La calle Cristóbal Colón, que se encuentra entre la calle Wilfrido Massieu y la avenida Manuel Gómez Morin, a unas cuadras de la Costera, continúa con escombros y basura orgánica desde el paso del huracán Otis Foto: Jacob Morales
Jacob Morales Antonio
En las calles del fraccionamiento Magallanes, donde hay hoteles, restaurantes, un hospital privado, laboratorios clínicos, dos grandes universidades privadas, pastelerías y otros negocios, persisten los desechos sólidos.
El fraccionamiento está entre las avenidas Cuauhtémoc, Universidad y la Costera, y es una zona de comercios muy transitada; sin embargo, en una de sus principales calles hay basura y escombros que no ha sido retirados desde el impacto del huracán Otis, el pasado 25 de octubre.
En un recorrido epor la calle Cristobal Colón, ubicada justo atrás de la Universidad Americana de Acapulco, desde la esquina con la calle doctor Ignacio Chávez y hasta la avenida Manuel Gómez Morin, hay basura amontonada y escombros.
Los vecinos que rentan locales comerciales indicaron que la basura está desde el impacto del huracán y a pesar de que es una calle muy transitada, debido a los negocios que hay, las autoridades del municipio hacen poco para retirar la basura, que en algunos puntos apesta.
En el área está la Universidad Instituto de Desarrollo Salvador Allende Gossens (Indesag), también el hospital privado Magallanes, cuatro hoteles pequeños, dos laboratorios de análisis, tres restaurantes y fondas de antojitos y tacos, así como una panadería, una farmacia y otros negocios.
Pero no es la única zona con basura, en la avenida Rancho Acapulco, cerca del módulo de la CFE, y ante la falta de recolección de los residuos orgánicos en las colonias aledañas, como La Garita y 20 de Noviembre, la gente la deja amontonada y ya ocupa media calle.
En la esquina de esa vía con la avenida Carretera Federal México-Acapulco el contenedor estaba repleto de basura, los desechos ya eran tirados en la calle. En el punto antes de bajar al puente desnivel de la Y Griega, rumbo al centro, el contenedor desapareció entre el cerro de desechos orgánicos arrojados.
En esta área, algunos automovilistas avientan las bolsas desde sus automóviles, y otros tratan de bajar lo más rápido que pueden, para evitar ser detenidos por la Policía Municipal, ante la advertencia que ha hecho la alcaldesa Abelina López Rodríguez de que serán remitidos, multados y detenidos.
Otra zona donde los troncos, las ramas y hojas de dos árboles de mango continuan, así como basura orgánica, es en el acceso de la colonia Los Liros, en el sentido hacia Las Cruces, en la Carretera Federal México-Acapulco, frente a la estación de gasolina de la colonia Benito Juárez.
Mientras que en la Calle 3 de la colonia Emiliano Zapata, a espalda de la secundaria 6, la basura que es recolectada por las personas llamadas Pechugueros cubre la mitad de la calle, desde la esquina con la Calle 14 a la esquina con la Calle 10.
El presidente de la Unio?n Ganadera Regional de Guerrero, Atalo Nin?o Rami?rez, en la reunio?n con los ganaderos de Acapulco Foto: Ramón Gracida Gómez
Ramón Gracida Gómez
Ganaderos de Acapulco piden que los tres órdenes de gobierno los “regresen a ver” porque perdieron sus animales y sus corrales, indicó el presidente de la Asociación Ganadera de Acapulco con sede en Texca, Santos Ramos Catarino.
Ante unos 200 productores de carne, el líder del sector denunció que el Ayuntamiento de Acapulco no les ha entregado apoyo económico para la compra de sementales y que formaba parte de un convenio firmado desde abril.
Los ganaderos que asistieron a la reunión son de las comunidades de Xaltianguis, Xolapa, Las Joyas, Kilómetro 30, Bienes Comunales, Llano Largo, El Bejuco, Tres Palos, La Sabana, Ocotillo y Tasajeras, entre otras.
Pidió que los tres órdenes de gobierno “nos regresen a ver porque nosotros también generamos empleo y somos algo importante, no nada más aquí en el municipio o en el estado, a nivel nacional”.
“Perdimos alambre, sementales, hay compañeros que perdieron vacas, pies de cría, donde había arroyo cerca, se llevó al ganado”, expuso Ramos Catarino en las instalaciones de la organización que representa.
El presidente de la Asociación Ganadera con sede en Texca recordó que esta organización de productores firmó un convenio con la presidenta Abelina López Rodríguez, a quien considera “una persona de palabra y que ha cumplido con su compromiso con los ganaderos porque aquí en Texca hizo una parte del centro de acopio”.
La segunda etapa del proyecto, agregó, es terminar este centro con una inversión de un millón 200 mil pesos, y que se tiene planeado que se ponga la primera piedra en febrero del próximo año.
Expuso que otro apoyo importante para el sector es para la adquisición de sementales, que cuestan unos 60 mil pesos cada uno, y una parte del dinero proviene del gobierno del estado y la otra del gobierno municipal.
El gobierno estatal ya les dio el apoyo a 40 folios de productores beneficiarios en San Marcos la semana pasada, correspondiente a 30 mil pesos y falta la misma aportación del Ayuntamiento de Acapulco.
El presidente de la Asociación Ganadera confió en que la alcaldesa sí aprobó la entrega de recursos, pero “por el mal manejo” de la Dirección de Desarrollo Rural y la Secretaría de Planeación no se han entregado, y sugirió que los recursos fueron entregados a líderes y no a los productores.
Dijo que no piden que el apoyo sea el mismo de 30 mil pesos, sino de 10 o 15 mil “para que el productor ahorita en este tiempo que tuvimos de crisis, de pérdida, pues salgamos beneficiarios, levantando nuestro ganado porque hay muchos que perdimos y estamos en quiebra”.
Por su parte, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Guerrero, Atalo Niño Ramírez, agradeció en el acto la entrega de 500 despensas por parte de la Fundación Gusi para los productores de carnes que forman parte de la Asociación Ganadera de Acapulco con sede en Texca.
Además de Niño Ramírez y Ramos Catarino, en el presidium estuvieron el representante de la Fundación Gusi, Alberto Vargas Gómez, y los ganaderos Delfino Jiménez Mendoza y Gerardo Lara Villa.
En pésimas condiciones se encuentra un tramo de la calzada Pie de la Cuesta, frente a El Derrumbe, donde se entrega el apoyo económico para la reconstrucción de viviendas que otorga el gobierno federal tras el impacto del huracán Otis.
La falta de mantenimiento por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT) y el huracán Otis dañaron la carpeta asfáltica en los dos sentidos de la vialidad en un tramo de 100 metros lineales.
Además, a un costado de la carretera federal hay un cerro de donde escurre un manantial y desemboca en la vialidad.
La gran cantidad de baches ocasiona tráfico vehicular en los dos sentidos de la vía federal, a 200 metros de los módulos de entrega de apoyo económico que otorga el gobierno federal.
Los conductores tienen que circular en sentido contrario para evitar caer en los baches llenos de agua.
La vía federal está prácticamente en terracería y es casi imposible para transitar a los automóviles ligeros y de carga.
En la zona no hay policías viales ni anuncios viales que adviertan a los conductores de las malas condiciones de la carretera que conecta la zona turística de Pie de la Cuesta con el centro de la ciudad.
Tampoco hay alumbrado público, tras dañarse por los fuertes vientos del huracán Otis, lo que representa un peligro en las noches en ese tramo de la vialidad.
También hay congestionamiento vial debido a que en el día hay un filtro de seguridad de los efectivos de la Guardia Nacional frente a los módulos del gobierno federal. (Argenis Salmerón).
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda durante su mensaje en el homenaje a la bandera en la explanada del Recinto Oficial del Poder Ejecutivo Foto: Gobierno del Estado
Tras el encendido del árbol de Navidad en Acapulco, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda sostuvo que “no son momentos para estar pensando de manera pesimista o que va costar mucho levantarnos”.
Por la tarde-noche, la gobernadora realizó el encendido del árbol navideño de la empresa Coca-Cola FEMSA y en su mensaje a los acapulqueños señaló: “No están solos… vamos a salir adelante, Acapulco está de pie”.
“El encendido de este árbol es para darnos alegría, no son momentos para estar pensando de manera pesimista o que va costar mucho levantarnos”, dijo en breves declaraciones a reporteros.
El encendido del árbol de 14 metros de alto y 7 de base, se realizó en la Plaza Quebec, y se da luego de varios años de ausencia y por las gestiones del gobierno para que se volviera a colocar.
“Vamos a celebrar juntas y juntos la unidad, la fuerza y la resiliencia del pueblo acapulqueño”, indicó la gobernadora ante cientos de familias y niños de la Casa Hogar Marsh.
Adelantó que seguirá tocando puertas para que más empresas se sumen para que el puerto resurja y las familias acapulqueñas recuperen la alegría de estas fechas luego del huracán Otis (Aurora Harrison).
Agradece la solidaridad y el esfuerzo de los trabajadores
La gobernadora aseguró que Acapulco “renace, por supuesto, con un futuro brillante” y subrayó que “ya lo han demostrado que son guerreros y guerreras, que los guerrerenses nos forjamos ante la adversidad y Acapulco y Coyuca de Benítez estarán de pie”.
En su mensaje durante el homenaje e izamiento de Bandera correspondiente al mes de diciembre, en la explanada del Recinto de gobierno, la mandataria estatal dijo que se recuerda a quienes fallecieron por el huracán Otis y envió un abrazo a las familias de las víctimas.
Indicó que ese acto era especial porque corresponde a una época que es muy importante para todos. “Es una época de esperanza, de ilusión, de reencuentro, reconciliación, amor y cariño para todos los hogares”.
Señaló que las fiestas decembrinas recuerdan lo más valioso que se tiene y es una oportunidad para reencontrarse las familias “y reflexionar lo vivido este año”.
Señaló que no se borran los malos recuerdos sino porque “otorga una esperanza sobre este futuro, porque permite volver a creer en la ilusión del porvenir, en estas oportunidades que inician con el año; en nuevas metas y los objetivos que se tiene como servidores y servidores”.
La gobernadora expresó que se está en el mes de la esperanza y aunque Guerrero vive momentos complicados, especialmente en Acapulco y Coyuca de Benítez, “esta esperanza sin duda se convierte en un impulso poderoso para seguir adelante”.
“El huracán Otis con toda y su dimensión, sin precedente, destruyó por supuesto edificios y patrimonio, pero no pudo acabar con los sueños de nuestro pueblo, con ese espíritu indomable de fuerza que tienen los acapulqueños, nuestros hermanos de Coyuca de Benítez, con la esencia de este maravilloso puerto que hoy está de pie y renace, por supuesto, con la luz de un futuro brillante”.
Añadió: “Hoy recordamos a los que ya no están, a las personas que fallecieron derivado de este fenómeno meteorológico” y que se seguirá trabajando en el puerto y de Coyuca de Benítez, donde más que un trabajo institucional es un trabajo que se hace con todo el corazón y amor por la patria y por el pueblo de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Agradeció la labor de los trabajadores, por la solidaridad y al esfuerzo desde hace más de 40 días que han apoyado en los albergues, centro de acopio, en comedores comunitarios, es decir, “es un esfuerzo conjunto que nos llena de orgullo donde no hubo cargos ni funciones, todos estuvieron ayudando a nuestros hermanos. Esto nos demuestra la vocación solidaria, el cariño y compromiso de esta admiración con Guerrero”.
Salgado Pineda dijo que para algunos serán días de descanso mientras que para el gobierno serán de trabajo. Señaló que es una reflexión que permite agradecer las experiencias y crecimiento del año.
Manifestó que refrenda su apoyo, el respaldo y se va seguir trabajando como se ha hecho de la mano. “El compromiso que tenemos es ineludible y que todos los días llevamos a cabo nuestro compromiso total y absoluto con la transformación, con la justicia y con el bienestar social de Guerrero”.
En el acto estuvo el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Raymundo Casarrubias Vázquez; la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local, Yoloczin Domínguez Serna; el comandante de la 35 Zona militar, Pedro Nieto Sánchez; el coordinador estatal de la Guardia Nacional, Luis Valentín Iglesias Solórzano; el secretario de Gobierno, Ludwig Marcial Reynoso Núñez, y la presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Cecilia Narciso Gaytán (Redacción).
Miles de enseres domésticos se almacenan en el Centro de Convenciones Mundo Imperial, para después ser repartidos por soldados del Ejército en diferentes centros de distribución de Acapulco y Coyuca de Benítez Foto: Carlos Carbajal
Karina Contreras
Poca gente acudió este lunes a la unidad deportiva Jorge Campos, en Renacimiento, para recibir el dinero para la reconstrucción de viviendas y locales comerciales afectados por el huracán Otis.
Este lunes tocó a la letras D,E y F y hoy será la G. De acuerdo con una de las beneficiadas, se les está haciendo firmar una carta compromiso, de que usarán el dinero para la reconstrucción de sus viviendas y negocios.
Asimismo, les dan una plática de cómo deben asegurar láminas si las vuelven a poner en los techos. Además, algunos folletos de qué material usar para reconstruir.
En el sitio, a la señora le entregaron 17 mil 500 pesos y agregó que les informaron que para recibir la otra parte, deben comprobar que empezaron a reparar los daños ocasionados por el huracán Otis, con evidencias de fotografías del antes y después.
Indicó que en su caso, el agua y lodo que se acumuló en su vivienda le levantó la loseta de toda su casa y aunque la lavó, quedó manchada, por lo que tendrá que cambiarla. Además, de que el techo de lámina de su patio fue arrancado, por lo que sin duda el apoyo que da el gobierno federal le será de mucha ayuda.
En esa misma sede se entregan despensas, pero por el momento no hay, según lo indica un letrero que fue colocado en la entrada.
A los que van a preguntar sobre ese apoyo, les informan que están esperando que lleguen productos de otros estados, para armar las despensas.
Algunos todavía iban con sus plantillas completas, porque no han podido canjearlos. Durante el tiempo que se estuvo en el lugar, se observó que varias personas acudieron para preguntar si se abrirá un nuevo censo para las personas que no pudieron hacerlo, y el responsable de la puerta nada más les contestaba que acudieron a un módulo que se encontraba en la otra puerta, para recibir información sobre ese tema.
Las calles alrededor de la unidad deportiva fueron cerradas en una cuadra a los vehículos, y las puertas de acceso y las carpas de adentro están vigiladas por efectivos de la Guardia Nacional.
Frente a una de las puertas de acceso hay acumulación de basura, que genera mal olor y muchas moscas.
ersonas que fueron censadas para recibir el apoyo por las afectaciones del huracán Otis no aparecen en el registro, por lo que no han recibido los 8 mil pesos, los enseres y mucho menos el dinero para la reconstrucción de sus viviendas.
Es el caso de la señora Yesenia Nava Olea, quien fue censada el 5 de noviembre, vive en Renacimiento y tuvo pérdida total de sus cosas, pues se le voló el techo y el huracán le dejó varios huecos a su hogar.
La señora mostró el sello de “casa censada” que estuvieron colocando y el folio que le asignaron fue 9029551, pero al ir por el apoyo de los 8 mil pesos, para vivienda, resultó que no salió en el censo.
Nadie le ha informado qué fue lo que pasó y nada más le dijeron que probablemente, quien capturó los datos “no registró su CURP”. Dijo que ha dado varias vueltas y ha llamado al teléfono que dio la Secretaría del Bienestar, pero no hay respuesta favorable.
Mostró su preocupación, porque ella no tiene dinero para reconstruir su vivienda y dice que no sabe qué criterios utilizaron para censar, pues a ella, que perdió todo, no le están dando el apoyo.
La señora pidió el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador y del delegado de los programa federales, Iván Hernández Díaz, para que vean su caso y reciba el apoyo que tanto necesita, pues con su familia viven en condiciones deplorables, a pesar de que están haciendo el esfuerzo de levantarse.
Indicó que al no tener dinero para comprar, tuvo que lavar sus colchones, que quedaron llenos de lodo.
También hay otros casos, donde a las personas les dieron los 8 mil pesos, pero aparecen como CURP no programada para pago en el censo y puedan recibir ahora el apoyo para la reconstrucción. (Karina Contreras).
Pocos vecinos de la colonia Centro en la avenida Costera en una de las pocas peregrinaciones por la Virgen de Guadalupe este año, otro de los efectos del huracán Otis Foto: Argenis Salmerón
Este lunes se llevó a cabo una peregrinación en la avenida Costera, en honor a la virgen de Guadalupe, para pedir por las víctimas del huracán Otis.
Unos 50 feligreses de la colonia Centro, de la iglesia la Divina Providencia, caminaron por la Costera después de las 5 de la tarde.
Al frente del contigente iba una efigie de la Virgen de Guadalupe, que fue cargada por cuatro hombres.
Mientras que otros entonaron cánticos y además lanzaron cohetes al aire. Atrás venían los automóviles de los feligreses.
Los feligreses ocuparon un carrill de la Costera, en el sentido del Asta Bandera al zócalo y no iban acompañados por policías viales.
En declaraciones a El Sur, el vecino Salomón Hernández dijo que la peregrinación estaba dedicada a las víctimas del huracán.
Afirmó que cada año, a excepción de cuando estuvo presente el coronavirus, han realizado la peregrinación a la Virgen de Guadalupe con diferentes peticiones.
“Esto es una fiesta para la virgen. Esta vez pedimos por las víctimas del huracán Otis y que nos perdone nuestros pecados”, acotó.
Pidió a la Virgen de Guadalupe que interceda ante Dios, para que cuide y protega a los habitantes de Acapulco, que ya no azote la naturaleza al puerto.
Por último, recomendó a los acapulqueños hacer oración constante, pedir perdón por sus pecados y acercarnos a Dios. (Argenis Salmerón).
El vocero del Cecop, Marco Antonio Sua?stegui Mun?oz y el director de Tlachinollan, Abel Barrera, ayer en la entrega de la?minas donadas por organizaciones y particulares a vecinos de los Bienes Comunales de Cacahuatepec Foto:?Ramón Gracida
Ramón Gracida Gómez
Pensaba que “era el fin del mundo”, contó Alexis, un niño de 10 años que vio cómo voló el techo de la casa de sus abuelos en la comunidad de Las Parotas, de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, durante el paso del huracán Otis.
Lloró “poquito”, dijo riendo mientras esperaba que su abuelo Bernardo Morales Marco recibiera las láminas donadas por distintas organizaciones y particulares, por medio del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan y el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa La Parota (Cecop).
Bernardo, de 57 años, contó que el 25 de octubre tuvieron que refugiarse en la casa de su hermano que vive cerca de él porque sus láminas desaparecieron con los fuertes vientos, “veíamos el aire y cómo los árboles se movían”.
En la mañana seguía lloviendo y el campesino puso unas láminas “que quedaron para que tuviéramos pues”. Sin embargo, todas sus pertenencias ya se habían mojado, entre ellas su colchón y el refrigerador que ya no funciona.
Aseguró que nunca había vivido una experiencia similar a la de aquella noche de octubre, ni en los fenómenos meteorológicos de Ingrid y Manuel, los cuales ocurrieron hace 10 años y también afectaron a los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
Es la misma edad que tiene Alexis, que estaba ayer a un lado de su abuelo, y que dijo brevemente a El Sur, con nervios por una grabadora de por medio, que esperaba que su futuro “estuviera bien”.
“De loza para más seguro”, completó su abuelo Bernardo en referencia a una vivienda deseada. El hombre se dedica al campo y siembra maíz, calabaza y frijol en dos hectáreas. Al igual que sus compañeros campesinos del Acapulco rural, el huracán destrozó la milpa, “quedaron unos elotitos y vino el aire y los acabó de tirar”.
“Era de adobe mi humilde casa”
De la misma comunidad de Las Parotas, Agustín Morales Martínez compartió que el viento voló su techo de lámina, y ésta cayó sobre la misma vivienda y la destruyó. “Perdí mi casa, era de adobe mi humilde casa, hace un año que la había levantado y aún faltaba el revoque también”.
Siembra una hectárea y media de maíz, pero este año empezó a sembrar sandía cerca del río, “no logré mucho, pero algo poquito me dio y ya estaba esperando estas fechas para hacer un nuevo cultivo de sandias, pero ya no puede ser posible porque el río se llevó el corral”.
El joven de 37 años pidió a las autoridades que les brinden apoyo en el campo, “ahí estaría bueno que nos apoyaran con lo que es el alambre o para volver a encerrar y pedir hacer nuevamente los cultivos”.
Agustín tiene una gran motivación de volver a sembrar el año siguiente sandía y otras semillas, pero resaltó que en el futuro quisiera un progreso en su vida cotidiana, “vivir más o menos un poquito mejor”.
“Mi casa la desnudó por completo”
Celia Suástegui Salado, vecina de la comunidad de Amatillo y de 60 años de edad, también acudió a la entrega gratuita de láminas e indicó que el huracán Otis fue “algo terrible, espantoso”.
“Mi casa la desnudó por completo el aire y ahí está el armazón”, expuso sobre su casa de madera y láminas durante unos minutos bajo la sombra de un árbol en el embarcadero de El Fraile, donde cruzaron una parte de las láminas para la comunidad de Cacahuatepec.
Resaltó que la fuerza del meteoro “se llevó palos de mango, me cortó dos palmas, todos los palos de mango me los tiró, me hizo un destrozo muy feo”. Ahora vive en la casa de su hija, pero pidió a las autoridades reconstruir su casa “porque es lo primero, tener un techo la casa, que es habitable, porque si viene mi hija con su familia y a dónde, vamos a andar apretados. Y no hay como tener su hogar, vivir bien, tranquilo”, remató con risas.
“Yo siembro en las secas, pero cayeron los árboles encima del corral y se perdió mi cercado, se cayó. Ahorita lo ando techando a duras penas porque es un lodo muy pegajoso que no deja trabajar y pasa el arroyo por ahí”, compartió la campesina que cosecha maíz en una hectárea de su parcela.
Vive con su hijo José Concepción Ramírez Suástegui, quien trabaja en la limpieza de las calles en el centro de Acapulco. Esta pequeña familia ha sobrevivido estas semanas “con las despensas que me dan, pues las tengo que andar buscando cuando vienen los carros para que podamos sobrevivir y con el maíz que nos dio aquí el compañero Marco estamos saliendo adelante”.
Indicó que muchos vecinos de Amatillo se han enfermado de dengue y diarrea, y la comunidad cuenta con un centro de salud en el que sí van doctores, “pero a veces vienen y a veces no vienen”.
La otra opción es el doctor de farmacias Similares en la carretera federal Acapulco-San Marcos y personas de distintas comunidades acuden a consulta ahí, “está muy crítico el asunto”, señaló.
Durante la espera de la entrega de láminas, otros vecinos de los Bienes Comunales de Cacahuatepec compartieron su experiencia del huracán Otis y las consecuencias de este fenómeno meteorológico, como Martha, quien es madre soltera de tres niños y perdió su casa en Parotillas.
“Completamente fue un desastre”, sentenció Martha y agregó que ahora vive con sus hijos en una casa que construyó de madera y lámina. No tiene otras pertenencias porque todo se mojó.
Vende carne enchilada, chorizo, queso, pescado, “para poder sobrevivir”, pero ahora no hay ventas. Y ahora vive del “maíz que me dieron, con eso voy, gracias a la organización, estamos comiendo con mis hijos, estamos bien, echándole ganas”.
Marinos captados en un búsqueda de posibles cuerpos de personas desaparecidas durante el huracán Otis, en los restos de una embarcación destruida en los acantilados de la isla La Roqueta Foto: Carlos Carbajal
Ramón Gracida Gómez
Elementos de la Secretaría de Marina (Semar) y familiares de marineros desaparecidos buscaron este jueves a sus parientes, no localizados desde el paso del huracán Otis, en la isla Roqueta, pero no encontraron restos humanos.
Durante un recorrido realizado en una embarcación privada, se pudo observar a unos siete rescatistas en la parte detrás de la isla, a unos 150 metros del barco carguero encallado, que antes del huracán estaba en medio de la bahía.
Los buzos de la Semar caminaban entre rocas y restos de la embarcación, que quedaron flotando cerca de la isla. A lo lejos parecía una búsqueda difícil, por el mar y las olas que rompían muy cerca de donde estaban buscando.
Del otro lado de la isla, es decir, enfrente de los hoteles abandonados de la zona, otra embarcación de la Semar custodiaba a una pequeña lancha de buzos, que se sumergieron en el mar a buscar a los marineros desaparecidos.
Un familiar confirmó a El Sur que hoy se realizó una búsqueda por parte de las autoridades en la isla Roqueta, en la que participaron familiares de los desaparecidos.
Unas tres ballenas nadaban a unos 200 metros de la isla y un grupo de delfines siguió al yate rentado por particulares para realizar un recorrido por la bahía, la zona Diamante y la Roqueta.
El recorrido en la embarcación, contratada por particulares que invitaron a El Sur, también incluyó un acercamiento al cementerio de embarcaciones que están destruidas después del huracán Otis y no han sido removidas del Club de Yates.
Es un rincón de la bahía que refleja el desastre que ocasionó el meteoro de categoría 5, en las primeras horas del 25 de octubre.
Es más visible la catástrofe en los dos costados del condominio Los Cocos, en La Marina, donde todavía hay yates destruidos afuera de las instalaciones custodiadas por la Guardia Nacional.
Fue apenas el 28 de noviembre que restos humanos fueron encontrados entre los escombros de una embarcación en esta marina. Luego se confirmó que era el capitán del Acarey, Felipe Castro de la Paz.
En el otro costado del condominio Los Cocos, donde hay casas particulares, se amontonan aún más las embarcaciones de lujo, que cuestan millones de dólares. Todo está destruido.
El recorrido en la lancha se extendió hasta la zona Diamante, donde se ven los grandes condominios dañados, y muy retratados por los medios, desde el Otis. Éstos completan la imagen de la devastación en Acapulco.
Ciudadanos esperando anoche algún taxi colectivo en la avenida Vázquez de León en el centro de Acapulco Foto: Jesús Trigo
Daniel Velázquez
A más de un mes del huracán Otis, el transporte público en Acapulco es calificado por los usuarios como “abusivo”, pues mantiene tarifas no autorizadas aun cuando la contingencia ya pasó.
Vecinos de diferentes colonias, consultados en Las Cruces y en la parada conocida como Las Anclas, coincidieron en que la conducta de los transportistas es abusiva y el gobierno no actúa.
Los taxis colectivos amarillo con blanco, que dan servicio a los ciudadanos de la zona suburbana del municipio en Renacimiento, Zapata, Vacacional, Real Hacienda, Coloso y San Agustín, cobran tarifas que van desde los 25 hasta los 50 pesos.
En la terminal de transferencia del Acabús, sobre el bulevar Vicente Guerrero, se constató que cientos de personas esperan pacientemente este medio de transporte, donde hacen filas de hasta cien personas. Las rutas con mayor demanda son Oviedo-Zócalo, Farallón-Base y Coloso.
Los camiones del Acabús que llegan a Oviedo-Zócalo se llenan en el trayecto que hacen de Las Cruces al Retorno, pues los usuarios prefieren dar una vuelta completa en lugar de tomar el autobús que pasa lleno en Las Cruces. Otras personas, que no conocen esa estrategia, se quedan en la fila esperando el autobús, pues como va tan lleno sólo unas cuantas personas pueden abordarlo y los demás deben esperar en la fila.
Los autobuses de la ruta Farallón-Base tienen una amplia demanda, pero la posibilidad de conseguir un asiento en la terminal de transferencia es amplia, porque esa ruta sale de ahí y no recorre todo el bulevar, como la ruta Oviedo-Zócalo.
En esa ruta, en las horas pico de la mañana hay filas enormes de personas esperando el autobús, y por la tarde, en la base frente al hotel Dreams, también se forman enormes filas de personas que esperan el Acabús.
La ruta Coloso redujo su trayecto, pues antes del huracán llegaba hasta Oviedo-Zócalo, pero ahora recorre de la etapa 10 de El Coloso a la terminal de transferencia de Las Cruces, y ahí los usuarios deben de transbordar si van al Zócalo o a la Base.
El servicio de autobuses de la ruta Colosio y Coloso son los únicos que mantienen el pasaje de 16 pesos, la misma que cobraban antes del huracán, con la diferencia que el servicio en el Macrotúnel es gratuito. Los primeros días después del huracán este transporte aumentó su tarifa a 20 pesos.
Las urvan de la ruta Vacacional-Aeropuerto ya fijaron su tarifa en 15 pesos. Cuando la gente sube y pregunta por el pasaje responden que son 15 pesos, pero la oficial es de 12 pesos.
Lo que no se observa en las avenidas del municipio son los supuestos puntos de revisión que instala la Dirección de Transporte para evitar el alza en el pasaje. En ninguno de los sitios de mayor afluencia de la ciudad, como Cine Río, Las Anclas o Las Cruces, hay alguna autoridad para que supervise y sancione a los transportistas.
Trinidad, vecina de Renacimiento, dijo que en la mañana y en la tarde es cuando más complicado se vuelve el servicio de transporte y “ellos ponen su tarifa”, algunos 25 y otros hasta 40 pesos.
Darío Jiménez se quejó de que los colectivos pasan llenos y es difícil tomar uno, aunque éste más caro el pasaje, porque es el único medio de transporte después de las 6 de la tarde.
Liliana García también se quejó de la escasa disponibilidad del transporte por las tardes, cuando sale del trabajo. Grecia Salgado se quejó del aumento al pasaje, pues dijo que la gasolina no ha subido como para que incrementen la tarifa.
La vecina Carolina Bedolla relató que los taxistas amarillos se ponen agresivos cuando se les paga la tarifa oficial de 20 pesos, por eso muchos ciudadanos siguen pagando los 30 pesos, pero “es un abuso”.
Rufino García dijo “son abusivos. Aumentan el precio, tardan en pasar y pasan llenos. Está muy mal lo que están haciendo, viendo la necesidad de la gente. Se ensañan en cobrar mas”.
Abelardo contó que después de las 7 de la noche es muy difícil tomar transporte. Él trabaja en Farallón y diariamente tiene que caminar hasta La Garita o Las Anclas para poder tomar un taxi colectivo.
Itzel García dijo que los abusos de los taxis amarillos con blanco ocurren en la mañana y en la noche, cuando siguen cobrando tarifas de hasta 50 pesos. “El gobierno debe checar que cobren lo establecido. Deben cumplir el reglamento, no pueden subir el pasaje a su gusto”.
Jorge Luis García pidió que el servicio de transporte del Acabús vuelva a funcionar en su horario habitual, de 5 de la mañana a 11 de la noche, porque dijo que es en los horarios de mañana y la noche cuando no hay transporte, que por eso los taxis amarillos aumentan el pasaje.
Patricia opinó que después del huracán, en Acapulco “la verdad está muy feo. Todo subió, no hay agua y no todos estamos bien. Hay quienes perdieron el techo de su casa, pero otros perdieron el techo, el trabajo y no hay dinero para pagar las nuevas tarifas del taxi colectivo.