Se reactivan los servicios en la tiendas y restaurantes afectados por el huracán Otis

La tienda y restaurante Sanborns del centro, que ya reabrió Foto: Carlos Carbajal

A más de 100 días del huracán Otis negocios que resultaron afectados por el meteoro y por el saqueo reabrieron sus puertas al público, uno de ellos es la tienda y restaurante Sanborns del Centro y el restaurante Vips de plaza Galerías Acapulco.
En ambos lugares decenas de ciudadanos y turistas acudieron y celebraron que poco a poco reabran los establecimientos y que se reactive la fuente de trabajo de las personas.
“Ya abrimos”, se lee tanto en el restaurante como en la tienda, ambos establecimientos fueron remodelados luego de los daños que sufrieron provocados por los fuertes vientos del meteoro, y en el caso de la tienda la afectación por el robo de mercancía.
La tienda Sanborns, ubicada en el Centro de la ciudad, reabrió el sábado, aunque le falta mercancía y aire acondicionados, pero ya está dando servicio a sus clientes. El área de restaurante al mediodía estaba llena.
Algunas personas acudieron en busca de libros, otros para comprar en el área de panadería, en el área de perfumes, bolsas y otros nada más acudieron para distraerse y ver cómo había quedado después de la remodelación que se hizo por el daño del huracán.
Ramiro, cliente de la tienda, dijo: “se siente bonito que haya un lugar donde comprar libros y vamos a buscar cuáles están”, además dijo que es bueno que se estén abriendo negocios, que eso ayuda a que las personas se incorporen a sus trabajos y la economía mejore.
Aunque todavía falta mercancía como en el área de ropa y de venta de artículos de playa. Uno de los trabajadores comentó que el miércoles es cuando llegan más productos y para el viernes habrá un poco más de variedad y “estará más surtido”.
En tanto que el restaurante Vips, que se ubica en la plaza Galerías Acapulco, también desde hace unos días empezó a dar servicio, el área que se remodeló en su totalidad se ve más moderna y amplía; ayer en la mañana y parte del mediodía había varios comensales.
Tanto trabajadores como clientes celebraron que ya se haya abierto al público, los primeros porque con ellos se reactiva su fuente de empleo e ingreso. (Aurora Harrison)

 

Atienden bomberos seis incendios; van a complicarse por la falta de vegetación que dejó Otis, alerta PC

Seis reportes de incendios fueron atendidos este lunes por trabajadores de la Coordinación de Protección Civil y Bomberos, entre ellos, uno en un basurero clandestino en la unidad habitacional El Coloso, así como la quema de pastizal en el poblado de El Kilómetro 30, otro en una casa y de un transformador.
El coordinador de Protección Civil y Bomberos, Efrén Valdez Ramírez, advirtió que los incendios en pastizales podrían complicarse más, debido a la temperatura, “hace más calor debido a la falta de vegetación” por los daños del huracán Otis.
A las 8 de la noche, consultado vía telefónica, dijo que por la tarde, el área de Bomberos recibió una llamada alertando que en El Coloso, por donde se encuentra la tienda Parisina, había un incendio de basura con escombro y que se estaba complicando, porque se tenían que remover con maquinaria pesada, para poder controlar el siniestro.
Sostuvo que se solicitó el apoyo de la Marina y de maquinaria pesada, para que el personal de Bomberos, que acudió a atender el llamado, pudiera controlar el fuego.
“Conforme vayan pasando las semanas se va a ir complicando más, son normales los incendios en pastizales, pero en esta ocasión se agravan por la temperatura. El calor es más alto por la falta de vegetación, (por eso) es que se siente más calor”, dijo el funcionario.
Abundó que también, a pesar de que no es competencia del municipio sino de la Comisión Nacional Forestal, se atendió el llamado de habitantes del poblado El Kilómetro 30, por un incendio en un pastizal en el cerro El Torril, cerca de la cementera.
“Hacemos lo que nos pide la población, pero ahí son pastizales y es competencia de Conafor”, dijo el funcionario, quien mencionó que también se atendió un incendio en una casa abandonada en la calle Corregidora de la colonia Morelos. (Aurora Harrison).

Permanecen las huellas del impacto de Otis en las colonias Carabalí y Cuauhtémoc

Cables telefónicos tirados en la avenida Diego Hurtado de Mendoza Foto: Argenis Salmerón

Argenis Salmerón

Cables tirados de teléfono, polvo, escombro en banquetas y baja señal de telefonía celular son los estragos que dejó el impacto del huracán Otis en las colonias Carabalí y Cuauhtémoc.
Los vecinos argumentaron que intensificaron la remodelación de sus casas, porque los “Servidores de la Nación” están verificando los avances de la reconstrucción.
En la avenida Diego Hurtado de Mendoza hay cables tirados de teléfono y de empresas de Internet, además de una polvareda.
En la calle Almendros hay cables de teléfono y escombros en la banqueta que sacan los vecinos que reconstruyen sus viviendas.
También hay polvareda y trozos de árboles que fueron colapsados por los fuertes vientos del huracán Otis.
Mientras que en las calles 10, 11, 12 y Santa Cruz hay escombros en las banquetas que obstruyen el paso de los peatones.
En la calle 10 hay montones de cascajo de construcción afuera de las casas y algunos montones de basura.
De igual manera en la calle 11 hay montones de escombro en diferentes puntos, además faltan lámparas en los postes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
En la calle 12 se constató que también hay cables tirados inservibles de Telmex y de Izzi de más de 10 metros de distancia, así como montones de escombros.
Los vecinos se quejaron que todavía padecen los estragos del huracán Otis después de tres meses que azotó a Acapulco.
Coincidieron que recogen constantemente los desechos, sin embargo las personas siguen limpiando o reparando sus casas.
Indicaron que están redoblado esfuerzos para rehabilitar los daños de las casas, porque aseguraron que los “Servidores de la Nación” están supervisando los avances.
Manifestaron que es baja la señal de teléfono celulares de las diferentes compañías y cuando se va la energía eléctica se pierde la conexión.
Aseguraron que durante la rapiña después del huracán Otis, las personas se robaron los generadores de energía de las antenas que mandan la señal.

 

Bloquean la Costera para exigir que se les cense como damnificados por el huracán Otis

Personas afectadas por el huracán Otis y que no fueron censadas en el bloqueo que por unos minutos realizaron en la Costera, frente al Centro de Convenciones Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison

Vecinos de diferentes colonias bloquearon unos 10 minutos la avenida Costera, frente al Centro de Convenciones. para exigir su incorporación al censo de damnificadas por el huracán Otis y recibir los apoyos del gobierno federal.
El sábado a las 11 de la mañana los vecinos empezaron a llegar al Centro de Convenciones y aunque fueron atendidos por el delegado de Gobernación del estado, Osiel Morales Nava, quien ofreció gestionar una reunión con autoridades federales, decidieron bloquear.
Se quejaron porque no hay información oficial de qué pasará con aquellos que se registraron vía telefónica, porque temen que no les den los apoyos ante la cercanía de la veda electoral por la proximidad de las campañas.
Héctor Mesino Cortés dijo: “no se quieren comprometer a lo que es un censo y sabíamos que en un momento esto iba a pasar porque después de que fuimos registrados vía telefónica acudimos a cada uno de los puntos y nos dijeron que no era necesario, que nos iban a llamar, pero no lo van a hacer porque viene la veda electoral”.
Abundó que todavía hay personas que no han sido censadas y advirtieron que harán más movilizaciones para presionar y obtener los apoyos antes de que comience la veda electoral.
“Todos los que estamos aquí nos damos cuenta de que hemos sido engañados”, declaró Mesino Cortés.
Los inconformes denunciaron que la línea telefónica de Bienestar dejó de funcionar y los “Servidores de la Nación” emiten versiones opuestas sobre qué pasará con los rezagados del censo.
Sergio Luis López dijo: “nuestro temor es que nos cancelen el registro y los ‘Servidores de la Nación’ son herméticos no dan ninguna información a nuestras dudas que son válidas porque perdimos todo y no creo que seamos los únicos”.

 

Marchan damnificados censados en la Costera porque aún no reciben los apoyos federales

Vecinos de diferentes colonias de Acapulco en el bloqueo intermitente en la avenida Costera cerca de la Base Naval, para denunciar que a pesar de haber sido censados por afectaciones del huracán Otis, no les entregaron los apoyos económicos ni enseres domésticos Foto: Carlos Carbajal

Jacob Morales Antonio

Damnificados por el huracán Otis que fueron censados por los “Servidores de la Nación”, pero no han recibido los apoyos federales, marcharon por la avenida Costera, para exigir a la secretaria de Bienestar federal, Adriana Montiel Reyes, ser atendidos y que se les entregue la ayuda.
Unos 40 damnificados de diferentes colonias de Acapulco se reunieron en el módulo desmantelado de la Secretaría de Bienestar en el Centro de Convenciones y marcharon hacia las instalaciones de la Décimo Segunda Región Naval donde entregaron un escrito, debido a que es ahí donde está el centro de mando de atención a los damnificados por el huracán.
A las 10:30 de la mañana la marcha salió del Centro de Convenciones en dirección a la Base Naval, en las pancartas se leía “Bienestar queremos solución a incidencias” y “Adriana Montiel Reyes queremos solución para los censados y no fuimos apoyados”.
Uno de los afectados que no ha recibido la ayuda federal de limpieza de 8 mil pesos, de reconstrucción que va de 30 a 60 mil pesos, enseres y despensa, es el señor Lorenzo Juárez Cahua de Altos del Miramar, quien tuvo pérdida total de su casa, así como en el restaurante que tiene con otros compañeros conformados en una sociedad cooperativa en Puerto Marqués. “Nos tienen marginados, yo siento que aquí hay algo que no me parece”.
Contó que él fue censado el 30 de octubre, y los trabajadores federales que acudieron incluso grabaron los daños en su vivienda, y cuando comenzaron a hacer los pagos acudió a los módulos donde le indicaron que en su CURP resultó no apto para la ayuda, y así como él hay más de 200 afectados.
El hombre indicó que su caso fue revisado en el módulo que está en los predios del Club de Golf de la zona Diamante, donde le comentaron que en enero le hablarían para que recibiera su ayuda, pero terminó el mes y no le han llamado, y ahora no hay donde pedir información.
El hombre de 66 años expresó que debido al exceso de trabajo que hubo por parte de los “Servidores de la Nación” hubo quienes no fueron ingresados al sistema, además de que algunos no estaban capacitados.
Otro afectado es José Guadalupe Tacuba Román, quien vive en la colonia Los Órganos, indicó que sí recibió la ayuda de limpieza, pero no de reconstrucción a pesar de que su vivienda tuvo daños severos, y reclamó que hubo gente que no tuvo daños en sus casas y ya se les dieron todos los apoyos. “¿De qué se trata esto?, quiero pensar que los señores que censaron o fueron sobornados, porque hubo personas que recibieron los tres apoyos sin tener daños”.
Dijo que son más de 200 personas las afectadas que están en la misma situación, de que fueron censados, se les dio un folio y el cintillo, pero en el sistema aparecen como no aptos para ser beneficiados pese a que los “Servidores de la Nación” hasta tomaron fotografías de sus viviendas.

 

Sigue sin reparar el Ayuntamiento los semáforos a más de tres meses de Otis

Karina Contreras

Han pasado más de tres meses y el Ayuntamiento de Acapulco no ha reparado los semáforos de la avenida Costera y tampoco se ha regularizado la recolección de basura porque todavía se pueden ver montones en las calles y siguen cables de Telmex tirados.
Hay zonas que reportan la falta de energía por horas como este jueves en la zona Diamante, donde vecinos del fraccionamiento Generación 200 frente al Fórum Mundo Imperial, se quejaron que desde las 3 de la mañana se quedaron sin servicio y llevaban más de 10 horas sin que la Comisión Federal de Electricidad lo arregle.
Otros vecinos señalaron que desde el paso del huracán el servicio ha sido irregular y con muchos apagones, generando daños a sus electrodomésticos.
Otro de los problemas que dejó Otis fue el dañó a los semáforos como ocurre con los ubicados a lo largo de la avenida Costera, que no han sido reparados y las personas tienen que pasar corriendo, pero es muy difícil hacerlo porque muy pocos automovilistas ceden el paso a los transeúntes.
Incluso en redes sociales han cuestionado al gobierno municipal si es más importante hacer conciertos, en referencia a los de los próximos días de la Familia Aguilar, encabezados por Pepe Aguilar y por el que se dice que el Ayuntamiento pagó 8 millones de pesos, o reparar los semáforos.
El problema de la basura todavía sigue y algunos residuos son desde el paso del huracán Otis en Acapulco en octubre pasado. Un montón de basura se encontraba este jueves en Las Cruces, en el cruce de la desviación hacia el Centro, donde hay varias bolsas negras con desechos generando mal olor.

 

Siguen colgados los cables en las calles de la ciudad al cumplirse 100 días del huracán Otis

Los trabajos de remodelación en la plaza Quebec, tres meses después de ser afectada por el huracán Otis a días de haber sido inagurada Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Transeúntes de la avenida Cuauhtémoc tienen que esquivar los cables que siguen colgados de los postes de luz después de más de tres meses del paso del huracán Otis y que no han sido acomodados o retirados de las banquetas.
Durante un recorrido de El Sur a mediodía de ayer se pudo constatar que algunos cables llegan hasta la cabeza de los vecinos de Acapulco que caminaban por la banqueta del área de Las Anclas, con la sospecha de prevenir algún accidente si es que los llegaran a tocar.
La falta de recolección de basura prevalece y aumenta con los pedazos largos de cables que permanecen arrumbados en las esquinas o en algunas calles de distintas colonias, a pesar de la reinstalación del servicio eléctrico por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y las compañías privadas de telefonía e Internet.
Y es que el meteoro del 25 de octubre hizo estragos en los postes de energía eléctrica que cayeron por los fuertes vientos que alcanzaron los 300 kilómetros por hora, a muchos automóviles les cayeron encima los postes y la sociedad acapulqueña quedó sin luz, algunas colonias hasta por un mes.
La devastación fue respondida inmediatamente por empleados de la CFE que vinieron de otros estados del país para auxiliar en la emergencia provocada por el huracán categoría 5 y rápidamente subían a los postes y arreglaban el daño; pero era bastante la devastación y los trabajadores tardaron en completar su cometido.
Después vinieron los trabajadores de las empresas privadas de telefonía e Internet que acudieron también al auxilio del municipio y reinstalaron sus servicios, aunque persisten las quejas de muchos usuarios que aún no cuentan con Internet, cable de televisión o teléfono porque las empresas no han acudido a su colonia.
Ayer se cumplieron 100 días del paso del huracán Otis que golpeó Acapulco, Coyuca de Benítez y San Marcos, y una de las consecuencias más visibles en los espacios públicos de Acapulco son los cables que cuelgan de los postes de luz y entorpecen el trayecto de los transeúntes.
Un ingeniero electricista consultado al respecto, consideró, sin embargo, que estos cables no representan algún riesgo físico si los vecinos del municipio los llegaran a tocar porque posiblemente pertenezcan a las empresas de telefonía e Internet, y no a la CFE, que sí traen consigo una carga eléctrica que sí podría afectar a las personas.
El ingeniero electricista acotó su comentario a tener más precisión sobre el origen de estos cables, si es que son de la empresa pública de energía o de alguna compañía privada que los abandonó en las calles, pero que es más probable que sean de esta última porque no se ha difundido algún percance hasta el momento.
Antes del huracán Otis, muchas calles de Acapulco ya padecían el problema de cables colgados casi a ras de piso o simplemente tirados en las banquetas, y se complicaba aún más porque la CFE se deslindaba de recoger estos cables si correspondían a las empresas privadas; todo ello se agravó después del meteoro.

Amplían excluidos del censo la protesta y toman el sistema de captación Papagayo II

Argenis Salmerón

Vecinos de siete comunidades de la zona rural de Acapulco, extendieron su protesta hacia el sistema de captación Papagayo II y lo tomaron como el que mantienen el sistema Papagayo I desde hace 10 días por falta de censo del gobierno federal, luego de más tres meses del huracán Otis.
Los inconformes aseguraron que por falta de atención de los tres órdenes de gobierno, hoy en la mañana se tomó el sistema de captación Papagayo II, ubicado en el poblado de Salsipuedes.
Añadieron que ahora tienen tomados los dos sistemas de captación que abastecen de agua al municipio de Acapulco.
Afirmaron que fueron afectados por el huracán Otis y que el delegado federal de los programas sociales en Guerrero, Iván Hernández Díaz, constató en un recorrido los daños en las viviendas.
Las comunidades que no fueron censadas son Cruces de Cacahuatepec, El Rincón, Ranchito, Carrizo, Garrapatas, Aguacaliente y Amatillo.
En declaraciones por teléfono, una vecina que no dio su nombre dijo que ayer por falta de atención de las autoridades tomaron el sistema de captación Papagayo II, en la comunidad de Salsipuedes.
Añadió que desde hace 10 días mantienen tomado el sistema de captación Papagayo I, en la comunidad de El Rincón para exigir ser censados.
Reclamó que ninguna autoridad de los tres órdenes de gobierno se ha acercado a atender a los vecinos de las siete comunidades damnificadas por el huracán Otis.
“La gente está molesta y cansada y más porque miraron que Iván Hernández declaró que no habrá apoyos para nosotros porque no hubo daños, pero es mentira hay casas dañadas”.
Contó que el delegado federal de los programas sociales en Guerrero, Iván Hernández Díaz, acudió a las comunidades para constatar los daños en las viviendas.
Indicó que después hicieron algunos registros de apoyo para dar el dinero de limpieza y primera para para la reconstrucción, pero “lo cortaron de tajo”.
Criticó que en la entrega de la primera parte de la reconstrucción firmaron el sobre amarillo por 17 mil 500 pesos, pero tenía 10 mil pesos, “son una de las inconsistencias que había, no se vale”.
“Después mandaron a traer a los puros comisarios bajita la mano y después que nos iban a dar 8 mil pesos, los enseres y la media cuponera por eso la molestia”, puntualizó.
Sostuvo que los manifestantes que tomaron los dos sistemas de captación los están dejando fuera del beneficio que ofreció el gobierno federal.
Declaró que los vecinos de las comunidades de Apalani y El Campanario, que están cerca del municipio de San Marcos, fueron beneficiados con el censo.

 

Sigue la ciudad con problemas de basura, agua potable, señal de teléfono e Internet

Ramón Gracida Gómez

Montones de basura, agua potable intermitente y señal de teléfono e Internet débil o inexistente son algunos de los problemas que padecen distintas colonias de Acapulco e incluso zonas cercanas a la avenida Costera, como consecuencias del impacto del Otis hace más de tres meses.
En un recorrido de El Sur en la colonia Centro, se apreció el acumulamiento de basura en la calle Lerdo de Tejada, cerca del edificio del Ayuntamiento viejo, atrás de la catedral de Nuestra Señora de la Soledad en el Zócalo. Al mediodía de este miércoles había bolsas de basura esparcidas sobre la banqueta.
Otro punto de acumulación de basura se encuentra a lo largo de la calle Manuel Gómez Morín, del fraccionamiento Magallanes, que se encuentra a un costado del parque Papagayo y conecta a las avenidas Cuauhtémoc y Costera; troncos tumbados por el huracán Otis se encuentran inamovibles desde el comienzo de la catástrofe y los transeúntes han aprovechado este tiradero de madera para depositar su propia basura.
En las mañanas, como la de ayer, se pueden encontrar trabajadores de la compañía telefónica IZZI sobre la misma banqueta, sin que ningún de ellos se inmute del hedor de la basura y el mal aspecto que da a esta zona turística, donde también se estacionan los camiones foráneos y los visitantes acuden a los restaurantes del parque Papagayo.
La escondida calle Gonzalo Gómez, que es una curva por la que se entra desde la avenida Costera, donde hace varios años estaba la sucursal de Blockbuster, y desemboca en la calle Gómez Morín, padece tal ausencia de recolección de basura que el montón de bolsas que se encuentra precisamente en la curva tiene aún cal, señal del intento de control oficial por la acumulación de desperdicios en las primeras semanas después de Otis.
La parte baja de Hornos Insurgentes tiene problemas de agua potable porque trabajadores del Ayuntamiento están introduciendo una nueva tubería en la calle Cerro Azul, que es la continuación de avenida Solidaridad para desembocar en la avenida Cuauhtémoc, del lado de un desolado edificio del PRI.
Por ello, la recolección de basura ha sido deficiente en las últimas semanas en comparación con el restablecimiento que había logrado la dirección de Saneamiento Básico en diciembre, después de las primeras semanas difíciles del meteoro del 25 de octubre.
Las empresas telefónicas no han llegado a restablecer el servicio en ciertas casas, por lo que los usuarios han decidido cambiar a Telmex, aunque tampoco ha llegado, contaron vecinos del fraccionamiento, en partes más arriba del mismo fraccionamiento de clase media y siguen presentes los problemas de recolección de basura en la esquina de las calles Tesoro Perdido y Pénjamo, cerca del restaurante de comida rápida Kentucky de la avenida Ruiz Cortines.
En un punto más alto de Acapulco, en la colonia Francisco Villa, el servicio de agua es intermitente, sólo surten agua una vez por semana, por lo que los vecinos de esta parte alta de Acapulco tienen que acumular el líquido en tambos o en su Rotoplas.
Algunas partes de la colonia Progreso, como la avenida Durango, cerca de la Universidad Español, aún tienen problemas de señal de teléfono, que dificulta las llamadas por celular en ciertos momentos del día.

 

Muestra aún el barrio de La Guinea los estragos que dejó a su paso el huracán Otis

Ramón Gracida Gómez

La Guinea, uno de los barrios históricos de Acapulco, refleja aún los estragos del huracán Otis con casas derrumbadas, muros caídos y techos dañados que no han sido reparados después de más de tres meses, y testimonios de vecinos dan cuenta de la precarización después del meteoro.
Enclavado en un punto alto del centro del municipio, en el cerro de La Mira, este barrio histórico del municipio es un laberinto de callejones históricos y casas antiguas, que esconden la pobreza de sus habitantes, quienes padecieron los fuertes vientos del huracán categoría 5 y aún experimentan sus consecuencias.
Es el caso de Juan Pablo Atrisco, su esposa y sus dos hijas menores de edad que vivieron el Otis en otra casa y cuando regresaron a su hogar al día siguiente vieron que un muro del cuarto que es a su vez recámara, sala y cocina, se cayó y el techo de láminas voló hacia alguna parte que no ubican.
La cama está en un rincón y funge también como sala, y la pared pudo haber caído encima de ellos si hubieran estado ese día, resaltó la esposa de Juan. Otros vecinos, añadió, también salieron huyendo mientras arreciaba el huracán y se tenían que abrazar para que no se los llevara el viento.
Y es que la bahía se ve de frente, sin ningún edificio que tape la ventisca, lo que permite tener un momento fresco y no caluroso como en otras partes de Acapulco, que sufre el sol, aún más después de la pérdida de árboles a lo largo del municipio, sobre todo en las zonas cercanas al mar.
Juan Pablo ha reconstruido poco a poco su casa, pero enfatizó en diversas ocasiones durante la plática de ayer que el material es escaso y no ha podido completar su cometido, y en los días que llovió después del meteoro del 25 de octubre se volvieron a mojar sus pertenencias y todos los integrantes de la familia.
Juan Pablo agregó que otro problema que se añade a la falta de material es el cansancio que siente en su cuerpo porque tuvo o tiene dengue; lo adjudicó a que su casa aún sigue muy abierta sin una pared y algunas partes del techo siguen descubiertas: sin una intención de por medio, un cuadro se forma como una ventana para mirar la inmensidad del océano Pacífico.
El Sur recorrió algunas calles y andadores y se encontró con una operación policial que se llevó a cabo mientras trabajadores del Ayuntamiento de Acapulco avanzaban en su labor de prevención del mosquito del dengue, como parte de la campaña para reducir la incidencia que se percibe en la cantidad de enfermos.
Fue apenas el lunes pasado que la alcaldesa, Abelina López Rodríguez, recorrió esta zona del Acapulco Tradicional para dar inicio a la fumigación y abatización del mosquito que genera dengue; pero resulta difícil el control cuando el servicio de agua potable no llega.
La esposa de Juan Pablo ni se acordó cuánto tiempo llevan sin el servicio, sólo alcanzó a decir que son aproximadamente dos semanas.
Sin algún hecho violento reciente, el mote de zona insegura es perceptible en el andar por caminos estrechos y solitarios de los barrios históricos; sólo se pudo ver una pequeña tienda que reunía a vecinos para tomar una cerveza o platicar sobre los problemas que les aquejan, sentados bajo una sombra de una pequeña lona.
Un mural color azul, con unas figuras que dan la impresión de seres humanos y con un letrero que dicta Barrios La Guinea y Los Tepetates, ambos colindantes, muestra un intento de identidad de estos barrios históricos, renombrados por mantener la parte más antigua del Acapulco urbano.
En la calle Puebla, una vivienda destaca por su fachada antigua, el cuidador de la edificación dijo que por lo menos tiene 100 años, es conocida como La Iglesita, y sufrió algunos daños por el temblor de 2021. El adulto mayor sólo alcanzó a decir que se sintió fuerte el huracán Otis.
Las investigadoras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), María Elisa Velázquez y Ethel Correa, sugieren en su ensayo Negros, morenos y chinos en Acapulco colonial: diversidad cultural y perspectivas de análisis, que posiblemente el barrio La Guinea deba su nombre a la Nueva Guinea, isla de Oceanía, en el contexto de tráfico de esclavos Filipinas-Acapulco en el periodo de la Colonia.
Juan Pablo prevé que la situación económica se puede complicar, él trabaja como prestador de servicios turísticos en playa Icacos; “ya le dije a mi mujer que aunque sea vamos a comer arroz y frijoles”. Acudió por sus 12 despensas y aún no recibe los enseres domésticos.
Juan Pablo calculó unos 15 minutos caminando desde su casa para llegar al Fortín Álvarez, almacén de pólvora construido a finales del siglo XVIII y escenario de la defensa de Acapulco en la segunda intervención francesa en 1863, por parte del general Diego Álvarez Benítez, hijo del general Juan Álvarez Hurtado.
El vecino del barrio de La Guinea afirmó que su hermano, ya difunto, tenía una de las tantas balas de cañón que aseguran tener vecinos de la zona, y señaló las piedras que pertenecen al camino original que conduce al Fortín, pero que en perspectiva sólo son una pequeña porción frente al cemento impuesto sobre el callejón.
Después de Otis, los callejones eran depósito de basura, láminas y árboles; en conjunto, autoridades y habitantes despejaron las vías peatonales en las primeras semanas, aunque todavía se ven apiladas las láminas y escombros de las casas afectadas.
Desde siempre, los vecinos de los barrios históricos queman su basura porque no hay recolección, Juan Pablo separa la que le prende fuego, principalmente papel, y lleva cerca del Ayuntamiento del Centro los botes de plástico que evita quemar.
Hubo poco movimiento de vecinos a mediodía de este miércoles, sólo unos cuantos adultos mayores se encontraban en su casa, resaltó una señora que veía la televisión sentada en un sillón y la puerta abierta; su vivienda es un rectángulo más largo que ancho, pero aún estrecho y con escasas pertenencias.
Cerca se encuentra la primaria donde acude una de las hijas de Juan Pablo, la escuela Felícitas V. Jiménez, en honor a la profesora tlixtleca fundadora de la escuela Ignacio Manuel Altamirano en 1906; alrededor hay unas de las tantas casas dañadas por el huracán Otis, una está totalmente derrumbada.

Juan Pablo Atrisco y su familia en su casa en la parte alta del barrio de La Guinea, la cual fue severamente dañada por el huracán Otis Foto: Carlos Carbajal