Vecinos de la colonia Cuauhtémoc denunciaron que el canal pluvial continúa azolvado y temen que esta temporada de lluvias se desborde el agua.
El canal pluvial se ubica entre las calles 10 y Vicente Guerrero, a cinco cuadras de la avenida Ejido.
Alrededor del canal pluvial hay maleza y montones de basura, además de escombros, al parecer de los vecinos que remodelaron sus casas, luego del huracán Otis.
El tramo del canal pluvial que es visible mide unos tres metros de largo por más de dos metros de profundidad. El canal pluvial en su mayoría pasa por abajo de las casas y éste desemboca hasta la glorieta de Aguas Blancas.
Adentro del canal pluvial hay desechos, tierra, incluso láminas galvanizadas arrastradas por el huracán Otis y troncos de madera.
La vecina Flor Hinojosa Castro, se quejó que este año no ha sido desazolvado el canal pluvial de la zona por las dependencias municipales.
Añadió que los vecinos temen que el agua se vaya a desbordar del canal pluvial e ingrese adentro de sus casas.
“Nuestro caso es especial, el agua pluvial pasa por abajo de nuestras casas, es decir está casi todo estrecho el cauce”, manifestó.
Dijo que “mejor hay que prevenir que lamentar, ojalá le ponga atención las autoridades del municipio”.
Pidió a los directores de las dependencias responsables de la limpieza en canales pluviales evitar una desgracia en esta temporada de lluvias. (Argenis Salmerón).
Vecinos de la colonia Hogar Moderno se quejaron que su canal pluvial está azolvado y temen que en esta temporada de lluvias se desborde el agua del cauce.
El canal azolvado con diferentes desechos están entre las calles Río Bravo y Río Colorado, en un tramo de unos 100 metros lineales.
El cauce pluvial mide aproximadamente tres metros de ancho por dos metros de altura, cerca de las viviendas construidas de material.
Adentro del cauce pluvial hay diferentes desechos y maleza crecida de más de un metro, incluso residuos de los estragos del huracán Otis como láminas galvizadas.
Además, hay vertimiento de aguas residuales de las viviendas en el canal pluvial que desemboca en la glorieta de Aguas Blancas.
También los vecinos se organizaron y pusieron una leyenda escrita en una lámina galvanizada de “No tirar basura”.
La vecina Adolfina Gutiérrez Carmona, se quejó que las autoridades no han ido a desazolvar el canal pluvial, “solamente un tramo limpiaron”.
Manifestó que los vecinos temen que el agua se desborde del canal pluvial en esta temporada de lluvias, “como pasó durante el huracán Otis”.
Reconoció que algunos vecinos arrojan sus aguas residuales al cauce pluvial, “hay una contaminación tremenda”.
Indicó que algunos vecinos se organizaron para colocar de manera provisional un anuncio para evitar que otras personas arrojen basura al canal.
“Ojalá las autoridades vengan a supervisar y multen a los que arrojan sus aguas negras al canal”, puntualizó.
El señor Pedro Salazar Irra se quejó de que un tramo del canal pluvial de las calles Río Bravo y Río Colorado está azolvado.
“Los trabajadores del Ayuntamiento solamente limpiaron un tramo, se tomaron la foto y se fueron, y atrás de eso está lleno de basura”, reclamó.
Añadió: “todavía están a tiempo para que vengan a limpiar, la verdad sí queremos el apoyo de las autoridades, es que tetemos miedo que se desborde el agua en las lluvias”.
Vecinos de la unidad habitacional Casas Homex, en Llano Largo, denunciaron que el canal pluvial está azolvado y temen que se desborde en esta temporada de lluvias.
El canal pluvial se ubica en la avenida principal de la unidad habitacional mencionada.
El canal pluvial mide aproximadamente dos metros de altura por uno de ancho, está lleno de maleza y con distintos desechos.
En el cauce hay botes de plástico, bolsas llenas de desechos, y además basura de los estragos de Otis.
El canal pluvial está a cinco metros aproximadamente de distancia de las viviendas.
En la zona suburbana les toca al gobierno federal y estatal el trabajo de desazolve de canales pluviales.
La vecina Flor Ubaldo López se quejó que las autoridades no han acudido a limpiar el canal pluvial principal de la unidad habitacional.
Reclamó que “ya estamos en temporada de lluvias y el canal sigue sucio desde el huracán Otis”.
Subrayó que los vecinos temen que haya desbordamiento de agua del canal pluvial, “no se vale que nos tengan en el olvido”.
“No hay la cultura de prevención, son omisas las autoridades, por eso hay desastres en Acapulco cada vez que llueve”, puntualizó.
El señor Gonzalo Benítez Piedra denunció que desde el huracán Otis no han ido a desazolvar el canal pluvial de Casas Homex.
Destacó que los habitantes temen que haya un desbordamiento de agua y se meta en sus casas en esta temporada de lluvias.
“Cómo es posible que no hagan su trabajo las autoridades, y dejen en el olvido a las personas, pero bien que vienen a pedir el voto en estas campañas electorales”, se quejó. (Argenis Salmerón).
La barda colapsada tras el huracán Otis y que obstruye el canal pluvial, ubicado entre la colonia Barranca de La Laja y el fraccionamiento Marroquín Foto: Argenis Salmerón
Argenis Salmerón
Vecinos de la colonia Barranca de la Laja, denunciaron que una barda de más de 15 metros cayó en el canal pluvial tras el impacto del huracán Otis, y temen que el agua se desborde a sus casas y se quejaron que el cauce no ha sido desazolvado.
El canal pluvial se ubica entre la colonia Barranca de la Laja y el fraccionamiento Marroquín, entre las calles Morteros y Tiberios, en el anfiteatro de la ciudad.
El tramo azolvado del canal pluvial, que mide aproximadamente dos metros de ancho, comprende unos 500 metros lineales del colegio privado Liceo Ibero Mexicano hacia arriba de la colonia mencionada.
El canal pluvial tiene diferentes desechos como láminas galvizadas, refrigeradores descompuestos, postes de teléfono, troncos de árboles, debido a los estragos de Otis.
La barda colapsada de más de 10 metros de largo por dos de altura, está en la parte de atrás del colegio Liceo Ibero Mexicano y obstruye prácticamente el canal pluvial.
Además, hay una casa de material, que mide cuatro por cuatro, a punto de colapsar al canal pluvial, que también afectó el huracán Otis.
Las viviendas de material de uno y dos niveles tiene una altura de aproximadamente dos metros, respecto al canal pluvial.
En declaraciones a El Sur, la vecina Elma Castro Navarrete pidió a las autoridades del municipio limpiar el canal pluvial y retirar los escombros de una barda colapsada por Otis. Dijo que los vecinos temen que haya un taponamiento en la próximas temporada de lluvias y el agua se desborde a las casas.
Exigió también que se limpie el canal pluvial, porque todavía siguen los desechos que arrastró el huracán Otis como láminas galvizadas, refrigeradores y postes de teléfono.
Contó que el huracán Otis colapsó una barda de 15 metros de largo por dos de altura, de una vecina de enfrente, y los escombros cayeron al canal pluvial.
Reclamó que el cauce de agua, donde colapsó la barda, quedó reducido, y más donde desemboca el agua, entra en un túnel estrecho.
Relató que primero fue hablar con la subdirectora del colegio privado Liceo Ibero Mexicano y no le dio importancia al problema, del mismo modo la dueña de la casa donde se le colapsó la barda.
Manifestó que acudió a Protección Civil del municipio y le dieron un dictamen para dar seguimiento en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, y “me dijeron que no le tocaba a ellos, que le tocaba a Maquinaria Pesada”.
Se quejó que después de dos meses en Maquinaría Pesada, “me contestan que no le toca a ellos y le tocaba Servicios Públicos y metí oficio hace dos semanas y es la hora que no tengo respuesta”.
Comentó que también pidió a la ayuda al gobierno federal por medio de los Jóvenes Construyendo el Futuro, que andan haciendo labores de limpieza, pero “estoy esperado la respuesta”.
El vecino Jorge Vázquez pidió al municipio desazolvar el canal pluvial ubicado entre el fraccionamiento Marroquín y la colonia Barranca de la Laja.
Solicitó retirar una casa de material que está a punto de colapsar al canal pluvial, “así quedó suspendida en el aire la estructura y representa un peligro latente”.
Denunció que este año no acudieron a limpiar el canal pluvial, “hay mucha basura que arrastró Otis como láminas galvizadas, refrigeradores y hasta postes de madera”.
Añadió que los trabajadores del Ayuntamiento se quedaron hasta la colonia Alianza Popular, “no llegaron hasta abajo para limpiar el canal pluvial”.
Declaró que los vecinos temen que haya un taponamiento y se desborde el agua en la temporada de lluvias y entre a sus casas.
Los alumnos Ana Laura Chávez Barrios, Dulce Maria Chávez Barrios, Fátima Solis Alcántara y Diego Adelfo Garcia, en la conferencia en donde denunciaron acoso sexual y hostigamiento a la comunidad estudiantil del Instituto Tecnológico de Acapulco Foto: Carlos Carbajal
Argenis Salmerón
Estudiantes del Instituto Tecnológico de Acapulco (ITA) dijeron que temen acudir a la escuela por represalias del director de la escuela, Salvador Herrera Soriano, luego de denunciarlo por acoso sexual y hostigamiento.
En conferencia de prensa el sábado, la estudiante Dulce María Chávez Vargas dijo que hace responsable al director de la escuela, Salvador Herrera Soriano, de cualquier percance que pudiera tener ella y su familia.
Contó que el 8 de marzo se difundieron dos videos donde señalan al director del ITA Salvador Herrera de acoso sexual.
Manifestó que desde la fecha mencionada hay acoso y una persecución contra tres estudiantes, (ella, Fátima y Diego) porque aseguran que supuestamente difundieron los videos.
“Él sabe muy bien las cosas que ha hecho, él sabe muy bien las insinuaciones que ha hecho, él sabe muy bien las marranadas que nos ha dicho”, puntualizó.
Indicó que ella está en proceso de “residencias” y no podía acudir a la escuela, pero la acosaron hasta que me hicieron ir con mis papás a la escuela, “no pasó nada, no demostraron nada, solamente señalamientos sin pruebas”.
Reclamó que después del acoso sexual, ahora hubo una persecución estudiantil, “comenzó una serie de reportes y yo sabía que me querían sacar de la institución”.
Se quejó que el comité academico y el comité de ética de la escuela no defiende a los tres estudiantes acosados, porque están subordinados al director.
“Me da mucho miedo que me vayan a sacar de mis residencias profesionales y me da miedo ir a la escuela”, puntualizó.
La estudiante Fátima Solís Alcántara, manifestó que “estoy en el ojo”, porque denunció públicamente afuera de la escuela y legalmente al director por acoso sexual.
Añadió que después de la denuncia pública hay represalias en su contra, porque no podía ingresar a la escuela y tenía que presentarse con sus padres y lo mismo ocurre con tres de sus compañeros.
Añadió que tuvo problemascon una materia, porque primero la aceptaron en la “carga académica” y después la bajaron por “error”, supuestamente, pero se trata de una represalia.
“No nos dieron solución, no dijeron porque estabamos ahí y solamente se encargaron de acusar de difundir estos videos, pero no daban las evidencias”, acotó.
También estuvo en la conferencia de prensa el estudiante Diego Adelfo García y la hermana de Dulce, Ana Laura
El miércoles pasado, los estudiante del ITA denunciaron acoso sexual y abuso de poder del director de la institución educativa, Salvador Herrera Soriano, y manifestaron que interpusieron una demanda ante el Misterio Público.
A pesar que no hay entrega de enseres domésticos afuera del centro acuático El Rollo, las personas siguen formadas porque temen que se acaben los artículos otorgados por el gobierno federal tras el impacto del huracán Otis.
Aseguraron que hay pocos enseres domésticos que reparte el Ejército, porque suspenden las entregas de uno a tres días.
La vecina de la colonia Bocamar, Adolfina Flores Mancilla, se quejó que llevaba más de 48 horas formada para recibir sus enseres domésticos, afuera del centro acuático El Rollo.
“Se están acabando los enseres, así como pasó con las despensas, ahora posponen la entrega, antes no pasaba eso, constante y todos los días”, manifestó.
Expresó: “yo no voy a esperar el comunicado, porque cuando salga ya no habrá lugar para formase, todos ahora están cazando los enseres”.
El señor Gerardo Solís Mendoza del fraccionamiento Marroquín, dijo que los enseres se están terminando y teme que se quede sin los artículos.
“El Ejército dice que esperemos el llamado, y cuando salgan las colonias asignadas no voy a alcanzar”, puntualizó. (Argenis Salmerón).
Por tercer día consecutivo continuó suspendido parcialmente el servicio de camionetas Urvan de las rutas Jardín Azteca-Centro y Jardín Mangos-Centro por temor de los choferes, luego de los dos videos difundidos donde golpean a transportistas.
Además los choferes acataron la medida de restricción de bajada y subida en el Mercado Central y la Farmacia del Ahorro, entre las calles Aquiles Serdán y calzada Pie de la Cuesta, luego del mensaje pegado en las camionetas Urvan.
En un recorrido había pocas camionetas Urvan de las ruta Jardín Azteca-Centro y Jardín Mangos-Centro circulando por la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo y la calzada Pie de la Cuesta.
Mientras que la mayoría de taxis colectivos, prestaron el servicio parcialmente y solamente dieron el servicio en las tres secciones de la colonia Jardín.
Las demás rutas como Ex Campo de Tiro-Caleta, Jardín Palmas-Centro, Pie de la Cuesta-Centro, San Isidro-Centro y Pedregoso-Centro operan de manera normal.
Los choferes de las dos rutas mencionadas tiene miedo de ser golpeados por integrantes del crimen organizado, de acuerdo con fuentes fidedignas.
El horario de 6 de la mañana a 6 de la tarde continuó ayer para las camionetas Urvan del servicio público.
El lunes pasado, tres hombres golpearon con puños y tubo de fierro a choferes del transporte público de la zona poniente, de acuerdo con dos videos difundidos en grupos de WhatsApp. (Redacción).
El mobiliario de playa y dos motos acuáticas, propiedad del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, fueron incendiados alrededor de las 5 de la madrugada en la playa Icacos, afuera del condominio La Palapa.
Suástegui Muñoz dijo que tiene miedo por este siniestro, criticó que no se impidió la extensión del fuego que afectó a 10 concesionarios a pesar de que la playa está “sumamente vigilada” por la Guardia Nacional. Pidió paz y seguridad para seguir trabajando.
El vocero del Cecop recordó que no es la primera vez que atentan contra su negocio de playa, en 2014 le quemaron cuatro motos, en 2018 también incendiaron su equipo mientras estaba en prisión por los hechos violentos en La Concepción en enero de ese año, y hace dos años le robaron dos embarcaciones que logró recuperar.
Su negocio se encuentra en el acceso de playa que se encuentra a un costado del condominio La Palapa, cuya terraza de la alberca quedó parcialmente derruida y fracturada. Las sillas apiladas quedaron derretidas, la madera se tornó negra y los camastros se hicieron cenizas.
Suástegui Muñoz es concesionario y permisionario en la playa Icacos desde hace 30 años, y estaba en la comunidad de Oaxaquillas, en los Bienes Comunales de Cacahuatepec, cuando recibió una llamada a las 7:30 de la mañana para avisarle que sus motos habían sido incendiadas.
El siniestro comenzó en una cocina instalada debajo de la terraza de la alberca del condominio La Palapa, y se extendió al inmueble de Suástegui Muñoz que resguardaba más de 30 sombrillas, 20 fueron recientemente adquiridas. Se quemaron 200 sillas y 50 mesas quedaron “derretidas totalmente por el fuego”.
Sus dos motos acuáticas quedaron parcialmente dañadas, pero otra pequeña embarcación de un concesionario vecino de Suástegui Muñoz quedó en pérdida total. Son unos 3 millones de pesos de inversión por cada negocio siniestrado, las embarcaciones cuestan alrededor de 500 mil pesos.
El fuego se alargó por dos horas y cuando llegaron los bomberos “ya nada pudieron hacer y nosotros pues estamos muy consternados, muy preocupados, muy tristes porque es un negocio que nos costó construirlo cerca de 40 años”, indicó Suástegui Muñoz, quien trabaja en esta playa desde que tenía 8 años. No hubo víctimas mortales ni heridos.
Dijo que este siniestro llegó cuando apenas se estaban recuperando de las pérdidas por el huracán Otis, que hundió varias embarcaciones de paseo; para restablecer su negocio después del meteoro, el activista pidió préstamos porque no recibió el apoyo económico del censo federal.
Suástegui Muñoz cuenta con tres permisos, uno para un módulo de información para deportes acuáticos, el segundo es para la renta de sillas, camastros, mesas y sombrillas, y el último para la renta del recorrido en banana y las motos acuáticas; tiene cuatro embarcaciones y por ellas paga seguros de viajero, daños a terceros y tripulante, pero previo que la aseguradora no va a pagarle porque no estaban operando cuando resultaron afectadas.
Son 10 trabajadores en el negocio de Suástegui Muñoz y ascienden a 50 si se suman a los empleados de los demás concesionarios afectados. Son 10 permisionarios y concesionarios con daños, seis de ellos con pérdida total y que tenían la gran expectativa de recuperarse con las vacaciones de Semana Santa.
“Nosotros no podemos decir, nosotros tenemos miedo, nosotros somos víctimas, no podemos hablar más cosas, decir algo que no vimos, pero es lamentable la inseguridad que estamos viviendo y es lamentable que hoy perdimos nuestro patrimonio de 30, 40 años y que posiblemente ya no lo volvamos a recuperar”.
Puntualizó que no acusa ni denuncia a nadie por este incendio porque él no estaba en la playa cuando empezó el siniestro, pero reiteró que tiene “miedo, ésa es la verdad, y de una u otra manera no nos sentimos seguros”. Pidió paz y seguridad para continuar trabajando en la playa como parte de la Asociación de Turisteros en Defensa y Rescate de playa Icacos (Tuderpi).
Remarcó que los concesionarios no participan en “cosas ilícitas”, tienen concesiones federales a su nombre, “todo es legal, nada está por encima de la ley”. Señaló que el gobierno debe brindar “las condiciones para seguir trabajando en este lugar que es tan hermoso. Es increíble cómo Acapulco siendo tan vigilado pues pasen estas cosas.
Decenas de personas esperan transporte público en el área de Las Cruces, en dónde camiones de las rutas Hospital-Zapata y Hospital-Renacimiento dejaron de circular por el incendio de unidades por parte de hombres armados en la última semana Foto: Carlos Carbajal
Argenis Salmerón
Choferes de camiones urbanos de las rutas que pasan por la zona de hospitales, suspendieron en su totalidad el servicio por la inseguridad, mientras que los taxis colectivos y camionetas Urvan trabajaron de manera parcial por temor.
Se asegura que seguirá igual el servicio público durante una semana por las agresiones y amenazas del crimen organizado, de acuerdo con los choferes del transporte público.
El sábado pasado, un chofer de camión urbano ruta Renacimiento-Costera fue herido a balazos en la carretera federal México-Acapulco, frente a la colonia Benito Juárez, el domingo, un camión de la ruta Primero de Mayo-Caleta fue incendiado en la avenida Ruiz Cortines y un chofer de taxi colectivo fue herido a balazos en la avenida Cuauhtémoc, frente al Autozone.
En la mañana, choferes de camiones urbanos de las rutas Hospital-Centro suspendieron totalmente el servicio por la inseguridad.
No hubo servicio de los camiones de las rutas Hospital-Vacacional, Hospital-Renacimiento y Hospital-Zapata y Hospital-Sinaí.
Además de las rutas Hospital-Primero de Mayo y Hospital-Y griega-Caleta, que no prestaron el servicio.
Los camiones circulan por el Mercado Central, las avenidas Constituyentes y Ruiz Cortines y pasan por la zona de hospitales como el IMSS y el ISSSTE.
Los camiones urbanos prestan el servicio de la zona suburbana y anfiteatro a la zona Centro de la ciudad.
Las camionetas Urvan de las rutas Caleta-Fovissste e Infonavit-Alta Progreso-Caleta trabajaron de manera parcial por temor.
Después del mediodía, choferes de taxis colectivos que trasladan a los usuarios de la zona suburbana al Mercado Central por la avenida Cuauhtémoc, suspendieron el servicio de manera parcial, debido a la inseguridad.
Los taxis taxis colectivos de las rutas Renacimiento-Centro, Zapata-Centro, Sector 6-Centro y Vacacional-Centro, dieron el servicio de manera parcial.
Los pocos taxis colectivos solamente llegaron a recoger pasaje a la parada del transporte público Las Anclas y no llegaron hasta el ex Cine Río.
Los choferes ante la falta de transporte cobraron 40 pesos de los 22 pesos, autorizado por la Dirección de Transporte.
Mientras que el sistema Acabús, dio servicio de manera normal e iban saturados de usuarios por la demanda de personas en las horas pico.
Las estaciones del Acabús estuvieron saturadas de usuarios por la falta de taxis colectivos y al menos esperaron de 40 minutos a una hora, cuando antes era de 20 a 30 minutos.
En las paradas del transporte público como Las Anclas, Cine Río, Vaquero Norteño hubo personas esperando el servicio de taxi colectivo, en la avenida Cuauhtémoc.
A las 2 de la tarde, no hubo recorridos de seguridad de los tres órdenes de gobierno en la avenida Cuauhtémoc, Constituyentes ni Ruiz Cortines.
A las 5 de la tarde, las camionetas Urvan de la zona poniente suspendieron el servicio de manera parcial. Los vehículos circulan por la calzada Pie de la Cuesta y la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo.
Las rutas son Pedregoso-Centro, San Isidro-Centro, Pie de la Cuesta-Centro, Jardin-Centro, Ex Campo de Tiro-Caleta.
Asimismo, las rutas Antorcha Revolucionaria-Caleta, Potrerillo-Caleta, calle 8 y 9-Centro. Además de los taxis colectivos.
En la avenida Costera los camiones amarillos con aire acondicionado trabajaron de manera normal, al igual que los camiones urbanos de la ruta Base-Hornos-Caleta.
Mientras que los taxis colectivos de las rutas Costera-Coloso y Costera-Colosio eran escasos y pasaron llenos de usuarios.
Los choferes de las camionetas Urvan ruta Aeropuerto-Vacacional trabajaron de manera normal. Estas circulan de la zona suburbana a la zona Diamante.
Las camionetas de pasajeros de la zona suburbana también trabajaron de manera normal, principalmente en la colonia Emiliano Zapata.
Les exigen que paren el transporte una semana, indican choferes
Los choferes del transporte público de diferentes modalidades que trabajaron en la mañana, dijeron que “unos chavos” los pararon en diferentes vialidades y les exigieron que suspendieran el servicio.
Consultados en diferentes paradas del transporte público, los choferes, que no dieron su nombre por temor, dijeron que les pidieron que pararan el servicio durante una semana, sin justificación alguna.
Informaron que tienen prohibido trabajar en la noche, por lo que dijeron que no darán el servicio hasta que haya seguridad.
La vecina de la colonia Jardín Mangos, Alfonsa Arguello Hernández, denunció que un muro de contención se colapsó durante el huracán Otis y cayó atrás de su casa y teme que las dos viviendas de arriba se deslaven por falta de protección.
La casa de material de dos niveles, se ubica entre las calles Prolongación Álamos y andador Oyamel.
En lugar había escombro de un muro de contención deslavado, debido al huracán Otis, atrás de la casa de la vecina afectada.
Ante esta situación, dejó intransitable el andador Oyamel por el escombro, tierra y piedras; una casa no tiene muro de contención y la otra vivienda por falta de protección está a punto de venirse abajo.
La distancia entre la casa de la vecina afectada y la casa de arriba es unos 10 metros de altura.
En declaraciones a reporteros, Arguello Hernández denunció que el muro de contención de una casa de arriba, se colapsó por el huracán Otis y teme por su vida.
Criticó que el muro de contención de la casa abandonada no tienen columnas y castillos de concreto, “lo peor es que la casa de a lado, también es propensa de caerse”.
“La casa de arriba está abandonada y se le cayó su muro y tapó el andador, no hay paso para las personas”, puntualizó.
Añadió que las dos casas de arriba están abandonadas desde hace 25 años, y que los propietarios son de la Ciudad de México.
Manifestó que el muro de contención se fue cayendo poco a poco desde las tormentas tropicales Ingrid y Manuel, en septiembre del 2013, y “fue hasta Otis que se cayó definitivamente”.
“Mi casa esta cargando todo el escombro que se vino abajo, si yo retiro todo, quedará más alto y hay piedras que se pueden caer”, reclamó.
Pidió a las autoridades de los tres órdenes de gobierno hacer el andador Oyamel y construir el muro de contención como parte de la obra y no haya peligro para los peatones.
Dijo que el andador Oyamel son 100 metros aproximadamente, pero “no le quieren meter mano, porque está valuado en 4 millones de pesos”.
Manifestó temor porque el otro muro se vaya a colapsar y destruir su patrimonio, “es mi única casa, si tuviera dos, en las aguas me voy a la otra y en la secas me vengo a esta y desgraciadamente es la única que tengo”.
“El día del huracán Otis, no se veía nada, todo estaba en tinieblas, se escuchaba tronidos de láminas, postes que caían y cuando se cayó el muro se escuchó horrible”, concluyó.