Lourdes Chávez
Chilpancingo
El asesor de la Coordinadora Estatal de Ejidos y Comunidades de Guerrero, Arturo García Jiménez, advirtió que se viene una crisis de maíz y de granos básicos en general, porque su producción no es rentable, “pero los tecnócratas dicen que estamos bien, ignoran las propuestas de las organizaciones e imponen presupuestos pírricos”.
En entrevista sobre el presupuesto para el ejercicio fiscal 2025 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural (Sagadegro), afirmó que no se tomó en cuenta la propuesta de presupuesto rural que entregaron organizaciones de productores a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y a la Comisión de Presupuesto del Congreso del estado, antes de la discusión proyecto de Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal 2025 que se aprobó el mes pasado.
De mil millones de pesos que solicitaban para fortalecer y diversificar la producción básica y rehabilitar la infraestructura afectada por los huracanes, en el documento aprobado ni siquiera cambiaron los conceptos originales para 287 millones de pesos etiquetados en la dependencia, diez millones más que el año pasado.
Recordó que en los hechos la dependencia ejecuta hasta menos del 50 por ciento de lo etiquetado, porque la Secretaría de Finanzas estatal no dispersa todo el dinero aprobado por el Congreso del estado para Sagadegro, como ha quedado evidenciado en esta administración.
“Ya tenían sus cuentas hechas, buscando el mejor control político para manejar recursos a modo, con los recursos aprobados para el DIF”, criticó.
Advirtió que, en los últimos diez años, el presupuesto para la secretaria ha sido de 0.35 por ciento del presupuesto estatal.
Recordó que en su momento preguntó al primer secretario de Gobierno de la actual administración, Saúl López Sollano, por qué no le había hecho caso al campo si representa 42 por ciento de los votos de la entidad.
Señaló que el entonces funcionario estatal le dijo que el campo le toca al gobierno federal, “así de simple”, que había adoptado el programa de Fertilizante.
Pese a la complejidad del estado, afectado por huracanes, sequías e incendios, que se colocara en primer lugar en pobreza, que enfrenta una violencia generalizada, polaridad y corrupción, las autoridades no buscan soluciones integrales.
Consideró que los presupuestos son diseñados a modo para el control político y la corrupción. Como ejemplo, señaló el presupuesto para el DIF, que tiene más de tres veces que los recursos aprobados para el campo, 881 millones, o la bolsa de la Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional, para el manejo discrecional.
De la vuelta a Sagadegró aclaró que el año pasado ejerció sólo 45 por ciento de su presupuesto, según datos del propio secretario Alejandro Zepeda, “porque no recibió más lana”.
Sin embargo, del dinero etiquetado a la Sagadegro ni un peso se estimó a la reconstrucción tras el huracán Otis.
Con un presupuesto a modo no hay convocatorias; sin presupuesto participativo no hay compromiso ni confrontación con los productores y tampoco transparencia, dijo.
Advirtió que de acuerdo con un estudio reciente de la UNAM, 60 por ciento de los ingresos del campo no son de su actividad productiva, sino de los 63 mil millones de pesos de remesas que llegan a México, y de los 7 mil 800 millones de pesos de subsidios en programas sociales.
Enfatizó que si el campo se seca, impactará en las ciudades. “El gobierno debe entender que si no se inyectan recursos de manera participativa, las cosas no van a cambiar, la gente no quiere sembrar porque no es rentable”.
Señaló que el año pasado el precio de garantía del maíz que ofrecía Segalmex era de casi 8 mil pesos, y el actual de 6 mil.
Sumando posibles estragos de los huracanes, afirmó que la gente no va a sembrar, “viene una crisis de maíz y de granos en general, muy fuerte” que no están considerando por programas emblemáticos del gobierno federal y estatal, de precios de garantía que sólo proporcionan un servicio de comercialización; el Programa Sembrando Vida y otros programas con menos impacto que se operan a través de Conafor, Semarnat, Conacyt.
“Los tecnócratas dicen que estamos bien exportando cerveza, tequila, aguacate, jitomate, que producen las grandes empresas; en granos estamos por los suelos”.
Recordó que antes, los alcaldes aportaban al campo con inversión para el fertilizante, como abono. Hoy, en los tres niveles de gobierno no ven intención de cambios ni disposición de escuchar a los productores.
Estimó que los productores buscan una estrategia propia, porque a la luz del tratado de libre comercio van a buscar obligar el consumo de maíz transgénico.
“Hablamos de una actitud tipo Ghandi, de organizarnos desde abajo, y construir estrategia propia, que empiece por crear nuestro propio plan de soberanía alimentaria a nivel familiar y comunitario”.



