
Juan Luis Altamirano
Ciudad de México
El ex rector de la UAG, José Enrique González Ruiz (1981–1984), repudió el homenaje que realizó el gobierno de Guerrero al ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa y pidió que la administración estatal deslindarse del mismo.
Durante el conversatorio sobre su libro El Banquito de la Foto del Recuerdo y otras narraciones de la Guerra Sucia en México (hubo una primera edición en 2003), González Ruiz criticó que el gobierno que preside la morenista Evelyn Salgado Pineda realizara un homenaje a Figueroa Figueroa el pasado 9 de noviembre en Huitzuco.
“Repruebo absolutamente y expreso mi repudio al homenaje que el gobierno del estado de Guerrero hizo a Rubén Figueroa Figueroa. Es una tragedia para la lucha del pueblo de Guerrero y hago un llamado a ese gobierno; dicen que son de izquierda, ojalá fuera cierto y si eso fuera cierto, lo mínimo que tienen que hacer es deslindarse del homenaje a uno de los mayores criminales de la Guerra Sucia”, expresó el ex presidente de la Comisión de la Verdad (2011), que investigó y presentó un informe sobre las desapariciones en Guerrero durante el periodo de la Guerra Sucia.
En su presentación, realizada en el Centro Cultural Elena Garro, el autor señaló que la obra toca puntos sobre la vida de Mario Arturo Acosta Chaparro, general mexicano y protagonista de la época de la Guerra Sucia.
Respecto al título del libro, explicó que uno de los colaboradores de Acosta Chaparro contó que el general tenía un cuarto en la Base Militar de Pie de la Cuesta, donde dejaba a personas detenidas y torturadas.
Relató que cuando las personas que estaban detenidas no le brindaban información, las tiraban al mar, pero quienes sí ofrecían información podían quedarse por meses en el lugar detenidos.
Cuando ya no tenían más información para ofrecer, era el mismo Acosta Chaparro quien les pedía sentarse con el pretexto de realizar una fotografía del recuerdo, que dijo probablemente sigue en los archivos militares, pero realmente era para su ejecución, de las cuales dijo por lo menos 200.
“Cuando él consideraba que ya los había exprimido, que ya no tenían nada importante para él les decía siéntate en ese banquito porque te vamos a sacar la foto del recuerdo. Entonces Acosta Chaparro con su espada justiciera, su pistola y jalaba el gatillo”.
Durante su intervención. señaló que en el libro recuerda que en un momento se trasladó a Acapulco debido a que fue detenido un compañero que pintaba “No al Fraude Electoral”, y que fue ahí donde conoció a Acosta Chaparro.
González Ruiz indicó que cuando tuvo su primer contacto con el general fue por medio de una llamada telefónica y aseguró que “le dio calambres” ya que no fue una agradable sorpresa y afirmó que logró conocerlo e interpretarlo.
Recordó que durante un recorrido en Chilpancingo, Acosta Chaparro llevaba consigo una bolsa y mostraba una parte de la pistola, por lo que dijo que “el hombre no ocultaba lo que era”, además de calificarlo como “fantoche” y una persona que presumía de su propia maldad.
Añadió que durante la Guerra Sucia, el Estado mexicano tenía un “foco puesto las 24 horas” en Guerrero y que el estado funcionaba como un mal ejemplo en otras partes del país.
Agregó que la Guerra Sucia, periodo en el que Figueroa Figueroa fue gobernador, se trató de una represión por parte del Estado ante las rebeliones o guerrillas, además que el periodo se caracterizó por acabar físicamente con quienes representaban una amenaza para el sistema.
En la presentación también participó David Cilia Olmos, ex integrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Con la exposición del libro de Enrique González Ruiz se cerró el ciclo de obras relacionadas con la Guerra Sucia que también tuvo presentaciones en el Archivo General de la Nación.


