No perder la esperanza y ser solidarios, pide el arzobispo a fieles en el Miércoles de Ceniza

Durante su mensaje en la homilía de Miércoles de Ceniza, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, pidió no perder la esperanza y brindar la ayuda a quien lo necesita.
En la catedral de Nuestra Señora de La Soledad, ubicada en el zócalo, el jerarca católico dijo que todos podemos necesitar de alguien, por lo que llamó a ser solidarios.
“Somos frágiles y lo hemos experimentado últimamente”, añadió el arzobispo en clara referencia al impacto del huracán Otis, en octubre pasado, que causó devastación en Acapulco.
Agrego que lo que hemos vivido “nos ha hecho ser conscientes de la necesidad que tenemos unos de otros”. Por eso, en su mensaje, ante una catedral llena de feligreses, monseñor Leopoldo González llamó a la solidaridad y ayudar al que lo necesita.
Este miércoles, decenas de católicos acudieron a la catedral al mediodía, para la misa que presidió monseñor Leopoldo González, donde se coloca una cruz de ceniza en la frente, con lo que se inicia la Cuaresma.
En la religión católica, la imposicion de ceniza en la frente de los fieles católicos representa la destrucción de los errores del año anterior, al ser estos quemados. Durante la imposición de la ceniza, el arzobispo decía: “Arrepiéntete y cree en el evangelio”. (Karina Contreras).

La Cuaresma será recibida por muchas familias en desasosiego por el Otis: arzobispo

El arzobispo Leopoldo González González durante la transmisión de su mensaje Foto: El Sur

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González reflexionó que la Cuaresma de este 2024 será recibida por muchas familias en desasosiego a causa de los estargos casuados por huracán Otis hace mas de tres meses.
Sin indicar abiertamente el tiempo transcurrido desde el huracán Otis, ocurrido el pasado 25 de octubre de 2023 hasta el 14 de febrero, fecha que inicia la Cuaresma con el ritual del Miércoles de Ceniza, el arzobispo hizo notar que habrán transcurrido 113 días y las condiciones siguen siendo adversas para muchas familias luego del meteoro.
“El desasosiego y los estragos del huracán Otis continúan oprimiendo a muchas personas y familias”, dijo en su mensaje de este domingo.
También recordó que sigue el problema en los pueblos sembrados por la violencia y hay comunidades polarizadas.
Convocó a los creyentes de la fe católica para que el ayuno y la oración de este Miércoles de Ceniza sea para pedir por la paz en Acapulco, en el estado, en el país y en el mundo.
También invitó a que el inicio esta conmemoración sea la oportunidad para la reconversión, reaprender la solidaridad y la fraternidad, empezar en el hogar y luego llevarlo a la colonia con los vecinos, para que todos avancen en afán del bien común.
En su mesaje, monseñor explicó lo que significa el ritural de Miércoles de Ceniza, explicó que ese día en las iglesias se impone la cruz a los creyentes y al momento de hacerlo se les da un mensaje, el cual puede ser “polvo eres y en polvo te convertirás” o “arrepientete y cree en el evangelio”, ambas afirmaciones tienen un sentido, la primera, dijo, es un llamado a la humildad y a creer en la paz y ternura de Dios; la segunda es un llamado a la reconversión, “a cambiar la mentalidad y liberar ataduras”.
El ritual del Miércoles de Ceniza consiste en asistir a la iglesia ese día para que un sacerdote pinte con su dedo una cruz en la frente. La ceniza con la que a los fieles se les dibuja la cruz es la que se obtiene de la quema de las palmas que se bendicen en el Domingo de Ramos del año anterior
El Miércoles de Ceniza, este año bisiesto, coincide con una fecha que es comercialmente muy explotada, conocida como el Día del Amor y la Amistad.

 

Que acompañe la familia a los niños en su aprendizaje luego de Otis, pide el arzobispo

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González llamó a los adultos, padres, tíos y hermanos a acompañar a los infantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje luego del huracán Otis, pues para algunos estudiantes todavía no es posible regresar a las aulas.
En su mensaje de este domingo, el arzobispo sugirió que en el hogar, en aquellos casos donde los alumnos no han podido volver a las aulas, que se les dedique un espacio para el estudio y otro para la reflexión de los temas que se han tratado en las clases, pues eso ayuda en el aprendizaje.
El acompañamiento a los infantes en el proceso educativo es especialmente importante, pues recientemente, a causa de la pandemia, los alumnos también estuvieron ausentes de las escuelas. “Esto hace todavía más necesaria la cercanía de los maestros en la escuela y de los papás en el hogar, para acompañar, motivar y facilitar el aprendizaje de los niños y adolescentes”.
El mensaje del arzobispo fue a a propósito del regreso a clases, luego de las vacaciones de fin de año, pero con la reserva de que hay escuelas que a consecuencia del huracán todavía no pueden volver a clases.
Felicitó a quienes ya han regresado a sus escuelas y a los que no han podido hacerlo, les dedicó palabras de fortalecimiento y esperanza, pues tendrán que esperar.
El arzobispo destacó que la escuela “nos abre a la realidad, al darnosla a conocer. En los primeros años nos ayuda a mirarla con la mayor amplitud posible, luego, de acuerdo con nuestras facultades, inclinaciones e intereses. Nos ayuda a conocer con la mayor precisión posible un aspecto particular de ella, y así, nos capacita para servir de manera profesional a la sociedad”.
González, también habló del problema de la violencia, que se ha intensificado en estos primeros días de 2024. A las víctimas de la violencia les dijo que la mayoría de la sociedad se indigna por lo que sucede, por los asesinados o ejecutados, por los pierden sus bienes, por los que pagan cuota.
Convocó a que esta semana se dediquen oraciones por la paz y porque las autoridades responsables de la seguridad, “encuentren las estrategias conforme a derecho, para garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes”.

Pide el arzobispo González emular el estilo de vida de quienes reconstruyen Acapulco

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González llamó a que el “estilo de vida” de aquellos que han ayudado a la reconstrucción de Acapulco sea adoptado por los acapulqueños para la construcción de la paz en el municipio
Este domingo el arzobispo dio su mensaje de Navidad de este 2023 en el que habló del significado de esta fecha para los creyentes católicos y de cómo se manifiesta en la cotidianeidad de Acapulco luego del huracán Otis.
Dijo que la Navidad es la respuesta al anhelo de paz de los ciudadanos producto de la violencia, inseguridad y el crimen organizado, pero advirtió que este don se construye de las aportaciones individuales de cada persona.
“La paz es un don que hemos de pedir, pero también es un estilo de vida que hemos de asumir cada vez más”.
Como ejemplo de construcción de paz recordó los pasajes bíblicos que relatan que “Jesús nunca permaneció indiferente ante el dolor y el sufrimiento, al mirar la necesidad se conmovía y movía las manos para ayudar. Ese es el camino que conduce a la paz”.
“Muchísimas personas e instituciones han sido bendición de Dios para nosotros luego de la destrucción causada por el huracán, muchísimos también entre nosotros lo han sido, sobre todo para sus hermanos más necesitados, a todos les expresamos nuestra gratitud y la firme voluntad de levantarnos y seguir adelante en un modo de vivir más luminoso, ese estilo de vida que nos han mostrado”.
“La Navidad nos dice que Dios no se ha quedado lejos del ser humano, se ha hecho hombre, uno de nosotros, y ha caminado nuestros caminos también esos oscuros que muchas veces nos toca recorrer”.
“Va a nuestro lado ahora que caminamos por las sombras y el dolor causado por las violencias y las injusticias, en el sufrimiento y desconsuelo luego de las heridas personales y de los destrozos materiales causados por el huracán”.
Deseo a todos, Feliz Navidad, alegría, esperanza, un futuro fraterno y solidario.

 

No acumular despensas si ya hay forma de alimentarse, pide el arzobispo a acapulqueños

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González llamó a no acumular despensas y para que quiénes tengan forma de conseguir alimento, permitan que otras personas, que no tienen esa posibilidad, puedan acceder a esos bienes.
En su mensaje de este domingo, el arzobispo habló sobre el proceso de reconstrucción de la ciudad y se refirió a la entrega de despensas, la basura, las emociones y de restaurar la buena imagen de Acapulco, para que los saqueos no sean la imagen del municipio, sino la hospitalidad.
Monseñor también pidió hacer oración por las familias que perdieron un ser querido y por quienes que no encuentran a sus familiares.
A 20 días del impacto del huracán Otis, el arzobispo agradeció a las instituciones y particulares que se han solidarizado con Acapulco, “gracias a personas e instituciones que han ofrecido comedores y despensas”, y les pidió mantener es ayuda.
Invitó a los ciudadanos a “fortalecer la buena imagen de nuestra ciudad, los robos y saqueos no pueden seguir lo que a muchas personas les viene a su mente al mencionar Acapulco. La imagen de Acapulco, que entre todos hemos de construir, sea la de una ciudad hospitalaria, en la cual cada uno de nosotros la hacemos mas segura. Las personas y las cosas de los demás, la belleza del entorno que grande es, nuestra hospitalidad, siga siendo también muy grande”.
A los vecinos les convocó a tomar conciencia, “si ya podemos recuperar el alimento por nosotros mismos dejemos esa ayuda para los demás. No acumular, es un bien que nos comparte una institución, para satisfacer nuestra necesidad de agua y alimento”.
También habló de la basura en la ciudad, la cual dijo es representa “riesgo de enfermedad” y convocó a todos a hacer algo para evitar la descomposición de la basura a la calle.
Otro de los aspectos que el arzobispo consideró se debe atender es la salud mental, pues las personas han estado en “estrés prolongado”, y eso afecta la paz interior y las relaciones en el hogar, que se vuelven cada vez mas ríspidas, por lo que pidió estar atentos a los cambios de ánimo y darse momentos de pacificación.
Convocó a escuchar a las personas afectadas por el huracán, “todo el tiempo que necesite”, estrechar las manos del interlocutor, poner la mano en el hombro como una manera de consuelo y comprensión.

Llama el arzobispo de Acapulco a ser solidarios con los afectados por Otis

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, convocó a ser solidarios y ayudar a satisfacer las necesidades básicas de la gente que sufrió daños por el huracán Otis, “que tanto destrozo ha causado entre nosotros”.
En su mensaje dominical, denominado Construir en la Esperanza, transmitido por internet, González González también llamó a recuperar la sensibilidad ante la violencia que, dijo, ahora tomó el rostro de robos y saqueos. Añadió que esta sensibilidad ya se había perdido hace tiempo, ante el robo cotidiano mediante el cobro de cuota o de piso, servidores públicos deshonestos, así como con la crueldad de asesinatos y ejecuciones.
El arzobispo expresó que las primeras necesidades de la gente son el agua y el alimento, “mitigar el hambre de muchas personas y familias sigue siendo una necesidad”.
Dijo: “Es tiempo de complementarnos y solidarizarnos unos con otros. Juntos vamos a salir adelante”, añadió y llamó a unir iniciativas y sumar esfuerzos autoridades, sociedad, empresarios, Iglesia y organizaciones.
Pidió mantener firme la esperanza en Jesús, “que se hace cercano en la bondad de tantas personas y comunidades que nos han compartido su tiempo, su cariño y sus bienes, y se hace cercano también en el duro esfuerzo de tantos grupos e instituciones, por restablecer los servicios básicos en la ciudad y tender la mano a tantos necesitados”.
El prelado expresó que hace mucho bien ver, valorar y agradecer todos estos gestos de bondad, empezando desde el propio hogar.
Insistió en su llamado a no dejar de hacer el bien que está en nuestras manos, “aunque nos parezca muy pequeño, es una muy valiosa luz de esperanza”, sostuvo.
González González recordó que muchísimas familias quedaron literalmente sin un techo donde guarecerse y que los refugios han sido gran ayuda, también la solidaridad de familiares y amigos que les han cedido un espacio en casa.
Pidió cuidar la salud, porque advirtió que es cercano el riesgo de enfermedades gástricas, respiratorias y el dengue, por ello recomendó hacer lo que está en nuestras manos, como la limpieza de la ciudad, “unidos a los vecinos podemos hacer algo, procuremos buscar cal y ponerla en donde hay basura en descomposición”.
El arzobispo recomendó, además, “reconstruir a la persona”, porque explicó que los ánimos de muchas personas están caídos, debido a que ha sido muy fuerte el trauma sufrido al perder en menos de una hora, hogar, trabajo, pertenencias y, en muchas familias, a un ser querido.
Para ello recomendó, primero, “escuchar sin interrumpir a la persona que nos comparte su situación, tratando de comprender como se siente”; segundo, “decirle una palabra de Jesús que le ayude en esa situación, o si no encontramos esa palabra, estrechar fuertemente su mano un momento”, y, tercero, “hacer juntos una súplica al señor, pidiendo su luz y su fortaleza en esta situación en que nos encontramos”.
Agregó que es importante, además, reconstruir la imagen de la ciudad, “en la mente de muchos, junto a las imágenes de la enorme destrucción causada por el huracán Otis, han quedado las tan deplorables imágenes de los saqueos. La violencia, por desgracia, era desde antes una nota muy dolorosa de nuestra ciudad”, recriminó.
Añadió que ahora la violencia tomó este otro rostro, “robos y saqueos, una barda caída o un vidrio roto o quebrado a propósito, una puerta caída o forzada para abrirla, era pretexto para entrar y robar a un hogar, institución o establecimiento comercial”.
Para el prelado es momento de fortalecer nuestra convicción de que el mal no es solución a nada, sino que, por el contrario, empeora la situación y llamó a “recobrar la sensibilidad ante el daño que causa, para rechazarla”.
Lamentó que esa esa sensibilidad se haya perdido desde hace tiempo, en relación con el robo cotidiano a “tantísimas personas”, por el cobro de cuota o de piso, “la perdimos ante algunos servidores públicos deshonestos, al aprovecharse de los recursos públicos”, dijo.
Añadió: “Esta sensibilidad también, por desgracia, la hemos ido perdiendo ante la crueldad de los asesinatos y ejecuciones. Necesitamos recuperar esta sensibilidad, para no cambiar el mal como camino a la solución de algo”.
El arzobispo opinó que la seguridad de la sociedad es una urgencia, “es grave responsabilidad de quienes tienen a su cargo el servicio de autoridad, si una estrategia no da el resultado esperado, por más que se repita no da ese resultado”, dijo.

 

Marchan grupos religiosos en Acapulco y Chilpancingo contra el aborto y por la paz

Participantes en la Marcha Nacional a Favor de la Mujer convocada por la Iglesia católica, que recorrieron la avenida Costera de Acapulco el sábado Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison / María Avilez Rodríguez

Acapulco / Chilpancingo

En Acapulco y Chilpancingo, ciudadanos católicos y cristianos marcharon por las avenidas principales en contra de la interrupción del embarazo y para pedir por la paz.
Agrupaciones de Acapulco, alrededor de unas 100 personas católicas y cristianas, realizaron una marcha por la avenida Costera, desde el parque Papagayo al parque de la Reina, que fue encabezada por el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González.
A las 4 de la tarde, los participantes empezaron a juntarse frente al Asta Bandera, afuera del acceso al parque Papagayo que está sobre la Costera, vestidos de blanco, azul y rosa. Llevaban cartulinas con diferentes mensajes, entre ellos: “Diputado entiende, la vida se defiende. Cuando pediste voto no ofreciste aborto” y “no al aborto, sí a la vida”.
En su mensaje antes de iniciar la marcha, el arzobispo Leopoldo González dijo que la actividad es para “transmitir un mensaje de confianza y de paz. Un mensaje a favor de las mujeres embarazadas y de los niños en sus vientres. Así mismo, quiere comunicar que la paz y la unidad de nuestro país son de los valores más importantes y por los cuales hay que luchar día a día”.
Agregó: “Todos queremos heredar a las futuras generaciones un país más humano y respeto a la vida. Nuestra marcha surge al mirar que cada vez son más palpables las manifestaciones contrarias a los valores fundamentales de la persona humana, ante los cuales no podemos permanecer indiferentes. Existe un desprecio hacia la vida humana y su dignidad, lo muestra la presencia de violencia en todo el país, con hechos cada vez más frecuentes y más crueles, ante los cuales muchas personas se sienten desprotegidas”.
Sostuvo que la defensa de la vida por nacer está ligada a la defensa de cualquier derecho humano, supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado, así como inviolable en cualquier situación y etapa de su desarrollo.
El arzobispo consideró que si la mujer es víctima de una violación, “el delito es grave y no debe quedar impune. Parte de la sentencia habrá de ser el cuidado de la mujer y de la criatura. Si fue otra la ocasión del embarazo, no puede eximir de responsabilidad con el que engendro el ser humano y que vive en su seno”.
Luego del mensaje, las personas caminaron por la Costera hacia el parque de la Reina, en donde concluyó su actividad. Durante el trayecto, mostraron cartulinas y lonas en las que se leía su inconformidad a la interrupción del embarazo y en la que pedían “sí a la vida, no al aborto”. Debido al contingente, la circulación fue lenta pero fluida.
En un pronunciamiento, del que se dio copia a los medios, se informó que salieron a marchar por un cambio en México, “vamos a elegir por la mujer y por sus hijos”.
“Queremos que se generen leyes a favor de la mujer en situación vulnerable, que atienda las raíces de sus problemas”, que se proteja la vida de cada ser humano antes y después de nacer por igual, sin discriminación alguna, ni por grado de desarrollo, por considerarse de salud o por otro motivo. Así como que se generen políticas públicas a favor de la paz y de la unidad de todos sobre todo en el seno familiar.

Chilpancingo

En Chilpancingo marcharon unas 150 personas desde el parque Margarita Maza de Juárez al zócalo , la mayoría vestida de blanco y con globos azules, algunos corearon: “A favor de la vida” y “mi mamá dijo sí, por eso estoy aquí”.
Al llegar al zócalo realizaron un mitin, donde manifestaron que están dejando una huella imborrable en el país, para dar un mensaje de esperanza y de confianza por la familia y solidaridad.
El coordinador del Frente Nacional por la Familia en Guerrero, Tomás Gerardo García Sánchez, informó que levantan la voz, porque la violencia se ha apoderado de Guerrero y del país.
También, dijo que la marcha fue a favor de los derechos de las mujeres y a favor de la vida, “porque se han impuesto leyes en Guerrero que atentan contra la vida y la familia. Es un mensaje para el gobierno y la sociedad que estamos aquí para defenderla”.

 

Invita el arzobispo a acapulqueños a participar en la marcha contra el aborto el sábado

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González convocó a los acapulqueños a participar en la marcha contra el aborto que se realizará el próximo sábado.
La Marcha Nacional a Favor de la Mujer y de la Vida 2023 está convocada a las 4 de la tarde. Saldrá del Parque Papagayo hacia el parque de la Reina y se realizará antes de la que manifestación nacional, que será el domingo en Ciudad de México.
En su mensaje de este doningo, monseñor insistió en la postura de la Iglesia católica, de rechazo a la interrupción legal del embarazo.
Recordó lo dicho por el Papa Francisco: “Esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos en turno”.
En su mensaje, el arzobispo hizo una relatoría de la formación del embrión fecundado, “a los 18 días de la gestación, nuestro corazón ya bombeaba sangre por sus venas. A las cinco semanas aparecieron nuestra nariz, mejillas y dedos. A las seis semanas ya teníamos esqueleto, riñones, estómago e hígado funcionando. A las siete semanas nuestro cerebro ya producía ondas propias y teníamos ojos, lengua y labios, y a las diez semanas pudimos parpadear y reaccionar a ruidos”.
Para el cuidado de la vida, el arzobispo dijo que es necesario cuidar a la mujer embarazada, para que cuente con servicios de salud y asistencia social. En los casos de violación, dijo el delito no debe quedar impune y la sentencia debe considerar el cuidado de la víctima abusada, “y de la criuatura”.
También llamó a que los varones sean responsables de su paternidad, “el varón es corresponsable en la obligación de dar un acompañamiento afectivo y efectivo a la mujer que ha embarazado y a su hijo”.

La impunidad en los delitos detona la violencia, insiste el arzobispo de Acapulco

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González pidió que la celebración por la Independencia de Mexico sea motivo de reflexión, “que viva México depende de todos”.
En su mensaje de este doningo, monseñor insistió en la impunidad como detonante de la violencia. “La gravísima impunidad en la que permanece la inmensa mayoría de los delitos cometidos, para nada ayuda a fortalecer en las personas la decisión de no hacer mal”.
“Proteger a la sociedad de quien la daña con crímenes y delitos, es deber irrenunciable de quien, por su cargo de autoridad, tiene la obligación de cuidar de ella. Quien ha cometido crimen o delito, conforme a derecho, ha de recibir la oportunidad de recapacitar, cambiar de conducta, resarcir en la medida de lo posible el mal causado y luego volver a la sociedad”.
A las instituciones les recordó que su tarea “es garantizar la seguridad y la paz: el estado de derecho es indispensable. Es necesario mejorar la estrategia en el cuidado de la sociedad. Nos lo hacen ver los hechos violentos que conocemos en las noticias. No basta la presencia de más soldados y más guardias: No pueden estar en todas partes y quien tiene la intención de dañar busca el momento en que no están”.
A propósito de la fiesta del 16 de septiembre, con motivo del grito de independencia, el arzobispo convocó a reflexionar para que “estas celebraciones nos hacen ver que una nación, cualquiera que ella sea, nunca es un proyecto completamente terminado, mucho menos una realización perfecta. Los ideales de libertad, justicia e igualdad, por los que lucharon nuestros antepasados, nos siguen interpelando. Una condición indispensable para aspirar a la madurez y al progreso, es saber valorar los logros, asumir los errores, discernirlos y transformarlos en sabiduría y oportunidades. Sólo así podemos avanzar en el desarrollo de nuestra patria. A esto nos ayude la celebración de nuestro mes patrio”.
Añadió que el proceso de construir una patria mejor es responsabilidad de cada persona y de su comportamiento diario, “liberemos nuestra mente y nuestro corazón de todo aquello que lleve al odio, a la venganza, a la ambición, a la violencia y al daño de nuestra propia dignidad humana. Liberarnos personalmente de esos males fortalecerá los valores de nuestras familias: el respeto, la comprensión, la unidad y la colaboración solidaria”, porque de esa forma se podrán transformar las estructuras sociales.
Monseñor también convocó a reconocer a los adultos mayores como “padres, abuelos y bisabuelos que con el cuidado de la familia, su trabajo honrado y su servicio en la sociedad han construido el bien común del que ahora participamos”.

 

Para construir la paz se necesita el concurso de los ancianos, dice el arzobispo

Jacob Morales Antonio

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, dijo que en los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz en México y Guerrero, no se puede prescindir de los ancianos, y reclamó la falta de proyectos para que este sector pueda vivir con plenitud.
En su mensaje y comunicado dominical, en el contexto de la tercera jornada mundial de los abuelos y las personas mayores, y la jornada mensual de oración por la paz en México, dijo que la vejez es un don y los ancianos son el eslabón entre generaciones, para transmitir entre los jóvenes la esperanza de la vida y la fe.
Insistió en que las generaciones jóvenes han recibido mucho de los ancianos y que no son “extraterrestres”, que dentro de poco tiempo todos llegaremos a ese momento.
González González señaló que los abuelos son olvidados pero guardan una gran riqueza, a pesar de que se les tiene en el olvido y que donde no hay honor para los ancianos, no hay futuro para los jóvenes, pues su abatimiento quita amor y esperanza a todos.
Recordó las palabras del Papa Francisco, de que los jóvenes deben alegrar el corazón de los ancianos y adquirir la sabiduría de sus vivencias, “pero que no dejemos solos a los ancianos, que no los releguemos a los márgenes de la vida, como desgraciadamente sucede frecuentemente”.
Expresó que “las personas mayores entregan al presente un pasado que es necesario para construir el futuro. Este ha sido el camino de la humanidad y se vive en alianza entre generaciones”.
Dijo que en algunas partes del mundo hay planes de asistencia, pero en muchas no hay proyectos para ayudarles a vivir en plenitud y este es un desafío que requiere del compromiso de los jóvenes.
“Las instituciones encargadas de garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes, tienen una grande responsabilidad sin la cual no es posible construir la paz en la sociedad, pero también hay un artesanado de la paz que nos involucra a todos. Todos podemos colaborar en la construcción de un mundo más pacifico”, afirmó.
Agregó que “uno de los caminos para lograrlo, es el diálogo entre las diferentes generaciones. Fomentar todo esto, entre las generaciones, significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión. Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria, los mayores, y los continuadores de la historia: los jóvenes”.
También pidió por las personas víctimas de la violencia y sus familias, y a quienes son extorsionados, que se restaure la justicia dañada y que conforme a derecho, las personas que cometieron los delitos sean apoyados para ya no repetirlos.