Tras Otis bajó entre 5 y 7% la matrícula en Acapulco, informa la delegada de la SEG

Ramón Gracida Gómez

La matrícula escolar bajó entre cinco y siete por ciento a raíz del huracán Otis, porque las familias perdieron sus pertenencias y se fueron, pero ya están regresando los alumnos, afirmó la delegada de los servicios educativos región Acapulco-Coyuca de Benítez de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Martha Rocío Carachure Bustos.
En declaraciones a reporteros después de la inauguración del evento Diálogos entre Profesionales de la Educación, que se llevó a cabo deste martes en el Centro de Actualización Magisterial (CAM), en Palma Sola, Carachure Bustos dijo que este acto ayuda “mucho para lo que es el quehacer educativo, en esta ocasión nos estamos organizando para el cierre de este ciclo escolar y el inicio del ciclo 2024-2025”.
Del cierre del presente ciclo, mencionó que están trabajando “en ver qué estrategias nos pueden ayudar para recuperar esos saberes y esas habilidades en nuestros alumnos, que fueron de alguna manera estancados con lo que fue la pandemia, con lo que fue el huracán, con lo que son diferentes situaciones que han pasado aquí en la región”.
Comentó que en la región que le compete hubo alrededor de 850 planteles afectados, de los cuales “la mayoría se están recuperando gracias a las gestiones que han hecho los directores, los supervisores y pues, bueno, nos están apoyando para la reconstrucción”.
Afirmó que “casi el 100 por ciento de escuelas están trabajando de manera normal en clases presenciales”, y precisó que ya todos los planteles están funcionando, pero algunos no están cumpliendo el horario completo por la “magnitud” de los daños y sólo van de 8 a 11 o de 9 a 11 de la mañana, “depende de la organización de los maestros y de los padres de familia”.
Reconoció que hubo una “pequeña baja” de la matrícula por el huracán Otis, entre un cinco a siete por ciento, “sin embargo, se ha estado recuperando porque hay algunas familias que, de alguna manera, pues perdieron sus pertenencias y tuvieron que salir de momento; ahora ya regresaron y ya, digamos, se están acomodando las cosas”.
Se le mencionó que el lunes protestaron padres de familia de la primaria Niños Héroes de Chapultepec, de la colonia La Mira, por la mala calidad de las obras, y Carachure Bustos respondió que el material dañado fue retirado y se está utilizando equipamiento nuevo, pero planteó que los padres pueden denunciar a las empresas privadas que llevan a cabo la reconstrucción con materiales reciclados.
Sobre posibles afectaciones por las altas temperaturas que se registran en las últimas semanas, la delegada de los servicios educativos región de la Acapulco-Coyuca de Benítez informó que la indicación es que los niños no pueden estar mucho tiempo expuestos al sol, porque las techumbres siguen en reparación y se está adelantando la hora de salida.

 

Llevan siete meses sin que se reparen las aulas dañadas por Otis en el CETIS 90 de Renacimiento

Varios de los salones del Cetis 90 de Ciudad Renacimiento no cuentan aún con techo, a siete meses del impacto del huracán Otis Foto: Karina Contreras

Karina Contreras

A siete meses del impacto del huracán Otis no ha habido ningún trabajo de reconstrucción en las instalaciones del Centro de Estudios Tecnológicos, Industrial y de Servicios (CETIS) 90, ubicado en Ciudad Renacimiento, por lo que las clases siguen dándose por grupos.
En un recorrido por el plantel, se observó que hay 15 salones sin techo ni ventanas, las cuales fueron arrancadas por el potente huracán categoría 5 que impactó en octubre pasado en Acapulco. Además, la cancha tampoco tiene techo, por lo que están suspendidas las actividades deportivas y en otras aulas se observaron sillas arrinconadas.
Ciudad Renacimiento fue de las más afectadas en octubre pasado por el impacto del huracán Otis, donde la inundación alcanzó casi los dos metros. Esta escuela quedó severamente afectada en sus instalaciones, pues desde que se ingresa se observa los salones sin techo y sin ventanas. El sol pega fuerte, porque se cayeron varios árboles.
En el lugar se observó a una maestra revisando tareas sentada en una banca, bajó la sombra de los pocos árboles que quedaron. Uno de los maestros comentó que las clases continúan, pero están en un plan B, es decir, que van por grupos en días diferentes, porque no hay suficientes aulas y tampoco condiciones para tener clases normales.
La mañana de este martes la dirigencia sindical, encabezada por la secretaria Amanda Denisse Valle Adame, daría una conferencia de prensa en las instalaciones para denunciar la situación, pero de último momento fue cancelada, porque fueron citados a las oficinas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y ya no quisieron dar declaraciones, para evitar algún conflicto con su dirigencia sindical.
En el lugar no se pudo saber si a esa escuela habían llegado el dinero que entregó la Secretaría del Bienestar a los planteles, para que iniciarán su reconstrucción, que son 600 mil pesos, con base en el dictamen que hizo el Instituto Guerrerense de Infraestructura Física Educativa y la propia Secretaría de Educación Guerrero.

 

Se quejan padres de la calidad de la rehabilitación de una escuela primaria en Acapulco

Padres de familia y maestros de la primaria Niños Héroes de Chapultepec, ubicada en la colonia La Mira, se quejaron de los trabajos de reconstrucción de la escuela, tras el paso del huracán Otis, porque aseguran que son de mala calidad.
En conferencia de prensa en la escuela, los padres de familia exigieron que los trabajos se hagan de calidad, aunque tarden más tiempo en hacerlo. Los inconformes señalaron que este lunes acudirían a la escuela los responsables de la constructora que hace los trabajos y personal de la Secretaría del Bienestar, pero no llegaron, lo cual molestó a las personas que acudieron.
El director de la escuela, Alfonso Max Vélez, señaló que las obras para la escuela tienen un costo de 600 mil pesos, invertidos en el arreglo del portón, la barda, la techumbre y las ventanas de aluminio de los salones, pero que los materiales son de mala calidad.
Indicó que hay mucho material peligroso en la escuela, como las láminas, por lo que los padres de familia tienen que hacer guardia para evitar accidentes. Además, las clases inician a las 8 de la mañana y concluyen a las 10:30 u 11, mientras se concluyen las obras. (Karina Contreras).

 

No reconstruyen por lo caro del material y mano de obra, dicen en la colonia Ex Campo de Tiro

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Ex Campo de Tiro, en la zona poniente de la ciudad, dijeron que no pueden reconstruir sus casas totalmente tras el impacto del huracán Otis, debido a que está escasa la mano de obra y el material está muy caro.
Las paredes de la casas están construidas la mayoría de material y el techo de madera y lámina de cartón.
Algunos vecinos reconstruyeron sus techos y otros construyeron lozas de concreto con el apoyo del gobierno federal.
En la calle hay material de construcción como arena, cemento, grava, madera y varillas de diferentes medidas.
La señora Dolores Ayala Olivos, se quejó que no hay mano de obra para la reconstrucción de las viviendas afectadas por el impacto del huracán Otis.
Añadió que los albañiles hacen esperar de tres a seis meses para reconstruir tu casa y cobran “muy caro y a veces no hacen las cosas bien”.
Comparó que el costo alto del material de construcción y la mano de obra, “viene saliendo el mismo precio”.
Ejemplificó que sí se gastan 50 mil pesos en material, “es el mismo precio para pagar al albañil después de Otis, los costos se dispararon un 50 por ciento”.
Agradeció a presidente Andrés Manuel López Obrador el apoyo a los damnificados del huracán Otis, “no nos dejó solos, pero el estado y municipio sí, no dieron nada”.
El vecino Juan Palomo Díaz, reclamó que no hay mano de obra disponible y están dando los precios altos, “los costos están por los cielos, se están aprovechando”.
“Ahorita es el empleo más solicitado para los contratistas (albañiles) se buscan a jóvenes y les pagan 200 pesos diarios y ellos se quedan con la mayor parte y solamente observan la obra”, manifestó.
Contó que le cobran 20 mil pesos para hacer cimientos de concreto, el techo de madera con láminas galvizadas, “se imagina el costo tan elevado, solamente para no estar expuestos en las lluvias”.
Dijo que el costo del material de construcción subió un 50 por ciento, en comparación con el año pasado, “hay un abuso de los negocios y la autoridad no hace nada”.

 

Renuncian trabajadores a la CTM y se adhieren a la campaña de Abelina López

Aurora Harrison

Integrantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) que se definen como independientes, renunciaron públicamente a la confederación para unirse al proyecto de la candidata de la coalición Morena-PT-PVEM, Abelina López Rodríguez.
En conferencia de prensa en la casa de campaña de López Rodríguez, donde estuvieron acompañados de la comisión política, mencionaron que este es un proyecto honesto, porque conoce a Acapulco y porque los apoyó en la reconstrucción después del huracán Otis.
El secretario de la CTM independiente, Sergio Valle Álvarez, dijo: “A nosotros como transporte nos dio trabajo y nos respaldamos ambos para sacar los compromisos de Acapulco tras el impacto del huracán, día y noche, y hoy Acapulco va caminando” y el municipio “tiene que tener la continuidad de quien ya sabe cómo están los problemas, y ella es Abelina López, quien se va a reelegir”.
“Renunciamos a esos viejos líderes y cacicazgos, porque ya no estamos de acuerdo con que nos sigan ninguneando y ver cómo ellos nada más llegan a las regidurías, llegan a las diputaciones y ellos se comen el pastel político. Nos quieren tener siempre sumisos hoy ya no y se adhiere a la CTM independient,e el sindicato que dirige César Montes, además de pepenadores y renuncian a la CTM tradicional”, dijo.
En la conferencia estuvieron David Arizmendi Vázquez, secretario de asuntos jurídicos de la CTM independiente; Idalid Cabañas Pérez, secretaria de Relaciones Públicas y Carlos Samano Ávila, secretario de Trabajos y Conflictos.

 

No permiten la búsqueda de desaparecidos dueños de embarcaciones hundidas por Otis

Ramón Gracida Gómez

Este sábado se cumplen siete meses del impacto del huracán Otis y el gobierno no ha removido las embarcaciones para buscar a los marineros desaparecidos argumentando que no tienen la autorización de los dueños y las aseguradoras, y una familiar denunció que Marina Acapulco, epicentro del desastre, ya va a construir un muelle encima de los restos.
Al igual que ella, la mayoría de los familiares está sufriendo económicamente porque los dueños de las embarcaciones no han querido pagar las indemnizaciones conforme a la ley, y no pueden cobrar la pensión porque aún no concluye el trámite de la declaración de presunción de ausencia y el acta de defunción.
En su caso, precisó bajo condición de anonimato, ya no tiene acceso a los servicios de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que le corresponde porque su esposo contaba con esta prestación laboral, pero le fue negado en una visita de hace unos 15 días con sus dos hijos menores de edad a la clínica 26 de la colonia Emiliano Zapata, lo que significa que su esposo ya fue dado de baja.
En una reunión de hace algunas semanas en la Base Naval, un representante del IMSS de nombre Héctor Zurita se comprometió a mantener el servicio de salud a los familiares mientras se resuelve la situación de la pensión, y el funcionario no ha regresado y los integrantes de la Secretaría de Marina (Semar) dicen que “no pueden hacer nada ya que no es su área y que ya invitaron al IMSS a las reuniones y no han acudido”.
El único acuerdo que se ha cumplido con funcionarios federales es con la Secretaría de Trabajo, que lleva los juicios correspondientes para tramitar el acta de defunción, necesaria para recibir la pensión y que se obtiene después de la declaración de presunción de ausencia, puntualizó la familiar consultada por El Sur y que tuvo una audiencia por ello el 11 de abril.
Añadió que los familiares no han recibido ningún apoyo económico de parte del gobierno federal pese a que los marineros murieron trabajando en un desastre natural y en su caso le urge porque está viviendo una situación económica “muy difícil” con dos hijos pequeños y sin un empleo fijo; quiso ser beneficiaria de las contrataciones que dio a conocer la Semar en marzo pasado, pero no cumplió con los requisitos y sólo quedaron unos días.
Dijo que es “desalentador” que no se ha legislado a raíz de Otis y “van a seguir dejando que patrones tenga a trabajadores en embarcaciones en tormentas y huracanes, Capitanía de Puerto seguirá permitiendo que marinos estén laborando en una embarcación sin seguro social, algunos sin libreta de mar”.
Señaló que la mayoría de los dueños de las embarcaciones hundidas quieren pagar un monto menor a lo que les corresponde por ley y en su caso está actualmente negociando la indemnización, aunque podría seguir la ruta legal.
“Estamos solicitando el apoyo del gobierno para asesoría en las negociaciones y que de alguna manera el patrón se sienta más comprometido a dar lo que corresponde, pero pues vamos a ver si hay apoyo en ese tema”.
“Aunque hay familias que ya no quieren un pleito legal o que están llegando a acuerdos, ahí cada situación será diferente pues algunos patrones no se están prestando a negociar, pues algunos quieren liquidar con muy poco dinero, por eso la mayoría estamos esperando a tener los trámites legales correspondientes”, agregó.
Informó que las búsquedas de los cuerpos siguen sin resultados positivos y el capitán de puerto en Acapulco, Gamaliel Reyes Ramírez, sólo les dice a los familiares que continúan las reuniones con las aseguradoras y los dueños de los yates para que limpien los restos de las embarcaciones hundidas, “pero que no pueden obligarlos”.
“Vemos que Capitanía de Puerto pues nada más hace omisiones, no saben cuántas embarcaciones había, ni qué tripulantes, llevamos insistiendo que levante un muelle en Marina Acapulco para que busquen y apenas están haciendo y platicando con los encargados para ver si lo hacen”.
“De hecho en Marina Acapulco se cayeron unas piedras y se ven restos debajo y ellos van construir un muelle encima, hay la posibilidad de que tal vez debajo haya restos, pero Capitanía dice que las piedras están muy pesadas”, añadió la familiar.
El 16 de noviembre un cadáver fue encontrado en medio de los escombros de la Marina Acapulco, que se ubica a un costado del condominio Los Cocos, y que correspondió al tripulante del yate Sir Lady, José Ángel Gil Murga.
El día 28 del mismo mes fue localizado otro cadáver en la misma marina tras la remoción de escombros por una grúa pagada por una familia que busca a sus desaparecidos, y que fue identificado como Felipe Castro de la Paz, capitán del Acarey.
El último hallazgo de un marinero ocurrió el 3 de diciembre en Punta Bruja, era el capitán de la embarcación Vida, Mauricio Adrián Bibiano Ochoa, y fue entregado a sus familiares nueve días después.
El 15 de abril, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, y el nuncio apostólico, Joseph Spiteri, lanzaron una ofrenda floral por los marineros desaparecidos en la Virgen de los Mares y el Club de Yates, donde aún se ven muchos yates de grandes dimensiones hundidos.
El hermano de Abigail Andrade Rodríguez, la desaparecida hostess del yate Litos, Enrique Andrade Rodríguez, declaró ese día que hay dueños de embarcaciones hundidas que no han apoyado a los familiares desde el principio de la tragedia del huracán Otis.
Oficialmente son 52 personas fallecidas y 32 desaparecidas por el meteoro del 25 de octubre, 27 de ellas corresponden a marineros y cinco son vecinos de distintas colonias, uno de la 20 de Noviembre, tres de Nueva Era y una de El Pedregoso, arrastrados por las piedras y tierra que destruyeron sus casas.
Además de los marineros de yates privados, sigue extraviado el integrante de la Semar, Osvel Rogelio Melo Ayala, quien se encontraba esa noche en una draga que estaba cerca de la Base Naval con seis compañeros más, tres murieron y tres sobrevivieron.

 

Otis destruyó su casa mientras esperaba los cuerpos de sus nietos asesinados, recuerda

En la colonia Ampliación Barranca de la Laja donde aún hay casas con techos dañados por el huracán Otis Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

La señora Leticia Palacios, vecina de la colonia Ampliación Barranca de la Laja, fue damnificada por el huracán Otis. Ese día por la noche esperaba la llegada de los cuerpos de sus dos nietos, que fueron asesinados, para velarlos, cuando impactó el meteoro y derrumbó su casa.
Las intensas ráfagas de aire de más de 230 kilómetros por hora arrasaron con la madera y la lámina galvanizada, material con la que estaba construida su vivienda, y en la que vivía desde hace 35 años.
Ella y sus familiares tuvieron que refugiarse en la casa de una vecina, construida de concreto y que en ese momento se encontraba deshabitada. Debido a que la luz se había ido, usaron la lámpara de su teléfono celular para poder dirigirse a la vivienda a refugiarse.
“Estábamos todos parados, mojados, ahí estuvimos mojados porque ni ropa sacamos, con una cobijita se taparon a los niños más pequeños, ya hasta el otro día que empezamos a ver qué íbamos a comer, fueron a buscar jamón, pan. para comer, porque no teníamos nada”, dijo la señora Leticia Palacios.
A casi siete meses del huracán, ella tardó tres meses para volver a levantar su casa, compró lámina, madera, porque el apoyo que le dio el gobierno federal no le alcanzaba para hacerlo de concreto, y pidió un préstamo a la palabra, pero no se lo dieron.
La colonia Ampliación Barranca de La Laja, que está a espaldas de la Clínica 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social y del hospital Militar, a metros de su casa se encuentra un canal pluvial, que está sucio, escurre agua de drenaje y hay láminas.
Conforme platicaba de cómo vivió esa noche y madrugada del impactó del huracán, sus ojos empezaron a humedecerse hasta que soltó el llanto, “fue una cosa muy triste, pero a nosotros sí nos fue mal, lo que nos pasó con mis nietos, todavía no me puedo recuperar, hay ocasiones que me gana el llanto, me gana la tristeza de acordarme de mis nietos”.
“Se llevó mi casita que con mucho trabajo la construimos con mi esposo, la tuvimos que volver a levantar, mi marido y mi otro nieto”, contó, y mencionó que volvió a utilizar ese material porque “con el dinero que nos dieron, lo poquito se utilizó, porque no nos iba a alcanzar y teníamos que tener un lugar donde dormir”.
Recordó que su marido tenía un cuarto donde arreglaba televisores, es técnico, antes del huracán le habían llevado varias televisiones para arreglarlas, pero se dañaron con la lluvia, pero no recibió apoyo, “a pesar de que anduvimos buscando para que lo censaran”.
En la casa que se refugiaron esa noche del huracán estuvieron viviendo tres meses en lo que levantaron su nuevo hogar; en ese tiempo no había agua y les tocaba tener que acarrearla para poder lavar su ropa, trastes y para aseo personal.
“Como a los tres meses empecé a arreglar mi casita, no lo hice de material porque no me alcanzaron 43 mil pesos para construir, pensamos hacer un cuarto de aquel lado, para poder refugiarnos porque no se puede hacer, el material hasta la fecha lo están dando bien caro, en algunos lugares ya le bajaron, pero sigue estando caro”, platicó.
Esta consciente de que ya empezó la temporada de lluvias y que de acuerdo con Protección Civil del estado y del municipio se prevén que habrá huracanes fuertes, “esperamos que no sean como Otis, queremos hacer un cuarto de material, pero apenas nos alcanza para ir al día, confiamos en Dios que las lluvias no vengan muy fuertes”.
“Tenemos que seguir con nuestras vidas, aunque se dañaron todas nuestras pertenencias, los aparatos, todo lo tuvimos que tirar”, dijo y recordó que estuvo varios meses cocinando con leña, hasta que recibió los enseres domésticos que entregó el gobierno federal.
De los cuerpos de sus nietos, que habían sido levantados y hallados muertos, dijo que se los entregaron ocho días después del huracán y ya no los velaron los llevaron directo al panteón. “Los cuerpos de mis nietos no lo pudimos velar, estuvieron en El Quemado, ocho días, ahorita mis niños ya están descansando, ya no van a sufrir lo que nosotros con estos cambios de temperatura, y si llegan huracanes fuertes”.
En la colonia Ampliación Barranca de La Laja, hay viviendas a las que se les fueron las láminas y algunos ya arreglaron, incluso algunos no pusieron lámina galvanizada, sino ahora tipo teja, y otros le están echando colado de cemento para estar más asegurados.

Temen en Casas Homex inundaciones; el canal pluvial está azolvado desde Otis

Vecinos de la unidad habitacional Casas Homex, en Llano Largo, denunciaron que el canal pluvial está azolvado y temen que se desborde en esta temporada de lluvias.
El canal pluvial se ubica en la avenida principal de la unidad habitacional mencionada.
El canal pluvial mide aproximadamente dos metros de altura por uno de ancho, está lleno de maleza y con distintos desechos.
En el cauce hay botes de plástico, bolsas llenas de desechos, y además basura de los estragos de Otis.
El canal pluvial está a cinco metros aproximadamente de distancia de las viviendas.
En la zona suburbana les toca al gobierno federal y estatal el trabajo de desazolve de canales pluviales.
La vecina Flor Ubaldo López se quejó que las autoridades no han acudido a limpiar el canal pluvial principal de la unidad habitacional.
Reclamó que “ya estamos en temporada de lluvias y el canal sigue sucio desde el huracán Otis”.
Subrayó que los vecinos temen que haya desbordamiento de agua del canal pluvial, “no se vale que nos tengan en el olvido”.
“No hay la cultura de prevención, son omisas las autoridades, por eso hay desastres en Acapulco cada vez que llueve”, puntualizó.
El señor Gonzalo Benítez Piedra denunció que desde el huracán Otis no han ido a desazolvar el canal pluvial de Casas Homex.
Destacó que los habitantes temen que haya un desbordamiento de agua y se meta en sus casas en esta temporada de lluvias.
“Cómo es posible que no hagan su trabajo las autoridades, y dejen en el olvido a las personas, pero bien que vienen a pedir el voto en estas campañas electorales”, se quejó. (Argenis Salmerón).

 

Continúan los damnificados por el huracán Otis reconstruyendo sus casas en la colonia Panorámica

Casas destruidas por el huracán Otis y que fueron abandonadas por sus habitantes en la colonia Panorámica que toma su nombre de la espectacular vista de la bahía que tiene Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison

A casi siete meses del huracán Otis, damnificados de la colonia Panorámica, ubicada en la parte alta de la Infonavit Alta Progreso, continúan los trabajos de reconstrucción de sus casas donde utilizó todo el apoyo económico que dio el gobierno federal e incluso pidieron prestado.
La colonia tiene una vista espectacular de la bahía, pero el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público, viviendas con daños en los techos, y bajareques de madera colapsados. Uno de los accesos es por la calle Paseo de la Cañada, de la colonia Infonavit Alta Progreso, una zona cercana al parque El Veladero.
La señora Felipa Sánchez tiene más de 30 años viviendo en esa colonia; su casa tenía el techo de lámina y las paredes eran de concreto, pero con el huracán Otis una pared se colapsó porque le cayeron varios árboles.
El huracán Otis “fue mucho más feo que Paulina, estábamos aquí en la casa, vino un aire fuerte se llevó toda la lámina, fue horrible, si no nos hubiéramos salido a la mejor nos hubiéramos muerto, porque todas las láminas vinieron a dar aquí (al patio de su casa), no se podía pasar”, platica sentada en una silla de plástico en el patio de su vivienda.
Recordó que su madre, una adulta mayor y su suegra, que viven cerca, se fueron a refugiar en su casa, donde ella vive con su marido y su hijo, pero tampoco era lugar seguro, “porque toda la lámina ya se la había llevado el huracán”.
“Era tan feo el aire que se veía como rayos que caían del cielo, fue un segundo que nos salimos, fue rápido, mi suegra también se vinieron y rápido nos fuimos para otro lado porque si hubiéramos quedado otro rato nos hubiera caído todo, porque había árboles y todos se los llevó, había muchos palos de mango, todo cayó en el patio, fue muy rápido que nos salimos porque si no ya no estuviéramos aquí contándolo”, dijo.
Contó que fue un “terror” para ella y sus familiares el huracán “lo vivimos muy feo y nos quedamos como traumados, ahora hay que echarle ganas, vamos a seguir construyendo, la ayuda del gobierno aunque sea poquito nos sirvió, porque usted sabe que se le mete mucho dinero a una casa, lo que nos dio el gobierno fue un empujón, porque si hubiera estado otro gobierno ni siquiera nos hubieran dado nada”.
Cuando se salieron de su casa corrieron a refugiarse en el área del baño de una vivienda que está en construcción. Fue lo más cerca que les quedaba, no podían irse a otro lado porque el aire se los podía llevar. Porque también se les cayó la barda, “a mi suegra se le cayó la casa, se quedó sin casa, mi sobrina también, y no teníamos a donde irnos, así que tuvimos que empezar a limpiar, recogimos todas las láminas viejas que había para volver a construir de nuevo”.
“Quedamos como traumados, ayer (domingo en la noche) estaba pringando y mi nieto al escuchar los rayos me dice abuelita ya viene otro huracán, le dije no te asustes, esperemos en Dios que todo lo que han dicho no sea cierto, pero sólo Dios sabe”, dijo.
Su casa la está construyendo ahora de concreto, luego de recibir el dinero fue a las casas de materiales para surtirse de tabique, cemento, varilla para levantar su vivienda, porque ahora quiere un lugar donde sea más seguro para su familia y ella, “un lugar en donde nos podamos refugiar”.
“Porque no todos los vecinos te quieren ayudar, o echar la mano en una situación así, por ejemplo mi cuñado fue a pedir permiso a una vecina que su casa es de material y no quisieron darnos el apoyo, entonces le dije a mi marido, hay que construir de material, y pedimos dinero prestado, porque si nos dio el gobierno los 35 mil y los 8 mil, pero eso no iba a alcanzar ni para empezar, por eso pedimos prestado, nos endeudamos para hacer esto, porque si no lo hacíamos a dónde nos vamos a refugiar y tenemos que echarle ganas”.
Con su sombrero y su amarrador de alambre, le ayuda a su marido a construir su casa, van a hacer tres cuartos, para que puedan entrar los ocho miembros de su familia, “pero ya nos quiere agarrar el agua, porque aunque le echamos todas las pilas, no podemos acabar”.
“Nos tardamos porque no había material, y hasta que compramos el material, y luego que comparábamos precios, porque lo están dando más caro, porque antes del huracán había comprado porque hice las paredes de dos cuartitos, estaba más barato me salía en 8 mil el millar de tabicón, ¿ahora sabe cuánto está?, 10 mil u 11 mil el millar del tabicón y la varilla 300 pesos una, y la de tres octavos más de 200 pesos. ¡imagínese! ya no podemos construir, todo el material caro, ya no alcanza el dinero”, platicó.
Abundó que el albañil cobra caro y luego no hace bien el trabajo, “luego aparte te están cobrando por todo, ahorita, ya se hacer las cadenas, mi marido lo arma, yo soy la que los amarro, pero por eso estamos haciendo estos tres cuartos”.
Después del huracán su marido e hijos lo que han hecho es trabajar en la construcción de su casa. “Estamos agradecidos porque es el único gobierno que nos ha ayudado, porque ya ven que la presidenta que está aquí ¿cuándo se vino a parar aquí?, nunca ha dado la cara, ahorita como ya son las votaciones quieren más, cada quien que haga su lucha”.
“Si ya pasó un huracán categoría 5 qué nos esperamos, que venga otro igual o más peor, porque pues ahora nos quedamos sin árboles y los árboles siempre nos ayudan, porque nos dan oxígeno y sombra, además nos protegían, pero ahora el aire vendrá más peor”, opinó.
Ofelia Rodríguez también resultó afectada por el huracán, su casa era de madera y lámina galvanizada, pero el huracán se la llevó, su cama y sus muebles se dañaron.
Actualmente improvisó un bajareque, mientras terminan de construir su cuarto, el cual lo hizo con el apoyo que dio el gobierno federal y con un dinero que pidió prestado, le falta colar la loza, pero para eso necesita más dinero y material.
“Tengo mi casita, estoy contenta, aunque todavía le falta, le voy a poner mientras lámina”, dijo la vecina que mencionó: “el dinero que me dio el presidente lo invertí para mi casa”.
Recordó que ese día que impactó el huracán su hijo, quien se encontraba trabajando, le dijo que se saliera y que buscara un lugar seguro porque “venía feo, yo todavía estaba acostada, eran las 11 de la noche, cuando vi que se llevó un pedazo de techo”, corrió a la casa de su hijo, donde estaba su nuera para refugiarse.
A “ella también se le voló todo, y tuvimos que correr hacia otro lado, porque no estábamos seguras, yo no quería creer que vendría feo, cuando las láminas empezaron a volar, todo eso hizo feo, los árboles se trozaron, hizo muy feo”.
En un barranco, en esa misma colonia Panorámica está la casa del señor Juan Manuel Acosta, un adulto mayor que vive solo. Su vivienda la reconstruyó nuevamente de madera y lámina, porque después de que el huracán la destruyó estaba durmiendo bajo una lona. Con ayuda de otra persona, fue que empezó a levantar su casa.
Recordó que durante el impacto del huracán, volaron las láminas, se cayeron unos árboles en su predio y como pudo se salió, toda la noche la pasó debajo de un puente que está en la barranca. Aunque sus vecinos le decían que se fuera a refugiar y le alumbraban con focos no podía moverse de donde estaba, porque las láminas volaban y los árboles se caían.
“Sentí que no iba a vivir, fue increíble, no sentí miedo, tres veces me levantó el aire, pero no me llevó porque me sostuve de las ramas”, dijo, mientras mostraba su casita que hizo con madera y láminas reutilizadas que se volaron de otras viviendas, mientras que levanta las paredes de lo que será su casa de material.
En la colonia hay casas que las están arreglando por los daños que tuvieron con el huracán, y árboles que se le cayeron algunas ramas ya están retoñando. Sin embargo, hay viviendas que se dañaron y que no han sido reparadas, algunas casas de madera colapsaron.

 

Reconstruyen sus hogares con sus propias manos

Los vecinos de la colonia Panorámica, ubicada arriba del Infonavit Alta Progreso y colindante con el parque El Veladero, han gastado todo el dinero que el gobierno federal les entregó en la reparación de sus hogares que Otis afectó. Ahí, ante una vista espectacular de la bahía, el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público y las viviendas muestran daños en los techos. En la imagen, la señora Felipa Sánchez y su esposo, damnificados por el huracán, en la labor de reconstrucción de su casa Foto: Carlos Carbajal

Continúan los damnificados por el huracán Otis reconstruyendo sus casas en la colonia Panorámica

Invierten el dinero entregado por el gobierno federal, pero es insuficiente, por lo que han pedido prestado para conseguir material y mano de obra

Aurora Harrison

A casi siete meses del huracán Otis, damnificados de la colonia Panorámica, ubicada en la parte alta de la Infonavit Alta Progreso, continúan los trabajos de reconstrucción de sus casas donde utilizó todo el apoyo económico que dio el gobierno federal e incluso pidieron prestado.
La colonia tiene una vista espectacular de la bahía, pero el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público, viviendas con daños en los techos, y bajareques de madera colapsados. Uno de los accesos es por la calle Paseo de la Cañada, de la colonia Infonavit Alta Progreso, una zona cercana al parque El Veladero.
La señora Felipa Sánchez tiene más de 30 años viviendo en esa colonia; su casa tenía el techo de lámina y las paredes eran de concreto, pero con el huracán Otis una pared se colapsó porque le cayeron varios árboles.
El huracán Otis “fue mucho más feo que Paulina, estábamos aquí en la casa, vino un aire fuerte se llevó toda la lámina, fue horrible, si no nos hubiéramos salido a la mejor nos hubiéramos muerto, porque todas las láminas vinieron a dar aquí (al patio de su casa), no se podía pasar”, platica sentada en una silla de plástico en el patio de su vivienda.
Recordó que su madre, una adulta mayor y su suegra, que viven cerca, se fueron a refugiar en su casa, donde ella vive con su marido y su hijo, pero tampoco era lugar seguro, “porque toda la lámina ya se la había llevado el huracán”.
“Era tan feo el aire que se veía como rayos que caían del cielo, fue un segundo que nos salimos, fue rápido, mi suegra también se vinieron y rápido nos fuimos para otro lado porque si hubiéramos quedado otro rato nos hubiera caído todo, porque había árboles y todos se los llevó, había muchos palos de mango, todo cayó en el patio, fue muy rápido que nos salimos porque si no ya no estuviéramos aquí contándolo”, dijo.
Contó que fue un “terror” para ella y sus familiares el huracán “lo vivimos muy feo y nos quedamos como traumados, ahora hay que echarle ganas, vamos a seguir construyendo, la ayuda del gobierno aunque sea poquito nos sirvió, porque usted sabe que se le mete mucho dinero a una casa, lo que nos dio el gobierno fue un empujón, porque si hubiera estado otro gobierno ni siquiera nos hubieran dado nada”.
Cuando se salieron de su casa corrieron a refugiarse en el área del baño de una vivienda que está en construcción. Fue lo más cerca que les quedaba, no podían irse a otro lado porque el aire se los podía llevar. Porque también se les cayó la barda, “a mi suegra se le cayó la casa, se quedó sin casa, mi sobrina también, y no teníamos a donde irnos, así que tuvimos que empezar a limpiar, recogimos todas las láminas viejas que había para volver a construir de nuevo”.
“Quedamos como traumados, ayer (domingo en la noche) estaba pringando y mi nieto al escuchar los rayos me dice abuelita ya viene otro huracán, le dije no te asustes, esperemos en Dios que todo lo que han dicho no sea cierto, pero sólo Dios sabe”, dijo.
Su casa la está construyendo ahora de concreto, luego de recibir el dinero fue a las casas de materiales para surtirse de tabique, cemento, varilla para levantar su vivienda, porque ahora quiere un lugar donde sea más seguro para su familia y ella, “un lugar en donde nos podamos refugiar”.
“Porque no todos los vecinos te quieren ayudar, o echar la mano en una situación así, por ejemplo mi cuñado fue a pedir permiso a una vecina que su casa es de material y no quisieron darnos el apoyo, entonces le dije a mi marido, hay que construir de material, y pedimos dinero prestado, porque si nos dio el gobierno los 35 mil y los 8 mil, pero eso no iba a alcanzar ni para empezar, por eso pedimos prestado, nos endeudamos para hacer esto, porque si no lo hacíamos a dónde nos vamos a refugiar y tenemos que echarle ganas”.
Con su sombrero y su amarrador de alambre, le ayuda a su marido a construir su casa, van a hacer tres cuartos, para que puedan entrar los ocho miembros de su familia, “pero ya nos quiere agarrar el agua, porque aunque le echamos todas las pilas, no podemos acabar”.
“Nos tardamos porque no había material, y hasta que compramos el material, y luego que comparábamos precios, porque lo están dando más caro, porque antes del huracán había comprado porque hice las paredes de dos cuartitos, estaba más barato me salía en 8 mil el millar de tabicón, ¿ahora sabe cuánto está?, 10 mil u 11 mil el millar del tabicón y la varilla 300 pesos una, y la de tres octavos más de 200 pesos. ¡imagínese! ya no podemos construir, todo el material caro, ya no alcanza el dinero”, platicó.
Abundó que el albañil cobra caro y luego no hace bien el trabajo, “luego aparte te están cobrando por todo, ahorita, ya se hacer las cadenas, mi marido lo arma, yo soy la que los amarro, pero por eso estamos haciendo estos tres cuartos”.
Después del huracán su marido e hijos lo que han hecho es trabajar en la construcción de su casa. “Estamos agradecidos porque es el único gobierno que nos ha ayudado, porque ya ven que la presidenta que está aquí ¿cuándo se vino a parar aquí?, nunca ha dado la cara, ahorita como ya son las votaciones quieren más, cada quien que haga su lucha”.
“Si ya pasó un huracán categoría 5 qué nos esperamos, que venga otro igual o más peor, porque pues ahora nos quedamos sin árboles y los árboles siempre nos ayudan, porque nos dan oxígeno y sombra, además nos protegían, pero ahora el aire vendrá más peor”, opinó.
Ofelia Rodríguez también resultó afectada por el huracán, su casa era de madera y lámina galvanizada, pero el huracán se la llevó, su cama y sus muebles se dañaron.
Actualmente improvisó un bajareque, mientras terminan de construir su cuarto, el cual lo hizo con el apoyo que dio el gobierno federal y con un dinero que pidió prestado, le falta colar la loza, pero para eso necesita más dinero y material.
“Tengo mi casita, estoy contenta, aunque todavía le falta, le voy a poner mientras lámina”, dijo la vecina que mencionó: “el dinero que me dio el presidente lo invertí para mi casa”.
Recordó que ese día que impactó el huracán su hijo, quien se encontraba trabajando, le dijo que se saliera y que buscara un lugar seguro porque “venía feo, yo todavía estaba acostada, eran las 11 de la noche, cuando vi que se llevó un pedazo de techo”, corrió a la casa de su hijo, donde estaba su nuera para refugiarse.
A “ella también se le voló todo, y tuvimos que correr hacia otro lado, porque no estábamos seguras, yo no quería creer que vendría feo, cuando las láminas empezaron a volar, todo eso hizo feo, los árboles se trozaron, hizo muy feo”.
En un barranco, en esa misma colonia Panorámica está la casa del señor Juan Manuel Acosta, un adulto mayor que vive solo. Su vivienda la reconstruyó nuevamente de madera y lámina, porque después de que el huracán la destruyó estaba durmiendo bajo una lona. Con ayuda de otra persona, fue que empezó a levantar su casa.
Recordó que durante el impacto del huracán, volaron las láminas, se cayeron unos árboles en su predio y como pudo se salió, toda la noche la pasó debajo de un puente que está en la barranca. Aunque sus vecinos le decían que se fuera a refugiar y le alumbraban con focos no podía moverse de donde estaba, porque las láminas volaban y los árboles se caían.
“Sentí que no iba a vivir, fue increíble, no sentí miedo, tres veces me levantó el aire, pero no me llevó porque me sostuve de las ramas”, dijo, mientras mostraba su casita que hizo con madera y láminas reutilizadas que se volaron de otras viviendas, mientras que levanta las paredes de lo que será su casa de material.
En la colonia hay casas que las están arreglando por los daños que tuvieron con el huracán, y árboles que se le cayeron algunas ramas ya están retoñando. Sin embargo, hay viviendas que se dañaron y que no han sido reparadas, algunas casas de madera colapsaron.