Se reforestarán zonas impactadas por Otis en Acapulco y Coyuca de Benítez: Evelyn

Redacción

La gobernadora Evelyn Salgado Pineda anunció una campaña de reforestación con más de 1.5 millones de plantas de diversas especies, para los municipios de Acapulco y Coyuca de Benítez, las cuales serán plantadas en las áreas degradadas por el impacto del huracán Otis, ocurrido el pasado 25 de octubre.
La gobernadora recorrió el sábado las instalaciones del vivero estatal Vicente Guerrero, que se ubica en Chilpancingo, y después en un comunicado de prensa indicó que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales del estado tiene identificados los espacios para la campaña de reforestación.
Como se ha informado en estas páginas, con los fuertes vientos provocados por el huracán la vegetación en Acapulco y Coyuca de Benítez se vio afectada y eso ha provocado que la temperatura aumente por la falta de árboles que ayuden a refrescar el clima.
Salgado Pineda detalló que la campaña de reforestación estará integrada en un solo equipo por grupos de ambientalistas, ecologistas, asociaciones, núcleos agrarios y diversas dependencias del estado que contribuyen a contrarrestar el cambio climático.
La gobernadora destacó que el vivero estatal tiene una superficie de 1.5 hectáreas con una capacidad de producción de 2 millones de plantas, bajo un sistema de riego tradicional y tecnificado con microaspersión aéreo robotizado para la producción de plantas forestales maderables y frutales de clima tropical, semi tropical, templado y frío.
“Lo importante es que todas las acciones que hagamos en materia de reforestación sean en un solo esfuerzo y en equipo para obtener mejores resultados, siguiendo las indicaciones de expertos”, apuntó la gobernadora Evelyn Salgado.
En tanto, el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales del estado, Ángel Almazán Juárez, dijo que se instaló el Comité de Reforestación en Guerrero para controlar todas las iniciativas que haya con el objetivo de regular las especies de plantas con base en el tipo de suelo y clima, a efecto de que no causen problemas al ecosistema.
Sostuvo que con esa vasta producción el gobierno ha entregado plantas a todos los municipios con el objetivo de aplicar acciones de reforestación y restauración de los ecosistemas que se han ido degradando, con ejemplares como el roble, huamúchil, palo de Brasil, cedro blanco, pino, mandarina, aguacate, durazno, limón, naranja, café, guanábana, lima, entre otras especies.

 

Siguen cerradas las plazas comerciales y aún se resiente la falta de servicios a tres meses de Otis

Aurora Harrison

A días de cumplirse tres meses del huracán Otis, las plazas comerciales siguen cerradas, en las calles hay cables de luz, telefonía tirados, las empresas de Internet siguen con labores para restablecer el servicio a los usuarios que tienen contrato.
En la avenida Costera hay negocios y hoteles cerrados o que están en proceso de reparación y también hacen falta semáforos que ayuden a sincronizar el cruce de los vehículos.
De los negocios cerrados hay tiendas de conveniencia y sucursales bancarias, tienda de ropa como el caso del Señor Frog’s, que las tres sucursales que están sobre la avenida no han abierto.
También hay plazas cerradas como Galerías Acapulco y Galerías Diana, aunque en ambos lugares hay algunas tiendas que ya abrieron, pero la mayor parte del inmueble está cubierto con tablas porque hay trabajos de rehabilitación de otros locales.
De los servicios básicos como agua hay colonias que siguen con problemas de abasto, o el tandeo es irregular y tardan para que les llegue el servicio, como ocurre en la colonia Francisco Villa, Palma Sola Fovissste, en la Alta Caleta, en la 20 de Noviembre.
Además de la Jardín en sus tres secciones, donde los vecinos tienen que recurrir a los pozos artesanales o comprar pipas con agua para llenar sus tinacos.
La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) ha informado que se tiene agua suficiente y que algunos tanques se dañaron, ayer indicó en un comunicado que gestionó 35 mil litros de cloro para seguir garantizado la calidad de agua potable en las colonias luego de los estragos del huracán.
Detalló que la donación de los 35 mil litros de cloro fue por parte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y que se entregó a la planta potabilizadora El Cayaco.
De la recolección de basura hay lugares en donde se sigue acumulando a pesar del llamado de las autoridades municipales a que esperen el camión recolector pasar por las colonias. En la avenida Ruiz Cortines se instalaron unos contenedores para que ahí se deposite los desechos como el de la colonia Periodistas y en la Alianza Popular.
En la misma avenida Ruiz Cortines hay varios cables tirados por donde se encuentran las instalaciones del que fuera Hospital General, y en la colonia Bellavista, en la avenida Costera Vieja en donde hay varios cables tirados en la calle y colgados.

Piden vecinos de Palma Sola que se retiren láminas metálicas a punto de caer por Otis

A casi tres meses del huracán Otis, en la colonia Palma Sola la cancha no se puede utilizar porque todavía la estructura del techo no la han levantado y de acuerdo con los vecinos de ese lugar representa un riesgo para los que quieran ir a jugar.
Otro de los techos que está colapsado y que también representa un riesgo para los que ahí transitan es el de las instalaciones del Centro de Actualización del Magisterio.
Este domingo en la colonia vecinos contaron que desde que impactó el huracán la cancha deportiva que se encuentra cerca del Colegio Simón Bolívar tiene el techo colapsado y algunas láminas están colgadas, además que la estructura de las columnas está tirada.
“No se ha podido utilizar la cancha porque está dañada”, dijo la vecina Daysi, que mencionó que antes del huracán en esa cancha los niños jugaban futbol; actualmente no la usan por el temor de que se caigan las láminas que están colgadas.
Recordó que el huracán se llevó el techo de varias casas, de escuelas, y aunque se hicieron labores de limpieza todavía hay postes tirados, árboles caídos, por lo que pidió el apoyo de las autoridades para que se haga el retiro total de la estructura de la cancha para que pueda ser utilizada.
“Un llamado urgente a Protección Civil para que ayuden a retirar estas láminas que están a punto de caer y que representa un peligro permanente para las personas que por ahí transitan”, pidió la vecina que abundó que en la parte de arriba en la cancha del inmueble del Centro de Actualización del Magisterio también el techo está colapsado. (Aurora Harrison).

 

Siguen transporte irregular y largas filas por los enseres

Ayer se observaron aglomeraciones en las paradas del Acabús y damnificados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca del parque Papagayo donde durmieron para recibir los electrodomésticos que reparte el gobierno federal. En Renacimiento (en la imagen) hubo fricciones con vecinos de otras colonias y muchos se quedaron formados y con las manos vacías. Ayer también, la gobernadora Evelyn Salgado anunció la puesta en marcha de un plan de reforestación en la ciudad y en Coyuca de Benítez Foto: Jacob Morales

Forman fila ocho días vecinos de la
colonia Progreso para recibir enseres

La gente se organiza e impide que haya personas que cobran por apartar lugar

Aurora Harrison

Vecinos de la colonia Progreso afectados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca de la malla ciclónica del parque Papagayo, durmieron en sillas y hasta ayer recibieron sus enseres domésticos por parte de la Secretaría de Bienestar.
Comentaron que durante el tiempo de espera se dieron cuenta que había personas que cobraban por apartar los lugares y que por esa razón es que tardaron para recibir el apoyo del gobierno, porque metían a otras personas a las filas.
Ayer había dos filas, una de los que ya tenían una ficha y que estaban esperando para que se les entregaran los enseres y los otros que tenían que esperar otro día. La fila estaba más organizada y es que había rumores de que ya no iban a entregar en el parque, pero es una versión que no estaba confirmada sólo “rumores” que se escucharon.
Los soldados ahora metieron los camiones al área de estacionamiento y las camionetas de mudanzas y los carros esperan sobre la calle Andrés de Urdaneta, de manera que ese tramo de vialidad está cerrado a la circulación de vehículos. También había botes de basura saturados debido a la cantidad de desechos de comida que las personas que hacen fila tiran.
La señora Rebeca es vecina de la colonia Progreso y estaba formada en la fila de los que ya iban a recibir el apoyo. Recordó que con el huracán que impactó el 25 de octubre su vivienda resultó afectada, como la mayoría de los inmuebles en la ciudad; ayer, luego de ocho días que pasó desvelándose y mal comiendo, recibió sus enseres domésticos.
Sentada en una silla plegable, la señora Rebeca recordó que estuvo “ocho días aquí y hubo bastantes personas que estuvieron cobrando, empezaron a meter gente, hasta que los mismos que estábamos formados empezamos a sacar y la misma gente de la fila que se fue organizando”, porque dijo “había personas que gritaban y eran muy déspotas”.
“A los militares los tuvieron que cambiar, porque la fila no avanzaba, los cambiaron, porque a las 3 de la tarde se acaba la entrega de enseres, y ahorita no, ahorita siguen entregando hasta muy tarde, y ahorita personalmente pasan el jefe (de los militares) para preguntar si avanzaba la fila, porque gracias a él es que avanzó”, dijo.
Mencionó que había versiones entre las personas de la fila que los “militares estaban vinculados con los que apartaban lugares”, porque después de que llegaron nuevos soldados y agentes de la Guardia Nacional hubo más movimiento y la fila empezó a avanzar.
“Nos venimos en equipo con otros vecinos y gracias a eso es que la pasamos divertidos, porque estar aquí fue un infierno, los primeros días ya no aguantábamos, hasta que tuvimos que hacer relajo… que de campamento, de picnic para soportar el sol, el hambre, y sin baños porque si no tomas agua los intestinos apretados, el estrés porque ya eran siete días y nos fuimos a bañar cuando dieron las fichas”, declaró.
Abundó que los soldados dieron fichas y “ya estamos a nada de que nos entreguen nuestros enseres, desde el domingo pasado llegué y era de esperarse porque había mucha gente, aparte la fila era larga porque venían de colonias, de María de la O, Santa Cruz, porque decían que también llevaban varios días en la UDA y no salían y todo esto estuvo mal organizado, porque no lo hicieron por letra, así como nos dieron el dinero para reconstrucción así nos hubieran llamado para darnos los enseres”.
Otra vecina también afectada, la señora Martha, dijo que ella también lleva ocho días ahí esperando la entrega de sus enseres, que al igual que la señora Rebeca estos días de espera los ha sabido sobrellevar porque con sus vecinos están platicando, se comparten comida que les llevan sus hijos, y se intercambian para hacerse guardia y poder ir al sanitario.

 

No son censados vecinos de San Marcos por no estar incluidos en la declaración de desastre

Por la razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica y no de Acapulco los discriminan, aunque hayan sufrido severas pérdidas, señalan

 

Ramón Gracida Gómez

Paredes de viviendas de adobe partidas a la mitad, techos de lámina que no han sido reparados por falta de dinero y milpas completas de maíz perdidas son algunos de los estragos ocasionados por el huracán Otis en diez comunidades de San Marcos colindantes con Acapulco, que no fueron censadas.
Damnificados criticaron que no fueron tomados en cuenta por una razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica que no fue incluido en la declaración de desastre, a pesar de vivir las mismas consecuencias que los habitantes de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Pidieron la visita del delegado federal Iván Hernández, porque los funcionarios con los que se han reunido sólo “están jugando” con ellos, les piden pruebas de sus daños y no cumplen los acuerdos que firman. Advirtieron de un nuevo bloqueo en la carretera federal de la Costa Chica este lunes si no son atendidos.
El Sur hizo un recorrido este sábado en algunas de estas comunidades afectadas por el meteoro del 25 de octubre, con la ayuda de representantes de los poblados que han organizado la toma de los pozos de agua y los bloqueos de la carretera federal, el último apenas el viernes pasado.
Fueron más de cuatro horas de recorrido por distintas viviendas dañadas y que aún no han sido reparadas porque los propietarios, muchos adultos mayores, no tienen los recursos económicos para comprar ni siquiera láminas de 900 pesos porque viven de su pensión que da la federación.
Ningún funcionario o servidor de la Nación ha acudido a revisar las afectaciones, por lo que es mucha la necesidad de los pobladores consultados de mostrar todos los daños que tienen, todo lo que perdieron, todo lo que no han podido recuperar a casi tres meses del paso del huracán.
La visita empezó a las 12:30 de la tarde en El Tejoruco, la comunidad de Florencio Villareal en la que se encuentra la intersección entre la carretera hacia la Costa Chica que se prolonga desde Barra Vieja, y la carretera hacia la misma región desde el crucero de El Cayaco, en la zona suburbana de Acapulco.
Para sobrevivir las primeras semanas después de la catástrofe, Alberta Morales García y su hija Isabel Gaspar, vecinas de esta localidad, pedían agua y comida a los automovilistas porque la Marina y el Ejército sólo entregaron despensas en su localidad dos veces y tenían que ir hasta Lomas de Chapultepec por ellas.
“A lucha salimos” de la casa, recordó Alberta dentro de su vivienda que parece deshabitada porque se echaron a perder varias pertenencias, pero que no quiere dejar porque ahí crió a sus nueve hijos. Vende pollos al menudeo, pero su principal fuente de ingreso es la pensión de adulto mayor.
La casa de Alberta está cerca de la escuela primaria rural estatal Benito Juárez, cuyo techo resultó afectado y los niños de primero a sexto toman clases en la cancha techada que se encuentra a un costado; para poder entrar a ver los daños durante el recorrido, la comisaria municipal, Yazmín Navarrete Guerrero, tuvo que insistir con los agentes de la Guardia Nacional que pernoctan en los salones desde finales de diciembre.
Es una comunidad de campesinos, indicó el comisario suplente, Ezequiel Flores Hernández, y hay una dependencia económica de la milpa que siembra, tres hectáreas en promedio por productor, porque venden una mitad y consumen la otra mitad; casi todos perdieron todo por Otis.
Acompañado de representantes de otras comunidades, el vecino de Tejoruco, Álvaro Arcos, contó que los damnificados de San Marcos decidieron protestar por primera vez el 11 de noviembre porque los “Servidores de la Nación” les dijeron que no acudirían a sus casas porque pertenecían a San Marcos, municipio que no fue incluido en la declaración de desastre.
Para los damnificados, es una cuestión “política” porque sí pertenecen oficialmente al municipio de la Costa Chica, pero tuvieron los mismos daños materiales que los vecinos de Acapulco porque sus comunidades colindan con este municipio.
Luego tomaron los pozos de agua que están dentro del Ejido de La Barrera, no de Lomas de Chapultepec, enfatizó el campesino, del 18 al 20 de diciembre, con lo que lograron la primera reunión en las oficinas de la Promotora Turística (Protur) en el bulevar de Las Naciones.
En el encuentro participaron el delegado federal de Gobernación en Guerrero, Juan Carlos Barrios Curtis; el representante de la Secretaría de Gobernación del estado, Lucio García Villalba; el delegado de la misma dependencia estatal, Osiel Morales Nava, y otro funcionario del estado del que no saben su nombre.
Los representantes de los gobiernos federal y estatal, ambos morenistas, les pidieron “pruebas” de los daños que tenían, además de que el alcalde de San Marcos, el perredista Tomás Hernández Palma, mandara un oficio al estado.
Hernández Palma les contestó en la misma reunión que ya había enviado el documento y señaló al secretario de Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, de no hacer avanzar la solicitud, de acuerdo con la versión de los pobladores presentes.
Ante la falta de resultados, las comunidades se organizaron por su cuenta y son alrededor de mil habitantes de Medanitos, Perros de Agua, Llano de la Puerta, San Juan Grande, San Juan Guatemala, Las Minas, Tamarindillo, Lomitas de Papagayo, Barrera, El Tejoruco, Cacao y Palmitas.
El 3 de enero tuvo lugar una reunión más, donde estuvieron presentes la subdelegada federal de Gobernación en Guerrero, Edith Mariel Panches Giles, los funcionarios García Villalba y Morales Nava, y otro representante de Gobernación estatal, Rafael Montalván Astudillo.
Acordaron que el miércoles 17 de enero tendrían una respuesta con la condición de que ya no se manifestaran; un día antes, Álvaro Arcos habló con García Villalba para que le diera la hora en que tendrían la respuesta, pero el funcionario la pospuso durante el transcurso del día.
El jueves se manifestaron otra vez los damnificados porque lo acordado fue “una mentira, están jugando con nosotros o qué quieren que hagamos nosotros”, les dijeron a los representantes del estado, García Villalba y Morales Nava, quienes se comprometieron mediante un convenio firmado a que el viernes acudiría el delegado federal, Iván Hernández.
Los damnificados de San Marcos ubican a Iván Hernández como el único que les puede dar un respuesta, porque es el “único autorizado del gobierno federal y está más cerquita de López Obrador” y de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel.
Pero no llegó el delegado el viernes y entre 600 y 800 pobladores bloquearon la carretera federal hasta las 7 de noche, sólo liberaron la vía porque “nos sentíamos mal nosotros porque había mucha gente enferma con hemodiálisis, mucho niño con tos, la cola se hizo grandísima”, dijo Álvaro Arcos.
Entre el crucero de El Tejoruco y el puente de Lomas de Chapultepec se ubica la localidad de La Barrera, de apenas unas 30 viviendas, varias de ellas fungen también como tiendas de artesanías. Una de ellas es de Luz Divina Hernández Espíritu, quien estimó en 50 mil pesos la pérdida de mercancía mientras mostraba el cuarto en el que se encontraba el 25 de octubre y fue arrasado también por el huracán.
Ahora sólo tiene un colchón, la base de la cama y unas enormes láminas colgando, y contó que le ofrecieron en Acapulco el paquete de enseres domésticos en 5 mil pesos. A un costado vive su hija Juana, quien enseñó el tiradero de pertenencias que ocasionó Otis; y al lado vive otra hija de Luz, en total son siete personas que viven en tres casas contiguas, todas afectadas.
Sus vecinos son Eleuterio Colón, de 71 años, y su esposa Cruz Cortés Muñoz, de 57 años, quienes huyeron de su cuarto cuando se les empezó a meter el agua y se refugiaron en su cocina, donde ahora duermen porque una pared de adobe de su recámara se partió a la mitad y está a punto de colapsar.
“Parece burla”, se quejó el comisario de San Juan Guatemala, Gonzalo Guatemala Luna, de la falta de respuesta por parte del gobierno, que les pide “pruebas, pruebas”, pero no les ha ayudado, aunque se las muestran.
Un último ejemplo: la casa de María Pérez se inundó por un cuerpo de agua cercano que creció con la lluvia, la señora de 67 años y su nieta fueron rescatadas por sus vecinos y todo se le echó a perder, incluyendo su máquina de coser de la que se mantiene.
Una brecha de tierra debajo del puente de Lomas de Chapultepec es el camino que conduce a San Juan Guatemala y antes se cruza la localidad de Lomitas de Papagayo; ambas comunidades están a 50 minutos en automóvil de su cabecera municipal de San Marcos y solamente a dos minutos del territorio que ya empieza a ser Acapulco.

 

Bloquean de nuevo comunidades la carretera Acapulco- Pinotepa Nacional

Argenis Salmerón

Vecinos de siete comunidades del municipio de San Marcos, colindantes con la zona rural de Acapulco, bloquearon otra vez la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional para denunciar que fueron engañados por las autoridades del gobierno del estado y de la Secretaría del Bienestar federal para hecer el censo.
Los inconformes afirmaron que sus viviendas resultaron afectadas por el huracán Otis el pasado 25 de octubre.
Los manifestantes cerraron la vía federal desde las 3 de la tarde, frente al poblado de El Tejoruco, cerca de Las Horquetas.
Los inconformes son de los poblados de San José Guatemala, Palmitas, La Barrera, El Tejoruco, Cacao, San Juan y Las Minas, todos pertenecientes al municipio de San Marcos.
Advirtieron que no se van a quitar de la carretera hasta que sean censados por los “Servidores de la Nación”.
En declaraciones por teléfono, el ejidatario de La Barrera, Álvaro Arco, reclamó que funcionarios del gobierno federal los dejaron plantados para el censo de sus viviendas afectadas por el huracán Otis.
“Quedamos que al mediodía, y dejamos tres horas más y nadie se apareció, ahora sí nos vamos a quedar a dormir en la carretera”, dijo.
Se quejó que funcionarios del gobierno del estado encabezados por Evelyn Salgado Pineda, “nos engañaron, y no cumplieron”.
Criticó que “se comprometieron y no ayudaron, por eso volvimos a bloquear otra vez, porque engañan al pueblo”.
Insistió que el huracán Otis no sólo dañó sus viviendas sino también sus zonas de trabajo como la siembra de maíz y elote.
Manifestó que el huracán Otis, “no solamente afectó a Acapulco y Coyuca de Benítez, sino también a algunos pueblos de San Marcos”.
“El alcalde no se preocupó por nosotros, y tenemos daños en nuestras casas y área de trabajo”, acotó.
Expresó: “queremos que venga los ‘Servidores de la Nación’ a constatar los daños de nuestra gente y así censarlas, estamos en el olvido por todos los gobiernos”.

 

Regresan a clases tras Otis, pero sólo se atiende un grado por día debido a las carencias, aclaran

Karina Contreras

La secundaria técnica 1, ubicada en Ruiz Cortines, es una de las alrededor de 600 escuelas públicas de educación básica de Acapulco que volvieron a clases tras el huracán Otis, aunque nada más se atienden a alumnos de un grado por día, pues de acuerdo con maestros, aún no están dada las condiciones para regresar al 100 por ciento de manera presencial.
Los alumnos están regresando por grados, cada día, y es que en varias partes de la escuela todavía no funciona la energía eléctrica, en varios edificios no se tiene agua suficiente para cubrir las necesidades de la matrícula de la escuela, una de las más demandadas cuando es periodo de obtener fichas para el ciclo escolar.
Las clases se dan en el horario de 7 de la mañana a 12:30 de la tarde, en el turno matutino, cuando normalmente es hasta las 2 de la tarde. Mientras el turno vespertino es de 2 a 6 de la tarde, cuando en horario normal es a las 8 de la noche.
Uno de los maestros explicó que este es el horario por la “contingencia del huracán Otis” y que espera que antes de que concluya el ciclo escolar, se pueda regresar al 100 por ciento a las clases presenciales y concluir de la mejor manera el año.

Denuncian que el gobierno no ayuda al rescate de las lanchas de fondo de cristal

Vacacionistas abordan una lancha de fondo de cristal en el Malecón de Acapulco para visitar la isla de la Roqueta Foto: Jesús Trigo

Ramón Gracida Gómez

Trabajadores de lanchas de fondo de cristal señalaron que las autoridades no les ayudan a recuperar las embarcaciones hundidas como les prometieron y sólo concentran sus esfuerzos en el Club de Yates y la Marina Acapulco.
Por su propia cuenta, los trabajadores han rescatado ocho embarcaciones que ya están acondicionadas para restablecer el servicio de paseo hacia la isla de La Roqueta, como se constató en la mañana de este jueves con un grupo nutrido de turistas, pero siguen hundidas 30 lanchas de fondo de cristal.
El tradicional recorrido de Caleta a la isla de La Roqueta cuesta 250 pesos por persona y disminuye a 150 si es un viaje directo a la isla; más de 20 vacacionistas llegaron ayer en un solo grupo y se subieron a las embarcaciones amarradas en el muelle del islote del extinto Mágico Mundo Marino.
Al fondo, otros turistas nadaban en la tranquila marea de las playas de Caleta y Caletilla, pero varias sombrillas estaban vacías y los prestadores de servicios turísticos esperaban en la entrada de la playa, en la avenida Costera, a que llegara más gente.
Juan Miranda Mendoza, uno de los 80 trabajadores de lanchas de fondo de cristal, consideró que la recuperación de los paseos es lenta, pero segura, “ya empezamos a dar servicio poco a poco, con toda la ayuda de nuestros compañeros de lancha por lancha para poder ir saliendo lo más pronto posible de este desastre”.
“Todos perdimos nuestras embarcaciones y las que encontramos más mejoradas son las que les estamos dando prioridad para poder reactivar nuestro producto”, comentó y agregó que son ocho lanchas recuperadas hasta el momento y esperan sumar una cifra similar el próximo mes.
Calculó entre 28 y 30 embarcaciones que siguen en el fondo del mar, “no sabemos, algunas se despedazaron, algunas sí vimos que se despedazaron, otras siguen ahí perdidas en el fondo del mar que nos están pidiendo auxilio, ¿verdad?, pero no hemos tenido apoyo directamente a como nos los dijo las autoridades”.
Señaló que las autoridades “se fueron a lo que es el Club de Yates, la Marina, allí sí están constantemente bucee y bucee y aquí nosotros, con los buzos que hay aquí, compañeros y otros que se dedican a la buceada de la almeja o aquí reparando las embarcaciones, son los que nos han hecho ese trabajo de recuperar las pocas embarcaciones que tenemos”.
Reiteró que en el proceso de recuperación de las embarcaciones de Caleta y Caletilla no han tenido el apoyo de las autoridades, “nada más hasta ahí, promesas y ahí quedó y por parte de esto que tenemos aquí es porque nosotros realmente le hemos echado ganas”.
Señaló que todo el apoyo de buques externos de Acapulco que vinieron a buscar las embarcaciones hundidas con sus radares se quedaron en el Zócalo, la Marina Acapulco y el Club de Yates, “que fue también un desastre tremendo; es parte del mar, también nos incluye a nosotros, ¿verdad?, pero ahí estamos, estando, tratando con la fe de salir más adelante”.
Juan Miranda Mendoza dijo que los trabajadores siguen buscando en el mar porque no pierden la fe de encontrar algunas embarcaciones perdidas, agradeció a las autoridades por la construcción del puente y pidió que también se restaure el muelle donde se suben y se bajan los turistas que quieren un paseo en una lancha con fondo de cristal.

 

Sobrevive a Otis una familia propietaria de lanchas de fondo de cristal por su conocimiento del mar

Ramón Gracida Gómez

Cinco integrantes de una familia propietaria de lanchas de fondo de cristal en Caleta y un trabajador de ellos decidieron pasar el huracán Otis dentro de sus cinco embarcaciones para salvarlas, pero quedaron destrozadas por los vientos que parecían un remolino y las enormes olas, todos nadaron para sobrevivir y uno de ellos fue arrastrado hasta la isla de La Roqueta.
Llevaban comida y gasolina porque la intención era luchar contra el huracán con el motor encendido y evitar que las embarcaciones chocaran contra las rocas, “pero esto fue un monstruo, una cosa jamás vista realmente”, dijo Juan Miranda Mendoza, quien tiene 64 años y desde los 12 trabaja en los paseos recreativos de Caleta a la isla de La Roqueta.
El problema es que el huracán fue como un “remolino” porque los vientos entraban por el noroeste y el sureste, lo cual no permitía controlar la embarcación como lo habían hecho en otros fenómenos naturales anteriores.
La lancha en la que iba Juan estaba en Caletilla, pero se hundió y las olas lo arrastraron enfrente de la isla de La Roqueta y lo llevó mar adentro cerca de los riscos que conforman la colonia La Mira, “ya posteriormente vi una ramazón de una copa de árbol muy grande y de ahí me agarré”.
Su hijo René Miranda Suástegui estaba en otra lancha, en el mismo lado de Caletilla, y cuando arreció la lluvia en la madrugada se empezó a llenar de agua, entonces ya no podía manejar la embarcación porque al mismo tiempo tenía que sacar el agua.
Una de las tantas embarcaciones que quedaron sueltas chocó directamente con la lancha en la que iba René y “los golpes me aventaban pa’ un lado, para otro lado y ahí estuve resistiendo con la máquina lo más que pude”.
El agua empezaba a llegar hasta sus rodillas y las dos embarcaciones que quedaron enganchadas empezaron a ser arrastradas en el canal entre Caleta y la isla de La Roqueta; una ráfaga de viento arrancó el techo de la lancha y René sólo pudo concluir: “esto ya valió”.
Esperó hasta que se hundiera la lancha completamente, ya traía su chaleco salvavidas puesto, y quedó flotando en el mar; no se veía nada, la luz ya se había ido en la ciudad desde hace más de dos horas, y sólo escuchaba con mayor intensidad que las olas rompían en una estructura.
“Ya cuando me subí, un relámpago me ilumina y veo Palao; ay, caray, estoy acá en el Palao, atravesé de aquí del Bocachica pa’l Palao. El muelle del Palao ya estaba roto totalmente, solamente estaba la parte de enfrente que es la de cemento, todo lo demás, como es madera, pues ya se lo había llevado”.
No pudo entrar al restaurante a refugiarse, lo único que alcanzó a hacer fue abrazar un poste que estaba al inicio del muelle, “pero no resistí porque pues las olas tapaban el muelle y cada ola me bañaba y me azotaba y me azotaba; aguanté tres olas, ya en la cuarta ola me volvió a aventar al mar”.
El mar lo revolcaba en las rocas de la orilla de la isla y René se quería sujetar en alguna de ellas, “pero no podía, era una licuadora; yo sentía palos, sentía ramas, pedazos de madera, fibras chocaban conmigo, donde me revolcaba a mí”. Sentía que se ahogaba porque las enormes olas lo sumergían, pero lograba salir “y respiraba tantito y de nuevo para abajo”.
Después de un rato, el mismo mar lo llevó a la playa Las Palmitas, la intensidad del huracán bajó un poco y René nadó y nadó hasta llegar a un canal que se encuentra detrás de la isla de La Roqueta, donde se pudo subir a unas rocas y esperó hasta que amaneciera.
La incipiente luz del sol le permitió ver el arrastre lento de los cayucos hacia mar adentro, “incluso alcancé a ver a lo lejos vi unas personas como que iban nadando, pero no pudieron hacer nada” a pesar de que traían puestos chalecos, al igual que René. Era a la altura de la casa de John Wayne, pero “yo en las rocas no podía hacer nada”.
Un cayuco pasó cerca de donde estaba René, él le hizo señas y las personas fueron por él y lo regresaron a Caleta, donde se dio cuenta que ninguna lancha de fondo de cristal, salvo algunas que fueron arrastradas por el mismo huracán a la orilla de la playa. Todos los restaurantes estaban destruidos.
Por su parte, su papá Juan había nadado desde las 6 de la mañana hasta las 7:10 hasta la playa La Angosta, es preciso en la hora porque llevaba un reloj que aún lo trae en su muñeca izquierda, y ahí lo rescataron algunas personas.
Fue hasta las 10 de la mañana que el papá y el hijo se reunieron en su casa en Caleta, a donde llegaron caminando. El resto de la familia también sobrevivió, el yerno de Juan y su nieto de 12 años estaban en una lancha, pero se lanzaron al mar hasta que se partiera en dos con unas rocas; un sobrino de Juan y un trabajador de la familia, Israel, estaban cada quien en embarcación y corrieron con la misma suerte.
–Después de vivir esto, ¿tú qué piensas de todo, de la vida, de seguir vivo?, se le preguntó a Rubén, quien tiene 33 años y desde los 8 era llevado por sus papás a las lanchas.
–No, pues ahora sí que fue una oportunidad que me dio la vida, me dio Dios la verdad, porque pues muy afortunado porque ves la historia de otras personas del mar, marineros, capitanes que pues no tuvieron la suerte de regresar realmente. Y ahora sí que tratar de aprovechar la oportunidad que me dio Dios y vamos a tratar de recuperar nuestras embarcaciones.
“Y ya ahora sí cuando venga otro fenómeno, pues ya creo que ya no me vuelvo a meter al mar, ahora sí que pase lo que pase, lo que tenga que pasar, se pierden las embarcaciones”, dijo con una ligera sonrisa nerviosa.
Juan quedó con algunas marcas de las heridas que tuvo durante aquella noche, “tornillazos de las lanchas”, pero sobrevivió, al igual que el resto de su familia, porque “cuenta mucho la experiencia que tenemos en el mar, por eso no se murió nadie de nosotros, bendito sea Dios y la virgencita, no nos pasó ningún percance en la parte de aquí”.

Cablera no da servicio desde Otis y cobra hasta 2 mil pesos por cancelar el contrato, señalan

Karina Contreras

Usuarios del servicio de cable Izzi denunciaron que desde el huracán Otis no se ha restablecido la señal y dicha empresa para cancelar los contratos les quiere cobrar 2 mil pesos, mientras que la empresa telefónica Telmex sigue sin retirar los cables en varias partes de la ciudad que cayeron ante el paso del huracán Otis.
También en la ciudad siguen los problemas de la recolección de basura y la falta de agua, así como los constantes apagones del servicio eléctrico en colonias como la Emiliano Zapata. La señora Paola informó que en la colonia Cuauhtémoc desde el huracán Otis no tienen señal de cable ni Internet mientras que el agua le llega tandeada.
Por su parte la señora Maribel de la etapa 9 de la unidad habitacional El Coloso tienen problemas con el agua y explicó que en su etapa le tiene que llegar martes, jueves y sábado, pero hasta esta semana ya son tres tandeos que no les llega. Otra vecina de Puerto Marqués informó que se cambió a la empresa Telmex porque Izzi, con quien tuvo el servicio varios años, no le resolvió la falta de Internet y ya empezó a cobrarles la factura de noviembre y diciembre lo que no se le hizo justo porque desde el huracán Otis no tenía el servicio. En el área del Centro tampoco ha regresado la señal de esa empresa de cable.
Por su parte el señor Erminio Olea manifestó en su casa en la colonia Ciudad Renacimiento, en el andador Juxtlahuaca, no tiene la señal Izzi y “los miserables de Izzi me obligan a seguir con ellos o les pague 2 mil pesos para terminar el contrato” y señaló que la mayoría de sus vecinos tienen Telmex y ya tienen cable e Internet. Otra queja manifestó es el abuso de los taxis colectivos que están cobrando 30 pesos, pero nada más hasta la tienda departamental Sears no al Cine Río.
Otra queja contra Izzi es en la zona de Las Anclas donde tampoco hay servicio de Internet.
La recolección de basura es otro problema porque los vecinos se quejaron que desde hace dos semanas el camión no pasa por la calle Soto la Marina de la colonia Progreso y en el contenedor de la colonia Pancho Villa no dejan tirar basura, antes el pretexto de que era escombro, pero ahora no dejan tirar nada. Mientras en la calle Fortín del Centro tampoco llega la recolección de la basura y los vecinos tienen que pagar a los pechugueros para que se lleven los desechos.
Mientras en varias calles se ven cables tirados de empresas como Telmex y que están ahí desde el impacto del Otis el 25 de octubre del año pasado. En la calle Ometepec de la colonia Bocamar no tienen agua desde hace varias semanas.

 

Bloquean siete comunidades de San Marcos la carretera Acapulco-Pinotepa Nacional

Habitantes de siete comunidades del municipio de San Marcos durante el bloqueo de la carretera federal Acapulco-Pinotepa, frente al Tejoruco Foto: El Sur

Argenis Salmerón

Vecinos de siete comunidades del municipio de San Marcos, colindante con la zona rural de Acapulco, bloquearon ocho horas la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional para insistir en el censo, porque aseguraron que fueron afectados por el huracán Otis.
A las 8 de la mañana, unos 300 manifestantes cerraron la vía federal frente al poblado de El Tejoruco, cerca de Las Horquetas.
A las 4 de la tarde, los vecinos retiraron el bloqueo porque las autoridades del estado se comprometieron que hoy los atenderían funcionarios de la Secretaría del Bienestar federal.
Advirtieron que si no hay atención hoy volverán al bloquear la carretera federal, que conecta Acapulco a los municipios de la región de la Costa Chica.
Los inconformes son de los poblados de San José Guatemala, Palmitas, La Barrera, El Tejoruco, Cacao, San Juan y Las Minas, todos pertenecientes al municipio de San Marcos.
Exigieron la presencia del delegado de los programas sociales del gobierno federal en Guerrero, Iván Hernández Díaz, porque dijeron que no cumplieron en censar a principios de mes.
En declaraciones por teléfono, el ejidatario de La Barrera, Álvaro Arcos reiteró que requieren ser censados por los “Servidores de la Nación” porque aseguró que hay viviendas afectadas por el huracán Otis.
Criticó que las autoridades engañaron a la población, porque se comprometieron a dar información del censo el 3 de enero, “es la fecha que no se acercado para conocer los requisitos para ser censados”.
Añadió que en diciembre pasado los vecinos tomaron las instalaciones del sistema Lomas de Chapultepec para exigir ser censados.
Declaró que las siete comunidades pertenecen al municipio de San Marcos, sin embargo están en las afueras de la zona rural de Acapulco, “nosotros también tenemos afectaciones en casa y cosechas”.
Indicó que la mayoría de las casas están construidas de paredes de adobe y tejas o láminas de cartón, “toda las tejas y láminas salieron volando por los fuertes vientos”.
Señaló que el huracán Otis no solamente afectó al municipio de Acapulco y Coyuca de Benítez sino también una parte de los poblados de San Marcos, “que vengan a verificar los daños las autoridades”.
Criticó que el alcalde del municipio de San Marcos, Tomás Hernández Palma, no dio a conocer las comunidades afectadas por el huracán Otis y el gobierno federal no emitió la emergencia para este municipio.
“Antes nos traían despensas los soldados y organizaciones civiles, pero ya no vienen a dejarnos víveres”, puntualizó.
Dio a conocer que el huracán Otis dañó las cosechas de maíz y jamaica, además de derribar las palmeras, “nos quedamos sin fuente de trabajo”.
El 19 de diciembre pasado, los mismos pobladores tomaron 55 horas las instalaciones del sistema de captación de agua Lomas de Chapultepec, para exigir el censo, porque aseguraron que fueron afectados por el huracán Otis.