Bloquean vecinos la avenida Ruiz Cortines por falta de agua

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Francisco Villa bloquearon tres horas la avenida Ruiz Cortines para denunciar que no tienen agua desde hace cuatro meses, sin que la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), los atienda.
A las 10:30 de la mañana, unos 60 vecinos cerraron los dos sentidos de la vialidad, afuera del cárcamo de agua de la CAPAMA, cerca de la Unidad Académica de Turismo, a unos 300 metros del hospital regional Vicente Guerrero del IMSS.
Los inconformes aseguraron que los directivos de la CAPAMA justifican que no sirven las válvulas y las bombas.
Reclamaron que tienen que comprar pipas con agua de 2 mil 500 pesos o acudir a los pozos para abastecerse.
“Cuatro meses sin agua”, “CAPAMA queremos agua”, “Estamos cansados de mentiras, CAPAMA, queremos agua, urge”, “Queremos agua no promesas”, fueron algunasde las pancartas mostradas.
En declaraciones a reporteros, el vecino José, que no dio sus apellidos, se quejó que tienen cuatro meses sin agua potable, “no es pretexto el huracán Otis, no teníamos desde antes”.
Reclamó que los trabajadores de la CAPAMA justifican que no sirven las válvulas o que las bombas no sirven, “no es posible teniendo cerca el sistema de cárcamo”, señaló.
Indicó que los vecinos tienen los recibos pagados vigente y otros por año, y están sin servicio, “no es justo que nos traten de esa manera”.
Denunció que los vecinos tienen que comprar pipas con agua en 2 mil 500 pesos o acudir a los pozos para abastecerse.
“Simpre lo mismo con diferentes administradores de CAPAMA, se la pasan con sus promesas y no cumplen”, puntualizó.
Declaró que “los vecinos ya están cansados de diferentes injusticias y también justifican que no paguemos el agua”.
Manifestó que los vecinos invitan a los trabajadores de CAPAMA a un recorrido para supervisar las instalaciones en malas condiciones, “se excusan atrás de un escritorio y no hacen sus funciones correctamente”.
A la 1:30 de la tarde, los vecinos retiraron el bloqueo de la vialidad, luego de que el director de Gobernación, Ramón Montiel Mejía, acudió al lugar de la afectación.

Hallan el cadáver de un hombre en la cajuela de un automóvil en la Francisco Villa

Un hombre fue encontrado asesinado en la cajuela de un automóvil en la colonia Francisco Villa, ubicada en la parte alta de la ciudad.
El hallazgo ocurrió a las 8 de la mañana de ayer, en la calle División del Norte, indica el informe ministerial.
Mediante una llamada de emergencia, agentes fueron alertados de un automóvil abandonado.
Durante la revisión, los policías encontraron en la cajela del automóvil el cadáver de un hombre asesinado, al parecer por disparos.
El reporte policiaco indica que hombres armados abandonaron el vehículo blanco Toyota-Yaris.
El Ministerio Público sector Mozimba abrió una carpeta de investigación por el crimen.
El hallazgo generó un fuerte despliegue policiaco de los tres órdenes de gobierno, encabezados por efectivos de la Guardia Nacional.
Después de las diligencias, el cadáver en calidad de desconocido fue trasladado a las instalaciones del Semefo.
Con este caso suman 20 asesinatos en lo que va del mes, presuntamente relacionados con el crimen organizado, de acuerdo con un conteo de El Sur. (Redacción).

Se incendian pastizales en El Veladero, cerca de la colonia Silvestre Castro

Se produce un incendio en parque nacional El Veladero, en las inmediaciones de la colonia Silvestre Castro, en la zona poniente de Acapulco.
El incendio comenzó a las 2 de la tarde y hasta las 10 de noche el fuego seguían activo, de acuerdo con Bomberos.
El incendio de pastizales y troncos de árboles colapsados por el huracán Otis se ubica arriba de la calle 18.
Bomberos del municipio hasta ayer en la noche seguía en las maniobras para sofocar el incendio en un terreno accidentado.
Al parecer el incendio fue provocado por la quema de maleza que se salió de control y se extendió hacia el cerro.
La distancia del fuego a la última casa es de aproximadamente un kilómetro, de acuerdo con los bomberos municipales. (Argenis Salmerón).

 

Teme vecina de la Jardín Mangos que dos casas colapsen sobre la suya

Argenis Salmerón

La vecina de la colonia Jardín Mangos, Alfonsa Arguello Hernández, denunció que un muro de contención se colapsó durante el huracán Otis y cayó atrás de su casa y teme que las dos viviendas de arriba se deslaven por falta de protección.
La casa de material de dos niveles, se ubica entre las calles Prolongación Álamos y andador Oyamel.
En lugar había escombro de un muro de contención deslavado, debido al huracán Otis, atrás de la casa de la vecina afectada.
Ante esta situación, dejó intransitable el andador Oyamel por el escombro, tierra y piedras; una casa no tiene muro de contención y la otra vivienda por falta de protección está a punto de venirse abajo.
La distancia entre la casa de la vecina afectada y la casa de arriba es unos 10 metros de altura.
En declaraciones a reporteros, Arguello Hernández denunció que el muro de contención de una casa de arriba, se colapsó por el huracán Otis y teme por su vida.
Criticó que el muro de contención de la casa abandonada no tienen columnas y castillos de concreto, “lo peor es que la casa de a lado, también es propensa de caerse”.
“La casa de arriba está abandonada y se le cayó su muro y tapó el andador, no hay paso para las personas”, puntualizó.
Añadió que las dos casas de arriba están abandonadas desde hace 25 años, y que los propietarios son de la Ciudad de México.
Manifestó que el muro de contención se fue cayendo poco a poco desde las tormentas tropicales Ingrid y Manuel, en septiembre del 2013, y “fue hasta Otis que se cayó definitivamente”.
“Mi casa esta cargando todo el escombro que se vino abajo, si yo retiro todo, quedará más alto y hay piedras que se pueden caer”, reclamó.
Pidió a las autoridades de los tres órdenes de gobierno hacer el andador Oyamel y construir el muro de contención como parte de la obra y no haya peligro para los peatones.
Dijo que el andador Oyamel son 100 metros aproximadamente, pero “no le quieren meter mano, porque está valuado en 4 millones de pesos”.
Manifestó temor porque el otro muro se vaya a colapsar y destruir su patrimonio, “es mi única casa, si tuviera dos, en las aguas me voy a la otra y en la secas me vengo a esta y desgraciadamente es la única que tengo”.
“El día del huracán Otis, no se veía nada, todo estaba en tinieblas, se escuchaba tronidos de láminas, postes que caían y cuando se cayó el muro se escuchó horrible”, concluyó.

Reconocen vecinos la ayuda del presidente a pesar de las penurias para recoger enseres

Ayer se observó poca gente haciendo fila para recibir el paquete de electrodomésticos y enseres en el fraccionamiento Costa Azul Foto: Jesús Trigo

Aurora Harrison

Wendy, vecina de la colonia Progreso y afectada por el huracán Otis ayer recibió sus enseres domésticos en el parque Papagayo, después de una semana de estar dando vueltas, hasta que el domingo le entregaron una ficha y sólo tuvo que quedarse una noche.
Ayer a las 9:30 de la mañana junto con su mamá ya estaban afuera del parque con su paquete de enseres, esperaban a otra persona para irse juntas en la misma camioneta de mudanzas, la cual les iba a cobrar 800 pesos a cada una.
“Al principio la fila iba avanzando muy lento, casi no había avance y era lo que preguntábamos porque ya tenía desde un día antes mi mamá y no se lograba avanzar, pero nos dimos cuenta que otras personas se estaban metiendo en la fila, esa era la situación por la cual no se lograba un avance, y se rumoraba que había personas que estaban cobrando para dejar pasar”, dijo.
Agregó que sí fue un proceso largo, no corrieron con suerte como otras personas que rápido salieron, “pero después de que se tuvo que quedar a dormir mi mamá una noche, y la estuvimos acompañando, le traíamos alimento, agua, papel sanitario, porque ese era el detalle en especial para las mujeres porque no había sanitarios”.
“Doy gracias al presidente, porque otro presidente no hubiera hecho esto que se hizo de ayudar a los ciudadanos afectados con el huracán, se porto bien el presidente Andrés Manuel López, no me lo imaginaba, no lo esperaba, sobre todo porque él se encargó que el apoyo llegara a donde tenía que llegar, a diferencia de otros presidentes”, dijo.
La beneficiaria recordó que el domingo al principio no querían entregar fichas los soldados, porque había mucha gente que estaba agresiva, “pero ahora entiendo que era porque estaban estresadas, cansadas, porque había adultos mayores que se quedaban a dormir, tirados en sus colchonetas, en un cartón y así fue el proceso”.
Hasta el domingo en la noche que recibió la ficha y ayer lunes por la mañana “me tocó recibir los enseres”, al principio, indicó, era vueltas, hasta ayudó en la organización de la lista e incluso se creó un grupo de WhatsApp, pero como “había muchos conflictos, mucho alboroto la eliminaron y se juntó con otras personas donde había más organización”.
Platicó que el domingo estuvieron hasta muy tarde los empleados de Bienestar y del Ejército entregando porque se habían “repartido 500 fichas, pero ya andaban cansados los soldados, tanto ellos como uno que esta fastidiado de estar en el sol y desvelándose”.
En la fila siguieron quedándose las personas que no alcanzaron a recibir sus paquetes, están los tendidos de cartones, sombrillas para cubrirse del sol, y en la banqueta había muchas envolturas de comida y envases de plástico donde tenían agua o refresco, los pocos cestos que estaban para que ahí se depositara la basura estaban saturados.

 

Forman fila ocho días vecinos de la colonia Progreso para recibir enseres

Cientos de vecinos de la colonia Progreso esperan en una tumultuosa fila que les sean entregado su paquete de enseres Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

Vecinos de la colonia Progreso afectados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca de la malla ciclónica del parque Papagayo, durmieron en sillas y hasta ayer recibieron sus enseres domésticos por parte de la Secretaría de Bienestar.
Comentaron que durante el tiempo de espera se dieron cuenta que había personas que cobraban por apartar los lugares y que por esa razón es que tardaron para recibir el apoyo del gobierno, porque metían a otras personas a las filas.
Ayer había dos filas, una de los que ya tenían una ficha y que estaban esperando para que se les entregaran los enseres y los otros que tenían que esperar otro día. La fila estaba más organizada y es que había rumores de que ya no iban a entregar en el parque, pero es una versión que no estaba confirmada sólo “rumores” que se escucharon.
Los soldados ahora metieron los camiones al área de estacionamiento y las camionetas de mudanzas y los carros esperan sobre la calle Andrés de Urdaneta, de manera que ese tramo de vialidad está cerrado a la circulación de vehículos. También había botes de basura saturados debido a la cantidad de desechos de comida que las personas que hacen fila tiran.
La señora Rebeca es vecina de la colonia Progreso y estaba formada en la fila de los que ya iban a recibir el apoyo. Recordó que con el huracán que impactó el 25 de octubre su vivienda resultó afectada, como la mayoría de los inmuebles en la ciudad; ayer, luego de ocho días que pasó desvelándose y mal comiendo, recibió sus enseres domésticos.
Sentada en una silla plegable, la señora Rebeca recordó que estuvo “ocho días aquí y hubo bastantes personas que estuvieron cobrando, empezaron a meter gente, hasta que los mismos que estábamos formados empezamos a sacar y la misma gente de la fila que se fue organizando”, porque dijo “había personas que gritaban y eran muy déspotas”.
“A los militares los tuvieron que cambiar, porque la fila no avanzaba, los cambiaron, porque a las 3 de la tarde se acaba la entrega de enseres, y ahorita no, ahorita siguen entregando hasta muy tarde, y ahorita personalmente pasan el jefe (de los militares) para preguntar si avanzaba la fila, porque gracias a él es que avanzó”, dijo.
Mencionó que había versiones entre las personas de la fila que los “militares estaban vinculados con los que apartaban lugares”, porque después de que llegaron nuevos soldados y agentes de la Guardia Nacional hubo más movimiento y la fila empezó a avanzar.
“Nos venimos en equipo con otros vecinos y gracias a eso es que la pasamos divertidos, porque estar aquí fue un infierno, los primeros días ya no aguantábamos, hasta que tuvimos que hacer relajo… que de campamento, de picnic para soportar el sol, el hambre, y sin baños porque si no tomas agua los intestinos apretados, el estrés porque ya eran siete días y nos fuimos a bañar cuando dieron las fichas”, declaró.
Abundó que los soldados dieron fichas y “ya estamos a nada de que nos entreguen nuestros enseres, desde el domingo pasado llegué y era de esperarse porque había mucha gente, aparte la fila era larga porque venían de colonias, de María de la O, Santa Cruz, porque decían que también llevaban varios días en la UDA y no salían y todo esto estuvo mal organizado, porque no lo hicieron por letra, así como nos dieron el dinero para reconstrucción así nos hubieran llamado para darnos los enseres”.
Otra vecina también afectada, la señora Martha, dijo que ella también lleva ocho días ahí esperando la entrega de sus enseres, que al igual que la señora Rebeca estos días de espera los ha sabido sobrellevar porque con sus vecinos están platicando, se comparten comida que les llevan sus hijos, y se intercambian para hacerse guardia y poder ir al sanitario.

Piden vecinos de Palma Sola que se retiren láminas metálicas a punto de caer por Otis

A casi tres meses del huracán Otis, en la colonia Palma Sola la cancha no se puede utilizar porque todavía la estructura del techo no la han levantado y de acuerdo con los vecinos de ese lugar representa un riesgo para los que quieran ir a jugar.
Otro de los techos que está colapsado y que también representa un riesgo para los que ahí transitan es el de las instalaciones del Centro de Actualización del Magisterio.
Este domingo en la colonia vecinos contaron que desde que impactó el huracán la cancha deportiva que se encuentra cerca del Colegio Simón Bolívar tiene el techo colapsado y algunas láminas están colgadas, además que la estructura de las columnas está tirada.
“No se ha podido utilizar la cancha porque está dañada”, dijo la vecina Daysi, que mencionó que antes del huracán en esa cancha los niños jugaban futbol; actualmente no la usan por el temor de que se caigan las láminas que están colgadas.
Recordó que el huracán se llevó el techo de varias casas, de escuelas, y aunque se hicieron labores de limpieza todavía hay postes tirados, árboles caídos, por lo que pidió el apoyo de las autoridades para que se haga el retiro total de la estructura de la cancha para que pueda ser utilizada.
“Un llamado urgente a Protección Civil para que ayuden a retirar estas láminas que están a punto de caer y que representa un peligro permanente para las personas que por ahí transitan”, pidió la vecina que abundó que en la parte de arriba en la cancha del inmueble del Centro de Actualización del Magisterio también el techo está colapsado. (Aurora Harrison).

 

Sobrevive gracias a las despensas, dice una agradecida madre soltera desempleada

Argenis Salmerón

“Tengo que esperar la canasta básica, porque me quede sin trabajo por el huracán Otis, todo es ayuda para sobrevivir”, manifestó la vecina de la colonia Venustiano Carranza, Juana Valdez Benítez, que estuvo cinco horas formada para recibir la despensa que entrega el Ejército.
La vecina de 50 años, que tiene viviendo 15 en la colonia Venustiano Carranza, y trabajaba en la tienda Sears.
La despensa contiene en el cartón, un pan blanco, aceite, arroz, frijoles, leche, atún, harina de maíz en polvo, jabón de tocador, bolsa de sopa, papel sanitario, más la tarjeta de regalo.
La ayuda tiene adentro tarjetas de regalo de Soriana por 502 pesos, la tienda Aurrerá 656 pesos y Chedraui 538 pesos, que se pueden cambiar por productos, menos alcohol, cigarros ni recargas telefónicas.
Valdez Benítez se quejó que los efectivos del Ejército no acuden cada semana para entregar la despensa, que contiene una tarjeta de regalo de las tiendas Soriana, Aurrerá y Chedraui.
Comentó que apenas van cuatro cupones canjeados con los soldados, “viene casi dos a tres semanas a entregar la canasta básica”.
“La tarjeta de regalo es el complemento de la despensa, ya sea para comprar detergente, agua embotellada, frutas y carnes frías”, puntualizó.
Indicó que ha ido a otras colonias aledañas para cambiar el cupón por despensa, “el chiste es terminar rápido la cuponera y tener el extra que son las tarjetas de regalo”.
La vecina contó que “fue algo impresionante el huracán Otis, me voló todo el techo y cayó un árbol encima de la casa”.
Añadió que su casa está construida de paredes de tabicón y láminas galvanizadas, además el sanitario de concreto, “ahí nos metimos para resguardarnos; perdí todo lo material porque el agua se metió”.
“Yo todavía no he podido ir a recoger mis enseres domésticos, es un desgaste y por fuerza te tienes que quedar a dormir en el lugar”, declaró.
Indicó que se quedó sin trabajo por el huracán Otis, “yo trabajaba en la tienda departamental Sears y como hubo daño y rapiña, nos notificaron que los empleados estamos de finiquito de manera indefinida”.
“Ahorita la verdad ando sobreviviendo por la ayuda del gobierno, y después de cambiar mi cuponera y traer mis enseres, voy a tener que buscar trabajo, porque soy madre soltera con dos hijos”, subrayó.
Informó que con la ayuda de apoyo económico para la reconstrucción de viviendas que otorgó el presidente Andrés Manuel López Obrador, “hice mi limpieza afuera y adentro de mi casa y le puse nuevo techado a mi casa”.

Siguen transporte irregular y largas filas por los enseres

Ayer se observaron aglomeraciones en las paradas del Acabús y damnificados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca del parque Papagayo donde durmieron para recibir los electrodomésticos que reparte el gobierno federal. En Renacimiento (en la imagen) hubo fricciones con vecinos de otras colonias y muchos se quedaron formados y con las manos vacías. Ayer también, la gobernadora Evelyn Salgado anunció la puesta en marcha de un plan de reforestación en la ciudad y en Coyuca de Benítez Foto: Jacob Morales

Forman fila ocho días vecinos de la
colonia Progreso para recibir enseres

La gente se organiza e impide que haya personas que cobran por apartar lugar

Aurora Harrison

Vecinos de la colonia Progreso afectados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca de la malla ciclónica del parque Papagayo, durmieron en sillas y hasta ayer recibieron sus enseres domésticos por parte de la Secretaría de Bienestar.
Comentaron que durante el tiempo de espera se dieron cuenta que había personas que cobraban por apartar los lugares y que por esa razón es que tardaron para recibir el apoyo del gobierno, porque metían a otras personas a las filas.
Ayer había dos filas, una de los que ya tenían una ficha y que estaban esperando para que se les entregaran los enseres y los otros que tenían que esperar otro día. La fila estaba más organizada y es que había rumores de que ya no iban a entregar en el parque, pero es una versión que no estaba confirmada sólo “rumores” que se escucharon.
Los soldados ahora metieron los camiones al área de estacionamiento y las camionetas de mudanzas y los carros esperan sobre la calle Andrés de Urdaneta, de manera que ese tramo de vialidad está cerrado a la circulación de vehículos. También había botes de basura saturados debido a la cantidad de desechos de comida que las personas que hacen fila tiran.
La señora Rebeca es vecina de la colonia Progreso y estaba formada en la fila de los que ya iban a recibir el apoyo. Recordó que con el huracán que impactó el 25 de octubre su vivienda resultó afectada, como la mayoría de los inmuebles en la ciudad; ayer, luego de ocho días que pasó desvelándose y mal comiendo, recibió sus enseres domésticos.
Sentada en una silla plegable, la señora Rebeca recordó que estuvo “ocho días aquí y hubo bastantes personas que estuvieron cobrando, empezaron a meter gente, hasta que los mismos que estábamos formados empezamos a sacar y la misma gente de la fila que se fue organizando”, porque dijo “había personas que gritaban y eran muy déspotas”.
“A los militares los tuvieron que cambiar, porque la fila no avanzaba, los cambiaron, porque a las 3 de la tarde se acaba la entrega de enseres, y ahorita no, ahorita siguen entregando hasta muy tarde, y ahorita personalmente pasan el jefe (de los militares) para preguntar si avanzaba la fila, porque gracias a él es que avanzó”, dijo.
Mencionó que había versiones entre las personas de la fila que los “militares estaban vinculados con los que apartaban lugares”, porque después de que llegaron nuevos soldados y agentes de la Guardia Nacional hubo más movimiento y la fila empezó a avanzar.
“Nos venimos en equipo con otros vecinos y gracias a eso es que la pasamos divertidos, porque estar aquí fue un infierno, los primeros días ya no aguantábamos, hasta que tuvimos que hacer relajo… que de campamento, de picnic para soportar el sol, el hambre, y sin baños porque si no tomas agua los intestinos apretados, el estrés porque ya eran siete días y nos fuimos a bañar cuando dieron las fichas”, declaró.
Abundó que los soldados dieron fichas y “ya estamos a nada de que nos entreguen nuestros enseres, desde el domingo pasado llegué y era de esperarse porque había mucha gente, aparte la fila era larga porque venían de colonias, de María de la O, Santa Cruz, porque decían que también llevaban varios días en la UDA y no salían y todo esto estuvo mal organizado, porque no lo hicieron por letra, así como nos dieron el dinero para reconstrucción así nos hubieran llamado para darnos los enseres”.
Otra vecina también afectada, la señora Martha, dijo que ella también lleva ocho días ahí esperando la entrega de sus enseres, que al igual que la señora Rebeca estos días de espera los ha sabido sobrellevar porque con sus vecinos están platicando, se comparten comida que les llevan sus hijos, y se intercambian para hacerse guardia y poder ir al sanitario.

 

No son censados vecinos de San Marcos por no estar incluidos en la declaración de desastre

Por la razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica y no de Acapulco los discriminan, aunque hayan sufrido severas pérdidas, señalan

 

Ramón Gracida Gómez

Paredes de viviendas de adobe partidas a la mitad, techos de lámina que no han sido reparados por falta de dinero y milpas completas de maíz perdidas son algunos de los estragos ocasionados por el huracán Otis en diez comunidades de San Marcos colindantes con Acapulco, que no fueron censadas.
Damnificados criticaron que no fueron tomados en cuenta por una razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica que no fue incluido en la declaración de desastre, a pesar de vivir las mismas consecuencias que los habitantes de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Pidieron la visita del delegado federal Iván Hernández, porque los funcionarios con los que se han reunido sólo “están jugando” con ellos, les piden pruebas de sus daños y no cumplen los acuerdos que firman. Advirtieron de un nuevo bloqueo en la carretera federal de la Costa Chica este lunes si no son atendidos.
El Sur hizo un recorrido este sábado en algunas de estas comunidades afectadas por el meteoro del 25 de octubre, con la ayuda de representantes de los poblados que han organizado la toma de los pozos de agua y los bloqueos de la carretera federal, el último apenas el viernes pasado.
Fueron más de cuatro horas de recorrido por distintas viviendas dañadas y que aún no han sido reparadas porque los propietarios, muchos adultos mayores, no tienen los recursos económicos para comprar ni siquiera láminas de 900 pesos porque viven de su pensión que da la federación.
Ningún funcionario o servidor de la Nación ha acudido a revisar las afectaciones, por lo que es mucha la necesidad de los pobladores consultados de mostrar todos los daños que tienen, todo lo que perdieron, todo lo que no han podido recuperar a casi tres meses del paso del huracán.
La visita empezó a las 12:30 de la tarde en El Tejoruco, la comunidad de Florencio Villareal en la que se encuentra la intersección entre la carretera hacia la Costa Chica que se prolonga desde Barra Vieja, y la carretera hacia la misma región desde el crucero de El Cayaco, en la zona suburbana de Acapulco.
Para sobrevivir las primeras semanas después de la catástrofe, Alberta Morales García y su hija Isabel Gaspar, vecinas de esta localidad, pedían agua y comida a los automovilistas porque la Marina y el Ejército sólo entregaron despensas en su localidad dos veces y tenían que ir hasta Lomas de Chapultepec por ellas.
“A lucha salimos” de la casa, recordó Alberta dentro de su vivienda que parece deshabitada porque se echaron a perder varias pertenencias, pero que no quiere dejar porque ahí crió a sus nueve hijos. Vende pollos al menudeo, pero su principal fuente de ingreso es la pensión de adulto mayor.
La casa de Alberta está cerca de la escuela primaria rural estatal Benito Juárez, cuyo techo resultó afectado y los niños de primero a sexto toman clases en la cancha techada que se encuentra a un costado; para poder entrar a ver los daños durante el recorrido, la comisaria municipal, Yazmín Navarrete Guerrero, tuvo que insistir con los agentes de la Guardia Nacional que pernoctan en los salones desde finales de diciembre.
Es una comunidad de campesinos, indicó el comisario suplente, Ezequiel Flores Hernández, y hay una dependencia económica de la milpa que siembra, tres hectáreas en promedio por productor, porque venden una mitad y consumen la otra mitad; casi todos perdieron todo por Otis.
Acompañado de representantes de otras comunidades, el vecino de Tejoruco, Álvaro Arcos, contó que los damnificados de San Marcos decidieron protestar por primera vez el 11 de noviembre porque los “Servidores de la Nación” les dijeron que no acudirían a sus casas porque pertenecían a San Marcos, municipio que no fue incluido en la declaración de desastre.
Para los damnificados, es una cuestión “política” porque sí pertenecen oficialmente al municipio de la Costa Chica, pero tuvieron los mismos daños materiales que los vecinos de Acapulco porque sus comunidades colindan con este municipio.
Luego tomaron los pozos de agua que están dentro del Ejido de La Barrera, no de Lomas de Chapultepec, enfatizó el campesino, del 18 al 20 de diciembre, con lo que lograron la primera reunión en las oficinas de la Promotora Turística (Protur) en el bulevar de Las Naciones.
En el encuentro participaron el delegado federal de Gobernación en Guerrero, Juan Carlos Barrios Curtis; el representante de la Secretaría de Gobernación del estado, Lucio García Villalba; el delegado de la misma dependencia estatal, Osiel Morales Nava, y otro funcionario del estado del que no saben su nombre.
Los representantes de los gobiernos federal y estatal, ambos morenistas, les pidieron “pruebas” de los daños que tenían, además de que el alcalde de San Marcos, el perredista Tomás Hernández Palma, mandara un oficio al estado.
Hernández Palma les contestó en la misma reunión que ya había enviado el documento y señaló al secretario de Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, de no hacer avanzar la solicitud, de acuerdo con la versión de los pobladores presentes.
Ante la falta de resultados, las comunidades se organizaron por su cuenta y son alrededor de mil habitantes de Medanitos, Perros de Agua, Llano de la Puerta, San Juan Grande, San Juan Guatemala, Las Minas, Tamarindillo, Lomitas de Papagayo, Barrera, El Tejoruco, Cacao y Palmitas.
El 3 de enero tuvo lugar una reunión más, donde estuvieron presentes la subdelegada federal de Gobernación en Guerrero, Edith Mariel Panches Giles, los funcionarios García Villalba y Morales Nava, y otro representante de Gobernación estatal, Rafael Montalván Astudillo.
Acordaron que el miércoles 17 de enero tendrían una respuesta con la condición de que ya no se manifestaran; un día antes, Álvaro Arcos habló con García Villalba para que le diera la hora en que tendrían la respuesta, pero el funcionario la pospuso durante el transcurso del día.
El jueves se manifestaron otra vez los damnificados porque lo acordado fue “una mentira, están jugando con nosotros o qué quieren que hagamos nosotros”, les dijeron a los representantes del estado, García Villalba y Morales Nava, quienes se comprometieron mediante un convenio firmado a que el viernes acudiría el delegado federal, Iván Hernández.
Los damnificados de San Marcos ubican a Iván Hernández como el único que les puede dar un respuesta, porque es el “único autorizado del gobierno federal y está más cerquita de López Obrador” y de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel.
Pero no llegó el delegado el viernes y entre 600 y 800 pobladores bloquearon la carretera federal hasta las 7 de noche, sólo liberaron la vía porque “nos sentíamos mal nosotros porque había mucha gente enferma con hemodiálisis, mucho niño con tos, la cola se hizo grandísima”, dijo Álvaro Arcos.
Entre el crucero de El Tejoruco y el puente de Lomas de Chapultepec se ubica la localidad de La Barrera, de apenas unas 30 viviendas, varias de ellas fungen también como tiendas de artesanías. Una de ellas es de Luz Divina Hernández Espíritu, quien estimó en 50 mil pesos la pérdida de mercancía mientras mostraba el cuarto en el que se encontraba el 25 de octubre y fue arrasado también por el huracán.
Ahora sólo tiene un colchón, la base de la cama y unas enormes láminas colgando, y contó que le ofrecieron en Acapulco el paquete de enseres domésticos en 5 mil pesos. A un costado vive su hija Juana, quien enseñó el tiradero de pertenencias que ocasionó Otis; y al lado vive otra hija de Luz, en total son siete personas que viven en tres casas contiguas, todas afectadas.
Sus vecinos son Eleuterio Colón, de 71 años, y su esposa Cruz Cortés Muñoz, de 57 años, quienes huyeron de su cuarto cuando se les empezó a meter el agua y se refugiaron en su cocina, donde ahora duermen porque una pared de adobe de su recámara se partió a la mitad y está a punto de colapsar.
“Parece burla”, se quejó el comisario de San Juan Guatemala, Gonzalo Guatemala Luna, de la falta de respuesta por parte del gobierno, que les pide “pruebas, pruebas”, pero no les ha ayudado, aunque se las muestran.
Un último ejemplo: la casa de María Pérez se inundó por un cuerpo de agua cercano que creció con la lluvia, la señora de 67 años y su nieta fueron rescatadas por sus vecinos y todo se le echó a perder, incluyendo su máquina de coser de la que se mantiene.
Una brecha de tierra debajo del puente de Lomas de Chapultepec es el camino que conduce a San Juan Guatemala y antes se cruza la localidad de Lomitas de Papagayo; ambas comunidades están a 50 minutos en automóvil de su cabecera municipal de San Marcos y solamente a dos minutos del territorio que ya empieza a ser Acapulco.

 

Muestran vecinos de la colonia Progreso su desesperación por la espera de enseres

La larga fila de afectados por el huracán Otis que espera su turno para recibir los enseres que el gobierno fe-deral está entregando Foto: El Sur

Ramón Gracida Gómez

“Estamos desesperados”, exclamó un vecino de la colonia Progreso que este viernes cumplió una semana en la fila para recoger los enseres domésticos que el gobierno federal está entregando en el parque Papagayo por las afectaciones del huracán Otis.
Es tan larga la espera que los vecinos se organizan por “bloques” de 20 beneficiarios formados contiguamente y a mediodía de ayer se había conformado el bloque 216, a unos 50 metros de las escalinatas del Ayuntamiento de Acapulco.
Los últimos vecinos que se formaron eran conscientes de que iban a tardar varios días en recibir los enseres domésticos que da el gobierno federal como parte del censo que se levantó en apoyo a los ciudadanos afectados por el huracán Otis.
Son empleados que tienen que pedir permiso en sus centros de trabajo para acudir a anotarse en la lista de los bloques; de los 20 vecinos que conforman uno de estos grupos, una parte se queda a dormir y la otra la releva hasta el siguiente día.
Se quejaron de la desorganización por parte del gobierno federal debido a que la entrega de enseres en el parque Papagayo es diferente a otros puntos, donde fueron llamados acorde a la primera letra de su apellido, y en este caso fue un llamado general a la populosa colonia Progreso.
La temperatura aumentaba, se sentía más calor, y por ello todos los beneficiarios formados alrededor del parque llevan al menos una sombrilla y los que llevan más días hasta sillas de plástico y uno que otro sillones largos para recostarse; los menos utilizan un pedazo de cartón para sentarse en el suelo.
Casi todos platicaban con sus vecinos, otros sólo veían de frente para esperar, algunos dormían, otros comían y vendedores ambulantes aprovechan la gran concentración de hombres y mujeres para ofrecer sus productos, entre ellos unas paletas de hielo que cuestan 12 pesos.
Los vecinos se encontraban recostados en la reja verde que rodea el parque Papagayo, arriba de ellos están los pedazos de cartón en los que marcan a qué número de bloque pertenecen y los integrantes del número 145 dijeron que llevaban seis días esperando, con la misma dinámica de relevo entre ellos.
Una larga cinta amarilla delimita el espacio entre los vecinos formados y los transeúntes que pasan por ahí, y es que algunos vecinos comentaron que algunos aprovechados venden los lugares de 500 a mil pesos, como se informó en este periódico en su edición del martes pasado.
Hasta el frente de la fila, a punto de recibir los enseres, un grupo de vecinos estaba recostado bajo unos pequeños árboles y arbustos que dan sombra en la banqueta de la avenida Juan Sebastián Elcano; sus lugares estaban delimitados.
Comentaron que lo tienen que hacer así porque otros vecinos se metían y se alargaba la fila, en la que llevaban desde el sábado pasado, cuando aún se entregaban los enseres en la Unidad Deportiva de Acapulco (UDA).
Los primeros de la fila se han quedado a dormir varios días, y no les da temor porque hay rondines de agentes de la Guardia Nacional; pensaron que este viernes, al fin, iban a recibir los enseres domésticos, que consisten en un refrigerador, una cama, una estufa y un juego de sartenes.
Pero los soldados sólo entregaron 250 fichas a partir de las 5 de la mañana, cuando en días anteriores la cifra ha ascendido a 500, y la entrega de los enseres empezó a las 9 de la mañana y se prolongó a mediodía; a la 1 de la tarde ya no había ningún soldado o funcionario que atendiera las dudas de los vecinos.
Ocurre que algunas personas tienen problemas con sus documentos, como una joven madre que cargaba a su bebé y perdió su credencial del INE; el trabajador del parque que abría y cerraba el portón sólo la referenció con una camioneta militar a punto de salir, que sólo se detuvo unos segundos y el jefe militar no le resolvió su planteamiento.