
El obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, monseñor Salvador Rangel Mendoza, dijo que “se están colando” a Guerrero los grupos delincuenciales del Estado de México, Michoacán y, probablemente, de Puebla, a los que no tiene acceso para poder establecer un diálogo para bien de la sociedad.
Rangel Mendoza denunció que un grupo delincuencial le cobraba derecho de piso al obispo de Tlapa, por la catedral, y tras un diálogo con sus líderes concluyó la extorsión, pero después entró otro grupo, al parecer de Puebla, estado que colinda con Guerrero por la región Montaña, que ya pidió el pago.
En conferencia de prensa en la sala de la oficina parroquial, en la capital, en la que Rangel Mendoza, a propósito de la 51 Jornada Mundial de Comunicaciones Sociales, llamó a los medios de comunicación a informar manteniendo la esperanza y la confianza en que “somos más las personas buenas, que las malas”.
Al obispo se le preguntó cuáles fueron los logros de dialogar con jefes de grupos delincuenciales.
Al respecto, contestó que las autoridades declararon no estar de acuerdo en una “narco paz”, pero “¿qué hemos conseguido? Canales de diálogo, los problemas que han pasado en Petaquillas, Tierra Colorada, El Ocotito, les puedo decir que tengo la confianza de hablar con todos estos personajes (los jefes de los grupos delincuenciales) y pedirles que se calmen”.
Señaló que “hace seis meses hubo problemas y logré hablar con ellos y se calmaron, por la imprudencia de ciertas familias desterradas de El Ocotito que fueron a Tierra Colorada por su cuenta, quisieron regresar y es donde se provocó de nuevo el problema”.
Se refirió a su visita a Tierra Colorada el jueves donde encabezó una marcha y una misa con vecinos y miembros del Frente Único para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG), y dijo que allí “las cosas están un poquito calmadas, por lo menos hay canales de diálogo”, en aparente alusión al conflicto entre esa organización y la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).
Se le preguntó con cuántos jefes de grupos delincuenciales se ha reunido y contestó que del 1 al 100 ha dialogado con el 15 por ciento. Añadió que ya preguntó con quién puede dialogar en Iguala, Taxco, la región Norte del estado, pero “son otros personajes y desgraciadamente se nos están colando grupos del Estado de México”.
Dijo que al poniente del estado, en los municipios de Tixtla, Chilapa y Tlapa, no ha podido comunicarse con los delincuentes, y contó que al obispo de Tlapa le cobraron derecho piso por la catedral, pero tras un diálogo se terminó con esa práctica, y luego llegó otro grupo de Puebla, según especuló, que también pide el pago, aunque no dio más detalles.
Citó el caso de la comunidad de Chontalcoatlán, municipio de Tetipac, donde el pasado 22 de abril “un grupo se apoderó de la localidad, cerró escuelas, no había transporte y otro grupo asesinó a los hijos del jefe de la plaza”, pero por medio de los sacerdotes y el diálogo logró entrar la Policía Federal a desarmar a los delincuentes.
“Nosotros como Iglesia somos los capaces de dialogar con estas personas (los delincuentes) para bien de la sociedad, para bien de la comunidad, en particular he dicho que yo quiero defender a mi clero, a los sacerdotes, a las religiosas, a los seminaristas, a los catequistas y también a los católicos, por eso quiero mantener abiertos estos canales, por eso hasta me han regañado (las autoridades)”, expresó.
Se le preguntó si hay sacerdotes amenazados por la delincuencia organizada y contestó que por seguridad no puede decir nombres ni lugares, pero “por lo menos tuve el caso de tres sacerdotes y a base de dialogar con esas personas (los delincuentes), las cosas no pasaron a mayores, actualmente tengo un caso y lo estoy tratando, Dios quiera que se resuelva con tranquilidad, pero muchas veces no son tanto los grupos de Guerrero si no los que vienen de Michoacán o el Estado de México, ¿quién los puede controlar?”.
Sobre el caso de los siete reporteros que el 13 de mayo fueron detenidos y asaltados por unos cien sicarios, en Acapetlahuaya, Rangel Mendoza dijo que al obispo de Ciudad Altamirano también le robaron su camioneta en ese punto, “que los periodistas también experimenten algo de lo que pasamos nosotros”, comentó en tono de broma, consideró que no se trató de una agresión directa hacia los periodistas sino de algo “fortuito”.
El 26 de marzo pasado, Rangel Mendoza reveló que se reunió con jefes de los grupos de la delincuencia organizada en el estado porque sacerdotes estaban siendo amenazados y uno de ellos tuvo problemas “más graves”, sin especificar la situación.
Tras sus declaraciones, el gobernador Héctor Astudillo Flores y el fiscal general del estado, Javier Olea Peláez, expresaron su desacuerdo ante las acciones del obispo.
Rangel Mendoza dijo que “hasta el presidente municipal” de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena, lo tiene “castigado”, pues en su casa en la capital no ha caído agua y hace semanas que no se recoge la basura.


