Continúan las largas filas de afectados por el huracán Otis que buscan la ayuda de despensas. La imagen, en la plaza comercial Las Palmas, en la zona Diamante Foto: El Sur
Argenis Salmerón
Ayer hubo largas filas de personas afuera del Centro de Convenciones para solicitar el crédito a la palabra que otorga el gobierno federal para los pequeños y grandes negocios que resultaron afectados por el huracán Otis.
Más de 500 personas estuvieron formadas, a metros de la avenida Costera, en el fraccionamiento Costa Azul.
Los créditos a la palabra del gobierno federal son por 25 mil pesos para los pequeños negocios afectados por el huracán Otis.
La señora Georgina Ávila Valente dijo que desde la 7 de la mañana de ayer estaba formada para presentar los daños en su local de venta de ropa en el fraccionamiento Hornos Insurgentes.
“Toda ayuda es buena, yo no me censé porque me fui de Acapulco porque no había las condiciones después del huracán Otis”, manifestó.
Declaró que requiere reactivar su negocio porque aseguró que “depende mi familia, ya son tres meses y no hay ganancias y todos los ahorros ya se terminaron”.
Indicó que ojalá le otorguen el crédito a la palabra de 25 mil pesos, “si me lo dan me voy a surtir de productos y poco a poco a pagarlo”.
“La verdad el presidente se ha portado de buena manera con Acapulco, les dio a las viviendas afectadas y ahora a los pequeños empresarios”, celebró.
El señor Julian Salgado Álvarez, dueño de una refaccionaría, manifestó que llegó desde la 5 de la madrugada para formarse y ser atendido.
“La verdad me saquearon mi negocio en la avenida Universidad, no me quedó nada, pero quiero reactivar mi changarro”, sostuvo.
Pidió al gobierno federal agilizar el pago para poder “generar ganancias en los diferentes negocios, no lo queremos regalado, lo queremos pagar”.
“El huracán Otis devastó a Acapulco y será difícil levantarlo, pero con ganas y esfuerzo se puede ir para arriba”, acotó.
Agradeció al gobierno federal por la ayuda al municipio de Acapulco, “el que no quiera trabajar o levantar su negocio, es porque no quiere”.
Los trabajos de remodelación en la plaza comercial La Isla en la zona Diamante y que fue severamente afectada por el huracán Otis hace tres meses Foto: El Sur
Jacob Morales Antonio
El exclusivo centro comercial La Isla Shopping Village, ubicado en la zona Diamante de Acapulco fue cerrado y cercado casi en su totalidad, y han comenzado los trabajos de reconstrucción a tres meses del impacto del huracán Otis y se prevé que vuelva a abrir en julio próximo.
En declaraciones en su oficina, el director de la Promotora Turística (Protur), José Luis de la Vega Otero, informó que el centro comercial reabrirá en julio próximo, con el 90 por ciento de las marcas y empresas que han estado en el exclusivo complejo.
Dijo que las marcas que se han ido como el restaurante Harry’s, o La Vicenta tenían seguros, pero no contra robo, que fue lo que más afectó al centro comercial, que será remodelado en su totalidad y donde habrá más áreas verdes y recreativas, porque durante el día la plaza estaba prácticamente sin gente.
El centro comercial inaugurado en noviembre de 2008, y que forma parte de un complejo que incluye un hotel, y una zona de departamentos, fue producto de una asociación entre el cantante Luis Miguel y el grupo GICSA, con una inversión que superó los 100 millones de dólares.
El complejo tiene una superficie de 42 mil metros cuadrados, con 117 locales comerciales, un canal navegable, y entre las marcas que se instalaron desde su inauguración están El Palacio de Hierro, Liverpool, Coach, Lacoste, Donna Karan, C&C y Carlos & Charlie’s.
Durante el impacto del huracán Otis el centro comercial tuvo daños en la parte externa, sobre todo en aquellos locales con vidrios, y que pese a tener cortinas de aluminio, cedieron ante la fuerza del viento del huracán.
Sin embargo, vecinos del centro comercial indicaron que fue una semana después y ante la ausencia de las fuerzas de seguridad en las calles, cuando la gente saqueó en su totalidad los locales comerciales, las tiendas departamentales, restaurantes, heladerías, Cinepolis, y tiendas de lentes, y pequeños espacios ubicados en los pasillos del complejo.
Durante un recorrido la tarde de este miércoles, la plaza comercial está siendo cercada con una malla verde, esto ante los trabajos de remodelación, y no se permite el acceso a su interior.
Vecinos de la zona rural de Acapulco tomaron las instalaciones del sistema de captación Papagayo I de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), para denunciar que solamente les pretenden entregar 8 mil pesos por el censo de las afectaciones del huracán Otis.
Ayer en la tarde, vecinos de las comunidades Cruces de Cacahuatepec, El Ranchito, El Rincón y El Carrizo, tomaron los sistemas de captación de la paramunicipal que abastecen a la ciudad, de acuerdo con la información recabada.
Manifestaron que ayer en la mañana los servidores de la nación acudieron a las comunidades a entregar solamente 8 mil pesos, lo que desencadenó inconformidad.
Indicaron que los servidores de la nación justificaron que fue indicación del delegado de los programas sociales del gobierno federal en Guerrero, Iván Hernández Díaz, el otorgar solamente 8 mil pesos.
Afirmaron que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, instruyó dar el apoyo completo a los damnificados, los 8 mil de la limpieza, 17 mil 500 o 30 mil en una primera exhibición y la segunda por la misma cantidad, más el talón de la canasta básica y los enseres domésticos.
El jueves pasado, vecinos de siete comunidades del municipio de San Marcos, colindante con la zona rural de Acapulco, bloquearon ocho horas la carretera federal Acapulco-Pinotepan Nacional para insistir en ser censados, porque aseguraron que fueron afectados por el huracán Otis.
El 19 de diciembre pasado, los mismos pobladores tomaron 55 horas las instalaciones del sistema de captación Lomas de Chapultepec, también de la CAPAMA, para exigir en el censo, porque aseguraron que fueron afectados por el huracán Otis. (Argenis Salmerón).
Se produce un incendio en parque nacional El Veladero, en las inmediaciones de la colonia Silvestre Castro, en la zona poniente de Acapulco.
El incendio comenzó a las 2 de la tarde y hasta las 10 de noche el fuego seguían activo, de acuerdo con Bomberos.
El incendio de pastizales y troncos de árboles colapsados por el huracán Otis se ubica arriba de la calle 18.
Bomberos del municipio hasta ayer en la noche seguía en las maniobras para sofocar el incendio en un terreno accidentado.
Al parecer el incendio fue provocado por la quema de maleza que se salió de control y se extendió hacia el cerro.
La distancia del fuego a la última casa es de aproximadamente un kilómetro, de acuerdo con los bomberos municipales. (Argenis Salmerón).
El panadero Aldo Osuna Gómez introduce las últimas piezas de este martes en su horno artesanal del poblado de La Venta donde se elabora el pan dulce que consumen los acapulqueños Foto: Jacob Morales
Jacob Morales Antonio
A 91 días del devastador impacto del huracán Otis en la panadería La Güera de la comunidad de La Venta, la familia del señor Aldo Osuna Gómez sigue sin recuperarse, y producen la mitad de los panes que hacían antes del huracán.
En una visita el 30 de octubre, a seis días del impacto del huracán, el hombre junto a su esposa e hijos sacaban de su vivienda a la calle el espeso lodo que que arrastró la corriente del río de La Sabana, cauce que pasa a unos 40 metros de su casa.
Este martes el señor Aldo, de 57 años, estaba horneando las últimas piezas de pan, de las 600 que hace a diario junto a su esposa e hijos, que desde hace 22 años han abastecido del producto a las colonias de la periferia de Acapulco y la zona suburbana.
Pero a un día de cumplirse tres meses del devastador impacto del huracán, la familia no se repone por completo en su casa, ni el espacio que ocupa la panadería. El señor Aldo mostró su vivienda, en uno de los cuartos aún hay tierra seca, y en las paredes se aprecia el nivel donde la corriente del río llegó.
En la habitación contigua a la panadería, colocó los dos refrigeradores que tenían en el área de procesados, uno quedó inservible, el otro sirve pero tiene fallas, este último dijo que sobrevivió al huracán Ingrid y la tormenta Manuel.
El hombre y su mujer dicen estar agotados, porque el proceso de elaboración del pan lo hacen totalmente manual, desde el amasado de la harina, porque la mezcladora se dañó, al igual que la cortadora, y siguen a la espera de que ambos equipos lleguen en los que invirtieron 45 mil pesos.
“Tenemos que activarnos para trabajar, y aún así seguimos con la limpieza y esto no acaba, sigue el polvo. Estamos agradecidos con la ayuda que nos dieron y nos siguen dando, y no queda de otra para seguir trabajando”, expresó.
Luego de aquella traumática experiencia del 25 de octubre, el señor Aldo tardó aproximadamente 20 días para poder sacar todo el lodo de la panadería y su casa. Para su fortuna dice que a pesar de que el agua cubrió unos 40 centímetros el horno artesanal de tabique y barro, éste no se derrumbó.
Pero poder volver a echar andar el horno no fue nada fácil, el señor Aldo dice que una vez que lo limpió, tuvo que calentarlo con fuego por días hasta que se secó. Luego esperó que enfriara de nuevo y arregló su interior, por fuera aún le falta resanar las partes donde el barro se desprendió, pero no consigue albañil, y su consuegro que puede hacerlo, no ha tenido tiempo de tanto trabajo que tiene.
En la panadería del señor Aldo antes del huracán producían dos bultos de harina con un total de mil 200 piezas de pan, ahora sólo hace 600 piezas. Dice que es porque todo lo hacen a mano y no tiene el equipo de antes, también porque no todos los repartidores han regresado a surtirse.
El hombre dice que otro factor es el precio de los insumos, en azúcar pasó de mil 200 a mil 600 pesos el bulto de 50 kilos, así como la cubeta de 20 litros de manteca que pasó de 500 a 700 pesos, mientras que un bulto de harina de 44 kilos se mantuvo en 800 pesos.
Para justificar y poder cobrar el segundo pago del apoyo de reconstrucción, la familia pintó su casa, y la fachada, además de comprar arena, y cemento. Ahora están a la espera de que sean citados para que puedan recibir los electrodomésticos.
La vecina de la colonia Jardín Mangos, Alfonsa Arguello Hernández, denunció que un muro de contención se colapsó durante el huracán Otis y cayó atrás de su casa y teme que las dos viviendas de arriba se deslaven por falta de protección.
La casa de material de dos niveles, se ubica entre las calles Prolongación Álamos y andador Oyamel.
En lugar había escombro de un muro de contención deslavado, debido al huracán Otis, atrás de la casa de la vecina afectada.
Ante esta situación, dejó intransitable el andador Oyamel por el escombro, tierra y piedras; una casa no tiene muro de contención y la otra vivienda por falta de protección está a punto de venirse abajo.
La distancia entre la casa de la vecina afectada y la casa de arriba es unos 10 metros de altura.
En declaraciones a reporteros, Arguello Hernández denunció que el muro de contención de una casa de arriba, se colapsó por el huracán Otis y teme por su vida.
Criticó que el muro de contención de la casa abandonada no tienen columnas y castillos de concreto, “lo peor es que la casa de a lado, también es propensa de caerse”.
“La casa de arriba está abandonada y se le cayó su muro y tapó el andador, no hay paso para las personas”, puntualizó.
Añadió que las dos casas de arriba están abandonadas desde hace 25 años, y que los propietarios son de la Ciudad de México.
Manifestó que el muro de contención se fue cayendo poco a poco desde las tormentas tropicales Ingrid y Manuel, en septiembre del 2013, y “fue hasta Otis que se cayó definitivamente”.
“Mi casa esta cargando todo el escombro que se vino abajo, si yo retiro todo, quedará más alto y hay piedras que se pueden caer”, reclamó.
Pidió a las autoridades de los tres órdenes de gobierno hacer el andador Oyamel y construir el muro de contención como parte de la obra y no haya peligro para los peatones.
Dijo que el andador Oyamel son 100 metros aproximadamente, pero “no le quieren meter mano, porque está valuado en 4 millones de pesos”.
Manifestó temor porque el otro muro se vaya a colapsar y destruir su patrimonio, “es mi única casa, si tuviera dos, en las aguas me voy a la otra y en la secas me vengo a esta y desgraciadamente es la única que tengo”.
“El día del huracán Otis, no se veía nada, todo estaba en tinieblas, se escuchaba tronidos de láminas, postes que caían y cuando se cayó el muro se escuchó horrible”, concluyó.
El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, criticó que se asegurara que no han llegado los apoyos completos a la población afectada por el impacto del huracán Otis en Acapulco.
Durante la conferencia de prensa matutina de este lunes, el presidente afirmó que no fue engañado y se ha demostrado que los recursos han sido entregados a las personas afectadas que fueron censadas.
“Ahí diciendo ‘no mandaron la ayuda a Acapulco, le engañaron señor presidente’ ¿cómo? Si ya soy el presidente de más edad que ha habido en el país, ¿cómo me van a estar engañando a estas alturas? Ya se demuestra que no me engañaron, que sí están llegando los apoyos a Acapulco” aseguró.
El miércoles 17 de enero en la sección Quién es Quién en las mentiras de la semana, se mostró un video del periodista Joaquín López-Dóriga donde afirma que habían engañado a López Obrador por los avances en la entrega de los apoyos, situación que el presidente negó.
“Yo voy a probarte que cuando fui la última vez a Acapulco y se habían entregado todos los apoyos, contrario a lo que tu dices. ¿Quiénes son testigos? Todos los que recibieron estos apoyos”, expuso López Obrador.
Ese mismo día, López-Dóriga ofreció su espacio en Radio Fórmula para que la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel pudiera explicar el proceso y los datos de entregas de apoyos para las personas damnificadas en Acapulco.
Un día después, Montiel asistió al programa para detallar los pagos a damnificados, con 274 mil 501 personas recibiendo 8 mil pesos por concepto de limpieza, una inversión social de 2 mil 136.6 millones de pesos. Por la primera y segunda exhibición de la reconstrucción fueron 322 mil 129 personas, una inversión de 6 mil 439.9 millones de pesos cada una.
Explicó que 265 mil 056 personas habían cobrado el apoyo de limpieza, 96.6 por ciento de los censados, por su parte 313 mil 753, equivalente a 97.4 por ciento, hicieron efectivo el cobro del primer apoyo de reconstrucción y 312 mil 787 personas, 97.1 por ciento del censo, cobraron el segundo.
A días de cumplirse tres meses del impacto del huracán Otis en Acapulco, y luego de la entrega total del dinero para la reconstrucción de sus casas, por parte del gobierno federal, los damnificados de Ciudad Renacimiento informaron que siguen esperando el material de obra porque no llega a las tiendas.
Los damnificados, además, aseguraron que no hay disponibilidad de albañiles, herreros o carpinteros, porque ante la alta demanda no encuentran, y ellos han aumentado el precio de sus servicios.
En un recorrido por la colonia Renacimiento, se observó que en la mayoría de las casas siguen con las láminas dobladas en los techos o alguna estructura de metal, que los fuertes vientos del huracán no alcanzaron a despegar. En algunas casas, las fachadas ya han sido pintadas, pero siguen a la espera del material de construcción y de la disponibilidad de albañiles y ayudantes.
En los contados centros de venta de materiales de construcción y ferreterías ya no se observan largas filas, ni personas aglomeradas, en busca de cemento, tabicón, varilla, alambres, tinacos y láminas, para el techo y otros materiales.
En la fila de espera de los enseres en la Unidad Deportiva Jorge Campos, estaba el señor Isaías Roberto Domínguez, quien indicó que no ha encontrado albañiles y peones disponibles para la reparación de su casa.
Dijo que algunos están primero reconstruyendo sus casas, además de que en las casas materialistas no hay inventarios, entonces, la gran mayoría de sus vecinos ha optado por ir a pagar lo que se necesita y guardar los recibos de compra, y esperar la fecha de entrega entre febrero y marzo. “Yo sí quiero reconstruir mi casa, con el dinero que nos dio el gobierno. No la voy a hacer nueva, pero sí la voy a mejorar, colocarle el techo de lámina”.
El hombre de 66 años dijo que es consciente de que el dinero que se dio como apoyo del gobierno federal se tiene que usar para lo que se destinó, y por ello, lamentó que algunas personas se lo hayan malgastado.
Isaías Roberto se quejó por la falta de peones y por el aumento desmedido de lo que están cobrando por día o por trabajo. Comentó que un albañil, antes del huracán, cobraba entre 400 y 450 pesos por día de trabajo, y ahora piden de 600 y hasta 800 pesos.
Brenda Mazanares Charles, de 40 años, coincidió en que los albañiles y herreros están cobrando muy caro, “te están sacando los ojos”. Dijo que en su casa el techo se le voló, que era de lámina galvanizada y de tejas.
Luego de preguntar por el presupuesto a varios herreros, optó por contratar a unos vecinos que saben trabajar la herrería, y otros que son peones. En total, le van a cobrar 6 mil pesos para colocarle el techo, pero otros le ofrecieron colocarlo por 10 mil pesos, casi el doble de lo que va a pagar.
Por el momento, la mujer sólo pudo sobreponer algunos pedazos de láminas del techo, que cayeron en los tres cuartos que tiene, porque en donde compró el material sigue escaso y le prometieron que se lo entregarán esta semana.
La señora Estela Blancas expresó: “Material no había, hasta ahorita que comienza a haber. La mano de obra, menos, y los pocos que hay han abusado de sus precios”.
La mujer de 67 años indicó que para demostrar que sí usó el primer pago de apoyo que dio el gobierno federal en arreglar su casa, ante el alza de precios de las pinturas y la escasez que había, compró de la más económica.
Dijo que para ella ha sido muy difícil poder salir de su casa para conseguir el material, porque es una persona ostomizada y no puede estar mucho tiempo en movimiento, ni levantar algo pesado, por lo que tuvo que solicitar la ayuda de uno de sus hijos, porque vive sola y cada quien tiene a su familia.
“No hay albañiles, pintores no hay, carpinteros tampoco, que son los que yo hubiera necesitado. Herreros tampoco, he ido a sus casas a buscarlos personalmente, con quienes ya han trabajado en otras ocasiones en la casa, pero no están disponibles y quieren cobrar por día o por un costo total, pero es mayor. Un techo de 6 mil pesos lo subieron a 12 mil pesos, la mano de obra, yo no accedí y voy a esperar un poco de tiempo”.
Rogelia Cervantín Vázquez dijo que “ahora sigue escaso el material y está carísimo”, por eso, ella optó por comprar lo necesario para demostrar a los “Servidores de la Nación” que sí compró el material para arreglar su casa y le entregaron el segundo apoyo.
La señora comentó que algunos de los materiales que han subido de precio son el cemento, que estaban en 150 pesos, y ahora supera los 230 peso por bulto; la varilla pasó de unos 140 a 200 pesos por pieza, por eso “vamos a esperar que pase un poco la gran demanda y que bajen los precios”.
Respecto a los albañiles, dijo que ha cotizado y que por un trabajo pequeño están cobrando 10 mil pesos, que no conviene pagarles por día, porque piden 600 pesos de pago diarios y luego se demoran más días, para cobrar otro poco, “tienen sus mañas”. Indicó que por colocar una loza de un cuarto, de cuatro por cuatro, le estaban cobrando 30 mil pesos más el material.
La señora de 68 años indicó que su casa es de techo de lámina, pero después de Otis no quiere volver a vivir una experiencia similar, así que con todos sus ahorros, más el apoyo que recibió, tratará de hacer un cuarto con techo de loza de concreto, para tener un lugar donde refugiarse en caso de otro huracán.
Profesionistas esperan que la actualización del Reglamento de Construcción salga lo más pronto posible, para que los desarrollos que están siendo rehabilitados consideren los nuevos lineamientos, después del impacto del huracán Otis.
El presidente del Colegio de Ingenieros Arquitectos, Alfredo Felipe Avilés, declaró que hace días hubo una reunión con funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Municipio y se avanzó en la revisión de los artículos.
Después hubo una reunión en donde estuvieron representantes de colegios para dialogar sobre ese tema y dar seguimiento a la reunión que hubo con funcionarios y que se acordó para esta semana otra para ir llegando acuerdos y que se emita el nuevo reglamento.
“Ya se está avanzando en la revisión para que se entregue a los regidores de la Comisión de Obras Públicas para que se someta a revisión del Cabildo y se apruebe”, dijo el arquitecto.
Agregó que los artículos que se están revisando tienen que ver con los anuncios espectaculares para que no se construyan, y sobre los inmuebles que tienen que considerar los vientos de más de 270 kilómetros por hora que hubo con el huracán Otis y sismos de gran escala para que no se ponga en riesgo la obra que se vaya a edificar.
Hay muchos artículos que se van a modificar, dijo el arquitecto, quien también mencionó que se está considerando que el cableado de la Comisión Federal de Electricidad, así como de otras empresas sea subterráneo, para que las calles no tengan postes que pongan en riesgo a los inmuebles.
“Lo importante es que salga lo más pronto posible, porque ahora en las construcciones debe haber un Director Responsable de Obra, que debe vigilar que se cumpla con los nuevos lineamientos y considerar las normas por sismo y por vientos”, declaró el presidente del colegio.
Sostuvo que el Ayuntamiento también va a emitir un decreto como lo hizo el gobierno del estado sobre los nuevos lineamientos que se deben considerar en los proyectos de construcción, así como el material que se va a utilizar para que éstos puedan soportar vientos de hasta 300 kilómetros por hora.
Eleuterio Colo?n y su esposa Cruz Corte?s Mun?oz muestran su casa partida a la mitad por el paso del huraca?n Otis en la comunidad La Barrera, San Marcos Foto: Ramón Gracida
Ramón Gracida Gómez
Paredes de viviendas de adobe partidas a la mitad, techos de lámina que no han sido reparados por falta de dinero y milpas completas de maíz perdidas son algunos de los estragos ocasionados por el huracán Otis en diez comunidades de San Marcos colindantes con Acapulco, que no fueron censadas.
Damnificados criticaron que no fueron tomados en cuenta por una razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica que no fue incluido en la declaración de desastre, a pesar de vivir las mismas consecuencias que los habitantes de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Pidieron la visita del delegado federal Iván Hernández, porque los funcionarios con los que se han reunido sólo “están jugando” con ellos, les piden pruebas de sus daños y no cumplen los acuerdos que firman. Advirtieron de un nuevo bloqueo en la carretera federal de la Costa Chica este lunes si no son atendidos.
El Sur hizo un recorrido este sábado en algunas de estas comunidades afectadas por el meteoro del 25 de octubre, con la ayuda de representantes de los poblados que han organizado la toma de los pozos de agua y los bloqueos de la carretera federal, el último apenas el viernes pasado.
Fueron más de cuatro horas de recorrido por distintas viviendas dañadas y que aún no han sido reparadas porque los propietarios, muchos adultos mayores, no tienen los recursos económicos para comprar ni siquiera láminas de 900 pesos porque viven de su pensión que da la federación.
Ningún funcionario o servidor de la Nación ha acudido a revisar las afectaciones, por lo que es mucha la necesidad de los pobladores consultados de mostrar todos los daños que tienen, todo lo que perdieron, todo lo que no han podido recuperar a casi tres meses del paso del huracán.
La visita empezó a las 12:30 de la tarde en El Tejoruco, la comunidad de Florencio Villareal en la que se encuentra la intersección entre la carretera hacia la Costa Chica que se prolonga desde Barra Vieja, y la carretera hacia la misma región desde el crucero de El Cayaco, en la zona suburbana de Acapulco.
Para sobrevivir las primeras semanas después de la catástrofe, Alberta Morales García y su hija Isabel Gaspar, vecinas de esta localidad, pedían agua y comida a los automovilistas porque la Marina y el Ejército sólo entregaron despensas en su localidad dos veces y tenían que ir hasta Lomas de Chapultepec por ellas.
“A lucha salimos” de la casa, recordó Alberta dentro de su vivienda que parece deshabitada porque se echaron a perder varias pertenencias, pero que no quiere dejar porque ahí crió a sus nueve hijos. Vende pollos al menudeo, pero su principal fuente de ingreso es la pensión de adulto mayor.
La casa de Alberta está cerca de la escuela primaria rural estatal Benito Juárez, cuyo techo resultó afectado y los niños de primero a sexto toman clases en la cancha techada que se encuentra a un costado; para poder entrar a ver los daños durante el recorrido, la comisaria municipal, Yazmín Navarrete Guerrero, tuvo que insistir con los agentes de la Guardia Nacional que pernoctan en los salones desde finales de diciembre.
Es una comunidad de campesinos, indicó el comisario suplente, Ezequiel Flores Hernández, y hay una dependencia económica de la milpa que siembra, tres hectáreas en promedio por productor, porque venden una mitad y consumen la otra mitad; casi todos perdieron todo por Otis.
Acompañado de representantes de otras comunidades, el vecino de Tejoruco, Álvaro Arcos, contó que los damnificados de San Marcos decidieron protestar por primera vez el 11 de noviembre porque los “Servidores de la Nación” les dijeron que no acudirían a sus casas porque pertenecían a San Marcos, municipio que no fue incluido en la declaración de desastre.
Para los damnificados, es una cuestión “política” porque sí pertenecen oficialmente al municipio de la Costa Chica, pero tuvieron los mismos daños materiales que los vecinos de Acapulco porque sus comunidades colindan con este municipio.
Luego tomaron los pozos de agua que están dentro del Ejido de La Barrera, no de Lomas de Chapultepec, enfatizó el campesino, del 18 al 20 de diciembre, con lo que lograron la primera reunión en las oficinas de la Promotora Turística (Protur) en el bulevar de Las Naciones.
En el encuentro participaron el delegado federal de Gobernación en Guerrero, Juan Carlos Barrios Curtis; el representante de la Secretaría de Gobernación del estado, Lucio García Villalba; el delegado de la misma dependencia estatal, Osiel Morales Nava, y otro funcionario del estado del que no saben su nombre.
Los representantes de los gobiernos federal y estatal, ambos morenistas, les pidieron “pruebas” de los daños que tenían, además de que el alcalde de San Marcos, el perredista Tomás Hernández Palma, mandara un oficio al estado.
Hernández Palma les contestó en la misma reunión que ya había enviado el documento y señaló al secretario de Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, de no hacer avanzar la solicitud, de acuerdo con la versión de los pobladores presentes.
Ante la falta de resultados, las comunidades se organizaron por su cuenta y son alrededor de mil habitantes de Medanitos, Perros de Agua, Llano de la Puerta, San Juan Grande, San Juan Guatemala, Las Minas, Tamarindillo, Lomitas de Papagayo, Barrera, El Tejoruco, Cacao y Palmitas.
El 3 de enero tuvo lugar una reunión más, donde estuvieron presentes la subdelegada federal de Gobernación en Guerrero, Edith Mariel Panches Giles, los funcionarios García Villalba y Morales Nava, y otro representante de Gobernación estatal, Rafael Montalván Astudillo.
Acordaron que el miércoles 17 de enero tendrían una respuesta con la condición de que ya no se manifestaran; un día antes, Álvaro Arcos habló con García Villalba para que le diera la hora en que tendrían la respuesta, pero el funcionario la pospuso durante el transcurso del día.
El jueves se manifestaron otra vez los damnificados porque lo acordado fue “una mentira, están jugando con nosotros o qué quieren que hagamos nosotros”, les dijeron a los representantes del estado, García Villalba y Morales Nava, quienes se comprometieron mediante un convenio firmado a que el viernes acudiría el delegado federal, Iván Hernández.
Los damnificados de San Marcos ubican a Iván Hernández como el único que les puede dar un respuesta, porque es el “único autorizado del gobierno federal y está más cerquita de López Obrador” y de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel.
Pero no llegó el delegado el viernes y entre 600 y 800 pobladores bloquearon la carretera federal hasta las 7 de noche, sólo liberaron la vía porque “nos sentíamos mal nosotros porque había mucha gente enferma con hemodiálisis, mucho niño con tos, la cola se hizo grandísima”, dijo Álvaro Arcos.
Entre el crucero de El Tejoruco y el puente de Lomas de Chapultepec se ubica la localidad de La Barrera, de apenas unas 30 viviendas, varias de ellas fungen también como tiendas de artesanías. Una de ellas es de Luz Divina Hernández Espíritu, quien estimó en 50 mil pesos la pérdida de mercancía mientras mostraba el cuarto en el que se encontraba el 25 de octubre y fue arrasado también por el huracán.
Ahora sólo tiene un colchón, la base de la cama y unas enormes láminas colgando, y contó que le ofrecieron en Acapulco el paquete de enseres domésticos en 5 mil pesos. A un costado vive su hija Juana, quien enseñó el tiradero de pertenencias que ocasionó Otis; y al lado vive otra hija de Luz, en total son siete personas que viven en tres casas contiguas, todas afectadas.
Sus vecinos son Eleuterio Colón, de 71 años, y su esposa Cruz Cortés Muñoz, de 57 años, quienes huyeron de su cuarto cuando se les empezó a meter el agua y se refugiaron en su cocina, donde ahora duermen porque una pared de adobe de su recámara se partió a la mitad y está a punto de colapsar.
“Parece burla”, se quejó el comisario de San Juan Guatemala, Gonzalo Guatemala Luna, de la falta de respuesta por parte del gobierno, que les pide “pruebas, pruebas”, pero no les ha ayudado, aunque se las muestran.
Un último ejemplo: la casa de María Pérez se inundó por un cuerpo de agua cercano que creció con la lluvia, la señora de 67 años y su nieta fueron rescatadas por sus vecinos y todo se le echó a perder, incluyendo su máquina de coser de la que se mantiene.
Una brecha de tierra debajo del puente de Lomas de Chapultepec es el camino que conduce a San Juan Guatemala y antes se cruza la localidad de Lomitas de Papagayo; ambas comunidades están a 50 minutos en automóvil de su cabecera municipal de San Marcos y solamente a dos minutos del territorio que ya empieza a ser Acapulco.