenio el disparador del interés de Lemkin para proponer la condena de ese tipo de conductas estatales, de ahí que hoy, por ejemplo, Gambia o Sudáfrica puedan acusar a Myanmar o a Israel, de genocidas.

El punto débil

En principio hoy el genocidio es un crimen que puede y debe ser expuesto y juzgado tanto por los tribunales internacionales como por la opinión pública mundial. Lemkin como un judío cuya familia -medio centenar de personas- fue exterminada por los nazis debió de sentirse más que satisfecho cuando consiguió que su concepto fuera incorporado al derecho internacional vigente. Sin embargo, ese no fue el caso. Quedó muy insatisfecho.
A juicio de Lemkin el que el 9 de diciembre de 1948 la ONU definiera y condenara el genocidio, tuvo una falla y grave: la definición formalmente adoptada y que ya se citó aquí no fue la de su propuesta original pues tenía un talón de Aquiles tan grande que en la práctica podía hacerle perder su esencia: el condicionar la definición y sanción del crimen a que el perpetrador tuviera “la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Por tanto, el requisito de intencionalidad abría la posibilidad de exculpar al autor del crimen alegando que los daños causados por sus acciones a todo un grupo eran meras consecuencias no buscadas de acciones legítimas y no el resultado de una voluntad genocida, como por ejemplo políticas de seguridad nacional o de acciones contra un enemigo que se oculta entre la población civil y donde el maltrato a todo un grupo se justifica como daño colateral y no como una acción deliberada.
Desde la perspectiva anterior la política de colonización de Estados Unidos y que en la práctica significó el exterminio o el confinamiento de grupos completos de pobladores originarios ya no podría calificarse como genocidio. Es más, podría argumentarse como lo hace hoy el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu que aquello que su gobierno busca en Gaza no es hacer invivible para los palestinos ese territorio sino defender la seguridad de Israel. Desde esa perspectiva la muerte de entre 60 y cien mil palestinos o la hambruna provocada que en ese territorio ya ha ocasionado el fallecimiento por inanición de centenares de niños palestinos (El País, 29/07/25), no es resultado de una política anti gazatí. No, Netanyahu sostiene que las muertes registradas en Gaza son, en su mayoría daños no intencionales en un empeño por impedir que una organización clandestina como Hamas pueda volver a intentar acciones terroristas como la que perpetró contra los asistentes a un concierto el 7 de octubre de 2023 y que dejó un saldo de 1,139 israelíes muertos y más de 200 tomados como rehenes, algunos de los cuales también murieron y otros siguen prisioneros. Cuando algún miembro del gabinete actual de Israel ha declarado abiertamente que la operación militar en Gaza tiene como objetivo final eliminar permanentemente a la población palestina de ese territorio, Netanyahu simplemente ha respondido que esas son declaraciones de un ministro, pero no del gobierno y por tanto la definición de genocidio no corresponde a lo que está ocurriendo en la franja de Gaza.
Y resulta que el argumento del gobierno israelí es justamente el que Lemkin temía que se podría emplear para neutralizar la fuerza de su concepto y la naturaleza de los hechos. Como sea, algunos grupos defensores de los derechos humanos en Israel, Physicians for Human Rights Israel (PHRI) y B’Tselem aceptaron ya calificar de genocidas las acciones de su ejército en Gaza (ttps://edition.cnn.com/2025/07/28/middleeast/israeli-human-rights-group-accuses-israel-genocide-gaza-intl.) como finalmente también lo hicieron los dos participantes en la conversación ya citada del Ezra Kline Show.

Conclusión

Israelíes y palestinos reclaman como suyo el mismo territorio y sostienen sus respectivos derechos con argumentos históricos e incluso religiosos que son excluyentes. Es claro que pretender hoy la convivencia armónica de las dos comunidades, una teniendo que vivir sin un Estado propio que la defienda y dentro de un territorio muy limitado que esta bajo el férreo control de otra que sí cuentan con una estructura estatal -con un ejército muy poderoso y apoyado por la principal potencia mundial- es pretender un imposible.
Teóricamente, la solución probable en Palestina sigue siendo la propuesta en 1947 por la ONU: la creación de dos es-tados, uno árabe y otro judío, y otorgar a los palestinos la misma soberanía de la que hoy gozan los israelíes. Pero, aunque hoy esa solución parece ser tan imposible o más que en 1947, el resto del mundo debe pronunciarse en su favor y en contra de la política de Netanyahu que, en lo esencial, corresponde a lo que Raphael Lemkin y a nombre de la humanidad consideró como algo inhumano y absolutamente inaceptable.

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Murió el Dr. Arnoldo Kraus

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

 

Murió el Dr. Arnoldo Kraus

Falleció en la Ciudad de México, donde nació en 1951, el doctor Arnoldo Samuel Kraus Weissman, médico de no pocos intelectuales que confiaban en su saber. Cirujano dentista por la Universidad Tecnológica de México y médico cirujano por la UNAM, se especializó en reumatología e inmunología en el Instituto Salvador Zubirán, del que fue profesor. Fundó el Colegio de Bioética y era miembro del Seminario de Cultura Mexicana. Escribió para diarios como El Universal y El País además de colaborar en varias revistas. Autor de Bioética, Enfermar o sanar, Cuando la muerte se aproxima y una docena más de libros. Miembro de una familia judeo-polaca a la cual los nazis asesinaron a diez hermanos, escribió la obra ¿Quién hablará por ti? Un recuento del Holocausto en Polonia (2005). Arnoldo, contundente, decía que en el mundo “políticos, empresarios y ministros de culto” integran una “trología cancerosa” que es “práctica-mente intratable, detentan el poder y se lo van pasando”. Declaró que era “ateo profesional” y lo demostraba al agregar que “cuando dicen que sólo dios tiene derecho a dar y quitar la vida, me vomito”.

Margit Frenk en su centenario

El pasado 21 de agosto, Margarita Ana María Frenk y Freund cumplió sus primeros cien años de una muy fructífera vida dedicada al estudio y la investigación, a la cual ha aportado obras altamente apreciadas por los especialistas, como Lírica hispánica de tipo popular, Estudios sobre lírica antigua, Entre folklore y literatura, Charla de pájaros o Las aves en la poesía folklórica mexicana y otros estudios. Durante varios años coordinó en El Colegio de México al equipo de investigadores que dio por resultado el monumental Cancionero Popular Mexicano. Colaboradora y fundadora de revistas académicas, se desempeñó como coordinadora del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, institución que le otorgó el doctorado honoris causa. Tan sabia mujer pertenece a la estirpe de quienes prestigian las distinciones que reciben, que en su caso son el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el Premio Internacional Alfonso Reyes y el Premio Internacional Menéndez Pelayo. Fue apenas la tercera mujer que ingresó a la muy machista Academia Mexicana de la Lengua. Dato no del todo académico, pero desde luego interesante, es que, habiendo estudiado música y con gusto por el canto, algo necesario para sus investigaciones, con Antonio Alatorre, su entonces marido, formó el Grupo Alatorre que llegó a grabar un disco inconseguible. En fin, que es muy larga la lista de lo que Margit Frenk le ha dado a nuestro país, por lo que muchos mexicanos, de hoy y de mañana, debemos estarle agradecidos.

120 años del Museo del Chopo

En México, el edificio del Museo del Chopo tiene 120 años. Se trata de una edificación desarmable que pertenece a la corriente del Jugenstil (estilo joven), variante alemana del Art-Nouveau. La obra es del arquitecto Bruno Möhring y tiene la apariencia de una iglesia, lo que motiva a muchos transeuntes a persignarse al pasar frente a ella. Concebida como cuarto de máquinas de una firma metalúrgica, en 1902 fue sede de la Exposición de Arte e Industria Textil de Dusseldorf. Después la adquirió el empresario José Landero y Cos, quien la trajo a México, pero en 1905 quebró la empresa de ese magnate y en 1909, cuando se preparaban las fiestas del centenario de la Independencia, la arrendó la Secretaría de Instrucción Pública y ahí, al año siguiente, se montó una exposición de arte industrial de Japón. En 1913, el inmueble se convirtió en Museo Nacional de Historia Natural, cuyo patrimonio pasó en 1964 al Museo de Historia Natural de Chapultepec. En 1973 la UNAM se hizo cargo del Museo del Chopo que en 1975 reabrió con Elena Urrutia como directora, quien fue relevada al año siguiente por Ángeles Mastretta, quien promovió actividades de interés para los jóvenes, como el llamado Tianguis del Chopo. En 2012, Gerardo Estrada, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, nombró director a José Luis Paredes Pacho, quien le imprimió un sello completamente juvenil al recinto, mientras que el Tianguis, siempre hostilizado por la fuerza pública, se refugió en diversos lugares y finalmente en la calle Aldama de colonia Guerrero, donde ahora cumple 50 años. ¡Felicidades!

Breviario…

Todo un acierto es el nombramiento del nahuatlato Mardonio Carballo como director de Justicia TV, el canal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Mardonio, escritor siempre ligado a los medios, fue, sólo de 2018 a 2023, director de Culturas Populares cuando Conaculta estuvo bajo la nefasta administración de Alejandra Frausto. @@@ Falleció Lourdes Ambriz (Cdmx 1961-2025), figura mayor del bel canto que llevó su voz a varios países de América y Europa. @@@ Ahora en el Zinco Jazz Club (Motolinía y 5 de Mayo, en el Centro Histórico), a las 18 horas del próximo domingo, Toño Malacara seguirá con las sesiones de jazz y poesía. Suerte. @@@ Murió Wilner Metelus, haitiano que vino a nuestro país a principios de los años 60 y se convirtió en portavoz de la población mexicana de origen africano.