Afronta el transporte público disparidad de precios, inseguridad y carrocerías viejas

Decenas de usuarios del Acabús esperan la llegada de una unidad en la estación de Las Anclas Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El transporte público en Acapulco tiene problemas añejos de frecuencia, disparidad de precios, falta de seguridad para los usuarios y carrocerías viejas o dañadas, y son los ciudadanos de a pie que utilizan estos taxis, camiones y camionetas para llegar a su trabajo y a su vivienda quienes los padecen.
La violencia directa contra choferes paralizó el servicio por varios días a principios de 2024, en el caso de los camiones urbanos el gobierno colocó agentes de la Guardia Nacional dentro de los vehículos de transporte y ha logrado hasta el cierre del año, al parecer, inhibir hechos violentos similares contra este sector. Sin embargo, el asesinato de taxistas continuó durante el transcurso del año.
Sin orden oficial, los taxis amarillos y los camiones urbanos se detienen en cualquier punto que quieran o pidan los usuarios y recorren las avenidas a altas velocidades, lo que ha provocado accidentes mortales. Está normalizado que los taxistas cobran 25 pesos por pasaje, aunque oficialmente son 20.
La modernidad prometida por el Acabús nunca llegó y este sistema de transporte se convirtió en una alternativa más para los acapulqueños que se mueven de la zona suburbana al centro de la ciudad con los mismos problemas que el resto de los camiones.
La falta de articulación entre los diferentes tipos de transporte causa que el costo promedio de movilidad diaria de un acapulqueño oscile entre los 60 y 70 pesos.

Los camiones urbanos

Aún se sentían los estragos del huracán Otis, cuando el 11 de enero de 2024 el servicio de transporte público fue suspendido en distintos puntos de la ciudad por amenazas del crimen organizado, la reactivación fue paulatina, pero la escasez se prolongó varios días.
El 24 de febrero, un chofer de camión urbano ruta Renacimiento-Costera fue herido a balazos en la carretera federal México-Acapulco, frente a la colonia Benito Juárez; al día siguiente, un camión de la ruta Primero de Mayo-Caleta fue incendiado en la avenida Ruiz Cortines y un chofer de taxi colectivo fue herido a balazos en la avenida Cuauhtémoc, frente al Autozone.
En los siguientes días, el servicio fue suspendido y los usuarios sufrieron para llegar a sus trabajos del centro de la ciudad y regresar a sus casas de la zona suburbana.
El 4 de marzo algunas rutas volvieron a brindar el servicio con la custodia de agentes de la Guardia Nacional dentro de los mismos camiones de transporte, pero el día 27, hombres armados quemaron un camión urbano de la ruta Hospital-Vacacional cerca del Mercado Central.
Desde entonces es común ver a hombres y mujeres con sus trajes de la Guardia Nacional y armados parados en la puerta trasera de los camiones urbanos, bajando y subiendo después de que los pasajeros salen.
La ruta de camiones Primero de Mayo-Caleta, distinguible por las franjas color rosa que atraviesan los viejos vehículos, comienza en la calle Plan de Ayutla, en la colonia Lázaro Cárdenas, donde los guardias nacionales pernoctan en un pequeño local que antes era una cantina.
Al inicio de la política de seguridad en el transporte público de Acapulco, los choferes de los camiones urbanos y los jóvenes de la Guardia Nacional estaban cada quien por su lado, pero en tiempos más recientes se nota la convivencia entre ellos por tantas horas de compartir el mismo espacio de esta colonia.
En la avenida Costera, los camiones urbanos compiten por el pasaje, los choferes se rebasan a exceso de velocidad y con música a alto volumen. Son 12 pesos por el viaje que algunos sí disfrutan, su opuesto es el camión amarillo codiciado por el aire acondicionado, pero que requiere paciencia para encontrarlo.

Taxis azul con blanco

Tras el paso del huracán categoría 5, una queja casi generalizada común es el aumento del costo de pasaje de los taxis azul con blanco, el precio promedio era de 60 pesos, pero actualmente es de 80 pesos aproximadamente.
El cuestionamiento del precio se basa en que el aumento de la gasolina no corresponde a los nuevos valores que fijan los choferes, pero éstos argumentan que la alza corresponde a un crecimiento generalizado de precios en la ciudad.
Muchos de los taxis azul y blanco, principalmente Volkswagen descontinuados oficialmente desde hace varios años, recorren las colonias de Acapulco con una carrocería descuidada, salvo los que se centran en recoger turistas en la avenida Costera, aunque de estos últimos son mayoritariamente otros modelos, por ejemplo Sentra de la marca Nissan.
Los choferes de taxis azul con blanco no escapan de la violencia, el 20 de noviembre un integrante de este gremio fue asesinado a balazos en la colonia Morelos y el 17 de diciembre otro fue herido por balazos disparados por hombres en la avenida Solidaridad, en el fraccionamiento Hornos Insurgentes, cerca de la clínica del ISSSTE.

Taxis colectivos y rutas alimentadoras

Los taxis colectivos con franjas amarillas solucionan los problemas de frecuencia de las mismas rutas que recorren los camiones, pero que tardan en pasar más tiempo por las principales avenidas.

Un pasajero que pretende usar un camión Zócalo-Colosio por la comodidad de atravesar la ciudad y llegar a la zona Diamante en aire acondicionado por 16 pesos, debe esperar al menos tres veces de tiempo para que pase el camión en comparación con el taxi colectivo, que cobra 25, con la excepción de unos cuantos que negocian un menor costo si el traslado no llega hasta al final de la ruta.
El 2 de agosto, un taxi y una camioneta particular chocaron y murieron seis personas, entre ellas el chofer y los dos pasajeros que iban al frente con él; cuatro días después, el coordinador de Movilidad y Transporte, Daniel Moya Fosado, declaró que entre 20 y 30 accidentes son registrados mensualmente en la Escénica.
Las rutas alimentadoras conducen a los usuarios de las grandes avenidas a calles cercanas a sus casas, sin embargo, la violencia también se ha extendido hacia sus choferes. El 14 de octubre, hombres armados dispararon a una base en la calle Primero de Mayo, de la colonia Las Cruces, a un costado de la carretera federal México-Acapulco, y asesinaron a tres taxistas.
Al día siguiente y con los rostros cubiertos, compañeros suyos de las rutas alimentadoras de Las Cruces, Playa Seca y Radio Koko bloquearon hora y media ambos sentidos del bulevar Vicente Guerrero para exigir seguridad y justicia.
La ruta alimentadora Bicentenario, ubicada frente a la central de camiones Estrella de Oro de la avenida Cuauhtémoc y extendida hasta el Infonavit Alto Progreso, también resultó afectada por la violencia en contra de sus choferes pese al resguardo policial, lo que motivó su cierre.

Acabús

El sistema de transporte Acabús se estancó en un servicio deficiente por la falta de camiones suficientes para satisfacer la demanda de usuarios entre la zona suburbana y el centro de Acapulco.
Inaugurado el 25 de junio de 2016 por el gobierno priista de Héctor Astudillo Flores, el sistema de transporte que pretendía cambiar radicalmente la movilidad urbana en el municipio costero nunca logró sus propósitos.
Al igual que administraciones pasadas, la actual encabezada por el transportista Fernando Ruano no ha podido subsanar el problema de frecuencia y, al contrario, subió el precio a 11 pesos y el 4 de diciembre obligó a los choferes a parar el servicio un par de horas para presionar al gobierno estatal de subir de nuevo la tarifa.

Las camionetas Urvan y de pasajeros

El sistema de transporte de Acapulco se completa con las camionetas Urvan y las llamadas pasajeras, que recorren parte de las principales avenidas del municipio y luego entran a las calles de las colonias populares.
Las camionetas Urvan subsanan el problema de la articulación entre las distintas rutas, por ejemplo, una persona que está en el centro de la ciudad y va a las colonias altas del municipio tiene que utilizar sólo una camioneta con la ruta Caleta-Palma Sola por un costo de 12 pesos. Sin embargo, no hay tantas rutas que combinen el trayecto de una avenida principal y las calles de alguna colonia popular.
De todo el transporte público que recorre Acapulco, las camionetas de pasajeros son las más precarias y son las transitan por los lugares más recónditos del municipio, por lo que sus usuarios son, en general, personas de escasos recursos acostumbradas a estas unidades de transporte.
Para adentrarse a los Bienes Comunales de Cacahuatepec, los campesinos se suben a una de estas camionetas en el estacionamiento de Chedraui del crucero de El Cayaco y paga 50 pesos por transitar en unas tablas de madera colocadas como asientos comunes y con la sombra de lonas rotas colocadas encima del toldo.

Las playas de Acapulco sí se deben certificar, responde el Colegio de Ecólogos a Abelina

Integrantes del Colegio de Ecólogos del Estado de Guerrero durante la reunión donde hablaron de la certificación de playas Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

Profesionistas del Colegio de Ecólogos del Estado de Guerrero coincidieron que se deben de certificar playas de Acapulco, en el caso de Manzanillo que se pretende ser incluyente, y seguir los trabajos para retirar las embarcaciones encalladas tras el huracán Otis, para que no se vuelva a convertir en un astillero.
Ayer en sesión tuvieron de invitado al consultor ambiental Mario Salgado de la Sancha, quien les explicó que el hecho de que el gobierno pague para certificar las playas, se les da la bandera, pero tienen que cumplirse ciertas normas para obtener el distintivo.
Salgado de la Sancha consideró que las autoridades deben invertir en certificar las playas, para que sepan que es lo que tiene “bien y mal en materia de agua, de infraestructura costera, en materia de manejo de residuos, en materia de biodiversidad y educación ambiental, todo lo que exige la Norma 120”.
A los miembros del colegio les dijo que el que se pague para certificar se tienen que cumplir con los requisitos de Norma 120-2016, que estable calidad del agua, un plan de manejo de residuos sólidos urbanos, educación ambiental, porque no se trata nada más de poner contenedores, sino evitar que estos se saturen.
Detalló que la certificación de las playas debe ser “sustentable”, que debe existir un grupo interdisciplinario que le de seguimiento para que se pueda recertificar y de este modo ir creando conciencia entre gobierno, ciudadanos y quienes visitan las playas. Sostuvo que es un trabajo que se debe de ir haciendo para ir cuidándolas para que no se contaminen.
En la participación los profesionistas comentaron que en otros estados hay playas certificadas, citaron los casos de Cancún, en Quintana Roo, y en Oaxaca, e incluso mencionaron que en la zona turística de Zihuatanejo ya hay algunas playas con distintivo Blue Flag.

Manzanillo se debe limpiar

El presidente del colegio, Armando de la Cruz Segura, dijo que hay una coincidencia entre los integrantes que es recomendable la certificación de playas limpias, “porque con esto se estaría legitimando todos los esfuerzos que está haciendo la presidenta”.
De la playa Manzanillo, que pretenden hacer incluyente, para que personas con discapacidad puedan ir, indicó que se requiere de hacer un “dragado total de la parte de playa, sacar todo, hacer análisis físicos, químicos ver si hay indicadores biológicos afectados o indicadores biológicos naturales que nos digan que la contaminación está presente, en tanto no se quiten las embarcaciones no debe de utilizarse”.
La playa debe estar limpia y saneada para que quienes la usen vayan con seguridad de que no van a tener un efecto secundaria de contaminante que pudiera estar ahí.
De las embarcaciones que todavía están, dijo que se deben de quitar, y no permitir que vuelva a convertirse en un astillero “hay que darle continuidad, no hay que dejarlo al hay se va porque la omisión es la solución, pero al largo plazo la naturaleza nos cobra la factura”.
“No se trata de tener una playa cribada, sino tener una playa en todos sus aspectos sin residuos sólidos, cultura ambiental, limpias, sustentables y sostenibles”, dijo.
Además, agregó que la certificación, “nos daría para recuperar el plus que tuvo Acapulco en los 60 o 70 y recuperar todo ese potencial turístico que tanta falta hace, sobre todo en este tiempo, la certificación es algo beneficioso”.
De la Cruz Segura agregó que después del huracán Otis se está dando más importancia al medio ambiente, “antes no era tan considerados y el colegio siempre estuvo promoviendo recursos para que hubiera una educación ambiental y fuimos logrando cosas.
Recordó que si ya había playas certificadas en Acapulco con bandera Blue Flag, “se debe de dar continuidad en otras playas, como la incluyente que se va a hacer”.

 

Continúa la remodelación del hospital Vicente Guerrero a más de siete meses del huracán

La mayoría de las ventanas del hospital del IMSS Vicente Guerrero aún no han sido reparadas después de que se rompieron por los fuertes vientos registrados durante el paso del huracán Otis Foto: Ramón Gracida Gómez

Ramón Gracida Gómez

A más de siete meses del paso del huracán Otis, el hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Vicente Guerrero, aún sigue en remodelación, todavía no colocan todas las ventanas reventadas por los fuertes vientos la madrugada del 25 de octubre y los trabajadores sustituyen el material de construcción dañado de los pisos y las paredes.
En un recorrido por el interior de las instalaciones se pudo constatar que en algunas partes la reparación aún continúa por los daños ocasionados por el meteoro del 25 de octubre porque los vientos rompieron las ventanas y causaron destrozos en el interior del hospital.
Los médicos llevan a cabo sus labores, mientras que los albañiles reparan el piso, pintan las paredes o mueven los muebles que resultaron dañados por el huracán y que aún no son removidos, como ocurre en el piso más abajo del hospital y que está destinado a la quimioterapia.
Los pacientes también se adaptan a las reparaciones de los pasillos que atraviesan o las salas donde tienen que esperar para su consulta, como en el área de traumatología, donde este jueves había decenas de derechohabientes que esperaban entrar con el médico de turno, en medio de bultos de cemento y pintura.
Un letrero cerca del área de la farmacia es explícito: “Precaución, estamos trabajando”. Y es que las paredes de alrededor se encuentran aún en reconstrucción, algunos asientos están sucios del polvo de la remodelación o les cayeron algunas gotas de la pintura que ponen los albañiles en distintos puntos de las salas.
En otros puntos en el interior del nosocomio aún no son repuestas las tapas de los conductos de aire, y al fondo se escuchan los golpes de los martillos para instalar los diversos materiales que aún faltan.
También se pudo ver el cuarto de archivo con cientos de papeles acumulados, cables colgados y hay muebles dañados acumulados en un espacio abierto dentro del hospital; el estacionamiento también es una bodega para los muebles nuevos y viejos del hospital.
Pero la simple fachada del hospital Vicente Guerrero da una idea de los daños que ocurrieron en el transcurso de las primeras horas del 25 de octubre, cuando entró el huracán Otis y golpeó principalmente a los municipios de Acapulco, Coyuca de Benítez y San Marcos.
En una de la esquina de las paredes están expuestas las varillas y los ladrillos, y en otras partes simplemente está deteriorado el exterior color gris que caracteriza al hospital del IMSS.
Las puertas giratorias metálicas aún no son inauguradas, todavía tienen el plástico en las que fueron envueltas para instalarlas en la entrada de la avenida Ruiz Cortines; a un costado, el cajero dañado de Banamex tiene una lámina de metal puesta para cubrir el espacio de un ventanal para que no pase la gente.
En la misma entrada del hospital se encuentran las docenas de losetas que apenas van a ser instaladas en el nosocomio y también esta parte del hospital es utilizada para la herrería y trabajadores ensamblaban piezas ayer a orilla de la banqueta; arriba de ellos, un trabajador instalaba aún ventanas para cubrir los huecos que persisten después de siete meses.
En otro punto de la misma avenida, una de las principales de Acapulco, se puede ver la acumulación de basura de los muebles dañados por la lluvia y el viento que entraron al inmueble.
Entonces, la entrada alternativa está a unos metros, por donde ingresan los automóviles, una pendiente que le fue difícil subir a una mujer adulta mayor asistida por su hija, “un paso grande”, le pidió para continuar.
Es perceptible que a un costado del área de rehabilitación para pacientes con fracturas están remodelando a cierta profundidad porque está tapada el área con tablas de madera; unas sillas están colocadas para familiares que esperan y en la orilla está una cafetería.
Desde la calle Paseo de la Cañada, donde también se ve muy dañada la fachada de la Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), se puede ver que la mayoría de las ventanas del hospital Vicente Guerrero no han sido colocadas de nuevo.
El hospital Vicente Guerrero fue inaugurado en 1992, durante el gobierno priista de Francisco Ruiz Massieu; está catalogado como un hospital de segundo nivel con 39 consultorios de especialidad y cuenta con 12 quirófanos, además de una plantilla de más de 2 mil trabajadores de base y confianza.

 

Buscan a Vicente Suástegui en San Isidro y pegan fotos de desaparecidos en la Jardín

Ramón Gracida Gómez

La búsqueda del desaparecido integrante del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa La Parota (Cecop), Vicente Iván Suástegui Muñoz, continuó este martes en el poblado de San Isidro y también se pegaron fotografías de otros desaparecidos en las colonias Jardín Azteca y Jardín Mangos, de la zona poniente de Acapulco.
Su esposa, Samantha Valeria Colón Morales, celebró que a este segundo día de la jornada de búsqueda sí acudieron integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Marina (Semar) a resguardar el perímetro de búsqueda, a diferencia del día anterior y de las búsquedas de los meses pasados.
Sin embargo, la también integrante del colectivo Fe y Esperanza de Encontrarles Guerrero pidió vía telefónica a “las autoridades que sigan haciendo su trabajo, que no nos hagan el camino más tortuoso de lo que ya lo tenemos con tener a un familiar desaparecido”.
Asimismo, hizo un llamado a la sociedad en general a respetar las fichas de búsqueda que han colocado en varios puntos de la ciudad, “ya que es muy difícil para nosotros como familia dejar una fotografía de nuestros familiares y que no se respeten; que esto lo hacemos para encontrarles y hacerles volver a sus hogares”.
Como se informó ayer, el lunes inició una nueva jornada de búsqueda de Vicente Suástegui, el activista defensor del agua que fue desaparecido en la colonia Ciudad Renacimiento el 5 de agosto de 2021; esta semana representa la número 5 de actividades en lo que va del año, pues así se acordó en el calendario con la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), dijo en su momento Valeria Colón.
La jornada de actividades se extiende hacia el sábado e incluye la búsqueda en campo de otros puntos de Acapulco; ésta es la primera vez que se lleva a cabo en la zona poniente para abarcar más posibles lugares, el lunes llegó hasta los alrededores de las instalaciones de la Base Aérea de Pie de la Cuesta, y así dar a conocer el problema de los desaparecidos en el municipio.