Guerrero en el laberinto de la violencia y el espectáculo

“El evento de la cantante Belinda transcurrió en completa calma. El espectáculo demuestra que en la capital se sigue realizando vida social tranquila pese a los hechos que han alterado el orden público”. Así resumió el gobierno del estado su informe semanal de seguridad realizado el día lunes 14 de los corrientes.
Mientras tanto la violencia sigue galopante e incontrolable. El sábado pasado mataron a un hombre y una mujer en el parque de la Colonia la Laja. El mismo día en Atenango del Río a un lado del palacio municipal fueron emboscados elementos de la Policía Ministerial. El comandante de la Zona Norte fue privado de la vida y dos personas resultaron heridas. Al otro día mataron a un campesino de la Coordinadora Indígena de Pueblos de Guerrero (Cipog) y su hijo de 16 años cuando se abastecían de gasolina en pleno tianguis de artesanías de Chilapa. Ese mismo domingo en Chilpancingo hubo amenazas graves de atentar contra transportistas que llevaran a las personas al concierto de Belinda y aparecieron granadas cerca del recinto donde se realizaría. El martes 15 fue encontrado un hombre decapitado sobre un taxi del servicio público en El Quemado, municipio de Acapulco.
Al tiempo que la entidad se baña en sangre, el gobierno del estado deambula a la deriva sin un plan y estrategia efectiva que frene la ola delictiva. Por el contrario, se recurre a levantar polvareda para distraer la atención.
La semana pasada desde las esferas del gobierno circuló un rumor de que fuerzas contrarias al gobierno exigirían la renuncia de la gobernadora, por ello se activaron sus redes: grupos de mujeres y organizaciones salieron a manifestarle el apoyo. Se dio la instrucción que todo trabajador del estado debería mostrar su respaldo a la mandataria. Ignoramos que tan serias sean las amenazas de desestabilización. Todo parece indicar que se trata de una acción del gobierno para desviar la atención. El círculo cercano de la gobernadora y su partido salieron a denunciar al clero, a los medios “cuestionables” y a los caciques que emprendían una campaña contra el gobierno y trataban de frenar la cuarta transformación.
El sábado pasado tuvo lugar el concierto de la cantante Belinda en Chilpancingo, en medio de actos violencia graves y los escándalos en que se ha visto envuelta la alcaldesa.
El concierto de la cantante fue presentado como una acción de gobierno. Las instituciones obligaron a los empleados a asistir al baile, desplegaron campañas en medios y redes sociales promoviendo el evento. Se dispuso de un impresionante operativo de seguridad para cuidar la fiesta y de transporte gratuito para los asistentes. Finalmente, el aforo fue exiguo, sin embargo, el gobierno festejó el éxito del evento tratando de mostrar que en Chilpancingo la gente vive tranquila. En el informe semanal de seguridad el concierto ocupó un lugar central. El propio secretario de Seguridad alardeó de la eficacia de sus fuerzas policiales para dar seguridad en el espectáculo.
Mientras el gobierno se ocupa de organizar fiestas y crear fantasmas que amenazan la gobernabilidad. Los grupos delictivos matan a las personas en avenidas y plazas públicas sin que las fuerzas de seguridad los contengan
Las acciones de distracción y la negación de los hechos son un total yerro del gobierno. El día de ayer un medio nacional publicó que recibió la visita de la gobernadora de Guerrero, allí declaró que han disminuido significativamente los índices de homicidio sin explicar las fuentes que sustentan sus datos dijo que en el 2014 la entidad ocupaba el segundo lugar en homicidios dolosos mientras que para el año 2022 pasó al noveno.
Dudo que con aspavientos pachangueros y negando los hechos de dolor y muerte que está dejando la violencia, se resuelvan los problemas.
Los miles de víctimas no olvidan a sus muertos y desparecidos. Los familiares de Esteban Xochitempa y su hijo Juan Xochitempa asesinados en Chilapa el domingo pasado no son sólo una cifra de la violencia, es una familia que sufre el dolor que provoca la pérdida irreparable de los seres queridos. Ninguna autoridad se ha acercado a tenderle la mano a la viuda, nadie le brinda unas palabras de aliento, solo ella sabe cómo enfrenta su dolor. Hace meses le mataron a su hijo mayor y ahora perdió a su esposo e hijo más pequeño quedándose sola. Mientras tanto el gobierno solo atina a levantar cortinas de humo con supuestas conspiraciones y fiestas para desviar la atención.
Estamos lejos de que el gobierno reconozca el problema de la violencia que azota el estado, que tenga un diagnóstico, estrategias y líneas de acción claras para revertirla. Persiste una indolencia ante el dolor que sufren las víctimas de este lastre social. Ponen oídos sordos a los llamados al diálogo con las víctimas, organizaciones sociales y otros actores.
Nos preguntamos si tienen pactos con los grupos delictivos y prefieren seguir nadando de a muertito o les pesa más la arrogancia y soberbia. Creen que los bonos de legitimidad del presidente y los pactos con los empresarios y caciques de la entidad alcanzan para contener la inconformidad social de un pueblo que sufre una opresión secular.
Las acciones frívolas y espontáneas han sido un sello distintivo de este gobierno. Desde su llegada a la administración no hemos conocido un plan de gobierno. No se han trazado políticas públicas y acciones propias de la entidad. Todos los programas sociales y las carreteras artesanales son del orden federal. Salvo algunas acciones tangenciales para inhibir la violencia contra la mujer, nada se ha hecho. Los crímenes contra los luchadores sociales siguen sin resolverse, no se investiga ni se busca a los más de cinco mil desaparecidos, los desplazados por la violencia están a la deriva sin una ruta de solución, las deudas del sector educativo y salud siguen sin pagarse. Las protestas al por mayor de maestros, campesinos, estudiantes, colonos y víctimas de violaciones a los derechos humanos dan cuenta de la inconformidad social en guerrero y un gobierno ausente, disociado de los problemas más graves que vive el pueblo, una administración envuelta en escándalos de nepotismo y en una maraña de frivolidades.
Mientras tanto, todo parece indicar que seguirán las fiestas, la pasarela y el karaoke. Dicen que ya se anuncia un concierto de Luis Miguel a realizarse en Acapulco próximamente y que está en puerta un refugio de patitas felices en esa ciudad.

 

Entre la política y la delincuencia

 

 

Desde hace 15 días la violencia azota las principales ciudades de Guerrero. Tan sólo el martes pasado, de acuerdo al recuento del periódico El Sur hubo cinco muertos: dos en un taller de motos de Chilpancingo, un niño de 15 años en Iguala, otro en Huitzuco y uno más en Tlapa. El miércoles hombres armados quemaron 12 vehículos en Acapulco a plena luz del día.
Da la impresión de que el estado de derecho ha sucumbido ante la ola delincuencial que desborda a las instituciones. Donde están los cientos de policías y militares. La Guardia Nacional del sexenio brilla por su ausencia. De qué sirven los modernos aparatos de inteligencia como los C5, los sistemas de espías con los que cuenta el Ejército, que hace la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz en Guerrero, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), las policías municipales. La clase política calla, la derecha conservadora que cuestiona las manifestaciones de organizaciones sociales de izquierda ahora guarda silencio cómplice ante la estela de muerte que deja el hampa.
¿Será verdad que el poder de fuego de la delincuencia es superior a las fuerzas del Estado? Lo dudo, los que estamos en el activismo somos testigos de la eficacia de las fuerzas de seguridad: intervienen los teléfonos y despliegan agentes encubiertos de tal forma que, desde la planeación, el traslado de los contingentes y la realización de una protesta social el Estado ya lo sabe. Eso les facilita el traslado de cientos de efectivos policiacos para reprimir y disuadirla de inmediato. ¿Por qué la eficacia no es la misma con los grupos delictivos?
El reciente informe del GIEI que coadyuvó en la investigación del caso Ayotzinapa ilustra el marco de permisibilidad con el que cuentan los grupos delictivos. En este caso el Ejército sabía cómo operaban en Iguala, la colusión que existía con policías y autoridades y nunca los frenaron.
El Ejército mexicano tiene perfectamente mapeados a los grupos delictivos que operan en la entidad, sabe quiénes son los cabecillas, el territorio donde actúan, cuál es su capacidad de fuego, los nexos que mantienen con policías, autoridades municipales, estatales y empresarios que lavan dinero. Así las cosas, no hay ningún impedimento para desmantelarlos, pero prefieren permitirles continuar con sus actividades ilícitas.
La delincuencia y su economía criminal es funcional a este modelo económico y formas de organización política por eso empresarios, Iglesia y Estado callan. Sólo cuando organizaciones sociales, campesinas y estudiantiles protestan se escandalizan. Vociferan iracundos cuando se toman carreteras o casetas de peaje, llaman al establecimiento del orden, sin embargo, las muertes al por mayor nada les significa. Tan sólo en los hechos de violencia del martes pasado en Chilpancingo murieron jóvenes menores de 20 años y en Iguala un niño de 15 años, pero esos episodios de terror a nadie interpelan. El gobierno sigue en pasarelas y acciones frívolas y la clase política en su fiesta electoral, con discursos vacuos.
Los partidos políticos desde hace rato han prescindido de sus programas. Los aspirantes a un cargo público no tienen una formación política e ideológica y desconocen la administración pública y la actividad parlamentaria. Los partidos han envilecido la política al grado de que hoy priva un pragmatismo ramplón en las contiendas electorales, cualquiera puede ser presidente municipal, diputado e incluso gobernador con tal que tenga dinero para repartir. Las presidencias municipales tienen precio según la extensión e importancia política del municipio.
Por ello los partidos políticos le dan las candidaturas a quien tenga poder económico para hacer una campaña basada en el despliegue de espectaculares y la repartición de despensas, mangueras, pago de jaripeos, clausuras y fiestas patronales de los pueblos y pagar el voto el día de la jornada electoral.
Así pues, no son las ideas, el programa o la plataforma política la que cuenta en una contienda electoral. Los aspirantes no se tienen que preocupar por construir una propuesta política que recoja los problemas más sentidos de los municipios y el estado, por lo tanto, no importa recorrer los pueblos, dialogar con la gente para saber sus problemáticas, sólo tienen que conseguir dinero para repartir, de todas formas, lo recuperarán con creces. El presupuesto de los municipios es bastante para cubrir eso y más.
Aquí es donde los grupos delictivos que cuentan con cuantiosos recursos económicos financian las campañas, claro está, a cambio de compartir el gobierno y permitirles su libre accionar delictivo.
Bajo el paraguas de este entramado de complicidades, los grupos delictivos no incomodan a este modelo económico y político, por el contrario, se les permite operar. Para ellos las muertes son bajas necesarias, daños colaterales en las batallas que mantienen los grupos delictivos, al fin y al cabo, alguno de ellos ganará y tendrá el control de la plaza y con ese se harán los pactos, por esta razón ni la tecnología, ni los cuerpos policiacos y militares, ni el sistema de espía del Ejército detienen la violencia que despliegan los grupos del hampa.
Aunado a lo anterior, la debilidad del estado, su ausencia en la comunidad, en sus conflictos internos, la falta de acceso a la educación, salud, a la verdad y justicia, la indiferencia de la clase política respecto del sufrimiento de los pueblos y las víctimas de violaciones a los derechos humanos propicia que los grupos delictivos llenen esos vacíos, se fortalezcan y rompan el tejido social con la violencia que despliegan una vez enraizados.
Por ello, es urgente un diálogo con los pueblos, organizaciones sociales y víctimas de violaciones a los derechos humanos que nos permita transitar en dos rutas: 1. Relanzar la demanda histórica de reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicano. La reforma constitucional nos permitirá sentar las bases para superar barreras estructurales de pobreza y marginación secular que padecemos, 2. Las víctimas de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas tienen que encontrarse para analizar y discutir las rutas de justicia y búsqueda de sus seres queridos.
Con lo anterior no se solucionará de inmediato el problema de la violencia, pero se propicia la participación política, los pueblos encuentran un asidero de justicia y cerramos los espacios para evitar que los grupos delictivos sigan rompiendo el tejido social. No podemos esperar sentados a las autoridades y la clase política. Ellos andan en sus fiestas y negocios.

No hay campaña en contra del Ejército, pero sí la demanda de información, responde Vidulfo Rosales

Rosalba Ramírez García

Chilpancingo

El abogado de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, Vidulfo Rosales Sierra, negó que haya una campaña en contra del Ejército y que únicamente demandan la entrega de información concreta que ayudará a tener certeza del paradero de los jóvenes desaparecidos.
En declaraciones telefónicas, Vidulfo Rosales llamó al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a evitar “tensiones innecesarias por descalificaciones”, y pedir al Ejército que entregue la información.
El abogado negó que haya alguna campaña contra el Ejército, que pretenda socavarlo o debilitarlo. En ese sentido, dijo que el presidente está generando “aspavientos, creando cortinas de humo para evadir su deber, de requerir información que está en poder del Ejército, relativa al paradero de los jóvenes estudiantes”.
Dijo que lo dicho por López Obrador, respecto a que hay una campaña en contra del Ejército, es para distraer la atención y “abdicar de su responsabilidad” de solicitar que se ponga a disposición de las autoridades la información que ya se ha requerido.
De lo dicho por el presidente, respecto a que la Secretaría de Marina y la de Defensa Nacional sí han colaborado en las investigaciones para la resolución del caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Vidulfo Rosales acotó: “Nosotros nunca hemos negado que haya avances, se reconocen esos avances, pero obedecen al trabajo que el GIEI realizó, que abrió brecha en la investigación”.
Recordó que fue precisamente ese grupo el que cuestionó por primera vez y puso en tela de juicio la llamada “verdad historica”, y “terminó por tumbarla” y destacó que cuando inició el actual gobierno federal ya había avances en la investigación.
Sin embargo, reconoció que “también este gobierno ha contribuido a consolidar esos avances. Nosotros no estamos negando que haya avances, porque los hay, pero no obedecen solamente a su gobierno sino al GIEI y a otros or-ganismos internacionales, que por cierto, hoy está cuestionando”.
El cuestionamiento que dijo que hace es que hay información importante en poder del Ejército, para saber qué es lo que ocurrió y conocer el paradero de los jóvenes, que no se está entregando pese a que el GIEI lo ha venido solicitando desde hace dos años.
Puso como ejemplo las intercepciones telefónicas a miembros de la delincuencia organizada y la policía, que realizó el Ejército el 26 de septiembre, en las que se generaron dos datos relevantes, como que “17 jóvenes eran trasladados de barandillas a un punto denominado de la brecha de Los Lobos” y otra, de que 11 jóvenes eran trasladados del palacio de justicia rumbo a Chilpancingo.
“Esa información la tiene el Ejército mexicano en los archivos del Centro Regional de Función de Información (CRFI). La tiene en su poder” y que es lo que están pidiendo, “tienen el deber de aportar este dato, información concreta (…) si nosotros logramos dilucidar eso, estaremos hablando de un número importante de estudiantes de los que daremos con su paradero”.
Rosales Sierra llamó a “ajustarse a la legalidad las instituciones de este país y que colabore con las instancias que están investigando este asunto, se les están pidiendo información concreta”.
También llamó al presidente a no descalificar a quienes trabajan por el esclarecimiento del caso, “aprovechando que tiene una legitimidad ante la ciudadanía, se monta en esa legitimidad para descalificar sin fundamentos a quien sea, a quien lo esté cuestionando”.
Planteó establecer “un clima guiado por la verdad y la justicia y no caer en descalificaciones como lo está haciendo el presidente, que lo único que va a provocar es que polaricemos, que generemos tensiones innecesarias y que finalmente no se sepa la verdad. Estamos pidiendo información que nos puede ayudar a esclarecer los hechos”.
Lo importante, dijo, es no perder de vista que la principal demanda es el esclarecimiento de los hechos, de lo contrario, dijo que quienes “van a salir perdiendo son los padres de los 43, las víctimas directas, porque lo que menos les interesa es verse envueltos en una andanada de descalificaciones y polarizaciones políticas, porque esto es un tema de derechos humanos y justicia”.

La clase política en decadencia y el Estado de derecho

 

Los pasados, han sido días turbulentos en Chilpancingo. Todo inició cuando siete cuerpos fueron arrojados en la vía publica en la colonia San Mateo. Allí había cartulinas que implicaban a la presidenta municipal de Chilpancingo con un grupo delictivo. Ella lo negó, pero a los pocos días aparecieron videos y fotografías que la ubican en un restaurante con el jefe de un conocido grupo delictivo responsable de la violencia y muertes en el estado. Le siguieron asesinatos a la luz del día, las bandas delictivas imponiendo su ley en el corazón de la entidad y para cerrar la semana una movilización extraña que puso en jaque a los poderes públicos. El gobierno terminó cediendo y dialogando con quienes representan intereses delincuenciales mientras a movimientos legítimos como las madres y padres de los 43 no las ha recibido desde que llegaron al poder.
El gobierno y su partido pretenden justificar lo sucedido en Chilpancingo. Le restan importancia a la desviación política y ética de la alcaldesa, minimizan los hechos de violencia y la toma de Chilpancingo por las huestes de un grupo delictivo.
La reunión de la presidenta municipal no es la única, ya otros lo han hecho. Varias presidencias municipales pactan con grupos delictivos y les ceden áreas importantes de la administración pública, principalmente la de seguridad. Los policías preventivos realizan las tareas de “halcones” al servicio de las bandas delictivas.
Dirigentes políticos son acusados de crímenes y graves violaciones a los derechos humanos. Nadie los cuestiona ni pide cuentas. Siguen paseándose en plazas públicas sin ningún rubor. Aquellos que dicen ser progresistas y comprometidos con una supuesta transformación se reúnen y departen con estos, pactan y les garantizan impunidad sin importarles el dolor de las víctimas. Para ellos no hay costos políticos.
Este pragmatismo ramplón subyace en la clase política de todos los partidos en Guerrero. Lo que pasa con la presidenta municipal de Chilpancingo es parte de esta decrepitud política. ¿Que tenía que hacer departiendo con el jefe de una banda delictiva, dándole quejas de las políticas de seguridad, como si fuese su patrón? ¿para que reunirse con quién es responsable de asesinatos y desapariciones al por mayor? ¿Por qué sentarse con quien hace daño y destruye? En un movimiento que pugna por otra forma de hacer política y una transformación, estas prácticas no se deben tolerar. Las instancias de ese partido deberían estar investigando y cuestionando la actuación de la alcaldesa, sin embargo, se le justifica y respalda.
De qué sirve que el presidente AMLO enfatice en la ética política, pregone la honestidad, honradez y lealtad al pueblo, si sus correligionarios en Guerrero no tienen empacho en reunirse con delincuentes y violadores de derechos humanos.
Esta es la clase política vetusta, sin escrúpulos, que no le importan los ideales y principios. Alejada del pueblo y sus problemas más sentidos. Les da lo mismo reunirse con corruptos, violadores derechos humanos y criminales con tal de conservar poder y dinero.
Para los que hoy gobiernan guerrero, la Cuarta Transformación son palabras vacuas que no entrañan ningún compromiso. Dan la espalda a las madres y padres de los 43, a los normalistas y maestros de la CETEG que han defendido la educación pública a menudo los reprimen y se niegan a resolver sus demandas legítimas y justas; en Cacahuatepec pactan con las mafias y traicionan a los campesinos del CECOP; las investigaciones sobre la desaparición de su dirigente Vicente Suástegui no presenta avances, por el contrario, existe el riesgo que los autores materiales sean liberados; el cruel asesinato de Ranferi Hernández y su familia está en la impunidad, sin que la clase política se sienta interpelada. La desaparición de Arnulfo Cerón sigue impune. El autor intelectual que fue candidato de Morena para presidente municipal de Tlapa y posteriormente funcionario de este Ayuntamiento, ha pactado al más alto nivel su libertad, aún estando bajo proceso anda en abierta precampaña para alcalde y grupos locales de Morena lo siguen con matraca en mano como si no supiesen que tiene cuentas pendientes con la justicia; Alberto López Rosas implicado en la represión del 12 de diciembre en la que fueron asesinados dos estudiantes de Ayotzinapa hace campaña abiertamente a favor de Marcelo Ebrard y nadie dice nada, las viudas de Aguas Blancas y El Charco están en el abandono y olvido, miles de familiares de desaparecidos y desplazados buscan a sus seres querido y solucionan sus problemas por su cuenta, ante la indolencia de un gobierno insensible que no los escucha.
Mientras las víctimas sufren en silencio su dolor, lloran por la ausencia de sus queridos y claman justicia, los políticos se la viven en eventos superficiales y frívolos. De qué sirven las campañas, de qué sirve la cuarta transformación si no está recogiendo estos problemas.
Esa es la clase política, pragmática, sin principios y sin escrúpulos, que ha renunciado a los ideales y principios, por lo tanto, no le importa pactar con la delincuencia con tal de mantener el poder. Sin ideales ni compromisos se arredran fácilmente ante la delincuencia y terminan cediendo espacios de la administración pública, pactan con ellos, reciben dinero ilícito, siendo el municipio el eslabón de gobierno más frágil. Allí los interese delincuenciales han sentado sus reales logrando que ayuntamientos completos estén a su servicio.
Hoy los reflectores se centran en Chilpancingo y es un escándalo nacional por ser la capital del estado, lo que es aprovechado por los partidos opositores para cuestionar a Morena, pero lo mismo ocurre en los municipios de la Tierra Caliente donde gobierna el PRD, en iguala o Chilapa que está el PRI, no es un tema de partidos, es la clase política en decadencia, amafiada con interese delincuenciales.
Ojalá lo que pasa en Chilpancingo sirva para abrir el debate y que los políticos implicados sean investigados y sancionados. Por su parte Morena deberá realizar una crítica introspectiva de sus militantes y verificar que quienes aspiran a un cargo público se apeguen a los principios de este movimiento y a lo que el presidente AMLO pregona todos los días en su mañanera. Sería lamentable que se justifique los desvaríos de políticos y funcionarios sin escrúpulos que pactan con los delincuentes.

La detención de los 9 policías, un avance pero no de “gran calado” para dar con los 43: Vidulfo

El abogado del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan y de los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Vidulfo Rosales Sierra en la reunión con organizaciónes sociales en el Sindicato de Telefonistas en Acapulco Foto: Carlos Carbajal

Karina Contreras

El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra señaló que la detención de los siete agentes estatales y los dos policías municipales de Iguala por parte de elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General de la República (FGR) es un avance considerable, pero no es de un “gran calado” que ayude a saber lo que pasó con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Señaló que la responsabilidad que se les imputa concretamente es por la desaparición tortura y asesinato del estudiante Julio César Mondragón Fontes y la orden de aprehensión la liberó el juez federal de procesos penales del Estado de México, Enrique Santez Beltrán y ante él fueron consignados los nueve policías detenidos.
Indicó que lo fundamental para los padres es saber qué pasó el 26 y 27 de septiembre y dónde están los estudiantes y esa información la tienen el Ejército mexicano quien podría esclarecer la desaparición de los 43 normalistas
La tarde de este jueves, en las instalaciones del Sindicato de Telefonistas de Acapulco, padres de los 43 y estudiantes de Ayotzinapa se reunieron con organizaciones sociales para tratar diversos puntos y trazar una serie de acciones que seguirán.
La reunión fue privada, pero se permitió a los reporteros saber la postura sobre la detención de los 9 policías estatales y municipales, de los cuales a dos agentes estatales detenidos se les acusa del delito de tortura y asesinato de Julio César Mondragón Fontes.
Fue Vidulfo Rosales como abogado de los padres de familia quien dio la postura y señaló que con esta detención “acceden a la justicia los familiares de Julio César Mondragón Fontes, abona al esclarecimiento de ese crimen atroz en contra de éste, pero no es una detención de gran calado que coadyuve a saber qué es lo que pasó el día 26 y 27 de septiembre ni que abone a esclarecer el paradero de los 43 normalistas de Ayotzinapa”.
Añadió: “Nosotros creemos y lo voy a decir con toda claridad, el día 27 de septiembre tenemos reunión con el gobierno federal y pretende llegar a esa reunión con resultados y los resultados que nos va a dar es estas detenciones que se llevó a cabo”.
Recordó Vidulfo Rosales que el pasado 22 de febrero se reunieron con autoridades federales, cuyo diálogo fue ríspido y fuerte, y el reclamo toral se centro en “la reactivación de las 16 órdenes de aprehensión contra el Ejército mexicano y la información que deba de brindar a la voz de ya”.
Dijo que ese fue un planteamiento muy ríspido, muy tenso y los padres dieron un emplazamiento para que a la reunión de septiembre lleguen con respuestas claras.
Señaló que no hay voluntad de parte del gobierno para reactivar esas órdenes de aprehensión contra los efectivos del Ejército y fue claro cuando el fiscal para el caso Ayotzinapa, Rosendo Gómez Piedra y el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas Rodríguez, dijeron que se “necesita tiempo y pruebas para poder reactivar las órdenes de aprehensión, que hubo una recomendación de asuntos internos en el que decía que había debilidad probatoria contra esos 16 militares y que por eso estaban reuniendo pruebas ellos para poder reactivar esas órdenes de aprehensión”.
Vidulfo Rosales subrayó que eso es falso, que no se necesitan más pruebas para poder reactivar esas órdenes de captura porque esas ya las emitió el juez Enrique Santez Beltrán, ya valoró las pruebas que hay en el expediente y en base a esa valoración probatoria “ya obsequió la orden de aprehensión”.
Agregó que el ministerio público “tiene la facultad de decir que se cancelen esas órdenes porque no convienen a sus intereses; (dice) no quiero que siga el curso de la acción penal y entonces las canceló. Están suspendidas, el ejercicio de la acción penal de este hecho, la valoración del juez de la responsabilidad prima que tienen estos 16 militares está otorgada”.
Dijo que lo que tiene que hacer la Fiscalía es un documento y decir que se reactivan las órdenes de aprehensión y con eso “se tendría bastante para que se vuelvan a reactivar. No tendría que hacer un nuevo ejercicio porque el juez ya otorgó las órdenes de aprehensión, solamente un órgano superior, es decir el Tribunal en segunda instancia le cancelará al juez las órdenes de aprehensión, entonces sí tendría que avocarse el MP a fortalecer esa acción penal y eso no ha sucedido, porque están firmes y lo único que hizo la Fiscalía es cancelarla, pero, si ella decide reactivarlas lo puede hacer, con un simple escrito con el juez y decir que reactiva las órdenes de aprehensión y se pueden detener a los militares”.
Añadió el abogado que si el fiscal quiere se pueden reactivar “mañana (hoy), pero obviamente no se hará porque es una decisión política, el jefe del Ejecutivo decidió cancelar esas órdenes de aprehensión porque se afectan los intereses del Ejército, se sintió presionado el Ejército y está poniendo contra las cuerdas al gobierno federal, ha logrado decirles que retire esas órdenes, que las cancele, por eso se cancelaron por una decisión política, no jurídica”.
Reiteró que por eso emplazaron los padres de los 43 a las autoridades para que a la reunión de septiembre se presenten con resultados de la reactivación de esas órdenes de aprehensión o no tiene caso seguir sentados en la mesa y “creemos que ante ese emplazamiento ahora van a llegar y van a decir que el tema de la reactivación no se pudo, pero que no se preocupen tenemos 9 policías detenidos, estamos avanzando y dando resultados”.
Aseguró que esas detenciones representan un avance en los “términos del acceso a la justicia, porque avanza el tema de Julio César Mondragón, pero en lo medular y esencial que tenemos sobre la mesa no se está avanzando. A menos que el 27 de septiembre nos digan que ya se reactivaron las órdenes de aprehensión y de inmediato van a ser detenidos los militares. Yo creo que eso marcará una ruta diferente en el diálogo con el gobierno federal que tenemos”.
Insistió que las órdenes de aprehensión contra efectivos del Ejército son importantes, pero es donde están atorados, “y no hay posibilidades de que el Ejército mexicano dé esa información, porque si esa hoja de transcrito está diciendo que a las 10 de la noche del día 26 se estaban llevando a nuestros compañeros a una fosa, pues eso hablaría de que ubicaríamos al paradero de al menos 38, es un tema relevante”.
El abogado señaló que si el Ejército fuera transparente y pusiera todos los archivos que hay en el Centro Regional de Difusión de Información, que los abriera y los pusiera a disposición de la Fiscalía General de la República se esclarecía el caso Ayotzinapa.
“Sí el Ejército no tiene nada que esconder, que abra los archivos y que ponga todo lo que tenga relacionado con la desaparición de los jóvenes a disposición de las autoridades para que lo investiguen, pero no hay esa posibilidad. La posición del Ejército, es decir: Nosotros no tuvimos nada que ver, no tienen porque estar señalando, no tienen porque estar diciendo que nosotros participamos; cuando ya hay una orden de aprehensión”.
Finalmente, el abogado de Tlachinollan, subrayó que el gobierno federal “trata ya de cerrar el caso, en decir: Es lo que ocurrió, ya no hay más, esto es lo que pasó; esa narrativa de ellos dice que los muchachos fueron divididos en varios grupos y asesinados, que participaron varios militares”.

 

Su defensa del espionaje militar prueba que Morena es ajeno al movimiento social: Vidulfo

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra declaró que la defensa a las labores de espionaje del Ejército del senador Félix Salgado Macedonio y del dirigente estatal de Morena, Jacinto González Varona, confirma l distanciamiento entre el partido de Morena con el movimiento social y las víctimas de violaciones a los derechos humanos.
“Hasta ellos (los militantes de Morena) han sufrido persecución, pero ahora se colocan de manera hipócrita del otro lado”, Rosales y refutó que en el actual gobierno el Ejército haya cambiado, pues “es el mismo represor de los años sesentas” del siglo pasado.
Ante el espionaje militar a defensores de derechos humanos y líderes sociales revelado por el grupo de hackers Guacamaya y publicado en estas páginas, el martes Salgado Macedonio dijo que “está prohibido el espionaje en México”, “hay absoluta libertad” y él está en contra del espionaje y a favor de la libertad de expresión.
El lunes el presidente del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) de Morena, Jacinto González argumentó que lo que hacen los militares es sólo “un seguimiento” a los movimientos sociales pero no para reprimirlos, y que el “fortalecimiento” del Ejército en este gobierno no es peligroso porque el presidente Andrés Manuel López Obrador no tiene antecedentes de que les vaya ordenar que reprima al pueblo.
El abogado Rosales Sierra, uno de los defensores a quien se vigila, dijo que es claro que el partido Morena “tiene pacto con un Ejército criminal, con un Ejército que tiene las manos manchadas de sangre, cuya política no es transparente, no tiene mecanismos de rendición de cuentas, que transita en la opacidad y en el autoritarismo, y que tiene una visión contrainsurgente históricamente”.
El también asesor de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, a los que también vigila el Ejercito, de acuerdo a las filtraciones del grupo Guacamaya, destacó que el Ejército en Guerrero tiene “una historia de represión, y la ilustran los casos de Inés Fernández Ortega, Valentina Rosendo Cantú, el de los campesinos ecologistas de la sierra de Petatlán, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, así como el de Rosendo Radilla de los que ya existe una sentencia de la Corte Interame-ricana de Derechos Humanos”.
Agregó que si Salgado Mace-donio no conoce estos casos graves de violaciones a los derechos humanos, basta con que se ponga a leer las sentencias de la Corte.
“Yo no sé si el senador Félix Salgado se hace de la vista gorda o solamente esgrime discursos fatuos, triviales, superficiales, sin ver la realidad del estado y lo que está ocurriendo en Guerrero”, reprochó.
Mencionó que hay otro caso más reciente de violación a los derechos humanos por el Ejército, y es el de Bonfilio Rubio Villegas del que acaba de pronunciarse la CoIDH y que próximamente lo darán a conocer.
Se trata del indígena que viajaba de Tlapa a la Ciudad de México pero antes de llegar a Huamuxtitlán en una revisión al autobús en el que se trasladaba, fue ultimado por soldados en 2008.
“Estos casos nos muestran la militarización, y cómo el Ejército enfoca como a un enemigo a las organizaciones sociales que luchan por justicia, por reivindicaciones sociales, por educación, y a quienes les está dando seguimiento, persecución, espionaje y coloca a los defensores de derechos humanos, a los campesinos, a los estudiantes críticos, como el enemigo a vigilar, a perseguir, a monitorear y como a los que hay que mantener a raya”.
Dijo que si el partido en el poder que se dice de izquierda no analiza esta situación, indica su distanciamiento con lo que vive el movimiento social, con lo que padecen las víctimas de violaciones a los derechos humanos, “y ese partido que cada vez se vuelve más burocrático, que solamente persigue el poder, preocupado por sus componendas de tipo electorera se convierte en lo mismo que era el PRD y el PRI”.
Rosales Sierra reconoció que si bien hay un cambio y libertades con el actual gobierno, no está pasando lo mismo en el Ejército, “es el mismo represor de los años sesentas al año 2000, es el mismo Ejército que tenemos. No hay un cambio”.
El abogado dijo que la sociedad debiera alzar la voz y que el mismo partido en el poder debiera estar haciendo un llamamiento, y la reflexión de lo que está pasando.
“Por lo menos los actores más sensatos deben alzar la voz y pedir que en el Ejercito también haya los cambios paulatinos que se están viendo en la sociedad civil, que no sean obtusos, que no haya miopía política para ocultar una cosa que no existe, entrémosle al debate, al análisis exhaustivo y responsable”, pidió.
De lo contrario, advirtió que un día cuando haya una represión de grandes dimensiones por el Ejército, “esta clase política que se hace miope y lo defiende, va a cargar con esa responsabilidad porque está dejando al Ejército que haga lo que quiera, se le están dando facultades y ocultando que no ha cometido violaciones a los derechos humanos, y eso es una grave irresponsabilidad”.
Con respecto a lo que declaró el dirigente de Morena Jacinto Gon-zález, el abogado dijo que es para “postrarse ante el presidente An-drés Manuel López Obrador quien tiene un pacto con el Ejército, y entonces no lo va a contradecir cuestionando al Ejército o señalar sus graves violaciones a los derechos humanos que ha cometido”.
Añadió que al Ejército se le sigue venerando y presentándolo como inmaculado.
“Morena está haciendo lo mismo que hizo el PRI en el pasado, que para ellos era una institución inmaculada, pura y blanca, pero es una institución que en la medida que se le coloque en actividades de seguridad pública va a cometer violaciones a los derechos humanos y excesos”, advirtió.

Presenta la CRAC-PC su nuevo reglamento en la UAG; destacan los derechos de la mujer

El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra en la presentanción ante estudiantes de la Facultad de Derecho de la UAG en Acapulco del nuevo reglamento de la CRAC Foto: Jesús Trigo

Daniel Velázquez

Representantes de Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias Policía Comunitaria (CRAC-PC) presentaron ante estudiantes y maestros de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), su nuevo reglamento que incluye un capítulo dedicado a los derechos de la mujer, y en el que se prohíben la venta de menores y los matrimonios forzados.
El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, y asesor de la CRAC-PC, Vidulfo Rosales Sierra, expuso que la Coordinadora se sustenta en las autoridades comunitarias y no en el hecho de que por portar un arma ya se es policía comunitario, “la Policía Comunitaria se basa en la comunidad, en sus sistemas normativos y de cargos”.
Abundó que tiene sustento legal en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que reconoce los usos y costumbres y los derechos de los pueblos indígenas, en el apartado A del artículo segundo de la Constitución Política del país que señala que los pueblos originarios pueden resolver sus conflictos internos de acuerdo a sus sistemas normativos, y en el estado con la Ley 701 que reconoce a la CRAC-PC desde 2011.
Indicó que el reglamento es un mecanismo de control y contrapesos que recae en la Asamblea General de Comunidades, donde participan las cinco casas de justicia: San Luis Acatlán, Espino Blanco, Zitlaltepec, El Paraíso y Caxitepec.
La normativa también prevé una Comisión de Derechos Humanos para vigilar los abusos que pudieran cometer los coordinadores, los policías o los comandantes, también se tiene una comisión de Finanzas que maneja los recursos de la Coordinadora.
Rosales Sierra abundó que el reglamento también establece un procedimiento para ingresar a la CRAC-PC, mediante una solicitud, después se visita la comunidad para comprobar que dos terceras partes de la población esté de acuerdo en integrarse al sistema comunitario.
El asesor dijo que se incluye la prohibición de la venta de niñas, adolescentes y mujeres, el caso del aborto queda no penado cuando es provocado y se establece una disposición de que las mujeres son libres a decidir sobre su cuerpo y su vida. También se permite que puedan heredar bienes, cosa que anteriormente no se permitía. Se anuló el delito de las deudas civiles que antes atendía la Policía Comunitaria.
Entre las sanciones se estableció que la pena mínima es de tres meses y la pena máxima es de 30 años, anteriormente era de 10 años y después de una discusión se amplió a 30 la pena máxima.
Explicó que el proceso para llegar a la justicia en el sistema de la CRAC también está definido en el reglamento, se tiene que presentar la denuncia, hacer la investigación y el juicio, en caso de delitos no graves es de 3 meses y en delitos graves es de seis meses, y “ningún detenido por la CRAC puede estar sin sentencia”.
Indicó que no se permiten abogados en el sistema de justicia de la CRAC, pero las personas detenidas pueden tener asistencia de hasta tres personas de su confianza.
El consejero regional, Sabás Augusto Espinobarros agregó que en el reglamento se incluyen las atribuciones de los coordinadores regionales, qué sanciones pueden imponer las autoridades civiles de la comunidad y cuáles los coordinadores regionales, también se incluyen los procedimientos para la denuncia, la investigación y los derechos y deberes de los detenidos. El proceso para la reducación de los detenidos y los derechos de las mujeres que están en territorio comunitario.
El reglamento fue aprobado el 17 de diciembre de 2022, consta de 87 artículos y tiene una vigencia de seis años, en un artículo tercero transitorio se establece que a los cinco años deberá convocarse a una revisión al reglamento para su actualización.

Nació el 15 de octubre de 1995 mediante un acuerdo de asamblea en un contexto de inseguridad

El vocero de la CRAC-PC Raúl de Jesús Cabrera hizo una reseña histórica de la Policía Comunitaria que nació el 15 de octubre de 1995 mediante un acuerdo de asamblea en un contexto de inseguridad, pues ocurrían asaltos, robo de ganado y violaciones “a diario”.
Actualmente la CRAC tiene presencia en 211 comunidades de 39 municipios del estado, y se rigen con el reglamento recién aprobado.
“Donde nosotros estamos tenemos los índices mas bajos de inseguridad, no al cien por ciento pero sí los más bajos”, destacó.
Sabás Augusto habló de la estructura organizativa de la CRAC, la cual, explicó está dividida en tres niveles, primero la Asamblea General Comunitaria que es la que se hace en las comunidades, el segundo nivel es la Asamblea Regional de comisarios y delegados municipales, los comisariados, los principales y consejeros de la CRAC, y el tercer nivel es la Asamblea General de Autoridades Comunitarias, donde se reúnen los comisarios de las cinco casas de justicia.
Estimó que la CRAC está integrada por unas 3 mil personas desde policías hasta coordinadores, y los ciudadanos que habitan en las comunidades tienen la libertad de recurrir al Sistema de Justicia Comunitario o al Ministerio Público.
En la presentación del nuevo reglamento, el consejero regional Rolando Bahena Cruz habló de la distinción que hay entre la Policía Comunitaria y los grupos de autodefensa como la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) y la CRAC de los Pueblos Fundadores, los cuales no son parte de la CRAC porque no se rigen por su reglamento ni tienen respaldo de las asambleas comunitarias.
Como comentaristas participaron el presidente de la Barra Acapulco, Colegio de Abogados Ricardo Pablo Andalón Sotelo, el magistrado de Tribunal Universitario Dorian Bello Pardillo, la secretaria técnica de Presidencia Irma Graciela Lee González quien destacó la incorporación de un capítulo dedicado a los derechos de las mujeres en territorio comunitario.
También participó el líder histórico de la izquierda en el estado, Eloy Cisneros Guillén quien dijo que los gobiernos que se padecieron en la entidad no vieron a la CRAC como indispensable para la seguridad, y por eso no le han dado el apoyo integral para su desarrollo, sino que “han visto a la CRAC como contrincante, como enemigo”.
Llamó al Congreso y a la gobernadora Evelyn Salgado a entender que la CRAC “busca la coadyuvancia, no busca enfrentar a nadie, busca la paz para los guerrerenses”, y abogó porque se reglamente la coadyuvancia de la organización en la seguridad de los guerrerenses.
Abundó que “es un esfuerzo de vida porque quienes la integran no tan sólo dan su tiempo, su economía, hay reuniones permanentes, no tienen que trabajar en sus labores para dedicarle tiempo a esta actividad”.

Narcotráfico y venta de niñas

En la ronda de preguntas y respuestas una estudiante criticó los usos y costumbres como norma, cuando son violatorios de derechos humanos como la venta de niñas y otro estudiante preguntó cómo enfrentan el problema del narcotráfico en las comunidades, en respuesta Sabás Augusto Espinobarros indicó que el problema de la venta de niñas no ocurre en todas las comunidades, el caso de la comunidad de Dos Ríos en Cochoapa y en la parte alta de Tlacoachistlahuaca es donde se dan esas prácticas, dijo que la CRAC está en contra y por eso lo incluyeron en su reglamento.
Agregó que debido “al mal actuar” de la Policía Comunitaria de la comunidad de Dos Ríos en Cochoapa quedó fuera de la CRAC porque se detuvo a todos los involucrados, al suegro que hizo la denuncia, a los policías que detuvieron porque es un caso que no se puede juzgar, sino que se debe cuidar a la niñez y están en la postura de que esa costumbre debe ser erradicada, agregó que también quedaron fuera del reglamento los casos de brujería que son creencias arraigadas en los pueblos, pero que en la realidad no se pueden comprobar.
Raúl de Jesús Cabrera añadió que el caso de la venta de niñas se usó para “golpear” a la CRAC, pero quienes lo hicieron olvidaron que hay instituciones como el DIF que tienen presupuesto público, la Secretaría de Educación también tiene maestros en la zona, y cuestionó qué hace la Iglesia pues los sacerdotes ofician las misas en las que se casan menores de edad, “pero cuando hay problemas, el problema es la CRAC”.
Sobre el narcotráfico De Jesús Cabrera dijo que están abiertos a que las autoridades detengan a personas acusadas de homicidio o secuestro que estén en las comunidades porque no protegen delincuentes, y si ellos detienen a un traficante lo sancionan de acuerdo a sus normativa, ejemplificó que actualmente hay dos hombres detenidos y sentenciados a trabajo comunitario por 15 años por extorsión, en ese caso los entregarán a las autoridades hasta que concluyan su sentencia.
“Tampoco podemos decir que no hay infiltrados dentro de la policía, entre más grande es como el hijo, cuando está chiquito uno lo controla bien pero entre más crece, más problema y más desconfianza nos genera, así es la institución, que no es tan fácil de controlarlo pero tenemos bajos índices de inseguridad, no al cien pero sí la más baja y no hay refugio de narcotraficantes”.

No afectan a la CRAC las operaciones del gobierno contra las autodefensas

En declaraciones a reporteros el abogado Vidulfo Rosales fue consultado sobre las declaraciones que dio la gobernadora en el Grupo Aca, de que los grupos de autodefensa ya no tienen presencia en El Ocotito, Costa Chica y la Zona Norte, y opinó que eso no afecta a la CRAC porque opera en sus comunidades, y consideró “positivo” que el gobierno del estado avance en acotar a esos grupos “como la UPOEG que aquí en Acapulco están involucrados en desapariciones forzadas como la del compañero Vicente Suástegui, ojalá esos operativos puedan contribuir para la aparición de nuestro compañero”.
Agregó que en la medida en que el gobierno estatal acote a las autodefensas ayudará a la Policía Comunitaria, porque esas autodefensas son “grupos de choque” contra la CRAC.
Confió en que la ofensiva del estado para limitar las autodefensas no afecte a la Policía Comunitaria porque ésta tiene bien delimitadas sus funciones, sus actuaciones en las comunidades y cuenta con el reconocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La demanda al Congreso local es que haya reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas para que puedan ejercer sus sistemas normativos, reconocimiento a los gobiernos y autogobiernos y la representación indígena antes los poderes como el Congreso, y que el reconocimiento de propiedad ancestral que tienen los pueblos indígenas sobre la tierra, pues son los poseedores del territorio desde antes de la formación del estado.
Rosales Sierra indicó que la CRAC actualmente enfrenta problemas con los jueces de distrito por los amparos que presentan algunos abogados contra la Policía Comunitaria.
También en declaraciones, el vocero Raúl de Jesús indicó que están realizando una investigación sobre el hallazgo de un cuerpo desmembrado ocurrido la semana pasada, para deslindar responsabilidades y evitar que haya filtraciones del crimen organizado, dijo que la información que se conoce es que la víctima era de Azoyú y la fueron a dejar a San Luis Acatlán.

Se agrava la violencia ante el repliegue de las instituciones de seguridad: Tlachinollan

El representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Guillermo Fernández Maldonado, habla en la presentación del informe 28 de Tlachinollan, ayer en Chilpancingo; lo acompañan el coordinador de la Unidad Legal y de Análisis de la Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU, Alan García Campos y el vocero del Cecop, Marco Antonio Suástegui Muñoz Foto: El Sur

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan presentó ayer su informe 28 títulado 43: El naufragio por la verdad, ante la presencia del representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, Guillermo Fernández Maldonado Castro, quien destacó la importancia del documento porque dijo que Tlachinollan “es uno de los organismos más importantes de derechos humanos en el país y un referente obligado en Guerrero”.
La presentación del texto fue en un salón Capri del hotel Paradise Inn de Chilpancingo, donde estuvieron representantes de organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, colectivos, víctimas directas e indirectas de desapariciones, ejecuciones, y desplazamientos por la violencia en la entidad.
El director de Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, expuso que este informe se presenta en medio del grave problema de la violencia e inseguridad que hay en el estado, así como el debilitamiento de las instituciones de seguridad, “por no decir repliegue”, que impide que se garantice seguridad a la población.
En las distintas intervenciones se denunció que el actual gobierno no ha roto el pacto de impunidad que hay con los grupos delictivos y se insistió en la colusión de las autoridades con el crimen organizado, situación que evidencia que “aquí no hay ley, porque el que manda es el crimen organizado”, dijo Diana Hernández, hija del asesinado luchador social, Ranferi Hernández Acevedo.
Estuvieron en el presídium Maldonado Castro; el coordinador de la Unidad Legal y de Análisis de la Oficina en México del Alto Comisionado, Alan García Campos; el abogado de los padres de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecidos, Vidulfo Rosales Sierra; el dirigente del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota, Marco Antonio Suástegui; la hija del luchador social asesinado, Ranferi Hernández, Diana Hernández; el presidente del Colectivo Lupita Rodríguez, David Molina; la directora del Centro Morelos, Teodomira Rosales; el representante de las madres y padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, Mario García, un representante de ese plantel y una representante de jornaleros agrícolas.
Guillermo Fernández Maldonado, hizo una reseña de todos los temas que incluye el informe de Tlachinollan y elogió el trabajo realizado por el equipo del organismo.
“Pocas son las organizaciones de la sociedad civil en México que presentan año con año un informe de actividades” y dijo que este es sólo uno de los aspectos “positivos” que distingue a Tlachinollan.
Opinó que el informe “es una radiografía exhaustiva y comprometida con lo que acontece en Guerrero” y que Tlachinollan realiza una “infatigable labor de acompañamiento a las víctimas de las dolencias; a los pueblos indígenas, a las personas afromexicanas, a los jornaleros agrícolas, a las personas desaparecidas, a las mujeres discriminadas y a los demás grupos que viven una situación especial de vulnerabilidad”.
Agregó que el informe “desnuda las heridas abiertas provocadas por la violencia y el impacto desgarrador del accionar del crimen organizado, la colusión de la criminalidad de algunas autoridades, las consecuencias negativas de una estrategia errada de militarización de la seguridad pública, la expoliación de los recursos de las comunidades, la rapacidad de algunos proyectos, entre otras fuentes de violencia que corresponde al Estado atender como principal garante de los derechos humanos”.
Destacó que entre los temas resalta el caso Ayotzinapa; “la resistencia de las familias, su infatigable lucha por mantener viva la exigencia de justicia, su capacidad de movilización y de denuncia valiente y constante en distintos espacios públicos”.
Destacó la apuesta de los padres por mantener vivo el diálogo que permita esclarecer los hechos y sancionar a los responsables “de un acto de barbarie y ultrajante para la conciencia de toda la humanidad”.

Se disputan 22 grupos el control de los presupuestos municipales

En la presentación del informe, el director de Tlachinollan, Abel Barrera, habló de la violencia, de la grave criminalidad y de la crisis de seguridad que se vive en Guerrero.
Ante el representante del Alto Comisionado de la ONU, dijo que en Guerrero hay en las siete regiones más de 22 grupos de la delincuencia organizada que están usurpando el poder, en términos del control territorial y de su presencia en los poderes municipales, “donde les han cedido espacios y presupuesto los presidentes”.
Sintetizó: “Estamos ante una situación difícil”, y explicó que lo que está ocurriendo en las últimas semanas en la entidad ya no viene en el informe, “los grupos del crimen organizado están tomando el control de ciertos giros comerciales, como el gas en Zihuatanejo, los productos básicos en Atoyac, y en Tierra Caliente “varios presidentes municipales han cedido el control a la delincuencia organizada”.
“En la Tierra Caliente, el crimen organizado se están peleando los presupuestos para tener el control ante una población inerme”,
Dijo que San Miguel Totolapan es el caso más emblemático “de la impunidad y del poder impune del crimen organizado”.
También habló de Chilpancingo, donde, manifestó, hay una disputa desde hace varios meses entre los grupos de la delincuencia, igual que en Tierra Colorada, donde recientemente hubo un despliegue de la Guardia Nacional.
De Acapulco, informó que apenas el lunes le dijeron que “hay un gran número de grupos que se están disputando palmo a palmo las playas”.
Enseguida dijo que el informe de Tlachinollan es el “termómetro de un estado convulso”. Donde, añadió, por un lado hay una población que resiste bloqueando carreteras y calles para que las autoridades cumplan, “como está pasando con los colectivos de la guerra sucia que piden la reparación de daños y han ido hasta Palacio Nacional y no han sido atendidos”.
También mencionó la movilización del domingo cuando víctimas de las violaciones a los derechos humanos de la guerra sucia protestaron en las puertas de la 35 Zona Militar para exigir que abran los archivos, pero que la respuesta fue “desconcertante”; porque en lugar de acompañar a los colectivos, en su mayoría personas mayores, madres, hijas esposas, dentro de las instalaciones había policías antimotines para proteger las instalaciones.
Barrera se quejó: “vemos a una clase política distraída en otros asuntos, alejada de las demandas básicas. Han abandonado, sobre todo, a los sectores de la Montaña, de la Sierra, de la zona Centro, de los colonos, de la gente de Acapulco que exige lo básico; agua potable educación, salud, trabajo”.
Explicó que la gente se organiza para esas peticiones porque los programas federales son insuficientes, “el techo presupuestal que debe llegar a Guerrero es insuficiente, por eso los jóvenes se están yendo a Nueva York a trabajar, por eso las familias se están quedando abandonadas”.
Informó que más 22 mil jornaleras y jornaleros han salido de la Montaña y de la Costa Chica para ir a buscar trabajo a los campos agrícolas de Sinaloa en condiciones de semi esclavitud, sin ningún apoyo, porque no hay ningún programa para proteger a la población jornalera. “Hay un abandono institucional a los sectores más depauperados en nuestro estado”.
Habló, también, de la situación de las mujeres indígenas y no indígenas, que viven una situación grave; “se han incrementado los feminicidios, las muertes maternas en la Montaña, la violencia contra las niñas y el problema de la venta de niñas lamentablemente ha crecido por el abandono de las autoridades”.
Además, dijo que las madres solteras son víctimas de violencia y de discriminación en sus comunidades, pues no tienen trabajo, y no tienen acceso a la justicia porque se les estigmatiza y criminaliza.
Denunció que hay municipios como Cochoapa y Metlatónoc donde las mujeres que se atreven a solicitar el apoyo de las autoridades municipales las obligan a regresar con sus esposos después de que sufrieron violencia y, de paso, les cobran por el acta que levantan para supuestamente conciliarlos.
“No hay realmente una política gubernamental que este del lado de las mujeres protegiéndolas”, denunció Barrera Hernández.
Agregó que otro problema grave en Guerrero es el de los desplazados de los que hay alrededor de 22 mil personas que han abandonado sus comunidades por la violencia.
Mencionó el caso de los desplazados de Chichihualco de los que hubo una representación, dijo que han resistido porque se han organizado y han tenido que ir a Palacio Nacional y a Gobernación para hacerse visibles pero que el Senado no ha intervenido para que haya una ley que los proteja.
“En Guerrero el problema de los desplazados es un foco rojo”, y que por eso vino la relatora el año pasado para verificar y constar el problema.
Vidulfo Rosales, por su parte, expresó que en un gobierno democrático la primera tarea que debería hacer es establecer una agenda clara para dar respuesta al problema de la violencia, y las ejecuciones de los defensores de derechos humanos; “hubo decenas tan solo en el gobierno de Ángel Aguirre Rivero”.
Explicó que si bien no ocurrieron en este gobierno, “el actual tendría la responsabilidad de retomar el problema de los asesinatos de los defensores para su esclarecimiento y justicia, pero no estamos teniendo absolutamente nada, no hay la mínima preocupación”, denunció.
Reprochó que no se ven acciones concretas en términos de justicia para los defensores asesinados.
Y se preguntó: “qué está haciendo este gobierno, cuál es la agenda que está trazando, cuáles son las primeras acciones tendientes a resolver el problema de violencia. Nada, sólo pasarelas, frivolidades, acciones fatuas y no se está tocando la grave problemática que estamos viviendo en materia de derechos humanos.
El momento más sensible se percibió cuando habló el dirigente del Cecop, Marco Antonio Suastegui.
“Llévese este informe y su contenido, lleno de dolor y de sufrimiento, pero también lleno de esperanza. Para nosotros; las víctimas indirectas y directas es muy difícil poder leerlo y adéntranos, porque lo que ahí está escrito es lo que estamos viviendo los familiares de desplazados, de desaparecidos, de asesinados, de encarcelados, de perseguidos. La realidad en Guerrero es muy cruda”, le dijo al representante del Alto Comisionado.
Con largas pausas, voz quebrada y con ojos húmedos, habló de la desaparición de su hermano Vicente y de la negligencia de las autoridades para atender el caso. Mencionó que hay cuatro detenidos pero no por la intervención de las autoridades, sino por la presión de los familiares “con el riesgo de nuestras propias vidas para perseguir a estos criminales que hoy están coludidos con el Ejército y la Marina”.
Denunció que el mismo gobierno le está dando entrada a los grupos de la delincuencia en la zona de Cacahuatepec porque para las autoridades del pasado y actuales representa un gran negocio.
“Nada ha cambiado, al contrario, las cosas siguen empeorando”, denunció.

Advierte Vidulfo un panorama gris para el esclarecimiento del caso Ayotzinapa con AMLO

Activistas protestan el pasado 26 de septiembre en la Ciudad de México para exigir justicia en el caso Ayotzinapa, frente a Palacio Nacional que fue cercado con un muro de metal Foto: Karina Tejeda

Emiliano Tizapa Lucena

Chilpancingo

En 2022 el gobierno federal presentó las conclusiones de sus investigaciones de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014, con el informe de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia (Covaj) que dio a conocer el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, pero de acuerdo con el abogado de los familiares de los estudiantes, Vidulfo Rosales Sierra, es una “investigación en paralelo”, incompleta y con inconsistencias.
El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan recordó que la columna vertebral de ese informe son 467 capturas de pantalla de chats, que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) analizó y señaló que son endebles y no constituyen una prueba contundente que corrobore la hipótesis del gobierno federal.
En este 2023 y en la recta final del gobierno de López Obrador, Rosales Sierra advierte un panorama gris y un horizonte desalentador en el esclarecimiento del caso Ayotzinapa, “creemos que ya en este gobierno muy poco se va a poder hacer y lo que presentaron a través del informe es para ellos la salida”.
En 2022 el caso de la desaparición de los 43 normalistas de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa vivió un parteaguas en las investigaciones de la actual administración del presidente morenista, Andrés Manuel López Obrador, luego de que el 18 de agosto el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez en conferencia de prensa en Palacio Nacional –luego de una reunión con el presidente y los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos–, expuso las principales conclusiones de un informe elaborado por la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (Covaj).
Dicho informe concluyó que no existen indicios de que los 43 estén con vida, afirma que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) pudo evitar el desenlace contra los jóvenes, reitera que en los ataques y la desaparición de los estudiantes participaron autoridades de todos los niveles de gobierno, que los mandos militares no buscaron proteger ni buscar al soldado Julio César López Patolzin –uno de los 43 normalistas desaparecidos– quien informaba a la Sedena de lo que acontecía en la normal y sus movilizaciones.
Alejandro Encinas destacó que lograron obtener diversa documentación como 467 capturas de pantalla, 37 conversaciones y cinco teléfonos de donde se extrajeron los mensajes clave para el caso, y que la creación de la “Verdad Histórica” fue concertada por el aparato organizado del poder desde el más alto nivel de gobierno.
Asegura que se ocultó la verdad de los hechos, se alteraron las escenas del crimen y se ocultaron los vínculos de autoridades con el grupo delictivo Guerreros Unidos y la participación de agentes del Estado.
Al día siguiente de difundirse el informe fue detenido el ex procurador general de la República, Jesús Murillo Karam al salir de su casa en Lomas de Chapultepec en Ciudad de México, acusado de desaparición forzada, tortura y contra la administración de justicia como parte de la investigación del caso Ayotzinapa, es decir, por construir la llamada “Verdad Histórica” en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
El 22 de agosto el GIEI dijo que no participó en la redacción del informe de la Covaj y pidió tener acceso al informe completo, así como a los dispositivos desde donde se obtuvo la información y los mensajes extraídos.
La detención de Murillo no fue la única en 2022, el 15 de septiembre se informó de la detención del general José Rodríguez Pérez, por su responsabilidad en la desaparición de los 43 normalistas, quien era el comandante del 27 Batallón de Infantería en 2014.
También fueron detenidos otros dos integrantes del Ejército mexicano, el sargento Eduardo Mota Esquivel y el subteniente Fabián Alejandro Pirita Ochoa, quienes se sumaban al capitán José Martínez Crespo, quien estaba preso desde 2020.
El 24 de septiembre en el periódico Reforma se publicó una columna de la periodista Peniley Ramírez en la que dio a conocer el informe de la Covaj sin testar, y reveló que sostenía que casi todo los estudiantes fueron asesinados, descuartizados y enterrados la misma noche el 26 de septiembre, y seis jóvenes permanecieron durante cuatro días en una bodega en Pueblo Viejo, a las afueras de Iguala, porque según el informe, José Rodríguez Pérez ordenó su ejecución.
En esos mismos días se conoció que entre las 84 órdenes de aprehensión que un juez liberó estaban las de tres altos funcionarios del gobierno de Guerrero durante la administración de Ángel Aguirre Rivero por su presunta implicación con el grupo criminal Guerreros Unidos y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa: del procurador general de Justicia, Iñaki Blanco Cabrera, del ex secretario Seguridad Pública del Estado, Leonardo Octavio Vázquez Pérez y de Lambertina Galeana Marín, ex presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero y otros dos empleados del poder Judicial.
Pero el 27 de septiembre el presidente López Obrador admitió en su conferencia matutina que la Fiscalía General de la República (FGR) canceló 21 órdenes de aprehensión del caso Ayotzinapa porque los presuntos involucrados no estaban en el informe de la Covaj.
Ante los cuestionamientos públicos que trajo esta cancelación de las detenciones, Encinas Rodríguez afirmó que había una intensa campaña desde las viejas estructuras del poder para desacreditar las nuevas líneas de investigación planteadas por la Covaj.
El hecho trastocó a la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa de la FGR, porque el titular Omar Gómez Trejo renunció ese 27 de septiembre, señaló que un área ajena a esta unidad fue la que se desistió sin su autorización de 20 órdenes de aprehensión contra implicados en el caso Ayotzinapa.
El presidente de la República respondió el 30 de septiembre que desde la FGR se trató de dinamitar el proceso que se derivó en el informe de la Covaj para impedir la detención del ex procurador, Jesús Murillo Karam y de los militares implicados.
No obstante, el 31 de octubre en conferencia de prensa el GIEI descartó la autenticidad de las 467 capturas de pantalla de conversaciones, y en los que se basó la nueva versión del gobierno federal para incriminar a los responsables.
El grupo argumentó que las capturas no podían considerarse una prueba digital porque no fueron extraídas de forma directa de los dispositivos que presuntamente fueron utilizados, y uno de los expertos, Carlos Martín Beristain dijo que se puso en riesgo el acceso a la verdad y a la justicia al presentar este informe.
Días antes, Alejandro Encinas Rodríguez reveló en una entrevista al periódico estadounidense The New York Times, que no se confirmó la autenticidad de un alto porcentaje de las capturas de pantalla de conversaciones entre criminales y militares que participaron en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Ante el análisis del GIEI, Andrés Manuel López Obrador respondió que Alejandro Encinas tenía toda su confianza y que se tenían todos los elementos para sostener la investigación, que continuarían las averiguaciones y que se haría justicia.
El gobierno federal mantuvo su respaldo al informe y el 28 de octubre, el ex secretario de seguridad pública de Guerrero, Leonardo Fabio Vásquez Pérez fue detenido en Nayarit, acusado de omisión en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre 2014 y delincuencia organizada.
El GIEI y los abogados de los familiares de los 43 normalistas exigieron públicamente al gobierno federal que el Ejército entregue la información necesaria y determinante en la investigación del caso, pero López Obrador declaró que los militares sí brindan información relevante, y consieró que las exigencias correspondían a una campaña de desprestigio contra el Ejército y su gobierno.

En 2022 naufragó la verdad

En entrevista, el abogado de los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos, Vidulfo Rosales Sierra consideró que en 2022 naufragó la verdad porque “se tenía una investigación grande, completa”, que explicaba cómo ocurrieron los hechos del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
Vía telefónica precisó que se sabía qué actores intervinieron y daba cuenta de la confluencia de diversos actores estatales y no estatales, responsables de la desaparición de los 43.
Sin embargo, afirmó que el gobierno federal realizó una investigación en paralelo a través de la subsecretaría que encabeza Alejandro Encinas, que es incompleta y tiene inconsistencias, cuya columna vertebral son los chats que recibió de fuentes o testigos, y que como lo refirió el GIEI consideran endebles y no constituyen una prueba contundente que corrobore la hipótesis que dice tener el gobierno.
Rosales Sierra contó que la preocupación de las madres y padres de los 43 es que el gobierno de López Obrador con el informe de Alejandro Encinas construya una nueva verdad y constituya el cierre del caso Ayotzinapa, “por eso en reiteradas ocasiones el presidente de la República ha dicho que lo que esté en el informe es lo que tomarán en consideración para la investigación y lo que no está dentro del informe no cuenta”.
Reiteró que el Ejército mexicano aún no ha entregado información relevante de lo que pudo haber ocurrido, información que el GIEI verificó su existencia en el Centro Regional de Fusión de Información con sede en el Batallón 27 de Iguala, y que podría dar un giro distinto a las investigaciones, “pero hay una negativa” para entregarla.
Expuso que quedaron pendientes en 2022 las reactivaciones de 16 órdenes de aprehensión contra militares, y a la defensa le preocupa que signifique un pacto con el Ejército que busque castigar sólo a los cuatro militares detenidos, además a pesar del informe, falta conocer “dónde están los restos de los jóvenes estudiantes, cuál es el paradero, eso no lo tenemos hoy por hoy”.
El 2022 fue un año de una relación tensa y de mucha rispidez entre los familiares de los 43 y el presidente López Obrador, consideró el abogado de Tlachinollan.
Rosales Sierra manifestó que en la recta final del gobierno de López Obrador se está medrando el mecanismo para el conocimiento de la verdad del caso Ayotzinapa, porque se dio un manotazo a la Unidad Especial de Investigación y Litigación que encabezaba Omar Gómez Trejo, se violó la independencia de la FGR al retirar las órdenes de aprehensión, y se nombró unilateralmente a un fiscal especial sin tomar en cuenta a las madres y padres de los 43.
Afirmó que para este 2023 ven “un panorama gris, un horizonte desalentador en términos de esclarecimiento del caso Ayotzinapa, creemos que ya en este gobierno muy poco se va a poder hacer y lo que presentaron a través del informe es para ellos la salida”.
Añadió que las madres y los padres de los 43, y las organizaciones que los acompañan exigirán que la línea de investigación que toca al Ejército se siga impulsando, que se les investigue de manera exhaustiva porque no puede haber una instancia hermética que escape a los controles civiles, y si son responsables deben rendir cuentas ante autoridades civiles.

 

Debe el centro de espionaje de la Sedena dar información de la noche de Iguala: Vidulfo

Efectivos del Ejército a su paso por la calle Colón en el centro de Chilpancingo, como parte de los recorridos de seguridad que realizan en la capital del estado Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña (Tlachinollan) y asesor de los padres de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecidos, Vidulfo Rosales Sierra, declaró por teléfono que los documentos de los hackers Guacamaya que señalan la existencia del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (Cerfi) en el 27 Batallón de Iguala, confirman lo que han venido señalando los padres de los 43 estudiantes desaparecidos, de que en esas instalaciones hay información suficiente para esclarecer el caso.
“Definitivamente, esa información ya la teníamos nosotros. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), encontró varios documentos relacionados con el caso Ayotzinapa que fueron obtenidos por el Cerfi con sede en Iguala”, declaró el abogado.
Añadió que, incluso, por eso los padres de los 43 estudiantes desaparecidos han estado pidiendo a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que les abran los archivos de ese Centro, pero que el Ejército ha negado la existencia del Cerfi.
El abogado denunció que ha habido negativa de la Sedena para proporcionar la información que hay en ese Centro, “la poca información que ha salido es lo relacionado a una intervención telefónica que ellos (los del Cerfi), hicieron justamente el 26 de septiembre a las 10 de la noche, supuestamente al teléfono de Francisco Salgado Valladares (comandante de la Policía Municipal de Iguala) que este Centro intervino a las 10 de la noche.
Rosales Sierra agregó que por eso han estado pidiendo que los militares acudan al Ministerio Público para que se pueda “diligenciar” esta intervención telefónica y saber quién la llevó a cabo, cómo y por qué razones y todos los datos concernientes a ello, “pero el Ejército se ha negado, como ha negado la existencia de este centro”, reprochó el abogado.
El activista informó que tienen datos de que los militares estuvieron vigilando desde este Centro la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre.
Sin embargo dijo que todavía no han determinado si van a aportar estos documentos como elementos probatorios en contra del Ejército en el expediente del caso Iguala, “porque primero habríamos de ver de qué forma se aporta al proceso”.
Sin embargo, dijo el documento no es tan relevante para el proceso del caso Ayotzinapa porque los datos que ya tienen con respecto a la participación del Ejército son más importantes, “nosotros ya tenemos el dato preciso de qué es lo que intervino, y ahora lo único que se dice que ese Centro es uno de los cinco que existen en el país, digamos que esa es la novedad, pero nosotros lo que tenemos son datos concretos de qué hizo ese centro la noche del 26 el Ejército mexicano a través de ese Centro”.
Rosales Sierra agregó que cuentan con al menos dos o tres datos precisos de lo que habría hecho el Ejército esa noche a través de ese Centro, pero insistió que el problema es que se niega a aceptar que exista esta instancia dentro de esas instalaciones y de su estructura.
“Pero que bueno que ahora sale a la luz y se hace público para que la gente sepa que efectivamente existe este Centro de Fusión de Inteligencia y que el Ejército está obligado a proveer toda la información que se generó ahí y que nosotros ya sabemos de lo que se hizo y estamos seguros de que existe más información respecto a lo que ocurrió el 26 de septiembre del 2014”.
El abogado informó que lo que aporta ahora el grupo de activistas de hackers Guacamaya es que el Centro de Inteligencia es un complejo militar tecnológico con muchas capacidades para monitorear y hacer trabajo de inteligencia, razón de lo cual nos da cuenta que el 26 de septiembre no pudo escapar nada al control del Ejército.
“Es decir, que el 27 Batallón estuvo al tanto de todo lo que estuvo ocurriendo y que seguramente sabe lo que pasó con los estudiantes y tiene información sumamente relevante de ello y la exigencia es que se pueda aportar esa información, que es lo que nosotros venimos exigiendo para que se aclare el caso”.